Creo que tendrán que leer el anterior para no perderse a no ser que tengan una memoria increíble…

Capítulo 12: Cruzando la puerta del frente.

A la mañana siguiente, Sesshoumaru continúa con su rutina de siempre y más ahora que con la partida de Inutaisho han caído sobre sus hombros algunas responsabilidades que antes no tenía, ahora mismo se encuentra en una reunión con algunos accionistas inconformes, ha estado en eso desde que llegó y ahora es casi mediodía.

Jaken fuera de la sala de juntas prepara algo de café para los presentes, por lo bajo se queja de su condición de sirviente más que de secretario del que él está convencido será el próximo presidente de la empresa. Así lo encuentra Jinenji al acercársele.

—Oye— Llama el chico al verlo tan ensimismado en maldecir— Me dijeron que tu jefe está aquí.

Jaken lo observa con desconfianza, pero después parece reconocerlo.

—¿Eres uno de los amigos de la mocosa, no es así?— Inquiere la misma actitud aunque no espera respuesta— De todos modos, el joven Sesshoumaru se encuentra en una reunión importante, no puede hacer nada por ti en estos momentos.

—Bueno, supongo que tú eres de confianza— Contesta no muy seguro de lo que va a hacer— ¿Puedes entregarle esto? si le dices que es de parte de Jinenji él entenderá.

Jaken mira la mano extendida del joven y toma el pendrive con cuidado, como si temiera que saliera algo de allí, luego mira al joven una vez más y le asiente con la cabeza dejando en claro que él lo entregará sin falta, cuando se va a dar la vuelta para continuar con su trabajo Jinenji lo detiene.

—Quiero hacerte una pregunta— Expone el joven, Jaken sólo lo mira aún más desubicado— Tú confías en él ¿verdad? Sabes que él cuidará de Rin.

Ok, esto sí que es raro, piensa Jaken, él siempre ha intentado no meterse en la vida privada de su jefe, aunque muchas veces ha querido intervenir en muchas cosas que ha visto y oído, pero se supone que no es de su incumbencia, pero este chiquillo no parece pensar igual, además no tiene del todo claro cuales son sus intenciones al decir aquello.

—Mi jefe es un hombre responsable, no sé cómo puedes dudar del compromiso que ha tomado con esa mocosa— Contesta dándose aires de grandeza.

—Lo digo por que...— Jinenji se detiene un momento para evaluar lo que va a decir— Rin tiene un corazón transparente y pocas personas pueden irradiar la alegría como lo hace ella.

—Qué cosas dices— Jaken lo mira entrecerrando los ojos.

—No me malinterpretes— Lo acusa Jinenji— Sólo, quiero decir, que me preocupa.

—No lo tienes por qué hacer— Dice Jaken con firmeza— La mocosa está bien.

Jinenji sonríe levemente, sí, no es que las palabras de Jaken le den confianza, pero él mismo también sabe que todo saldrá bien. Con su amabilidad acostumbrada se despide del secretario y mira hacia la puerta donde sabe que Sesshoumaru está y en silencio le pide que cumpla con todo lo que ha prometido.

La madre de Jinenji conoció al padre de éste siendo una mujer mayor, pero que por circunstancias de la vida se encontraba sola, él le brindó el cariño y supuesta comprensión que esa mujer necesitaba, pero apenas supo que ella estaba embarazada la abandonó sin más, a pesar de aquello ella lo recuerda como su único gran amor. Sacó a su hijo adelante sola, habiendo sido madre tan mayor muchas cosas se le dificultaron a parte de ser madre soltera, en cuanto a Jinenji siempre fue un chico tímido y de amables palabras, pero muchos se aprovecharon de su carácter temeroso sobretodo en la época de la escuela, en la preparatoria más o menos aprendió a defenderse, pero aún así tuvo cierto aislamiento, lo que generó que encontrara su escape en la computación, el tema de su padre es tabú para él, le odia por lo que le hizo a su madre. Cuando entró a la universidad hablaba de vez en cuando con Hakudoshi, hasta que un año después entraron Kanna y el resto a la universidad y lo incluyeron en el grupo. Hoy en día mantiene a su madre ya jubilada y trata de darle las comodidades que por tantos años no tuvo.

Cerca de una hora después la reunión acaba, Jaken al ver salir a su jefe le entrega el pendrive que Jinenji le confió, una vez en la oficina Sesshoumaru lo revisa en su laptop, sonríe imperceptiblemente, allí está su confirmación, el collar se encuentra en el banco de Alemania, pero no al nombre de Inutaisho ni de Hitomiko, sino que de Kaede Kodoku, por el relato de Hitomiko sabe que ella es su amiga, pero no se ha imaginado que se encuentra metida en esto también, aquella señora no le agrada mucho, sabe que no es una mala persona, al contrario, se pasa de buena, pero lamentablemente Inutaisho le ha envenenado la mente respecto a su persona, sabe que por lo mismo le ha ofrecido el postgrado a Rin, tendrá que hablar seriamente con esa señora.

A la hora de la salida se dirige al metro y cerca de una hora y media después llega a una zona residencial de Tokio, busca la dirección que sabe donde vive Kaede junto a su hija, al llegar ve que se trata de una casa de dos plantas bastante amplia, toca el timbre, una sirvienta le contesta y después de anunciarse escucha la voz de Kaede.

—Joven Arakami, que sorpresa— Escucha la voz de la mujer mayor desde el otro lado del citófono— ¿A qué se debe su inesperada visita?

—Señora Kodoku, necesito hablar con usted un asunto delicado— Trata de ser lo más amable posible, claro, dentro de lo posible para él. La señora parece reflexionar un momento.

—Claro, abro en un momento— Contesta al fin. La puerta de la reja se abre con un sistema eléctrico, al entrar Sesshoumaru ve a la señora sentada en una sala de estar bastante acogedora, le recuerda las casas típicas que salen en las películas inglesas, tiene un aire muy europeo el lugar, ella le indica que se puede sentar y él lo hace frente a ella.

—Sé que usted tiene en su cuenta en Alemania la joya por la cual Kurayami hostiga a mi familia— Va directo al grano, ve como ella abre desmesuradamente los ojos.

—¿De dónde sacaste eso?— Pregunta desubicada.

—Eso no importa, supongo que usted está al tanto de todo lo que ha pasado últimamente, quisiera darle fin a todo esto lo más pronto posible.

—Pero… Inutaisho— Comienza a decir no muy segura.

—Sabe muy bien que mi padre no coopera conmigo, pero lamentablemente este asunto se le fue de las manos y yo me hago responsable de lo que se avecina— Responde tratando de no perder la compostura.

—Muchacho, no puedo hacer nada por ti, Inutaisho me advirtió que no dijera nada, si él se entera…

—Él sabe que yo estoy detrás de esto, él puede perfectamente imaginar cómo es que yo llegué a enterarme de que usted tiene en su poder la joya— Espeta con énfasis. Un silencio se forma entre ambos, Sesshoumaru aprieta los puños— ¿Y bien?

—No sé que responderte— La señora trata de no mirarlo directamente, el joven es lo suficientemente intimidante como para sentirse insegura, más con todo lo que su amigo le ha contado sobre él, no sabe que hacer, Inutaisho no le dio muchos detalles, pero sí una gran responsabilidad.

—Sesshoumaru— Escuchan una voz cerca de ellos, al levantar la vista se encuentran con Kikyo parada en el umbral de la puerta, se acerca rápidamente hasta su madre esperando que él hombre no reaccione mal, nunca ha sabido qué pensar sobre el hermano mayor de Inuyasha— ¿Qué haces aquí?

—Solicito la ayuda de tu madre en un asunto que nos compete, no es algo de lo que debas preocuparte— Contesta él al ver la dura mirada de la pelinegra. Ella mira a su madre y ella asiente, Kikyo sale de la sala sin la seguridad de que sea correcto.

—Si soy sincera contigo, no me das confianza— Dice Kaede después de la interrupción de su hija— He escuchado muchas cosas de ti.

—Ya lo sé— Aclara él— Pero esto va mucho más allá de lo que usted pueda pensar de mí.

Mientras Kikyo saca su celular y llama a Inuyasha, cree que es correcto que el hermano menor sepa lo que ocurre con el hermano mayor.

—¿Kikyo?— Escucha que le responde extrañado el joven.

—Inuyasha, necesito decirte algo importante— Se apresura a decir.

—Eh… estos no son buenos momentos— Se sonroja, siente a su novia besando su cuello, él la sujeta de la cintura rogándole silenciosamente que se detenga.

—No me interesa lo que estés haciendo— Lo reprende adivinando lo que pasa, ella no es tonta— Tu hermano está aquí.

—¿Sesshoumaru?— Se sienta mejor, Kagome lo mira preocupada al escuchar el nombre de su cuñado— ¿Por qué estás con él?

—No estoy con él, vino a hablar con mi madre, creo que se enteró de algo, por lo que escucho mi madre tiene algo en su poder que él quiere— Contesta casi susurrando para que no la descubran, escucha la conversación de su madre y de Sesshoumaru a hurtadillas, siguen hablando de cómo él se involucró en la venganza de Naraku, además de lo comentado por Hitomiko—No estoy segura, pero por lo que escucho tiene que ver con Naraku.

—Voy para allá, cualquier cosa que ocurra me lo comunicas— Dice él levantándose de donde está sentado, con una rápida despedida corta la llamada, le explica a Kagome lo que ocurre y ella le contesta que lo esperará, que prefiere no involucrarse esta vez. Inuyasha sin cuestionarlo acepta y se va, aunque la duda le queda, más que nada por lo "metiche" que puede resultar su novia.

Mientras Sesshoumaru decide darle algunos detalles de su investigación a la señora Kaede, pero esta aún no está convencida, no puede evitar desconfiar del joven, ha escuchado tantas cosas negativas de él que no puede evitar desconfiar de sus intenciones.

—Es mejor que te retires muchacho, no puedo ayudarte, estás perdiendo el tiempo— Dice ella ya cansada de aquella conversación.

Sesshoumaru aprieta los puños, está por contestarle pero lo distrae el escuchar que alguien entra a la sala, se sorprende ver a su medio hermano entrar sin siquiera pedir permiso.

—Disculpen la interrupción, pero esta conversación también me compete— Explica al sentarse junto a la señora Kaede.

Sesshoumaru lo sigue con la mirada, pero no dice nada.

—Inuyasha, querido, no entiendo qué quieres decir— Expresa amablemente la mujer mayor sonriéndole. Sesshoumaru observa el cambio radical de la señora, supone el cariño que le tiene.

—Mi hermano y yo estamos trabajando en este caso por mucho tiempo— Relata sonriéndole socarronamente a su hermano— Ambos necesitamos darle fin a esto.

—No me digas que también estás metido en esto— Exclama contrariada, le da una mirada rápida a Sesshoumaru quien está tan quieto que parece una estatua.

—Usted sabe lo que sucedió con Kikyo y Kagome, no puedo perdonar a Naraku por eso— Dice con convicción el menor de los Arakami, sabe que si toca la fibra sensible de ella logrará lo que quiera, el nombrar a su hija y a la muchacha que le ha tomado tanto cariño en este último tiempo es su as bajo la manga. No le fue difícil suponer lo que quiere su hermano, lo conoce, tiene que ser muy importante como para que Sesshoumaru se digne a pedir algo a alguien, más si este alguien es la responsable directa de la partida de Rin, así que sólo puede ser algo relacionado con el asunto de Naraku y por consiguiente de la joya de la controversia.

—Eso lo comprendo, pero lo que me pide este joven no es algo que pueda hacer— Contesta afligida. Inuyasha retiene el aire un momento, ruega internamente que su hermano no le arranque la cabeza con lo que va a decir.

—Yo sé que es difícil para usted, pero lo que nosotros tratamos de hacer es proteger lo que estimamos, piénselo, sabe que mi hermano no es una persona que pida ayuda, más bien es antisocial, pero aquí está, todo para proteger lo que estima, a Rin— El menor pasa saliva al sentir la mirada asesina de Sesshoumaru sentado frente a él. Por su parte Kaede lo mira entre intrigada y sorprendida— ¿No lo sabía? Sesshoumaru se involucró en esto por que Naraku también raptó a Rin en una oportunidad, él lo hace por las mismas razones que yo.

Inuyasha es consciente que ha maquillado un poco la realidad, sabe las razones iniciales de Sesshoumaru para involucrarse en esto, pero el mayor no puede negar que ella es importante también, tanto que Inuyasha siendo Inuyasha se ha dado cuenta.

Por su parte Sesshoumaru está dividido, por una parte quiere levantarse y repetir la paliza que le dio a su hermano en su oficina— sabiendo que perdería toda oportunidad de que Kaede coopere— o apoyar a Inuyasha y colgarse de sus palabras aunque eso le revuelva el estómago, al final decide un punto muerto: No hacer ni decir nada.

Kaede pasa su mirada de un Arakami a otro, aquello la toma por sorpresa, al parecer su amigo Inutaisho olvidó comentárselo, además el hecho que Inuyasha— aquel muchacho que siempre fue un gran amigo de su hija y que ella misma le tiene gran afecto— esté involucrado la pone entre la espada y la pared, si bien puede creer cualquier "maldad" por parte de Sesshoumaru que le puedan contar, es todo lo contrario con Inuyasha, a él lo ha visto desde que era muy pequeño y sabe que es de noble corazón a pesar de las formas rudas que tiene, a primera vista él parece alguien muy duro, pero ella puede ver los buenos sentimientos en sus ojos. Y que venga ahora él asegurando que las intenciones de Sesshoumaru son nobles la dejan en una posición difícil, quisiera poder discutirlo directamente con Inutaisho pero es imposible en estos momentos y es un tema demasiado delicado como para tratarlo por teléfono o por e-mail.

—¿Qué pasaría si yo les entrego lo que me piden?— Pide saber Kaede después de un corto silencio.

—Ya se lo dije, señora, el fin de esta situación— Espeta Sesshoumaru. Inuyasha le hace un gesto de que se quede callado.

—Lo que quiere decir mi hermano es que si al fin podemos tener todo para encarcelar a Naraku al fin podremos respirar tranquilos, no tendremos a ese secuestrador detrás nuestro nunca más, usted también podrá estar tranquila, ese tipo ha estado detrás de Kikyo por mucho tiempo también— Comenta Inuyasha con énfasis.

—¿Y cómo podría un collar ser la clave para encarcelar a Kurayami?— Pregunta realmente dudosa.

—Un anzuelo— Contesta Sesshoumaru de pronto, ambos lo miran sin comprender lo que quiere decir— Naraku basa todo esta parafernalia en el robo del collar, pero eso mismo será lo que lo hará fallar.

Tanto Inuyasha como la señora Kaede quedan igual de dudosos, pero supusieron que él tiene un plan. Inuyasha mira a la mujer mayor tratando de demostrar que está al tanto del plan y que puede confiar, aunque no sea cierto. Kaede suspira, en el fondo sabe que puede ser un error, pero ella siempre vio con preocupación la amistad de Kikyo con Naraku, más ella siempre le aseguró que él no le haría nada, pero cuando Inutaisho le explicó el gran problema que tiene con Kurayami no dudó en ayudarlo, principalmente para proteger a su hija.

—Esta bien, ustedes serán los responsables de aquí en adelante — Concede la mujer mayor.

Kikyo escucha todo desde el otro lado de la puerta, no sabía que su madre estuviera tan metida en aquel asunto. Si bien ella siempre confió en que Naraku no le haría ningún daño por la naturaleza de sus sentimientos, cuando vio el secuestro de Rin ya no estaba tan segura, poco a poco se fue distanciando del turbio muchacho hasta que dejó de tener noticias de él, todo hasta el secuestro de Kagome y la exigencia de que ella fuese la paga para su liberación, más lo hizo para ver hasta que punto Naraku era capaz de llegar con eso, no sabe si es por querer ver que el simpático chico que era su amigo durante su preadolescencia aún habita en Naraku o por alguna clase de impulso temerario del momento.

Kaede y los hermanos Arakami acuerdan los pasos a seguir de ahora en adelante. En resumidas cuentas Kaede le dará un poder notarial a un abogado de confianza para que pueda retirar el collar del banco junto con Sesshoumaru, él viajaría dentro de tres días y sólo se quedaría lo necesario para retirar la pieza y regresaría, Inuyasha ha insistido en acompañarlo por cualquier cosa, pero Sesshoumaru refuta que es mejor que se quede e intente ubicar a Naraku, que sea una especie de distracción, no dudan de que él tiene los medios como para enterarse del viaje, Inuyasha se encargará de que no sea así.

Después de las diez de la noche los hermanos salen de la casa de las Kodoku, Inuyasha camina con su acostumbrado exceso de confianza, mira a Sesshoumaru de forma burlona.

—Dilo— Exige con una sonrisa socarrona. Sesshoumaru lo mira de reojo, pero no dice nada, se limita a volver a mirar al frente y caminar al metro. Inuyasha ríe sonoramente— Vamos, di: "gracias, Inuyasha, sin tu valiosa ayuda no lo hubiera logrado"

—Púdrete— Escupe la palabra entre diente. Inuyasha ríe con más ganas y Sesshoumaru se plantea repetir la paliza que le dio en su oficina.

—No seas infantil y reconócelo, sin mí la señora Kaede no confiaría en ti ni en mil años— Dice jocoso, le encanta como la situación se dio vuelta, se regocija con su oportunidad de molestar a su medio hermano ¿para qué sirven los hermanos menores después de todo?

—Cuidado— Musita Sesshoumaru de pronto sin cambiar su expresión malhumorada y sin mirarlo.

—¿Eh? ¿ahora te preocupas por mí?— Pregunta con su porfía de molestar al mayor.

—Si lo arruinas no tendremos otra oportunidad— Espeta antes de adelantar el paso y perderse entre el mar de gente, Inuyasha lo mira algo perplejo.

Sesshoumaru apenas llega a su hogar ve los vuelos a Berlín, Alemania, dependiendo de los precios y el horario. Termina comprando su boleto para viajar a primera hora, después se comunica con su madre y con palabras raudas le comunica que estará por allá en pocos días.

Por su parte, Inuyasha llega a su casa donde lo espera Kagome, le explica lo que ha sucedido en el hogar de las Kodoku, por un par de horas intentan de dar con un plan para poder dar con Naraku y distraerlo, pero no llegan a mucho, al final deciden cenar y terminar los trabajos pendientes que tienen para la universidad.

Inutaisho mira la fachada de la facultad de la universidad tecnológica de Michigan algo contrariado. Cuando ha sabido que la joven aceptó la oferta de Kaede él se sintió tranquilo, una relación tan reciente no puede resistir una distancia tan grande, por lo menos en su opinión es así, pero la advertencia que le dio su ex mujer lo ha dejado pensando, además últimamente no reconoce a su propio hijo, si bien sabe que es un obstinado ahora mismo se ha transformado en una especie de perro sabueso, así que cuando le ha salido este viaje para cerrar un trato no pudo con la curiosidad de visitar a su "nuera" aunque no era su intención en un principio.

Camina dentro del campus tratando de visualizarla, cerca de una hora después la ve salir de un salón junto a un grupo de alumnos. Se acerca a paso firme.

—Señorita Mori— La llama. Cuando ella lo ve no puede evitar mostrar su sorpresa, apresurada se despide de sus compañeros de clase y una vez solos se digna a encararlo.

—Señor Arakami, hace mucho que no lo veía— Lo encara a la defensiva, desde que la señora Jarvinia le advirtió de las reales intenciones de él desconfía enormemente, no se explica como puede ser tan amable y por la espalda intentar separarla de Sesshoumaru.

—Quisiera intercambiar unas palabras contigo, te invito a tomar un café— Sugiere tranquilamente el hombre. A pesar de la cordial que suenan esas palabras Rin siente cierta tensión en ellas, piensa que ahora que sabe lo que él piensa de ella se da cuenta de pequeños detalles que antes pasaba por alto. Él mira a su alrededor como si se diera cuenta de algo— No sé si estoy interrumpiendo tus clases...

—No se preocupe, en estos momentos tengo una ventana de como dos horas— Se apresura a contestar— Conozco una buena cafetería cerca de aquí.

Quince minutos después se encuentran sentados uno frente al otro en un pequeño café a una cuadra de la universidad. Mira a su interlocutor mientras este hace su pedido, Rin no puede evitar pensar que Sesshoumaru se verá muy parecido a él cuando tenga su edad, trata de imaginarse a Sesshoumaru pasado los cincuenta y pico— la edad que le calcula a Inutaisho— y le recorre un escalofrío por la espalda.

—Bien, supongo que quieres saber el por qué de mi presencia aquí— Comienza Inutaisho después de que el mesero se retira. Rin se limita a asentir con la cabeza— Mira muchacha, es un tema complicado.

—La señora Abendroth me ha comentado cosas— Comenta ella con un tono tímido, no sabe si él se refiere a "ese" tema.

—¿Jarvinia?— La mira extrañado, no cree que su ex mujer fuese capaz de advertir a la joven, no es su estilo, lo esperaría más de Sesshoumaru que de ella.

—Sí, ella me comentó que...— Se detiene un momento a medir sus palabras, no quiere meter la pata y provocar otra desavenencia entre padre e hijo— ... Usted no está conforme con mi relación con Sesshoumaru.

—Ciertamente Jarvinia me ha ahorrado parte de esta incómoda conversación— Dice el hombre enmascarando su sorpresa de que efectivamente su ex esposa se preocupara por esta niña— Así que te pregunto qué dices al respecto.

—No hay mucho que yo pueda decir, más allá de lo desconcertante que me parece todo esto— Expresa con una seriedad que contrasta enormemente con su aspecto infantil— Además, por lo que sé, Sesshoumaru odia dar cuentas de sus acciones a usted.

—Es verdad, desde un principio, cuando supe de ti, le advertí de lo mala que era esta idea ¿y qué fue lo primero que hizo él? correr a ti— Comenta con un tono autoritario que a Rin le recuerda a Sesshoumaru cuando se dirige a cualquiera que lo irrite.

—Si quiere insinuar que él está conmigo por llevarle la contraria no creo que sea el caso— Rin trata de ser tan dura como siempre ha visto a su novio ser cuando se enfrenta a alguien, quiere demostrarle a Inutaisho que está segura de sus palabras— Nuestra relación no se basa en terceros.

Inutaisho sonríe levemente como si tuviera ganas de burlarse— Sé que eres una chica inteligente, por lo que sé que entenderás mi punto: no eres la indicada.

Rin abre los ojos desubicada, no esperaba una frase tan directa, desde hace un tiempo se ha fijado que el padre de Sesshoumaru siempre disfraza su proceder hasta que en un punto suelta la "bomba" por así decirlo, no esperaba un "no eres la indicada" tan de sopetón.

—¿Indicada?— Atina a repetir con su mejor cara de perplejidad.

—Sólo eres una niña, no estás preparada para el mundo que Sesshoumaru está inmerso, puede que no lo demuestre y viva de un modo moderado, pero él como un Arakami tiene una gran responsabilidad social— Vaticina con énfasis.

Rin cree comprender lo que quiere decir, a pesar de ser uno de los herederos de una financiera importante Sesshoumaru no es un típico "Rockefeller", si bien su apartamento es amplio no es lujoso, ni siquiera tiene un sirviente, él mismo se encarga del aseo y cocinar— aunque ella le cocinaba casi todos los días cuando estaban juntos— su auto no es costoso y más encima prefiere viajar en metro antes que manejar, si puede evita los lugares de reuniones como discos, clubes o restaurantes grandes y le importa un bledo las marcas de ropa o tecnología, por primera vez desde que lo conoce se pregunta cuánto dinero tiene en su cuenta bancaria, porque a pesar de ser heredero no tiene un gran puesto dentro de la financiera y no cree que Inutaisho haga diferencia y le pague diferente al resto de los empleados, nunca había caído en lo contradictorio de su estilo de vida y lo de "ser un Arakami"

Después de todo parece que no depende tanto de su apellido como él cree.

