Toda la historia peretenece a la increíble Jennifer L. Armentrout. Nombres de los personajes a la maravillosa Sthepenie Meyer.

No había suficiente tocino en el maldito mundo o en el universo para hacer frente a la reunión con Benjamín.

Alice le había dado la bienvenida a nuestra casa con un puñetazo en la mandíbula que debería habérsela roto, lo cual Alec y yo encontramos hilarante.

De acuerdo. Todos en la sala a excepción de Benjamín lo encontraron hilarante.

Conseguimos ponernos a trabajar inmediatamente, porque sentarnos a charlar con ese cara de culo no estaba en la lista de prerrogativas de nadie. Había traído un mapa de Mount Weather con él. La línea roja que seguiríamos mañana era un camino de acceso de fuego, una entrada a Mount Weather.

Según él, no seríamos capaces de conducir todo el camino hacia arriba, lo que era un gran "no jodas." Tendríamos que aparcar a varias millas por la carretera y viajar a una buena velocidad Luxen.

Levanté la vista del mapa que estaba tumbado sobre la mesa de café y miré a Bella. Sólo la había visto conseguir ese tipo de velocidad una vez.

"¿Puedes hacer esto?"

"Sí", dijo después de un momento de vacilación.

Sacudiendo la cabeza, Alice se puso de pie. "¿Qué tan rápido pueden correr realmente?"

"Lo malditamente rápido que sea necesario", dijo Benjamín. "Ven a mí de nuevo, y te mostraré lo rápido que puedo correr."

Alice rio. "Apuesto que aún te atrapo."

"Tal vez", murmuró y luego le dijo a Bella: "Necesitas practicar todo el día mañana. Tal vez incluso esta noche. No podemos tener a alguien ralentizándonos."

"No voy a ralentizar a nadie."

"Sólo me aseguraba." Sus ojos se agitaron cuando se encontraron con los míos.

La irritación se encendió. "Ella no es tu problema para que te preocupes", espeté.

Anthony intervino antes de que pudiéramos salir del tema. Había una vieja granja en la parte inferior del camino de acceso, que nos dará un lugar perfecto para aparcar los coches y esconderlos. Irina y Alice, junto con Anthony, se quedarán con los coches si las cosas iban al sur, permitiéndonos a Bella, Alec, y a mí ayudar a Benjamín y a Emmett a recuperar a Rose y a Amun.

"Esto ni siquiera debería tomar quince minutos." Me senté al lado de Bella y dirigí una mirada afilada a Benjamín. "Y entonces, tomarás a Amun y te largarás de aquí. No tienes ninguna razón para volver."

"¿Y qué si lo hace?" Preguntó Alice. "¿Y si encuentra otra excusa para chantajearte a ayudarlo?"

"No lo haré", dijo Benjamín, y luego miró a Bella. "No tengo una razón para volver."

Hombre, iba a dañar seriamente a este chico. "Si lo haces, me obligarás a hacer algo que no quiero hacer—probablemente lo disfrutaré, pero no quiero."

Benjamín hizo un gesto con la barbilla. "Lo tengo."

"De acuerdo, entonces", Anthony se dirigió a la habitación. "Nos encontramos aquí a las seis y media de la mañana. ¿Tienes las cosas cubiertas, Bella?"

Asintió. "Mamá piensa que estoy haciendo una fiesta de pijamas con Jessica. Trabaja de todos modos."

"Ella siempre trabaja", dijo Irina, mirando sus uñas. "¿Incluso le gusta estar en casa?"

Bella se puso rígida. "Está pagando una hipoteca, comida, facturas y todos mis gastos por sí misma. Tiene que trabajar mucho."

"Tal vez deberías conseguir un trabajo, entonces", sugirió, sus ojos parpadeantes. "Como algo después de la escuela que te tome unas veinte horas o así de tu vida."

Bella se cruzó de brazos, sus labios fruncidos. "¿Por qué estás sugiriendo eso, por favor, dime?"

Irina sonrió de una forma que reconocí. "Sólo creo que si te preocuparas por tu madre, deberías ayudarla."

