Disclaimer: Avatar: The last airbender y todos sus personajes no me pertenecen, yo sólo me divierto inventado formas de matarlos.
La madre hizo una pausa, pero pasó más tiempo q en sus otras pausas habituales.
- ¿Ya estas cansada? – le pregunto el joven- Se lo que paso después, no tienes q seguir si no quieres.
- ¿Sabes lo que paso? – le pregunto la reina con un ligero tono de desencanto- no lo creo.
- La pelea fue difícil – respondió el joven como quien recita algo aprendido de memoria- la maestra agua estaba muy débil por la luna nueva; un rayo de Azula la alcanzo y murió casi al instante. Mi padre no pudo con esa impresión y en lugar de entregarse a la furia y atacar a su hermana para matarla, corrió a buscarte – el príncipe hizo una pausa y siguió con un tono melancólico, espaciado cada vez mas las palabras- pero Azula lo mato al entrar a la habitación, justo en frente de ti.
Las manos q el joven sostenía comenzaron a temblar.
- Ella lo mato – exclamo el joven con gran rencor - era una loca. Tu no pudiste hacer nada en ese momento por q estabas muy débil – los ojos del muchacho se llenaron de lagrimas- en ese entonces tu ya estabas esperando un hijo…
Los ojos de la reina dejaron salir unas cuantas lágrimas.
- Si hay alguien que no tiene la culpa de esto, ese eres tú – dijo la madre con la voz llena de cariño – pero dime, ¿la odias tanto?
- Claro que si – dijo el joven como si fuera algo obvio- mato a mi padre arrancándote el corazón, escapo y después mato a su propia madre; y por si fuera poco se suicido antes de poder ser castigada.
- Si tu padre y esa maestra murieron esa misma noche y yo me desmaye sin poder dirigirle una sola palabra a Azula ¿entonces como he podido saber del trato que Yang Ra le propuso a tu padre? - dijo la madre alejando su vista de los ojos de su hijo-
El joven guardo silencio, su mente trababa de armarlo todo en su cabeza, pero no podía. Azula había matado a su padre, no podía ser de otra forma, tal vez Ozai lo hubiera contado después; pero no, el se había suicidado en prisión esa misma noche; la única otra opción era …era impensable.
La madre volteo a ver a su hijo, los ojos del joven solo expresaban confusión, seria difícil, pero al menos el debía entender lo que paso esa noche; aunque eso significara destruirle la imagen intachable que tenia de ella.
- ¿Tu de verdad creíste que él te engañaba? – pregunto el joven mientras tragaba saliva y presionaba con fuerza las manos de su madre-
Las gotas de lluvia empezaban a golpear contra el vidrio de la ventana.
12º Relato: Corazón
Zuko abrió la puerta de la habitación de la torre más alta. Parecía cansado, consternado, su semblante reflejaba miedo, su cabello escurría, probablemente había estado llorando.
Mai estaba sentada frente al tocador, cepillando su largo cabello negro.
Zuko seguía de pie, recargándose sobre el marco de la puerta, ella le daba la espalda, ni siquiera volteo cuando lo escucho entrar.
- Ya me siento mejor, tu pareces estar mal – dijo ella sin darse la vuelta, sin verlo a los ojos, sin interrumpir lo que hacia, con un tono de voz que se esforzaba en parecer distante- hay té en la mesa.
Él camino hacia ella con pasos pesados pero presurosos, se dejo caer mientras la abraza con fuerza por la espalda, su cabello mojado también la empapo a ella, se acerco a su oído y susurro.
- Acabo de hacer algo horrible – su voz se oía apagada, salía de lo más hondo de su pecho-
Ella retiro las manos que la abrazaban, dejo a Zuko caer sobre el tocador y camino con actitud distante al otro lado de la alcoba. Seguía sin verlo a los ojos, seguía dándole la espalda.
- Lo se, lo vi desde el balcón – dijo ella como si aun no terminara de creerlo, la voz se le iba-
Zuko se levanto apoyándose en el mueble, sus ojos quedaron frente al espejo, reflejado en él podía ver la espalda de Mai. Hubo un silencio abrumador, la tensión volaba en el aire, se esfumaba y se posaba sobre sus corazones, evitando que se pronunciara palabra, ya ni siquiera alcanzaban a llorar. Como si se llegara al límite de las fuerzas, al limite que ese maldito silencio los había conducido, Mai volteo y grito.
- ¿Y no me vas a decir que no es cierto? – sollozo la chica- solo niégalo, yo pude equivocarme en lo que veía, estaba oscuro, yo estaba lejos y cansada…
Zuko vio por el espejo los ojos de la chica que lloraba, volteo y confeso.
