Love You Both

Disclaimer: Free! y sus personajes son propiedad de Koji Oji, Kyoto Animation y Animation Do. Esta historia se escribe sin fines de lucro y con el único motivo de amar las relaciones poliamorosas.

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Buenas, si pensaron que iba a tardar años en actualizar pues sorpresa, aquí esa la actualización al fin. Y lo prometido es deuda, finalmente conocerán lo que pasó entre Rin, Makoto y Haruka.

El capítulo es un gran recuerdo, narrado desde el punto de vista de Rin, lo que Rin le cuenta a Sousuke es un pequeño resumen de esto casi sólo de la parte final, pero para el capítulo quería hacerlo más explícito para que se entendiera bien, aunque aún hay cosas que no se dicen porque, como ya dije, es sólo el punto de vista de Rin.

Realmente espero que les guste, este capítulo es especial y era el que más ganas tenía de escribir, también el que tenía más estructurado porque soy más de escribir sobre la marcha.

Gracias a todas las personas que leen la historia, la agregan a favoritos y la siguen, y a quienes dejan sus reviews, es increíble saber que a alguien le gusta este trabajo.

Advertencias: Sufrimiento para Rin, elementos del anime y otros de creación propia, un Haruka y un Makoto no demasiado agradables, más sufrimiento para Rin, y un final algo torcido.

Ahora, ¡disfruten la lectura!

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Love You Both

Capítulo 12. Recuerdos de un pasado irrecuperable.

Cuando aún eran niños de primaria no creía amarlos, los apreciaba muchísimo y no creía poder vivir su vida sin ellos, pero entonces sólo quería nadar con un equipo en relevos, quería que fueran ellos, aunque su principal meta en esa etapa era honrar la memoria de su padre y cumplir su sueño de ser nadador olímpico.

Ese tiempo que pasaron juntos siendo niños de sexto grado de primaria, entrenando, compitiendo, ayudándose entre todos a descubrir sus verdaderos sentimientos, fue el inicio de todo. Rin nunca había sido tan feliz durante toda su infancia como entonces, y llevaba a Makoto, Haruka y Nagisa- a los primeros dos en un lugar muy especial- en su corazón, aun cuando sabía que ese instante tenía fecha de caducidad.

El tiempo en Australia fue duro, fue triste, fue solitario, fue un ciclo de sentirse inferior y aislado de todo lo que conocía. Él se esforzaba cuanto podía, no era débil, pero allí conoció a personas más fuertes que él, y que podía decir, todo eso lo estaba superando.

Su único apoyo, aparte de las constantes llamadas de su madre y hermana, quienes nunca se había olvidado de él y le recalcaban constantemente lo mucho que le extrañaban, eran las cartas que se enviaba con Makoto y Haruka.

Ya para entonces sabía que ellos le gustaban a un nivel romántico y físico, y fue un gran shock. Es decir era muy pequeño para eso, sentía todo el peso de conciencia que le imponían la sociedad heteronormativa, y para empeorar todo, no quería solo a uno, no podía escoger entre ellos, los quería a ambos, y todo le decía que sólo se podía amar a una persona en su vida, pero él amaba a dos.

Ese sentimiento crecía por cada carta que les enviaba a ellos. Makoto siempre un ángel, le escribía y le respondía las cartas con toda la paciencia y comprensión del mundo, no había cosa que se dejara por fuera, contándole con pelos y señales todo lo que sucedía en su vida- y en la de Haruka porque eran inseparables- lo cual le hacía sentir cercano a ellos. Haruka era más hermético, no escribía tanto, pero siempre le ponía esas metáforas de la vida relacionadas con agua que al descifrarlas lo animaban a continuar, y Makoto se encargaba de siempre guardar un espacio en sus cartas para decirle lo mucho que él y Haruka le extrañaban, ya que sabía que el ojiazul no lo haría por sí mismo.