Puse mi mano en la espalda de Bella, preparado para decirle a Irina ya basta, pero Bella habló, defendiéndose por sí misma. "Estoy segura de eso."

"Sólo hay una cosa por la que tenemos que preocuparnos", dijo Benjamín, cambiando de tema. "Tienen puertas de emergencia que se cierran a cada tantos pies cuando las alarmas suenan. Esas puertas también tienen un arma defensiva. No se acerque a la luz azul. Son láseres. Manténganse alejados."

Oh, sí, eso es sólo un pequeño detalle.

Benjamín sonrió. "Pero no deberían ser un problema. Debemos entrar y salir sin ser vistos."

"De acuerdo", dijo Alec lentamente. "¿Algo más? ¿Cómo una red de ónix de la que haya que preocuparse?"

Benjamín rió. "No, eso debería cubrirlo."

"Entonces es tiempo de que te vayas", dijo Alice, mirándolo como si quisiera ir a su cara otra vez, y estaba seguro como el infierno de que no iba a detenerla.

Sin más presión, Benjamín se fue. Nuestro grupo se disolvió, dejando a Alice y Emmett con Bella.

Bella juntó las manos. "Quiero practicar la cosa de la velocidad. Quiero decir, sé que puedo hacerlo tan rápido como ustedes, pero sólo quiero practicar."

Alice no dijo nada, pero Emmett habló. "Podemos hacerlo. Podría usar la práctica para mí."

Envolví mis brazos alrededor de la cintura de Bella. "Está un poco oscuro en este momento. Probablemente terminarás rompiéndote el cuello, pero podemos hacerlo mañana."

"Gracias por el voto de confianza", respondió.

"Ya lo tienes." La besé en la mejilla.

Bella me dio un codazo y luego se volvió en mis brazos, frente a Alice. La sentí tomar una respiración profunda. "¿Tú… ayudarás?"

Quería que mi hermana respondiera, que simplemente dijera que sí, porque sería un paso en la reparación de la grieta entre ellas, pero no dijo nada mientras salía de la habitación, subiendo las escaleras.

Maldita sea.

"Entrará en razón." Le di un pequeño apretón. "Sé que lo hará."

Confusión marcó el rostro de Emmett. "No sé lo que le pasó mientras no estuve. No entiendo."

"Todos cambiamos, hermano, pero las cosas… las cosas volverán a la normalidad pronto."

Dolor se deslizó en los ojos de Emmett, y anhelaba que llegara un día en el que no fuera perseguido por los recuerdos oscuros de su tiempo con Daedalus. Parpadeó, y apareció una débil sonrisa. "¿Maratón de Ghost Investigators?"

"No tienes que preguntármelo dos veces." Levanté mi mano y el control remoto se disparó hacia adelante. "Tengo como seis horas grabadas. ¿Palomitas? Necesitamos palomitas."

"Y el helado." Emmett se puso de pie. "Tengo ganas de comer."

Sonriendo suavemente, Bella se sentó a mi lado. Pasé mis labios por su mejilla. "Está volviendo en sí, ¿no es cierto?" Preguntó.

"Si, lo está."

Nuestros ojos se encontraron. "Nos aseguraremos de que mañana no le pase nada."

Pasamos la mayor parte del domingo por la mañana y la tarde practicando. Dado que la nieve se había derretido, el suelo estaba empapado, y Bella estaba cubierta de barro.

Era una Gatita sucia.

La golpeé mientras caminaba por delante de mí, y me lanzó una mirada. Sonreí. "Tienes suciedad en tu mejilla. Lindo."

Bella me miró, y supe por qué. No había ni una mota de barro en mí.

Habíamos estado corriendo durante horas, y ni siquiera había empezado a sudar. Se volvió a Emmett. "¿Siempre es así de irritantemente bueno?"

Emmett asintió mientras se limpiaba la frente con el dorso de su mano.

"Sí, es el mejor en esta clase de cosas—correr, cosas físicas."

Pateó el barro de sus zapatillas de deporte. "Apestas."

Reí.

Bella sacó su lengua y volvió a estar a nuestro lado. Nos quedamos en el borde del bosque, que llegaba hasta su patio delantero.

