Disclaimer: La trama es mía, Stephenie Meyer igual lo es ya que la compré por Ebay, por ende, Crepúsculo me pertenece (?).


Tres, dos, uno... ¡Estamos al aire!

Summary: "—¿Qué tal amigas? Les habla Isa. Amor, desamor, ¿algún corazón roto el día de hoy?—las palabras 'al aire' estaban encendidas de un color rojo en un pequeño letrero, me acomodé los auriculares y apreté el botón del número uno que estaba encendido en blanco. — Ehm, mhmm... Ho-hola, Isa. Verás, mi novia me engañó... con mi mejor amiga". Todos Humanos. Bella&Edward.


Capítulo 8: La explosión del gatito gruñón.


— Mira lo que acabo de encontrar mi querida Bellie…

— ¡Aléjalas de mi inmediatamente Alice!

— Oh no, claro que no —Alice apareció frente a mí y chilló— ¡Flores!

— Solo… Tíralas, por favor —Alice sonrió y negó lentamente con su cabeza, mientras dejaba el séptimo ramo de flores en un jarrón sobre la mesa. Esta vez eran unas preciosas astromelias de diversos colores.

— ¿Tienes alguna idea de quién puede ser el que te las envía Bells? —rodé mis ojos a su pobre intento de pasar como si no supiera nada de nada— Ya van siete ramos amiga, siete.

— Realmente prefiero no pensar en ello Alice, muchas gracias —le di una mordida a mi sándwich y me dispuse a masticar lenta, muy lentamente, para evitar hablar de este tema en particular.

— ¡Pero Bella, las flores están hermosas! Yo sinceramente creo que deberías agradecerle de alguna forma… —arqueé una de mis cejas observando como la duende divagaba con cosas que incluían las palabras "Bella", "extraño" y "cita" en ellas.

— Alice, por favor —le supliqué con la mirada que dejara el tema hasta ahí.

Hmpf, okay, está bien, no seguiré insistiendo pero… —se acercó a mi danzando y estiró su pequeña mano, la cual sostenía una tarjetita— Ten, tienes otra nota —Alice me entregó el pequeño papel que venía en las flores, al igual que en los seis ramos anteriores.

Una semana llevo recibiendo flores de un completo extraño.

El primer ramo traía consigo una tarjetita que decía "Las rosas" y nada más. Discutí que aquel ramo no era de mi pertenencia, digo, ¡Decía Las rosas por el amor de Dios! Mi nombre no es: Rosa Isabella Marie Swan. Y así fue como seguí discutiendo que aquel hermoso ramo compuesto por rosas blancasno era para mí. Pero Alice y Peter, el chico que repartía, insistían en ello. ¿Quién sabe más, yo, una simple mortal o el chico que estaba destinado a hacer su entrega? Al siguiente día le siguió otro, y otro, y así sucesivamente. Cada ramo traía dos palabras consigo.

Hasta el momento llevo siete tarjetas que dicen lo siguiente:

"Las rosas son rojas, las violetas azules y si aún no lo adivinas, me…"

— ¿Cuántas tarjetas crees que falten? —Alice estaba mirando sobre mi hombro las siete tarjetitas en fila.

— No lo sé y no me interesa —volví a guardarlas en orden dentro del cajón de mi despacho— Bien, llegó finalmente la hora de volver a casa enana, será mejor que nos movamos, ¿no quieres llegar rápido donde tu querido Jazz?

— Sabes que te importa, pero quieres aparentar que no lo hace —me dijo con diversión impregnada en su voz, mientras le daba un toque a mi mejilla derecha con su dedo índice. A ella le encantaba picarme— Eres tan predecible mi querida Isabella.

— Oh, cállate Alice —mi querida nueva amiga me dio la mirada del terror. Cerré mis ojos rogando al cielo cuando comencé a escuchar una pequeña cancioncita ser tarareada por aquel demonio que iba a mi lado.

— Bella tiene un admirador secreto, Bella tiene un admirador secreto… —íbamos caminado por el pasillo de la radial y Alice seguía cantando esa cancioncita. Lo peor del problema es que en mis manos llevaba una tira de cinta adhesiva. No se imaginan las ganas que tenía de ponerla en la boca de la enana.

— ¿Bella tiene qué?

Jesús.

— ¡James, que agradable sorpresa! —Alice se colgó del brazo de James mientras este me miraba con confusión y luego sus ojos se dirigían a Alice— Oh, a lo que íbamos. Bella tiene un admirador secreto —James frunció el ceño y su mirada estaba sobre mi otra vez.

— ¿Que tu qué? —rodé mis ojos con exasperación.

— No escuches a Alice, por favor ignórala, yo lo estoy haciendo.

