Seguimos con el capítulo 12 que espero que os guste, lo iba a subir ayer, pero lo deje a medias y hasta hoy no lo terminé.
Personajes creados por Akira Toriyama.
Capítulo 12: Un orgullo.
La luz del sol que aparecí atravesaba la ventana dejaba ver dos cuerpos cubiertos solo por unas sábanas, pero solo uno dormía. Llevaba por lo menos una hora despierto, una hora acariciando el cabello azul de la mujer, mientras contemplaba su blanco semblante. Ni siquiera abrió los ojos para que él adivinara que ese día estaba más hermosa que ningún otro, con lo del embarazo ella estaba muy dejada, parecía un alma en pena, pero parecía que eso iba a cambiar. Luego empezó a sentir el Ki del pequeño, algo que la mujer no sabía era que todas las mañanas lo buscaba para ver cuan de fuerte podía llegar a ser, y la verdad que desde que lo sintió por primera vez hubo un enorme cambio, por lo contrario que el de su hermana. Esa niña malcriada... si pudiera volver al pasado lo primero que cambiaría fue cuando tuvo el deshonor de acostarse con una cualquiera como la veía. Mirando a Bulma se daba cuenta que ese error ya no tenía remedio, odiaba admitirlo, pero cada vez que veía los apagados ojos de la chica sentía un dolor diferente a los demás, algo le había echo, Vegeta deseaba tapar ese sentimiento con su orgullo, pero cada vez se le hacía más imposible.
Ella empezó a abrir los ojos al sentir los rayos de luz que iban directos a sus ojos. En aquel momento se volvieron más claros, más azules, más brillantes. Ella miró al hombre que estaba a su lado y él no disimuló en ningún momento el haberla observado, es más, seguía haciéndolo Bulma acercó sus labios a los de Vegeta y el correspondió el beso, ese era el sueño que ahora tenía la peliazul. Levantarse con el hombre que amaba a su lado y darle un beso de buenos días. ¿Eso era tan difícil?
-Buenos días-dijo ella cuando se separaron-que raro que no vayas a tu entrenamiento diario.-
-Antes tendré que desayunar-contestó sin quitar la mirada de ella.
-Como quieras-decía levantándose de la cama con una sonrisa-le haré el desayuno a su Alteza.-
-Aún no-Vegeta agarró de las manos a Bulma y la volvió a tumbar en la cama, ella sonrió divertida por el comportamiento del guerrero, él solo la miró incrédulo. Hacia tiempo que esa mujer no sonreía de esa manera.
-Bueno, si se te ofrece algo más interesante-decía poniendo una mano en su rostro-solo tienes que pedirlo.-
Él sonrió. Le gustaba la propuesta de Bulma, más bien, le gustaba que ella volviera a ser quien era. Vegeta volvió a besarla mientras acariciaba su cuerpo desnudo, oía a la mujer decir su nombre varias veces entre gemidos de placer, algo que enloquecía más al guerrero.
Aquel hombre la miraba aun de arriba abajo, la propuesta que le pidió no era para nada buena.
-Haber si me entero-empezó a decir aquel hombre-¿quieres adelantar el parto?-
-Sí-contestó la mujer-es que verá, soy actriz y justo necesito ponerme en forma para rodar la película.-
-Pero señorita Briefs-se sentó aun asimilando las palabras de la más joven de la familia de Capsule Corp.-usted no tiene ningún problema en llevar a su hijo durante 9 meses. Debe pensar en su bien, tendría un bebé de tan solo 8 meses.-
-Doctor-se sentó también la joven-me preocupo por mi hijo, por eso quiero el trabajo, para llevar dinero a casa.-
-Sigue sin entenderlo-médico miró algunos papeles-provocar un parto es muy peligroso si no está en unas condiciones que lo obligasen. Por no decir que su hijo sufriría gran riesgo.-
-¿Que riesgo?-dijo como si no le importase mucho-es solo un niño, a esa edad no tiene ni capacidad para pensar.-
-Y como adelante su parto tardará en tenerla-respondió con notorio enfado-lo siento pero va a ser que no.-
-¡Doctor!-el hombre la miró cabreada, entonces ella miró en su bolso y sacó un fajo de billetes-espero que sea suficiente.-
-En los años que llevo de trabajo jamás nadie me ha sobornado-se levantó de muy mal humor el hombre-puede irse con su dinero.-
-Mira que los médicos sois unos aprovechados-Tami volvió a sacar dos fajos más y el médico lo miró-después de todo, usted nada más va a encargarse de que nazca el bebé.-
-Por lo menos su conciencia estará menos intranquila que la mía-dijo aceptando el dinero-intentaré hacer lo que me pide, señorita Briefs.-
-Para eso le he pagado-contestó saliendo de la consulta.
Cuando llegó a casa vio algunos muebles en la entrada tapados, eran todo cosas para bebés. No podían ser para el suyo, ella no encargó nada, y tampoco pensaba hacerlo, para eso estaba su madre, así que sería de su hermana mayor. Fue hacia el salón y se la encontró justo mirando algunas cartas, la veía muy extraña. Se la veía muy alegre, y parecía que estaba más hermosa que antes, la miró de arriba abajo, ella lucía un hermoso vestido rojo resaltando su piel. Desde hace tiempo ella no se ponía un vestido.
