Disclaimer: Los personajes son propiedad de Meyer, la historia es de mi imaginación.
Summary:
"Edward Cullen, el jugador de fútbol más exitoso tiene una vida bastante complicada con un revoltoso niño de cinco años. Lo que menos necesita ahora mismo es esa atractiva mujer que llegará a controlar su carrera y probablemente su corazón."
CAPÍTULO DOCE.
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Dos pares de ojos estaban mirando aquel aparato frente a ellos de manera fastidiosa. El par de ojos azules ya estaban hartos de escuchar al aparato que hacia un molesto sonido de teléfono antiguo frente a él y quería lanzarlo lejos de allí. Por otro lado, Edward, le veía de manera fastidiosa y temiendo lo que podría salir de ese teléfono cuando lo contestara.
Así llevaba alrededor de tres días.
Las únicas llamadas que Edward se atrevía a contestar eran de su agente, publicista y Bella… que eran la misma persona.
—Pa', ¿no crees que deberías ya contestar? —murmuró Niklaus con la vista aun en el aparato y comiendo otro bocado de su sándwich—. Lleva mucho rato sonando y es horrible.
—Tal vez lo conteste después —respondió de manera monótona y fingió seguir comiendo con naturalidad.
— ¡Eso dijiste ayer! ¿Por qué no lo apagas?
—Porque Bella puede llamar.
—Mi profesora dice que no debemos huir de cosas.
— ¿Acaso me ves corriendo?
Niklaus pareció pensárselo por un momento.
—Tienes razón —concordó, asintiendo con su cabeza y suspiró aliviado cuando el teléfono dejó de sonar—. Mejor me voy de aquí antes de que vuelva a sonar esa cosa.
Edward observó cómo su hijo se alejaba de él en sólo unos calzoncillos y con su sándwich en una mano. Sabía perfectamente que se trataba de su madre todas las llamadas que tenía sin contestar. También sabía que su madre quería saber que pasaba entre él y Bella, y todavía aún más con Niklaus. Seguramente su madre se preguntaba en qué estaba pensando y qué fue lo que le dio motivos para comenzar una de esas relaciones.
Sin embargo, eso no era lo único que Edward tenía en mente. Él estaba pensando en otra cosa, algo que se relacionaba con Bella, Niklaus y la naturaleza. Ellos tres ya habían salido al zoológico, y para Edward fue una experiencia bastante agradable y llena de sorpresas porque Niklaus, mientras no estaban mirando a algún animal, estaba tomado de la mano de Bella y después corría a las jaulas para leer el nombre del animal y practicar la lectura, como se lo había dicho Bella.
La relación que ellos dos tenían era para Edward alrededor del 70% de lo que valía su relación con Bella. Niklaus era todo de Edward, porque, mientras era adolescente, vivía para él mismo, pero en cuanto ese pequeñito nació ya no vivía para él mismo, sino que ahora vivía por el pequeñín, una tarea que no era precisamente fácil.
Su teléfono volvió a sonar, sacándolo de sus pensamiento y suspiró de manera frustrada pensando en que no debía decirle a su madre mala palabras, ni siquiera en sus pensamientos. Lo tomó, alargando su mano y deslizó la flecha para poder contestar.
—Edward Cullen.
— ¡Niño! ¿Por qué has estado evitando mis llamadas? Ni siquiera tu hermana o a Emmett. Sabes muy bien lo que queremos saber, ¿cierto? ¿Por eso es que no estas evitando? ¡Van tres días, Edward! ¡Tres!
— ¿Me harías el favor de no gritar? Niklaus se ha levantado bastante temprano y ha estado molestando todo el tiempo.
— ¡Seguro que es la misma hora de siempre, es sólo que seguramente estabas teniendo sexo con esa sucia empleada que tienes! ¿Cómo puedes estar fallándola y salir en público como si fueran una pareja de verdad? ¿Ya has visto todo el escándalo que has provocado? Todo está en las noticias y en el periódico, ¡Hasta en las revistas!
Edward se sintió enfurecer.
—Pero, ¿Qué cosas dices? Yo no estoy teniendo sexo con nadie. No llames a Bella sucia porque no es así. Y con ella estoy teniendo una relación, seria, mamá, ¿comprendes? ¿Ahora sabes por qué no quería contestar tus estúpidas llamadas? Solo hablas para tirar mierda a la gente y odio que digas esas cosas, ¡sobre todo de Bella! Ella es importante, ¿de acuerdo? Es importante, lo es ahora, y lo seguirá siendo por muchísimo tiempo más. No me importa si a ti te agrada o no. Ya he soportado bastante.
—Como te atreves a…
—Sí, me atrevo a hablarte de esa manera —le interrumpió—. Y me atrevo a hablarte de esa manera porque es completamente cierto todo lo que te digo. ¡Deja de meterte en mi vida! ¡Deja de meterte en cosas que a ti no deben interesarte! Ya no soy un niño pequeño, mamá. Yo trabajo, lo hago todos los días; cuido a un niño de seis años, que, por si no lo recordabas, es mi hijo, vivo para él y procuro que esté perfectamente. A él le encanta Bella, y Bella es lo que nosotros dos necesitamos.
