"Está decidido, quiero estar sola" Dijo ella tranquilamente levantándose, Robin la agarró de la mano. "¿Estás segura de esto?" Preguntó el ladrón afligido. "Totalmente". Contestó la alcaldesa con seguridad.
Emma estaba de pie hablando con Ruby en lo de la abuelita, acerca de lo mucho que había echado de menos su café, pues Regina no solía tomarlo, cuando la aludida abrió la puerta del Restaurante. La primera reacción de muchos de los que allí estaban fue encogerse… Emma en cambio, se inclinó hacia delante para verla mejor. Casi se cae del banco cuando contempló lo guapa que estaba, parecía más joven y más sexy. Se había duchado probablemente porque tenía el pelo diferente y se había cambiado de ropa. Como siempre iba elegante, pero Emma se sorprendió cuando comprobó que llevaba puestos unos vaqueros muy estrechos, con botas marrones, una camisa blanca abierta en pico y una chaqueta azul marino. Se había atado un pañuelo color beige al cuello y llevaba un par de hebillas en un lado de su cabeza, que le mantenían el pelo hacia atrás por un lado solo. Cuando Emma se volvió esperando que Hook no la hubiese visto babear, vio divertida que el pirata miraba a la ex reina malvada sin dar crédito de que fuese ella.
Una vez que pasó el desconcierto de los allí presentes, se acercaron a saludarla y a darle la bienvenida con toda la amabilidad de la que eran capaces, pues todos se habían cruzado con la reina malvada alguna vez y habían sido víctimas de su sed de venganza. Pero Regina fue muy amable y amistosa con ellos, incluso para sorpresa de Gruñón, cariñosa, pues le dio un abrazo que casi lo hizo levantar del suelo y un beso en la calva que el enano recibió con timidez. Después de saludar, Regina se dirigió hacia donde estaba Henry, ignorando a Emma, que la observaba de reojo desde la barra. La alcaldesa tomó asiento junto a Henry, donde media hora antes se había sentado Emma y saludo a Snow y a David. Después, sin poder evitarlo, miró a Emma brevemente. Garfio la estaba abrazando por detrás y Emma reía como una tonta. Para la morena verlos haciendo manitas, le resultaba escalofriante y enfermizo, pero conseguía ignorarlos centrándose en Henry, por desgracia para Regina, Henry se levantó y se disculpó explicándoles que había quedado con Violet. "¿Pero ya te vas?" Se quejó Regina triste y decepcionada. "Sí, pero nos veremos en la noche, Má me ha dicho que hoy dormiremos los tres en la mansión." Ante el estupor de Regina, Snow sospechó que había algo que ambas mujeres ocultaban y se propuso descubrirlo. "Me parece… estupendo". Dijo Regina dudosa pero segura de que no le daría un "no" por respuesta a su hijo.
Henry se despidió de Emma y se marchó. La rubia pensó que si no se acercaba a saludar a Regina, parecería extraño y zafándose de los brazos de Killian, se dirigió a la mesa donde la morena hablaba con sus padres. Con un gesto, Emma hizo que Regina se deslizase y le permitiese sentarse. La alcaldesa no podía negarle que se sentara a su lado, sería raro. Emma sonrió triunfante y con mucha confianza le echó a Regina un brazo por los hombros y la acercó a ella. "¿Cómo está mi compi de encierro?" Dijo sonriendo con naturalidad, pero lo cierto es que tanto sus padres como Regina la miraron como si fuese un bicho raro. No había sido natural ni propio de ella. ¡Mierda! Gritó mentalmente mientras chasqueaba la lengua y quitaba el brazo dejando libre a una mosqueada alcaldesa. "Bueno, ¿qué tal con Robin?" ¡Mierda! Otra vez la había cagado, pero no sabía que más preguntarle. Regina parpadeo sorprendida, pero ahora la miraba como si quisiera ahogarla, incluso Emma pudo comprobar que Regina apretaba con fuerza su muslo con su mano derecha, debajo de la mesa. "Bueno, será el padre de Roland, eso es lo importante". Snow lo entendió enseguida, pero Emma frunció el ceño. "¿Quieres decir que te ha dejado?" Quería asegurarse. "Ha sido de mutuo acuerdo" Dijo Regina fríamente. Emma se sintió muy confundida, ella creía que todo seguiría igual, que Regina volvería con Robin, pero esto cambiaba muchas cosas o eso pensaba la salvadora. "¿Podemos hablar?" Preguntó Emma en un susurro aprovechando que Snow y David intercambiaban unas palabras. Regina no la miró, iba a contestar cuando Garfio apareció de repente. "Amor, ¿damos un paseo?" Emma le miró con el ceño fruncido mientras la alcaldesa se concentró en un punto en la lejanía. La salvadora, incomoda con la presencia de la morena se levantó llevándose al pirata unos pasos más allá. "Killian, tengo que quedarme con Regina, no quiero dejarla sola, además acaba de dejarlo con Robin." Tomó una postura incomoda ante la mirada de sorpresa de Killian. "Estás diferente, Emma, ¿seguro que estás bien?" Emma cerró los ojos suspirando y se llevo la mano a la cabeza. "Estoy cansada, Killian, solo quiero dormir" Explicó hastiada. "¿Y quieres hacerlo en el mismo sitio en el que has permanecido encerrada casi dos semanas?" El pirata la miró con un gesto de suspicacia. "Quizás deberíamos dormir en lo de mis padres" murmuró pensativa Emma. "Bueno, amor, yo me marcho a casa ya, si quieres escaparte eres bienvenida" Y dándole un beso en los labios, se marchó.
