Después de tanto tiempo, aquí el cap. 12.
Antes de comenzar, quiero dejar una pequeña aclaración: Nitou Honoka es el nombre real de Bonitona, una de las integrantes de Prominence (No aparece en el anime).
Enjoy!
Tenía tanto miedo.
Atsuishi Shigeto corría por los largos y confusos pasillos de aquel lugar, tomado de la mano de una hermosa mujer de cabellos verdes y destellantes ojos violetas, escondidos tras los cristales de sus lentes enmarcados en negro.
-¡Shi-chan, corre más rápido! – le gritaba ella, casi arrastrándolo por el oscuro sendero.
-Tengo miedo, Nitou-san.
-Todo estará bien, Shi-chan. Te lo prometo.
Atsuishi sólo atinó a sostener la mano de su compañera con más fuerza. Sinceramente, ignoraba por completo las razones por las cuales estaban huyendo, pero, fuesen cuales fueren, mantenía la esperanza de que la joven hubiese descubierto una forma en que ambos lograsen escapar de aquel horrendo lugar.
-Nitou-san, ya no puedo correr más – articuló el rubio con dificultad. Su cuerpo dolía demasiado.
-Sólo un poco más, Shi-chan, por favor se fuer...
Un estridente sonido rebotó por los pasillos del lugar. Nitou cayó como peso muerto al piso, arrastrando a Atsuishi con ella. El rubio se incorporó como pudo, mientras se acariciaba el rostro con su mano libre.
-Nitou-san, levántese – le pidió, pero no hubo respuesta- ¿Nitou-san?... ¡Nitou-san!
La sujetó por los hombros y la sacudió con histeria, pero sin importar cuanto la moviera, la chica no reaccionaba. Arrebató su mano de la inerte de la joven y la volteó haciendo uso de sus últimas fuerzas. Fue entonces cuando logró divisar un enorme charco de sangre manchando el piso, así como la cara de su compañera.
Un agujero de bala en su frente.
El rostro de Atsuishi se desconfiguró en una mueca de pánico, mientras un sin fin de lágrimas se formaban en sus ojos aterrados. Quiso llorar con todas sus fuerzas, pero el sonidos de unos pasos a sus espaldas fueron suficiente para mantener las lágrimas en su sitio. Se volteó de manera mecánica, consumido por el terror que se apoderaba de cada fibra de su ser. Lo último que logró divisar aquella noche fueron unos ojos fríos e indiferentes en la distancia.
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- Atsuishi-kun...¡Atsuishi-kun, por favor, reacciona! – gritaba desesperado Midorikawa, al tiempo que lo sacudía por los hombros.
Pero no hubo respuesta. El rubio mantenía los ojos perdidos en la nada, totalmente vacíos, mientras lágrimas surcaban sus mejillas.
¿Qué demonios estaba pasando?.
Atsuishi trataba de luchar consigo mismo, pero era inútil. De un momento al otro ya no se sentía en su cuerpo, ni en su cuerpo ni en ningún otro lugar. Quería escapar, alejarse de aquel miedo irracional que carcomía su cerebro a una velocidad de vértigo, pero lo pensaba imposible, sabía que lo era.
¿Se estaba volviendo loco?
-No quiero morir, no quiero morir – Atsuishi balbuceaba las misma palabras una y otra vez, tan fluidamente como su acelerada respiración se lo permitía.
Se llevó las manos al cabello y lo jaló con fuerza, arrancándose varias hebras rubias en el proceso. No quería volverse loco, no podía hacerlo.
-¡Hiroto, has algo! – gritaba Midorikawa, al borde de un colapso nervioso, sosteniendo las muñecas de Atsuishi para evitar que se siguiese haciendo daño. Aún así, Kiyama permanecía estático en su lugar, totalmente paralizado por la situación.
Era esa maldita y molesta sensación de completa irrealidad consumiendo la cabalidad de su cuerpo. Era el aroma imaginario de la sangre colándose dentro de sus pulmones. Era su vista nublada en negro, enmarcando el rostro aterrado de Midorikawa. Eran sus pupilas contraídas y acuosas por las lágrimas. Era el descontrol, el miedo y la total desesperación.
No quiero morir...
Atsuishi apartó a Midorikawa de un empujón, para luego desplomarse de rodillas al piso. Se sujetó la cabeza con ambas manos, en un vano intento de mantener su escasa cordura.
No quiero morir...
Y fue entonces cuando Ryuuji lo comprendió, lo único que había en la faz de Shigeto era un pánico sobrenatural.
No quiero morir...
Sintió un sabor ácido subiendo por su garganta y antes de siquiera enterarse había vomitado sobre su ropa.
No quiero morir...
-¿Qué demonios está pasando aquí? – logró escuchar en la distancia. Era como si él se encontrase bajo el agua y le hablasen desde la superficie.
¡NO QUIERO MORIR!
De pronto, un sensación cálida envolvió su cuerpo. Su respiración se detuvo por un segundo, mientras sus brazos caían como muertos a sus costados.