Eran su energía, su consuelo, pero aun cuando ellos le hacían sentir que su esfuerzo valía la pena, su trabajo duro y decaimiento emocional no rendía frutos en la natación, era el peor de las clases que recibía, nunca podía competir por su bajo rendimiento, y sus compañeros y compañeras se burlaban de él por sus diferencias físicas, por su mal inglés, por sus dientes de tiburón, porque no servía para la natación, como siempre le decían.

Irremediablemente cambió, se volvió taciturno, débil, incluso tuvo una leve depresión. Sentía que su vida no tenía sentido, que no estaba haciendo nada útil en Australia, pero le daba vergüenza regresar a Japón sin haber conseguido lo que prometió. Claro que sus encargados no esperaron que empeorara, y comunicándose con su familia, lo enviaron de regresó a Japón por unos días.

Nuevamente en Japón su humor no mejoro, y aunque su madre y Gou se esforzaban por hacerle sentir bien, y por demostrarle que todo lo que estaba poniendo de sí mismo valía la pena, el seguía creyendo- considerando más bien- que debería renunciar a la natación. Y no sólo se refería a renunciar a su sueño de ser nadador olímpico, él no era de las personas que hacían cosas a medias y seguir nadando significaría que se tuvo que conformar con eso porque no pudo lograr más. No podría hacer algo que le haría sentir tan miserable.

Haruka y Makoto no sabían que estaba en Iwatobi, no había querido decirles por vergüenza, pero justo ese día que andaba paseando por allí, tratando de despejar la mente, se tuvo que topar con el primero. Bueno, realmente no era tan extraño que lo encontrara sí estaba a las afueras del Iwatobi SC.

—Rin, regresaste— mencionó Haruka sorprendido— ¿Qué estás haciendo aquí? ¿Te encuentras bien?— preguntó mirando su cara demacrada y su mirada asustada.

Entonces el pelirrojo pensó que si podía vencer a Haruka, su eterno rival de la natación, la persona por la cual sentía tanta admiración viéndole nadar, habría valido la pena todo su sufrimiento y esfuerzo, porque progreso en su nado.

—Haru, nada conmigo— pidió aferrándose a la manga del pelinegro desesperado.

Haruka no estaba muy convencido al ver la poca armonía de Rin, pero no se podía negar cuando parecía que él pelirrojo iba a llorar en cualquier momento, nunca había soportado ver a Rin llorar.

Y nadaron, obviamente Rin perdió miserablemente y se marchó con una expresión desolada, apenas diciéndole a Haruka que quería renunciar a la natación.

El pelirrojo había terminado de comprobar que… no quería abandonar la natación. Pensó que esa derrota terminaría por destruirlo, pero realmente se dio cuenta que tenía que seguir, intentándolo con todo lo que tuviera, y no descansaría hasta progresar. Ni siquiera pensó en Haruka, y no se dio cuenta lo mucho que le dolieron al ojiazul sus palabras.

Regresó a su casa con energías renovadas, hizo las maletas y le dijo a su madre que quería- tenía- que regresar. Entonces Makoto apareció en su puerta como por arte de magia, porque escuchó de unos vecinos que él había regresado, totalmente ignorante de lo que pasó entre el pelirrojo y el pelinegro.

—Rin, no sabes cuánto te extrañé— exclamó abrazándolo apenas le abrió el portón, entonces vio las maletas y se desanimó pero sin borrar la sonrisa— ¡Oh! Pero veo que ya te vas, por suerte puede verte antes de que suceda ¿puedes hablar un poco?

—Claro Mako, yo también te extrañé— menciono algo cohibido, porque realmente lo- a ambos- había extrañado, pero no de la misma forma en la que suponía lo había hecho el castaño— Pasa.

Subieron al cuarto del pelirrojo en un ambiente algo incómodo, Rin nervioso, Makoto tensó. Ambos se sentaron en la cama, con los pies tocando el suelo y una posición totalmente rígida, mirando al frente, y de hombros encogidos. Ninguno hablaba, pero como casi siempre, el castaño fue el primero en romper el silencio.