"Prepárense", dije, con las manos curvadas a mis lados. "¡Vamos!"

A mi lado, Bella se empujó hacia adelante y esta vez, me di cuenta de que estaba prestando más atención al terreno sin disminuir la velocidad. Los árboles eran borrosos mientras corría hacia delante, disfrutando la forma en que la Fuente ondulaba sobre mi piel.

Mirando por encima de mi hombro, sonreí cuando vi a Bella pasar a Emmett. Su cuerpo brillaba débilmente, y su sonrisa era impresionante.

Llegué a la corriente tan sólo diez segundos antes que ellos, girando para verlos. Ambos habían mejorado drásticamente a cuando empezamos, y eran casi tan rápidos como yo, y eso era decir algo.

Aunque Bella aún no había conseguido realmente la habilidad de ralentizar. Su aspecto fangoso podía dar fe de ello. Vigorizado, me preparé para engancharla si comenzaba a ir hacia abajo como si estuviera llegando a primera base.

Y lo estaba haciendo.

Levantando tierra y rocas sueltas, clavó sus pies en el suelo mientras desaceleraba. Sus pies se detuvieron, pero su cuerpo siguió. La atrapé para que no terminara en el lago. Bella se dio la vuelta mientras reía y se estiraba.

Sus ojos brillaban. Me besó en la mejilla.

Sonreí. "Tus ojos están brillando."

"¿En serio—como lo hacen los tuyos? ¿Toda la cosa del diamante brillante?"

Emmett se detuvo, cepillando hacia atrás las fuertes olas de cabello.

"No, sólo el color es luminoso. Es bonito."

"Es hermoso", corregí. "Pero es mejor tener cuidado de no hacer eso delante de la gente."

Bella asintió.

Llevé mis manos a la espalda de Emmett. "¿Por qué no lo dejamos?

Ambos están bien para ir, y estoy hambriento."

Ella se frotó las manos. "Adelántense y vuelvan. Voy a hacer unas cuantas carreras más."

"¿Estás segura?"

"Sí. Quiero correr en círculos a su alrededor."

"Nunca va a pasar, gatita." Me acerqué a ella y busqué un lugar limpio en ella para besarla. No encontré ninguno, pero aun así puse un beso en su mejilla. "Quizás deberías renunciar a ello."

Me lanzó un empujón juguetón en mi pecho. "Uno de estos días vas a comer cuervo."

"Dudo que alguno de nosotros esté alrededor para ver eso." Emmett me sonrió.

Mi pecho se detuvo mientras Emmett volvía esa sonrisa a Kat—en mi chica—y me llamó la atención la felicidad detrás de la sonrisa. Era Emmett, realmente él. Esa era su sonrisa—tranquila y relajada.

Completamente inconsciente de mí mirándolo como si le hubiera crecido un tercer ojo en su barbilla, quitó el cabello de su frente y luego comenzó a correr. "¡Una carrera, hermano!" Gritó.

Miré a Bella.

Ve, articuló.

Enviándole una rápida sonrisa, troté detrás de Emmett. "Sabes que perderás."

"Probablemente", respondió. "Pero hey, es bueno para tu ego, ¿no es así?"

Aspiré. Prácticamente podía oír la voz de Bella en mi cabeza, diciéndome que eso era algo con lo que no necesitaba ayuda.

Corrimos a una velocidad normal durante un par de minutos, y luego Emmett dejó de perder el tiempo. Aprovechando la Fuente, voló sobre el fangoso, desigual suelo. Permanecí a su lado todo el camino de vuelta a la casa.

Emmett se ralentizó al mismo tiempo que yo, sus zapatillas de deporte levantando grava mientras se acercaba al camino de entrada. Se volvió hacia mí, sus ojos iridiscentes mientras sonreía. "Puedes correr un infierno mucho más rápido que eso."

"Tal vez." Toqué mi hombro con el suyo mientras caminaba junto a él.

"Mi ego no necesita ayuda."

"No me digas."

Sorprendido, reí mientras subía los escalones del porche. Una parte de mí quería volverme y abrazarlo, pero sabía que era más inteligente no señalarlo. Así que pretendí que no era la gran cosa el que estuviera actuando cada vez más como él mismo desde que había vuelto.

