Nota: Que dice siempre que los personajes y los lugares son del profesor Tolkien, este es un fic que escribo y que cada vez me sale más disparatado, y hasta a veces me pregunto si acaso no se me va la mano con todo esto.
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La invitación 12
Ni bien Aredhel abrió la puerta, acompañada de algunos elfos del servicio que llegaron con ella, se encontraron con la comprometedora escena de Amarie en los brazos de Maedhros.
-Aredhel, que bueno que viniste, ayúdame con Amarie –dijo Maedhros levantando a la novia y colocándola sobre un diván de la habitación.
-Russandol! –dijo sorprendida la dama blanca de los Noldor –qué estás haciendo aquí!
Maedhros poco caso hizo de la pregunta de Irisse, y con un poco de agua de una jarra mojó el rostro de la elfa vanya que lentamente fue recobrando la conciencia.
-Qué me ocurrió? –dijo todavía algo aturdida.
-No lo sé –dijo Maedhros –yo sólo trataba de quitarme el polvo de encima y te desmayaste.
-Está todo bien señora –preguntaron los elfos del servicio testigos circunstanciales que poco o nada entienden de lo que ocurre en realidad.
-Qué pasó, ya encontraron al señor Findarato? –preguntó otro menos discreto.
-No ha pasado nada –dijo Irisse cerrando la puerta –todo está bien, y mejor si cierran la boca.
Aredhel sacó a los elfos de la habitación para proceder a cerrar la puerta con llave por dentro suspirando una vez concluida su tarea.
-qué haces Irisse? –preguntó el elfo de rojos cabellos
-nada, nada –dijo nerviosamente Aredhel cambiando rápidamente de semblante a otro más inquisitivo -mejor dinos Russandol como entraste aquí?
-yo? –Nelyo tragó saliva y pensó un momento –por una puerta
-cual puerta? Si yo la cerré con llave para que Amarie no pud… -Aredhel calló en seco
-por qué cerraste la puerta con llave Irisse? –preguntó Amarie
-porque… -Aredhel no estaba lista para responder esa pregunta -mejor que Maedhros nos diga como fue que llegó hasta aquí.
-ya te lo dije, entré por la puerta –dijo Nelyafinwe quien ya había tapado el pasadizo secreto con un cuadro de Findis.
-Pero esos elfos, por qué preguntaban sobre Findarato? Le ha pasado algo? –dijo preocupada Amarie sin escuchar realmente las explicaciones de Maedhros.
-Finrod está bien –dijo tajantemente la dama blanca –donde quiera que esté.
Pero mientras estos elfos se enredan en su propia maraña de historias a medio contar otros enredan más la historia contando historias más allá de lo que vieron.
-Te diste cuenta quien estaba en la habitación de la dama Amarie –dijo bajando las escaleras, uno de los elfos del servicio que vio lo ocurrido.
-Parecía el señor Maitimo en persona, con un traje horrendo –dijo el otro que lo acompañaba.
-Y la señora Amarie, parecía que ambos se abrazaban –señaló un tercero.
-Crees que se deba a la desaparición del señor Findarato?
-Vamos a averiguar –dijeron, lo que en lengua común se entendería como 'vamos a contarle el chisme a todos' y así fue como aparte de los ya intensos rumores sobre elfos locos envueltos en algún misterioso culto, y novios desparecidos, se añadió la noticia de que Amarie, había traicionado a Finrod con Nelyafinwe y que ese era el motivo se su desaparición.
Por su parte, y todavía suficientemente lejos del bullicio de los rumores que circulaban entre los invitados, encontramos a los restantes hijos de Feanor y Legolas en el mismo lugar donde los habíamos dejado.
-Y ahora que esperamos? –preguntó Legolas mirando hacia el alto pasadizo de la pared al igual que los hijos de Feanor que en igual posición se quedaron quietos de pie, esperando.
-Que no es obvio? –Caranthir dijo impacientemente –Esperamos a que Maedhros regrese con una soga para que podamos subir y entrar al palacio.
-Ya se ha tardado demasiado –dijo Legolas –cuanto tiempo llevamos esperando en este lugar?
Curufin abrió la boca para responder, pero de pronto una interrogante surgió en su hábil mente.
-Le dijimos a Maedhros que esperaríamos a que nos arroje alguna cuerda? –preguntó a sus hermanos.
-No –dijo Celegorm –se te acaba de ocurrir.
-Capaz y está esperando ahí arriba a que subamos –dijo Amras
-Y nosotros como idiotas aquí, con dolor de cuello –siguió Amrod.
-Tenemos que subir de nuevo –dijo Maglor –ya que estás aquí Legolas puedes ayudarnos.
-Claro –dijo como siempre con sonrisa iluminada el elfo del Bosque Negro –qué tengo que hacer?
-Subir hasta allá arriba y pasarnos una cuerda –dijo Maglor –nosotros te ayudaremos a alcanzar el pasadizo.
-Por qué él tiene que ir arriba? –se quejó Celegorm –por qué no puedo ir yo?
