Capítulo 12

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Finalmente era el día. Empacó sus cosas con tranquilidad en una gran maleta; empacó una cámara, su ropa, el mejor traje de baño que había y su diario.

Salió de su casa con Neji y llegaron bastante rápido a la escuela. El cielo aún estaba oscuro y las estrellas brillaban intensamente. Hinata miró la luna, ese día en especial se sentía tan cercana y hermosa al mismo tiempo. Sin embargo, al mirarla, tuvo ganas de echarse a llorar.

—Hola— Hinata miró a su lado. Sasuke tenía una bufanda amarrada a su cuello y sus ojos se veían especialmente oscuros.

Sonrió —. Sasuke-kun, ¿no te sientes culpable? — le preguntó.

—¿Por qué tendría que sentirme culpable? — la miró detenidamente.

—P-Porque mentimos acerca de ir a revisar el lugar.

Sasuke chasqueó —No deberías de sentirte así — le dijo dándole una palmada en su cabeza antes de seguir caminando.

Hinata se sonrojó mientras lo miraba avanzar.

Comenzó a caminar lentamente. Karin estaba adelante discutiendo con Suigetsu así que se unió a ellos. Esperaba no interrumpirlos, ni hacer mal tercio.

El camión salió media hora después. Shino y Kiba estaban más adelante discutiendo sobre el tipo de comida que preferían en invierno.

Hinata se sentó junto a la ventana y miró como Shikamaru se sentaba junto a ella.

—Salí con Ino la semana anterior — dijo sin mirarla a los ojos.

Hinata se sorprendió y le dedicó una mirada de emoción.

—Pero no salió nada bien — se lamentó Shikamaru —. Apenas entramos a la cafetería y el ambiente se volvió muy incómodo.

—¿Qué pasó después? — le preguntó Hinata.

—Ino dijo que tenía algo importante que hacer y huyó — dijo suspirando. ¿Por qué todo era tan complicado?

Hinata sonrió —E-Eso es porque piensa que a ti te gusta Temari.

—¿Ella que tiene que ver? — dijo sonrojándose levemente.

—T-Tal vez Ino pensó que te sentías más a gusto con Temari.

Shikamaru suspiró —. No entiendo, las mujeres con muy complicadas.

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—Hanabi, ¿te encuentras bien? — le preguntó Hinata como cada mañana lo hacía.

Hanabi asintió —. ¿De verdad te casarás con él?

Hinata sintió como su corazón punzaba —. Si— dijo un poco titubeante.

—Espero que Naruto-kun venga rápido — le dijo Hanabi.

—Él no vendrá— le respondió Hinata como si fuera obvio.

—Definitivamente lo hará.

Hinata tomó la mano de Hanabi entra las suyas y espero a que se quedara dormida.

Salió de la habitación sin hacer mucho ruido. Toneri no estaba alrededor.

Era el momento perfecto. Ese día definitivamente destruiría el tenseigan.


Naruto despertó con un terrible dolor de cabeza. Miró a Shikamaru y Sai frente a él.

—¿Y Sakura-chan?

—Agotada — le dijo Sai con un poco de molestia.

Naruto se levantó de golpe. Y antes de poder ir con Sakura, Shikamaru le recalcó lo idiota que era por creer que en realidad Hinata lo había dejado.

Sakura casi no tenía chakra. Había estado cuidando de Naruto por tanto tiempo que casi se queda sin fuerzas.

—Sakura-chan…

Sakura lo miró y sonrió. Le debía explicar que Hinata y él se amaban de verdad.

—Eres un tonto — le dijo Sakura después de decirle todas sus verdades.

Naruto alzó su mirada. Ese día definitivamente iba a rescatar a Hinata.

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El camión se había hecho al menos cinco horas para llegar. Al fin estaban en ese parque acuático techado. Cuando estaban afuera todos tenían sus chamarras puestas, sin embargo, una vez entrando inmediatamente todos se pusieron sus trajes de baño.

Adentro hacía calor, era realmente agradable aquel lugar.

—Vayamos a nuestra habitación — le dijo Karin a su lado.

Hinata asintió. Ésta vez la habitación era para dos personas.