—¿Le molesta que no sea de clase alta?— Pregunta sintiéndose como protagonista de telenovela llorona. Inutaisho ríe levemente.

—Eso es lo de menos, no me interesa tu origen, más bien tu carácter demasiado liviano— Aclara, pero en ese momento el mesero regresa con lo pedido, al terminar de servir se retira nuevamente— Eres una chica débil, no tienes temple ni orgullo, que es lo que Sesshoumaru necesita a su lado, lo que él menos tiene es paciencia para estar al pendiente de una chica, tiene grandes responsabilidades por las qué preocuparse, no puede amarrarse a otras cosas, es demasiado independiente como para hacerlo, él necesita a alguien fuerte para que esa fortaleza se transforme en la de él y así protegerse mutuamente.

Hay algunos cambios desde que llegaste a mi vida. Ahora sé lo que es sentirse parte de una pareja, cuidar de alguien que cuida de mí. Es la primera vez que tengo esos sentimientos... Y odio tener esos sentimientos.

Ahora entiende mejor el miedo de Sesshoumaru, desde que lo conoce sabe que es alguien que se vale por sí solo, cuando toma una responsabilidad la lleva a cabalidad sin distracción, la determinación es su mayor virtud y ahora que aparezca alguien que lo saca de su metro cuadrado lo desestabiliza, ciertamente él no necesita aquello y como dice el señor Arakami no debería tener paciencia para eso ¿Para qué él necesitaría una damisela en peligro distrayéndolo? lo ideal para él sería una mujer fuerte y avasalladora.

¿Pero qué son esa clase de ideales realmente? ¿desde el punto de vista de quién? por que fácilmente otra persona podría responderle a Inutaisho que la mujer ideal para Sesshoumaru es justamente lo que él descarta, por que al tener a alguien de quien preocuparse constantemente le serviría para generar esa fortaleza, para poder protegerla y a su vez proteger la humanidad de su corazón, por que una relación con alguien que es demasiado independiente puede ser frívola, más con el tipo de carácter que tiene Sesshoumaru, lo que Sesshoumaru necesita es alguien que resguarde su corazón.

Puede haber muchas versiones, puede haber muchas opiniones de distintas personas que dicen conocer bien su actuar, pero lo importante es el sentir de Sesshoumaru, si él demuestra sus afectos a alguien es decisión de él y de la persona involucrada y para su regocijo es ella.

Aún me falta para ser ese hombre que necesito llegar a ser, un hombre que realmente pueda proteger, pero cuando lo logre iré por ti ¿Me esperarás?

No puede evitar pensar en esas palabras, esas que fueron las que le dieron el empuje para realizar aquel viaje, las que le dan la seguridad de que la distancia no destruirá lo que ellos construyeron juntos, las que le dan "fortaleza" además ¿Quién es Inutaisho como para cuestionar su fortaleza? Él no la conoce, no sabe nada de ella más que un par de encuentros fortuitos y ella se considera alguien de fuertes convicciones, no será avasalladora, no tendrá una voz de mando con la que el mundo no dude respetarla, pero su propia fortaleza viene de otras cosas, su corazón es fuerte, no se ha derrumbado con todas las pérdidas que ha tenido en la vida y no lo hará ahora por que alguien dude de ella, no, por que al fin y al cabo ella no tiene por qué darle cuentas a su suegro ni tiene el deber de demostrarle nada, a ella lo único que tiene que importarle dentro de esta relación es estar bien con Sesshoumaru.

Rin sonríe abiertamente ante la perspectiva de sus pensamientos.

—Me parece que me subestima, señor Arakami— Responde con tranquilidad— De todos modos mi fortaleza y la de Sesshoumaru depende de nosotros mismos, yo no tengo la obligación de demostrarle nada a usted.

Inutaisho arruga el entrecejo, ha imaginado que respondería algo como eso.

—Yo sólo quiero lo mejor para mi hijo— Sentencia con su voz profunda, a cualquiera podría intimidar, pero Rin conviviendo con el primogénito de él se ha hecho inmune a ese tipo de tono de voz.

—Es una lástima que en su afán no le de un voto de confianza al juicio de su propio hijo— Contesta tan apacible que a Inutaisho le da la impresión de que aunque la amenazara no cambiaría de expresión.

Cuando Inutaisho va a hablar ve como un muchacho rubio los mira desde el exterior del local, tiene una sonrisa socarrona demasiado pronunciada, pero lo que le llama la atención es el pequeño tatuaje en su cuello. Rin al ver la mirada de su suegro se extraña y trata de ver a quien está mirando, sigue su línea de visión hasta que da con el rubio, emite un suspiro desalentado.

—¿Sucede algo?— Pregunta Inutaisho al percatarse de aquello.

—No es algo tan grave, es sólo un idiota que me acosa, Sesshoumaru está al tanto de esto— Comenta desalentada. El hombre mayor la mira preocupado, ese no es un simple acosador, él lo puede ver, piensa que Naraku no pierde tiempo, ese maldito vigila hasta el último detalle, no sabe como reaccionará Sesshoumaru cuando se entere.

—Rin— Miran como el joven entra a la cafetería llamando a la chica, ella lo mira ceñuda, realmente le molesta su presencia. Él le reclama de que tienen clase y que se apure, ella lo ignora y se despide de Inutaisho, él cordialmente también lo hace, la ve alejarse rumbo a la universidad, sabe que el tipo ese no le hará nada mientras las cosas en Japón no se pongan feas para Naraku, por lo que tiene tiempo para poner en sobre aviso a Sesshoumaru, odia aquello, pero no tiene alternativa, el hecho que no le guste la muchacha para su hijo no quiere decir que le desee algún mal. Mierda, esta visita le dejó más que un mal sabor de boca.

Al día siguiente Inuyasha recibe la inesperada visita de Kikyo en las puertas de la universidad de Tokio.

—Kikyo...— El joven Arakami le sorprende ¿habrá ocurrido algo con la señora Kaede? se pregunta él.

—Escuché lo que hablaban ayer— Comenta sin rodeos, Inuyasha sólo asiente y le indica que se sienten en unos bancos cercanos, así lo hacen— Creo saber lo que necesitan.

Inuyasha la mira extrañado.

—No te entiendo— Exclama con una mirada que a Kikyo le parece la de un niño enterándose de que Santa Claus no es real.

—Hace unos meses, la última vez que vi a Naraku me comentó algo que creo que ahora comprendo— Relata con su acostumbrada seriedad. Nota la tensión de Inuyasha, sabe que él aún censura su amistad con el pelinegro, hoy más que nunca.

—¿Qué te dijo?— Pregunta después de un pequeño silencio, le desespera un poco que se tome esas pausas.

—Él me dijo que la araña ya estaba sobre él, pero que no me preocupara, que era parte del plan.

—No entiendo ni jota— Comenta el joven desorientado. Kikyo suspira.

—Naraku no actúa sólo por su ambición, tiene a la mafia en su espalda también, pero creo que los quiere engañar de algún modo— Explica con paciencia.

—Ya sabíamos que está relacionado con yakuzas, no es nada nuevo lo que dices y a decir verdad no me extraña que intente pasarse de listo con ellos— Expone su punto, lo que no entiende es a donde quiere llegar Kikyo con todo esto.

—Ya lo imaginaba, pero eso mismo puedes usar a tu favor para poder distraerlo— Dice algo derrotada. Inuyasha la mira aún más extrañado— Tratar de adelantarse a Naraku es complicado, pero no imposible, por lo que escuché ayer a Sesshoumaru, él está confiado de que tiene a todos los Arakami con la soga en el cuello; ya que aparte de su propio poco interés en la suerte de otras personas, tiene el apoyo de los yakuzas, cree que tiene todas las cartas a su favor, pero no cuenta con cual puede ser las consecuencia de sus actos con respecto a quienes él cree que lo protegerán.

—Kikyo, comienzo a enredarme, no estoy comprendiendo nada— La detiene Inuyasha al no conseguir seguir la línea de pensamiento de la joven— Mejor di de una buena vez cual es tu plan.

—No es un plan lo que te planteo, más bien los puntos que tienes que tener en cuenta para armar uno— Comenta ella sin saber a ciencia cierta hasta qué punto ella misma está involucrada— Te conozco y sé que eres demasiado arrebatado para este tipo de cosas.

Inuyasha se sonroja por el comentario pero desvía la mirada tratando de ocultarlo. Agradece lo que le ha comentado sin saber si le servirá o no para cumplir con su parte del plan. Con algo de reticencia se despide y sigue su camino. Kikyo lo mira mientras se aleja y se pregunta si él se sentía así de impotente cada vez que ella se alejaba cuando intentaba poner distancia entre ellos.

Kaede le entrega el poder firmado a Sesshoumaru aún con algo de recelo, pero como confía en la palabra de Inuyasha quiere creer que este muchacho no hará nada por perjudicar a su amigo Inutaisho. Sesshoumaru tiene todo para su viaje, sólo es cosa de esperar la fecha.

Inuyasha le pide a la secretaria de Inutaisho varios documentos, entre ellos varios contratos con los datos de Naraku, le sorprende que haya sido tan rápido de convencer a la joven secretaria, supone que el hecho de que lleve poco tiempo en su puesto tiene algo que ver.

Hace una lista de direcciones, correos electrónicos y teléfonos, terminan siendo alrededor de unos siete de cada uno en promedio, Kagome entra en su oficina y observa lo que hace.

—Estoy segura que Miroku y los demás nos ayudarían con esto— Dice de pronto después de un rato mirándolo.

—No los quiero involucrar— Responde él seriamente.

—Creí que ya habías superado la etapa de desconfianza— Comenta infantilmente ceñuda.

—No quiero que les pase algo por mi culpa— Contesta tomando algo de distancia. Kagome sonríe, él no se da cuenta que está haciendo lo mismo que su medio hermano.

—Ellos saben el riesgo que están pasando y aún así están a nuestro lado, permítenos estar a tu lado— Rebate con todo el convencimiento del mundo, Inuyasha la mira sin saber qué contestarle— Por favor, este también es nuestro asunto.

Inuyasha suspira negando con la cabeza, definitivamente Kagome se ha transformado en su voz de la conciencia, acepta su propuesta.

Cerca de las siete de la tarde Inuyasha, Kagome, Miroku, Sango, Kouga y Ayame se encuentran sentados alrededor de una mesa en un café en el centro del distrito.

—¿Y bien? ¿Cuál es el apuro?— Pregunta Miroku antes de llevar su capuchino a la boca.

—Vamos, chucho, no tenemos todo el día— Alega Kouga cruzando sus brazos sobre la mesa.

—Cállate, lobo, tú te invitaste solo— Responde Inuyasha.

—¡Parecen niños!— Exclama exasperada Ayame al ver la actitud de ambos.

—Ya dejen de pelear, por favor, estamos en algo serio— Reprende Kagome cansada de que siempre sea igual entre esos dos— Inuyasha y yo necesitamos su ayuda.

—¿Para que somos buenos?— Pregunta Sango al ver que su amiga se detiene un momento para meditar en cómo decir las cosas.

—Es una situación delicada— Responde ella, mira a Inuyasha en busca de apoyo, el carraspea.

—¿Recuerdan a Naraku?— Al ver que todos asienten se dispone a contarles lo que ha ocurrido hasta ahora y su misión. El más meditabundo es Miroku.

—Sí que es una situación delicada— Dice con aire pensativo— Pero no imposible, sólo hay que saber sus lugares comunes.

Inuyasha le muestra lo que ha conseguido a través de la secretaria de su padre, poco después Miroku mismo arma un plan. Es de saber que ninguno de esos lugares estará Naraku, ellos lo saben, pero de algún modo deben estar relacionados con él, si hacen el suficiente ruido pronto él solo dará con ellos, así que tienen que empezar ahora mismo. Cada uno irá a un lugar y tratarán de preguntar a cualquiera que esté allí sobre Naraku, además por las noches rondarán en zonas que son conocidas por ser lugares donde se pueden encontrar a Yakuzas, para mayor seguridad en esos casos estarán en grupo. Un vez de acuerdo ponen en marcha el plan.

Sesshoumaru hace su maleta, una pequeña, no piensa estar muchos días allá, busca sus pasaportes, tanto de la unión europea como el japonés, y todo listo se va a dormir, en la oficina ya están enterados de su ausencia y a dejado a cargo a Jaken y a Inuyasha.

Inuyasha mira el edificio donde hace poco vivía Naraku, en la portería pregunta por él, como es obvio el guardia le responde que hace mucho que no ven a Kurayami por allí.

—No insista joven, el señor Kurayami no ha venido aquí en varios meses— Responde el guardia ya aburrido de la impertinencia de Inuyasha.

—Si tiene cualquier dato de él, es urgente— Insiste él ya perdiendo la paciencia.

—No tengo ninguna información, un día él no volvió simplemente— Dice como si tratara con un niño pequeño.

—Eso quiere decir que sus cosas aún están aquí— Ve la oportunidad que le ofrece este dato.

—No, una semana después un equipo de mudanza llegó y se llevó gran parte de sus pertenencias, sólo quedaron muebles— Contesta el guardia.

—Maldición— Musita Inuyasha pasando su mano por el pelo— Cualquier cosa, es urgente, cualquier detalle que hayas notado.

—… Él desapareció el mismo día que llegó con una muchacha pelinegra inconsciente, cuando se fue con ella no volvió, ese mismo día un joven parecido a usted vino preguntando por él, es lo único que sé— Informa el guardia algo nervioso. Inuyasha piensa que debe referirse al día del secuestro de Rin, seguramente se vio obligado a mudarse después de la redada en el Kaiten Kurabu.

Viendo que no recibirá mayor información decide retirarse, al salir del edificio mira para poder cruzar a la vereda del frente y ve a un tipo que no le da buena espina, es un tipo de estatura media, cabello negro largo atado en una cola alta, de unos treinta años más o menos, mira el edificio con insistencia, pero lo que más le llama la atención es la pequeña araña tatuada en su cuello, sabe bien que casi los únicos que se tatúan en Japón son los miembros de los Yakuzas, pero le parece raro que lo exhiba tan descaradamente, por lo general sólo lo hacen en los distritos que uno sabe que está lleno de ese tipo de gente, no queriendo meterse en problemas estando solo se aleja tratando de aparentar normalidad, sin embargo siente la mirada del Yakuza a sus espaldas.

Una hora más tarde se reúne con sus amigos en un bar de un distrito bajo, allí saben que es dirigido por un clan pequeño, es como un secreto a voces, todo el mundo lo sabe pero hacen como si no lo supieran.

Las chicas parecían bastante incómodas estando allí, sobretodo Kagome y Ayame. Inuyasha al percatarse de la mueca de horror de su novia le pasa el brazo por los hombros para infundirle valor y para "marcar territorio" ha visto a varios malnacidos mirando lascivamente a su Kagome.

—¿Y bien, consiguieron algo valioso?— Pregunta Miroku dándole un sorbo a su ron con cola.

—Nada por mi parte, ni siquiera sabían de la existencia de Naraku o por lo menos eso me dijeron— Responde Sango con algo de gravedad en su voz.

—En el banco me dijeron que no me podían dar información por protocolo de la empresa, pero por la forma en que lo dijeron me da la impresión de que sí sabían de quien hablaba— Secunda Kouga dándole vueltas a su vaso.

—En la universidad dijeron que no saben nada de él desde que se graduó hace ya sus varios años y los números de contacto eran los mismos que Inuyasha consiguió— Comenta Ayame apegándose a Kouga.

—Yo tampoco conseguí nada— Dice Kagome con pesar.

—Yo creo que vi algo— Responde Inuyasha, todos le ponen atención— Cuando salía del apartamento de Naraku vi a un tipo con un tatuaje de araña en el cuello.

—Yo también vi algo así en su antigua oficina— Comenta Miroku— Lo más seguro es que haya un nexo, puede que de algún modo resguarde los lugares que usa de fachada.

—Ahora que lo dicen, también había un tipo tatuado en el banco, pero no le di importancia— Dice Kouga frunciendo el ceño. En ese momento acepta el abrazo que Ayame quiere darle desde hace un rato, le molesta un poco que sea tan insistente.

—Yo no vi nada raro— Señala Ayame algo apenada. Sango y Kagome niegan la cabeza diciendo que ellas tampoco vieron nada.

—Entonces nuestras suposiciones puede que sean ciertas— Medita Miroku— Debemos seguir moviéndonos.

Inuyasha va a decir algo cuando siente que alguien lo observa, al ver de reojo se da cuenta que es el mismo tipo que se encontraba en el apartamento de Naraku, se pregunta si lo siguió.

—Creo que no tendremos que hacer mucho— Comenta tratando de sonar tranquilo. Todos lo miran extrañados— Me siguieron.

Todos se sorprende, Kagome hace un ademán de querer mirar a su alrededor pero Inuyasha se lo impide. Inconscientemente juntan más sus cabezas.

—¿Qué haremos ahora, entonces?— Pregunta Ayame preocupada.

—Él nos llevará donde Naraku— Responde Miroku— Inuyasha irá al baño, lo más seguro es que lo siga, si es así, Kouga y yo iremos, las chicas saldrán del local y se quedarán en la camioneta, no confío en que se queden solas en este lugar.

Inuyasha asiente con la cabeza y se levanta, besa la cabeza de Kagome para infundirle confianza y le deja las llaves del vehículo en la mesa, ella las toma y las guarda en su abrigo. Como lo predijo Miroku el hombre del tatuaje se dirige al baño también un minuto después. Miroku y Kouga se levantan para seguirle.

Las chicas se levantan como resorte, sin mirar a su alrededor salen del local, en un estacionamiento privado se encuentra la camioneta de Inuyasha, se encierran allí no muy seguras, ninguna puede evitar pensar en los chicos.

—¿Creen que esté bien que nos fuéramos así?— Pregunta Sango encogiendo sus piernas sobre el asiento trasero del vehículo.

—Hay que confiar en ellos— Declara Kagome— Además, gran cosa no hubiéramos podido hacer nosotras.

—Sólo espero que no demoren— Comenta Ayame mirando el local desde la ventana trasera de la camioneta.

Inuyasha se encierra en uno de los cubículos del descuidado baño, cuando se da cuenta de que alguien más ha entrado y sale de este, hace la pantomima de lavarse las manos, al voltearse a mirar ve al tipo recargado de la puerta, piensa que si sigue allí, Miroku y Kouga no podrán entrar.

—¿Qué crees que hacen tus amiguitos y tú?— Pregunta sin rodeos el hombre.

—¿Quién eres tú?— Devuelve Inuyasha.

—No te hagas el idiota— Ordena el otro— Naraku está inquieto al ver tanto movimiento de tu parte ¿Sabes?

—¿Y si es así por que no da la cara? ¿Acaso es un cobarde?— Inquiere de forma prepotente. El otro ríe.

—Digamos que a él no le va eso de ensuciarse las manos directamente, además que él no se moverá si ve que no es gran cosa— Le baja el perfil a la situación— Pero le molesta que unas moscas como ustedes ronden como si hubiera mierda de por medio.

—Este asunto no es contigo, así que no te metas— Se irgue Inuyasha tratando de ser intimidante— Sólo eres un peón de Naraku y mis problemas son con él.

—Estás perdiendo el tiempo, niño— Responde sin perder el aire de estar dominando la situación— No sé que quieres ganar con esto, pero si sigues con esto harás que Naraku realmente se moleste contigo y no creo que sea algo que quieras.

—Eso es exactamente lo que quiero— Sigue prepotente Inuyasha, en eso sienten como tocan la puerta del otro lado, los dos lo ignoran.

—Más te vale que no te metas donde no te llaman, niño— Advierte el tipo antes de abrir la puerta y tratar de salir, pero un brazo que le pasa por los hombros y lo aprieta del cuello le impide la partida.

—¡Miren lo que tenemos aquí! Mi amigo mafioso, aunque supongo que tú no eres más que un peón— Exclama Kouga balanceando al hombre que tiene sujeto.

—No seas brusco, Kouga, lo necesitamos entero— Dice Miroku entrando al lugar también— ¿Ha cooperado en algo?

Inuyasha niega con la cabeza.

—Sólo se la ha pasado fanfarroneando de lo malo que es Naraku— Contesta cruzándose de brazos viendo como el tipo trata de zafarse del agarre de Kouga sin lograrlo.

—¡Suéltame, animal! ¡No sabes a quien te enfrentas!— Grita el hombre tratando de darle un golpe en el estómago de Kouga, pero es inútil por que este le sujeta la muñeca en el aire.

—Creo que no estás en posición de amenazar, amigo— Se burla Kouga doblando la muñeca haciendo gritar al hombre. Definitivamente Kouga es de temer cuando usa llaves de Kung fu.

—Ahora sí ¿Dónde está Naraku?— Pregunta Inuyasha sonriendo con arrogancia, el Yakuza baja la cabeza al verse vencido, se había confiado demasiado.

Mientras, la chicas dentro de la camioneta seguían conversando sobre sus preocupaciones con respecto a la seguridad de los chicos.

Toc toc

—¡Kya!— Gritan ellas al sentir como Miroku toca el vidrio. Kagome se apresura a abrirle y con Miroku suben Inuyasha y Kouga sujetando al Yakuza.

—Chicas, les presento a Byakuya— Exclama Kouga al momento de sentarse.

Sesshoumaru tiene todo listo, a la mañana siguiente partirá temprano, el abogado que lo acompañará es el real propietario del poder de Kaede, él sería el encargado de retirar la joya, Sesshoumaru actuaría de traductor.

Acomoda el laptop sobre su cama y abre el Skype, revisa si Rin está conectada y al verla hace la llamada, en menos de un minuto puede ver los alegres ojos de su castaña.

—¡Sesshoumaru, te esperaba!— Exclama emocionada, el hombre sonríe levemente al verla lanzándole besos. Puede ver que se encuentra en su habitación, lugar que conoce como si alguna vez hubiera estado allí.

—¿Has sido una buena chica?— Pregunta como si hablara con una niña.

—Obvio que sí, yo soy una chica buena— Dice acomodándose sobre su cama.

—A veces lo dudo...— Murmura él desviando la vista. Por la posición a Rin se le ve un gran escote.

—¿Dijiste algo?— Inquiere parpadeando. A Sesshoumaru no se le puede hacer más sugerente la imagen de muchachita curiosa, inocente y sexy que en este momento Rin le proyecta ¿o será que está muy necesitado?

—¿Cómo te fue con el trabajo que tenías que entregar?— Cambia de tema para distraerse de la figura femenina.

—¡Súper! El profesor me dijo que ya puedo comenzar con el proyecto— Contesta entusiasta. Sesshoumaru le sonríe y se levanta de donde está saliendo del campo de visión de la webcam— ¿Pasa algo?

—No encuentro una camisa desde hace un buen tiempo, la celeste con líneas blancas, no sé dónde la dejé— Responde desde algún punto del dormitorio.

—Eh... La tengo yo— Revela sonrojada. Ve la cabeza del hombre asomándose por la webcam.

—¿Cómo?— Interroga extrañado.

—Bueno, es que quería algo tuyo para sentirte cerca de mí... Ya sabes, tu olor y esas cosas, así que saque tu camisa y la rocié con tu perfume— No quiso comentar que cuando se siente triste le pone la camisa a su almohada y se abraza a ella, lo considera lo suficientemente patético para sí misma como para contárselo a él— ¿No te molesta, verdad?

—No, sólo me desconcierta, me la hubieras pedido.

—¡Me daba mucha vergüenza! Te ibas a reír de mí— Esconde su cara entre los brazos.