— Si necesitas que me deshaga de algún idiota solo tienes que decirlo Bella, yo podría perfectamente…

— ¡Eh, tranquilo ahí campeón! —solté una pequeña risita con diversión— No necesito que asesines a nadie, creo que es inofensivo —le guiñé un ojo y seguimos nuestro camino— Oh, por cierto, ¿qué haces aquí?, ¿no deberías estar en tu casa, lejos de este chiquero?

— Uh, eso… —James se movió incómodo en su lugar y sus ojos miraban a cualquier lugar excepto a mí— Bueno, verás… Mike me mandó a buscarte para que fueras a la sala de conferencia. Todos están ahí —me crucé de brazos y entrecerré mis ojos con suspicacia.

— Y… ¿Qué están haciendo todos ahí cuando deberían estar en sus casas? —Alice movió su cabeza negativamente y dio un pisotón en el suelo.

— ¡Percibo malas energías en este lugar! —chilló alzando sus brazos, un tanto malhumorada.

Jasper olvidó darle la pastilla el día de hoy.

— Solo vamos, ¿sí? Lo verás por ti misma.

Seguí a James hacia la sala de tortura con algo de miedo. Podía esperar cualquier cosa, eso estaba comprobado.

...

Entonces, señorita, ¿quién tuvo la idea de crear tan maravilloso y exitoso programa en el que usted es la protagonista?

Oh, bueno, pensé que eso estaba claro, ¿no?, ¿de quién más iba a ser la idea? El mérito es todo mío, por supuesto —Tanya le dedicó una sonrisa lasciva al presentador, el hombre se removió nervioso en su lugar. Calienta pollas.

¡Por supuesto!, no se podía esperar menos de un encanto de mujer como lo eres tú cariño, ¡quién diría que serías tan adorable y tan hermosa! —el presentador le guiñó un ojo con coquetería. Él solo estaba buscando a la mujer que calentara su cama esta noche, y Tanya sería la que ganara el puesto, de seguro.

— ¿Qué demonios es esto? —pregunté escandalizada, con un tono un poco más alto de voz.

— ¡Pero si es nuestra querida y exitosa Isa! —Lauren caminó hacia mi contoneando sus caderas. Enserio, ¿qué pretendía?, ¿desviar mi orientación sexual o algo?— Esperen. ¿Qué estás haciendo aquí si esa entrevista es para…? ¡Lo siento! Había olvidado que alguien como tú no era para poner frente a las cámaras.

— Lauren, ve a molestar a otra parte — Le di una inocente sonrisa, lo único que quería era romper esa nariz operada que tenía— Lo digo enserio. Vete.

— Uh, eh, Bella, tranquila corazón, tranquila —Mike se posicionó junto a mí, mientras Lauren me dirigía una sonrisa llena de burla y se alejaba a paso lento.

¿Tranquila? —murmuré— ¿Qué está pasando Mike?, ¿qué es esta entrevista?, ¿qué hace esa idiota en la televisión? —Mike arregló el cuello de su camisa como si este lo estuviera asfixiando, una gota de sudor se formó en su sien. De nerviosismo, supongo.

No sería su camisa la que lo asfixiaría si no se dignaba a hablar, ahora, ya.

— Bueno, hace algunos días recibí una llamada del director de Vida nocturna en Seattle, haciendo una muy buena propuesta para una entrevista exclusiva con la locutora del programa radial número uno —Mike me miró pidiéndome disculpas con esos ojos azules de cordero degollado— Tuve que hacerlo Bella, ¡ella es la que está por todos lados!

Respira y cuenta hasta… cien.

Y dime, ya que has ayudado a muchas mujeres e incluso hombres de nuestra ciudad, ¿cómo lo haces?, ¿por experiencias propias con los fallidos intentos que Cupido le ha dado a tu vida? —el tipo estaba esperando que ella apareciera con un "Nada de eso, estoy soltera". ¡Vamos! Se podía ver en su mirada expectante.

No exactamente. Yo he botado a cada uno de los hombres que se han propuesto lamer el suelo para mí —santo Dios, ¿ella enserio está diciendo eso?— Merezco mucho más de lo que ellos me ofrecen. ¿Puedes creer que uno quiso pedirme perdón regalándome un bolso Gucci?

¡Pero qué hombre más insensible! —exclamó el tipo con fingido horror— Esa no es la forma de tratar a una hermosa dama.

¡Insensible se queda corto!, ¡fue un completo animal!, ¡pensó que me rebajaría a volver con él por un bolso Gucci de la temporada pasada! Nunca me verás con un bolso de la temporada pasada, te lo puedo asegurar.