—Ni siquiera sabes lo que dices.
Edward golpeó con fuerza la encimera con un vaso de plástico que tenía dibujado al Hombre Araña.
— ¡Claro que sé lo que digo! —gruñó—. Y es lo último que voy a decir. Lamento hablarte de esta manera pero probablemente sea la única manera de hacerte entender las cosas; probablemente me lo voy a volver a lamentar más tarde pero no me importa porque es completamente cierto. Así que, es todo lo que tengo que decir, y es todo lo que tú tienes que decir y escuchar u opinar. Espero que pases un fin de semana perfecto, saluda a papá de mi parte y de Niklaus.
Y con eso se dedicó a colgar, dejando a un lado su teléfono celular, resistiendo las ganas de lanzarlo fuera de su vista.
Pegó un salto cuando, al voltear, se encontró con la pequeña figura de su hijo aun en calzoncillos. Su rostro estaba lleno de preocupación, pero de alguna manera, Edward supo que el pequeño entendía lo que sentía.
— ¿Por qué le hablas así a la abuela? ¿Ella estaba diciendo cosas de Bella?
—Sí… Bueno, Klaus, ya sabes cómo es tu abuela, ella tiene un carácter extraño.
—No me gusta cuando habla mal de Bella —caminó con pequeños pasos hasta que quedó frente a su padre, recargando sus codos en las piernas de su padre ya que éste se encontraba en un taburete alto—. ¿Por qué no le gusta Bella?
Edward suspiró, limpiando una mancha de mayonesa que estaba en su mejilla.
—No lo sé. Pero eso no debe importarte a ti, ¿de acuerdo? —Lo cargó, colocándolo en su regazo—. Tengo una idea que creo que puede gustarte.
— ¿Implica animales?
—Muchísimos.
— ¡Ahora sí te escuchó, papá! —dijo con expresión risueña.
— ¿Te ha gustado ir al zoológico con Bella?
—Me encantó. Bella estaba allí conmigo para darle de comer a los animales.
—Bueno… ¿Qué te parece si vamos a una isla con ella? ¿Recuerdas la isla del acuario al que fuimos cuando estábamos en Los Angeles? Podemos ir allí y quedarnos algunos días con ella para ir a la piscina o a alguna otra parte.
Niklaus se quedó en silencio con una enorme sonrisa en su rostro.
— ¡Yo quiero ir con Bella allí! —Gritó, saltando sobre las piernas de su padre—. Vamos, papi, vamos allí.
Edward sonrió en grande.
—Entonces llamaremos a Bella, preguntaremos si tiene mucho trabajo y si no es así, nos vamos con ella a la isla, ¿bien?
— ¿También puede ir Cara con nosotros? Hace mucho tiempo que no le veo y la extraño.
—Tengo que hablar con Jasper…
— ¡Sí! ¡Cara nos acompaña!
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—Cara, aléjate de las pesas —repitió Jasper mirando de reojo a su pequeña niña, que tenía una sonrisa traviesa en sus sonrosados labios. Se volvió a su amigo mientras le miraba trabajar las abdominales—. ¿Y Bella ya sabe de esto?
—No —contestó Edward un poco acalorado por la situación en la que estaba—. Pero supongo que no puede negarse a alguien como yo —sonrió al ver a su amigo rodar los ojos y seguir trotando en la caminadora—. Además, Niklaus me acompaña, él convence muy bien a la gente… ¡Niklaus, deja esa pesa en su lugar, vas a lastimarte! —Frunció el ceño en dirección a su hijo y este rápidamente la dejó en su lugar con un poco de esfuerzo—. Y prometió que iríamos a otro lugar juntos así que…
—Aprovechas eso para poder llevarla contigo —completó el rubio.
—Exacto.
Jasper y Edward se encontraban ahora en el gimnasio privado. Habían quedado de verse en ese lugar para después ir a comer y conversar sobre el viaje que Edward tenía planeado junto con Bella y Niklaus, aunque ella no tenía ni la más mínima idea. Edward no tenía ni fecha, ni hora, ni la idea de cuantos días se quedarían en la isla pero realmente temía que Bella pensara que le invitaba con fines para llevársela a la cama. Eso no era cierto; él, probablemente, lo querría pero no era el motivo por el cual tenía esos planes, así que, en cuanto le diera la noticia, lo aclararía todo.
—Bueno, sabes que puedes llevarte a Cara contigo siempre y cuando le cuides como a tu vida, le des las vitaminas y no le expongas mucho al sol si no lleva bloqueador solar —Edward rodó los ojos ante las palabras de su amigo.
—Me ofendes, yo también sé cómo cuidar de un niño pequeño.
—Pero recuerdo la última vez que fuiste con Niklaus al acuario, el enano llegó como un camarón, no quiero a mi hija de esa manera.
Edward chasqueó la lengua.
—No creo que Bella me deje volver a cometer ese error.
— ¿Cuento más con ella que contigo?
—No, yo sé más cosas sobre Cara que ella, y sobre mi propio hijo también.
Jasper pensó en medir las palabras que tenía en la punta de su lengua antes de soltarlas.
— ¿Bella será algo así como la mamá en esos días?