Las dos comenzaron a desempacar sus cosas y Karin en un segundo ya estaba yendo afuera con su traje de baño puesto.

—Iré a buscar a Suigetsu— le dijo. Hinata sonrió.

Dio un gran suspiro. Supuso que ese día simplemente dormiría. Se acostó en su cama y cerró sus ojos, sin embargo, varios toques en su puerta la hicieron dar un brinco.

—Hinata, huyamos de aquí — le dijo Kiba detrás de la puerta.

Hinata sonrió. Definitivamente eso iba a ser más divertido que dormir todo el día.

Se puso un saco bastante abrigador y salió del cuarto. Kiba y Shino la estaban esperando.

—Vayamos a pasear — le dijo Kiba con una sonrisa traviesa.

Hinata asintió repetidas veces.

Los tres miraron como Iruka sensei estaba en frente de la puerta vigilando que nadie huyera del lugar. Los tres suspiraron al mismo tiempo. ¿Ahora cómo se escaparían?

Shino sacó un frasco de insectos de su bolsa.

—¿Siempre cargas eso? — le preguntó Kiba con una expresión de asco total.

—Solo en situaciones especiales — contestó sin ningún atisbo de emoción.

Hinata sería la que distrajera a Iruka. Así que con inocencia fue a su lado.

—Iruka sensi, ¿sabe dónde están los baños?

Iruka la miró con confusión. Había un gran letrero diciendo baños en la esquina.

—Están en esa esquina — le dijo volteando para señalarle el lugar.

Shino con discreción abrió la botella con insectos que salieron volando inmediatamente.

Hinata fingió horror, aunque tanto ella como Kiba ya estaban acostumbrados a esos insectos.

—Ahhhhh— Gritó Iruka con terror —. Llamaré a un encargado — dijo abandonando su lugar de vigilancia.

Kiba alzó su pulgar y les dijo —. Buen trabajo.

Hinata sonrió. Él que fueran un buen equipo jamás cambiaría, siempre sabían que hacer.

Kiba abrió la puerta y los tres huyeron rápidamente.

—Bien, vayamos a comer — dijo sacando su cartera —. Gané un concurso de adestramiento de perros y el premio era dinero — dijo triunfante —. Yo invito.

Hinata sonrió mientras caminaban hacia un restaurante de ramen.

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Hinata salió del castillo principal y se dirigió al castillo que estaba en frente. Ahí estaba en tenseigan, lo presentía. Además, lo había visto con su byakugan.

Tenía que destruir el tenseigan definitivamente.

Dio saltos hasta llegar al lugar. Ahora podía interpretar todo lo que había dicho Hamura. Toneri planeaba destruir la tierra, tenía que detenerlo y la única manera de hacerlo era destruyendo el tenseigan.

Tenía miedo, no podía ocultarlo. Sin embargo, era la única manera de salvar la tierra.

Lo encontró. Finalmente estaba frente a ella. Abrió sus ojos con sorpresa y dejó escapar un ataque. Sin embargo, antes de que pudiera hacer alguna otra cosa, miles de marionetas se dirigían hacia ella.

Eso iba a ser complicado.

Comenzó a luchar contra ellas, pero era evidente, eran muchas más y eran más fuertes que ella.

—¿Qué sucede? — preguntó una voz detrás de ella.

Hinata volteó con terror. Era Toneri.

—Destruiré el tenseigan — susurró Hinata. Toneri frunció el ceño, ¿acaso había escuchado bien?

—¿Por qué?

—No necesitas destruir la tierra, Toneri — le dijo Hinata avanzando hacia él. Esperaba que sus palabras le hicieran un poco de eco.

—Hmp, siempre habrá guerras en esa tierra, ¿por qué no simplemente destruirla?

—Toneri— Hinata lo tomó de sus brazos. Los ojos de Toneri se veían tan vacíos y distantes —. ¿No quieres hacer esto verdad? — le preguntó con voz suplicante.

Toneri la miró y sonrió de lado —. Es mi deber — dijo antes de sumir a Hinata en un profundo sueño.

Hinata sintió como todo a su alrededor se volvía negro, sus piernas fallaron y simplemente no supo nada más.