—Rin, realmente te extrañé— lo miró de reojo y atrapó la mirada del pelirrojo por instantes, lucía avergonzado— ¿Cómo ha ido todo?

Lo consideró un poco, no sabía si decir la verdad o fingir que todo iba de las mil maravillas. Al final decidió por un intermedio y respondió: — Ha estado bien, pero es difícil— y para no translucir su desanimó sonrió enseñando las dientes, mientras frotaba su nuca.

—Difícil…— murmuró el ojiolivo con pena— ¿Por qué estás aquí?

—Mmmm, me dieron unos días de descanso y extrañaba a mi familia— respondió aún más nervioso.

—Rin, ¿estás bien?— preguntó acercándose más- bastante- al rostro del pelirrojo. En un impulso Rin se alejó bruscamente de Makoto, haciéndole fruncir el ceño— Dime, por favor lo que sucede.

—Este… yo… sólo es demasiado difícil, Makoto, no tienes ni idea— estalló, empezando a llorar, y Makoto no tardó nada en volver a abrazarlo—Soy el peor de la clase, se burlan de mis dientes, de mi acento, y los extraño muchísimo, no tienes idea cuanto, a ti y a Haru, los extraño con toda mi alma. Me siento tan sólo, Mako, pero realmente quiero nadar, no puedo dejarlo.

Rin no podía parar de llorar, y Makoto sólo se dedicó a estar con él, abrazarlo, acariciarle el cabello, y decirle que llorara cuanto quisiera.

— Me encantaría pedirte que te quedarás, pero jamás podría robarte tus sueños, y sé que conseguirás todo lo que te propones así que…Rin, no lo abandones, yo sé- y Haru también- que tú lo lograrás, que tu esfuerzo siempre vale la pena—susurró Makoto en su oído— sigue adelante, aun si tienes que olvidarte de nosotros para lograrlo.

—NO, jamás me olvidaré de ustedes— chilló el pelirrojo levantando el rostro del pecho de Makoto, para mirarlo con los ojos llenos de lágrimas— Son mis mejores amigos, son…son las personas que quiero— mencionó sonrojándose y deseando que el castaño no adivinara el verdadero significado de esas palabras.

Afortunadamente Makoto sólo sonrió y lo abrazo más fuerte. Poco después se marchó, prometiendo que enviaría y respondería todas las cartas que Rin quisiera, y Rin se marchó con una nueva determinación hacia la escuela de natación.

Esa nueva etapa fue igual de dura a la anterior, seguía siendo la burla de sus compañeros, y ahora era peor porque les desagradaba que estuviera mejorando. Muchas veces lo insultaron y le gritaban que regresará a su país mientras le jalaban el cabello, otras veces sólo le golpeaban las piernas con todas sus fuerzas, para dejar marcas donde no se las podrían ver debido a los trajes de baño largos que usaba. Pero Rin nunca lloraba o se quejaba, había decidido que sería una roca y nada de lo que le hicieran lo lastimaría.

Y, efectivamente, el Rin risueño, soñador y llorón fue desapareciendo poco a poco, dejando a un chico serio, mal encarado y arrogante. Incluso había dejado de mandar las preciadas cartas a Haruka y Makoto, sintiendo que si iba a convertirse en alguien muy duro, no podía tener un solo sentimiento, un solo punto débil que fuera a destruir su fachada. El castaño seguía enviándole ocasionalmente alguna pequeña misiva, pero no eran tan detalladas como antes, y nunca mencionaba a Haruka, lo cual le hubiera parecido extraño si hubiera leído las cartas con el mismo sentimiento de antes, pero nada en él era igual, y no leía con atención lo que le escribía.

