Disclaimer: ya sabéis de quién es todo esto, ¿no?


Hugo

No había nadie como Lily. Y cuando se acercaba a él con su carita pecosa y ese mohín de sus labios, era incapaz de negarle nada. Aunque ambos sabían que tampoco se negaría sin las caritas. Era un juego, una tradición.

Así que le tendió los deberes de astronomía con un gruñido y una queja. Ella correspondió con una amplia sonrisa y un beso en la mejilla. Hugo meneó un poco la cabeza y siguió con su tarea. Pero alguien muy observador hubiera visto como se curvaban las comisuras de sus labios.

Minutos después, levantó la vista y se giró para observar a su prima. Su rostro se demudó. Lily estaba sentada junto al idiota de Holofernes Cox, que trataba de copiarle los ejercicios de Astronomía. Sus ejercicios de Astronomía.

Lily se reía y la golpeaba las manos para evitar que pudiese leerlos. El muy imbécil…

Holofernes miró al frente y sorprendió el rostro enfadado de Hugo. Él se dio la vuelta y se dirigió a su acompañante.

— Me distraje, lo siento. Volvamos con la lección.

Ella le miró con una expresión de picaría y le tendió algo que había sacado de la mochila.

—Es un espejo. Así no te verán mientras espías — dijo.

— Yo no espío —se defendió Hugo.

Hugo volvió a los apuntes de Transformaciones. Después de un rato, desistió, supirando. Cada letra se le hacía borrosa. No era capaz de entender el sentido de las palabras y menos de explicárselas a Roxanne. Su frase, esa palabra, daba vueltas por su cabeza, sin permitirle concentrarse. ¿Celoso?

Lily era como su hermana. Sólo se preocupaba por ella y ese Holofernes no le parecía de fiar, se dijo. Pero no sentía celos en absoluto. Su prima era absurda.

Aunque quizá, sólo quizá, podría echar un vistazo a lo que hacían con el espejo. Seguro que su tío se lo agradecería…


Avance: Roxanne

Tenía siete años y una larga melena de tirabuzones. Mamá desenredaba, cepillaba y arreglaba sus rizos antes de acostarla. Papá se burlaba de su obsesión con la melena de su hija.