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—Iré por roles de canela— les dijo Hinata señalando una panadería al final de la calle.

—No te tardes — le dijo Kiba. Esperaba que nadie en el parque acuático se hubiera dado cuenta de su ausencia.

—Yo iré a esa tienda— le dijo Shino señalando una tienda de mascotas. Kiba suspiró, aquellos dos jamás cambiarían.

Hinata sintió como su bolsillo vibraba. Sacó su celular y miró el número, era Sasuke.

—Hola— respondió tímidamente. Ya casi llegaba a la panadería.

—¿Dónde estás? — le preguntó seriamente.

—Mmm, pues verás…— era mala mintiendo, muy mala.

—Hinata…

—Sasuke-kun… Ahh—exclamó. De un momento a otro, alguien le había arrebatado su celular. Miró por todos lados y comenzó a caminar mirando a todas las personas, ninguna se veía sospechosa.

Suspiró con frustración. Ahora le tenía que pedir un celular nuevo a sus padres.

Siguió caminando tratando de encontrar al culpable, sin embargo, lo único que logró fue perderse.


Sasuke miró su celular con frustración. Hinata había gritado y la llamada se había cortado abruptamente. Lanzó su celular contra su cama con la mirada atenta de Suigetsu sobre él.

—¿No contestó? — le preguntó confundido.

Sasuke suspiró por milésima vez. ¿Qué había sucedido?, no lo soportó, tomó un abrigo y salió por la puerta. Miró a su alrededor, era el turno de Kurenai de vigilar la puerta, Sasuke sonrió, para su fortuna Asume sensei la estaba distrayendo.

Salió sin que nadie se diera cuenta y comenzó a buscarla.

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Golpes, gritos.

Hinata… despierta…

Llamadas suplicantes.

Ataques.

Maldito…

Más golpes.

Hinata…

¡Naruto!

Hinata abrió sus ojos abruptamente. ¿Qué estaba sucediendo?, sus prendas eran para una ceremonia. Eran grandes y pesadas.

Alzó su mirada. Toneri la miraba detenidamente mientras sostenía en su mano un cúmulo de chakra color verde.

—No es tiempo para que despiertes — le dijo acercando el chakra hacia ella —. ¡Ah! — Toneri se sostuvo su cabeza con dolor. Era un dolor inexplicable. Se desplomó al suelo tratando se apaciguar el dolor.

Hinata aprovechó y se zafó de su agarré. Miró a Naruto y corrió hacia él.

—Lo siento Naruto-kun, yo solo…

—Lo entiendo así que no digas nada, soy yo el que debe disculparse—. Hinata negó. No era su culpa.

—Es el momento de destruir el tenseigan— Hinata le dijo abruptamente.

—¿Tenseigan? — preguntó corriendo detrás de Hinata.

Los dos se pararon frente al tenseigan, se veía imponente.

—Si destruimos esto, la luna dejará de acercarse.

—Entiendo, usará mi rasengan— dijo Naruto con determinación. Hinata movió su cabeza en negación.

—Solo un descendiente de Hamura puede destruirlo — dijo antes de atacarlo. Sin embargo, no logró nada. No había podido destruirlo.

—Fusionaré mi chakra con el tuyo — le dijo Naruto a su lado. Hinata asintió. Los dos unieron sus manos y saltaron sobre él.

Atacaron al tenseigan, al fin lo habían destruido.

—Son byakugans— dijo Naruto mirando como el tenseigan se desintegraba en ojos con byakugans. Hinata los miró horrorizada.

Shikamaru se acercó corriendo.

—Hinata, ¿estás bien?

—Sí, lo siento… — dijo apenada.

Sakura llegó junto a Sai, que estaba cargando a Hanabi en sus brazos. Hinata sintió como la opresión en el pecho que la estaba incomodando desde hacía mucho tiempo al fin la dejó.

Sin embargo, un ataque llegó de arriba. Naruto cargo a Hinata a modo de protección. Era Toneri.

Él y Naruto comenzaron a pelear. Hinata estaba aterrada. Era tan fuerte…

De un momento a otro Toneri ya la tenía junto a él. La sostenía bruscamente del cabello y la lanzó a una jaula hecha a su medida.

