Disclaimer: Avatar: The lat airbender y sus personajes no me pertenecen, no recibo beneficios con esta historia.
Capítulo 12: Remordimientos y Promesas.
Zuko abrió los ojos con dificultad, desesperado ante aquel brusco acto abrió los ojos y encontró a una mujer de cabellos azabaches y una mirada entristecida observándolo fijamente. Era su madre.
El joven soberano se quedó sin habla por unos instantes, el peso de los años quedaba al descubierto en las facciones de su rostro y su aspecto en general, aunque su indiscutible belleza continuaba intacta.
-M-mamá.- Las lágrimas brotaron de sus ojos como por arte de magia, aquellas lágrimas que había contenido tantos años, llenas de felicidad y tristeza.
-Zuko, hijo. Te he extrañado tanto!- Ella se puso de pie y lo abrazó con energía.
-Lamento tener que reencontrarnos en esta situación.-
-No hijo, no es tu culpa. Katara me habló sobre sus planes para rescatarme, yo lo lamento.- Los ojos del muchacho se abrieron desmesuradamente.
-Katara! En donde está ella? Qué le ocurrió?-
La maestra agua se acercó hacia el joven soberano con esfuerzo, tenía múltiples lastimaduras en los brazos y piernas y el rostro lleno de tierra. Zuko se aproximó hacia ella y acarició su rostro con tristeza.
-Que te han hecho? Estas muy herida, acaso...-
-Oh vaya, veo que llegué justo para la hora del romance Zuzu.- Azula se encontraba de brazos cruzados, descansando su cuerpo sobre una de las columnas cercanas a la celda y con una sonrisa característica de victoria. El ex principe se puso de pie y se acercó hacia ella.
-Sabía que estabas detrás de todo esto, tuviste el descaro de secuestrar a nuestra propia madre! Como demonios huíste?-
-Huir? Oh no Zuzu, te equivocas. Tus suboficiales me liberaron, supe que ellos no eran gente muy lista así que los convencí con estupideces como "un mejor puesto, un sueldo acomodado" y simplemente me dejaron en libertad.- El rostro de Zuko emanaba ira en estado puro, cada parte de su ser quería aniquilarla.
-Cuando te ponga las manos encima yo..-
-Si yo fuera tú cuidaría de mis palabras, recuerda que tengo a tus puntos débiles.-
Azula dio unos pasos hacia atrás y dos hombres uniformados se adentraron en la celda y emitieron dos llamaradas de Fuego-Control hacia Katara. Pero antes de que pudiese llegar a ella, Zuko interfirió con la última llamarada que contaba y uno de ellos le asestó un puñetazo dejándolo caer al suelo.
-Sabes perfectamente que en estos momentos no tienes la chance de batallar contra el más debil de mis hombres, así que te sugiero que no cometas ninguna estupidez.- Le aseveró su hermana.
-Estas completamente loca! Jamás recobrarás el sentido común.- Ella se acercó a pocos milímetros de distancia y su mirada llena de ira e impaciencia había resurgido.
-Créeme, cuando acabe contigo, vas a suplicar por tu vida hasta el último segundo.-
El joven soberano la observó desaparecer entre los oscuros túneles, Katara se acercó hacia él una vez más y recorrió con su vista, alguna alternativa de escape.
-Katara, debes huir, llévate a mi madre lejos de aquí. Yo los distraeré.- Le recitó al oído tomando varias bocanadas de aire.
-Acaso te has vuelto loco? De ninguna manera te dejaremos aquí. Zuko tu eres lo más importante que le queda a tu nación.-
-Descuida, volverán por mí. Pero antes vendrán por ustedes. Le envié una nota a mi tío con uno de los halcones de aquí antes de ser apresado. El está en camino.- El Señor del fuego hizo una pausa para contener la respiración. - Por favor Katara, házlo por ella. Hazlo por mí.-
-Está.. bien.- La maestra agua asintió con la cabeza mientras que las lágrimas corrían con violencia por su rostro.
-Oh vamos, no es una despedida. No soy tan débil.- Agregó el muchacho mientras que depositaba un beso en sus dulces labios.
Ambos se pusieron de pie, Katara se aferró al brazo de Ursa y en el momento preciso en que Zuko se abalanzaba sobre ambos guardias, la maestra agua corría a toda prisa, llevándose consigo a Ursa.