Allí estaba la pregunta. Era una pregunta bastante importante, pensó Edward, esa pregunta no le daba miedo, pero sin duda era algo de lo cual se tenía que meditar y pensar con bastante tiempo. Él estaba convencido de que lo suyo con Bella duraría bastante porque él ya estaba cansado de tener algo pasajero de sólo unas semanas y que sólo fueran rostros bonitos y no cerebro inteligente. Además, Edward sabía que Bella era lo suficientemente madura como para tener relaciones de corto plazo… pero pensar en Bella como la madre de Niklaus era algo arriesgado y mucho más dejar que el pequeño le mirara de una manera porque eso confundiría mucho sus pensamientos.
Niklaus no sabría que hacer a la hora de ver que Edward y Bella se separaran, si es que se daba el caso. También estaría confundido a la hora de volver a ver su madre; él probablemente se preguntaría: ¿Por qué ella no puede ser como Bella? Porque eran una persona muy diferente… sin embargo, una era su verdadera madre y la otra chica era la novia de su padre.
Edward sacudió la cabeza.
—Sólo será mi novia y amiga de Niklaus y Cara, creo que no estoy listo para que Niklaus llame a Bella mamá.
Jasper pareció comprenderlo a la hora de contestar, él también pensaba lo mismo que Edward, no podía imaginar a Cara llamando mamá a otra persona.
—Bien, entonces le advertiré sobre eso a Cara porque ella menciona a Bella como mamá de Niklaus.
—Bueno… no creo que a Niklaus le moleste, y a Bella… no lo sé, pero no quiero confundirlo, creo que es mejor así.
—Entonces hablaré con ella y… ¡Cara, va a caerte en el pie! Deja eso en su lugar.
El par de niños volvió a dejar la enorme pesa en su lugar y salieron corriendo de allí hacia las enorme pelotas de colores.
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Bella casi se alegró por completo al saber que tenía casi la mayoría de las vacaciones de verano libre. Se alegró porque podía descansar casi de tanto papeleo que tenía en la oficina. Pero no pudo hacerlo del todo porque entonces le quedaban bastante horas sin nada de hacer. Su departamento estaba impecable y sin una telaraña en él, todo en orden, y eso le dejaba bastante tiempo libre. Ahora no se le ocurría algo para leer, pero estaba segura de que si iba a alguna librería encontraría algo.
Se podía plantear ir a visitar a sus padres, pero no sabía si se le requería después en la oficina de manera urgente y las horas de Los Angeles a Inglaterra eran muchas. Por lo tanto, le dejaba muchísimo tiempo libre.
También estaban sus chicos Cullen. Ellos sí que le divertían bastante a la hora de no tener algo que hacer. Niklaus siempre tenía unas ocurrencias bastante ingeniosas y Edward… de Edward nunca se podía cansar, eso ni siquiera podía ser bastante posible. Más aun cuando su boca estaba presente todo el tiempo sobre la suya.
El sonido de su teléfono le sobresaltó e hizo que dejara de mirar vagamente la computadora que tenía frente a ella y al tercer timbrazo contestara con una enorme sonrisa al ver el identificador de llamadas.
—Hola, guapetón —saludó.
Casi pudo escuchar la sonrisa que se formó en el rostro de Edward al escuchar su saludo.
—Hola, nena —Bella rodó los ojos.
—Deja de llamarme de esa manera, Edward.
—No, me gusta llamarte de esa manera, ¿Qué hay de malo en eso?
—No lo sé… suena extraño —sacudió la cabeza— ¿en qué puedo ayudarte?
— ¿Cuál es tu ubicación en este momento?
—En la oficina, llevo alrededor de cuatro horas aquí —suspiró—. Pero es tiempo de que ya termine, todo está resuelto, tanto tu agenda como todos los contratos que se supone que has firmado y firmarás.
—Me parece perfectamente bien, ¿aceptas una visita de tus dos hombres favoritos?
Bella escuchó la suave risa de Niklaus al otro lado e inmediatamente otra enorme sonrisa se instaló en sus labios.
—Claro que la acepto. Siempre serán bienvenidos aquí, ¿puedo saber el motivo, o sólo están aburridos?
—Hay un motivo —confesó el cobrizo mordiendo vagamente su labio, mirando de reojo a su pequeña copia—. Una propuesta indecorosa, de hecho.
—Algo me dice que me lo voy a tener que pensar muy bien antes de decir que sí…
—Pero vas a decir que sí.
—Pareces muy confiado, Cullen.
—La confianza es buena —dijo con altanería—. Como sea, estaremos allí en quince minutos.
—De acuerdo, te espero aquí —se despidió—. Adiós guapetón, adiós, Nik.
— ¡Hey! Creía que yo era el guapetón —el molesto tono de voz hizo reír a Bella.
—Lo lamento. Los veo en un rato.
—Adiós, nena —se despidieron los dos en un unísono.
Quince minutos después de la llamada de Edward, Bella estaba acompañada de un niño de cabellos dorados bastante enérgico, sin camiseta, y dando vueltas por toda la oficina mirando todos los papeles que encontraba, y por un hombre de cabellos cobrizos, alto, apuesto y con las mejillas un poco sonrojadas gracias al ejercicio que había hecho minutos atrás.