Hinata miró como Naruto arremetía de nuevo contra Toneri. Todo era un caos, era una pelea fiera y poderosa.

Naruto lanzó un ataque, finalmente había vencido a Toneri. La jaula en donde estaba Hinata se desintegró y ella fue corriendo hacia Toneri

—Regresaré los ojos de Hanabi— le dijo acercando sus manos a sus orbitas y sacando sus ojos.

Toneri no parecía darse por vencido todavía. Hinata y Naruto se unieron en un último ataque y finalmente derrotaron a Toneri.

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Llevaba más de media hora buscando a Hinata. ¿Dónde carajos se había metido? ¿Por qué era tan difícil encontrarla?

Se llevó una mano hacía su cabello y comenzó a enfadarse.

¿Dónde estaría Hinata? ¿Cuál era el lugar más probable?

No se le ocurría absolutamente nada. Sin embargo, estaba seguro de poder encontrarla.

Había contactado al idiota de Naruto, al idiota de Kiba y al idiota de Shino, sin embargo, ninguno podía darle información de donde estaba. Kiba y Shino no parecían preocupados y cuando Naruto había intentado ir a buscarla también, Kurenai lo había castigado por intentar escaparse.

Sasuke miró las calles. Tendría que comenzar a buscar en lugares cercanos.


Hinata miró hacía todos lados. No sabía dónde estaba ni sabía cómo llegar al parque acuático. Suspiró con frustración. Tampoco sabía dónde estaba Shino y Kiba así que decidió preguntar por direcciones.

Una señora que paseaba a su perro le dijo que tenía que caminar derecho por cinco calles y después doblar a la izquierda, caminar una calle y de nuevo caminar otra calle a la izquierda. Hinata le agradeció y comenzó a caminar. Tenía sus roles de canela en una bolsa de papel y los iba comiendo mientras caminaba por aquellas calles.

Ya estaba muy oscuro y lo que iluminaba la ciudad eran los locales tan llamativos que habían. Había mucha gente a pesar de ser de noche, se notaba que eran vacaciones.

Ya solo faltaban dos calles. Miró hacía la derecha, había una florería. Recordó a Ino y sonrió. Llevaría algunas semillas para plantarlas en su casa.

—¿Qué le puedo ofrecer? —le preguntó una señora ya bastante mayor.

—Semillas de girasoles — le dijo Hinata con una sonrisa. Aquellas eran las flores favoritas de Neji.

—Las iré a buscar — le dijo la encargada desapareciendo en una pequeña bodega.


Sasuke miró hacia los lados. Ya había buscado a Hinata por media hora y su búsqueda no daba resultados.

Bufó con desesperación. Esperaba que no le hubiera sucedido nada malo.

Miró en todas las direcciones y una tienda le llamó la atención. Era una florería pintada de color verde. Era llamativa y tenía muchas flores de exhibición.

Sasuke la miró, estaba tentado de revisar la tienda. Era muy probable que Hinata estuviera ahí, ella era el tipo de persona que iría a esos lugares.

Caminó hacía la tienda con pasos grandes. Miró adentro y dio un suspiro.

Ahí estaba la cabellera azul tan característica de Hinata. Miro como la señora le daba una bolsa con algo adentro y Hinata pagaba.

Bufó antes de esconderse detrás de la puerta.

Hinata salió con pasos inocentes y Sasuke saltó hacía ella por detrás. Tapó su boca y comenzó a arrastrarla. Quería darle un susto para que ya no se atreviera a salir sola a la calle.

Sin embargo, no lo logró, contrario a lo que se imaginaba, de un momento a otro Hinata lo había volteado y le había dado una patada en su abdomen, y vaya que era una patada muy fuerte.

Cayó al suelo y miró como Hinata estaba preparada para darle otro golpe, cerró los ojos y lo esperó, sin embargo, el golpe nunca llegó.

—¿Sasuke-kun? —le preguntó Hinata son sorpresa. Sasuke bufó enfadado. Todo aquello había terminado sumamente mal. Hinata no tenía ni pizca de sorpresa en su cara y él había terminado herido y en el suelo.

—Hmp, ¿no estás asustada? — le preguntó con irritación.