En la cocina, abrí la nevera. "¿Qué tienes ganas de comer?"

Emmett se quitó las botas llenas de barro y luego se dejó caer en la silla de la cocina. "Cualquier cosa, si en realidad harás algo para mí."

Aspiré mientras tomaba el bote de mantequilla y un par de rebanadas de queso. "Sándwiches de queso a la plancha."

Él estaba tranquilo mientras untaba mantequilla al pan, haciendo suficientes para cuando Bella se uniera a nosotros. "¿Estás nervioso por esta noche?" Preguntó.

¿Cómo podría realmente responder a eso? Dejé el sándwich en el sartén caliente, con mantequilla, pensando mis palabras. Las asenté, "Estoy seguro de que tendremos éxito."

"Lo mismo digo." Emmett tenía una mano en su cabello cuando miró por encima de su hombro, su mirada centrándose en el suelo. Sus cejas estaban unidas mientras fruncía el ceño. "Yo no… yo necesitaré tu ayuda esta noche."

Sosteniendo la espátula, lo enfrenté. "Tienes mi ayuda, Emmett."

"No. No me refiero a eso. Me refiero a…" Se aclaró la garganta mientras me miraba. Su rostro tenía por fin un poco de relleno, pero todavía había una nitidez en sus pómulos. "Me refiero a que podría necesitar tu ayuda con… con Rose. No creo que esté en un buen lugar, ¿sabes?"

Recordando cómo Bella había descrito la forma en que Rose había actuado, asentí.

"Y no sé si… si me reconocerá."

Mi mano se tensó sobre la espátula. "Te reconocerá, Emmett."

"No lo sé", respondió en voz baja, lanzando su mirada hacia el suelo otra vez. "Hubieron veces en los que ella no lo hacía. Hubieron veces en las que yo no la reconocía."

Olvidé obligarme a respirar.

"Sólo quiero sacarla de allí sin que ella o… o cualquiera se haga daño.".

Emmett levantó lentamente su mirada a la mía. "Y no sé si… si cuando la vea y no me reconozca, será… de mucha ayuda."

"Lo entiendo." Sacudiéndome, me retorcí de nuevo a la cocina y volteé los sándwiches. "Te entiendo, Emmett."

Hubo una pausa. "Gracias."

Con un nudo en la garganta, asentí, y esperaba que no pasara nada de eso. Quería que su reencuentro con Rosalie fuera feliz, pero sabía mejor que no debía tener esperanzas ciegas con cualquier cosa. Eso sólo era pedir al universo que te meara y te diga que estaba lloviendo.

Cuando los sándwiches terminaron, los saqué del sartén y los coloqué en platos. Le di uno a Emmett cuando sentí que mi corazón saltaba de manera irregular en mi pecho, la sensación tomándome con la guardia baja.

Bella.

Era diferente a su práctica. Dejando la espátula en el fregadero, me moví malditamente rápido, alcanzando la puerta en menos de un segundo.

Salí, viendo de inmediato la Expedition negra estacionada en el camino. Vi al Oficial Stefan, pero no vi a Bella.

Me moví del porche a la entrada de Bella en un abrir y cerrar de ojos, sorprendiendo a Stefan.

"¿Hay algo en lo que pueda ayudarte, Stefan?"

Dio un paso atrás y se llevó la mano al pecho. "Edward, Dios, odio cuando haces eso." Cuando no respondí, el hombre mayor dio una pequeña sacudida de su cabeza. "Estoy haciendo una investigación."

"De acuerdo."

Me tensé mientras Stefan metía la mano en el bolsillo de su traje y sacaba una pequeña libreta, abriéndola. "El Oficial Eleazar Vaughn ha estado desaparecido desde antes de Año Nuevo. Estoy comprobando todas las posibles pistas."

Algo estaba totalmente mal con el hecho de él apareciéndose hoy, de todos los días, preguntándonos sobre Vaughn. Mantuve mi nivel de voz y mi rostro en blanco mientras cruzaba los brazos sobre mi pecho. "¿Por qué iba a saber lo que le pasó o importarme?"