Y así fue, damas y caballeros, como la apariencia de Isa quedó por los suelos.

Mi mandíbula estaba apunto de desencajarse.

— Si no apagan eso en este instante —siseé entre dientes, masajeando mi sien con los dedos—, ¡juro que romperé esa maldita televisión!, ¡lo juro!

Se armó un completo caos en la sala de conferencias. Todos estaban como locos, creo que mi tono de voz los alteró solo un poco. Nadie podía encontrar el maldito control, y cuando sugerí amablemente que lo apagaran directamente de la pantalla, en vez de hacer lo que amablemente les pedí, ¡le subieron al maldito volumen de la televisión!

¡Le subieron por todo lo santo!

… También, hubo una vez este tipo... No recuerdo muy bien su nombre, da igual. ¡Me regaló unos tacones de oferta!, ¡oferta!, ¿puedes creerlo? ¡Ni siquiera tenían una marca!, ¿cómo esperas que una dama como yo use zapatos de oferta? Hombres, son realmente…

Finalmente dejé de escuchar esa molesta voz.

Tenía unas ganas enormes de romper todo lo que estaba en la sala, incluyendo a las personas.

— T-te das cuenta… ¡Mike, te estoy hablando, cierra esa maldita puerta! —descubrí in fraganti al muy idiota que intentaba escapar por la puerta sin ser visto. Se estremeció y se acercó a mi lentamente— ¡¿Te das cuenta de la estupidez que has hecho?! —Le chillé en su cara, incluso creo haberle escupido.

Ni que me importara.

— Bella, yo no sabía que Tanya…

— ¡No me vengas con eso!, ¿sabes lo que le hará al programa esto? ¡Dios!, ¡es tan jodidamente superficial, demonios! —seguí masajeándome la sien, tratando de calmarme— Se supone que ella es una modelo profesional, y bueno, la mayoría de ellas son unas completas…

— Sí, bueno, hablando de eso —Mike soltó una pequeña risita nerviosa que me hizo molestar aún más— Es gracioso pero… ¡Tanya no es una modelo profesional! En realidad, la chica es la ahijada de Aro y recién estaba entrando al mundo del modelaje cuando se le presentó esta oportunidad, y bueno, yo no…

Sal de mi vista —Mike se quedó estático frente a mí cuando hablé entre dientes— Lo volveré a decir —pronuncié con voz pausada—, ¡sal de mi vista ahora, inmediatamente, vete, aléjate! —chillé, poseída por la cólera— ¡Y no te atrevas a ponerme un dedo encima tú… Tú… Inepto, bueno para nada!

La sala, que anteriormente estaba en silencio por mi arrebato, ahora… Bueno, siguió en silencio. Este silencio era más bien molesto, incómodo, demasiado denso. Y todos mis espectadores tenían una mirada estupefacta en su rostro.

— Isabella Swan, no permitiré que me hables así, soy tu jefe —enarqué una de mis cejas sin poder creer lo que veía y escuchaba. Mike estaba totalmente serio frente a mí, con sus brazos cruzados sobre su pecho.

Oh, él pensaba que podía intimidarme.

— ¿Perdón? —pregunté, sin poder creer que ese hombre hubiera osado a llamarme por mi nombre completo.

— Me escuchaste y no lo volveré a repetir. Has cometido una falta de respeto enorme a mi persona y no permiti…

Jódete.

— ¿Qué has dicho? —su rostro era una máscara de seriedad.

— ¡Jódete Michael Newton! —me giré a nuestros queridos espectadores. Y el show comenzó— Jódete tú también James, por no decirme a lo que venía —me giré a Lauren y le sonreí— Y a ti que te jodan, sé que te encanta, tú… ¡Zorra! —inflé mis mejillas y exploté nuevamente— ¡Jódanse todos ustedes, todos, cada uno de ustedes! —me giré nuevamente a Mike— ¡Despídeme si quieres, me importa una mierda, a ver si Tanya-lame-bolas aconseja a mi audiencia sobre zapatos y bolsos! ¡Zapatos y bolsos!.. Espera, no te haré trabajar, ya que no sabes hacer tu jodido trabajo, ¡renuncio!

— Eh, lo siento, ¿Bella? —Peter, el chico del reparto, estaba asomando su cabeza por la puerta. Su mirada mostraba una leve pizca de temor.

— ¡¿Qué quieres tú ahora?!

— Te buscan afuera, un chico que dice llamarse Edward.

Ajá.

Hasta que al fin apareció… el muy maldito.

— Dile que me espere, ¿si? —le respondí dulcemente, causando un estremecimiento en casi toda la audiencia. Me giré nuevamente hacia ellos sonriendo de manera angelical— Bien, terminé con lo que debía decir. Ahora necesito terminar con otro asunto. Adiós, hasta nunca.

