Aviso: Harry Potter pertenece a J. K. Rowling.
Actividad sin fin de lucro.
Advertencia: Contenido para adultos, se sugiere discreción. Incluye lenguaje fuerte, violencia, sexo non/con, dub/con, con.
Lea bajo su propio riesgo.
NOTA DE LA AUTORA:Holi, es Foxlady. Es con alegría que he visto cómo la edición de este fic- que nunca había querido volver a tocar, ya que fue escrito en una época muy límite en mi vida- ha traído nuevas lecturas. Mirarlo a través de estos años me ha hecho comprender varias cosas, personales y sociales.
Por ello, he salido del anonimato para mencionar que en la época del #MeToo, que una mujer llame a otra mujer zorra por tener relación ( emocional y física) con dos hombres me ha parecido retrógrado, poco empático y francamente aterrador. No voy a disculpar diciendo " es que está con PTSD" "es que es una situación límite" " es que está confundida" porque llevamos años y años viendo en todo medio representada la historia del tipo que duda entre dos chicas por la duración de su trama sin que nadie mueva un pelo. Aquí Hermione duda entre dos estilos de vida, dos versiones de ella misma, dos futuros, y el tipo a su lado es un apoyo o no, pero ésta es su historia, no la de Draco o decidir si vuelve a lo que conoce y ama o se arriesga con lo desconocido: y todas nosotras tenemos ese momento al borde del nido con las alitas mojadas tratando de decidir si saltar o no. Si lo has vivido, no tengo que explicártelo: si no lo has vivido, lo entenderás cuando te llegue. Y les deseo a todas que la decisión que tomen, que sea la que sus corazones deseen, nunca nadie tenga la osadía de reprochárselas o llamarlas nombres por tomar sus propias decisiones. Fin de la perorata. Enjoy ;)
THE WAR OF
HERMIONE GRANGER
Por
The Fox Lady
Parte siete
WHEREVER
Capítulo
1
* * * If I could turn back time
* * * I'll go wherever you will go
No le digo adiós a Harry.
No, volveré, me lo he prometido, volveré a sus brazos y a la paz de Hogwarts, a ese mundo sencillo que amo. No me importa lo que diga Draco. Detendré a Rabastan Lestrange y volveré, como se vuelve a casa, allí donde mis sueños anidaron una vez. No le digo adiós, sólo lo beso y le prometo que volveré, antes de irme con Draco de regreso a Londres.
Dejo el sol campestre y las montañas escocesas por la piedra y el cemento (¡Tengo que hacer cementar esas calles de una vez: el macadán se está saliendo y de todas formas tengo que modernizarlo!) del Londres Mágico, en donde regreso a mi oficina, que está sin tocar, y observo mi manto con tan poco amor como observaría unas cadenas de presidiario.
- Miren quien volvió. ¡Era una semana y te tomaste un mes!
- Llévame a la cárcel, entonces.- me dejo caer en mi sillón y observo a Ginny, que sentada en mi escritorio de una forma que sería muy inapropiada si yo fuera hombre hamaca sus largas piernas de modelo mientras mastica algo.
- ¿Qué comes? Dame.
- Goma de mascar. Ahorro para ir a comprar al mundo muggle.- hace un globo, lo revienta y luego procede a sacarse la goma de la nariz.- ¿Así que después de tanto quejarte, te vas a presentar a elecciones, no? ¿Qué pasó con el balido de "dónde hay un hombre fuerte que me saque este peso de encimaaa"?
- ¡Nunca dije eso!- me estoy poniendo roja.
- Mione, yo no envidiaba tu posición, pero de que balabas, balabas.
- ¿Tanto así?
- Oh, sólo para mí, tu amiga. Y dime, ¿le has balado últimamente a Draco Malfoy? Tú y el hurón botador parecen muy amigos…
- Es mi guardaespaldas, por ahora.
- ¿Y ahora eso redondito al final de tu columna se llama espalda? Mira tú…
- Weasley, ya te estás yendo…
(Otro globo de chicle)
-¿Me llamaste para presumir de tu poder o para hablar? Porque tengo un alto de papeleo que hacer, a no ser, claro, que mientras me gritas me des un trago.
- Ginny…
- ¿Sí?
- Sácate el chicle de la boca y escúchame.- digo, poniéndome de pie.- Rabastan Lestrange está vivo y planean matar al candidato ganador en las elecciones.
