Hetalia no es mío, este le pertenece a Himaruya-Sensei. Todo es de él y solo de él. Yo solo soy una humilde fan que gusta de escribir historias con estos sin ningún fin de lucro.
El nombre de Camillo le pertenece a Vero Vortex y el de Antonella a Hikku, de Global Mpreg.
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Desde el punto de Vista de Francis.
Cap.12
Bien, ¿Por dónde puedo empezar? Ah, ya sé… esperen. No, no tengo idea.
Tal vez deba resumir lo que paso después del incidente. Bien. Eso haré. Supongo que tengo mucho que explicar… O contar.
El lunes, después de hablar con Gil y correr tras Eli en un intento inútil de quitarle la foto, volvimos al salón de clases, y Arthur seguía sin aparecer. A última hora del día nos enteramos de que nuestro compañero tenía una gripe muy severa… la cual se había mezclado con una infección de garganta. Mentiría si dijera que no me preocupe, ya que la verdad eso sonaba bastante grave.
A la mañana siguiente mi compañero tampoco apareció. Las clases transcurrieron de lo más aburridas. Bueno, casi.
-Bien…- dijo el profesor Karpusi viendo los libros amontonados sobre el escritorio.- ¿Qué significa esto?
-Es la tarea atrasada y algunas cosas de Kirkland…- contesto Berenice.
-Ya veo. Alguien tendrá que llevárselas. No creo que venga pronto.- dijo. Nos miro a todos.- Bien, ¿Quién dice yo?
Todos guardaron silencio.
-¿Cree que alguien dirá que sí?- inquirió Antonio burlón a mí y a Gil. Gilbert me miró serio.
-No sé.- respondí.
-¿Nadie?- inquirió Karpusi.
-Nadie…- repitió Tonio.
Gil me miro por enésima vez.
-No pienso ir.- le susurre.
-Bien, si no quieres, no te obligaré y…- Gil puso su mano en mi trasero y me dio un fuerte pellizco.
-¡AHHH!- solté levantándome. Gilbert quito rápidamente la mano y silbo inocente.
-Bien, ya que está de pie.-Karpusi puso las cosas en mi pupitre- Gracias por ofrecerse, Bonnefoy.
-P-pe-pero yo…- me volví a mi lugar.
-¿Por qué demonios te levantaste, Francis?- inquirió Tonio molesto.
-Algo me toco el trasero…- solté mirando a Gilbert.- Y la próxima tendrá mi puño en la cara.
-Oigan, está bien que hagan sus cosas y lo admitan, pero pongan limites…- soltó Antonio.
-Es que a Bitte le gusta el peligro…- dijo Gilbert burlón.
-Gil no me obligues a pegarte…
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-¿Iras?- inquirió Antonio.
-No me queda de otra…- bufé.
-Pues, vele el lado bueno. Esta más ido que nada, no te causará molestias.- dijo mi amigo recargándose en mi.
Coloque las cosas de Arthur en la canasta de mi bicicleta. Ese no era el punto. El solo verlo me aterraba. ¿Qué pasaría si de pronto la situación se tornaba difícil? Si despertaba y me veía ahí, ¿Qué pasaría entonces?
-¿Fra?- soltó Tonio.
-Hey…- dijo Gil colocándome la mano sobre el hombro.- Tranquilo, todo saldrá bien.- me susurro al oído.
Me volví a Gilbert molesto. Este me mostro una cálida y amplia sonrisa.
-…Como odio no poder odiarte, mal amigo.- suspiré.
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Pedaleé con fuerza. Pase las calles en silencio, con la vista fija al parque. Ya no se veía difuminado. En cierto modo había perdido el encanto. Las calles estaban secas. Había gente por montones. Miré los faroles y detuve la vista en uno en particular. No me había dado cuenta. Ese era el farol donde Jeanne y yo nos habíamos besado por primera vez. Y curiosamente era también donde Arthur me había plantado una patada en el rostro.
-Vaya porquería de coincidencia…- solté.
Seguí andando. Al llegar a la casa de mi compañero toque el timbre. Nada. Otra vez. Nada. La ultima y me voy.
-Lo siento…- dijo una voz femenina abriendo la puerta. Era la Sra. Ashley.- Ah, hola.- exclamó.- Esto…
-Francis.- solté.
-Cierto, eres el chico que vino el otro día.- exclamó.- Entra, entra…- pase no muy convencido.- ¿Qué te trae por aquí?
-Esto, pues… Su hijo.- dije.- Bueno, no es como si vengo a verlo, digo…
-¿Le traes la tarea?- inquirió. Asentí.- Oh, qué bien. Gracias.- se me quedo viendo.- ¿Me harías un favor?- preguntó.
-¿Qué ocurre?
-¿Puedes estar un rato arriba con él en lo que voy a comprarle medicina?- dijo.- Es que ya se le acabo una y pues… no puedo irme y dejar solo a mi cachorrito enfermo. ¿Podrías quedarte un momento?- la miré. ¿Qué hago?
-Ah, esto… yo… esto…
-Genial. Gracias.- exclamó saliendo.
-¿EH?- solté.
Miré las escaleras y trague saliva. ¿Ahora qué hago? ¿Subo? Creo es obvio que sí.
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Abrí la puerta con temor. Sabía yo que no estaba listo para esto. Estúpido Gilbert, ¿Por qué me obligo a hacer esto?
Miré a Arthur, dormía en su cama. Su respiración era agitada y estaba completamente rojo. De pronto sentí mucho enojo, y enormes ganas de burlarme a pesar de que no tuviese caso.