—Ya que tienes varios días libres, —comenzó Edward— Klaus y yo tenemos una propuesta para ti, ¿estás dispuesta a escucharla?
—De acuerdo, estoy dispuesta a escucharla.
—Niklaus y yo teníamos pensado desde antes salir a acampar nosotros dos… pero después creímos que sería buena idea que tú y Cara nos acompañaran. Jasper ya ha dicho que sí, está dispuesto a que Cara nos acompañe siempre y cuando una figura femenina mayor vaya con ella… así que… ¿Qué dices?
Bella miró por unos momentos seriamente a Edward pensando en la posibilidad de que tal vez estaba un poco zafado de la cabeza. ¿Le estaba proponiendo viajar con ellos durante algunos días? ¿Lejos? ¿A un lugar que ella no conocía? ¿De campamento? ¿Enserio? No es como si a ella no le gustara ir de campamento, siempre le había gustado, pero ella tenía una ligera sospecha de que el significado de campamento no es el mismo para ambos.
— ¿Qué clase de campamento?
—En una isla —respondió rápidamente— ¿recuerdas el lugar que te mencioné? Cuando fui con Niklaus al acuario. Es una isla y hay demasiado espacio para poder acampar en el centro y darle vuelta a todo el lugar… o podemos quedarnos en una cabaña que son proporcionadas allí y salir un día a visitar los diferentes sitios de la isla. ¿Qué dices?
Él realmente sonaba entusiasmado con la idea de llevarla con ellos. Esperaba que Cara no supiere de los planes si es que ella no iba porque la condición de Jasper era que su pequeña iría si Bella iba… O tal vez era una trampa por parte de Edward; sin embargo, Bella observó que detrás de Edward estaba Niklaus, mirándola con bastante interés y una pizca de súplica en sus ojos.
Ella no tenía ni idea de cuantos días podían estar fuera, ¿Qué pasaba si se le presentaba algo urgente o algo por el estilo? No podía cometer ningún error en la carrera de Edward, bastante tenía con ser su novia por casi un mes.
— ¿Otra salida? ¿No tuviste suficiente con la ida al zoológico hace dos días?
—Te prometo que no va a haber fotógrafos. Te lo prometo, Bella.
—Sí, Bella, te lo prometo, pero ve con nosotros, por favor —suplicó el niño acercándose a ella.
¿Cómo se le podía decir que no a esa preciosa carita? Y ella culpando a Edward todo el tiempo de cumplirle lo que quería… Suspiró con pesadez.
—De acuerdo, pero tienes que decirme exactamente el lugar. Las horas de distancia que hay desde Londres a la isla, si hay algún cambio horario, lo cual probablemente es así y… cuanto tiempo estaremos fuera.
A la mitad de su protesta, Niklaus ya estaba saltando y dando vueltas de nuevo por todo a su alrededor y Edward tenía una gran sonrisa en el rostro; se puso de pie y caminó al otro lado del escritorio para tomarla de las manos y ponerla de pie también.
—Te dije que aceptarías —se inclinó y le besó suavemente los labios.
—Eres tan estúpido como para suponer que diría que sí —dijo ella contra los carnosos labios de Edward.
—Soy tan estúpido… pero tenía razón.
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—No, mamá. No estaré en Londres los siguientes cuatro días.
—Isabella, quiero visitarte para saber cómo rayos te haces novia del jugador más caliente de la historia y tú me dices que no vas a estar los días que yo tengo libres ¿Qué clase de hija eres?
Bella rodó los ojos ante el tono de su madre. Justo un día antes de partir con los chicos Cullen y la adorable Cara Whitlock, su madre se le ocurre hablarle para decirle que viajaría a Londres porque tendría una semana entera de descanso como enfermera. A Bella se le había retorcido un poco el estómago porque vería a su madre después de casi cinco meses y ella le estaba negando por ir de excursión con su novio e hijo.
—Entiendo que tu novio este caliente, lo sé, yo también babeo por él a escondidas de tu padre y la foto que estaba de fondo de escritorio ya no está y fue reemplazada por una de él, en el aire, con su uniforme de futbol, bañado de agua de color naranja promocionando su bebida energética.
— ¿Reemplazaste la foto de nuestras vacaciones en las Bahamas por una de Edward? —la voz de Bella sonó histérica, ¿enserio su madre había hecho eso? ¡Y creía que era la mala en esta situación!
Su madre bufó.
—Eres muy dramática, Bella. No seas envidiosa, debes compartir a tu madre con el chico caliente.
—O tal vez quieres decir que debo compartir a Edward contigo.
—Exacto.
Bella bufó esta vez.
—Estás loca.
—Tienes que decirme algo, cariño, y debes ser sincera conmigo porque si no lo eres voy a saberlo, ¿de acuerdo? Ya sabes que a las madres no se les miente y que sólo se preocupan por el bienestar de sus hijos, sobre todo si son mujeres —Renée interpretó el silencio de Bella como señal para seguir hablando—. ¿Ya han tenido sexo?
Los colores se subieron al rostro de Bella en menos de dos segundos, haciendo que se ruborizara. Ella realmente esperaba escuchar algo así de su madre pero escucharlo en voz alta era un poco vergonzoso. Realmente esperó que su padre no estuviera allí.
