Dear diary,
Pensé que me moriría hoy…
…
Ah…
…
Solo era un presente a modo de agradecimiento… ¿Qué tanto costaba dárselo?
…
Al parecer…mucho…
Hoy no se me olvidó guardar ambas muñequeras en la maleta…aunque una…precisamente la negra…no se me "olvidó" gracias a la buena memoria de mi "querida" kwami, la cual se divertía a mi costa por mi puro estado de nerviosismo desde el principio de la mañana.
Bueno…El día en sí transcurrió tan tranquilo como siempre.
En la mañana, antes de que empezaran las clases, le entregué sin demora a Alix su muñequera, de la cual se encargó de presumir durante el resto del día y precisamente durante el receso en las narices de Kim.
El pobre había estado toda la semana haciendo las tareas de Alix y sus resúmenes como castigo impuesto ante la apuesta que perdió la semana pasada.
Él, que no desea sentirse inferior, y mucho menos ante la pelirosa, se acercó a mí durante el receso y también me pidió como favor que le hiciera una muñequera. Ante eso Alix se interpuso y expuso mil y un excusas como el que él ya tenía una muñequera y la tenía como nueva. Al final, y como es costumbre, todo acabo en otra discusión entre los dos atletas que les llevó a competir.
En esta ocasión me lavé las manos y no quise saber de qué trataba el nuevo reto y apuesta esta vez. Lo único que llegué a saber por parte de Alya es que Kim había acabado en la enfermería con un chichón al caer por las escaleras…No me preguntéis el por qué.
En fin...
Aprovechando que todos estaban hoy más pendientes de la apuesta de esos dos que de otros asuntos, y especialmente mi amiga Alya, me acerqué con cierta pena a Adrien agarrándolo tímidamente del borde de su camisa blanca y le pedí hablar apartados en otro lado.
Él estaba atento también a la competencia y cuando lo llamé pareció sorprenderse un poco, pero al contrario de lo que yo pensaba, me sonrió calmado y me asintió sin problema caminando conmigo hasta nuestra aula de clase.
Una vez allí no sabía dónde meterme…
En esa situación…y a solas con él…lo primero que se me venía a la cabeza era la palabra "confesión"…y eso solo me aterraba más ante la naturalidad con la que actuaba el rubio.
Intenté tranquilizarme y actuar normal. Sin querer crear un silencio incómodo entre ambos actué rápido y nada más entrar a clase me dirigí hacia mi macuto y con un guiño de Tikki desde mi maleta, me volví a acercar a él para extenderle la muñequera negra y con la huella verde.
¿Su reacción?
Claramente fue de sorpresa. No se lo esperaba.
¿La mía?
Todo el rato con la cabeza gacha evitando mantener contacto visual con él. De no haber sido así no hubiera sido capaz de mantener una conversación coherente.
Creo que nunca había mantenido una conversación tan larga con él.
Me preguntó por el motivo del obsequio y especialmente por el diseño específico con el que lo había hecho.
Fui lo más sincera que pude y con toda la tranquilidad de la que me veía capaz apretando los puños y mostrándome natural.
Le dije que me gustaba la figura y los ideales de Chat Noir; el cómo confiaba ciegamente en Ladybug a pesar de todas las circunstancias y como velaba por ella y era su apoyo. Le expliqué que quería dárselo a modo de darle las gracias por ser mi apoyo y ayudarme aquel día cuando no me encontraba en mi mejor momento y para cuando creí terminar mi monólogo, logré levantar el rostro para contemplar la más bella de las sonrisas.
Era dulce, conmovida y tierna.
Parecía que era él el que me estaba dando las gracias cuando yo era quien quería dárselas. Pensé que podría usarla puesto que sabía que jugaba al baloncesto…pero eso tampoco lo di a entender claramente para que no se diera cuenta de cuán pendiente estoy de él y lo que me importa.
Sin saber como interactuar frente a él sin que me diera un paro cardíaco me disculpé y le volví a dar las gracias por todo antes de marcharme por la puerta de clase para "huir" con Alya.
No le conté nada a ella hasta que salimos de clase y me acompaño a casa para hacer las tareas conmigo. Parecía un fangirl total y sus comentario pícaros no hacían nada más que hacerme plantearme si lo que hice estuvo bien.
Pero lo cierto querido diario…es que no podría estar más feliz por haberlo hecho…
Desde que se lo entregué, me fije que lo llevo puesto en su muñeca durante el resto del día hasta que lo perdí de vista en la salida al subirse en su limusina…y lo que más me fascinaba de todo…
Por fin había logrado darle un presente mío sin que fallara en el intento o sin intermediarios; había podido mantener durante un rato una conversación con él; había podido darle las gracias como deseaba…y he tenido el gusto de ver una sonrisa sincera en su rostro muy distinta a las que porta para aparentar ser "el chico perfecto".
Quiero conocer "al chico imperfecto"… "mi chico imperfecto"…
Y no cabía en mí al pensar que yo era la causante de esa sonrisa que no se borraba de mi pensamiento.
Aunque ahora que lo pienso…
Hablando de chicos imperfectos…
Ya va siendo hora de que me prepare para la patrulla nocturna de hoy.
Hoy cierto gatito no se me escapa de un interrogatorio más que seguro.
See you tomorrow diary,
Marinette