—Recuerda con quien estás hablando— Contesta conciliador.

—Aún así...

—Ya no importa— Él tampoco le revela que no ha lavado ni usado la camiseta de The Rolling Stone que le prestó cuando hicieron el amor la primera vez.

Siguen hablando un buen rato, él le cuenta de su viaje y ella sobre la visita de Inutaisho, tratan de sacar conclusiones sobre aquello pero no llegan a nada, Sesshoumaru sólo le exige estar atenta y que no se confíe. Una hora después ambos se despiden y cortan la comunicación, Sesshoumaru se acuesta pensando en lo pesados que serán los siguientes días, sólo resta esperar que todo salga bien.

Inuyasha conduce bajo las indicaciones de Byakuya, este no parece tan reacio a cooperar como en un principio. No mucho después llegan a suburbio de aspecto tradicional, nada allí parece indicar que vivan o se escondan mafiosos. Se estaciona frente a una de las más pequeñas residencias, de fachada blanca y enrejado verdoso que ya necesita mantención, el jardín algo descuidado pero que da cuenta de una mejor época, un lugar familiar. Inuyasha mira a su alrededor desconfiado, no le da buena espina que sea un lugar tan "normal", suspira maquinando en su mente un plan por si todo esto es una trampa, lo que es lo mas seguro. Al salir de la camioneta toma a Kagome de la mano y la pone tras su espalda, el Yakuza camina de primero seguido por Kouga y Miroku, después él y Kagome y tras ellos Sango y Ayame. Byakuya saca un juego de llaves y abre la puerta de la reja, se para a un lado indicando que entren, así lo hacen y él también.

—Mas te vale que Naraku este aquí, no te pases de listo— Murmura Inuyasha al pasar a un lado del Yakuza, este sonríe con sorna. En realidad le tiene sin cuidado la suerte de Naraku, de hecho a él le conviene que muera o caiga preso.

Del mismo modo pasa con la puerta de entrada a la casa. El interior de aquel lugar contrasta enormemente con su humilde exterior, parece un refinado chalet tradicional japonés, con paredes de madera y papel, puertas corredizas, arreglos de Ikebana adornando los diferentes muebles de la instancia. En un pequeño mueble de la entrada dejan sus zapatos no muy confiados de hacerlo. Siguen a Byakuya a lo largo de un pasillo levemente iluminado, se detienen en lo que parece ser la habitación principal, la puerta está pintada con un dibujo un tanto macabro: una enorme araña negra y grotesca devora varias polillas destrozadas, varias se encuentran atrapadas en una fina y oscura telaraña y otras parecen ser destrozadas por las patas de la araña que tiene unas cuatro polillas entre las tenazas de la boca. Tratando de no mirar fijamente el dibujo esperan que Byakuya les indique si deben entrar o no.

—¿y bien?— Pregunta Inuyasha con una frialdad que recuerda de quien es hermano. El Yakuza sonríe.

—Él ya sabe que están aquí— Contesta antes de perderse por otro pasillo. Se miran unos a otros preguntándose que deben hacer ahora.

En un acto de valor Inuyasha abre la puerta azotándola a un costado.

El interior de la habitación estaba a oscuras, podían diferenciar que se trata de un dormitorio, el lugar parece minimalista por la falta de objeto alguno aparte de los indispensables, a un costado de una puerta que da a un jardín interior ven la silueta de un hombre de pie. El primero en reaccionar es Inuyasha nuevamente encabezando el grupo.

—Así que aquí te escondías— Es lo primero que se viene a la cabeza.

Naraku simplemente lo mira con burla. Despega su espalda de la puerta en que estaba recargado y camina un par de pasos hacia ellos.

—Mis hombres me han informado de que últimamente has estado haciendo ruido ¿acaso tienes algo que decirme?— Se dirige a Inuyasha principalmente, a los otros los ignora deliberadamente.

—¿Qué ganas con todo esto?— Inquiere Arakami.

—Tú y tu hermano son más parecidos de lo que crees, él me ha hecho esa pregunta muchas veces ¿sabes? Y a él le he respondido lo mismo que te diré a ti: no es de tu incumbencia— Habla pausado y modulando cada palabra como si se asegurara de que se entendiera— ¿Sólo has venido para esto?

—¡Claro que no!— Refuta Inuyasha apretando los puños— Impediré que sigas haciendo daño.

Naraku ríe por el entusiasmo del Arakami menor, para él es como discutir contra un niño pequeño.

—¿Y cómo se supone que lograrás eso?— Inquiere alejándose del grupo y tomando un vaso con sake de un pequeño mueble, lo toma de un sólo trago, carraspea un poco.

—Todos aquí estamos enterados de la raíz de todo— Interviene Miroku adelantándose un par de pasos— No es necesario todo esto.

Todos lo miran como si estuviera loco, pero él los tranquiliza con un movimiento de manos, con su acostumbrada tranquilidad camina hasta situarse a la altura de Naraku, este lo mira con una ceja alzada.

—Quiero decir— Continúa Miroku—Podemos llegar a un acuerdo.

Naraku ríe sin creerle ni una palabra, lo observa con detenimiento como si lo evaluara, Miroku se siente nervioso, no le gusta para nada el escrutinio.

—¿Acaso puedes ofrecer algo de valor?— Inquiere con un tono pausado que le provoca un escalofrío de espanto al joven— Mis asuntos con Arakami no son de tu incumbencia, de hecho todos ustedes no son más que unas molestias que no me sirven de nada.

Mira con gravedad a las personas a su alrededor, tratando de imaginar el por qué esta tropa de idiotas lo han buscado a él tan directamente, sabe los motivos de Inuyasha para increparlo ¿Pero para qué llevar a toda su manada de amigos parásitos? Hay algo detrás de todo esto. Nadie trata de engañarlo y sale bien parado de todo esto, llegará al fondo de todo.

—Recuerda que nosotros tenemos mucho más que perder que tú— Rebate Miroku— Y sabemos cuales son los beneficios que buscas.

—Bien, te escucho, dime, cual es la gran oferta— Pregunta Naraku cruzándose de brazos y mirándolo con hastío.

—Sabemos que la joya se encuentra en Alemania— Comenta Miroku. Todos lo miran alarmados, pero él los calma con un movimiento de mano, trata de explicar mudamente que tiene todo pensado— Además de que está en una cuenta al nombre de la señora Kaede, nosotros podemos convencerla de entregarla.

—¿Crees qué es tan fácil?— Inquirió Naraku.

—No, sabemos que no es fácil— Responde serió, como si le ofendiera lo que acaba de escuchar.

—No, no lo saben, si lo supieran no estarían aquí proponiendo un trato que ni siquiera están seguros, lo puedo ver en todos ustedes, no tienen ni idea de por que están aquí, tratan de tomarme por tonto, pero no lo lograron, así que dejen de perder el tiempo y díganme qué mierda están tratando de lograr ¡ahora!

Unos diez yakuzas entran al lugar, observan que todos tienen una araña tatuada en el cuello, se paran en círculo alrededor de Inuyasha y el resto, inconscientemente todos se apegan haciendo que el círculo se cierre aún más. Inuyasha nervioso apega a Kagome y la deja a su espalda, tras él Miroku y Kouga hacen lo mismo con sus respectivas chicas.

—Bien, ahora sí habláremos— Se burla Naraku.

Lejos de allí, en el aeropuerto se encuentra Sesshoumaru, ha salido de madrugada teniendo en cuenta que su avión sale a las cinco de la mañana, dejó a Ah y Un en casa de Souten antes de partir. No lleva ni diez minutos esperando cuando un hombre mayor a él por unos cuantos años, supone que está entrado en sus treinta y picos años, calvo y serio se hacer a él.

—¿Eres Sesshoumaru Arakami, verdad? Mucho gusto, soy Renkotsu Shichinintai, abogado de la señora Kaede, te ayudaré en lo posible— Se presentó el tipo extendiéndole la mano. Sesshoumaru asintió con la cabeza. Renkotsu supone que es un tipo de pocas palabras.

Media hora después anuncian el vuelo que los llevará a Alemania.

A Inuyasha y los demás los llevaron a otra habitación de la casa, mucho más amplia, con vista al patio trasero, el cual estaba lleno de escombros, dentro de la habitación hay un escritorio que no da abasto de papeles, a un lado un basurero también lleno, al otro extremo un archivero algo destartalado, la alfombra manchada y grisácea le daba un ambiente aún más lúgubre al lugar. Allí los hicieron pararse uno al lado del otro, dos yakuzas se encontraban fuera de la habitación resguardando la puerta, otros dos en el patio y otros cuatro acompañaban a Naraku dentro, los chicos estaban nerviosos, no sabían que hacer para no comprometer la parte de Sesshoumaru en la misión.

—Bien, ahora que estamos más cómodos, comiencen. Es obvio que este tipo lo único que intentaba era ganar tiempo— Dice mirando a Miroku.

—¡Eres un maldito!— Grita Inuyasha dando un paso adelante— Te demostraré de lo que soy capaz.

Sin dejar que nadie reaccione se abalanza contra el pelinegro y le asesta un puñetazo en la quijada, este cae al piso, rápidamente dos yakuzas arremeten contra Inuyasha, pero Kouga frena a uno de ellos de una patada en el estómago, otro Yakuza auxilia a Naraku y otro saca una pistola de su cinturón, Sango al verlo le aplica una llave dejándolos tirado en el suelo.

—¡Sanguito! ¿Desde cuándo?— Exclama asombrado Miroku.

—No hay tiempo de explicaciones— Responde algo agita mientras se pone en posición de combate al ver a los otros Yakuzas entrando en el lugar.

Inuyasha se deshace del agarre de su contrincante y le da un puñetazo en el estómago dejándolo sin aire, de inmediato lo patea en la cabeza noqueándolo, a su lado Kouga tiene sujeto a otro tipo en una apretada llave, pero él también es hábil y logra zafarse en eso Miroku toma la silla que se encuentra junto al escritorio y le da en la cabeza dejándolo inconsciente.

Kagome y Ayame se quedan en un rincón al no tener idea sobre artes marciales o alguna forma de defenderse, Higurashi mira a su alrededor y repara en los papeles sobre el escritorio, corre hacia allá seguida de Ayame, sin mucha idea de que buscar revuelven todo lo que hay allí, revisan en los cajones también, en el último encuentran algo que les llama la atención: una carpeta con el nombre de Kikyo. Kagome la toma y la abre, horrorizada ve todo un seguimiento de la vida de la joven, Kagome recupera uno que otro comentario de Inuyasha preocupado por la "amistad" de Kikyo con Naraku, la esconde entre su pantalón y su suéter, Ayame le muestra otra carpeta, una que trata sobre el banco de Alemania que seguramente se encuentra la joya, feliz de encontrar algo realmente útil la levanta con ambas manos.

—¡Inuyasha, mira lo que encontramos!— Le exclama entusiasta viendo como su novio está pateando a un tipo en el suelo. De pronto ve un arma apuntando a su cara, queda pálida— ¡Kya!

—¡Kagome!— Preocupado corre hacia a su novia, pero Kouga se adelanta y agarrando el brazo de quien amenaza a la muchacha lo azota contra el suelo y quebrándole el brazo le quita el arma. Mira fanfarrón al Arakami.

—Creo que Kagome debería considerar el cambiar a su novio por uno mucho mejor— Dice con burla— A mi no me molestaría para nada ofrecerme.

—¡Maldito lobo, si le pones un solo dedo sobre mi novia me la vas a pagar!— Grita Inuyasha enojado. Kouga le va a responder pero una carpeta le cae sobre la cabeza, al girarse ve a Ayame mirándolo rabiosa, no sabe por qué, pero hace que casi se arrepienta de su broma.

—¡Por favor, no es momentos para bromas!— Reprende Kagome resguardándose tras el escritorio.

—¡No se llevarán nada!— Exclama Naraku con un arma en las manos. Estaban tan concentrados en patear traseros de yakuzas que se olvidaron de él— ¡Esto no se quedará así!

Entre todos se miran tratando de no moverse mucho, saben que si lo hacen Naraku disparará al primero que se le crucé, él bloquea única salida del lugar por lo que deben ser precavidos.

—Tú, pequeña puta, deja esa carpeta donde estaba si no quieres que te vuele los sesos.

—¡Más te vale respetarla!— Responde Inuyasha casi como un reflejo, cualquier agravio contra su mujercita no queda impune. Naraku ahora lo apunta a él.

—¿Crees qué estás en condiciones de reclamar algo?— Pregunta en un tono lúgubre. Kagome al verlo tan decidido a disparar deja la carpeta sobre el escritorio y sube las manos a un costado de su cara— Así está mejor, ahora cuando llegue el resto pasarán un tiempo encerrados hasta que decida qué hacer con ustedes.

Al verlo tan confiado Kouga e Inuyasha intercambian miradas y antes de que el otro pueda reaccionar se abalanzan contra él, Naraku dispara sin apuntar en el apuro, Inuyasha lo patea en el pecho y Kouga con el impulso aprovecha de tomarlo del cuello y aventarlo contra la pared contraria. Kagome rápidamente toma la carpeta nuevamente y sale de la habitación junto al resto, Inuyasha y Kouga se aseguran que todos salgan antes de dejar a Naraku encerrado, al correr tratando de escapar ven un grupo de hombres en la entrada dirigiéndose a donde ellos estaban, sin pensarlo mucho Inuyasha, Kouga, Miroku y Sango arremeten contra ellos formándole una nueva pelea, Kagome y Ayame abren una habitación para esconderse y descubren la cocina, desde allí ven la entrada y ven tres autos llegando más yakuzas.

—Así no podremos salir nunca, se reproducen como los gremlins— Exclama Ayame alarmada. Kagome trata de pensar en una solución, observa el patio de la casa y se da cuenta que la pared que lo separa con el patio vecino no es muy alto, ellas necesitarían ayuda para subir, pero está segura que no sería problema para los chicos.

—Tengo una idea— Comenta en un susurro. Ambas se acercan al pasillo ven como acaban con los últimos, parecen estar muy cansados, por la ventana ven como llegan el resto del grupo de yakuzas. Kagome les comenta su observación apresuradamente, todos entienden a la primera, buscan sus zapatos y se ponen en marcha, al llegar al patio los chicos ayudan a las chicas a subir la pared y luego lo hacen ellos, al estar al otro lado se dan cuenta que los dueños deben estar durmiendo, recién allí se dan cuenta de que recién está amaneciendo. Sigilosamente dan con otra pared y pasan a otro patio y después de recorrer cinco otros patios salen por una calle aledaña y se alejan hasta un paradero de autobuses, cuando pasa uno lo toman y se dirigen al centro, en los asiento del bus prácticamente se desploman del cansancio. Kagome ve la cara de angustia de Inuyasha.

—¿Sucede algo?— Pregunta extrañada.

— Mi camioneta...— Es lo único que musita. Todos lo miran angustiados, todos habían olvidado que habían llegado en el vehículo del Arakami menor.

— Estás en serios problemas, amigo, no sé cómo se lo vas a explicar a tus padres— Se compadece Miroku. Nadie más encuentra algo que decirle.

— Estoy acabado— Se lamenta agarrándose la cabeza.

— Si le quieres ver el lado bueno, es un pequeño sacrificio para nuestro objetivo mayor— Comenta Kouga encogiéndose de hombros. El resto lo mira con rencor contenido— ¡¿Qué?! No sólo estamos logrando despistar a Naraku lo suficiente como para que el pulgoso mayor haga su parte, sino que también hemos conseguido información que nos puede ser útil.

— En eso tienes algo de razón, pero no es la forma de decirlo— Reprende Kagome— De todos modos, esto no es lo único que encontré.

Los demás la miran extrañados, ella se levanta un poco y saca la carpeta con la información de Kikyo de su ropa, al pasársela a Inuyasha y cuando este le da una hojeada abre desmesuradamente la ojos.

—¿Por qué este mal nacido tiene esto?— Pregunta a la nada.

— Yo también lo encontré extraño, más bien escalofriante, le sabe todos los pasos— Concuerda ella— Creo que está obsesionado o algo así.

—¿Creen qué deberíamos decirle sobre esto a la señorita Kikyo?— Inquiere Ayame preocupada de la suerte de la muchacha.

—Sería lo más factible— Contesta Miroku observando los documentos después de sacarlos de las manos de Inuyasha— Yo creo que habrá que protegerla, sobretodo cuando Naraku se de cuenta que le falta esto.

—Es verdad, creo que deberíamos dirigirnos para allá ahora— Sugiere Sango.

—No— Refuta Inuyasha. Lo miran extrañados— En estos momentos Naraku nos debe estar buscando como loco, no es prudente aparecernos por allá, por lo menos hoy.

Todos le dan la razón. Acuerdan ir a la casa de Inuyasha, por mucho que sea el lugar más obvio donde buscar, saben que Naraku no se acercará, no al terreno directo de Inutaisho. Una vez allá son recibidos por una preocupada Izayoi, ella prepara la habitación de invitados y la de su hijo para que descansen y manda a preparar el desayuno para todos, extrañamente no hace preguntas, al estar ya más relajados, los que viven acompañados llaman a sus hogares reportándose para no preocuparlos, después de comer se disponen a dormir un poco para después armar nuevos planes.

Después de varias horas de vuelo Sesshoumaru y el abogado están en espera del otro avión que los llevará a Berlín, ya que no hay vuelos directos entre Japón y Alemania y deben hacer escalas. Arakami va por un café a una de las cafeterías del aeropuerto, mientras espera que se lo preparen revisa su correo electrónico por su teléfono celular, ve uno de su padre, extrañado lo abre.

"Tu novia está en peligro, la visité mientras estuve por Michigan, allí vi un tipo con un tatuaje de araña en el cuello que la acosa, a estas alturas debes saber qué significa el tatuaje"

Es era el conciso mensaje de su padre, claro que sabía que la había visitado hace días ¿y ahora se le ocurre decirle algo tan importante? Aprieta el aparato en su mano hasta que lo siente crujir... Genial, tendrá que conseguir otro teléfono.

—Oye— Escucha que lo llama Renkotsu— Necesito una explicación de la situación, quiero saber a qué voy a enfrentarme allá.

— Sólo limítate a tu trabajo— Contesta Sesshoumaru sin el más mínimo intento de mirarlo. Esto pone de malas al abogado.

—Mi trabajo funciona así ¿Entiendes? Si no cooperas no puedo garantizar que esto salga bien— Habla entre dientes.

—La señora Kodoku te ha dado un poder y una llave con los cuales sacarás una joya de una caja de seguridad del banco, deberás demostrar que todo es legal, yo sólo actuaré como tu intérprete y me aseguraré de que cumplas, es todo lo que necesitas saber— Responde de mala gana mirándolo directamente. Renkotsu no parece afectado por la ruda mirada.

—Eso ya me lo explicó la señora, pero no entiendo la importancia de esta joya como para enviarme a mí en su lugar.

—Si no te lo dijo esa anciana ¿por qué tendría que ser yo el que te lo diga?— Sin esperar respuesta Sesshoumaru se voltea a la barra de la cafetería para recibir su café al fin, suspira desganado, aún falta una hora para que llegue su vuelo.

Después de seis horas de sueño, Inuyasha y sus amigos se reúnen en la sala de estar, la señora Izayoi nuevamente les lleva algo para comer.

—Gracias— Dice Kagome al recibir su plato. Izayoi los deja solos— Bien chicos, por lo menos sabemos que tenemos la atención de Naraku.

—Hay que planear hasta el último detalle, no podemos improvisar como lo intentó Miroku— Indica Kouga recostado en un sillón— Naraku es demasiado astuto como para subestimarlo.

—Es verdad, pero el que tengamos esto en nuestro poder nos da cierta ventaja— comenta Miroku teniendo la carpeta en la mano— Por lo que he leído, se trata de los datos de la señora Kaede, además de una importadora alemana, no sé qué tenga que ver.

—Debe ser la importadora en la que trabaja la madre de Sesshoumaru— Dice Inuyasha ganando la atención de todos— Por lo que tengo entendido era la encargada de trasladar las joyas a Europa, pero nunca llegó a la empresa.

—Pero si ellos eran los encargados ¿Cómo salieron de Japón sin que se encargaran?— Pregunta Sango.

—Ellos se encargarían una vez que llegaran a Europa, antes se encargaba una empresa japonesa, la señora Kaede es parte de esa directiva también, no me extraña que pudiera mover los hilos para desaparecer el collar sin dejar rastro— Contesta Inuyasha.

—Entonces ¿por qué tiene información sobre la importadora alemana?— Inquiere Ayame revolviendo su plato con el tenedor.

—No lo sé, sólo podríamos especular— Responde Inuyasha incómodo de no tener todas las respuestas.

—Si lo pensamos, la entrada a Europa desde Asia es Rusia ¿por qué no contratar una empresa de allá para el traslado?— Cuestiona Miroku tomando un poco de gaseosa.

—Rusia no estaba dentro del itinerario de las exposiciones, el primer país de Europa iba a ser Alemania, después pasarían por Ucrania, Polonia y así sucesivamente— Responde Inuyasha— De hecho, eso está aquí.

Inuyasha se levanta, camina hacia Miroku y hojea la carpeta hasta encontrar un informe en especial en donde habla sobre las exposiciones que se realizarían para sobre las joyas de Midoriko, las empresas asociadas, las embajadas que dieron su aprobación— en la lista no aparece Rusia— y los costos de traslado y seguridad.

—Vaya, no había visto esto— Comenta Miroku leyendo con atención— Supongo que está no debe ser la única carpeta...

—¿Por qué?

—Piénsalo, son alrededor de veinte empresas que se asociaron a las exposiciones, esta carpeta sólo tiene información de la importadora Alemana, otra de seguridad que por lo que leo es Francesa, algo sobre Chiheisen Nishi, el banco y los datos de la señora Kaede, debe tener información de tu padre, las hijas de la orfebre, las demás empresas y quien sabe, hasta de ti y tu hermano, no por nada supo a quien raptar para presionarlos.

—Bueno, ahora tenemos una excusa para seguir molestando a nuestro buen amigo Naraku y de paso recuperamos la camioneta perdida— Se burla Kouga.

Después de casi diez horas de viaje y una escala de dos horas, Sesshoumaru y Renkotsu llegan a Berlín. Se dirigen al hotel que con anticipación reservaron habitaciones, deciden descansar antes de dirigirse al banco, Sesshoumaru se compra un celular desechable para su estadía, cuando vuelva a Japón verá uno definitivo. En su habitación saca su laptop, mira si Rin está conectada, pero no está, se recuesta desganado, calcula que son las siete de la tarde en Michigan, seguramente tiene mucho trabajo. De pronto se sienta como resorte, recuerda el mensaje que le ha enviado su padre, abre su correo electrónico y responde:

"¿Por qué hasta ahora lo dices? Estuviste allá hace unos tres días, algo así me lo debes decir de inmediato"

Vuelve a recostarse rogando que su cabeza no empiece con otro dolor que lo mantenga despierto, se relaja poco a poco y sin darse cuenta entra en el letargo antes de dormirse, en eso siente la llamada de Skype en su computadora.

—¿Estás bien?— Pregunta ella al verlo algo agitado.

—Sí... Estaba durmiendo.

—Oh, lo siento, es que como te vi conectado...

—Descuida, quería saber de ti— Aclara. Rin sonríe.

—¿Ya estás en Berlín? ¿Te encontraste con tu mamá?— Pregunta ansiosa.

—Sí estoy en Berlín y no me he encontrado con mi madre aún, llegué hace más o menos una hora— Contesta acomodándose en la cama. Se debate si decirle sobre lo que le comentó su padre o no— ¿No has tenido problemas con el idiota que te acosa?