Finalmente cuando iba a pasar a segundo grado de preparatoria, su madre le pidió que regresara a Japón, a la academia Samezuka especializada en natación competitiva, para que terminará sus estudios en su país. Rin quería marcharse de Australia mucho antes de eso, pero había resistido allí porque había mejorado muchísimo, y no quería ser débil. La propuesta de su madre fue la excusa perfecta, así que sin pensárselo mucho, y despidiéndose de Lori y Russel, regresó a casa.

Estuvo en su casa algunos día, recuperando un poco del tiempo perdido con su madre y con Gou, pero se sentía extraño, no podía sonreír con naturalidad, no podía expresar sus sentimientos como quería porque tenía miedo que alguien se burlara de él si lo hacía, ni siquiera podía mantener una conversación extensa porque, simple y sencillamente, no sabía que decir. Había conseguido lo que se propuso en su escuela, había matado a su antiguo ser, pero en Japón, rodeado de gente que le apreciaba y a su personalidad, lo único que hacía era herir a los demás. Entró a Samezuka con miedo de pasar por lo mismo, pero ahí sólo recibía admiración de personas que no le suponía un reto, y eso le deprimió tanto que no quiso entrar al club de natación.

No pensaba en Haruka y Makoto porque no quería saber que ellos se habían olvidado de él, y no sabía cómo explicar su nueva personalidad o por qué había roto el contacto hace ya tanto. Entonces, en una llamada de su madre, le contó que iban a demoler el Iwatobi SC y no pudo soportar no ir una vez más y ver el trofeo que había ganado cuando era feliz nadando con sus amigos, encontrándose con ellos nuevamente, pero con un escenario completamente distinto. Ellos no eran los mismos- él muchísimo menos- y por miedo, o por ya no saber cómo regresar a lo de antes, se comportó como un imbécil, casi insultándolos al saber que habían abandonado la natación, y retando a Haruka para demostrarle que ya no podría ganarle fácilmente.

El problema fue justamente eso, cuando perdieron esa única conexión, eso que les ligaba y por lo cual se habían unido en un primer momento- la natación- se sintió dejado a la deriva, Haruka y Makoto seguían juntos, pero ¿qué le ligaba a él con ellos? No eran amigos de infancia, no vivían a una escaleras de distancia, no iban a la misma secundaria, ni siquiera habían vivido toda la vida en el mismo país; únicamente habían compartido unos cuantos meses como compañeros de escuela y natación. Su miedo se materializo: ellos le habían dejado atrás, y el impacto de esa certeza fue tan terrible que por más que ellos hacían el intento de alcanzarle, Rin se alejaba aterrado de no sentirse unido a ellos.

Para ese entonces ni siquiera la homofobia del mundo y la monogamia impuesta le preocupaban como antes, él sabía quién era y se aceptaba, no le interesaba si las personas tenían o no problemas con eso. Y había aceptado que desde chico estuvo enamorado de Haruka y Makoto, no podía decir que quisiera más a uno o al otro porque eran personas diferentes, y cada uno le gustaba tal y como eran. Lástima que en ese entonces su miedo radicaba en otro plano, y no, ni siquiera era el miedo al rechazo de sus sentimientos por parte de las personas que amaba.

Pero llegó el día del campeonato regional, y gracias a Rei, pudo reconectarse con su viejo yo, con sus compañeros de equipo y con las dos personas que amaba.

Ese día al atardecer, corrió hasta la casa de Haruka, y espero pacientemente hasta que le abrieron la puerta. Haruka salió con la camisa a medio poner y el cabello desarreglado, y su cara fue de efímera sorpresa al ver a Rin, aunque su voz denotaba todo lo que sentía.

—Rin ¿qué haces aquí?

Entonces desde el interior de la casa se escuchó otra voz, bien conocida por ambos. —Haru, ¿por qué tardas tanto?

Haruka, tomó la mano de Rin- quién aún estaba confundido- y lo arrastró hasta su habitación, donde Makoto apenas tenía ropa interior y una evidente erección.