—No, yo…— sin embargo, sus lágrimas la traicionaron, comenzó a sollozar —. Pensé que me pasaría algo malo — admitió tratando de controlar sus lágrimas.

Sasuke cerró sus ojos. Vaya que jamás podría descifrar a Hinata.

—¿Qué haces aquí? — le dijo entre lágrimas.

—¿Tú que crees? — le dijo seriamente.

Hinata se arrodilló junto a él y lo miró con sorpresa —¿Acosando chicas?

Sasuke rodó sus ojos. Hinata de verdad era algo.

Para su sorpresa, Hinata comenzó a reírse como nunca la había visto hacerlo.

En una noche había pasado de ponerse agresiva, a asustarse y al último a reírse.

—Te estaba buscando— dijo Sasuke sentándose. Se sentía lo suficientemente humillado estando tirado en el piso a causa de una chica.

—¿P-Por qué? — le preguntó Hinata sonrojada, sus rodillas le dolían un poco por estar arrodillada junto a Sasuke, pero no importaba. Quería saberlo.

—Pensé que te había pasado algo malo — le admitió.

Hinata sintió su corazón palpitar…

Por fin se había dado cuenta.

Lo amaba.

Lo amaba a más no poder.

No soportaba estar lejos de él.

Era muy egoísta, pero no quería regresar a Konoha.

Se desplazó hacia delante después de cerrar sus ojos y fundió su boca con la de Sasuke.

Él le regreso el beso.

Los dos se amaban. Hinata estaba segura.

No quería dejarlo ir nunca.

Se sonrojo de sobremanera, pero no estaba dispuesta a quitarse.

Quería disfrutar ese beso.

Quería que el beso fuera infinito.

Una calidez indescriptible se apoderó de su cuerpo.

Su estómago estaba dando vueltas.

El único sonido que podían escuchar era el ruido de los grillos y los golpeteos de sus corazones.

Olía a una mezcla exótica de flores.

Y Hinata pudo identificar, el característico olor del perfume de Sasuke.

Sasuke sintió como Hinata cada vez se ponía más caliente, pudo notar que estaba sonrojada a más no poder, sonrió.

Los dos se separaron en busca de aire.

—Fue tu iniciativa— le dijo Sasuke con una sonrisa arrogante.

Ella se había lanzado sobre él. Con ese pensamiento en mente, se desmayó.

Sasuke rodó sus ojos. ¿Por qué siempre tenía que pasar aquello?

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Habían regresado a la cueva. Tenían capturado a Toneri y ahora necesitaban regresar a Konoha.

Sai avanzó primero con el cuerpo de Toneri en una de sus aves, después comenzó a correr Sakura y después Shikamaru.

Naruto tomó de la mano sorpresivamente a Hinata.

Hinata le devolvió una sonrisa.

No quería soltar esa mano nunca en su vida.

Comenzaron a correr juntos.

Naruto volteó a ver a Hinata. Desde que había llegado a esa dimensión no había podido parar de pensar en ella.

Simplemente lo estaba volviendo loco.

Su personalidad agresiva e inexpresiva, sus sentimientos puros, su honestidad.

Simplemente creía que era asombrosa.

Salieron de aquella cueva.

La luna estaba detrás de ellos.

Se besaron.

Fue un beso dulce y sincero.

Realmente lo fue.

Un beso que los hizo olvidar todo su pasado.

Un beso que los unió.

Subieron a un ave que Sai había dejado y juntos volvieron a Konoha.

Hinata estaba feliz. Su hermana había recuperado sus ojos, su padre estaba recuperándose en el hospital y Naruto estaba a su lado.

No podía pedir nada más.

Solo que había una cosa aun molestándola en su interior. Mandarían a Toneri con Ibiki y descubrirían la manera de intercambiarlas de dimensiones.

Cerró sus ojos, ¿desde cuándo no quería volver a su vida de Kioto? ¿desde cuándo? Se preguntó.

Kiba y Shino llegaron corriendo a la entrada de Konoha. Los miró. Era demasiado egoísta pedirles que ellos regresaran a Kioto y dejarla quedarse en Konoha. Pero de verdad ansiaba hacer eso.