—Desde ayer no, creo que al fin entendió que no me interesa— Dice aliviada.

—Ten cuidado, no lo pierdas de vista, cualquier cosa extraña me llamas, no importa la hora— Ordena él preocupado, no es normal que de un momento a otro cambie de parecer, más si es un aliado de Kurayami, puede que en Japón haya pasado algo, espera que su medio hermano no haya metido la pata como es su costumbre.

—¿Eh? ¿Por qué? No quiero que piense que ahora yo lo acoso— Reclama inflando los mofletes. Sesshoumaru niega con la cabeza.

—Tengo un mal presentimiento.

No hablan mucho más, un cuarto de hora después Renkotsu lo llama avisándole que ya tienen una cita con el gerente del banco. Sesshoumaru se despide de Rin y ella le desea suerte.

Toman un taxi al salir del hotel. Sesshoumaru mira la ciudad desde la ventana, saca la cuenta de que hace como cinco años que no visitaba el país que lo vio crecer, él vivió en Potsdam con su madre y la familia de esta hasta los doce años más o menos y cuando la importadora fue adquiriendo mayores ingresos y prestigios se trasladaron a Berlín, un lugar que no le gustaba mucho en realidad, si se hubieran quedado en Potsdam a lo mejor hubiera dudado a la hora de tomar la decisión de irse a Japón.

En media hora llegan al banco, allí los recibe una recepcionista que los guía hacia la oficina del gerente.

—Guten Tag, Mein Name ist Sesshoumaru Arakami und er ist Renkotsu Shichinintai (Buenas tardes, mi nombre es Sesshoumaru Arakami y él es Renkotsu Shichinintai)— Se presenta y el gerente les da la mano a cada uno.

—Nett, Sie kennen zu lernen, join me, Sehr angenehm (gusto en conocerlos, acompáñenme, por favor)— El gerente los lleva por un pasillo largo y blanco hasta una sala con dos sillones de color marrón. Renkotsu y Sesshoumaru se sientan frente al gerente que también es acompañado de un abogado. Renkotsu pone el poder y la llave sobre una mesa baja entre los dos sillones, escucha como el abogado alemán dice algo, mira a Sesshoumaru esperando su traducción.

—Dice que él recibió el aviso de la señora Kaede, pero que le sorprende la situación— Contesta Sesshoumaru a la pregunta muda.

—Dile que ella requiere de esa joya, pero por asuntos de fuerza mayor estamos nosotros aquí— Ordena el abogado. Ve como Arakami hace lo que le pidió. Los dos alemanes parecen discutir entre ellos, después toman el poder y lo examinan cuidadosamente, el abogado alemán se levanta del sillón y sale de la sala, ve como el gerente del banco le explica algo a Sesshoumaru.

—Dice que llamarán al notario que hizo ese documento, que los disculpen pero no pueden llegar y abrir una caja de seguridad a unos extraños que no son los titulares de la cuenta— Explica.

En otra parte del mundo, Rin se encuentra en el comedor común de la residencial de estudiantes en la que se hospeda, come sola mientras lee un instructivo que debe memorizar para un examen, en eso ve entrar a Anton, el tipo que la acosaba hace un día atrás, este se sienta con un grupo de pregrado con los que se pone a conversar, recuerda lo que le dijo Sesshoumaru pero no le da gran importancia, se vuelve a concentrar en el instructivo, está en eso cuando escucha que se levanta rápidamente botando la silla en el proceso, lo ve salir prácticamente corriendo del lugar, extrañada se levanta para ver lo que sucede. En el pasillo lo ve discutir por teléfono, creyendo que es algún asunto familiar o algo que sólo le incumbe a él se voltea para entrar nuevamente en el comedor, pero en eso siente que la agarra del antebrazo, al voltearse ve a Anton mirándola con maldad.

—¿Sabes? Me traes más problemas de lo que esperaba— Rin se sorprende de que le hablé perfectamente en su idioma natal. La muchacha ruega internamente por Sesshoumaru.

Después de media hora más o menos el abogado alemán vuelve confirmando la autenticidad del documento, le piden a Renkotsu sus documentos de identidad, al entregarlos el otro abogado vuelve a salir, no necesita que Sesshoumaru le traduzca para saber que ahora tratarán de ver si la identidad es real, maldice internamente, esto llevará mucho rato.

Están en eso cuando el celular provisorio de Sesshoumaru suena, este disculpándose se levanta y sale de la sala para poder contestar.

—Arakami— Contesta a la llamada.

—¡Sesshoumaru! ¡Tenías razón! ¡Este tipo está loco!— Rin habla atropelladamente— no sé qué hacer...

— Cálmate— Trata de procesar lo que le dice.

—¡No me pidas que me calme!— Reclama la chica aún más alterada.

—Dime que es lo que te pasa, no entiendo nada— Trata él de racionar con ella, sabe que en ese estado no logrará mucho, pero de algún nado debe enterarse de lo que pasa.

—Anton... Él... Él me trajo hasta una de las bodegas de la universidad y me encerró, no entiendo nada, él ahora no está aquí, pero no tengo como salir de aquí... Sesshoumaru, dime que esto no tiene que ver con Kurayami, por favor— Ruega desesperanzada. Sesshoumaru guarda silencio un momento, sabe que no le puede mentir, así que tratando de hacerlo lo más tranquilo posible, le explica lo que su padre vio y lo que significa la araña en el cuello, Rin por su parte piensa en lo descuidada que fue, nunca relacionó la araña en el cuello del tipo, estando en Estados Unidos pensó que era normal, total, allá los tatuajes son de lo más común y suelen no tener un significado en especial, no socialmente por lo general.

—¿Cómo un americano tiene que ver con la mafia japonesa?— Pregunta ella al terminar de escuchar la explicación de Sesshoumaru.

—No lo sé, aparte de Naraku no tengo ningún tipo de contacto con ese tipo de gente, lo sabes— Aclara Sesshoumaru.

—¿Y por qué hasta ahora es que hace algo más que molestarme? No lo entiendo ¿Habrá pasado algo en Japón?— Inquiere preocupada— Deberías llamar a Inuyasha, no puedo evitar pensar que tal vez...

—Descuida, él es lo suficientemente fuerte como para cuidar de él mismo— No puede creer escucharse a sí mismo defendiendo a su hermano, aún así teme que haya metido la pata en grande como es su costumbre— De todos modos lo llamaré, así que trata de tranquilizarte, ve si hay algún modo de abrir la puerta.

Sin esperar respuesta corta la comunicación y llama a su hermano, al cuarto replique siente que responde.

—¡Más te vale que sea importante!— "Ladra" al contestar el teléfono su hermano menor.

—Dime en qué mierda estás metido— Ordena enojado por el "saludo". Del otro lado se forma un silencio— ¿Inuyasha? ¡¿Qué está pasando?!

—¿Cómo sabes que pasa algo...?— Inquiere el otro extrañado. Sesshoumaru aprieta los dientes enojado, su hermanito idiota puede sacarlo de quicio más rápido que el sonido. A grandes rasgos le explica la situación de Rin— No... No me imaginaba, lo siento, no me lo imaginé.

—Inuyasha— Lo nombra como advertencia, ya está tan enojado que si lo tuviera enfrente ya lo habría golpeado. Su hermano menor respira hondo tratando de explicarle lo más rápido y simple lo que ha hecho estos días— Más te vale que lo soluciones antes de que yo regrese si no me quieres conocer.

—¡Keh! Ya sé como golpeas, una niñita tiene más fuerza que tú— Fanfarronea Inuyasha olvidando la situación en la que se encuentra.

— Te lo advierto, Inuyasha, no estoy para bromas, a Rin le encuentro sólo un rasguño por culpa de tu imprudencia y eres hombre muerto— Sesshoumaru cortó no queriendo escuchar más la fastidiosa voz de su hermano. Mientras Inuyasha traga grueso, nunca imaginó que Naraku mandara a alguien a Estados Unidos, ni que tomara de rehén a Rin nuevamente ¿Tan valiosa es la información que tiene allí? Parece que tendrán que estudiarla más a fondo.

El mayor de los hermanos Arakami marca el número de su novia, al segundo replique ella contesta.

—¡No he encontrado nada!— Exclama ella apenas contesta la llamada, Sesshoumaru suspira exasperado, siente que tiene las manos atadas, desde donde está no puede hacer nada.

—¿No gritas? Qué te escuche un guardia, quien sea— Inquiere tratando de transmitirle seguridad.

—Ya lo intenté antes de llamarte, o no hay nadie o no se escucha desde el exterior, de todos modos no puedo escuchar nada desde aquí—Responde apresurada.

—¿No llamas a alguien, una de tus amigas?

—No, Anton las conoce a todas, no las quiero involucrar, sabes como son esa gente y no quiero que les pase algo— Contesta afligida. Sesshoumaru le da la razón internamente, es complicado involucrar más gente, tampoco puede llamar a la policía, si el tipo no está en el lugar sería la palabra de él contra la de Rin y con toda la influencia que tienen los yakuzas no lograría nada.

—¿No hay una ventana o conducto de ventilación, lo que sea?— Pregunta ansioso. Se pasa la mano libre por el cabello ya nervioso con la situación. En eso siente que la puerta de la sala se abre y ve a Renkotsu que le pregunta el por que de la demora, él le hace un movimiento de mano para indicarle que espere— ¿Rin?

—No hay ventanas... en las paredes, hay un tragaluz, pero el techo tiene unos tres o tres metros y medio— Indica mirando para todos lados nerviosa, espera que Anton no aparezca.

—¿No tienes con qué subir?— Inquiere preocupado.

—Hay cajas de madera, si las apilo...— Apunta viendo unas cajas de más o menos un metro cuadrado cada una.

—Inténtalo.

Rin pone el teléfono en altavoz y lo guarda en el bolsillo de la blusa que lleva, trata de mover la primera caja que encuentra y no la puede mover, intenta con otra y la puede arrastrar, lo hace, después busca otra que pueda mover.

—Tengo un problema...— Se dice a sí misma.

—¿Cuál?— La pregunta la toma por sorpresa, se le había olvidado que tenía a Sesshoumaru al teléfono.

—Están muy pesadas, no las puedo ni mover— Se queja apenada y cada vez más nerviosa.

—Debe haber alguna forma, busca— La alienta el hombre. Renkotsu se le acerca preocupado, por lo bajo le pregunta que le sucede, el otro sólo le indica que espere.

—¡El gerente me pregunta cosas y no entiendo nada!— Exclama enfadado.

—Sesshoumaru ¿estás ocupado?— Siente del otro lado del teléfono. Él se debate a quién contestarle primero.

—Espera un momento, no cortes— Habla por el teléfono. Mira Renkotsu y le asiente con la cabeza. Ambos entran a la sala. Allí el gerente los interroga por la demora, Sesshoumaru se disculpa por la interrupción pero es renuente e explicar sus motivos.

Trata de concentrarse en las preguntas que hacen tanto el gerente como el abogado, Renkotsu se nota cada vez enojado, por poco no le piden una biografía.

—Hat noch Fragen? (¿Alguna otra pregunta?)— Inquiere Sesshoumaru cuando nota que ambos alemanes se ponen a discutir entre ellos.

—Nein, wir haben eine kleine Pause, um Daten noch einmal überprüfen (No, tendremos una pequeña pausa para verificar los datos una vez más)— Apenas pronunciado Sesshoumaru sale de la sala seguido de Renkotsu.

—No soy tonto, Arakami, a ti algo te pasa— Comenta el abogado esperando una bendita explicación de su comportamiento, pero como era de esperarse no logra nada. Sesshoumaru saca el celular de su bolsillo.

—¿Sigues allí?— Pregunta rápidamente.

—Aquí estoy— Responde Rin— Anton no ha aparecido, he tratado de abrir la puerta pero nada.

—Concéntrate en el tragaluz, entonces— Sugiere él.

—Sí, vacié dos cajas, ahora estoy con la tercera— Responde y allí recién Sesshoumaru nota su agitación. Cada vez más tenso escucha como caen cosas al suelo, suena a ser cosas pesadas por el ruido seco que hacen al caer.

—Listo— Anuncia la joven. Sesshoumaru escucha ahora como arrastra y trata de levantar las cajas, piensa que deben ser pesadas de todos modos, por lo que demora en hacerlo. Sin embargo, pone mayor atención a su respiración, está agitada, deben ser los nervios, más que el esfuerzo físico, se preocupa.

—Rin...— La llama sin saber que decir realmente.

—Sesshoumaru...

—Tranquila, estoy contigo— Es lo único sincero que se le ocurre decir. Rin sonríe y respira hondo.

—Lo sé.

Renkotsu ya aburrido de no obtener una respuesta se aleja para bajar a la entrada del edificio, Sesshoumaru lo observa alejarse al fin. Coloca mejor el aparato en su oreja.

—Creo que con esto puedo subir— Dice Rin observando la pila de cajas.

—¿Crees?

—Bueno, es que no se ven muy seguras, pero mientras aguanten mi peso no creo que haya problema— Contesta no muy convencida, pero no le queda otra, tomando aire a toda la capacidad de sus pulmones se sube lentamente en las cajas, tratando de no hacer movimientos bruscos y que la pila de cajas no se mueva también, Sesshoumaru por teléfono le da indicaciones, cuando está por alcanzar la cima y apunto de agarrarse del marco del tragaluz estirándose al máximo escucha como abren la puerta.

—¡¿Qué haces allá arriba!?— Grita Anton desde la puerta, en dos zancadas llega hasta donde está Rin y comienza a subir, desesperada la joven trata de alcanzar el borde del tragaluz, con los nervios no puede sujetarse lo suficientemente fuerte como para poder levantar su cuerpo para salir del lugar, está en eso cuando siente que la agarra de un pie, ella grita y escucha como Sesshoumaru la llama desde el otro lado del teléfono, comienza a forcejear con su captor intentando soltarse, con lo inestable que es la pila de cajas comienzan a balancearse, Rin ve la oportunidad que le da esto, cerrando los ojos balancea su cuerpo hasta lograr que la pila de cajas caiga estrepitosamente al suelo, cae de costado aplastando su mano derecha contra el suelo y una caja cae sobre su costado expuesto a la altura de la cadera, adolorada se levanta y mira donde está el joven, ve que le han caído varias cajas y tiene una herida en la cabeza.

—¡Rin, responde! ¡¿Qué pasó?! ¡¿Estás bien?!— Sesshoumaru no ha parado de preguntar desde que escuchó el gran estruendo de la caída. Pero Rin no le responde sino que sale corriendo del lugar al ver que el tipo se está levantando, por un segundo se ocurre una idea y se devuelve para cerrar la puerta, ve que en esta están las llaves y se asegura de cerrar bien, escucha como el tipo golpea la puerta, ella corre por el pasillo que conduce al patio de la facultad, allí recién se da cuenta de que Sesshoumaru le grita por el otro lado del teléfono.

—¡¿Lo escuchaste!?— Exclama aún eufórica— ¡Lo dejé encerrado! ¡El tipo se la va a tener que pensar antes de meterse conmigo! ¡Sí! ¡Y no necesité ayuda para hacerlo! ¡Puro poder femenino! ¡Después nos llaman el sexo débil! ¡Ja!

—Cuando se te acabe el momento hembrista dirígete a algún lugar seguro, no hay que confiarse, puede que no sea el único enviado por Naraku— Dice Sesshoumaru aún preocupado, Rin se alarma ante lo dicho por su novio, por lo que corre fuera de la universidad, no está segura de a donde ir, tampoco es que tenga muchas alternativas...

—¿Y si voy a la policía?— Pregunta tratando de pensar con la cabeza fría.

—¿Cómo les explicas que dejaste a tu agresor encerrado en un almacén de la universidad?— Inquiere Sesshoumaru.

—Bueno, digo la verdad, por lo menos algo de caso deben hacerme— Responde caminando hasta la parada de autobús.

—¿Cómo explicas que no los llamaste antes?

—¡Argh! ¡¿Le tienes que buscar las cinco patas al gato?!— Exclama ya cansada— ¡No lo sé, estaba tan asustada que lo único que se me ocurrió fue llamar a mi novio que se encuentra en Alemania! ¡Él no puede hacer ni un carajo desde allá pero no tenía cabeza para otra cosa! ¡¿No te convence esa respuesta?! ¡No tengo otra!

—No te alteres— Ordena Sesshoumaru ya ofuscado.

—¡¿Que no me altere?! ¡Sesshoumaru no estás siendo de mucha ayuda en estos momentos! ¡Adiós!— Corta la llamada.

Sesshoumaru mira atónito su teléfono ¿Le colgó? ¡Él lo único que hace es preocuparse por ella y así se lo agradece! ¡No es momento para comportarse como una niña caprichosa! Va a llamar nuevamente cuando siente una mano en su hombro, es el gerente anunciándole que ya es hora de entrar nuevamente.

Inuyasha mira la entrada de la casa desde la esquina, puede ver su preciada camioneta allí estacionada, pero no puede hacer nada por el momento, Kagome, Miroku y Ayame se encuentran con Kikyo en estos momentos, seguramente explicándole la situación, por su parte no quiso ir, prefirió ser parte del grupo que vigilaría los movimientos de Naraku para la extrañeza de todos, del otro lado de la calle se encuentra Kouga y Sango está por la calle que está paralela a la de la casa, la que da con el vecino de la casa de atrás, está nervioso, no es normal tanta tranquilidad, menos si hace unas horas eso estaba lleno de Yakuzas, preocupado comienza a caminar hacia la casa, al estar más cerca da la impresión de que está vacía, le manda un mensaje a Kouga y Sango diciéndole aquello, ya frente de la casa nota que no hay ruido alguno, cuando los tres están frente a la casa deciden entrar.

En el patio notan huellas de que estuvieron arrastrando algo, ven la puerta de la cocina abierta, por allí entran, al hacerlo ven que está todo desordenado, los muebles volteados, las cortinas mal puestas, vidrios y basura por todos lados, preguntándose lo que sucedió caminan por la instancia, al llegar a la habitación donde Naraku los había interrogado notan el escritorio volteado, pero ningún papel en él, se dan cuenta de unas marcas de bala en las paredes de la habitación, cosa que no había cuando ellos estuvieron allí, se miran los unos a los otros tratando de darle sentido a aquello, al ver que no han logrado nada salen de la casa.

—¿Qué hacemos?— Pregunta Sango metiendo las manos a los bolsillos, el frío del recién entrado invierno se siente en los huesos.

—No lo sé— Contesta Inuyasha sin entusiasmo, desde que lo llamó Sesshoumaru está bastante nervioso, no esperaba esa jugada por parte de Naraku, de hecho se le había olvidado el especial interés que tiene Kurayami hacia su cuñada— Pero no podemos quedarnos con los brazos cruzados, Naraku piensa que Sesshoumaru está relacionado con esto de algún modo y cuando note que este no llegó a él reclamando el secuestro de su novia va a sospechar que algo anda mal.

—Es verdad...— Suspira Sango. Inuyasha les contó la llamada de su hermano mayor y todos están preocupados por el hecho que no se han enterado de nada, si Rin está bien o cualquier cosa— ¿Alguna sugerencia?

—Vallamos con los demás, no sacamos nada con quedarnos aquí, hasta que no nos enteremos del nuevo paradero de esa rata es mejor permanecer juntos— Sugiere Kouga cabreado de no conseguir nada.

No teniendo otra alternativa se dirigen a la casa de las Kodoku.

En una hora de discusiones no lograron mucho con el banco alemán, bastante irritado Sesshoumaru sale de la sala seguido de Renkotsu, ambos deciden ir al hotel a descansar, al otro día nuevamente se reunirán con el gerente, este les a explicado que mantendrán contacto con Kaede para poder al fin terminar con la burocracia para darles acceso a la cámara de seguridad de la señora.

Una vez en el hotel, Sesshoumaru no se siente tranquilo, llama a Rin rogando que esta le conteste, después de tres repliques siente la voz de un hombre contestar.

—Hello, I am Ron Williams, Michigan police officer and This is Rin Mori's phone (Aló, soy Ron Williams, agente de policía de Michigan y este es el teléfono de Rin Mori)— Contestan del otro lado. Sesshoumaru siente como se extiende un gran dolor de cabeza.

—I am Sesshoumaru Arakami, Rin's boyfriend, why do you have her phone? (Soy Sesshoumaru Arakami, novio de Rin ¿Por qué tiene su teléfono?)

—Miss Mori is testiying right now, I will communicate your calling (la señorita Mori está declarando en estos momentos, le comunicaré su llamado)

—Ok...— No sabe que decir. Después el oficial se despide cordialmente de él, aún más preocupado se recuesta en la cama, no sabe que hacer, por el momento ni siquiera hambre tiene.

Kikyo no lo puede creer, en todo ese tiempo ha sabido que Naraku sentía algo especial por ella, pero no creía que llegara a esa obsesión, lee y lee datos sobre ella, desde su tipo de sangre hasta la dieta que hizo hace un mes, es impresionante y aterrador. Mira a Kagome que se encuentra sentada frente a ella, esta la mira con marcada preocupación junto a sus amigos, si bien sigue con su convicción de no acercarse a ella por la naturaleza de sus sentimientos por Inuyasha ahora está agradecida por advertirla de esto. Su madre la abraza y ella se lo devuelve, no sabe qué pensar.

Media hora después escuchan a la camioneta de Inuyasha estacionándose frente a la casa de las Kodoku, él y el resto son recibidos con preocupación, después de relatar como encontraron la casa vacía se comienzan a cuestionar cual es el nuevo paradero de Naraku.

Por otra parte, Sesshoumaru se ha comunicado con su madre, con esta han acordado cenar juntos, después de cortar se pone a revisar algunos documentos de su trabajo cuando siente que tocan su puerta, sabe que es Renkotsu, sale a ver qué quiere.

—Acabo de recibir esto de la señora Kaede— Le entrega una hoja impresa, es un correo, en él cuenta lo que ha encontrado Inuyasha y su grupo, lo de ambas carpetas, preocupado lee con detenimiento, después mira al abogado con expresión grave.

—¿Por qué te ha enviado esto a ti?

—Supongo que no tiene tu correo— Responde con la misma expresión. Sesshoumaru no responde, vuelve a leer el documento en sus manos— Meterse con Naraku Kurayami no fue la mejor idea que pudieron tener.

—¿Qué sabes tú de esto?— Pregunta Sesshoumaru enojado.

—Bastante, mi hermano Bankotsu está en el caso, además la noticia de la quiebra que tuvieron hace más de un año atrás por dinero lavado fue bastante escandalosa— Contesta mirándolo como diciendo "sé que estas metido en algo asquerosamente turbio"

—Olvidaba lo numerosos que son los Shinshinitai— Comenta Arakami. Renkotsu frunce el ceño no sabiendo si tomarse a bien ese comentario.

—Como sea ¿El collar que tratamos sacar del banco tiene algo que ver con esto?— Interroga tratando de imaginar que tan grande es el embrollo.

—Todo— Dice. Sesshoumaru se adentra a su habitación en busca de su laptop y transcribir la información. Renkotsu no sabe qué hacer al verse nuevamente ignorado, está claro que necesitará de otra fuente de información si quiere enterarse de algo concreto.

Inuyasha y el resto aún se encuentran en la casa de las Kodoku, tratando de hacer un plan de acción.

—Está claro que el mismo método no nos servirá dos veces— Dice Miroku negando con la cabeza.

—¿Tienes un mejor plan?— Inquiere Kouga ya exasperado por no poder moverse.

—Yo podría atraerlo— Sugiere Kikyo para sorpresa de todos, toma la carpeta con sus datos— Él debe imaginar que yo ya estoy enterada de esto.

Se miran unos a otros no sabiendo si sea prudente, pero no saben qué más hacer.

