ADVERTENCIA: En este capítulo sale un mundo llamado cadaverse, fue creado por la fans desde que himaruya saco a los personajes vestidos como cartas, pero las fans han decidido hacerlo completamente yaoi. Aquí solo sale una pequeña mención a la pareja pero quiero aclarar que este fic NO ES YAOI. Si decidí meterlo a la historia es porque me gusta el tipo de ambiente en el que se desarrolla (reinos, batallas, poderes sobrenaturales…etc)
Todos los personajes de hetalia pertenecen a Himaruya Hidekaz
Capítulo 12
Un nuevo motivo.
En un elegante castillo los guardias corrían de un lado a otro, la servidumbre esparcía los rumores y un preocupado rey murmuraba oraciones hacia sus dioses.
El reino de espadas estaba al borde de la destrucción. Alfred, su monarca, estaba debilitado a tal grado que la simple acción de respirar le provocaba un dolor infernal. Todos los doctores de aquel místico lugar visitaron a su joven alteza para encontrar alguna solución a su enfermedad pero nadie lo había logrado, no hacían más que dar malas noticias pues las consultas indicaban que era cuestión de horas para que Alfred muriera.
Sin embargo toda esta situación no le importaba al Rey, su cabeza estaba más preocupada en saber en dónde demonios se encontraba su Reina, que días atrás había desaparecido en circunstancias extrañas.
—Maldito Arthur-murmuro Alfred con una sonrisa cansada- más te vale haberte ido por una buena razón.
—no se preocupe mi rey, estoy seguro que pronto regresara…-afirmo su Jack, llamado Yao Wang—solo detenga el tiempo…
El rubio asintió y con un leve movimiento de su mano los guardias dejaron de correr, la servidumbre de hablar y el preocupado rey se dedicó a pensar.
O-O-O-O
El plato con croissants que dejo caer Francia se estrelló contra el suelo de manera estruendosa. Su familia, a la cual su ex-colonia había puesto el extraño nombre de FACE estaba destruida. Un inmenso vacío se formó dentro de él. Era como si hubiera recibido un millón de balas en el corazón o lo que sintió cuando su país estaba en la revolución.
—Regresaran ¿verdad? —Pregunto preocupada María, la representante de México del norte—las naciones jamás mueren, al menos que su gente lo haga.
—Oh petite bete*—le dijo mientras se acercaba a ella—creo que esta vez no abrirán sus ojos…
Por la expresión que hizo la mexicana supo que acababa de sentir lo mismo que hace unos segundos experimento en su corazón.
—pero…—María no alcanzo a contestar porque un agudo dolor se formó en su brazo. Grito de forma desgarradora y lo único que alcanzo a hacer antes de que su cuerpo se comenzara a convulsionar fue agarrarse de los estantes de la cocina, provocando que varias botellas con especias salieran volando a todas partes.
— ¡Marie! —grito Francis asustado
— ¡han atacado el territorio de Alfred! —Murmuro con dificultad— ¡son bombas!
Los guardias entraron al comedor haciendo el mayor escándalo posible. Las naciones se quedaron estáticas sin saber muy bien cómo reaccionar. Podían atacarlos con los cuchillos de la cocina, pero ellos eran más y eso sin contar que contaban con armas de fuego. Todos pensaban que esa no sería la mejor táctica para escapar, pues solo provocaría la furia de los guardias, sería mejor huir de forma silenciosa.
—Hemos venido por México—dijo un científico.
Los representantes del país salieron de entre la multitud de naciones. María era ayudada por sus dos hermanos, que también estaban adoloridos pero de menor gravedad, pero aun así los tres caminaban con orgullo, como siempre lo hacían cuando iban a una guerra.
Justo cuando estaban cruzando la puerta, Chile pareció percatarse de que se estaban llevando a sus primos a luchar. Soltó un grito ahogado y sus pies se movieron por instinto. Corrió hacia ellos pero las manos de Argentina lo sujetaron por la espalda.
— ¡Manuel! ¡Tranquilo! Vos no va a hacer nada, lo menos que quieren nuestros primos es vernos tristes y preocupados—le regaño la castaña— ¡así que sonríe! ¡Que sepan que vamos a estar bien!
Chile suspiro, se tragó el nudo que en su garganta se empezaba a formar y con todo el esfuerzo del mundo logro que sus labios se curvearan. Justo Los hermanos México voltearon a ver a los demás para despedirse, el alma les regreso al cuerpo al ver a todos los demás tranquilos.
Los guardias cerraron las pesadas puertas de metal del comedor.
— ¡se acaban de llevar a mis hijos! —grito España cuando por fin reacciono.