- ¿Está Pansy metida?
- Probablemente.
- ¿Es por eso que te has presentado a elecciones? ¿Para suicidarte?
- Para atraparlos.
Ginny me mira dudosa, y luego se encoge de hombros.
- Tu trasero, tu pellejo. Yo haré lo que pueda, estaremos alertas.
- Gracias. ¿Qué decías de un trago?
- Sólo si me cuentas qué tal es el hurón botador en la cama.
- ¿QUÉ?
Globo de chicle
POP
- ¡GINNY, ME LO HAS PEGADO EN EL PEEELO!
0
Los dos meses siguientes son una locura. Nunca pensé, o siquiera consideré, presentarme a elecciones, pero el hacerlo me inunda de nervios. Me repito que mi interés no es ganar, sólo estar allí la noche del atentado, pero… no puedo evitar vigilar las encuestas ansiosamente, observar los porcentajes, responder a todas las preguntas de la gente que me acosa con peticiones.
Y de pronto…me siento sucia. Cínica. Cuando la gente toma mis manos, y me pide que por favor haga la educación gratuita porque la mayoría de los brujitos y brujitas del mañana no tienen padres, ni siquiera familia... les prometo que lo haré, de corazón. Cuando les hago promesas, y respondo a sus inquietudes, me da frío pensar que no podré cumplirlas, que no estaré aquí cuando otro levante de nuevo la Constitución Mágica, cree de nuevo un servicio médico, inaugure de nuevo Diagon Alley. Me dan celos. Ese que venga trabajará sobre bases que yo me deslomé creando, será llamado el primer ministro tras Voldemort, el reconstructor de Inglaterra, y todo mi trabajo ya no valdrá nada.
Él necesitará secretarias para que le digan en qué estado está Inglaterra. Yo lo sé. Tengo esas cifras de mortalidad, morbilidad e indigencia grabadas a fuego en mi corazón…
Y Hogwarts y Harry me siguen llamando con su canto de sirena. ¡No, no entregaré mi vida, no entregaré mi futuro! ¡Quiero tener un futuro, ser libre al fin, quiero dormir tranquila por las noches, sin este peso sobre mí! Quiero volver allí, y dejar todo esto. Y lo dejaré. Soy suficientemente fuerte para dejarlo.
Lo haré. No me importa. Lo haré…
- Bossy, vete a dormir. Mañana es el plebiscito, y no puedes aparecer tan fea como estás ahora. Ve, a que doce horas de sueño, un baño y comida hagan lo que puedan por ti. Aunque yo diría que para empezar a arreglarlo tendría que ser como un mes…
- Gracias, Draco. ¿Alguna noticia de Rabastan?
- Nope. Ni la nariz. Pero alcancé a enterarme de que el golpe será en el balcón del ministerio, cuando salgan a saludar los candidatos con el ganador.
- Estaremos listos…- bostezo. Aparte de la campaña, he tenido que regresar a mi trabajo diario. Han sido días largos, pero los trenes ya corren, y la red floo ya es segura… puedo tachar transportes. Si pudiera tachar servicios médicos, sería feliz…
- ¿Estás rendida, no?- mi elegante jefe de inteligencia se apoya en la puerta. Sé que desea volver a ser Head de Slytherin, pero renunció para venir conmigo. Cuando todo se estabilice, volverá y se limitará a venir a verme una vez a la semana…
… ¿qué estoy diciendo? ¡La que vuelve a Hogwarts seré yo!
- Sí.- miro mi reloj, es medianoche.- Me voy a mi cama…
- ¿Comiste algo?
- No, no he cenado, me compraré algo en la calle antes de llegar.