—Rin, qué… Haru, ¿por qué lo arrastraste hasta acá?— chilló el castaño tratando de taparse con una almohada.

—Makoto, dile— exigió el morocho con una intensa mirada, que obviamente Makoto y su telepatía entendió.

—Pero…

Antes que pudieran decirle cualquier cosa, y él ya suponía otras tantas, Rin dijo lo que fue a expresar desde el principio. —Chicos, la verdad es que… estoy enamorado de ambos, son muy especiales para mí y lamento todo lo que ha pasado— hizo una pausa porque las lágrimas acumulándose en sus ojos le molestaban y apenaban—N-no me importan si tienen una relación y no corresponden mis sentimientos, pe-pero al menos quería decírselos aunque se alejen de mí.

Se tapó el rostro con el brazo mientras seguía llorando en silencio, esperando que le dijeran que se marchase y que no querían verlo de nuevo. Pero no sucedió nada de eso, en cambio dos cuerpos chocaron contra el suyo, estrechándolo y besándole las pocas zonas descubiertas de su rostro.

—Rin, también te amamos, desde sexto grado, desde que te conocimos- susurró Makoto y Haru restregó su cabeza contra su cuello asintiendo a las palabras del castaño.

Ese mismo día fue la primer vez que tuvieron sexo, fue la primer vez para Rin, y a partir de ahí acordaron sin muchas palabras o etiquetas tener una relación, tener citas, tener momentos románticos y apasionado. Acordaron amarse hasta que la vida así lo quisiera. Así pasaron los meses, siempre juntos en casa de Haru los fines de semana que pudieran- casi siempre- viéndose después de clases cuando tuvieran el tiempo, corriendo juntos por las playas, besándose, teniendo sexo, cocinando, nadando, amando.

Esa época fue la mejor en la vida de Rin, y de los otros dos también, pero no todo se queda igual y el crecer y avanzar empezó a alcanzarlos, y a dejarlos atrás. Era tiempo de elegir caminos, de tomar decisiones, y de saber apartarse. Rin no había abandonado su sueño, aun quería ser nadador olímpico, y ese camino se encontraba en Australia, donde ya tenía el inicio labrado. Makoto quería ser profesor y para eso tenía que ir a Tokio, y Haruka también encontró su sueño después de mucho, y decidió que quería entrar a la natación competitiva, pero no era de la clase de persona que podría abandonar fácilmente lo que conocía, por lo que se quedaría en Japón y lucharía por conseguir lo que quería allí.

Nuevamente el destino les estaba separando, y aunque Rin quería fingir que todo seguiría igual, que lo podrían solucionar o al menos sobrellevar, Makoto y Haruka empezaron a cambiar con él. No se veían tanto porque ponían muchas excusas, se volvieron un poco más fríos, no le mandaban mensajes de texto o le daban llamadas a menos que fuera para cancelar algún plan. Y él lo sabía, ya no querían seguir con él, y le dolía tanto saber que les estaba perdiendo cuando él les seguía amando como siempre.

Finalmente un día, aproximadamente dos semana antes de que se marchará nuevamente, Makoto le llamó para versen en algún lado. Rin al presentir de lo que querían hablarle eligió que se encontrasen en la playa, porque si iba a llorar prefería hacerlo en un lugar solitario. Aun así tenía miedo de lo que pasaba y no podía evitar llorar y sentirse triste cuando recordaba la actitud tan diferente de Makoto y Haruka al principio de su relación en comparación con la de ahora.

Pero aún con miedo, y con el corazón estrujado en un apretado nudo que hacía que le doliera el pecho, fue hasta la playa para encontrarse a unos serios- demasiado- Haruka y Makoto.

—So-só..lo… díganlo rápido, por favor—rogó con la voz rota, y las lágrimas ya saliendo de sus ojos.