— ¡calmate!—le dijo Romano algo enojado pero tratando de ser delicado— hay que rezar por ellos…son buenas personas y no merecen morir de esa manera…
—Lamento informarte que va a suceder lo mismo que en el caso de Rusia y Estados Unidos—hablo desde una mesa alejada de todo Sebastián— todos van a morir porque todos van se van a sacrificar por su familia…son los malditos 1p, los originales tienen los principios más marcados.
Flavio se dedicó a asentir mientras Luciano se limaba las uñas y Riley jugaba con su arma.
Todos los ignoraron. No estaban de humor para ese tipo de comentarios por lo que decidieron continuaron con sus actividades, aunque eso no les impidió sentirse tristes.
Algunas horas después el anuncio de la muerte de México, permitió a todas las naciones latinoamericanas y algunas de Europa, al igual que Asia derramar algunas lágrimas amargas.
O-O-O-O
—Esto no parece una cárcel—dijo de repente Inglaterra.
— ¿Por qué no, honey? —pregunto Oliver.
Arthur pensó por donde tenía que empezar su respuesta. En primer lugar, a lado de su celda tenían su pequeña y privada cocina, junto a un comedor lujoso, comparado a la de las prisiones normales. En segunda, su celda estaba decorada como un hotel de cinco estrellas (muy rosado, porque al parecer la decoraron para Oliver y solo agregaron una cama más para Arthur) En tercer lugar, tenían un teléfono instalado para llamar a cualquier parte de la cárcel excepto la celdas, que solo su contrario se había atrevido a usar pero le dijo que cuando marco a la cocina solo escucho estática, por lo que dieron por descompuesto el aparato.
—Olvídalo—murmuro Inglaterra—por cierto ¿no te han dicho cuándo vamos a pelear?
— ¿Qué? —pregunto Oliver confundido—Oh honey, no te atormentes con eso, cuando llegue el momento estoy seguro que cosas buenas pasaran.
— ¿Cómo lo sabes? ¿Quién te lo asegura?
El 2p se encogió de hombros—me lo dijo un pajarito rojo.
Arthur frunció el ceño, molesto por la actitud tan infantil de su contrario ante cosas importantes.
—En fin Arthie love, me tengo que ir ¡no te metas en problemas! —Oliver abrió como si nada la puerta de su celda y salió dejando a Inglaterra sorprendido.
— ¡Hey! ¡hey! ¿Cómo hiciste eso? ¡Estamos en una prisión bloody wanker! —le grito pero nadie le contesto. Bufo por lo bajo y movió sus piernas, descubriendo que ya no había hilos se lo sujetaban a la silla de ruedas. Se alegró ante el simple hecho de estar libre pero cuando trato de pararse sus piernas le fallaron y cayó al frio suelo blanco. Lo intento nuevamente más seguía sin poder levantarse, fue hasta después de la novena caída se dio cuenta que tal vez ya no podía caminar.
Se quedó un momento paralizado por el miedo. Jamás en su larga vida se había preguntado qué haría si perdía las piernas, pues si un cañón, bala o cualquier otro tipo de instrumento se las quitaba volverían a crecer.
Pero de repente recordó que ya no era una nación…era una persona común, corriente y mortal…
Tenía que olvidar todo. Las batallas, las victorias, las pérdidas. Todos estos siglos, milenios que había vivido se irían a la basura dentro de unos cuantos años más, cuando empezara a sufrir las enfermedades que los ancianos tienen y muriera en una cama de hospital conectado a un montón de aparatos que hacían todo por él.
Sin saber que hacer o como seguir existiendo decidió quedarse en el suelo organizando de nuevo todo su interior.
O-O-O-O
Oliver corría de un lado para otro buscando a las demás naciones pero parecía que habían desaparecido pues ninguna estaba en sus celdas. Se asustó por el posible hecho de que todos hubieran escapado y ningún país se acordó de ellos, dejándolos a la deriva en esta prisión. Después de todo no era la primera vez que se lo hacían a él. Dejo a un lado los malos recuerdos para poder concentrarse en su misión. Decidió esconderse cerca de la oficina que parecía que pertenecía a los guardias y esperar a que alguno saliera.
— ¿escuchaste? Ya Estados Unidos y Rusia murieron, creí que durarían más…
—yo igual—comento— ¿ya los pasaron a la morgue?
—sí, pero fue raro, un científico dijo que el jefe había dado órdenes de que los metieran sin quitarles nada y si era posible que hasta lo guardaran con sus posesiones—dijo mientras ambos guardias se alejaban con tranquilidad.