- Qué está pasando? a donde me llevas? Que ocurrirá con Zuko?-
- Usted tranquila, su hijo ya se encargó de todo. Créame.-
Ambas corrieron tanto como sus piernas se lo proporcionaron, esquivando soldados y derrivándolos como podían. Luego de adentrarse por uno de los tantos recovecos que tenía el establecimiento, hallaron un punto perfecto de escape por donde saltaron el mural y se adentraron en la espesura del bosque. La vista de Katara comenzaba a nublarse, y ambas se dieron un respiro entre jadeos y bocanadas de aire para poder continuar.
- Se encuentra bien?- La interrogó Katara.
- Si, descuida. Solo debemos encargarnos del problema mayor aquí.- Le respondió ella con un aire de preocupación.
- Descuide, solo debemos esperar a..- Pero su frase quedó inconclusa ante su pérdida de conciencia y las últimas palabras que escuchó fueron las de la desesperada madre de Zuko, vociferando su nombre.
Sintió la tibieza indescriptible de su rostro reposando sobre una almohada, una sensación reconfortante de la cual no se daba el gusto hacía mucho tiempo. Fue entonces cuando el recuerdo momentáneo de ese sueño se apareció en su mente. Zuko y Azula batallaban a muerte en un Agni-Kai que parecía no tener fin, pero entonces, una llamarada envuelve al joven soberano y cae de lleno en el piso.
Katara abrió los ojos con desesperación y miró a su al rededor, se encontraba en una habitación bien amueblada y bastante espaciosa. En su interior había varios libros sobre los malestares y algún que otro frasco con hierbas curativas. En la entrada, Iroh y Ursa discutían en voz baja.
- No lo sé, fue muy repentino. Ella simplemente perdió el conocimiento.-
- No te preocupes, enviaré a una enfermera a que le haga algun otro tipo de pruebas, dentro de poco estaremos listos para ir por Zuko.-
Se despojó de las sábanas que la cubrían y se sentó sobre la cama. Iroh se adentró en la recámara y la observó detenidamente. Tenía el rostro enrojecido y los ojos brillosos, se depositó a su lado y le otorgó una triste sonrisa.
- Hiciste un gran trabajo Katara, sino fuese por tí, Ursa no estaría aquí en estos momentos.-
- No quiero ser pesimista pero estoy más que segura de que una vida no suplanta a otra, en estos momentos Zuko debe estar pasando por lo peor y yo..-
- No debes creer que todo está perdido, acaso te olvidas de quién es? Todo saldrá bien, mi sobrino sabrá sobrellevar esto.-
- Por supuesto que no! El es un idiota! Sabía que las cosas saldrían mal y aún así lo hizo. El jamás piensa las cosas antes de actuar!- las palabras de Katara se mezclaban con sus sollozos, y lo único que pudo hacer fue cubrirse el rostro con ambas manos.
- A veces.. el deseo del bienestar en los otros nos lleva a hacer locuras.- Katara alzó la vista con los ojos llenos de lágrimas y sintió un nudo en la garganta.
- Yo.. no puedo estar tranquila cuando algo malo está ocurriéndole a Zuko. El amor que alimentó en mí durante todo este tiempo se hizo cada vez más fuerte, y no puedo permitir que ese vínculo se rompa. Yo simplemente... no lo soportaría.-
Fue entonces cuando su corazón deshizo ese nudo, jamás se había sentido tan segura de sí misma. El Dragón del Oeste se quedó atónito, tal vez habría imaginado a su sobrino recitándole aquellas palabras, pidiéndole ayuda, pero no fue así. Ahora ella se encontraba rogándole por la seguridad de Zuko.
Acarició su cabello y la retuvo como a una niña, mientras que una lágrima de felicidad discurría por su mejilla.
- Ya falta poco, crèeme, ese vínculo jamás se romperá.-
Sokka se despedía de su hermana desde la entrada de la habitación, mientras que Sukki, Aang y Toph aguardaban en una de las galerías del palacio.
- Ella se encuentra bien, pero su estado es delicado.- Les indicó el muchacho con algo de tristeza. Tomó a la guerrera Kyoshi del hombro y la acercó a su oído. - Hay algo que debo decirte.- Toph los observó alejarse por los corredores, mientras que se adelantaba por entrar.
- Espera pies ligeros, déjame decirle algo antes a Katara.- Le anunció al mismo tiempo que cerraba la puerta delante de él.