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Sasuke cargó a Hinata hasta una banca cercana y la cubrió con sus brazos.

Sintió a Hinata removerse y comenzar a abrir sus ojos.

Hinata alzó su cabeza y se encontró con los ojos de Sasuke, eran de un negro profundo y hermoso.

Sintió sus brazos rodear los suyos y pensó que en ningún otro momento se había sentido tan feliz como en ese mismo instante.

Dejó escapar una sonrisa y recargó su hombro en el de Sasuke.

—¿Quieres ser mi novia? — le soltó Sasuke de un momento a otro.

Hinata sintió como sus mejillas se pintaron de carmín.

Alzó sus ojos.

En ese momento la Luna se veía más cercana y resplandeciente que nunca

—Sí— contestó sin titubear.

Sasuke dejó escapar una sonrisa ladina.

Por fin los dos podían expresar sus sentimientos.

Por fin podían estar juntos.

—¿Cómo entraremos al parque acuático sin ser descubiertos? — le preguntó Hinata a Sasuke.

—Le hablaré a Naruto para que cree una distracción para poder entrar.

Hinata asintió.

—Volvamos— le dijo Sasuke.

Los dos entrelazaron sus manos y comenzaron a caminar.

Naruto había hecho un escándalo al "desmayarse" frente a Iruka que de nueva cuenta estaba vigilando. Éste había entrado en pánico y había dejado el puesto de vigilancia para llevarlo a la enfermería.

Sasuke y Hinata entraron corriendo y cada quien fue a su habitación.

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—Hinata, despierta— le dijo Karin a un lado.

—Quiero dormir un poco más— contestó.

—Sasuke te está esperando en la puerta— le dijo en un susurró. Hinata se levantó como un resorte y corrió hacia el baño —. Iré a la alberca, deberías ir también— le dijo Karin antes de salir.

Hinata se puso un vestido de mangas largas con bordes delicados. Se arregló su cabello en una coleta alta y abrió la puerta.

Se encontró a Sasuke recargado en una pared.

Sonrió.

—¿D-Dormiste bien?

—Muy bien— le dijo atrapando su mano entre la suya.

Hinata comenzó a reír. Aquella sensación era tan nueva pero tan hermosa.

—¿Estás bien? — le preguntó Sasuke preocupado por su súbita risa.

Hinata asintió.

Entraron al comedor y pudieron ver como todas las miradas se posaban en ellos.

—¿Acaso están saliendo chicos? — le preguntó Suigetsu desde la mesa de hasta atrás.

—Así es — dijo Sasuke caminando hasta ellos. Hinata se ruborizó y se escondió detrás de Sasuke tratando de ocultar su cara completamente roja.

Había pocos estudiantes en ese momento, si no es que solo Suigetsu y Jugo, así que trató de no preocuparse tanto. Casi todas las personas eran familias que estaban de vacaciones, por lo que el rumor tardaría en expandirse.

—Hinata, ¿quieres ir después a la alberca? — le preguntó Sasuke.

Hinata lo pensó detenidamente y asintió.

Aún si tenía que usar un short y una camisa encima de su traje de baño, ella iría.

Aún si había riesgo de que Sasuke mirara sus cicatrices otra vez, ella iría.

Aún si alguna vez tendría que regresar a Konoha, ella iría.

En ese momento solo podía pensar en una cosa.

Quería ser feliz a lado de Sasuke.


La espera terminó!

Hola! Espero que les haya gustado el capítulo, me esforcé porque quedará bien.

Cambié unas cosas de The Last, porque es otra Hinata y traté de adecuar la historia un poco a ella.

Oh! Alguien me preguntó si Toneri había tenido algo que ver en el intercambio de dimensiones, SÍ, él de por sí tenía que casarse con la princesa del Byakugan, pero como se enamoró de la Hinata de la otra dimensión, él hizo un plan y las intercambio de dimensiones. Para poder casarse con la Hinata del que estaba enamorado. (Jajaja espero se haya entendido)

Él próximo episodio trataré de hacer que Sasuke y Hinata expresen aún más sus sentimientos.

Bien, ¿qué les pareció? ¿Les agradó el capítulo?