-Todo está bien, Heat - le susurró Natsuhiko al oído, con la voz cargada de preocupación, al tiempo que lo abrazaba con más fuerza.- No tengas miedo, yo estoy contigo...
Todo pareció desaparecer entonces. El miedo, la irrealidad, Midorikawa, Hiroto, todo se esfumó en el aire. Correspondió el abrazo como pudo, mientras acomodaba su rostro sobre el pecho de Natsuhiko. Sus ojos pesaban demasiado, tanto que no pudo evitar quedarse dormido.
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Abrió los ojos con lentitud, encontrándose en una habitación desconocida. ¿Dónde rayos estaba?. Recorrió el lugar con la vista, para finalizar encontrando sus ojos con el amable y sonriente rostro de Terumi.
-Estás es mi casa, este es mi cuarto – articuló con suavidad el rubio mayor, casi leyendo su mente.
Atsuishi se incorporó en la cama con algo de esfuerzo. Se llevó una mano a la cara, tratando de recordar qué había pasado exactamente. Fue entonces cuando se dio cuenta que no llevaba nada cubriendo su torso. Atinó a tomar las sábanas y cubrirse el cuerpo con una desesperación difícil de creer.
- ¿Qué fue lo que me pasó? – hilvanó las palabras con celeridad, apretando la tela blanca entre sus manos. Se le notaba perturbado, quizá demasiado ansioso.
Aphrodi esbozó una sonrisa de ternura angelical. Ver a Heat de esa manera, tan indefenso y asustado, hacia que algo se removiera en su interior. Acercó la silla en que reposaba hasta el borde de la cama y, sin meditarlo siquiera, refugió a Atsuishi entre sus brazos.
- Tuviste una crisis de pánico – articuló despacio, casi en un mudo susurro.- Natsuhiko-kun me llamó al borde de un ataque de histeria, parece que le diste un gran susto – se detuvo por un segundo, tomando una bocanada de aire.- Me pidió que te trajera a casa por unos día para cuidarte... Yo sé lidiar con estas cosas mucho mejor que él.
Hubo una largo silencio en la estancia, un silencio que Terumi aprovechó para llevar una de sus manos hasta la espalda de Atsuishi, con la clara intención de acariciarla. Pero una vez hubo posado sus dedos sobre ella, una sensación extraña recorrió todo su ser. Acunó entonces su cabeza sobre el hombro de Heat, permitiéndose observar su espalda disimuladamente, descubriendo lo que parecía ser un enorme dragón, tatuado con fuego, adornando la piel alba.
- Necesito salir por un momento, Atsuishi-kun – y se levantó de la silla, regalándole una sonrisa perfecta.- Volveré en un rato.
Aphrodi se retiró de la habitación tan pronto como pudo, cerrando la puerta estruendosamente tras de sí. Una vez en el pasillo, avanzó unos cuantos pasos antes de dejarse caer sobre una de las murallas del lugar. Deslizó su espalda hasta sentarse en la mullida alfombra, mientras la sonrisa de su faz era remplazada por una expresión extraña.
¿Por qué demonios Atsuishi tenía ese estúpido dragón en la espalda? ¿Por qué?.
Abrazó sus piernas con fuerza e impotencia, al tiempo que escondía su rostro entre ellas. Eso no podía estar pasando ¡No podía ser verdad!. Golpeó el suelo con uno de sus puños, al tiempo que sentía la tela de sus jeans azules empaparse en lágrimas.
Y simplemente se quedó allí, llorando en silencio.
Sí, lo sé, fue muy corto...
Bien, miles de disculpas por la demora. Quizá se estén preguntando porqué tanto tiempo, bueno, digamos que tuve una especie de 'bloqueo' respecto a como escribir este capítulo, no lograba encontrar las palabras adecuadas ni la manera correcta de narrarlo...
Ahora, desde aquí en adelante la historia empezará a complicarse, así que les aconsejo que presten atención a todos los detalles. Es más, les recomendaría que re-lean el fic y anoten todos los detalles, porque esos pequeños datos al aire comenzarán a tener relevancia y serán determinantes en los capítulos posteriores.
Ahora, con respecto a las apuestas de quién es el 'jefe' del que tanto hablan Hiroto y Midorikawa: Algunas personas propusieron a Fudou, Osamu, Kensakki, Seijirou, Kageyama, incluso a Hitomiko... Y pues, nadie acertó. De todas formas, tengo que admitir que me extrañó que algunos pensaran en Kageyama, sobre todo porque en capítulos anteriores se menciona que es el dueño del restaurant en el que trabajan los Fubuki y Burn D=...
En fin, voy a darles dos pistas, a ver como resulta: 1.- No es un adulto y 2.- Es parte del instituto Alien... ¿Ideas?
Bien, muchas gracias por darse el tiempo de leer y, por sobre todo, por tenerme tanta paciencia a pesar de todo.
Bye!