Stefan levantó una ceja. "¿Cuándo fue la última vez que lo viste?"

"No lo he visto desde el día en que aparecieron para hacer su chequeo y todos querían comer en el repugnante buffet Chino", respondí. "Aún no me recupero de eso."

Dio una sonrisa renuente. "Sí, la comida era terrible." Escribió algo y luego deslizó su cuaderno en el bolsillo. "¿Así que no han visto Vaughn en absoluto?"

"Nop." Miré por encima de su hombro, detectando un movimiento.

El otro hombre asintió. "Sé que ustedes dos no eran grandes fans del otro. No me imaginaba que hiciera ninguna visita no autorizada, pero tenemos que comprobar todas las posibilidades en este punto."

"Comprensible." Miré hacia donde había visto algo entre los árboles, pero no podía estar seguro. "¿Por qué estabas mirando la casa del vecino?"

"Estaba chequeando todas las casas", respondió. "¿Sigues siendo amigo de la chica con la que te vimos?"

Mis ojos se estrecharon.

Stefan rio mientras caminaba a mi lado, dándome palmadas en el hombro. "Edward, ¿cuándo vas a soltarte? No me importa con quién… pases tú tiempo. Sólo estoy haciendo mi trabajo."

Como si realmente creyera eso. Stefan no era tan idiota como Vaughn había sido, pero eso no era decir mucho. "Así que, si decido tener citas exclusivamente con humanas y establecerme con una, ¿no me reportarás?"

"Mientras no vea evidencia innegable, no me importa. Esto es sólo un trabajo con una buena jubilación, y espero llegar a ese punto." Se dirigió a su vehículo, pero se detuvo frente a mí. "Hay una diferencia entre la evidencia y mi intestino. Por ejemplo, mi instinto me dijo que tu hermano estaba en una relación seria con la humana con la que desapareció, pero no había ninguna evidencia."

Me apoyé en su camioneta. Ahora la conversación estaba yendo a un territorio complicado. Sabría si Stefan estaba mintiendo y pretendiendo que no sabía que Emmett estaba sentado en el interior, lo más probable era que sin comer su sándwich de queso a la plancha, o si iba a decir la verdad.

"¿Viste el cuerpo de mi hermano cuando lo encontraron?"

Un momento tenso siguió, y Stefan bajó la barbilla. "No estaba allí cuando me dijeron que encontraron su cuerpo junto con el de la chica. Sólo fui informado de lo que pasó. Sólo soy un oficial." Levantó la cabeza. "Y no he sido informado de nada diferente. No soy nada en el gran esquema de las cosas, pero no soy ciego."

"¿Qué estás diciendo?" Pregunté.

Stefan sonrió forzadamente. "Sé lo que hay en tu casa, Edward. Sé que me mintieron—a muchos de nosotros nos han mentido y no tienen idea de lo que realmente está pasando. Sólo tenemos trabajos. Los hacemos, y mantenemos nuestras cabezas bajas."

Asentí con la cabeza mientras mi respeto por el hombre aumentaba.

"¿Y estás manteniendo tu cabeza baja ahora?"

"Me dijeron que registrara el posible paradero de Vaughn y eso fue todo." Hizo un gesto a la puerta de su coche, y se alejó. "Sé que no debo abordar nada que no se me haya sido dicho. Realmente quiero ese plan de jubilación." Se subió, cerrando la puerta del coche. "Cuídate."

Me moví hacia atrás. "Hasta luego, Stefan."

Los neumáticos levantaron y patearon la grava mientras la Expedition se retiraba a la carretera, soplando humo del escape. Esa fue una… interesante conversación. Mientras que quería creer lo que había dicho Stefan, sabía mejor que no debía verlo como una no-amenaza.

Suspirando, me di la vuelta, explorando los bosques. Tomé un destello azul—era el jersey de Bella. Empecé a ir por el camino, deteniéndome cuando Bella trotó fuera de los bosques.

"¿Está todo bien?" Preguntó.

Asentí. "¿Oíste algo de eso?"

"Sí, estaba de vuelta cuando lo vi." Se detuvo, arrugando la nariz. "¿Le crees?"

