Sintiendo algo más
Ya había pasado una semana desde que había vuelto a Forks, las cosas iban muy bien. La mayoría del tiempo la pasaba en compañía de la manada, las pasábamos siempre de broma en broma, comiendo o peleando por cualquier tontería. Con los que mejor me llevaba era con Leah, Seth y Jacob, pero sin lugar a dudas mi favorito era Jake.
No es que no la pasara bien con los demás pero con Jake teníamos un tipo de conexión especial, era algo así como el hermano que nunca tuve y que siempre me habría gustado tener, en apenas una semana se había vuelto mi mejor amigo, y siempre que nos encontrábamos solos o teníamos que patrullar juntos nos divertíamos hablado de una y mil cosas, algunas de carácter serio y otras simplemente sin importancia.
Con respecto a los Cullen la última vez que los vi fue cuando los acompañe hasta su casa, y no es que no quisiera volver a verlos, pero entre pasar tiempo con la manada, patrullar, descansar y ayudar a Billy en algunas tareas de la casa me quedaba sin tiempo. Extrañaba a Carlisle, de verdad que si pero ahora que era miembro de la manada, mi lugar y hogar era aquí en La Push con los Quileutes.
Después de pensarlo un poco y dado que no tenía muchas cosas que hacer, decidí que sería buen momento para hacerle una visita a los Cullen. Como me encontraba en casa de Billy, me levante del sillón donde estaba sentada, y fui en busca que de Billy, que se encontraba en la cocina, para avisarle que saldría.
-Billy-lo llame, ya que se encontraba dándome la espalda.
-Dime bella- dijo volteando para mirarme con una sonrisa.
-Solo te quería decir que iba salir, voy a visitar a los Cullen y tal vez tarde o vuelva mañana. Así que no se preocupen y dile a Jake que estaré bien- le dije tranquilamente.
-De acuerde, que la pases bien y por favor cuídate Bella- me respondió el.
-Está bien, nos vemos luego- me despedí.
-Adiós hija.
Después de salir de la casa de Billy fue directo hacia la casa de los Cullen y no me tomo más de 5 minutos cuando ya me encontraba enfrente de su casa. Camine hasta quedar frente a la puerta y cuando me disponía a tocar, una Esme con una hermosa sonrisa maternal me recibió abriéndola.
-Hola Bella, que gusto que hallas venido a visitarnos, por aquí ya te extrañaban- saludo amablemente.
-Hola Esme, y si quería venir antes pero la verdad he estado bastante ocupada, y como hoy estaba libre decidí hacerles una visita, espero no molestar.
-Oh! No te preocupes querida, pasa vamos al salón para estar más cómodas, en este momento me encuentro sola los chicos están en el instituto y Carlisle no debe tardar de llegar del hospital-dijo mientras nos dirigíamos al salón y nos sentábamos en el sofá- espero no te moleste pasar un rato conmigo mientras esperamos a los demás.
-Claro que no Esme desde el primer momento me pareciste muy simpática, y me alegro mucho de Carlisle te haya encontrado se nota que lo haces muy feliz- dije con cariño hacia ella, la verdad que Esme me caía muy bien.
Así nos pasamos un buen rato hablando, cuando de pronto escuchamos que se acercaba un auto, al principio pensé que era Carlisle, pero cuando observe que Esme fruncía el seño con una mueca confundida en el rostro lo dude.
Esperamos un rato hasta que el auto se detuvo frente a la casa, el individuo se bajaba del auto y caminaba hacia la entrada de la casa, abría la puerta e ingresaba.
-Edward-lo llamo Esme, ya que al parecer iba tan metido en sus pensamientos, que estaba por pasar de largo sin percatarse de nuestra presencia.
El se sobresalto un poco- lo que me causo risa ya que era muy difícil tomar desprevenido a un vampiro- para después voltear a vernos entre sorprendido y un poco avergonzado al percatarse que yo me encontraba allí con Esme.
-Huumm, lo siento estaba un poco distraído, no me percate de su presencia, hola Bella, hola mama- dijo haciendo un gesto con la mano y avanzando hacia Esme para darle un beso en la frente.
-Hola Edward-lo salude con una tímida sonrisa.
-Hola hijo- lo saludo Esme- ahora me puedes decir que haces aquí tan temprano y donde están tus hermanos.
-Prueba de sangre en biología y Alice quería ir de compras- respondió como si eso lo explicara todo y sentándose junto a su madre.
-Ya comprendo, y ahora me podrías decir porque venias tan distraído- al preguntarle eso Esme, Edward se removió incomodo en su lugar.
-No es nada mama, solo estaba pensando en algunas cosas-le explico echándome una mirada de reojo, cosa que no pasó desapercibida ni para Esme ni para mí.
Cuando Esme iba agregar algo más empezó a sonar el teléfono.
-Voy a atender, debe ser Carlisle, ya vuelvo- dijo ella levantándose y dejándonos solos a Edward y a mí.
Los dos permanecimos en un silencio algo incomodo, ya que al parecer ninguno sabia que decir. Mientras tanto yo aproveche para mirarlo y estudiarlo discretamente con la mirada.
Desde la primera vez que lo vi me había llamado la atención, desde el extraño color cobrizo de cabello que tenia, que por cierto siempre estaba totalmente despenado dándole un aspecto rebelde, hasta las finas facciones que poseía su rostro, ahora que lo observaba mejor tenía un aire parecido a la de un Dios Griego, y valla que era muy apuesto y atrayente.
Cuando me di cuenta de lo que estaba pensando me avergoncé, y me sentí extraña, ya que empezaba a sentir algo raro en mi interior, un sentimiento que nunca había sentido y Edward Cullen era el responsable de esto.