- Justo lo que nos hace falta: que mañana estés con diarrea.- Draco toma mi brazo, y me tironea para Aparecerse.- Vamos. Te haré algo comestible… estoy seguro de que eres capaz de comerte unos fideos crudos con tal de no cocinar…
0
Debería colgar el traje de espía y dedicarse a chef. Cuando acabo mi segundo plato de ravioles, todo lo que quiero es dormir. Y me estoy quedando dormida en el sillón mientras él me habla, burlándose de que mi departamento sería las delicias de un arqueólogo, por la capa de polvo…
…me duermo al sonido de su voz. Me siento segura, completamente segura, aunque sé que hay un psicópata allá afuera, y que mañana podría morir. No tengo miedo, no aquí, con él a pocos pasos. No sé cuánto rato duermo, pero de pronto estoy en mi cama, me han quitado zapatos y pantalones, y un cuerpo cálido me envuelve, tibio y calentito…
Aunque estoy dormida, sé que es Draco, no Harry. Sé que es su cuerpo, su piel suave y seca envolviéndome en tibieza, y sé que son sus labios en mi pelo húmedo por el baño, sus manos cubriendo mis senos, sus muslos bajo mis muslos cuando me acoge en sus brazos. Estoy cómoda y tibia, y aunque algo en mí siente que debe recordar algo, no sé qué es. Sólo sé que estoy a salvo, que estoy donde deseo estar.
En algún momento de la noche su cuerpo se mueve bajo el mío, y medio dormida me le abrazo hasta que el abrazo se vuelve otra cosa. Me besa, respondo sus besos, y en la frontera entre el sueño y el amanecer su cuerpo se funde al mío, y hacemos el amor lenta, lánguidamente, mi cerebro apagado por completo mientras me muevo aferrada a él. No hay dudas, no hay nada en mi mente: sólo el sol naciente, y Draco, que me aferra con firmeza, pero no como una cadena. Y soy libre cuando gimo mi liberación, en un estallido tan claro como el sol que inunda mi habitación, feroz, y bello…
-… te amo, Hermione… te amo… así…
- Draco…- jadeo, y me convulsiono bajo su cuerpo, envuelta en orgasmos color mantequilla y soleado. Siento sus besos, y lo aferro, lo aferro aunque los ojos se me cierran…
0
… tiene que haber sido un sueño, ¿verdad? Porque cuando despierto, estoy sola en la cama, Draco se ve perfectamente normal mientras prepara un café de grano con leche y aguarda que me vista.
- Muévete, Bossy. Tenemos que ir a votar: y espero que te guardes tu falsa modestia, porque yo sí votaré por ti.
Lo miro. Se ve tan tranquilo… estaba soñando. ¿Estaba soñando, verdad?
… si sueño así por culpa de los ravioles, me comeré una olla diaria…
0
A las nueve de la noche dan los cómputos oficiales, y sentada allí en el Ministerio como anfitriona de la insoportable Pansy, el engreído Stebbins y el oportunista de Dennis, no puedo soportar la idea de que uno de ellos vaya a cuidar de mi trabajo. No puedo. No puedo confiar en que ellos pongan las manos en lo que me ha costado tanto. ¿Por qué no convencí a Ron? A él podría haberlo ayudado, vigilado…
Momento.
Cierro los ojos y me da risa. Ay, Hermy, lo que tú querías era seguir siendo Ministra, pero sin las responsabilidades, ¿verdad?
- Tengo el cómputo final.- Draco, como supuesto miembro del grupo de Rabastan, le sonríe a Pansy, y sé que trucó los votos, pero tengo a Seamus haciendo el cómputo oficial.- Cuarto lugar, Dennis Creevey: tercero, Roger Stebbins: segundo, Pansy Parkinson. La han elegido Primera Ministra, señorita Hermione Granger.
Me levanto, y aunque sé que es falso, no puedo evitar sonreír. Después, sólo por curiosidad y por engreimiento, le pediré los cómputos reales a Seamus.
Salimos al balcón. Ron y Harry están allí, y aunque Ron destapa una champaña y la agita salpicando al mundo cuando me ve, y Mandy a su lado me hace señas, pero el rostro de Harry es triste. Sé que sabe lo que esto significaría para mí, si fuera real…
Oh, Harry…
Draco está pegado a mi lado, y veo la punta de su varita en la manga. Ginny está justo fuera del alcance de vista de la gente, y sé que tiene su espada, aunque no la muestra, vestida de gala azul claro, representando al Auror's Guild, preciosa en su belleza lechosa. Yo salgo al balcón, y saludo, peinada por Draco, mi manto azul viejo reemplazado por el púrpura y verde lima de Primer Ministro. Le sonrío a la gente, como si fuera verdad…
… y se me hace un nudo en la garganta.
Tienen afiches con mi nombre, y me saludan, a gritos. Están celebrando. Están celebrándome…
… a mí.
No a Harry, no a Dumbledore, no a Inglaterra…
… a mí.
Se me inundan los ojos. Y justo en ese momento, siento frío, y la vara de Merlín en mi mano destella.
