Se que se oira trillado pero una mega disculpa por la tardanza pero fue en efecto de fuerzas mayores, pero aquí tenemos el siguietne capi que mi amigocha Mary Hamatto y yo hemos subido con muchisimo cariño, espero les guste.

CORRELAAAA!

El cielo es de un azul tan claro y hermoso que no lo creerias, donde algodonosas nubes blancas pasean peresozamente, algunas aves como las gaviotas van volando y chillando felices de ser libres, un paisaje en desacuerdo con lo que sucede en tierra firme.

Hay una arena hecha para gladiadores, para luchas donde entran dos y solo uno debe salir, con la saña más baja de las personas que pagan por tan deplorable espectáculo, dos mutantes pelean a muerte, un quelonio verde ya maltrecho y cansado es víctima de otro que es una autentica mole de musculos que le dobla en tamaño y quien se ensaña, pues no tenía opción era el adversario o el mismo.

-Maldición – sisea Rafael al estar en el suelo, jadeando de dolor.

-Lo siento – el otro mutante levanta el puño para asestar el golpe final aunque sus ojos purpuras muestran verguenza– no tengo opcion debes morir.

Rafael gruñe esperando el certero y golpe final.

-¡Noooo! – un jovencito sale disparado soltando una patada con tal fuerza que el mutante sale volando varios metros.

-Ghhhh – se queja aun sin saber que torbellino lo azoto, el chico corre y se para frente a el.

-Ríndete – dice serio – o yo mismo tendré que matarte – niega con el rostro – y tampoco quiero hacerlo –

-¡Me rindo! – grita mientras pierde el conocimiento.

El chico le da la espalda corriendo hacia el quelonio.

-¿Tío Raph estas bien? - Gael se acuclilla a un lado del mutante quien gruñe a manera de respuesta, en esteúltimo combate se ensañaron con él, sino fuera gracias al chico ya estaría muerto, bufa levantándose del suelo ayudado por el chico mientras caminan hacia su celda; ignorando los gritos de algarabia de la concurrencia.

-Gracias Gael- suspira largamente y mira por las barras de la puerta de prisioneros viendo el ir y venir de los "amos" que pagan sus apuestas por el gladiador caído, todos de muy variadas razas pero en comun su alta posicion economica y su odio hacia los mutantes.

-Hijos de puta- masculla frunciendo más el ceño, la cicatriz de su ojo perdido se retuerce como una viborilla.

-Nos fue bien- dice el chico tras su tío, tratando de animar la situacion.

-Solo por poco- ve la cara de molestia de Daiyacopulos, el "amo" que parece discutir algo.

-Tío Raph ¿Que están diciendo? - Gael frunce el ceño

-Shhh - lo calla - deja escuchar

Rafa gruñe un poco ya que le preocupaba que era lo que lo tenía tan molesto a su amo.

Este es un hombre en la treintena; alto de cabello negro de complexion robusta; vestido con elegancia en un colores claros para mitigar el calor; el otro por el contrario viste riguroso traje, ambos son apuestos y quien no los viera ahí, creeria que vienen de alguna prestigiosa agencia de modelos.

-Tienes que pagarme- un moreno con el que esta Daiyacopulos estira su mano

-No tengo porque, solo lo noqueo y no lo mato! –responde de mala gana.

-¿Y qué? ¡Estaba fuera de combate, estaría muerto si no fuera por ese chiquillo!

-Entonces que el chiquillo pelee y que acabe el trabajo - sisea molesto.

-Sería otra batalla y eso costaría mas –Daiyacopulos mira a otro aldo

-No me importa - hace seña de dinero - ¿acaso no lo vale? –se cruza de brazos.

-No quiero que se dañe, tengo otros intereses en el – mira hacia Gael con autentica lujuria en el cuerpo del niño que ya se muestra estilizado a pesar de la camisa y pantalones holgados en color gris, unas muñequeras, cinturon de tela y botas negras terminan la indumentaria. La mirada no pasa desapercibida para el otro sujeto y mira tambien hacia Gael.