- Todo fue como lo viste – dijo él, esta vez la miraba a los ojos-
Zuko se acerco a ella con el semblante serio mientras ella trataba de procesar lo que pasaba. El trato de abrazarla, ella le rehusó, pero termino maldiciendo apoyada sobre su pecho. Ahí siguieron en un abrazo que no se terminaba, que no se completaba.
- ¿Por que no me has mentido? – sollozo ella – yo te hubiera creído cualquier cosa.
- Puedo, quiero mentirle a los demás – dijo el – pero a ti…no podría.
- ¿Por que? – dijo ella mientras trataba de alejarse.-
El la tomo de los hombros, la miro a los ojos y suplico.
- Al menos tu – dijo el con lagrimas en los ojos- al menos tu, perdóname. Eres la única que podría.
Mai lo miro. Esos ojos tristes que la miraba como si ella fuera lo ultimo del mundo, esas manos que la sostenían con fuerza como si no fueran a apartarse nunca. No podía negarlo, aun le quería.
- ¿Lo planeaste? – pregunto ella como si de la respuesta dependieran muchas cosas-
- Lo pensé durante mucho tiempo, pero no me creía capaz de llevarlo a cabo – dijo el con una sinceridad que la golpeo justo en el pecho-
Mai bajo la vista.
- Pero me arrepiento – replico él- me equivoque, fue un error y lo reconozco, si pudiera cambiarlo lo haría, no fue…no fue a propósito.
Mai se quito de encima las manos que la sostenían.
- ¿No fue a propósito? – reclamo ella con voz firme - si dices que lo reconoces es mejor que lo hagas y si quieres que te lo perdone al menos acepta lo que has hecho, lo has pensado antes, no me digas que no fue a propósito.
Zuko se quedo perplejo.
- Lo que hice, fue un error – dijo después de un suspiro- pero yo te amo más que nada en el mundo. Quiero…saber que al menos me quedaras tú.
- Jamás se repetirá nada parecido – dijo ella determinante-
- Claro que no jamás, ni en la mas remota posibilidad. Fue una….- Zuko no encontró palabras para describir su falta – jamás, lo juro.
Mai aun se mostraba indecisa, herida. El la tomo de las caderas, ella trato de pararlo, pero el le sujeto la mano y la beso con fuerza. No había mas, claro que la amaba, ella simplemente era incapaz de dudarlo. Se retiro un poco de el, un poco de aire y espacio. Camino hacia el tocador y vio sus ojos en el espejo, su rostro sonreía después de un beso.
- Esta bien – dijo ella al fin como si con decirlo todo se arreglara- pero no quiero que nadie lo sepa.
Zuko la miro asombrado, aun no podía creer lo mucho que lo quería, que él la quería; estaba abrumado. Se sentó sobre la cama y estiro su mano hasta la taza de te.
Ella aun le daba la espalda, su mirada se había perdido en su reflejo en el espejo. Bajo un poco la vista y sobre la mesa del tocador vio algo que ella no había dejado ahí, un collar azul tallado a mano, un collar bastante bonito, pero que no tenia razón para estar ahí.
- ¿Y ese collar? – pregunto ella-
- Es solo… un recuerdo – dijo Zuko con voz triste-
Mai se perdió en si misma, como si el corazón se desvaneciera, pero se mantuvo ahí.
- Zuko…¿tu me amas? – pregunto Mai con extraño tono de lejanía-
- Mas que a nada – le contesto Zuko extrañado-
Sorbió un trago de te, tenia un sabor extraño que le pareció familiar, pero que no pudo reconocer, estaba amargo.
Mai se acerco a él, le paso los brazos por el cuello y volvió a besarlo.
- También te amo – dijo ella- nada podrá cambiar eso – se alejo un poco de él al tiempo q susurraba con voz dulce- pero no puedo perdonarte, no algo como esto.
Zuko miro extrañado como Mai se alejaba, sus ojos comenzaron a pesarle, la taza de te cayo al piso manchando de azul el tapiz. Zuko se desplomo sobre la cama.
El muchacho soltó las manos de su madre rápidamente, se puso de pie y se alejo de ella con pasos nerviosos, su mundo se destruía ante el, el desconcierto le invadía el alma y el rostro; veía a su madre que moría, lo atacaban sentimientos contrarios.
- ¡Mientes! – grito al fin el príncipe- no pudo ser así!
- El murió en esta misma cama – Mai hablaba perdida dentro de sus recuerdos- yo estaba de pie justo donde tu estas cuando Azula entro por la ventana y me dijo la verdad.
El joven príncipe no pudo mas, llevo sus manos a su cara para cubrir las lágrimas que ya no podía contener.
Un rayo cayó desde el cielo y las siluetas del príncipe y su madre se enmarcaron en el silencio.
JUAR JUAR JUAR