—¿Y de qué forma lo harías?— Pregunta Miroku contrariado, no es que le agrade la muchacha, pero no se siente cómodo cerca de ella, nunca ha la tratado mucho, además es demasiado seria y solemne.

—Él no me negaría una llamada, lo citaría a algún lugar y allí ustedes hacen lo que tengan que hacer— Dice Kikyo con pesar.

—No tienes por qué hacerlo— Sugiere su madre.

—Sí debo, no puedo permitir que siga haciendo tanto mal— Contradice ella. Se levanta a buscar su teléfono móvil.

Sesshoumaru llega a la casa de su madre, ella lo hace pasar y se sientan en el comedor donde ya está todo servido, sin demora comienzan a comer. Él le cuenta lo que está pasando en estos momentos.

—Bueno, si le vemos el lado bueno, es posible que le den protección, no es seguro que esté ella sola en estos momentos— Responde al escuchar la preocupación de su hijo, no es hábil en dar palabras de aliento, no tiene experiencia ni paciencia en eso.

—No tiene cómo comprobar lo que dice, sólo en Japón uno dudaría de alguien con tatuajes— Comenta sin preocuparse en ocultar sus temores, después de todo es su madre.

—No sabemos qué puede suceder, mientras no puedas comunicarte con ella deberás tratar de ser un tanto más optimista y concentrarte en lo que te trajo a Alemania, siempre supe que esa Kaede podía estar metida ¿Sabías que cuando estuve casada con tu padre ella siempre le hablaba mal de mí? Siempre se mete donde no la llaman.

Sesshoumaru levanta una ceja, es raro que su madre le cuente algo sobre su época como señora Arakami, sabe algo sobre la historia de sus padres, como se conocieron y cómo se separaron principalmente, pero pequeños detalles de lo que fue su convivencia casi nada, era casi un vacío que había en su propia historia.

Jarvinia se fue a vivir a Japón junto a sus padres cuando ella tenía alrededor de diecisiete años, por asuntos de trabajo de su padre, no contenta con estar en un lugar tan diferente a su natal Alemania comenzó a encerrarse en ella misma, no le interesaba hacer amigos ni tomar la rebeldía típica de la edad, más en su situación, ella de por sí siempre fue muy seria y callada, pero esa época fue peor. Era excelente alumna, por lo que entró a la Todai casi sin esfuerzo y se tituló como una de las mejores alumnas, en su época como universitaria tuvo un par de novios a los cuales ninguno quiso, por lo que no le duraron mucho. Sus padres siempre asistían a reuniones de inmigrantes, pero ella no gustaba de ese tipo de eventos, pero un día, a sus veintiséis años, por insistencia de ellos decidió ir, allí conoció a Inutaisho, él no era alemán, pero sí su madre y la estaba acompañando, él esa misma noche le pidió una cita. En un principio él no le interesaba mucho, sí, era un hombre atractivo, con un buen porvenir y todo lo que una mujer desearía, pero algo la hacía desconfiar, pero en cada cita que tenían él era tan insistente que terminó aceptando ser su novia, poco a poco ella comenzó a tomarle aprecio y realmente llegó a enamorarse de él, cuando ya tenía alrededor de cuatro años de noviazgo y una vida planeada se casaron, como cualquier pareja el primer año fue de ensueño, las discusiones eran menores y las reconciliaciones era lo mejor, pero a ella siempre le fue difícil ser abierta con otras personas, a confiar, Inutaisho siempre le repetía que para él ella era una especie de acertijo constante, pero por lo mismo ambos comenzaron a distanciarse, Jarvinia no culpa a Inutaisho por eso, asume que fue algo que afectaba a ambos, él cada vez prefería pasar más tiempo en su oficina que con ella, sus padres volvieron a Alemania, se sentía más sola que nunca. Los problemas se agravaron cuando Inutaisho le pidió un heredero, hijos, sí, ella tenía treinta y un años, pero se cuestionaba si pudiera ser una buena madre, nunca le gustaron los bebés, el que otro ser se convirtiera en una prioridad la abrumaba, además las cosas con Inutaisho estaban cada vez más distantes y dudaba que un niño lo solucionara, pero de nuevo con su insistir Inutaisho logró convencerla, quedó embarazada, a los treinta y dos años fue madre. Su hijo la aterraba, no puede describirlo de otro modo, sus suegros vivían metiéndose en su forma de criarlo, sus padres en la distancia no le daban mucho apoyo, además el niño resultó ser casi una copia masculina de ella, por lo que era demasiado tranquilo para ser un bebé de pocos meses y lo que es peor, tuvo razón, Inutaisho igualmente seguía distante, incluso con el niño, parecía que sólo quería un hijo para dejarle todo a alguien el día que él muriera. Jarvinia tomó la decisión de divorciarse cuando su hijo tenía apenas dos años recién cumplidos, descubrió por qué Inutaisho prefería su trabajo antes que su familia: una compañera de trabajo, a Chiheisen Nishi había llegado una nueva abogada hace un par de años, Izayoi era todo lo que ella no era: risueña, abierta, con grandes temas para conversar, cariñosa. Sabía que Inutaisho no le era infiel, más que nada por su sentido del honor, pero con Izayoi tenía una amistad y confianza que dudaba alguna vez haya tenido con ella, Jarvinia era consciente que el amor que alguna vez pudieron haber tenido se había ido y era mejor no seguir engañándose, por lo que optó por pedirle el divorcio a Inutaisho, el trámite fue rápido, a los dos meses dejó de ser la señora Arakami, intentó por alrededor de seis meses seguir viviendo en Japón, pero el verse sola cuidando de un pequeño se lo dificultó bastante, Inutaisho, en parte sintiéndose culpable de su soledad, decidió darle sus acciones de la importadora en Alemania, Jarvinia partió a su país natal, inconscientemente quería demostrar que no dependía de nadie y trabajaba todo lo que podía, por lo mismo ganó mucha confianza en su trabajo, sin embargo, comenzó a descuidar a su hijo, el pequeño Sesshoumaru era tranquilo, no le daba grandes problemas, eso hizo que se confiara, pero cuando él a la edad de quince años le comunicó que quería ir a vivir con su padre supo que se había distanciado de alguien importante para ella... otra vez.

—Mutter... ¡Mutter!— La llama Sesshoumaru preocupado al verla que se había quedado pensando.

—¿Eh? ¡Ay, hijo mío! ¡Tu Mutter está tan preocupada por tu destino!— Exclama teatralmente para distraer su nostalgia. Sesshoumaru rola los ojos.

—Como sea— Dice sarcástico.

—No me contestes así, sigo siendo tu Mutter y me debes respeto— Reprende divertida.

Reconoce que su último viaje a Japón ha sido una de las mejores cosas que le pudo pasar, de algún modo limó asperezas con su hijo, de algún modo consiguió la cercanía que consideraba perdida, al punto de que él confía en ella sus temores.

—¿Qué tienes planeado?— Pregunta ella cambiando el tema.

—Por el momento quiero tener noticias de Rin e Inuyasha— Responde pensativo— En cuanto al collar, todo está en manos del abogado.

—Me incómoda que involucraran a un tercero— Comenta frunciendo el ceño.

—Estudié economía, los asuntos legales no son lo mío— Dice con obviedad, como si su madre no lo supiera.

—De todos modos, sería mucho más rápido si ella misma viniera, no tendrían que hacer todo este papeleo y se saltarían un montón de burocracia.

—Sé que tienes razón, pero también sé que no confía en mí como para viajar conmigo, prefiere estar lo más alejada posible, creo que no dimensiona lo grande que es en lo que está metida— Explica Sesshoumaru pensativo.

Después de comer se sirven un par de café, sentados uno al lado del otro en la sala siguen hablando, cerca de las diez de la noche Sesshoumaru regresa al hotel.

Kikyo pide que la dejen sola, no quiere a gente mirándola ansiosa a su alrededor, eso le molesta, por lo que se encierra en su habitación, en ella marca el número que borró hace mucho de su móvil, pero que se sabe de memoria, al quinto replique y ya desanimada de que le conteste escucha la voz de su viejo amigo.

—¿Y esta sorpresa, Kikyo?— Inquirió Naraku, después de todo no muchas personas tenían su real número de teléfono.

—Necesito que nos veamos, juntémonos en el café de siempre— Pide ella con su acostumbrado tono parco.

—Querida Kikyo ¿Por qué me haces esto?

—¿Te hago yo?— Pregunta extrañada.

—Sí, me traicionas de esta forma ¿Crees que no imagino lo que intentas hacer?— Inquiere con falso tono dolido— Lo esperé de cualquiera, menos de ti.

—¿Cómo quieres que no me involucre viendo lo que estas haciendo? Si debo detenerte lo haré, Naraku, no permitiré que sigas haciendo tanto daño— Exclama con énfasis.

—¿Daño? No tienes idea de lo que soy capaz, querida Kikyo, lástima que tú te veas involucrada en esto, lo trate de evitar, pero fue inevitable, sólo espero que no me guardes rencor— Dice con voz sombría— Dile a Inuyasha y su hermano que los espero en el antiguo Kaiten Kurabu donde rapté a la primera pequeña puta.

Kikyo sintió un escalofrío recorrer su espalda, lo último que dijo Naraku antes de colgar fue con un tono tan frío que sintió temor, siempre se ha sentido sobre la maldad de Naraku, como algo que nunca la afectaría, pero ese tono le dijo que está equivocada, Naraku arrasará con todo... y todos.

Cuando vuelve a la sala y comunica es mensaje de Naraku, todos se preocupan de cómo proceder, no pueden revelar que el mayor de los Arakami está en Alemania y a la vez no saben con qué se pueden encontrar, lo más seguro que una terrible trampa, a la vez no pueden rechazar la "invitación" como él mismo dijo: No tienen ni idea de lo que él es capaz.

Sesshoumaru lleva un par de horas dormido, ese día ha sido muy largo para él, desde que se subió al avión en Japón no ha podido descansar como es debido, dentro de su sueño siente el sonido de su celular, no quiere responder, dentro de su mente dormida piensa que tiene derecho a descansar, pero de improvisto le vienen todas preocupaciones que tiene, sin demora toma el teléfono.

—Arakami— Contesta él.

—¿Sesshoumaru?— Preguntan del otro lado de la línea, reconoce la voz como la de su medio hermano.

—¿Qué sucede?— Inquiere sacudiéndose el sueño.

—Algo terrible— Contesta con cautela. Tratando de ser lo más resumido posible le explica lo que sucede con Naraku y la orden de este.

—No vayas— Ordena fríamente.

—¡¿Qué mierda estás pensando?! ¡Estamos hablando de Naraku!— Grita furibundo. Sesshoumaru aleja el aparato de su oreja molesto.

—Piénsalo, hazle creer que no te rebajarás a recibir órdenes de él, además no dijo si nos quería allá de inmediato ni dio una hora o fecha, has tiempo hasta que yo llegue— Explica con irritación, odia que su hermano haga un escándalo por todo. Inuyasha acuerda hacerlo así y con una parca despedida cortan la llamada.

A la mañana siguiente trata de comunicarse con Rin, pero le aparece el buzón de voz, no sabe qué pensar, está muy preocupado, sin más, no le queda otra de partir al banco junto a Renkotsu.

—Llamé a mi hermano mayor, él dijo que Naraku está desaparecido ¿tú sabes dónde está?— Pregunta el abogado de pronto.

—No— Contesta rotundo.

—Entonces como...— Comienza.

—Si tú y tu hermano se mantienen fuera de esto es mucho mejor, sólo limítate a lo que has venido— Advierte sin siquiera mirarlo.

Al llegar al banco nuevamente son recibidos por el gerente y el abogado alemán, después de la burocracia correspondiente los hacen esperar fuera de la sala, entran un par de hombres, por lo que le explican son el director del banco y otro abogado.

Una hora después les comunican que tienen el permiso de retirar la joya de la caja de seguridad de la señora Kaede, ella por llamada en alta voz da el número y los datos correspondientes. Diez minutos después se despiden del gerente y parten rumbo al hotel para ver cual es el vuelo más pronto a Japón.

La señora Kaede les comunica a los otros que Sesshoumaru y Renkotsu tuvieron éxito en su misión y ya cuentan con el permiso de sacar la joya de Alemania. Inuyasha y los demás deciden volver a sus vidas con aparente normalidad, están consientes de que Naraku no se quedará con los brazos cruzados.

Sesshoumaru y Renkotsu esperan las dos horas y media que falta para el vuelo, en eso llega Jarvinia para despedir a su hijo, obligándolo a prometer que la visitará más largó tiempo en el futuro. Están en eso cuando el teléfono de Sesshoumaru suena, al ver que es Rin se apresura a contestar.

—Arakami— Contesta.

—Sesshoumaru...

—¿Estás bien?— Pregunta interrumpiéndola.

—Sí, estoy bien, me han llevado a la embajada de Japón en Chicago, apenas ahora me han dejado llamarte— Responde inusualmente seria— Yo... quiero pedirte disculpas, me comporté como una inmadura, no debí...

—Réstale importancia, lo que interesa es que estás bien ¿te han hecho muchas preguntas?— Inquiere. Jarvinia toma atención suponiendo de quien se trata.

—Sí, están tratando de comunicarse con los responsables del caso en Japón, resultó que Anton tenía varias acusaciones de robo y secuestro, por lo que dicen, estuvo involucrado en varias pandillas, no se explican cómo se involucró con la mafia japonesa— Explica Rin.

—¿Él aún está encerrado en la facultad?

—No lo sé, me dijeron que irían por él a apresarlo, desde entonces no me han dicho nada, ni tampoco cuando me van a dejar ir— Dice, se hace un pequeño silencio— ¿Sesshoumaru?

—Dime— Sin querer suelta un pequeño suspiro que no pasa desapercibido por Jarvinia.

—Por favor, termina con esto pronto— Ruega con voz trémula.

—No dudes de que lo haré— Se aleja un poco de los otros dos cuando nota que están atentos de su conversación.

—¿Es idea mía o su hijo vive pegado al teléfono?— Pregunta divertido Renkotsu a Jarvinia. Esta lo mira teatralmente ceñuda.

—Tú no sabes en todas las calamidades que se mete ese idiota— Pone el dorso de la mano en su frente como si se lamentara. Renkotsu comienza a preguntarse seriamente sobre la salud mental de esa familia al completo.

Después de unos diez minutos conversando Sesshoumaru y Rin se despiden y cortan. Él, Renkotsu y Jarvinia siguen esperando el vuelo que sale a las tres de la tarde, con un atraso de quince minutos este es anunciado, Sesshoumaru se despide de su madre y junto a Renkotsu parte a Japón.

Después de alrededor de diez horas de vuelo más una escala de tres Sesshoumaru al fin regresa, sorprendentemente Inuyasha lo va a recibir, cuando el mayor lo ve parado fuera del anden levanta una ceja sorprendido, Inuyasha tiene una expresión infantilmente malhumorada.

—Al fin— Exclama el más joven cuando su hermano llega a su altura, con un asentamiento de cabeza saluda a Renkotsu— Kaede nos quiere en su casa ahora.

Sesshoumaru al perdido mira su reloj y se da cuenta que son las once de la mañana, por lo visto no es fácil que el resto del mundo lo deje descansar después de un largo viaje. Inuyasha los lleva en su camioneta.

Al llegar al hogar de Kaede son recibidos por esta.

—Es realmente hermosa, es una lástima que traiga tantas desgracias a su alrededor— Comenta Kaede tomando la joya en sus manos, la mira con nostalgia. Mira a Sesshoumaru— ¿Qué piensas hacer ahora?

—Él mismo nos ha citado, pienso ir a terminar con todo esto— Responde con convicción. Kaede sonríe.

—Me parece bien, de todos modos, Inutaisho llegó al país ayer en la tarde, creo que tú y él tiene una conversación pendiente— Comunica antes de dejar la joya en sus manos. Renkotsu y ella comienzan a conversar sobre los pormenores del viaje. Sesshoumaru e Inuyasha se despiden y se retiran del lugar.

—¿Vamos ahora?— Pregunta Inuyasha ansioso.

—No, como dijo la vieja, tengo que conversar con Inutaisho— Responde de mala gana— ¿Alguna noticia de Naraku?

—No, creía que nos molestaría más, pero de nuevo ha desaparecido, a ese tipo le encanta desaparecer— Responde desanimado.

Se despiden, Inuyasha alegando que tiene clases pendientes, mientras Sesshoumaru a buscar a Ah y Un a la casa de Souten y a su apartamento a dejar sus cosas y los perros y parte rumbo a la financiera. Una vez allí Jaken lo pone al tanto de todo en su trabajo, además de confirmar la llegada del presidente de la empresa, el cual no estaba muy contento con enterarse que su hijo mayor no estaba en su puesto de trabajo. Teniendo la excusa perfecto, Sesshoumaru va a la oficina de su padre.

Inutaisho le indica con la mano que se puede sentar, este mismo apoya los codos en su escritorio, con el ceño fruncido mira como su primogénito se sienta en la silla frente a él.

—¿Se puede saber qué es eso de que saliste del país? ¿Sabes que he despedido por menos?— Reprende totalmente serio.

—Fue un asunto de fuerza mayor, de todos modos avisé en recursos humanos, dejé a Inuyasha y Jaken a cargo por cualquier eventualidad— Odia dar explicaciones, pero sabe que en estos momentos habla con su jefe, no su padre.

—¿Qué? ¿Acaso a tu madre le pasó algo?— Inquiere enfadado.

—No, ella se encuentra bien— Contesta igual de enfadado— Mi asunto tiene que ver con la investigación sobre Naraku.

Inutaisho parpadea sorprendido, se pregunta mentalmente si es lo que él cree que es.

—Por lo visto tus amiga Hitomiko y Kaede no te han dicho nada— Comenta al ver su aturdimiento, con calma saca la caja de terciopelo en el que guarda la joya— Si te soy sincero, no encuentro que sea tan espectacular, si no fuera por la antigüedad de la perla rosa creo que no tendría tanto valor.

Saca el collar de su estuche y lo pone a la altura de los ojos de su padre, casi como diciendo "mira lo que logré" con un gesto arrogante lo vuelve a guardar.

—¿Cómo...?

—Supongo que con esto queda justificada mi salida.

—Sesshoumaru, estas llevando esto demasiado lejos, no era mi intención que te involucraras... Esta es mi guerra, no tuya— Exclama con énfasis. Mira a su hijo como si fuera la primera vez que lo ve.

—Esta guerra no es mía ni tuya, pero igualmente nos hemos visto involucrados, yo ya no puedo dejar las cosas a medias, mucho pesa sobre mí— Contesta mortalmente serio— Sólo espero que esta vez sí cooperes, Inutaisho.

—Niñato insolente ¡recuerda que estás hablando con tu padre!— Reprende enérgico— ¡Los Kurayami no son un juego! ¡Entiéndelo de una vez por todas!

—¡Eso ya lo sé! Para tú información, Naraku nos puso un ultimátum a Inuyasha y a mí, ya no hay vuelta atrás, no sé cuántas veces tengo que decírtelo— Responde sobre el límite de su paciencia, no puede creer que su padre aún lo trate como si fuera un niño, de algún modo le duele.

—¡¿Qué?! ¡¿Por qué no me lo dijeron?! ¡maldita sea, deben consultar esas cosas conmigo!

—¿Para qué? Si nunca haces nada, sólo nos dices que debemos estar al margen, cosa que ya no podemos, al parecer, el que quedó al margen de este asunto eres tú— Dice con algo de resentimiento. Se levanta de su asiento— Otra cosa, la próxima vez que sepas que Rin está en peligro dímelo cuando te enteres, no tres días después, casi la raptan nuevamente.

Inutaisho abre los ojos asombrado, en realidad le tomó algo de tiempo el poder tratar de comunicarse con él, más que nada temeroso de su reacción, realmente no esperaba que Naraku se moviera pronto, sabe que hay periodos largos en los que simplemente desaparece y nadie sabe de él. Baja la cabeza derrotado.

—Esa niña… ¿Está bien?

—Sí, no gracias a ti, por supuesto— Para Inutaisho la frialdad de las palabras de su hijo son como filosas garras que estrujan su corazón.

—Créeme que no le deseo ningún mal, el que no sea de mi agrado no quiere decir que quiera que algo grave le ocurra— Trata de excusarse. Sesshoumaru frunce el ceño.

—¿Por qué tanta negativa a ella? ¿Qué tiene de malo?— Pregunta mucho más calmado, con genuina curiosidad, hasta el momento sólo había asumido que a él simplemente no le gustaba Rin, pero ahora cae que no tiene un por qué, no es que su padre sea clasista o cosas por el estilo, por lo que no lo entiende y espera que no sea la teoría que tiene en mente— Años atrás me hablabas sobre lo importante que es tener a alguien en quien apoyarse, alguien a quien proteger.

—…— Inutaisho se toma su tiempo, una cosa es hablarlo con su "nuera" y otra con su propio hijo— Ella no es para ti, tú mismo dices que mucho se espera de ti, que tienes mucho sobre tus hombros, por lo mismo necesitas una mujer fuerte, alguien con quien puedas compartir tu carga.

—Eso es estúpido y contradicente a lo que siempre me has dicho— Espeta molesto— ¿Dónde quedó eso de la necesidad de proteger?

—Hijo…

—No, eso no es más que una escusa— Lo interrumpe, al final sí era lo que pensaba— No es que te moleste Rin en particular, no es su carácter liviano, lo que te molesta es que está fuera de tu control. Toda la vida has querido tenernos a todo bajo tu control, así todo funciona para ti.

—No soy un manipulador, ni…— Otra vez no lo deja terminar.

—Sí lo eres, Izayoi no hace nada si no lo consulta antes contigo, Inuyasha hasta hace poco era tu perro faldero, a mi madre la controlaste un tiempo, pero era difícil y la descuidaste hasta el divorcio, a mi me insististe hasta convencerme de venir a vivir a Tokio y más adelante a trabajar para ti, siempre insistes hasta conseguir lo que quieres.

Te conozco, Inutaisho. Sé que no necesitas ni siquiera abrir la boca para controlar la vida de tus hijos…

Inutaisho recuerda las palabras de su ex mujer en su última conversación, a pesar de encontrar que ella es la reina del melodrama fingido sabe que algo de razón tiene, pero escucharlo de la boca de su hijo duele, no es que él desee tenerlos todos como unos títeres sin voluntad, nunca ha pensado así, realmente es algo de su propia personalidad que se le escapa, sabe que es egoísta por naturaleza, cosa que sus hijos heredaron, pero jamás se ha considerado a sí mismo un controlador.

—Sólo quiero lo mejor para ustedes, no es como si los hiciera pasar por un filtro o algo así— Contradice ofendido.

—"Lo mejor" que "según tú" es para mí. Lo que te molesta de Rin es que la conocí sin tu maldita intervención, no es la niña recatada hija de amigos tuyos como lo era Sarah o tampoco era la muchacha que veías siempre que vivía frente de nosotros como lo era Kagura, a Rin no la conoces, no tienes ni idea de cómo es y eso es lo que te molesta, por que tú no puedes intervenir— Sesshoumaru sabe que está sacando trancas viejas, cosas que siempre tuvo guardadas y antes nunca salieron a flote, un desahogo que va más allá del reclamo por no aceptar a su novia.

—¡Ya, basta! Estás comportándote como un adolescente ¿No siempre dices que no te importa mi opinión? ¡¿Qué importa si a mi me molesta esa niñata?!

Un silencio se instala entre ambos, Sesshoumaru lo mira como si quisiera golpear, pero no hace nada, sin más camina hasta la puerta, se detiene como si pensara en algo importante, se gira un poco para mirar a su padre de reojo.

—¿Por qué te cuesta tanto entender que yo puedo, papá?— Preguntó con tono bajo, casi en un susurro, pero lo suficientemente fuerte como para que Inutaisho lo escuchara. Sale de la oficina sin más.