- Claro.- Respondió con un aire de disgusto.
La maestra tierra se adentró en la recámara con cuidado y se detuvo frente a ella. Tomó asiento en una de las sillas y se cruzó de brazos dejando reposar sus pies sobre la cama.
- Y bien, que tal te sientes?-
- Estoy bien, no entiendo por què vienen a visitarme por tandas, no es un hospital.- Respondió ella con un tono de burla en la frase.
- Sabes que no puedes jugar conmigo Katara, y sabes perfectamente a que he venido.- La maestra agua guardó silecio, como si la estuviesen acusando de algo.
- Acaso Sokka te lo dijo?-
- No, simplemente habló demaciado fuerte a mi lado.-
- Entonces.. supongo que no hay nada de qué hablar.- Toph frunció el ceño.
- Quiero saber que vas a decirle a Aang.- Como ella lo esperaba, aquel siempre fue el propósito desde el principio, saber que haría con Aang, saber de que manera le rompería el corazon.
- Si estas esperándo a que te diga que le diré algo que no le rompa el corazón no lo conseguirás. No hay manera de evitar eso, no sé que le diré a Aang sinceramente.- La bandida ciega abrió los ojos y se puso de pie, se dirigió hacia la puerta y tomó una bocanada de aire.
- Solo asegúrate de no herirlo tanto, el te ha estado esperando con ansias.-
La puerta se abrió de par en par y un joven algo desconcertado se adentró en la habitación. Katara se puso de pie para recibirlo y él le otorgó una sonrisa.
- Oh, no te levantes, no quiero que te esfuerces demasiado!-
- Descuida, me siento mucho mejor, no necesito estar recostada. Que tal si caminamos un rato?- Le propuso ella con una sonrisa. Aang asintió con la cabeza y en unos instantes salieron hacia uno de los jardines.
- Vaya que te encuentras mejor! Cuando cargué tenías el rostro muy pálido.-
- Me cargaste hasta aquí?- El asintió con la cabeza, se veía feliz, conmovido. Había extrañado ver esa expresión en su rostro durante mucho tiempo.
- Bueno.. la enfermera acaba de extraerme sangre para algunas pruebas más, ella descarta la posibilidad de algún virus, pero ya sabes, por si acaso.- Agregó mientras se acomodaba el cabello detrás de la nuca. Aang examinó su rostro con un profundo pesar y sonrió levemente.
- Estas.. diferente.- Le dijo con una sonrisa. Katara frunció el ceño.
- A que te refieres?-
- Tu rostro, tu apariencia a cambiado mucho. Ahora te ves como alguien mayor.- Ella guardó silecio y se inundó en la nostalgia. Secó sus lágrimas y sintió el momento adecuado para decir las cosas.
- Aang, hay algo que debo decirte.-
El muchacho se dejó caer sobre la hierba fresca, sintiendo como el viento lo envolvía y traía consigo cientos de recuerdos. Parecía estar en otra galaxia, o en un mundo paralelo, o simplemente en el estado avatar, al cual no habría podido entrar otra vez. Pero aún así, ella hizo el esfuerzo.
- Sé que tal vez intentes evitarme, pero, necesito que me escuches ahora más que nunca.-
- Recuerdas aquella vez en que conocimos a Toph? Tú y ella no dejaban de pelear!- La interrumpía él entre risas.
- Aang, por favor yo..-
- Y a Pakku y sus insufribles clases de Agua-Control, como olvidarlas!-
- Aang!-
- Pero aquella vez en que nos deslizamos sobre los pinguinos fue...-
- Ya no quiero que continuemos con esto!- Vociferó ella mientras que se ponía de pie. El Avatar volvió su vista hacia ella con una triste mirada en sus facciones.
- Estuve tratándo de decírtelo todo este tiempo, hace mucho tiempo. No creo... no creo que lo nuestro funcione Aang.- Las palabras se le entrecortaban mientras que observaba los movimientos y respuestas del muchacho. Pudo haber descifrado el momento en que el corazón se le partía en mil pedazos.
- Es por Zuko... verdad? Te enamoraste de Zuko.- Su corazón se aceleró y en ese instante se dió cuenta de que el rostro de Aang también había cambiado. Había dejado de tener ese aspecto de niño inocente, ese aspecto de infante descuidado que va por las calles sin mirar. Y otra vez volvió a originarse aquel nudo en la garganta, imposibilitándola a responder, y aunque no estuviese allí tampoco sabría que decir exactamente.