—No —contestó con la voz ronca—. No he tenido sexo con Edward, mamá.
— ¿Y por qué jodidos no?
—Porque todavía es bastante pronto.
— ¡Por favor! ¡Llevas como un año saliendo con él!
— ¡Apenas un mes!
—Es casi un año. Hoy en día las parejas tienen sexo la segunda vez que se citan o se vuelven a ver. Además, llevan saliendo un mes, pero se conocen desde hace más de un mes.
—Lo sé, mamá, pero no soy una chica fácil, te recuerdo eso.
Renée suspiró con frustración.
—Sabía que debías parecerte más a mí.
— ¡Mamá!
—Ya, ya, está bien… ¿yo? ¿Cuándo conoceré ese hermoso hombre?
—Si lo sigues llamando de esa manera nunca lo llevaré con ustedes —dijo en un murmullo aunque había una sonrisa en su rostro pensando en cómo estaría Edward al lado de su madre y la gran tortura en la que sea vería—. Además, sigue siendo demasiado pronto… y no me digas que no es cierto porque sabes que sí.
Renée se calló por un momento.
—Tu padre conoció a mis padres un día después de nuestra boda… ¿acaso vas a esperar tanto para que conozca a ese chico y a su pequeño galán?
— ¿Quién te asegura que vamos a casarnos?
— ¡Por favor! Hija, el cuerpo que tienes es bastante bueno, créeme, si fuera joven y no tuviera ningún parentesco contigo, sería lesbiana por ti —a Bella se le fue el olor de su rostro—. Ya sabes, está de moda eso de la homosexualidad ahora, así que probablemente tendría sexo lésbico contigo porque tienes un buen culo, y un muy buen culo; gracias a Dios lo heredaste de mí y lo mantienes firme con todo ese ejercicio que haces… Y si Edward está feliz y sonriendo y diciéndote que te quiere aun sin tener sexo entonces probablemente llegue a amarte y a tener más bebés contigo. ¿Te imaginas lo hermoso que sería un bebé con él?
— ¡Dime que no dijiste eso!
—Claro que lo hice, tu papá esta de testigo aquí… ¿cierto, mi amor? —le preguntó a alguien que estaba a su lado. Bella no escuchó la respuesta pero una risita vino de parte de su madre—. Él dice que necesita aprobarlo.
Antes de que Bella pudiera decir alguna otra cosa, el sonido de la puerta principal de su departamento sonó alrededor de tres veces en sólo un segundo. Se dirigió a ella y la abrió dejando ver a dos pequeños niños de seis años y a un hermoso hombre de cabellos revueltos y con cara de sueño. Bella quiso decirle por enésima vez que era su idea viajar de noche.
—Mamá, ¿puedes dejar de hablar ese tipo de cosas con mi papá? Es enfermo —se hizo a un lado para dejar pasar a las tres personas frente a ella. Se puso de puntillas para darle el beso de bienvenida a Edward, observando como los niños corrían a la consola de video juego.
—Deduzco, por el extraño sonido de un beso, que mi querido yerno acaba de llegar para llevarte con él a la isla y no permitirme verte durante los siguientes días.
Bella bufó, sintiendo la mirada de Edward sobre ella.
—Algunas veces eres bastante dramática.
— ¡Llámame como quieras! Pero sabes que es cierto todo esto que te estoy diciendo.
— ¿Sabes algo? Tengo que irme, tengo un vuelo en una hora de quien sabe cuántas horas para ir a que mi piel se tueste en algún extraño lugar.
—Te queda hermoso el bronceado, mi amor —le recordó su mamá.
—Adiós.
Y colgó, soltando todo el aire contenido. Alzó la mirada encontrándose con unos ojos llenos de diversión color esmeralda.
—Ahora entiendo tu paciencia cuando se trata de gente con un carácter extraño.
— ¿Ah sí? ¿Realmente lo entiendes?
Edward asintió, recargándose en la barra de desayuno que estaba a un lado con un aire bastante confiado.
—Claro que lo entiendo. Escucha. Por tu tono de voz, deduzco que es normal que tu madre diga algunas barbaridades de las cuales no estoy enterado pero me encantaría saber… sin embargo, además de que estas acostumbrada ellos, ella cada vez te sorprende más. Me gusta tu carácter, ¿sabes? Eres capaz de soportar mi idioteces.
Bella alzó las cejas con una amplia sonrisa abarcando su precioso rostro.
—Tienes muchísima suerte, guapo. Pero, mi madre tiene un carácter un poco "sin vergüenza", ya sabes… sólo sirve para avergonzar a los demás y no a ella misma.
Los ojos de Edward brillaron ante esa nueva información.
— ¿Cuándo podré conocerla? Segura que estará encantada de avergonzarte frente a mí.
— ¡Nunca! Nunca la conocerás.
—Claro que lo haré, seguro que Alice tiene contacto con ella y le pediré su número.
—En realidad, cariño — habló Bella con una voz que decía que ella tenía una pequeña victoria ganada—, ibas a ser capaz de conocer a mi madre y a mi padre los próximos cuatro días pero resulta que tú me quieres llevar lejos y ahora ellos no podrán estar aquí. Una lástima, ¿no?