Inutaisho no sabe como reaccionar, trata de recordar la última vez que Sesshoumaru lo llamó papá y con un nudo en la garganta y un dolor en el pecho no lo puede recordar.

Sesshoumaru se refresca en el baño, el desahogo no lo tenía contemplado, su intensión era comunicarle que tenía el collar y nada más, en realidad es una de las cosas más difíciles que ha hecho, no es su modo de ser, no fue él mismo quien hablo, es como si un tapón se hubiera salido y un montón de pesares pasados hubieran pasado por su garganta y lo obligaran a hablar, espera que nunca más tenga que pasar por algo así.

Ya más compuesto, va a su oficina e imprime todo lo que tiene en su computadora sobre Kurayami y el collar, saca fotocopias de todo el material que tiene a mano. Mientras hace todo esto piensa en lo que le ha dicho Rin hace tiempo, ahora que siente que pronto todo terminará se pregunta seriamente que es lo que hará después, hasta hace un par de meses su único objetivo era escalar puestos en Chiheisen Nishi hasta hacerse con la presidencia, teniendo que pasar por encima de muchos si es necesario, pero ya no está tan seguro, ya eso no lo llena, ese anhelo ya no está con él, mientras escucha la impresora suena con una pila interminable de papeles mira un pequeño estante que tiene en la oficina, allí tiene varios libros, desde los de consulta que usa cuando quiere recordar algún término que no recuerda o escapa de su conocimiento, hasta simples novelas que lee cuando tiene un poco de tiempo en la oficina, entre medio tiene un par sobre filosofía y psicología, es un tema que le gusta bastante a pesar de que nunca ha sido su vocación, no puede evitar en las cosas que acaba de reclamarle a su padre, sobre su control y esas cosas.

—Escapar de su control ya no es mi objetivo, eso ya lo hice— Murmura pensativo.

Al terminar guarda todo en una carpeta, deja todo a cargo de Jaken, llama a Inuyasha para organizarse y deciden ir al Kaiten Kurabu esa misma tarde.

A las cuatro de la tarde ambos hermanos se encuentran en la entrada del lugar acordado, está lleno de escombros y pareciera que no ha sido usado por nadie en todos esos meses, Inuyasha y Sesshoumaru intercambian miradas preguntándose que clase de trampa les preparará Kurayami. Entran cautelosamente y procurando no tropezarse con nada, pasan por el pequeño pasillo de la parte de atrás donde antes estaba la oficina del gerente del lugar, notan una luz que viene de ese lugar, con la misma reserva abren la puerta.

Lo que encuentran allí les sorprende un poco, un señor de muy avanzada edad se encuentra sentado en el estropeado escritorio, a pesar de su edad se nota que es un hombre de carácter duro y la peligrosidad se nota en su mirada, este les sonríe de forma fría.

—Si hubieran venido hace un par de hora hubieran encontrado al joven de la araña— Comenta el anciano— Vengan, acérquense.

Ambos hermanos lo hicieron y se sentaron en las sillas allí dispuestas, ninguno de los dijo algo.

—Mi nombre es Hakushin, ustedes deben ser los sabuesos Arakami— Dice el anciano— Por convicción no nos metemos con Katagi y menos con Gaijin, pero el joven de la araña nos ha orillado a esto.

A ambos les da la impresión de que se está disculpando, pero por su tono de voz cortante más parece la introducción de un discurso más complejo.

—¿Dónde está Naraku?— Pregunta Sesshoumaru algo cabreado de no conseguir lo que quiere.

—Él en estos momentos está siendo castigado, algo que no soporto es la traición— Contesta frunciendo el ceño— Mi pupilo ha resultado ser alguien que no conoce el honor, está dejando al clan en una complicada situación.

—Nosotros no tenemos nada que ver con su clan, sólo nos interesa acabar lo que ha empezado nuestro padre— Explica Inuyasha. Está nervioso, pero trata de no demostrarlo.

—Lo sé, muchacho, sé todo lo que ha estado haciendo el joven de la araña con vuestra mente y la de vuestro padre— Responde con pesar— Esto es tan antiguo, creía que no viviría para ver el final de este error.

—Sabemos la historia de Midoriko— Comunica Sesshoumaru antes de que el viejo se pusiera a contar una historia que ya conocen.

—No lo dudo, joven Arakami, pero también estoy seguro que no saben la historia completa, esa joya ha traído más calamidades aparte de una relación infructuosa entre esa orfebre y mi viejo amigo Kurayami— Explica el hombre mayor. A los Arakami les da la impresión de que algunas arrugas se le han sumado a la afligida expresión— Antes de que esa mujer robara la perla para convertirla en un collar famoso nosotros ya sabíamos de su origen, esa joya pasó por generaciones en mi familia, siendo el símbolo de nuestra sangre y la demostración de nuestro patrimonio como antigua familia de samuráis, se desataron varias batallas para prevalecerla, pero por una apuesta mal jugada terminó en manos de Kurayami, gracias a esa perla fue el pase para que mi amigo pudiera hacer negocios con mi clan, para entrar en este mundo, por lo que cuando la perdió y no pudo recuperarla también perdió los beneficios, la protección y la vida.

—Pero los Kurayami hasta el día de hoy…— Comienza Inuyasha, pero no sabe como continuar la frase.

—Los hijos no sólo heredan la fortuna de los padres, también las deudas— Dice el anciano sabiendo a lo que se refiere Inuyasha— Onigumo y su hijo al ser los primogénitos recibieron la marca de la araña, siendo el legado de la poca temple de mi amigo. Ellos deben pagar la deuda con nosotros.

—Entonces para eso Naraku quiere la joya, para pagar al fin la deuda— Razona Inuyasha en voz alta. Hakushin sonríe, supone que el menor es el más comunicativo de los hermanos Arakami, el otro sólo lo mira serio sin una expresión definida.

—Eso era lo que nosotros también creíamos y por eso lo apoyábamos, pero él ha demostrado que su ambición va mucho más allá, quería llegar a la cima de nuestro clan y no siendo parte de la familia era imposible sin la joya, al parecer la traición y el poco honor es parte de la sangre Kurayami— Se lamenta Hakushin— Hemos tenido que tomar medidas duras con él.

—¿Qué pasará con la joya, entonces?— Pregunta Sesshoumaru esta vez.

—Ustedes no tiene que ver con esto, encuentro totalmente insensato involucrarlos en algo que no les concierte, por lo que el destino de esa joya maldita no depende de ustedes, como dije, el joven de la araña fue demasiado ambicioso e involucró otras avaricias también, como la venganza hacia vuestro apellido.

—No lo entiendo, aparte de que mi padre se metió en su plan para recuperar la joya nosotros no le hemos hecho nada— Exclama Inuyasha.

—Desconozco toda la historia, pero sé que también tiene que ver el corazón de una joven en todo esto— Explica el anciano. Inuyasha recuerda lo que encontró sobre Kikyo en la casa donde se vieron con Naraku la última vez ¿Kikyo es parte del motivo también?— Sé que tienen la joya, sé del viaje a Alemania.

Ambos abren los ojos con sorpresa, no esperaban haber sido descubiertos.

—Descuiden, el joven de la araña no sabe nada, les pido que me la entreguen, ya mucho daño ha hecho como para que lo sigua haciendo, la descendiente de la orfebre ya nos la ofreció, así que estamos en nuestro derecho.

Inuyasha y Sesshoumaru se miran el uno al otro, después de un momento de indecisión Sesshoumaru saca el estuche donde tiene la joya y lo deja en el escritorio, el anciano lo abre y la contempla, niega con la cabeza.

—Pueden retirarse, ya no son parte de esto, les recomiendo que se olviden de todo y hagan sus vidas con normalidad, descuiden, nuestro clan no tomará represalias contra los Arakami y no los involucraremos en nada, es más, estamos agradecidos de que devolvieran esto, los felicito, han limpiado vuestro apellido.

Con un amargo sabor de boca ambos hermanos se levantan de sus asientos y hacen una reverencia como despedida, Hakushin sólo agacha un poco su cabeza sin levantarse, primero sale Inuyasha y cuando Sesshoumaru se dispone a hacerlo escucha la voz de Hakushin.

—¿Alguna vez has visto la araña?— Pregunta de pronto. Sesshoumaru lo mira frunciendo el ceño sin saber a qué se refiere, todo ese tiempo ha estado escuchando sobre "la araña" pero no sabe a qué se refiere— En su espalda encontrarás su legado, si la miras podrás darte cuenta que él y tú no son tan distintos, puedo verlo, tu alma es tan ambiciosa y propensa a ser oscurecida como la del joven de la araña, puede que ella te alcance a ti también.

—No acabaré como Naraku— Asegura Sesshoumaru ofendido por la comparación.

—Yo no estaría tan seguro— Ríe Hakushin con malicia. Sesshoumaru sale ya sin poder aguantar más la burla del anciano, afuera del destruido Kaiten Kurabu se encuentra a su hermano esperándolo.

Hakushin se queda mirando la puerta cerrada, apoya los codos en la mesa y su frente en las manos, piensa que ya está demasiado viejo para estas cosas, mira nuevamente la joya en sus manos, la acaricia absorto, aún no puede creer que algo tan pequeño pueda generar tantos problemas, decide que es momento que vuelva a ocupar su lugar en el patrimonio familiar. Cuando se dispone a llamar a sus hombres para salir de allí se abre la puerta de imprevisto, en el umbral ve al joven de la araña, como lo llama él.

—Veo que el castigo no fue suficiente para ti— Reprende enfadado. Le disgusta la mueca burlesca en las facciones de Naraku.

—Viejo Hakushin ¿crees que con esta pequeñez me vas a detener?— Dice mostrando la ausencia de su dedo meñique— Estás muy equivocado.

—En verdad tú y tu familia no saben lo que es el honor— Alza la voz levantándose de la silla.

—No me vengas con esas chorradas, ya estoy cansado de que siempre repitas lo mismo, lo siento, pero ya no te necesito— Con estas palabras Naraku sacó un arma y dispara, sin importarle la sangre que ha salpicado sobre la joya la toma y se la guarda entre sus ropas, piensa que fue estúpido en no sospechar que era eso lo que planeaban los Arakami, pero ya no importa, la joya está con él y ahora sólo le falta deshacerse de esos imbéciles para siempre, Inutaisho, Sesshoumaru e Inuyasha sabrán como es el infierno.

—¿Y qué vamos a hacer ahora?— Pregunta Inuyasha dirigiéndose a la entrada del metro junto a Sesshoumaru, este niega con la cabeza.

—Me incomoda no saber el paradero de Naraku— Comunica pensativo, siente que las cosas no pueden terminar así.

—Sí, a mí también, no puedo dejar de pensar en eso— Concuerda Inuyasha. Parpadea algo sorprendido, es la primera vez que no pelean por algo y no sólo eso, están de acuerdo.

—No bajemos la guardia, no haremos nada por el momento, pero estaremos alerta— Ordena Sesshoumaru, cada uno se dirige a su hogar.

Una semana ha pasado desde el encuentro con el viejo yakuza, ambos hermanos aún están intranquilos con la desaparición de Naraku, pero como han acordado no han hecho nada fuera de su rutina.

Por su parte, Sesshoumaru no sólo ha estado pensando en Kurayami, sino también en él mismo y su futuro, desde la adolescencia no se había planteado lo que quiere para él mismo, pero con lo que ha sucedido últimamente y las palabras Rin ya está dudando de que Chiheisen Nishi sea su real ambición, ha estado averiguando y se inscribió en varias charlas como oyente, pero no tiene nada claro aún.

Son la siete de la mañana, sale de la ducha y se viste aprisa, la noche anterior estuvo hablando hasta altas horas de la noche con Rin, por lo que le ha costado levantarse, con el cabello húmedo toma un desayuno rápido y le deja comida y agua a Ah y Un, ya preparado baja hacia la salida, con un movimiento de cabeza se despide del conserje, en la calle se dirige al metro, cuando está por llegar ve a alguien que le sorprende ver.

—¿Shiori?— La llama. Ella voltea al escuchar su nombre, sonríe ampliamente.

—¡Tío Sesshoumaru!— Se acerca a él como si tuviera la intención de abrazarlo, pero no lo hace— Hace mucho que no lo veía ¿Ha estado bien?

—Sí... tú— Le abruma la efusividad de la adolescente, además de la mirada inquisidora de los acompañantes de esta, un chico y dos chicas de su edad.

—Yo estoy bien ¿Ha hablado con mi tía Rin?— Sigue preguntando sin darse cuenta de la incomodidad de su interlocutor— Yo hablé antes de ayer con ella. Me contó lo del nuevo intento de secuestro.

—Sí, pero ya no hay nada por preocuparse.

—Me alegro.

—¿Shiori? vamos a llegar tarde— La apura una de sus amigas, ella se voltea apenada y se despide de Sesshoumaru con una inclinación de cabeza.

— Espero verlo pronto, adiós— Agita la mano derecha mientras camina, Sesshoumaru levanta su mano como respuesta.

—No sabíamos que tenías un tío— Comenta otra cuando ya se están alejando.

—Tío político, es novio de mi tía Rin ¿Recuerdas que te hable de ella?— Sesshoumaru sigue escuchando como hablaban de él hasta perderse de vista. No esperaba encontrarse con Shiori, más sentirse tan raro al ser llamado "tío" no sabe en qué momento ha ganado el apelativo, eso lo hace pensar en todo lo que ha cambiado su vida desde que se cambió a vivir a su apartamento y desde que Rin irrumpió en su vida, trata de encontrar en su mente el punto en que las cosas cambiaron para él y no lo puede determinar ¿Cuándo la conoció? ¿Cuándo la ayudó con su computadora? ¿Cuándo decidió trabajar con ella? ¿Cuándo la besó por primera vez? ¿Cuándo se acostaron la primera vez? No, tal vez fue la suma de todo, fue un cambio paulatino.

Contemplar aquello le abruma de sobremanera ¿qué tanto pudo él cambiar? ¿Todo es bueno dentro de ese cambio?

Tratando de no seguir pensando en eso sigue su camino.

Inuyasha y Kagome están enfrascados en su trabajo, ordenan un par de informes que deben entregar, en eso suena el celular de Inuyasha anunciando un correo electrónico, sin darle mucha importancia entra en su bandeja de entrada, pero al ver remitente del e-mail queda helado.

—¿Qué sucede?—Pregunta Kagome al verlo tan ensimismado. Pareciera como si el cerebro de Inuyasha trabajara a toda velocidad tratando de encontrar una respuesta. Sin responderle él se levanta como un resorte y camina a zancadas el pasillo que lo separa de la oficina de su medio hermano.

—¡¿Qué haces?!— Exclama Jaken alterado por la interrupción del Arakami menor, este no le toma atención, va a abrir la puerta pero la encuentra cerrada, comienza a golpearla con fuerza.

—¡Ábreme, imbécil, tienes que ver esto!— Grita mientras golpea. A su alrededor varios curiosos se detienen a ver el nuevo escándalo del hijo menor del jefe.

—¡Deja de hacer eso, el joven Sesshoumaru no se encuentra!— Comunica Jaken mientras trata de detenerlo.

—¡¿Cómo que no está?! ¡¿Dónde mierda se metió?!— Pregunta agarrando al pobre secretario.

—¡Inuyasha!— Llama Kagome, pero este no le hace caso— ¡Suéltalo! ¿Qué te pasa?

Inuyasha toma aire por la nariz sonoramente, suelta a Jaken y se pasa una mano por el cabello, sin saber como explicarse le entrega el aparato a su novia, Kagome desconcertada lo toma y lo lee.

"No crean que esto ha acabado, perros Arakami, ahora voy por ustedes"

Y tiene una foto de la joya ensangrentada adjunta. Kagome y Jaken intercambian miradas preocupados ¿qué esperar ahora?

—¿Dónde está Sesshoumaru?— Pregunta Inuyasha ya más calmado.

—En una charla, llega a las once— Explica el secretario.

—¡¿Me crees imbécil?! ¡Ese sujeto odia charlar!— Espera otra vez alterado. Kagome le da un manotazo en la cabeza— ¡¿Qué te pasa, mujer?!

—¡¿Te quieres calmar?! ¡Se refiere a una conferencia!— Explica cabreada con la actitud de su novio.

—¿Y para qué quiere ese ir a una conferencia?— Inquiere tozudo. Jaken suspira cansado del escándalo del hermano de su jefe.

—No estoy muy seguro, creo que es de un centro de investigación del comportamiento— Responde como si estuviera cansado. Inuyasha lo mira como si su piel se hubiera vuelto verde de un segundo para otro.

—¿Y desde cuándo ...?

—No lo sé, joven Inuyasha creo que se está desviando del tema importante— Reprende Jaken. Inuyasha lo mira parpadeando un momento, cuando va a hablar es interrumpido por la secretaria de Inutaisho.

—¡Joven Inuyasha!— Lo llama al llegar a su altura después de la corta carrera desde el ascensor— El señor Arakami quiere verlo en su oficina, dice que es de carácter urgente.

—¿Tendrá que ver con esto?— Pregunta Kagome entregándole su teléfono a Inuyasha.

—No lo sé— Murmura él caminando hacia el ascensor para ver a su padre.

Una vez en la oficina del presidente de la empresa, Inuyasha se sienta frente a la preocupada mirada de Inutaisho.

—¿Me puedes explicar esto?— Espeta mostrándole el monitor de su computadora, donde tiene el mismo e-mail recibido por su hijo, este abre los ojos asombrado y se queda lívido— ¿Inuyasha?

Sintiéndose como un niño reprendido Inuyasha le cuenta sobre la reunión que tuvo su medio hermano y él con el viejo yakuza. Inutaisho lo mira con el ceño fruncido.

—No puedo creerlo, al final terminaron haciendo lo que yo estaba evitando— Murmura decepcionado— ¿Cómo es posible que después de todo lo que hicieron llegaran y entregaran la joya así nada más?

—No nos quedó de otra, ese viejo tenía razón, nunca nos correspondió el destino de esa cosa, de todos modos se suponía que ellos se encargarían de Naraku— Se disculpa Inuyasha. En estos momentos desearía que su hermano también recibiera el sermón, total, era él el que tenía la joya en su poder.

—No entiendes nada— Espeta enfadado— Con Hitomiko evitábamos esto por que sabíamos que una vez con la joya en sus manos Kurayami no se detendría hasta perjudicarnos a todos.

—Papá...

—Llama a tu hermano, esto no quedará así, en una hora los quiero en casa a ambos ¿me escuchaste?— Ordena rígidamente.

Inuyasha se levanta y hace una reverencia, apresurado sale de la oficina a acotar la orden, por el rabillo ve a su padre dirigirse al ascensor para ir al lugar indicado.

Sesshoumaru hojea todo lo que ha anotado en sus apuntes, hace mucho que no se entusiasmaba tanto con algo, ordena todo dentro de su portafolio para dirigirse a su oficina, uno de los doctores que presentó la charla lo felicita por las preguntas que planteó, él sólo asiente con la cabeza, poco después siente su teléfono sonar, Inuyasha le explica apresurado lo sucedido, al cortar rápidamente busca en su bandeja de entrada y ve el correo enviado por Naraku, alarmado sale raudo hacia la casa de su padre.

Cuarenta y cinco minutos después, los tres están sentados en la sala de estar de la casa de los Arakami. Nadie sabe cómo comenzar, Inutaisho aspirando fuerte se levanta y dirige al bar y se sirve un whisky, Sesshoumaru mira por la ventana con la cabeza en todas partes, sin concentrarse en nada, ausente, mientras Inuyasha pasa su mirada entre uno y el otro sin saber que hacer, suspira.

—¿Y bien? ¿Qué vamos a hacer?— Pregunta el más joven sin saber a quien dirigirse.

—Fue mi responsabilidad que la joya terminara en manos de Naraku, yo me haré cargo— Responde Sesshoumaru sin desviar la mirada de la ventana. En eso entra Izayoi con una bandeja con café para los tres y se retira sin decir nada.

—No, ya te dejé demasiado a tu aire, contrataré a un detective privado para...

—Ya no hay tiempo para eso, Inutaisho— Interrumpe su hijo mayor— Está vez Naraku no va a esperar para actuar, ya no se va esconder, tiene lo que quería en sus manos.

—¿Y qué sugieres entonces? ¿Esperar que toque la puerta, acaso?— Rebate su padre exasperado por la tranquilidad que muestra su hijo mayor.

—Enfrentarlo de frente de una vez por todas, lo encontraré y lo detendré, no dejaré pasar más esto— Sin esperar respuesta se levanta y sale de ese lugar, tiene un par de llamadas que hacer.

Inuyasha corre tras él, pero ve que su hermano ya ha desaparecido entre el montón de gente que camina por la calle.

—Maldito idiota— Murmura enojado por la actitud del mayor, se devuelve a donde su padre para saber si ellos pueden hacer algo por su cuenta.

Un par de horas después.

—Debo reconocer que me pareció raro que nos llamaras— Dice Jinenji sentado en el living del novio de su amiga, del que no ha sabido desde que le pidió averiguar el paradero de una joya extraña. Hace una hora y media este los llamó para pedirles un favor, les pareció raro pero no objetaron nada.

—¿Y para qué nos necesitas?— Pregunta Kanna con su acostumbrada pausa.

—Necesito saber el paradero Naraku con urgencia— Explica Sesshoumaru con extrema seriedad. Si antes parecía imponente ahora no hay comparación— Tienen una idea del gran problema que representa Naraku Kurayami, de algún modo se han visto involucrados, ahora necesito terminar con esto, para eso necesito de vuestros conocimientos.

—Quieres que lo rastreemos— Dice Hakudoshi frunciendo el ceño, cree saber por dónde van las ideas del otro. Sesshoumaru se limita a asentir.

—No nos pides algo fácil y si ese hombre está tan desaparecido como creemos no creo que se haya acercado a un computador con internet en un buen tiempo— Comenta Kohaku evaluando lo que pueden o no hacer.

Sesshoumaru les acerca su laptop.

—Me envió esto hoy— Dice mostrando el mail de la foto de la joya— También lo envió a mi padre y a Inuyasha.

Hakudoshi sonríe tomando la laptop, busca algo en la lista de opciones del correo y abre "mostrar original" allí aparece una página que para Sesshoumaru parece un texto indescifrable, pero Hakudoshi la mira con detenimiento, Kanna lo observa y niega con la cabeza.

—Ahora criptan las direcciones IP, sólo muestran la del servidor— Explica a su hermano, Hakudoshi hace un mohín de disgusto.

—Eso no nos deja muchas alternativas— Piensa en voz alta— ¿Alguna idea?

—¿Qué posibilidades hay de que reciba e-mails? si le enviamos algo, lo abra, podríamos ponerle un troyano— Sugiere Souten.

—Supongo que sí respondo este e-mail él querrá saber que es lo que quiero decirle— Responde Sesshoumaru con el ceño fruncido, eso le recuerda lo que Rin le sugirió meses atrás para atrapar a Naraku.

—Esperemos que así sea— Murmura Hakudoshi. De pronto Jinenji se levanta como un resorte y todos lo miran.

—Kohaku ¿Podríamos ir por tu computador?— Pide mirándolo— Será más simple en un pingüino que en la ventana de Sesshoumaru.

A Sesshoumaru le cuesta entender un poco la frase hasta que recuerda las manías con los sistemas operativos que tienen este grupo.

—Claro, no hay problema— Contesta el pecoso levantándose también, ambos se retiran del lugar para ir al apartamento de Kohaku. Mientras esperan por ellos el resto se entera de los pormenores del caso de Naraku y se distienden en contar en qué están trabajando al mayor de los Arakami, en eso también él les comenta sobre un proyecto que tiene en mente, pero que aún no hay nada concreto.