Oliver suspiro. Había conocido a ambas naciones, eran muy amables con él, además eran las únicas que comían sus cupcakes. Pero en realidad le preocupaba más su Inglaterra, no sabía cómo tomaría la noticia, Alfred era como su pequeño emancipado hermano menor…
Encogió sus hombros y se empezó a buscar la morgue, que, para su suerte se encontraba solo a dos o tres metros de la oficina de guardias.
Antes de entrar se aseguró de que no hubiera personas, pero no hubo ningún riesgo porque la habitación estaba sola.
Al abrir la puerta sintió como el aire frio le golpeo la cara, esto no le importó en lo más mínimo y continuo con su labor. Empezó a buscar en las gavetas el nombre de Estados Unidos, cosa que no fue difícil porque solo habían muerto 10 representaciones humanas de países, pero parecía que su objetivo era aniquilar a más, pues había un pasillo tan largo lleno de gavetas que Oliver no alcanzaba a ver hasta donde acababa.
Abrió con cuidado el cajón de Alfred, este tenía un gran hoyo en su corazón y por la expresión que había quedado en su cara parecía que las últimas horas de su vida no las paso muy bien.
Pero sus lentes no estaban, el único rastro que encontró de ellos fue el armazón destruido.
Cerró el cajón con enfado y se sentó en el congelado suelo.
— ¿Qué hago? —murmuro fastidiado. Cornelius* no le había dicho que hacer en caso de que los lentes desaparecieran o algo por el estilo…al menos que…
Se cortó el dedo con el pico de una de las gavetas y con su sangre empezó a dibujar el mismo pentagrama que el demonio había hecho en su celda. Era un cliché hacer todo eso, pero había visto en una película que así se convocaba a un ser del inframundo y esperaba que funcionara.
Pero tras varios minutos de esperar se dio cuenta que su ritual no había funcionado.
—creo que tendré que llamarle al director de esa película para comunicarle mis quejas—comento serio.
—Pues yo creo que más bien deberías agradecerle—le contesto una voz atrás de él.
Oliver volteo para encontrarse con Cornelius, quien sonreía de manera burlona.
—Bien—le enseño el armazón destruido— ¿Qué haremos ahora?
—Quítale su medalla a Rusia, es igual de peligroso que los lentes del estúpido de Alfred.
Oliver siguió sus indicaciones, cuando termino le entrego el objeto al demonio.
—No entiendo porque tenemos que tener eso nosotros. Es solo una medalla vieja ¿en que nos podría servir?
—Ya lo veras, pero por el momento no te puedo decir—dijo simulando tristeza—en fin, si te sirve de consuelo, con esto has ayudado mucho a Arthur—se envolvió en sus alas y despareció sin dejar algún rastro.
Oliver tenso su sonrisa tratando de tranquilizarse. Odiaba con toda su alma a ese demonio mandón pero si ayudaba a su 1p todo valdría la pena.
Regreso a su celda, encontrando a Arthur llorando en el suelo. Lo ayudo a levantarse, lo consoló como una madre lo hace con su hijo y lo obligo a ir a dormir.
Ahora su principal razón de vivir era proteger a su original, hacerlo llegar hasta el final de esta pesadilla, de esta nueva era.
*petite vete: pequeña bestia
*Cornelius: Arthur en latín… ¡Es que se me olvido poner la nota en el capítulo anterior! ¡Lo siento!
¡Hola a todos!
Bueno ya estamos en el capítulo 12 y quiero avisarles que para el próximo capítulo va a ver un montón de muertes así que…*se esconde en un bunker* me estoy preparando para los posibles ataques.
En fin, ya voy a salir de vacaciones *empieza a bailar* por lo que creo que voy a poder actualizar por lo menos 2 veces a la semana
Contestemos comentarios
Wind und Serebro: si…yo también dije lo mismo, pero ese era el propósito de poner a China, que diera un panorama de cómo están las emociones. ¡Gracias por leer!
Horus100:Nope, pero se pondrá peor D: ¡Gracias por leer!
Suguintoulabruja: ¡Ya sabes que siempre muestro mi agradecimiento hacia en nuestros PM! Me alegraste mucho el día con tu comentario bíblico, ¡es hermoso! Siempre que lo leo es así de *modo Polonia on* COMO QUE ADORO A ESTA CHICA, te aseguro que pronto tendrás un final medio feliz o que Chaac inunde mi habitación hasta que me ahogue *levanta una mano jurando* además presiento que vas a necesitar esto *le da una caja llena de pañuelos* te espera mucho aun… ¡Gracias por leer!
NO olviden dejar sus reviews, recuerden que es el combustible para que el fic siga avanzando!
Se despide Lady Raven