-Eres un asqueroso Daiyacopulos -el moreno hace un gesto de desagrado -¡Estas casado con una bella mujer y te gusta tirarte muchachitos! –bufa de fastidio - ¡Pero allá tú y tus mañas!- mira hacia la puerta de barrotes donde ve a Raphael - Ten cuidado con el verdecito, se ve que es su protector.

-Para el fenómeno tengo un plan - el humano también lo ve y Raph instintivamente le gruñe protegiendo a Gael de esa mirada enferma.

-Como quieras - sisea molesto - ¿y por qué no los separas? - sonríe malvadamente.

-¿No crees que no le he hecho ya?- bufa- El estúpido mutante mato a varios de mis mejores hombres- refunfuña recordando la carniceria que el mutante hizo en una ocasión en que unos soldados de Daiyacopulos trataron de separar al niño de su protector.

-Entonces entre más trabajo cuesta, más preciada es la presa –sonrie retorcidamente

-Así es –Daiyacopulos asiente.

Rafa sigue mirando y voltea a ver a Gael -Vete a la esquina – señala con un movimiento de cabeza hacia la pared, ante lo pedido el niño asiente y va a sentarse a ese lugar, no sabe porque, pero tiene un mal presentimiento.

-¡Hey tu! - grita el jefe - ¿Por qué me quitas mi panorama? - ríe a carcajadas

-Maldito malnacido - dice entre dientes

-No siempre podrás protegerlo - se acerca a los barrotes - Algún día despertaras y no estará ahí.

-Ese día se congelara el infierno imbécil- lo mira fríamente con su ojo azul cobalto, el jefe sonríe de lado con maldad y da la orden de que la caja donde van los gladiadores los transporten de nuevo a su isla privada.

-Es una locura lo que has hecho – el mutante que semanas atrás lo habia curado de su ojo perdido, (N/A: Favor de leer capitulo 7) se le acerca junto a otro, un mutante parecido a un zorro de ojos dorados se pone a un lado de Raphael, estos son los unicos amigos, o mejor dicho aliados que tienen Raph y Gael, hay otro mutantes mas, pero estos no se acercan para nada, es como si no les importase ya su destino.

-Esteban -Mira hacia el primero – Tu harias lo mismo que yo, proteger a un niño indefenso.

Tu sabes que ellos tienen el mando ahora – dice el zorro llamado Raul.

-Ese niño es como mi hijo - los mira - No dejaré que lo toque – frunce el deño apretando el puño con ira.

Rato despues los soldados a la orden dce daiyacopulos los llevan con todo y jaula hacia un enorme barco que fingia ser comercial, los llevan hasta el fondo donde hay un sistema que anula sus poderes.

Todos se sientan frente a frente en bancas metalicas, en silencio, pensando en los caidos que dejaron atrás y pensando si no seran los proximos.

Largas horas han pasado hasta que llegan a su destino, la mansión de Daiyacopulos es sumamente enorme, una herencia desde quien sabe que ancestro del anti mutante quien parecía querer emular a la antigua Grecia con elegancia y desafortunadamente con jovencitos...

La mayoría de la edad de Gael trabajando como sirvientes o más que eso, pues era un secreto a voces los gustos del dueño; incluso Gael había visto salir más de una vez de la habitación principal a un muchachito llorando por las vilezas que tuvo que soportar, quizás por ello el niño se aferraba a Raphael como una tabla en medio de un mar tempestivo.

El lugar de residencia de los gladiadores está en un enorme salón cada uno con una habitación para descansar, un ring de entrenamiento y equipo de gimnasio, se debíano, pues era un secreto a voces los pena de una choque eléctrico como castigo; afuera de esta había un jardín con bancas donde se podía ver el mar y a varios francotiradores en varios puestos, por si la franca invisible y eléctrica llega a fallar en el intento de escape de algún prisionero.

Rafa nota el miedo en su sobrino, él lo aferra un poco más.

-Se fuerte - susurra - no dejare que te pase nada-

-Lo sé - el crio asiente ausentemente, este gesto hizo preocupar a Raphael, y pone un brazo sobre su hombro.

-Hey chico ¿Que no estoy aquí?- le trata de animar, Gael sonríe de lado.

Pero luego llegan a su mente la memoria de sus gemelos y solo espera que estén bien y a salvo, el remordimiento de no tener a sus seres queridos los hace dar pasos cada vez más pesados.