—Rin— mencionó Makoto, haciendo una pausa para mirar al suelo— lo sentimos, pero ya no podemos estar contigo, no sentimos lo mismo que antes, y es muy difícil verte sabiendo que ya nada es igual.

—Perdónanos, Rin— susurró Haruka, mirando el mar, ya que ni siquiera quería dar la cara.

Él no tuvo reacción, no quería preguntar el motivo porque no quería saberlo, no quería que le vieran desmoronarse, no quería llorar más, pero hace bastante lo estaba haciendo. Entonces, para quedarse solo lo más pronto que pudiera, y poder derrumbarse sin testigos, dijo: —De acuerdo, váyanse por favor.

No miró- no quiso hacerlo- como Makoto y Haruka se marchaban y le abandonaban, porque no sería sólo por ese día, le estaban abandonando para siempre.


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—Lo lamento Rin, nunca creí que las cosas fueran así— murmuró Sousuke cohibido, pensando que había sido un error preguntar— Lo siento, nunca debí contártelo.

—N-no, no importa, tú no tienes la culpa— sollozó el pelirrojo— Pero es duro, ¿sabes? Saber que las personas que aun amas, están enamorándose-porque les conozco lo suficiente como para saberlo- de mi mejor amigo— volvió a gimotear con sufrimiento—Sousuke, en realidad no puedo hablar contigo más, me duele, no me busques por un tiempo, lo siento.

Y terminó la llamada inmediatamente, dejando a Sousuke confundido sobre los sentimientos de esos dos chicos, herido porque él no tenía la culpa de lo que había y estaba pasando, pero aun así Rin lo había mirado con enojo, con celos, con casi odio, antes de terminar la video llamada y decepcionado de la forma tan cruel en que Makoto y Haruka había terminado con Rin. Aun sentía que había cosas que faltaban, pero esa historia solo había servido para una cosa.

Sí empezamos a salir ¿me harán lo mismo también?


Ya sé que no es una historia demasiado romántica, que no es bonita, y me duele hacerle eso a Rin pero es necesario. No me maten Xc

Espero les haya gustado el capítulo, que se les hayan aclarado las duda, y que se les hayan ocurrido algunas más, espero no quedarme sin inspiración nuevamente porque está historia me está gustando bastante, aunque sea yo misma quine lo dice.

Ahora respondiendo reviews:

emizzz94: Hola, muchas gracias por la comprensión, siempre es agradable saber que las personas te apoyan :) Jajaja, realmente me gusta que Haru sea celoso porque es tan estoico que se ve tierno sintiendo celos, Makoto si puede sentir celos, pero confía demasiado en Haru para eso, quién sabe. Me alegra que te haya gustado el capítulo anterior, espero que este también y no entres en crisis por lo que paso. Saludos.

karla-eli-chan: Hola, espero que te guste el cap. y se resuelvan tus dudas, aunque sé que no es feliz. También muchas gracias por la comprensión y por los hermosos deseos de año nuevo (yaoi XD) te deseo un bonito año. Saludos.

shiro24kuro: Hola, pues si te acuerdas en el capítulo anterior al anterior (¡Dah! XD) Sou había ido a esa misma cafetería a contarle sus penas a Momo, y como el personal es muy "profesional" todos escucharon la conversación y quería animar a Sousuke, de ahí que fueran tan amables, espero que eso te lo aclaré. Por otro lado, ojala te guste la historia de Rin, aunque no es muy feliz, y que se aclararan las dudas que tenías. Muchos saludos.

Nuevamente espero les haya gustado el capítulo, lo que falta de esa historia se irá descubriendo de a poco, la pregunta es ¿cómo actuará Sousuke con Makoto y Haru ahora que sabe la relación que tuvieron con Rin y como le afectará sentimentalmente? Wow, que dramón me estoy armando ja, ja, ja.

Bueno, aquí me despido y nos leemos en la próxima.

¡Chau!