"No sé." Dejé caer mi brazo sobre sus hombros, dirigiéndola hacia mi casa. "Stefan siempre ha sido un chico decente, pero esto no sienta bien conmigo."

Cruzó un brazo alrededor de mi cintura y se inclinó. "¿Qué parte?"

"Todo ello—todo este escenario." Me senté en el escalón superior del porche y tiré de ella en mi regazo, envolviendo mis brazos a su alrededor. "El hecho de que el DOD—incluso Stefan—saben muy bien que Emmett ha vuelto y se dieran cuenta de que sabemos que mintieron. Y no están haciendo nada." Cerré mis ojos mientras apretaba su mejilla con la mía. "Y lo que estamos haciendo esta noche—puede funcionar, pero es tan loco.

Una parte de mí se pregunta si ya saben que estamos yendo."

Bella alisó su pulgar a lo largo de mi mandíbula mientras besaba mi mejilla. "¿Crees que estamos caminando a una trampa?"

"Creo que hemos estado dentro de la trampa todo el tiempo y sólo estamos esperando a que la primavera termine." Tomé su sucia mano.

Se estremeció. "¿Y aún haremos esto?"

Me encontré con su mirada. "No tienes que hacerlo."

"Tú tampoco", respondió en voz baja. "Pero ambos lo haremos."

"Lo haremos."

Ninguno de los dos habló durante varios minutos, y luego me besó.

"Creo que… voy a pasar algo de tiempo con mi mamá antes de que nos vayamos. Debería estar despierta pronto."

La besé de vuelta, vertiendo en ella todo lo que sentía—el anhelo por más tiempo, la desesperación de que no hubiera suficiente, y todo lo que sentía por ella. Cuando hablé, mi voz sonaba cruda a mis oídos. "Esa es una buena idea, gatita."

Horas más tarde, todo el mundo estaba tenso de camino a Mount Weather. Hubo risas y maldiciones, pero eran forzadas. Todos sabíamos que algunos o todos podríamos no hacer el viaje de regreso. Esa era una aleccionadora comprensión que perseguía cada uno de nosotros.

Así que me centré en el hecho de que Bella estaba usando una de mis viejas térmicas negras, y no había nada más caliente en este mundo que verla en mi ropa. La cantidad de posesivo orgullo que sentía probablemente era un poco molesto.

Tomamos dos coches—Alice, Irina y Alec estaban viajando en el coche de Anthony. Tenía sentido que Benjamín estuviera en el mío, porque era un poco menos probable matarlo en el camino. El idiota permaneció en silencio durante los primeros treinta minutos, pero ahora no se callaba. Era tan malo que Emmett murmuró: "¿Alguna vez dejas de hablar?"

"Cuando estoy durmiendo", respondió Benjamín.

"Y cuando estés muerto", le tiré de vuelta. "Dejarás de hablar cuando estés muerto."

Hubo una pausa. "Ya entendí."

"Bien." Me concentré en la carretera. "Intenta callarte por un rato."

Bella se dio la vuelta, frente a Emmett. "¿Qué harás cuando veas a Rose?"

Recordando lo que había dicho en la cocina, no tenía idea de cómo iba a responder a esa pregunta.

Y entonces dijo: "Oh, hombre, no sé. Respirar—finalmente seré capaz de respirar."

Maldición.

Dios. Maldición.

La voz de Bella era gutural mientras hablaba. "Estoy segura de que ella se sentirá de la misma manera."

Ella me miró y sonrió un poco. Sus hombros se tensaron mientras miraba a Benjamín. "¿Qué hay de ti?"

No respondió inmediatamente. "Nos iremos de aquí y nos dirigiremos al oeste. Y la primera cosa que haremos será surfear. Realmente amaba el mar."

Mis labios se torcieron ante eso, porque sonaba tan malditamente normal.

Bella se dio la vuelta, centrándose en sus manos. "Eso es… eso es bueno."

Cuando estábamos a media milla de la carretera de acceso, un celular sonó desde el asiento trasero. "Es de Seth", dijo Benjamín. "Quiere asegurarse de que estamos a tiempo."

"Lo estamos", respondí.