Regina los miraba de soslayo, disimulando ese interés ante Snow, que aun así ya tenía cara de suspicacia. Emma regresó a la mesa y sentándose de nuevo junto a Regina, les preguntó a sus padres si podían dormir allí. "Claro hija" dijo Snow extrañada de que Emma se lo preguntara. "Decía los tres" Aclaró Emma, señalando a la alcaldesa, quien se removió incomoda. Snow se mostró boquiabierta y balbuceó varias palabras inconexas. "Estaremos un poco justos, pero no hay problemas" Se adelantó a contestar David y sonrió amistoso a Regina. "No os preocupéis, yo dormiré en la mansión." Murmuró Regina al fin, parecía que a nadie le importaba la opinión de ella. "Regina ¿Quieres dormir allí, otra vez?" Preguntó Emma, alzando las cejas. "No crees que es mejor que no estés sola, además que si vas a dormir allí, yo también" aclaró la rubia. Regina puso los ojos en blanco y suspiró. "No es necesario" Contestó gélida la alcaldesa, pidiéndole permiso con la mano para que Emma se levantara y la dejara salir. "¿Te vas?". Snow estaba confusa y un poco apenada por no haber sabido reaccionar bien. Agarró la mano de la alcaldesa nerviosa, impidiéndole que se marchase de allí. "Regina, vas a venirte a mi casa sí o sí, además se lo prometiste a Henry y ha echado mucho de menos a sus dos madres." Regina no soportaba aquel gesto de cabezonería de Snow y sabía que solo aceptaría un sí por respuesta, y además se lo había prometido a Henry… y además… le resultaba raro dormir lejos de Emma. Estar tanto tiempo juntas le había creado cierta dependencia de Emma, aunque se hubiesen evitado durante la mayor parte del tiempo. La alcaldesa suspiró, rodó los ojos y asintió derrotada. "Deberíais cambiar Charming por Melons" Murmuró con sarcasmo. Snow sin comprender frunció el ceño y David y Emma se echaron a reír. "No lo entiendo" Dijo Snow con una pose muy cómica.
Se marcharon todos juntos riendo animadamente algo perjudicados por las cervezas que habían tomado. David se había llevado toda la noche haciendo chistes que Snow no pillaba y Emma y Regina no paraban de reír con las caras que ambos ponían, y la noche resultó muy divertida para todos. Por una hora ambas olvidaron todo lo ocurrido y simplemente rieron juntas. Aun así en cierto momento de la noche, cuando Regina había perdido la cuenta de las cervezas que había bebido, ¿más de 10?, su mano, apoyada en el sofá se quedó junto a la de Emma y su dedo índice subió tímido por la mano de la salvadora, acariciándola. Emma reaccionó escupiéndole su cerveza a David, ante lo que Snow se partió de la risa y chilló triunfante "El que ríe el último ríe mejor" La salvadora con un gesto de embobamiento, concentrada en que no le afectara ese roce y no lanzarse a besar a Regina, se tensó y la morena, que lo había notado, apartó la mano con rapidez.