-¿Saldremos de esta? – lo mira con sus ojos negros, Raph solo traga saliva.

-Si - dice quedo el quelonio y entran a su calabozo – es cuestión de tiempo y fuerzas – asiente – solo recuerda: Matar o Morir –

El chico asiente.

Los días consecutivos se la pasaron curándose las heridas y repasando las técnicas, quería que Gael fuera rápido y preciso sin que titubeara, entre más mortal mejor.

Los días pasaban, así como cada pelea y encada una de ellas salían victoriosos, el chico había fortalecido mas su cuerpo llenando la vista de Daiyacopulos, Raph notaba eso pero ya lo había dicho, nadie tocaría a ese chico, hasta que un día.

-¡Muchacho!- grita uno de los soldados –¡Acércate rápido! –se dirige al niño que hace flexiones en el suelo.

Gael se pone de pie desconfiado, ahora esta solo, busca con la mirada a su tío, pero sabe que está entrenando en las afueras, gracias al maldito chip en sus nucas, debían seguir comandos dictados a computadora por sus amos.

-Que quiere- dice secamente

-Vas a pelear hoy – sonríe con maldad, el chico solo asiente y le da la espalda -Pero antes tienes que venir conmigo – Esteban que da de golpes enun saco de boxeo se detiene y mira hacia raul quien asiente y dejan de hacer su entrenamiento.

-No - dice sin voltear, rogando que esa respuesta le sea suficiente a su captor.

-¡Tu no mandas estúpido muchacho! - hace la seña a varios soldados y comienzan a abrir la reja.

-¡Tú vienes ahora!

Gael sisea nervioso retrocediendo, varios mutantes se ponen al frente del chico.

-Y ustedes háganse a un lado - amenaza con un arma.

-El chico sale de aquí solo para la pelea - increpa el mutante zorro.

-No me digas - el soldado asiente y lanza choques eléctricos haciéndolos gritar, Gael trata de luchar noqueando a tres de ellos pero al igual que los demás una descarga lo hace gritar cayendo sin sentido.

Aquellos gritos hace voltear a Raph pero uno de ellos en especial lo hizo palidecer.

-Gael – dice casi sin aire quien corre como alma que lleva el diablo, unos soldados que están en la entrada le apuntan y disparan, Raph esquiva los disparos y derriba a uno de los sujetos, el otro se gira cortando cartucho pero un puñetazo en su cuello le rompe la tráquea cayendo muerto.

-¡GAEL! - entra y mira a sus compañeros apenas levantándose y quejándose.

-Se lo llevo a Daiyacopulos- gime el zorro quien tiene sangre en el morro- Ve por él... no dejes que lo lastime...

Raphael asiente y corre por los pasillos buscándolo como un loco, en su mente solo está el rescatar al pequeño de un destino horrible.

-Sr. Diayacopulos - el hombre que mira el hermoso mar se gira, sonríe con satisfacción al ver a Gael aun desmayado en brazos del soldado.

-Ponlo en la cama- señala la enorme cama circular que hay en medio de la vasta habitación, el soldado asiente y deja al niño en la cama saliendo, importándole poco la abominación que está por hacerse.

-Me has causado muchos problemas, querido - camina hacia Gael mientras se desabotona la camisa para luego sentarse en la orilla de la cama -Pero no soy tan rencoroso - ríe a carcajada al ver su festín en la cama.

Se pone de pie para quitar su camisa sin dejar de observar al chico tendido.

-Ahora si chiquillo - le da una bofetada - despierta quiero ver tus ojos cuando sepas lo que está pasando - le da otra – para que sepas quien es tu dueño

El chico despierta parpadeando confundido, observado que no era precisamente la celda donde se encontraba.

-¿Qué? – respinga al ver al sujeto, quien se carcajea al ver el gesto del niño.

-No te asustes, te va a gustar- se acercó más de lo que el chico pudiera soportar, en eso Gael le da una patada en la cara, aun por el sopor del choque eléctrico tuvo al suficiente fuerza para tirarlo al suelo, esto hace enfurecer al enfermo quien se incorpora tomando de la cabeza estirando su pelo con fuerza.

-Maldito chiquillo – le da un golpe en el rostro.