-Hola, Tami-dijo Bulma al ver a su hermana, algo que no se esperó, ya que hacía tiempo que no se hablaban-espero que no te haya molestados las cosas al entrar. Todavía no las han subido, pero no tardarán.-
Ella la miró de nuevo sin entender ni el carácter de su hermana ni la molestia que se tomó en preocuparse si tenía problemas con los muebles.
-Por cierto-la peliazul se acercó a su hermana y la miró a los ojos-ayer vino Yamcha.-
-¿Y?-apartó la mirada corriendo-¿habéis vuelto? ¡Me alegro!-
-Yo no voy a volver con él, Tami-tomó de la barbilla a la joven provocando que no apartase la mirada-¿de verdad el hijo que esperas es de Vegeta?-
Se quedó paralizada, no sabía que decir. Seguro que ese idiota montó una escena y le contó lo que tuvieron juntos.
-¿Mentiría yo?-preguntó cabreada apartando la mano de su hermana-no me puedo creer que no confíes en mi.-
-Bueno, solo preguntaba-decía con tranquilidad-pero ya veremos en el parto si es verdad o mentira.-
Bulma se fue a su habitación, Tami todavía no sabía que aquel guerrero era de otro planeta, y que al igual que Chi Chi, su hijo nació con cola, lo seguro que el suyo también pero... ¿el de su hermana? Cuando se enteró de lo de Yamcha le entró grandes dudas. Supuso que por eso se dejó llevar con Vegeta, porque sintió que no había nadie más que ellos y con suerte, uno más pequeño.
Sus días pasaban lentos, no tenía más vida que la cámara de gravedad y la cama de Bulma o la suya propia. No había si quiera comentado por su hijo, sentía que algo fallaba, no era posible que uno fuera fuerte y otro casi imposible de notar. Atacaba a aquellos robots como si la vida le fuera en ello, cada ataque, cada golpe lo agotaba. Se sentía blando, su cuerpo no respondía como él quería, solo estaba siendo presa de un enemigo al que nunca se había enfrentado. Ya no dudaba en que ese ser era un sentimiento, uno muy distinto a otros, pero odiaba pronunciarlo, hasta pensarlo. Miraba el suelo con agotamiento, su respiración era muy rápida, de su frente caían gotas de sudor. Apretó con fuerza sus puños y dio un golpe en el suelo que hizo algunos destrozos, estaba furioso, no le gustaba nada que tan rápido fuera su cansancio. Le estaba costando mucho conseguir su objetivo, y para colmo estaba ella. Culpable la primera de sentirse de aquella manera tan rastrera, cuando quería concentrarse su mente recordaba su rostro al levantarse. Había vuelto a sonreír su alegría era la del principio y todo era gracias a él. Y otra vez más... la sonrisa de Bulma jugaba con la mente de Vegeta, no salía ni desaparecía, se hacía más grande, estaba llevándolo a la locura.
Entró por la ventana abierta, ella estaba doblando su ropa y metiéndola en el cajón. Alzó la vista viendo una sombra frente a ella, era muy conocida. Sonrió contenta, no esperaba tan temprana su visita, pero luego vio algo extraño, se giró asustada para confirmar su sospecha. Su rostro hizo temblar a la mujer pero cuando vio aquella esfera de energía sintió su fin cerca. Se tapó los ojos, esperanzada de que se deteniese, la noche anterior no rogó por su vida, pero ahora suplicaba por seguir con su día a día. Cuando apartó sus manos de su cara al ver que tardaba el ataque del guerrero lo vio arrodillado en el suelo, con la mirada perdida. Bulma se acercó a él y se arrodilló enfrente suya, él la miró. No podía, no se atrevía a matarla. Pensó que así acabaría con todos sus problemas, pero luego supo que si la mataba iban a empezar de verdad. Ya no podía vivir si no estaba cerca, sin oler su aroma sin ver sus ojos cristalinos, sin sentir su piel. Puede que se volviera loco, pero empezó a agradarle el porque de su locura. Ella ni siquiera le gritó, ni siquiera pidió vivir o morir, solo se tapó, creyendo que acabaría con su vida, pero sabía que él no podría aunque hubiese escondido su rostro en aquel momento.
-Vegeta-solo la contempló, estaba hermosa con aquel vestido que la hacía verse única, que error había estado a punto de cometer-te perdono.-
Se levantó del suelo y ella lo imitó. Estaba mirándola agradecía que lo perdonara, era lo que quería y ella lo sabía tan bien. No sabía si le molestaba que supiera tanto de él, como si pudiera saber lo que piensa, aunque había cosas que estaba seguro de que ella jamás sabría. Quiso darse la vuelta y salir de allí, pero esas palabras le detuvieron por completo.
-Solo quiero que sepas-dijo la mujer en un tono tranquilo-que si tuviera que morir... me gustaría que fuera contigo.-
-Bulma-ella se sorprendió al oír su nombre-a mi también.-
Salió de su cuarto, mientras ella le seguía con la mirada. Jamás unas palabras tan fuertes y peligrosas le pudieron sonar tan bellas y dulces. Pero lo único que pudo hacer era pensar en su respuesta y en como sonó su nombre en sus labios. Por una vez has dejado tu orgullo a un lado...
Espero que os haya gustado! Gracias por todos los reviews y a los que seguís la historia, espero que la vayáis disfrutando de ella.