Edward la miró con los ojos entrecerrados. ¿Por qué se le había ocurrido llevarla esos días a la isla? Seguro que sería una gran escena conocer a los padres de Bella. Tal vez ella había resultado bastante guapa como su madre, pero si era todo lo contrario y ella era un vivo retrato de su padre entonces… no diría nada ni alagaría lo hermosa que es y los buenos genes que ella tiene ahora. Sería bastante incómodo. Un dato curioso es que… normalmente todos los hombres pensaban que conocer a los padres de las novias —especialmente a los padres— era algo así como una tortura. Edward se lamentaba tener tanta confianza como para no afectarle todo eso.
— ¿Y por qué no me lo dijiste antes? —su voz sonó un poco histérica.
—Simplemente no lo recordé. Si mi madre no hubiera llamado ahora mismo entonces ella llegaría al aeropuerto y no habría nade recogiéndolos.
—Podemos cancelar nuestro viaje…
Bella rio, sacudiendo la cabeza y tomó sus bolsos.
—Ni en sueños. Hay dos personitas que están bastante entusiasmadas por ese viaje —se volvió hacia la sala de estar y miró las cabecitas revueltas—. Niños, es hora de irnos, deberían apagar eso ahora mismo si es que quieren llegar a ver los peces.
Niklaus saltó de su asiento para ir a apagar la consola de juego mientras que Cara se apresuraba a acomodar los controles y colocar todo como estaba cuando llegó. En dos minutos ya estaban frente a la puerta.
— ¿Dónde está tía Alice? —preguntó Niklaus mirando a su alrededor hasta posarse en Bella—. ¿Ha muerto?
— ¡Klaus! —Exclamó Cara, dándole un golpe en el hombro haciendo reír al niño—. ¡Eso no se dice!
—Lo siento —dijo, sin ningún rastro de arrepentimiento—. ¿Dónde está?
—Ella fue de fiesta con algunos amigos esta noche —explicó Bella, dejando que el pequeño tomara el bolso de su brazo y se lo colgara en su pequeño hombro. Sintió como Edward le quitaba el equipaje más pesado de la mano también—. Pero ella desea que nos vaya muy bien en el viaje y que ustedes dos se diviertan mucho.
Edward bufó, sabiendo que lo que ella decía no era cierto. Lo que en realidad sucedía era que Alice seguía un poco cabreada con ellos dos por haberles ocultado que no estaban saliendo. Así que ni siquiera fue a despedirse de ellos y desearles que se divirtieran mucho porque tampoco le había dicho sobre eso hasta esa misma tarde. Bella le recomendó que se fuera bastante lejos si tendría esa cara de amargada mientras ellos se iban.
—Bien, ¿están listos, ya?
Los pequeños asintieron y abrieron la puerta al mismo tiempo y corrieron escaleras abajo con las risas escuchándose por todo el pasillo. Bella pensó que algunos de sus vecinos tendrían que despertarse porque la risa de Nik era bastante alta a comparación con la risa de Cara.
El vuelo fue más tranquilo de lo que Bella se esperaba. Sobre todo porque Edward, durante todo el día, no dejó descansar a los niños ni siquiera un poco, lo cual decía que ellos estaban completamente cansados y el único remedio que les quedaba era caer dormidos en los asientos del jet privado.
Edward y Bella tuvieron unas horas de completa tranquilidad mientras charlaban un poco sobre algunas cosas triviales. Edward nunca podía cansarse de ella, ¡era difícil hacerlo! ¿Cómo podría imaginarse estar cansado de ver esa bonita sonrisa tímida cada vez que él hacia una sugerencia pervertida? O cuando ella se mordía el labio… No pudo imaginarse pensar a Bella debajo de él como algunas veces lo había imaginado estando en la cama. Su mano era su mejor amiga en esos momentos… o una ducha muy fría.
Al llegar, Bella pudo observar que eran alrededor de las ocho de la mañana. La pista de aterrizaje era lo suficiente para abarcar dos jets pequeños. La idea de ir en el yate de Edward era un poco tentadora, pero mil veces prefirió el jet. Supo de inmediato que esa isla probablemente sólo la habitaba gente como Edward Cullen. Se le hizo un nudo en el estómago al pensar en un montón de gente con un montón de dinero en sus bolsillos. Ella tenía suficiente con Edward y Niklaus, ¡y Cara también estaba acostumbrada a ese tipo de vida! Su estómago se revolvió de nuevo y sacudió la cabeza. Debía concentrarse en sólo sus acompañantes.
Al bajar del avión, Edward tuvo que llevar a Niklaus en sus brazos, y Bella tomó con un poquito más de dificultad a Cara. La niña era alrededor de dos kilos menos que Klaus pero igual Bella no estaba acostumbrada a cargar a alguien de ese tamaño. Una vez que a Edward le fue proporcionada la camioneta que él había solicitado, entraron allí y condujeron hacia la cabaña que estaba junto al acuario.
—Parece que esto está muy bien pensado, ¿no?
Edward le sonrió sin apartar la vista del camino.