- ¡ABAJO!- grita Draco, y veo, entre los fuegos artificiales, cómo se eleva la Marca Tenebrosa. Y de la nada, nos caen encima… siete, ocho, doce mortífagos, sus varitas brillantes de Avadas. Uno le pega a Stebbins: lo veo caer. Y del cielo empiezan a llover destellos verdes, que primero pienso que son restos de fuegos artificiales, y de pronto comprendo: Avadas. Sobre la gente. Al azar.
¡Locos homicidas!
Me enderezo, aunque Draco intenta mantenerme abajo, y levanto la vara de Merlín. Cierro los ojos, y sólo ruego porque mi poder alcance…
… un domo: un domo sobre la gente, traslúcido y blanco, que frene esos Avadas que caen del Morsmordre en el cielo. ¡Tengo que protegerlos!
- ¡Granger, agáchate!
- ¡No!- grito, de pie en el balcón, mis manos estiradas.- ¡Agarra a Rabastan, Malfoy!-
Harry y Ron se unen a la pelea: los veo bajar mortífagos. Con horror me doy cuenta de que hay más de doce en el piso, y eso sólo puede significar que siguen apareciendo más. Y yo no puedo moverme, mientras sostengo el domo, sobre la gente aterrorizada que huye…
Draco combate furiosamente, su espalda contra la mía, protegiéndome como una fiera. Los mortífagos gritan cuando Harry les cae encima, y él y Draco se arrojan sobre uno que adivino debe ser Rabastan. Algo me roza, y duele, pero aguanto: pero entonces oigo a Ginny gritarme, y me vuelvo…
Un segundo demasiado tarde. Un mago con túnica de mortífago me apunta la varita al pecho, y el domo se desvanece aunque, gracias a Dios, la mayor parte de la gente ya ha huido. Y la pelea en el balcón se detiene en un tableau mientras el mortífago me quita la vara de Merlín, me aferra la cintura y me pone la vara en la sien.
- Un movimiento y ella muere.- sisea.
¿Voy a morir así?
(¡Qué espectacular, frente a los ojos de Inglaterra!)
El balcón está plagado de muertos y heridos: quedamos en status quo, aproximadamente menos mortífagos que los Aurores de Ginny más Draco, Harry y Ron, así como Dennis, que se aferra el brazo herido. Rabastan avanza hasta mí, y se pone a mi otro costado, los dos sujetándome de los brazos.
No tengo varita.
No tengo magia, y voy a morir, y será ante los ojos de todos lo que me observan.
Mi mirada se posa en Draco, y si entiende o no, no lo sé, pero hay una luz en sus ojos. Me has leído la mente tantas veces…
… adiós.
¡No me dejaré matar! ¡Al menos no me iré sola!
Y aferrando las manos de los dos mortífagos tiro de ellos hacia mí, mientras me dejo caer de espaldas al vacío.
El tiro me atraviesa, lo sé, y duele… y los oídos se me llenan de un rugido ensordecedor. Oigo a la gente gritar, oigo a Harry gritar, y lo único que me parece raro es no escuchar a Draco gritar.
Veo estallidos de magia, rápidos y brutales, como una ola en el balcón: y ruego porque los que caen no sean los míos. El suelo se acerca, y de pronto, siento como si me arrancaran los brazos y todas mis entrañas siguieran cayendo…
Veo a Rabastan y al otro mortífago – ¡Dios mío, era Teddy Nott! - reventar contra la escalinata del Ministerio y siento alegría, porque allí donde ahora corre su sangre corrió la de Lupin y la de mis compañeros…
Y algo me baja despacio. Miro arriba, y veo a Draco que me sonríe, aunque está transpirando, una mano agarrada de su varita, de la que sale una larga, larga cuerda plateada, y me sujeta mientras nos balanceamos como el badajo de una campana.
- Loca… estúpida…- me susurra.
- Cómo supiste lo que yo…
- Lo tenías escrito en la cara, tarada.- bufa mientras nos baja, despacio, y para mi sorpresa la gente se agolpa a recibirnos en brazos y ¡Oh Dios, creo que mi pueblo me está viendo los calzones! -No te cocino más... pesas como una elefante...
Lloraría, pero en vez de eso, me echo a reír. – Gracias…
0
つづく
Muchas gracias por sus comentarios. :*