—Me parece genial ¿Qué dicen en la financiera? La última vez...— Comenta Souten entusiasmada, no termina la frase recordando la presentación del software que realizaron para la financiera.

—No tiene nada que ver con la financiera, de hecho, de resultar me desvincularía totalmente— Responde Sesshoumaru.

—Oh, ya entiendo, quieres independizarte— Dice Hakudoshi apoyado en el respaldo del sillón, el aludido asiente con la cabeza— Me parece genial.

—Puedes contar con nosotros— Ofrece Kanna tímidamente— Vas a necesitar armar una base de datos, intranet, todo el sistema de redes y muchas otras cosas.

—Lo sé y había pensado en hablar con ustedes— Confiesa Sesshoumaru. En su mente estaba todo armado, en la conferencia había hablado con varios doctores sobre su proyecto de un centro de investigación, muchos se vieron interesados y le dieron nombres de otros que también podrían interesarse, él no tiene estudios en medicina ni similares, tendría sobre sus hombros el peso del área administrativa, eventualmente se involucraría en las investigaciones que realizarían, participaría de las decisiones al respecto, pero no sería su área, sobre el área de redes había pensado en Rin y su grupo, pero quería esperar a que el asunto de Naraku se terminará para comenzar las gestiones, era un proyecto realmente grande.

—Esto será enorme, me gusta— Comenta Hakudoshi.

—Estoy segura que a Kohaku, Jinenji y Shippo también se van a entusiasmar, de hecho creo que a Shippo lo que más le va entusiasmar va ser toda la parte gráfica— Secunda Souten.

Poco tiempo después Jinenji y Kohaku llegan con el computador de este último, mientras buscan un buen troyano para ese fin les comentan el proyecto de Sesshoumaru y como predijo Souten también se entusiasman. A Sesshoumaru se le hace un tanto difícil e incómodo estar en ese ambiente con el grupo geek sin la presencia de Rin. Después de una media hora envían el correo, sólo queda esperar, por lo que el grupo se despide, Kohaku promete llamarlo apenas tenga el lugar donde se encuentra Naraku.

Mientras tanto Inutaisho e Inuyasha deciden ir por un camino un tanto más tradicional, se comunican con la policía y les informan todo lo que saben, ambos saben que ya no hay motivos para hacer todo en secretísimo, se llevaron la grata sorpresa que ya tenían bastante información y estaban al tanto gracias a la denuncia de Rin desde Estados Unidos, el hecho de que se viera involucrado con el extranjero lo hacía algo más grave desde el punto de vista de la policía.

Sesshoumaru camina de un lado a otro esperando la llamada de Kohaku, nunca había estado tan ansioso en su vida, intenta poner sus pensamientos en orden pero no puede, trata de armar planes, pero como no sabe con qué se puede encontrar no puede armar nada sólido, ya cansado va a la cocina y se sirve una cerveza, se acomoda en el ventanal sin lograr tranquilizarse, cuando se levanta para ir por una segunda cerveza su teléfono suena, pero no es quien espera.

—Sesshoumaru...

—¿Rin? ¿Estás bien?— Pregunta preocupado.

—Sí, Anton está detenido y se descubrió que contactó con los Yakuzas por que importaba droga desde México a Estados Unidos para venderla en el barrio chino, conocía una comunidad japonesa, así aprendió el idioma y obtuvo los contactos— Relata con más entusiasmo.

—Entonces tiene más que un motivo para ir preso por varios años— Dice con alivio.

—Sí, no lograron vincularlo con algún otro que pudiera ayudarlo, por lo que regresé a Michigan hoy, aún así estarán en contacto conmigo, dijeron que hablaron con la policía de Japón para estar al tanto del caso de Kurayami— Comunica.

—Bien, yo aquí también he avanzado mucho— Sin demora le cuenta todo lo que ha pasado últimamente, desde la conversación con el yakuza hasta la ayuda del grupo geek, hablan un rato antes de que Rin le dice que necesita dormir y se despiden prometiendo que todo terminará pronto y podrán estar juntos al fin.

Al cortar no tuvo que esperar mucho para que Kohaku se comunicara con él, este le comentó que no tenía un lugar preciso, que abrió el correo desde un ciber café en un suburbio de la periferia, Sesshoumaru de todos modos le agradeció la ayuda. Rápidamente llamó a Inutaisho y le dio la información que tenía, decidieron ir al lugar, además Inutaisho le contó que se encuentra con la policía.

Cerca de una hora después se encontraban en la entrada del pequeño ciber café, a la encargada le mostraron una foto de Naraku, esta lo reconoció e indicó que lo vio hace un par de horas allí, pero nada más, no tiene idea de donde puede estar. Mientras la policía toma la declaración de la encargada los Arakami salen del local. Sesshoumaru mira a su alrededor, observa a su alrededor, da cuenta de una gran cantidad de edificios en construcción, alrededor de unos seis, cinco de alrededor de quince a treinta pisos y uno de diez.

—Ciertamente es un lugar ideal para esconderse— Piensa en voz alta.

—¿Cómo?— Pregunta Inutaisho al escucharlo hablar sólo, Sesshoumaru indica los edificios y su padre entiende, entra nuevamente para hablar con la policía. Inuyasha se acerca a su hermano mayor.

—¿Realmente crees que este escondido en alguna de esas construcciones?— Cuestiona mirando a su alrededor.

—¿Tienes alguna otra idea?— Contrapone. Sin decir nada más comienza a caminar a paso decidido, definitivamente nunca había estado tan ansioso en su vida.

—¡Oe! ¡¿A dónde vas?! ¡Espérame!— Camina tras Sesshoumaru.

Cuando Inutaisho sale del local junto a la policía y no ve a sus dos hijos sabe que nuevamente han ido por su cuenta, masculle una palabrota antes de acompañar a la policía a revisar los edificios en construcción.

Sesshoumaru simplemente camina, mientras Inuyasha pregunta a los lugareños si han visto a un hombre con las características físicas de Naraku, él ya está arto de correr tras su hermano y tener que decirle lo que le han contado la gente, sólo para que este no le haga caso.

—¡Oye! ¡Por lo menos escúchame!— Le grita enojado, como siempre Sesshoumaru lo ignora— ¡¿Sabes qué?! ¡Me tienes hasta la coronilla!

Trata de derribarlo de un empujón, pero Sesshoumaru es más rápido y aplica fuerza contraria haciendo que Inuyasha caiga al suelo.

—¿Qué pretendes, idiota?— Cuestiona fríamente.

—¡Maldito!— Se levanta y le lanza un puñetazo, pero Sesshoumaru lo toma del brazo y lo lanza al suelo nuevamente.

—¿Cuándo aprenderás que no puedes ganarme?— Se burla esperando que Inuyasha se levanté otra vez.

—¡Ya lo verás!— Esta vez alcanza golpearlo en la quijada.

Obviamente la pelea llama la atención de la gente a su alrededor, si bien nadie se atreve a acercarse son observados, entre ellos un adolescente delgado y de ropa desgastadas, este corre hasta un par de calles más allá y entra en una pequeña pensión de muy mal aspecto, va hasta la última habitación del lugar, relata lo visto al ocupante del lugar.

—Así que me están buscando, bien, les daremos los que quieren— Ríe haciendo girar intrincada cadena que afirma a la joya aún ensangrentada. Se levanta del lugar y le paga al adolescente por la información, este corre lejos del lugar.

Los hermanos Arakami se miran uno al otro desafiantes, acaban de ser separados por Inutaisho, quien los encontró enfrascados en su pelea, después de cantarles todo un sermón sobre que no son animales como para andar peleando y que no es el momento ni el lugar para sacar cualquier rencilla que tengan, hizo que hablarán con los oficiales sobre la teoría de encontrar a Naraku en las construcciones del lugar.

Bankotsu y sus oficiales los convencen de regresar a sus hogares, que ya han hecho mucho y que no deberían involucrarse más, después de todo, tomar justicia por sus manos nunca tiene un buen resultado, Inutaisho acepta de inmediato dejar todo en las manos de la policía, mientras que para Sesshoumaru e Inuyasha es más difícil de aceptar, los tres parten cada uno por su cuenta.

Sesshoumaru sólo hace la pantomima, por que apenas se ve solo parte nuevamente a la zona de aquel suburbio, sólo ha ido a buscar su arma a su apartamento, sin saber que su hermano menor ha hecho lo mismo.

Cuando ya está oscureciendo Sesshoumaru ve algo inusual en la entrada de la construcción más pequeña, allí ve un grupo de trabajadores comentando lo extraño que les pareció aquel hombre que apareció hace un par de minutos, sin decir nada y tratando de pasar desapercibido él entra al edificio, se encuentra con que los primeros cinco pisos tienen toda la parte de concreto lista, mientras que los siguientes pisos sólo están los pilares, lo que es el primer piso está todo cubierto por grandes placas de latón medio estropeado dando la impresión de ser una bodega con dos entradas, Sesshoumaru entra sin preocuparse de nada más. El interior está oscuro, reconoce la forma de los materiales de construcción, pero no los puede identificar con precisión pero entre las sombras reconoce la silueta de una persona.

—Sabía que tú llegarías primero— Dice Naraku sentado sobre una pila de madera, jugando con un arma y la joya en sus manos.

—Ya ni siquiera sé qué te motiva a todo esto— Dice serio mirándolo detenidamente sin aflojar su postura— Ni aunque tengas esa cosa en tus manos te van a aceptar en ese clan, todos cerraron los negocios que tenían con tu familia y esa niña, la amiga de Inuyasha, creo que fue la única que alguna vez creyó en ti, pero ya no.

Kurayami ríe sarcásticamente con el comentario de Arakami.

—Lo sé, pero ya no hay camino atrás— Contesta con el mismo tono burlón de siempre— Pero todo tiene un final y si yo pierdo, todos pierden.

Apunta a Sesshoumaru con su arma y dispara, Sesshoumaru alcanza esconderse tras unos fierros gruesos, saca su propia arma y dispara.

Desde el exterior Inuyasha escucha ambas detonaciones, por lo que no demora en llamar a Bankotsu para avisarle el paradero de Naraku, sin demora entra también, en medio de la oscuridad apenas reconoce las siluetas de Sesshoumaru y Naraku, al verlo el pe linero apunta a él y dispara, la bala le pasa a quemarropa sin herirlo realmente, vuelve a cerrar el portón de latón.

—¡Inuyasha no te escondas!— Grita Naraku tratando de provocar al menor de los Arakami— ¿Crees que a Kikyo le gusta los hombres cobardes?

—¡No metas a Kikyo en esto maldito idiota!— Reprende asomando su cabeza, una bala se incrusta a su lado, Naraku ríe estrepitosamente.

—Ya me cansaron, ambos— Exclama Sesshoumaru irguiéndose y apunta a Naraku nuevamente, ante la bala que traspasa su camisa y lacera su brazo este corre a la puerta trasera del lugar, Sesshoumaru detona varias balas pero no le da, al ver como arranca Inuyasha corre hasta su hermano.

—¡Tú por la izquierda y yo por la derecha!— Dice mostrándole su arma y correr por donde salió Naraku, Sesshoumaru hace lo mismo.

Ambos dan vueltas por toda la periferia del edificio en construcción sin ninguna pista del paradero de Naraku.

El pelo negro corre hasta las escaleras de los andamios que hay en el lugar, rápidamente entra al tercer piso de la construcción, por lo menos eso le dará tiempo para idear un plan de escape, ve un corredor y al fondo una puerta con rejilla, al ver adentro se da cuenta que es una sala amplia que los trabajadores usan de bodega de herramientas, entra allí tratando de hacer el menor ruido posible al abrir la oxidada puerta.

Inuyasha y Sesshoumaru por separado evalúan la posibilidad de que saliera del edificio, pero cuando el mayor pasa nuevamente por la parte trasera del lugar se da cuenta de algo que no vio por la oscuridad reinante: la joya en el suelo, la levanta y la guarda en su bolsillo, se apresura en subir al andamio y revisar piso por piso si es necesario.

Inuyasha ya más frustrado sale al exterior y decide esperar a Bankotsu.

Está acorralado, lo sabe, ya no hay donde ir, pero él es Naraku Kurayami, no se va rendir fácilmente, ha salido de situaciones casi imposibles, ha arriesgado mucho como para bajar los brazos ahora.

Vivir a la sombra de su padre y superarlo no es algo que sea fácil, toda la vida estuvo allí en la sombras, una simple marioneta, pero pudo ser más y es más, él no sólo superó a Onigumo Kurayami, sino que también lo ha derrotado y lo ha desaparecido de esta tierra, no se arrepiente de matar a su padre, para él era justo y necesario si quería deshacerse de esa parte de su vida. Igualmente fue un tanto tarde, ya tenía a todos sobre su cuello, los Yakuzas ya no querían protegerlo, sin los beneficios que Onigumo entregaba estaban reacios y no confiaban en la empresa emprendida por el hijo de él, así que tuvo que tomar la decisión de acabar toda alianza con ellos, matar al viejo Hakushin sólo fue la firma de renuncia, además de tener a los Arakami como si fuesen sabuesos de caza tras sus huesos, desde siempre fue un designio suicida, lo supo desde un principio. Sin embargo, sobre sus manos recayeron rencores del pasado, desde niño fue alimentado con aquello, toda su vida escuchando sobre la maldita joya y él en su ingenuidad alimentó aquel odio también, su hermana era demasiado estúpida como para entender, su madre era una desaparecida de la que casi no tiene recuerdos, su padre demasiado cobarde como para actuar solo y su abuelo era demasiado débil como para terminar lo que comenzó, por lo tanto siempre supo que él acabaría con toda esa historia. Su único escape y la única que habría podido dar algo de humanidad a su corazón era esa muchacha que conoció tantos años atrás, era enfermo estar enamorado de una nena de doce cuando él tenía casi veinte años, pero ella le encantaba y cuando regresó siendo toda una mujer todos esos sentimientos fueron aún más fuertes, pero ella prefirió aliarse con el enemigo, Kikyo prefirió un perro Arakami sobre él y por eso ella también merecía un fatídico destino.

Se apoya en la pared a sus espaldas, toma con más firmeza el arma en sus manos, está seguro que no saldrá vivo de esta pero se dará por satisfecho si puede llevarse a uno de los malditos Arakami con él al infierno. Pone atención a su alrededor, escucha los pasos en el corredor exterior, calcula la distancia de su enemigo, sonríe asegurando su victoria, cuando divisa por la rendija de la puerta una larga cabellera plateada, no diferencia cual de los dos hermanos es pero no le importa, cualquiera de los dos le sirve, apunta con su arma esperando el momento perfecto, pero en eso escucha la sirena de la policía, hace una mueca de inconformidad, antes los evadía fácilmente con coimas pagadas por los Yakuzas, pero esa era la más grande prueba de que lo dejaron solo. Mira a su alrededor y trata de divisar una salida entre toda la oscuridad, no puede dar a conocer su paradero, no antes de acabar con esos parásitos. Cuando ve la silueta de unas escaleras decide partir por allí, pero un arma en su nuca lo detiene, enfrasca su asombro de no escuchar la llegada de su adversario.

—Nada mal— Comenta burlón, levanta las manos— Supongo que te sientes orgulloso de lograr atraparme.

—No trates de ganar tiempo— Contesta Sesshoumaru. El otro sonríe al reconocer la voz.

—Parece que el mayor es más rápido y silencioso que el menor— Dice tratando de buscar un punto ciego, pero la detonación de un arma lo lanza al suelo. Su grito de agonía se amplifica por el eco entre las altas paredes del edificio en construcción. Una bala lo ha atravesado por un costado partiéndole un par de costillas.

—Esto lo debí hacer hace mucho— Expone el agresor mirándolo con indiferencia mientras Kurayami se retuerce de dolor. Ya esta cansado de jugar al gato y al ratón, deja caer el arma al suelo y toma a Naraku de la camisa ensangrentada, quiere comprobar algo, sin importarle la herida raja la camisa por la espalda y cuando ve el grotesco tatuaje de una araña retorcida no le queda duda de lo hundido que se encuentra su adversario— A decir verdad ya no me sorprende.

Se aleja unos pasos del pelinegro cuando escucha los portones traseros abrirse estrepitosamente, Inuyasha acompañado de la policía entran al lugar y se encuentran con la imagen de un Naraku tratando de arrastrarse para tomar el arma que dejó caer Sesshoumaru, cuando lo logra y le apunta al taciturno hombre, pero otra bala perfora la mano con la que sostiene la pistola, un policía había sido más rápido, Sesshoumaru sin decir nada sólo mira como su enemigo vuelve a caer al suelo, todo el proceso lo observa de la misma manera.

Inuyasha algo extrañado de la inactividad de su medio hermano lo toma del hombro y lo saca del lugar, un par de policía los reciben y los escoltan hasta una patrulla. Con la cabeza en cualquier parte Sesshoumaru responde a todo el cuestionario policial, estos deciden dejarlo en prisión preventiva para aclarar todo el caso, Inuyasha trató de apelar—alegando a gritos— en su defensa pero no hubo caso.

Inuyasha se reunió con sus amigos y su padre fuera de la comisaría y les contó todo lo vivido. Kagome lo abrazó con desesperación.

Tres días después Sesshoumaru fue dejado en libertad, su padre contrató un abogado de renombre para su defensa y este logró la libertad alegando defensa propia y la falta de demanda y acusación de su defendido. Para extrañeza de todos Sesshoumaru casi no hablaba, sólo se limitaba a lo justo y necesario, si antes era callado ya no había punto de comparación, para muchos era que tenía alguna clase de trauma con todo lo sucedido, la única que lograba sacarle algo de palabra era Rin, cuando hablaban por teléfono o por Skype.

—¿En serio estás bien?— Pregunta Rin preocupada— Sabes que si es necesario parto hoy mismo para allá.

—Ya te dije que estoy bien, no tienes nada que preocuparte, no es necesario que dejes todo aquello por mí, me las puedo arreglar— Contesta como cansado.

—¿Entonces por qué tu hermano y tu asistente me llaman preocupados? ¡Inuyasha me llamó! Debe ser muy grave como para que sea "él" quien me llame— Alega atropelladamente algo desesperada por la porfía del hombre.

—Sólo… no tenía nada que decir— Responde con simpleza, cosa que no dejó satisfecha a su inquisidora novia.

—Sesshoumaru…

—Pronto terminaré todo aquí— La interrumpe— En dos meses será el primer juicio.

—Sólo ruego por que todo acabe bien y vengas— Comenta comprendiendo que no quiere hablar de lo que pasa por su cabeza.

Sesshoumaru se sienta en su ventanal después de terminar de hablar con Rin, de su bolsillo saca un cigarro, lo mira y lo deja a un lado, ya no tiene ninguna gracia fumar para él. No puede sacar la araña en la espalda de Naraku de su cabeza, el viejo tenía razón, esa imagen lo perseguirá toda su vida, pero en algo se equivoca. Él no acabará igual, no, él sí tiene algo por lo que luchar, alguien a quien pertenecer y regresar siempre… Rin y él tendrán un hogar pronto, con la compañía de Ah y Un claro.

Los meses pasaron rápido y al primer juicio siguieron otros tres más, al final en más o menos en siete meses el caso fue resuelto, teniendo todas las pruebas recolectadas por los hermanos Arakami en todo ese tiempo se agiliza bastante la investigación de la fiscalía. Naraku fue condenado a cincuenta años de prisión, sin derecho a apelación ni reducción de condena, algunas de sus acusaciones fueron lavado de dinero, fraude contable, extorsión y chantaje en reiteradas ocasiones, privación ilegal de la libertad y de otras garantías a Kagome Higurashi y Rin Mori y el homicidio calificado de Onigumo Kurayami, la joya se usó como evidencia y eje del caso en la prensa, pero después de todo volvió a manos de Hitomiko para la colección de la joyas hechas por Midoriko. El día del veredicto Sesshoumaru se encontraba sentado en el público en calidad de testigo, al momento en que Naraku fue sacado esposado de la sala ambos intercambiaron miradas, el pelinegro nunca olvidará la frialdad de los ojos del hijo mayor de Inutaisho.

Esa fue la última vez que tuvieron noticias del hombre con el tatuaje de araña en la espalda.

La luz del sol se cuelan dentro de la oficina del presidente de la financiera Chiheisen Nishi dándole un ambiente demasiado luminoso gracias al predominio del color blanco en la decoración del lugar.

—Debo confesarte que dudaba que llegaras tan lejos— Comenta el hombre mayor sentado en su puesto, mira a su hijo sentado frente a él— Si querías demostrarme tu valía lo hiciste con creces.

—No tengo que darte explicaciones— Espeta el primogénito con la mirada perdida en el ventanal tras su padre— De todos modos ya todo terminó, no creo que mi presencia sea necesaria aquí.

—¿Qué? ¿Vas a renunciar ahora?— Pregunta sorprendido, eso sí que no lo esperaba.

—Me contrataste sólo como un desafío ¿no es así? ya lo superé e Inuyasha tiene el temple necesario para tu plan— Contesta, no es su intención alabar a su hermano menor, pero desde un principio supo el plan de su padre, aunque en un principio aquello le dolía se ha dado cuenta que es mejor así, a regañadientes, pero lo comprende.

—Creí que no te detendrías hasta tenerlo todo sin importar a quien tendrías que aplastar en tu camino— Dice recordando el día que al fin lo convenció de trabajar en la financiera.

—Era mi intención, lo reconozco, pero no contaba con lo que el asunto de Naraku provocaría en mis intereses— Explica mirándolo al fin, Inutaisho ve esa determinación con arrogancia que caracteriza a los Arakami. Suspira.

—¿Hay alguna forma como para retenerte aquí?— Inquiere sabiendo la respuesta de antemano. Sesshoumaru se limita a negar con la cabeza, se para de su asiento y se acerca al ventanal, su padre lo sigue con la mirada.

—Ya nada tiene mi atención aquí, no veo que puedas ofrecerme— Aclara dejando que su vista se pierda en el horizonte nuevamente— ¿Qué me retendría aquí?

—¿La presidencia de la empresa tal vez?— Ofrece con una sonrisa sabiendo que ha llamado su atención— ¿Eso va más acorde tu intereses?

¿En verdad te ves toda la vida revisando contratos, presupuestos y esas cosas? Aunque asciendas en rango dentro de la financiera, cosa que no dudo, igualmente esa rutina no me la puedo imaginar para ti.

Sonríe como si no quisiera hacerlo, está decidido, Chiheisen Nishi no es su destino.

—Si me lo hubieras ofrecido hace unos meses no lo dudaría en aceptar, pero esta financiera ya no es mi anhelo, ya he comenzado mi propio camino lejos del tuyo, lo repito, mi propósito aquí ya ha finalizado.

—¿Esa niña tiene algo que ver en tu decisión?— Pregunta más serio.

—En parte sí, hizo que me diera cuenta de lo limitado que me encontraba en este lugar— Explica, sin saber qué más podría decirle a su padre deja caer en el escritorio la carta de renuncia, camina hasta la puerta— Hasta luego, Inutaisho Arakami.

—Espera ¿A qué te dedicarás, entonces?— Pregunta levantándose de su asiento.

—Pronto tendrás noticias de mí— Es lo único que dice antes de salir y dejar a su padre con más dudas que respuestas.

Sin detenerse ante el llamado de Ayame que intenta saber sobre Rin, ni la de Jaken que trata de llamar su atención llega hasta las grandes puertas de la entrada principal, pero el asistente es mucho más persistente y corre hasta quien hace poco era su jefe.