—Sí, pero en realidad esto es nuevo. Es por eso que hay población aquí. Y más en esta temporada. Todo esto estuvo a servicio público hace como tres años atrás.
—Es bastante grande. No imagino cuanto tiempo llevó construir todo esto y hacer que luzca tan…
— ¿Caro?
—Exacto —asintió, apretando su bolso contra ella—. Estoy más que seguro que aquí habrá muchísimos niños como Niklaus y muchos chicos como tú, enamorando gente por allí…
Edward soltó una risa que no pudo ser detenida por nada. Niklaus se removió en su lugar, frunciendo su ceño pero volvió a dormirse.
—Primero: Sólo hay uno como yo. Y segundo… ¿voy por allí enamorando gente? ¿Así es como te conquisté? ¿Te enamoré tan rápido?
Bella rodó los ojos, mirando con atención las elegantes cabañas a las que se aproximaban. Madre santa… esas sí que eran cabañas. Se dio un par de bofetadas mentales y se puso a pensar que desde ahora vería muchas cosas así. No es como si ella siempre viviera en lo más humilde, porque su padre era el agente personal de Lebron James, pero nunca se habían permitido excederse con el dinero.
—Me conquistaste por tu habilidad con la pelota y por tú perfecto cuerpo… o casi perfecto; porque aún no he visto todo de ti —Edward tragó pesado—. También está el hecho de que eres papá, ¿sabes lo bien que se ve un hombre musculoso, jugador de futbol, bonitos ojos color esmeralda, una brillante sonrisa, con una mirada paternal y un niño de su mano? Pues eso, es algo así como que me saqué la lotería. Además, ¡viene con un pequeño niñito! Los ojos azules de ese bebé son hermosos…
—Bien, bien —interrumpió Edward, divisando una cabaña al final de todas las demás—. Entiendo; somos un buen paquete.
—Uno muy bueno —asintió Bella sonriendo también.
Una vez que las personas encargadas del equipaje dejaron las maletas en la lujosa sala de estar, Edward y Bella les sonrieron, con los niños aun en sus brazos. Un señor regordete de al menos cuarenta años se le quedó mirando a Edward durante un largo rato. Claro que lo conocía, además, no era de sorprenderse, muchos famosos acudían a ese lugar, pero este… ¡Era Edward Cullen! El niño del cual él y su hijo eran admiradores.
Edward estaba acostumbrado a ir por allí con la mirada sobre él todo el tiempo, pero a Bella le pareció grosero que ni siquiera le dirigiera una segunda mirada, así que se aclaró la garganta para llamar su atención. Cuando Edward alzó la mirada hacia a ella, observó que su novia asentía en dirección al señor.
— ¿Qué? —susurró, quitándole los zapatos a Niklaus.
—Deberías hacer a alguien feliz hoy y darle tu autógrafo o algo. Te mira bastante —susurró ella de vuelta, observando como el señor volvía con otra maleta.
—Es normal que me miren bastante. Además, estoy haciendo feliz a mi hijo hoy.
Bella le envió una mirada fulminante sin decir ninguna palabra y después de que Edward supiera que ella estaba hablando enserio se puso recto, aun con Niklaus en sus brazos y caminó hacia a él.
—Muchas gracias señores —asintió hacia las dos personas y se dirigió al corpulento señor de cuarenta años—. Creo que estaremos necesitando de algunos de sus servicios durante estos días.
El señor asintió un par de veces.
—Lo único que tiene que hacer, señor Cullen, es llamar al número proporcionado en la pequeña mesa junto al teléfono y tendrá lo que necesite.
—Está bien, confió en eso, señor…
—López.
—Bien, señor López —le sonrió. El señor de cuarenta años le recordó a la manera en que sonreía por los comerciales que había hecho—. Parece que es un fan y que le gusta el futbol.
Edward sólo necesitaba decir algo así para que las personas, o las personas frente a él comenzaran a vomitar palabras.
No fue diferente esta vez.
— ¡Sí! Señor Cullen, llevo siendo un admirador suyo desde que comenzó su carrera. Y mi hijo está ahora en un curso de futbol, quiere dedicarse a eso, pero tal vez no hay muchas probabilidades.
— ¿Por qué cree usted que no hay probabilidades?
—Bueno, señor, hay muchos jóvenes que quieren dedicarse al futbol y pocos ascienden, usted sabe.
—Por supuesto, pero yo también era uno de los muchos jóvenes que quería intentarlo y tuve la oportunidad, no la desaproveché y ahora vivo de lo que más me gusta. ¿La frase "sigue tus sueños"? es cierto, sólo que todo el mundo la tiene en sus bocas pero nada hace en realidad eso. Es bueno saber que usted apoya a su hijo. Así que dígale que no deje de intentarlo y… ¿Quién sabe? Tal vez él me saque de mi puesto —dijo con una sincera sonrisa.
Bella se quedó con la boca abierta. Nunca pensó que Edward pudiera decirle algo así al señor, sobre todo porque Edward al principio de había negado a hacerlo, sin embargo, sintió como una enorme sonrisa se plantaba en su rostro.
Antes de que el señor pudiera decirle algo, Edward volvió a hablar.