Se lo comerá vivo, pobre chico —Alice le susurró a Ángela, quien asintió fervientemente.

...

Y ahí estaba él.

Justo como lo recordaba desde el día en que Jasper lo llevó a mi humilde hogar. Su melena cobriza desordenada, esa vestimenta desgarbada, aquella apariencia que decía "Estoy listo para ir a tu cama". Tenía su mano izquierda dentro del bolsillo de su pantalón, mientras que en la derecha sostenía un octavo ramo de flores.

Mala hora, muy mal momento.

— Buenas… —miró el reloj que reposaba en su muñeca y sonrió de lado— noches, Bella.

— Buenas, ¿qué haces aquí?

— Oh, bueno —desordenó su cabello con nerviosismo— Creí que era lo correcto traer el último ramo personalmente.

— Creíste que era lo correcto… —murmuré con un tono de voz monótono.

— Eh, ¿sí?, uhm, bien, toma, aquí está —me lo entregó rápidamente y con algo de torpeza. Comenzó a balancearse sobre sus pies, incómodo. Tome el ramo de Fresias entre mis manos y encontré rápidamente la nota correspondiente.

Acaba con esto de una buena vez Bella.

Abrí el sobre que contenía la tarjetita, para mi sorpresa había dos notas.

La primera decía "gustas tú".

Traté de recordar el resto y las palabras vinieron instantáneamente a mi cabeza:

"Las rosas son rojas, las violetas azules y si aún no lo adivinas, me gustas tú"

La segunda tarjeta era todavía peor:

"¿Me concederías el honor de tener una cita conmigo?"

Miré a aquel hombre por debajo de mis pestañas, escaneándolo minuciosamente. Aún seguía balanceándose sobre sus pies y me estaba volviendo enferma ese constante movimiento de su parte. Di un largo suspiro y me propuse guardar las tarjetas lentamente dentro de su pequeño sobre.

— No.

— Uh, ¿p-perdón? —en sus verdes ojos había desconcierto. Y yo no estaba de humor para eso.

No estaba para nada de humor.

— No saldré contigo —resoplé bruscamente, rodando mis ojos— Ni hoy, ni mañana, ni nunca. No. Jamás. Nunca. ¿Quedó claro? —Edward asintió torpemente, sin palabras— Bien, y dile a Alice que te de las flores, no las quiero… —empuñé mis manos y continué con la verborrea— ¡No quiero absolutamente nada, ni siquiera esa adorable frase, no la quiero! Digo, ya, está bien, es adorable ¡pero no tiene lógica! Tú, tú… ¡Eres un enfermo!, ¡te odio, los odio a todos!

Suspiré cuando termine de gritarle.

Se sentía un poco de bien haber soltado toda la furia que tenía dentro.

— ¿Mal día? —me preguntó con calma y una suave sonrisa de comprensión en su rostro cuando vio que me había aligerado un poco luego de gritarle en la cara como una vil bruja.

— No tienes ni idea, uno de los peores días de mi existencia… —suspiré con cansancio— Así que será mejor que te marches, o seguiré insultándote, no te imaginas cuantas ganas tengo de despellejarte vivo, solo por ser el ser humano que tengo más cerca —su sonrisa se hizo más grande.

— Te quedas con las flores —me guiñó un ojo antes de dar media vuelta—, y con la adorable frase.

— ¡Vete idiota del demonio!

Lo último que escuché fue su fuerte carcajada y la frase que me dijo:

"¡No me daré por vencido, gatito gruñón!"

Una punzada en mi cabeza me dijo que otra persona que también era un completo dolor en el trasero me había llamado así.

No estaba de humor para analizarlo.


¡Buenas noches!

Y la otra actualización, bien, creo que cumplí la cuota este domingo (?) Aquí les traigo el capítulo nuevo, la cosa de Isa se les está saliendo de las manos y nuestra querida Bella finalmente reventó. Veremos como avanza el programa sin la verdadera Isa, ¿eh? alguien por ahí se enojará un poquitín por eso... O tal vez todo sea parte del plan que tienen Tonto y re Tonto (?) No pondré fecha de cuando subiré la nueva actualización porque soy horrible para eso, hoy estaba toda estresada recordando que había dicho "el fin de semana" y estaba como: Marina, ya les mentiste, ni mierda alcanzas a actualizar hoy, aún no terminas el puto capítulo y blablablabla. ¡Pero alcancé a hacerlo! XDDD así que, espero lo hayan disfrutado de todo corazón :)

¡Espero les guste el capítulo, muuuuchas gracias por su apoyo!

Lamb.