—¡Joven Sesshoumaru! ¡espere, por favor!— A paso apresurado el hombre de baja estatura llega hasta Sesshoumaru y se sitúa frente a él cortándole el paso— Quisiera decirle que... que yo lo admiro enormemente y que si me lo permite me gustaría acompañarlo en la nueva empresa que emprenderá, por favor, quisiera ser parte de este proyecto.

Sesshoumaru arquea una ceja extrañado, no está acostumbrado a que le admiren, de todos modos, a pesar de su enclenque apariencia Jaken a demostrado ser una persona de confianza, alguien que acata órdenes con mesura y es bastante discreto cuando es necesario, no tiene grandes quejas de él.

—Haz lo que quieras— Responde. Jaken ve como pasa por su lado saliendo del edificio, no sabe si tomarlo como un sí o como un no—¿Te vas a quedar todo el día allí parado?

—¡Discúlpeme! no fue mi intención hacerlo esperar, es que no había podido interpretar su respuesta, es que no fue...

—Jaken— Interrumpe el incesante parloteo, el otro lo mira expectante— Cállate.

—Sí, perdóneme, no fue mi intención... ¡ay! mejor me callo.

Y así ambos siguen su camino lejos de la financiera.

Inuyasha y Kagome salen de la Todai después de un examen, hablan de que tal les ha ido y comparan respuestas, en la esquina son esperados por Miroku y Sango, ya habían acordado ir a bailar con anterioridad. Inuyasha mira a su novia y a sus amigos hablar animadamente, sonríe con tranquilidad y se da cuenta de que todo ha valido la pena. Kagome lo mira extrañado.

—¿Pasa algo?— Pregunta con una pequeña sonrisa.

—Nada— Contesta negando con la cabeza, pero todos saben que es lo que sucede. Miroku bromea, Sango lo regaña y Kagome suspira resignada a la actitud de su amigo.

Sí, no hay mejor sensación que volver a ser un adulto joven normal, no lo cambia por nada.

Kohaku, Kanna, Hakudoshi, Jinenji, Shippo y Souten discuten sobre el trabajo en el que están participando, además de la oferta que Sesshoumaru les ha hecho, como siempre la conversación se desvía a temas más pueriles y terminan en una aguerrida partida de Playstation All-Stars Battle Royale en el Playstation 3 de Souten, aunque les hace falta la presencia de Rin allí al medio están tranquilos, confían en que cuando ella regrese el grupo nuevamente estará completo. Sí, la mayor gracia que tienen es que pase lo que pase siempre estarán unidos.

Jarvinia se encuentra en su oficina cuando recibe un correo electrónico de su hijo, algo extrañada lo abre y allí encuentra una explicación de lo que ha sucedido, como se dieron las cosas, la condena de los Kurayami, todo. Sonríe como muy pocas veces se permite hacerlo, después de todo Sesshoumaru mantuvo su palabra de mantenerla informada, guarda la información en una carpeta donde tiene todo lo que su hijo y su nuera le han enviado. Sí, ha mantenido contacto con Rin todo ese tiempo, sin que ella misma se lo imaginara, pero le gusta, porque así, de algún modo, se siente más cercana a su propio hijo, una cercanía que antes no tenía.

Jaken como representante legal infla pecho al conversar con futuros inversionistas del proyecto, realmente está motivado, por fin se siente parte de algo grande, no sólo un empleado más, ahora se siente importante. Sí, fue una sabia decisión seguir al joven Sesshoumaru.

Shiori sale de la escuela conversando con sus amigas, en algún punto se desconecta de la plática y mira al cielo, piensa en su tía, le alegra saber que ella se encuentra bien, que aquel gran problema está solucionado, no puede evitar pensar en ella misma, no se puede estancar en su incesante necesidad de buscarla para llenar ese vacío que le ha quedado desde la muerte de su padre y se da cuenta que debe darle una oportunidad a las personas que están a su alrededor, mira hacia la puerta de la escuela y ve a un compañero de clases mirándola tímidamente, ella se sonroja y lo despide con la mano, él hace lo mismo. Sí, por que sabe que sin importar qué su tía igualmente la apoyará, no debe temer que la deje atrás, ahora tiene la seguridad de seguir adelante.

En una habitación de una pequeña pensión de Paris, Kagura ve en la televisión la noticia del arresto de su familia, sonríe con victoria ¡¿Quién es el prisionero ahora?! sale al exterior y abre los brazos al cielo, internamente le agradece a Sesshoumaru, indirectamente al final sí ha sido él quien le ha dado la libertad. Se encamina al café donde trabaja con renovado ánimo, ve al joven abogado de ojos verdes que siempre va al café y le sonríe coqueta, él le devuelve la sonrisa. Sí, ahora sí que es un nuevo comienzo para ella, ahora tiene toda la libertad de hacerlo… y necesita alguien que le pague sus abultadas cuentas.

Kaede y Hitomiko están reunidas en la casa de la primera y hacen recuerdos de la juventud, ríen de viejas anécdotas, ambas en su fuero interno piensan en la reciente noticia, aunque en un principio dudaron de Sesshoumaru ahora agradecen su intervención, no debieron juzgarlo tan a la primera, pero están tranquilas ya que ambas le dieron el beneficio de la duda más que merecido. Sí, gracias a él ahora ellas pueden hacer buenos recuerdos sin preocuparse de los malos.

Ayame mira las vitrinas del centro comercial buscando algún vestido que le guste, al acercarse a la fuente central se la queda mirando, piensa en como sus amigas han logrado atrapar a los chicos que les gusta, al otro lado de la fuente ve a Kouga mirándola ensimismado, ella le devuelve la mirada. Sí, es su turno de vivir su propia historia de amor.

Kikyo mira su vaso de ron con cola con el que juega entre sus manos, espera a su cita sin estar muy segura, sabe que Inuyasha siempre será alguien importante para ella, pero no puede aferrarse a un pasado ya lejano, sonríe irónicamente, es exactamente lo que ella le reclamó la última vez que él insistió antes de darle una oportunidad a Kagome, ve llegar a Suikotsu y la saluda con su acostumbrada amabilidad, ella le sonríe con algo de timidez, no sabe qué tiene él que la hace actuar así, tal vez es hora de que ella también le de una oportunidad de entrar a alguien en su vida. Sí, es hora de seguir adelante sin ningún tipo de remordimiento, borrón y cuenta nueva.

Inutaisho llega a su hogar y es recibido por un abrazo de su esposa, él se lo devuelve con cariño, aspira el dulce aroma de sus cabellos, piensa en su propia historia, todo lo que tuvo que pasar para que el mundo aceptara su relación con Izayoi, llevando un divorcio a cuestas y ella siendo menor por varios años, muchos lo vieron con malos ojos, ahora es que da cuenta que ha estado haciendo lo mismo con su hijo mayor. Sí, es hora de darle su voto de confianza, total, ya es un hombre hecho y derecho.

Después de dejar todo en manos de Jaken, Sesshoumaru se prepara para el viaje que dará punto final a esta etapa y será el principio de su nueva vida, en el aeropuerto mete sus manos dentro de las jaulas donde Ah y Un están acomodados, los perros lamen sus dedos, el procura esperar a que se duerman gracias al sedante reglamentario, una vez dormidos espera el llamado para el abordaje, dentro de su bolso de mano mira la pequeña caja que guarda con recelo allí. De todo lo que se debe preocupar ahora es de que ella diga "Sí".

...

Rin se encuentra en un salón de la facultad junto a varios compañeros explicándoles sobre una investigación.

—It's Amazing, the protocol requires many stages, but… (Es asombroso, el protocolo requiere muchos pasos, pero…)— Se queda callada dejando en suspenso a sus compañeros que la escuchan atentamente, varios se miran entre sí al no comprender su mutismo. Rin mira hacia sus pies y ve dos bolas de pelos blancos compitiendo por su atención, varias compañeras chillan "Puppies!" emocionadas al verlos, ella los toma en brazo y se levanta como un resorte de su asiento y mirando para todos lados con el corazón cada vez más acelerado, sale corriendo del salón dejando a sus compañeros con la duda, corre por el pasillo hasta llegar al patio, trata de abarcar todo lo posible con la mirada, varias personas la ven curiosos por andar con un par de perros en la universidad, pero al llegar a la entrada principal lo ve y las lágrimas no se hacen esperar.

Sesshoumaru espera pacientemente por Rin, sabe que lo encontrará pronto, mira su reloj un momento y al levantar la vista se da cuenta que ella se encuentra justo frente a él, sonríe levemente, como si quisiera no hacerlo, la ve allí con las mascotas, algo agitada y sonrojada, mira como furtivas lágrimas recorren sus mejillas, sin decir nada abre sus brazos invitándola a un abrazo. Rin no lo duda, gritando su nombre corre a él y se refugia en su pecho, siente como él la encierra en sus brazos y deposita un suave beso en la cabeza femenina, quisiera abrazarlo pero aún tiene a Ah y Un con ella, su llanto se hace más fuerte, la emoción de verlo y sentirlo la supera.

Sesshoumaru espera largos minutos a que ella se tranquilice, cuando el llanto se transforma en suaves hipos la separa de sí, Rin lo mira con sus grandes ojos marrones y él confirma su decisión. La besa con ansias, un beso tierno pero hambriento, como si se cobrara todos los que no le pudo dar en el tiempo separados, la falta de oxígeno los obliga a separarse, Rin se arrodilla y deja a los canes en el suelo, al levantarse se cuelga del cuello masculino, él la aprieta contra sí mismo al tener mayor libertad de abrazarla.

—Sabía que vendrías por mí— Susurra en su oído. Él no contesta, se limita a pasar una mano por su cabello— Me hiciste tanta falta.

—Hola, Rin— Contesta en el mismo tono parco de siempre. Ella ríe recordando de que él es reacio a los saludos.

—Hola, esta vez te lo iba a perdonar— Bromea con él. Se vuelven a besar pero con calma, juntan sus frentes al terminarlo sonriendo como el par de tórtolos que son.

Sesshoumaru la suelta lentamente y da un paso atrás totalmente serio, Rin lo mira curiosa, él se lleva la mano al bolsillo de su pantalón y extrae una cajita de pana turquesa, Rin abre los ojos anticipando lo que sucederá, Sesshoumaru abre la caja con delicadeza.

—Rin ¿Quieres ser mi esposa?— Pregunta yendo directo al grano. Bueno, los discursos emotivos nunca fueron su fuerte.

Rin emocionada se lleva las manos a la boca ahogando un grito, observa el delicado anillo, definitivamente de su gusto, tal como siempre lo ha soñado en la propuesta que siempre ha soñado con su novio soñado: Un novio galante de que no duda estar locamente enamorada, un novio en el cual confía más que nadie, un novio que sabe que cuidará de ella, un novio con el que desea formar una familia, un novio que la acepta tal como es, un novio… frunce el ceño al percatarse de algo. Baja las manos y lo mira seria.

—No— Dice rotunda.

A Sesshoumaru le baja un frío por la espalda, la mira incrédulo ¡cruzó medio mundo para poder estar con ella y le dice que no! Un sabor amargo le sube por el esófago y siente que la boca se le llena de saliva, un peso en su pecho se instala dolorosamente.

—Yo…— Apenas pronuncia. Es la primera vez que vacila de ese modo con alguien. Rin se muerde los labios al sentirse tan cruel, pero no lo demuestra.

—¿Cómo podría ser tu esposa si nunca he sido tu novia?— Reprocha con aire ofendida. Sesshoumaru la mira extrañado— Hay que cumplir todas las etapas, o sino no funciona.

—Somos novios— Contesta él como si fuese una obviedad.

—¡Nunca me lo pediste, sólo lo asumiste! No sabes todos los caldos de cabeza que me di por culpa de eso, no me sentía segura, no sabía si podía sentirme con derechos de novia o sólo de follamiga ¡y tú no decías nada!— Reclama cruzándose de brazos y haciendo un puchero. Sesshoumaru rola los ojos, no sabe como no se le ha ocurrido que saliera con una cosa así, conociéndola era más que seguro, aunque en estos momentos siente que el alma le vuelve al cuerpo.

Y con esta mujer te quieres casar.

—¿Quieres ser mi novia?— Pregunta con tono cansado. Rin sonríe ampliamente.

—¡Por supuesto!— Grita dando un saltito poniendo sus manos con los dedos enlazados a un costado de su cara en actitud soñadora, Sesshoumaru le da un beso rápido, un piquito que la sorprende.

—Ahora que somos novios oficialmente ¿te quieres casar conmigo?— Pregunta algo ansioso ofreciendo el anillo nuevamente, esperando que no salga con alguna otra estupidez. Los ojos de Rin brillan y ríe enternecida.

—Claro que sí, sería imposible decirte que no— Contesta al abrazarlo por el cuello poniéndose de puntillas. Sesshoumaru la mira como si quisiera matarla por un segundo, pero serena su expresión casi de inmediato mirándola con dulzura. El beso no se hace esperar mientras Ah y Un intentan llamar la atención corriendo alrededor de ellos, muchos los miran curiosos, pero qué importa, al fin están juntos y nada más interesa.

Sesshoumaru y Rin han aprendido que la confianza entre ellos es fundamental, el saber que sin importar los obstáculos se tienen el uno al otro. Cada uno supo lo que era la soledad, tenían una soledad distinta pero que los afectaba del mismo modo, cada uno tuvo que enfrentar sus miedos, cada uno tenía sus demonios, pero ellos fueron capaces de superarlos y salir adelante, sabiendo que dentro de esa soledad poco a poco se encontraron y supieron reconocerse a pesar de lo distintos que son, aprendieron a ceder por un bien común, a compartir sus dilemas para hacerlos más llevaderos, se arriesgaron sobre sus diferencias, puede que no sean la pareja ideal pero no les importa, encontraron la felicidad en una persona que jamás imaginaron que fuera la indicada, en un contrario que parecía imposible, uno del otro separados sólo por un pasillo, tan cercano y lejano a la vez, un pasillo entre dos puertas que separaba dos mundos antónimos pero que se complementaron de un modo maravilloso, por que sobre todas las cosas ellos fueron valientes, fueron capaces de caminar aquel pasillo y enfrentar la otra puerta, fueron capaces de avanzar sobre las dudas, las desconfianzas y las diferencias, cruzar las puertas que los separaban y nunca más estuvieron solos. La vida es así, hay miles de pasillos por los cual transitar, miles de puertas que abrir y hay que ser valiente, puede que muchas de esas puertas no sean las correctas, que sean equivocaciones dañinas, pero por eso no hay que detenerse, puede que la correcta esté a miles de kilómetros o a sólo un pasillo de distancia, puede ser la que se soñó siempre como ser la que menos se imaginó, es imposible de saber con anticipación, no hay forma de adivinar, sólo se puede saber de un modo: Cruzando la puerta del frente.


FIN


No me chillen aún, falta el epílogo, que ya está listo (¡hace mucho!... bueno, en realidad, es un pegoteo de muchas cosas, les aseguro que primero se van a reír, después harán "awwww" después van a reír otra vez y por último habrá un montón de reacciones posibles, desde facepalms hasta preguntarse sobre mi salud mental :D y no se preocupen, no se va a perder por que ahora me aseguré y lo guardé en dropbox)

Por cierto, sólo de historia, esto tiene 92 páginas de Word, en fuente Cambria nº 12.

Sé que dije que sería en menos tiempo, pero como dice una amiga "Murphy me ama, la Matrix me odia y soy el anti-Coelho" estoy hasta el cuello de trabajo también, estoy haciendo mi proyecto de título y además he subido varios one-shots y un mini fanfic dedicado a Yuki no Shimizu en una actividad del foro ¡siéntate! (Subido en la cuenta de ese foro) ¡así que igual les he dado bastante material de lectura!

Hace un tiempo que Fanfiction deja poner hasta 4 personajes como principales, les pido por favor que sigan poniendo sólo 2, más genera confusión, por lo menos a mí me lo genera.


Ñoñerías varias: (me alegra saber que hay gente que lo lee y si se me olvida algo me avisan)

"No se preocupe, en estos momentos tengo una ventana de como dos horas": esto creo que debo explicarlo, más que nada por que no sé si en el resto de los países es igual, por lo menos aquí en Chile en las universidades cuando hay una gran brecha entre una clase y otra lo llamamos "ventana" es como un recreo, descanso, breaks muy largo.

Rockefeller: Familia muy poderosa estadounidense que destaca por su gran imperio empresarial y fundaciones, pero también se les suele llamar así a los millonarios que se dan la gran vida.

Gremlins: Pequeños monstruos que protagonizan dos películas de humor negro, se supone que unos no puede ponerlos bajo el sol o una luz fuerte por que mueren, no los puede mojar o darle agua por que se reproducen (de allí la frase de Ayame) y lo peor, no darle de comer después de medianoche, por que se vuelven agresivos y horribles de aspecto xD

Los horarios: la diferencia horaria entre Japón y Alemania es de siete horas, la de Estados Unidos este (donde está Michigan) y Japón es de trece (creo que en el capítulo anterior lo dicen) y la de Alemania y Estados Unidos este es de seis horas, traté que la diferencia horaria fuera lo más notoria posible, un ejemplo es que cuando el avión de Alemania a Japón sale a las tres de la tarde, teniendo trece horas de viaje tendrían que ser las cuatro de la mañana, pero como Japón tiene siete horas más que Alemania llegan a las once de la mañana... ¡Me enredé mucho haciendo eso de los cambios!

"—Arakami— Contesta": No sé que tan relevante sería, pero quiero explicar que en Alemania contestan el teléfono diciendo el apellido, por eso Sesshoumaru estando allá cambia el "Aló" por "Arakami" (y no tengo idea si lo notaron)

Hembrista (hembrismo): Forma en que se le llama al movimiento que pone al género femenino sobre el masculino, lo contrario al machismo, es una forma en que se trata de diferenciar a la lucha de igualdad de género que se supone que es el feminismo, pero creo entender que está mal empleado en realidad, pero el término es cada vez más aceptado socialmente.

Katagi: Persona civil común, como los yakuzas llaman al resto de las personas, cualquiera que no pertenezca a alguna familia yakuza se le considerará Katagi.

Gaijin: Extranjero, es una forma de decir en Japón a cualquier persona no natural de Japón, según el contexto puede ser considerado ofensivo o no (como decirle gringo a alguien de habla inglesa, dependiendo del tono como uno lo diga puedes ofender o ser considerado sólo otra forma de llamarlos) también lo aplican a personas que llevan mucho tiempo viviendo fuera de Japón o que su aspecto no sea muy japonés (por lo que sería fácil que a los Arakami los llamen así por tener el pelo y los ojos claros a pesar de haber nacido en Japón)

"La ausencia de su dedo meñique": Castigo que se da a los traidores o a quienes hacen una falta grave dentro de las organizaciones Yakuzas.

Playstation All-Stars Battle Royale: Videojuego de pelea y minijuegos que reúne varios personajes exclusivos de la consola Playstation de Sony.


Reviews: (los reviews que reciba para este capítulo y el epílogo los contestaré directamente, por MP, así que si tienen cuenta y quieren que responda por favor dejen review con su cuenta y a quienes que no tienen cuenta y me dejen review anónimo, les agradezco de antemano, saben que las quiero mucho y me entusiasma leer sus reviews, favoritos y follows :D)

RominaZ: Gracias, Rom, ya te había agradecido por tu corrección, pero ahora lo hago de nuevo, por cierto, estuve leyendo 2 capítulos "¡Ya dejen de mentir!" y me ha gustado mucho, cuando me lea el resto de dejo mi opinión por allí ;)

Black Yue: ¡Mi querida Black Yue! Perdóname, sé que lo prometí, pero el maldito pendrive lo estropeó todo U_U ¿Intentas decir que soy algo así como la matriarca de las frikis? xD no sé si sentirme halagada o asustarme de mí misma jajajaja.

Nodoka-chan: ¡w0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0oww para ti también! Gracias por tu constancias y perdonarme mis faltas. Espero que este final te gustara.

Correca23maya: Gracias Correca, me alegra que te guste y espero que este final sea de tu agrado.

Jennifer: Gracias, me alegra saber que te guste esta historia.

Arual17: Espero que por estar leyendo no hubieras dejado de estudiar, espero que este capítulo también fuera de tu agrado.

Shu-mey-07: ¡Gracias! Obvio que Sesshy quiere a su hermanito, pero no lo reconoce ni en pensamientos xD me alegra que te gustara y espero verte en este capítulo a pesar de haber pasado tamto tiempo D:

Aylin: ¡Mi querida Aylin! Perdóname por hacer los capítulos tan distantes unos de los otros, pero como expliqué tengo trabajo hasta el cuello T_T espero que te sigua gustando :D

Franela: ¡Amiga estás desaparecida! ¡Hace tiempo que no sé de ti! ¡Da señales de vida por favor!

lila yanoanonima: Gracias lila, no te preocupes, me gustan los comentarios largos, así que no me aburrí de leerte ;) me alegra saber que encuentres que esta historia es completa, me hace sentir que hago un buen trabajo.

analiaapocaliptica-2012: Muchas gracias Ana, me alegra que te guste, espero leerte en este capítulo.

Guest: Gracias por tus 2 comentarios, a decir verdad la decisión de no poner lemon directamente es por que no quería abusar del recurso, no quería que la historia se volcara en eso y como suele pasar en fanfics con lemon las lectoras se fijan más en eso que en cualquier otro elemento. Y el Decamerón te recomiendo que lo leas con calma, tiene un lenguaje algo difícil de seguir (es como leer Don quijote de la mancha y otras novelas parecidas)

Maite123: Puede que tu sepas todos esos términos, pero debo considerar que la media de edad de las lectoras es adolescente, por lo que no puedo pretender que todas sepan de computación o cultura pop y que conozcan todo lo que escribo en las ñoñerías varias, de todos modos muchas gracias por tus 2 comentarios.

schiffer: ¡Gracias a ti por leer! Créeme que escribo con gusto, pero me cuesta encontrar tiempo, espero que no te enojaras por demorar tanto.

blossXbrick: eh… lo de "ME DEJASTE CON GANAS DE LEMMON POR LA CHACHU!" ya pasó xD si vas a mi perfil encontrarás una historia llamada "Nintendo Wii" esa es la respuesta a eso, es el lemon basado en este longfic, lo de describir sexo telefónico sería una buena idea xD lástima que me prometí no escribir lemon nunca más en mi vida. Ñoñería tiene varios significados, es algo pueril, infantil, también se toma como una tontería y últimamente también se toma como sinónimo de algún elemento "nerd" gracias por tu comentario.

JANET-KNUL: ¡Hola! Perdóname por demorar tanto D: y sí, Inutaisho tuvo que enfrentarla y a su hijo para ver su error, no sé si este fanfic sea tan diferente a los demás, pero me alegra que te guste, gracias por tu comentario.

Jazmin Ferrer: Espero que después de leer de corrido la historia hayas dormido un poco y que te hayas bañado xD awww me encanta saber que te identificas con el grupo geek, eso quiere decir que tus amigos son tan idiotas como los míos :D gracias por tu comentario :D

alessa-vulturi: ¡Muchas gracias! Y me alegra saber que encuentras que Rin sería así.

Cinica: No soy quien para alegar sobre demoras, no te preocupes. Quise no usar a Kohaku como el típico pretendiente sufrido o pesado de Rin, más que nada ya me estaba dando pena que lo usaran así siempre, pobre, si no es un mal chico, además creo que a Sesshoumaru le agrada un poco, o sino no lo habría aceptado en su grupo un tiempo en el anime original ¿no? Vaya con el origen de tu nick. Me alegra que te guste mi historia y espero que este final te agradara.

Dioneca: Me hacer ruborizar, muchacha, muchas gracias por tu comentario y espero que te guste este final.

Meisa Akai: ¡La continúe! ¿viste? Gracias por tener fe en mí.

Nos leemos!

ETO TI!