—Ahora, quiero que le dé un regalo de mi parte a su hijo, ¿de acuerdo? —se apresuró a ir donde estaba la maleta de Niklaus y tomó uno de los dos balones de futbol— ¿Tiene algún bolígrafo o algo? —el señor, totalmente impresionado, le tendió un plumón permanente que tenía en el bolsillo de su camisa. Edward se dedicó a escribir en el balón, teniendo ciertas dificultades porque si pequeño seguía profundamente dormido en sus brazos—. ¿Cómo se llama su hijo?
—Ángel.
Edward sintió y siguió escribiendo con una letra extraña pero milagrosamente legible. Le entregó el balón al señor junto con su plumón permanente y le sonrió de nuevo.
—Bien, puede decirle que vio a Edward Cullen pero probablemente no le crea y se sentirá mal de que usted me vio y él no —el señor López asintió estando de acuerdo con él—. Pero entonces usted le dará ese balón con mi autógrafo y todo… también podría decirle que ese balón fue robado del equipaje de mi hijo pero entonces la palabra "robado" no sería algo digno de admirar.
El señor López rio, pero un sonrojo estaba en las mejillas , sintiéndose completamente feliz.
—Muchas gracias señor Cullen.
Edward chasqueó la lengua.
—Soy probablemente más de diez años menor que usted, tan sólo llámeme Edward, ¿de acuerdo?
—Muchas gracias… Edward —dijo, sintiéndose extraño—. Mi hijo se lo agradecerá bastante.
Edward le sonrió por última vez y se volteó a su compañero.
— ¿Usted también es admirador?
El señor de piel un poco más clara chasqueó la lengua.
—Niño, te admiro, pero soy del equipo contrario.
Edward sacudió la cabeza riendo y comenzó a alejarse unos pasos.
—Es una lástima —chasqueó la lengua también y volvió a reír por lo bajo—. Gracias por ayudarnos, señores.
Dando un asentimiento, los dos salieron de allí y bajaron las escaleras directo al jeep en el que habían llegado.
Cuando Edward se volvió a Bella puso ver que tenía una enorme sonrisa en el rostro y que ahora se encontraba sentada en el cómo sillón de tela color beige, con Cara en su regazo.
—Fue una buena idea decirte que vayas con él. No creí que fueras tan amable.
Edward bufó.
—Me ofendes, nena. Yo siempre soy amable.
—Eso es mentira… pero te lo dejaré pasar —Edward rio—. Ese niño estará muy feliz.
—No es como si no pasara todo el tiempo… simplemente lo hago porque me gusta hacerlo.
—Aun así, estés acostumbrado o no, ese niño se sentirá muy feliz. Ahora se puede decir que te admiro un poquitito más.
Edward le envió una mirada divertida pero, ciertamente, complacida.
—Será mejor que llevemos a los niños a alguna habitación y comencemos a arreglar las cosas. Es bastante temprano, probablemente cuando despierten tendrán hambre y yo tengo muchísima —dijo, mirando de reojo las escaleras a su costado que daban hacia las habitaciones en el piso superior.
—Tú siempre estás hambriento —Bella colocó su mano debajo de las nalgas de Cara y alzó la otra hacia Edward para que le ayudara a ponerse de pie—. Este verano vas a subir mucho de peso porque no tienes ninguna actividad física.
—La tendría si tú me dejaras —comentó mientras caminaban hacia las escaleras. Sintió el golpe en su hombro.
—No digas eso cuando los niños están presentes.
—Es como si no lo estuvieran.
—Eres un pervertido.
Edward sacudió la cabeza al reír.
—Pero así me quieres.
—Sí, así te quiero —admitió con una sonrisa.
De acuerdo, gente lectora y por consecuente, bonita; aquí está el capítulo. Intento ser puntual con los capítulos, cada semana, así que aquí está el capítulo doce. Los reviews siguen y siguen subiendo y eso es lo mejor que puedo recibir, enserio, muchas gracias. Sus comentarios son bastante geniales, tanto en los reviews como en el grupo de Facebook. Son un bonito reconocimiento y me gustaría porder agradecer a todos pero no acabaría pronto.
¿Qué opinan de la relación de Bella y Edward? ¿La mamá de Bella? ¿El comportamiento de Alice? ¿De Bella? ¿Niklaus y Cara?
Gracias a: .Cullen, Gretchen MasenCullen, zonihviolet, Nadiia16, k , Brenda-Cullen-Ivashcov , MONIELITA CULLEN, PRISGPE, valeriesunshine, Luisamarie22, galadrielcullen, yolabertay, PottericaTwilighterVictoria , Roxy, AleLupis, , Mon de Cullen, Maya Masen Cullen, jupy, torposoplo, Tata XOXO, INDI02, solecitopucheta, Nyx-88, Scarlet emo, EmDreams Hunter, Lore562, Angel twilighter, Dani Valencia.
A todos los que me agregaron a favoritos, alertas y los que leen mi historia cuando no leen una incompleta también, gracias, y a todos los anónimos :)
Para los que se quieran unir al grupo de facebook aquí está, allí se pubican fotos y las sesiones de fotos que Niklaus tiene o cualquier tipo de imagen referente al fic: groups/170869393079182/
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