- Esto.. no es solo por Zuko, hace tiempo que yo...-
- No has respondido a mi pregunta.- Hubo silencio. Su voz parecía ser cada vez mas dura y adulta. Como es que no se había dado cuenta antes de aquel gran cambio en el?
- Sabes.. desde el primer momento en que volvimos a reencontrarnos con él tuve envidia. Sabía que el cautivaría tu corazón antes que yo. Me sorprende haber acertado, y desde entonces me he preguntado como es que lo hace.- Katara se quedó atónita e incomprendida, acaso el ya lo veía venir? Como habría predecido todo eso?
- Pero como es que...-
- Una persona reconoce el amor en el aire cuando lo vé sabes... y yo sentí eso cuando ustedes dos se reencontraron.- Le respondió sonriente.
- Katara yo ya te he dado la despedida hace mucho tiempo, lo he aceptado tal y como se presentó en el momento. Y sino puedo hacerte feliz por mis propios medios, entonces dejaré que consigas las felicidad con alguien más.-
Tampoco ella habría podido predecir el momento en que Aang se había vuelto tan sabio, comprensivo e inspirador al mismo tiempo. Nisiquiera las palabras habrían sido suficientes para expresarle lo que sentía, simplemente saltó a sus brazos y lo envolvió entre los suyos.
- Lo siento, de verdad lo siento Aang. Jamás tuve el valor de decírtelo.-
- Descuida, los remordimientos son cosas con las que no me gusta cargar.-
- Disculpe señorita, pero su lugar es en la cama. Tengo noticias para darle.- La enfermera a cargo de Katara se encontraba de brazos cruzados, esperandola con un gesto de desaprobación en su rostro.
- Claro, lo siento. Luego hablaremos.- Se despidió del muchacho.
Lo habían depositado en una especie de sala de interrogatorios, en donde solamente había una silla en medio de la habitación. Azula se encontraba allí acompañada de dos suboficiales de brazos cruzados.
- Sabes Zuzu, siempre te creí un tonto, pero no pensé que llegarías a tal punto como para entrometerte con una sucia campesina como lo es ella.-
- Eso no te interesa! No es de tu incumbencia!-
- Oh, por supuesto que si, porque tú rechazaste el compromiso con Mai por estar con ella y olvidaste una regla muy importante. Si estableces una relación con alguién más mientras que estas comprometido, el compromiso se rompe y el derecho al trono es cedido, en este caso por mí. Si llegaras a derrotarme, nisiquiera legalmente podrás asumir como Señor del Fuego por completo Zuzu, no tienes forma de ganarme.-
- Eso no es verdad, yo claramente rompí mi compromiso con Mai! Ella tiene la carta y es prueba suficiente como para...-
- Hablas de esta carta?- Su fría mirada reflejaba un odio incontenible, y su pálido aspecto no había cambiado en nada.
- Mai! Acaso tú... estas de su lado?-
- Acaso creíste que me quedaría de tu lado? Observando como haces tu vida con alguien más y el trono es ocupado por otra persona?-
El rostro de Zuko había empalidecido, ahora no tenía ni una míserable prueba, ya no tendría nada para demostrar que las cosas eran ciertas. El corazón le dio un vuelco, y sintió como si la solución estuviese a cientos de kilómetros de distancia.
Katara se recostó sobre la cama una vez más y bebió una serie de medicinas que le traían dos criadas en una bandeja. Al retirarse y quedar únicamente con la enfermera se acomodó sobre sus sábanas y se recogió el cabello.
- Ahora que realizó los estudios tal vez pueda decirme que es lo que padezco? No creo que sea algo muy grave, me he estado sintiendo mejor ahora que almorcé sabe.- Le especificó ella algo más tranquila.
- Hemos realizado varias pruebas de sangre y presión junto con otras detalladas en nuestro trabajo y hemos determinado que usted.. está embarazada. Está esperando un bebé.-
Al fin, no puedo creer que de una vez por todas pude subir el capítulo tan ansiado ! Hoy fui a rendir la única materia que me quedaba y espero haberla rendido bien T.T No quiero volver a tener que estudiar lo de todo el año. Bueno, las dejo con este cap hasta la semana que viene ! Saludos :D