-porque Legolas es más liviano que cualquiera de nosotros –dijo Maglor -será más fácil subirlo de lo que fue Maedhros.
-Si no fuera el hermano mayor…. –comenzaba a quejarse Curufin
-Otra historia se hubiera contado –dijeron en coro los restantes cinco hijos de Feanor.
-Vamos de una vez, como estábamos antes –Dirigió a sus hermanos Maglor.
Y encontramos de nuevo la extraña pirámide de elfos noldor con un elfo verde en la punta, pero como Legolas no es tan alto como Maedhros no alcanzó tan fácilmente el borde del pasadizo.
-No alcanzo –dijo Legolas –creo que daré un salto para llegar al tope
-No! Espera! –dijeron los hijos de Feanor momentos antes de perder el equilibrio y caer aparatosamente sobre Fingon, que debido a la cadena de hechos desafortunados de esta historia, llegó justo en el momento equivocado.
Los hijos de Elrond, que acompañaron a Fingon el valiente hasta el lugar, sonrieron por primera vez durante el día y sus rostros de mostraron festivos como sus trajes.
-Habrá que levantarlos –dijo Elrohir, cuando sabiamente había suprimido una carcajada, jalando un brazo al azar hacia su lado
-Uno por uno –dijo Elladan, con una mueca de sonrisa mal disimulada, estirando otro brazo al azar en dirección contraria.
-Ay! –Se quejó Celegorm –qué tratan de hacer, partirme en dos?
-Ya quítate de encima –le dijo dificultosamente Findekano a Turko –que me aplastas el rostro contra el suelo
-Lo haría si Amras retirara de mi cabello su pie –Celegorm trató de moverse
-No es mi pie, es el de Amrod –dijo Telvo –y si alguien fuera tan amable de levantarse de mi brazo, lo agradeceré mucho.
-Es tu brazo? –dijo Caranthir –con razón no amortiguó mi caída.
-Pero mi cuerpo sí –dijo Curufin debajo de Moryo.
Los hijos de Elrond con mucha dificultad, es decir, el evitar reír a carcajadas, lograron sacar a Fingon de la maraña de los hijos de Feanaro, quienes una vez desenredados se pusieron a aclarar las cosas.
-Así que por eso mandaron a Legolas Greenleaf al palacio –comentó Findekano –pero, que no era mejor que lo enviaran por la puerta principal ya que Galadriel no se lo hubiera impedido?
Los hijos de Feanor se miraron entre ellos con signos de interrogación sobre sus cabezas.
-Tú tienes la culpa –le dijo Carnistir a Makalaure
-Mi culpa? –respondió este –fue tu plan, recuerdas?
Y así otra vez los hijos de Curufinwe Feanaro están peleando y no está Maitimo cerca para detenerlos.
Todo es confusión en el lugar, que ya de por sí cada vez se torna más caótico, pero Elladan y Elrohir, piensan en Legolas hoja verde, y se preguntan por que no baja.
-Tal vez se metió en problemas –dijo Elladan.
-Lo ha de haber atrapado abuela Galadriel –dijo Elrohir
-O peor aun bisabuela Indis.
-qué podemos hacer?
-Le pediremos ayuda a papá, él sabrá que hacer, es sabio.
Y los gemelos se fueron corriendo a contarle a su padre, quien se encontró en la disyuntiva de arriesgarse a ser visto en esas fachas y prevenirle a Thranduil o hacer como que no sabe nada y esperar el desastre.
Elrond, a diferencia de muchos otros tiene conciencia, así que decide hacer lo correcto y avisarle a Thranduil, aun si su reputación de elfo sabio y respetado está en juego.
-Sé que voy a lamentar esto –dijo Elrond saliendo de su escondite detrás de los rosales y deslizándose silenciosamente entre los arbustos del enorme jardín del palacio del rey de los Noldor en Aman.
-Psst! Psst! Thranduil!–Elrond trataba de llamar la atención del antiguo rey de Mirkwood oculto detrás de algunos arbustos –Thranduil! Escucha.
Pero Thranduil hacía como que no escuchaba nada y se dedicaba a charlar con Beleg Cuthalion sobre algunas clases especiales de arquería para Legolas.
-Discúlpame Thranduil –dijo el elfo de Doriath –Pero me parece que el arbusto te llama.
-No te preocupes pronto se aburrirá y se callará.
-No pienso aburrirme –dijo Elrond
-Creo que debes escuchar al arbusto parlante Thranduil -dijo Beleg –Más tarde podremos hablar sobre cuando quieres que enseñe a Legolas.
-No hay cuidado –dijo Thranduil mirando al arbusto –si el arbusto parlante no quiere venir hasta aquí y hablarme frente a frente, no creo que sea algo tan grave
-Entonces el arbusto parlante se marcha pero luego no te quejes cuando Legolas se meta en problemas.
Los ojos de Thranduil se abrieron como si fueran dos platos soperos, y un frío recorrió su cuerpo pensando, 'no quiero ni imaginar que habrá hecho ahora'
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