-¡SI NO ES POR LAS BUENAS SERA POR LAS MALAS! –grita desabrochándose el cinturón con rabia.

-¡NOOO! – grita cerrando los ojos poniendo sus brazos al frente a manera de protección.

Ese grito hizo que cierto quelonio atinara a mirar una de las habitaciones.

-¡DEJALO!- el humano ve como la pared de su cuarto explota entrando una mole de piel esmeralda, ni bien grita cuando una manaza le aprieta el cuello y lo avienta contra la otra pared sintiendo como algunas de sus costillas truenan por el impacto.

-Maldito...- Raph tiembla por controlarse -Te dije que jamás lo tocaras - le arrea un puñetazo que le rompe la nariz, el puño del quelonio cae una y otra vez sobre el rostro del sujeto volviéndolo un amasijo, hasta rato después resoplando se levante el quelonio, yendo hacia Gael.

Pero apenas diría algo cuando unos soldados llegan disparándoles, Gael siente como es tironeado y empujado, escuchando los disparos que se estrellan en el pilar de mármol que le sirve de escudo.

-Gael - Raph mira apenas -Tendremos que correr…¿escuchaste?- lo mira asentir y cuando se apagan unos segundos los disparos por cortar cartucho, Raph lo jala con fuerza corriendo hacia el exterior del cuarto rompiendo el adulto el ventanal con su caparazón, dando de tumbos por unos escalones cayendo ambos aturdidos.

-¡LEVANTATE!- lo jala y siguen su carrera, sintiendo las balas rozándoles.

-¡RAPHAEL!- una voz los hace voltear, Raul les hace señas, entran a una especie de túnel, que es donde se guardan las lanchas.

-Por aquí podemos escapar - le susurra

-¿Pero cómo? – Frunce el ceño - la franca eléctrica...

-Hemos podido bajarla, Solo tenemos que pelear contra los soldados - Raph asiente era el momento de todo o nada –el mutante mirando al chico señala con el rostro -¿Llegaste antes de…? –traga saliva preocupado

Raph entiende y voltea tomando al chico por los hombros mirándolo fijamente.

-Ese maldito no te… - frunce el ceño – el chico solo niega con la cabeza rápidamente desfigurándosele el rostro por el horror que estuvoa punto de sufrir, el gesto reconforta al quelonio – bien – lo toma de los hombros.

Escúchame bien te necesito fuerte en todo esto – lo mira finamente -¿Entendiste? Llego el tiempo de salir de aquí, el tiempo de todo o nada

-Si – afirma con el rostro – Estoy contigo tío Raph – sonríe de lado – salgamos de este infierno… es la Hora Ninja…¿no?

-¡Perfecto! – Raph sonríe – así es – esa palabra le recordaba los viejos y buenos tiempos.

Mira a su amigo y asienten para unirse a la batalla, todos los prisioneros algunos a mano limpia y otro con lo que fuera, pelean contra los soldados, convirtiéndose en una batalla campal, desafortunadamente muriendo muchos en el proceso, tanto Raph como Gael son precisos acabando son todo el que se pusiera en su camino, había llegado la hora… Matar o Morir.

Con esfuerzo por fin llego al yate de lujo de su ex (ahora cadáver) amo, llegan al cuarto de máquinas para encenderlo.

-¡Vamos cacharro inservible, funciona!- gruñe desesperado mientras trata de hacer contacto con los cables que zafo del timón para encenderlo -¡Dios, Don lo hacer ver tan fácil!- mira al cielo o lo que en el creia firmemente que vivia alguien -¡POR FOVRO CABRON,HAZ QUE FUNCIONE! -da de nuevo contacto y el maldito yate se enciende.

-¡VAMONOS YA!- les grita tanto Raul como Esteban.

-¡SUBAN! – Gael ayuda a los heridos.

El yate avanzo a lo que su velocidad máxima permitía alejándose de aquella isla que hizo ver la mas negra de las suerte a varios.

-¡Lo logramos tio Raph!- Gael abraza al mutante quien tiene el timón en sus manos.

-Sí, chico - esboza una gran sonrisa, pero una lagrima escurre en su ojo sano - Lo hemos logrado… lo hemos logrado