Emmett se inclinó hacia delante, entre los asientos delanteros. Quizás podría subirse en mi regazo. "¿Estás seguro?" Preguntó.

"Sí. Estoy seguro."

"Sólo estoy comprobando", Emmett se quejó, sentándose de nuevo.

Benjamín tomó su lugar, y gemí. "Todo bien, Seth está listo para hacer esto. Quería recordarnos que sólo tenemos quince minutos. Si algo sale mal, saldremos y lo intentaremos de nuevo más tarde."

"No quiero intentarlo de nuevo más tarde", Emmett protestó. "Una vez que estemos ahí, tenemos que seguir adelante."

En el espejo retrovisor, vi a Benjamin fruncir el ceño. "Quiero sacarlos tanto como tú, hombre, pero tenemos un límite de tiempo. Eso es todo."

"Nos apegaremos al plan." Me encontré con la mirada de mi hermano en el espejo. "Eso es todo, Emmett. No voy a perderte de nuevo."

"Nada irá mal, de todos modos", Bella interrumpió. "Todo irá como planeamos."

Mi mandíbula se tensó, viendo la carretera de acceso adelante. Reduje la velocidad, sumergiéndome en el carril izquierdo. No había señales, pero era el único camino que se parecía al que estaba en el mapa. En el espejo retrovisor, vi los faros de Anthony siguiéndome. A un par de cientos de pies en el camino oscuro, había una antigua casa de campo a la derecha, apenas iluminada bajo la luna plateada.

Bingo.

"Espeluznante", Bella murmuró, mirando a la mitad de la azotea faltante.

"Apuesto a que tus chicos fantasmas dirían que este lugar está embrujado."

Reí. "Dicen que cada lugar está embrujado. Es por eso que los amo."

"No es verdad", dijo Emmett mientras aparcábamos, y Anthony estaba justo detrás de nosotros.

Anthony y yo apagamos las luces y motores. Mirando el reloj, vi que teníamos cinco minutos para las nueve. No había tiempo que perder en este punto.

El celular de Benjamín sonó otra vez. "Sólo está asegurándose de que estamos listos."

"Dios, es un pequeño niño molesto", murmuré, mirando hacia donde Anthony se había estacionado. "Estamos listos para hacer esto. ¿Alec?"

Se deslizó hacia fuera, murmurando algo a Alice y a su hermana. Luego se volvió, haciendo lo que parecían ser señales pandilleras. ¿Qué demonios?

"Estoy listo", dijo.

"Caray", murmuró Benjamín.

"Nos apegaremos al plan. En ningún momento, ninguno de nosotros", me dirigí sobre todo a Emmett, "se desviará del plan. Todos volveremos esta noche."

Todo el mundo estuvo de acuerdo mientras abríamos las puertas del coche. Encontré a Bella, poniendo mi mano en su brazo. "Mantente cerca de mí."

Asintió.

Su nerviosismo era una entidad tangible, y no podía culparla. No estaba pensando demasiado en lo de lo que estábamos haciendo, porque era demasiado loco. "¿Tiempo?" Pregunté.

Benjamín miró su teléfono celular. "Un minuto."

En la oscuridad, encontré la mano de Bella y la apreté.

"Treinta segundos", dijo Benjamín.

Detuve la función de mis pulmones.

"Diez segundos."

Dándole a su mano un apretón más, me aferré. No había manera de dejarla ir.

A nuestro lado, Benjamín se inclinó hacia adelante. "Tres, dos, ¡vamos!"

Desaparecimos, los cinco, corriendo a través de la oscuridad. Energía ondulaba a través del aire, cargado con estática. Llegamos a la montaña, permaneciendo cerca de la carretera, pero evitando las corrientes de luz.

Me aferré a Bella, pero no la jalé. Se mantenía a nuestro lado, moviéndose tan rápido como el resto de nosotros. En poco más de un minuto, focos brillantes iluminaron una cerca de veinte pies de altura.

Aminoramos el ritmo, deteniéndonos completamente detrás de la última hilera de árboles.

Señales rojas y blancas marcaban la valla eléctrica. Detrás de ellos había un campo de fútbol de espacio abierto y una estructura masiva— Mount Weather.

"¿Tiempo?" Pregunté.

"Un minuto para las nueve." Benjamín pasó una mano por su cabello. "De acuerdo, tengo a un guardia en la puerta. ¿Ven algún otro?"

Escaneé, sin ver a nadie más. Seth tenía razón. Era cambio de turno, y sólo la puerta estaba cubierta. Íbamos a tener que golpear al guardia antes de que él supiera lo que venía.

"Denme un segundo", Alec dijo, escapando de los árboles, arrastrándose hacia el guardia vestido de negro.

Tenso, observé mientras bajaba y ponía su mano en el suelo. Chispas azules volaron y el guardia comenzó a girarse hacia el lugar donde estaba agachado Alec, pero la sobrecarga de electricidad le llegó.

El hombre tembló como si alguien lo hubiera sacudido. La pistola que llevaba cayó de sus manos, y segundos después, estaba tendido en el suelo junto a ella. El hombre estaba vivo, pero ajeno al mundo.

"No sabrá qué lo golpeó." Alec sonrió mientras soplaba sobre sus dedos. "Estará fuera por unos veinte minutos más o menos."

"Lindo", dijo Emmett. "Le hubiera freído el cerebro si intentaba eso."

Elegí no responder a eso mientras me acercaba a la puerta. Todo en lo que podía confiar era en si Seth había bajado las cámaras y nos había dado los códigos correctos. Si no, oficialmente estábamos jodidos.

Y Seth oficialmente era un niño muerto.

"Ícarus", Benjamín dijo en voz baja.

Asentí y después puse rápidamente el código. Un clic mecánico siguió, y un zumbido bajo rompió el silencio. Nuestras respiraciones subieron, formando nubes de niebla en el aire frío mientras la puerta se abría.

Era demasiado pronto para estar aliviado.

Haciendo señas a todos hacia adelante, corrimos a través del campo y llegamos al edificio. Escaneé la pared, sin encontrar el panel de control para ingresar el segundo código.

"¿Dónde está el maldito teclado?" Exigió Emmett, paseando entre las puertas.

Bella dio un paso atrás. "Ahí." Señaló a la derecha.

Alec corrió hacia donde el panel estaba colocado detrás de un revestimiento. "¿Listo?"

Echando un vistazo a Bella y luego a mí, Emmett asintió y se centró en la puerta del medio frente a nosotros. "Listo."

"Labyrinth", murmuré desde donde estaba detrás de Bella y Emmett. "Y por favor, Dios, deletréalo correctamente."

Alec rio y luego introdujo el código. Pasó un segundo y la puerta se abrió en silencio, revelando un ancho túnel naranja. Al final del camino estaban los ascensores. De ahí, bajaríamos seis pisos, y luego buscaríamos las celdas.

Lo que ocurrió a continuación fue demasiado rápido.

Emmett dio un paso a través de la puerta, Bella justo detrás de él. Fui por ella, queriendo que permaneciera a mi lado, pero antes de que pudiera tocarla hubo un pequeño sonido, como si nos hubiésemos acercado a un nido de víboras.

Sin previo aviso, Emmett cayó al suelo en un montón fulminante. Mi estómago cayó mientras el horror y la ira se levantaron rápidamente. Corrí a su lado, poniendo mis manos sobre él. Él se sacudió como si mi contacto lo escaldara. Recorrí su cuerpo, buscando lesiones invisibles.

¿Qué demonios?

"Que nadie se mueva", Alec ordenó mientras la cara de Benjamín palidecía.

Entonces me golpeó, la forma en la que Emmett retorció su cuerpo. Era tan familiar, al igual que la mirada vidriosa de dolor crudo en sus ojos. Ónix.

Todo el maldito mundo se detuvo mientras miraba hacia arriba. En el marco de la puerta, había una serie de boquillas, hacia abajo. El silbido se repitió. Ónix, me di cuenta estúpidamente, en armas, Ónix en el aire.

Me lancé hacia delante, pero era demasiado tarde.

Bella se retorció, su espalda doblándose de forma poco natural. Su boca se abrió en un grito silencioso mientras recibia un golpe directo.