-Finalmente tienes tu merecido. Tu conducta habitual cayó sobre ti, ¿Eh?- me burle. Arthur no respondió.- ¿Es…? ¿Es en serio?- dije colocando los libros en el buro.- Eres un tonto…- le dije esperando una respuesta. Arthur no respondió. Me empecé a preocupar. Era obvio que estaba mal. Bastante mal.- Oye, ¿Estás bien?-seguía sin responder.- ¿Eh? ¿Qué sucedió? ¿Tan mal estas?
Arthur entreabrió los ojos y me miró fastidiado.
-Tú, déjame en paz y vete…- dijo con dificultad.
-Que bueno, eres el de siempre…- suspiré aliviado. Momento, ¿Eso es bueno?
-Tú también estas un poco resfriado, ¿Verdad?- dijo volviéndose a dormir.
-¿¡EH!- Lo miré serio. Esto está mal. Muy mal. Este no es Arthur. Alguien lo cambio. ¿¡Dónde está el inglés que siempre me agrede!- ¡Arthur se contagio de un virus extraño!
Coloque mi mano sobre la frente de Arthur. Ardía en fiebre.
-Esto es malo…
Salí de la habitación a toda velocidad. Moje un trapo de la cocina con agua helada. Una vez arriba coloque este sobre su frente. Arthur dio un suspiro.
- Mucho mejor, ¿no?- Dije sintiéndome más tranquilo. Observe su rostro. Lucia tan inocente. En cierto modo, supongo que es porque nunca esta así.- ¿Sabes?, si siempre fueras así de tranquilo, sería tan lindo.- solté. Un momento. ¿Qué demonios fue eso? Arthur, él, no es lindo… bueno, sí lo es pero… Yo…
-¡Estoy de vuelta!- irrumpió la voz de Ashley. Me sentí aliviado.
-Que bien. Bueno, debo irme.- solté saliendo a toda velocidad de ahí.
Para cuando monte la bicicleta, me sentía nuevamente confundido. Arthur es solo un compañero. Solo eso. El beso no cambiara nada de eso. Porque en el fondo, a pesar de sentirme así… No sé qué es lo que siento realmente por él. Y supongo, que en cierto modo, es mejor no saberlo. Sería complicar las cosas, y reabrir una vieja herida, traer una vieja emoción la cual no quería de vuelta.
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Los días pasaron rápidamente. Las vacaciones de invierno estaban cada vez más cercanas, y esta por demás el mencionar el hecho de que todos estábamos emocionados, deseosos por esas casi tres semanas de libertad. Bueno, yo no estaba del todo deseoso. En cierto modo era porque por una parte se encontraba el hecho de que no había hablado con mi hermana respecto a que papá y mamá no vendrían; Pero, (viendo el lado bueno), también estaba el hecho de que por ser vacaciones, no vería a Arthur. Además, como ya tenía planeado trabajar (como todas las vacaciones de invierno y verano); mi mente se mantendría ocupada en otros asuntos.
…Pero no podía cantar victoria…
A solo tres días de que las vacaciones diesen inicio, mi hermana y su afán de tener todo perfecto para la llegada de nuestros padres parecía más persistente que nunca. Y no solo eso, mi temor a enfrentar cara a cara a Arthur se había vuelto más fuerte también.
Cada vez que lo veía, más bien, que me lo topaba por incidente, sucedía lo mismo. Era una rutina poco agradable. Me quedaba sin aliento, de pronto los recuerdos venían a mí, el corazón latía desenfrenadamente, y a lo único que podía atinar era a salir corriendo. Pero era imposible evitarlo, el hecho de ir en el mismo grupo no daba muchas opciones de huida y, tarde o temprano, tendríamos que hablar… Solo espero que para cuando eso ocurra, yo ya tenga en claro las cosas.
Bien, dejando de lado las vacaciones y al odioso inglés cejón ese…
Las clases transcurrían tranquilas. Estábamos, por así decirlo, reafirmando temas. Los exámenes de fin de curso habían terminado, y como siempre en INGLÉS mi nota había sido baja.
Y, a solo tres días de las vacaciones, parecía que todo estaba a favor. Los maestros nos habían dado la libre y nos dejaron decorar el salón y nuestros bancos a gusto… (Aun que no tenia caso tomando en cuenta que el miércoles solo tendríamos "clase" hasta el medio día y no volveríamos sino hasta el 10 de Enero) Pero fue un lindo gesto.
Entre decoraciones, cantos y charlas sobre qué haríamos durante las vacaciones. Las primeras horas se pasaron volando.
Para el receso, nuestro salón lucia igual que una plaza comercial.
-¡Bien, vayamos por algo para celebrar nuestra genialidad!- sugirió Gilbert echándoseme encima. Perdí el equilibrio y dimos un par de vueltas, más no caímos.
-Jojojo
-Ke sesese
-Sí, sí, en un momento…- dijo Tonio serio mirando su celular.
-¿Ocurre algo?- inquirimos Gil y yo, a la par.- ¡Me debes una soda!
-Tengo una llamada de mi hermana…- dijo.- Que raro…
-Tal vez quería hablar contigo.- dijo Gilbert tranquilamente.
-Como se nota que tú no la conociste.- soltamos Tonio y yo a la par.
-Oh, vamos.- exclamó.- Digo, tan mala no puede ser…
-Gil,-dijo Tonio serio- ella es peor que el demonio mismo.
-Por favor, no seas exagerado.
-¡La razón por la que se pelear tan bien es porque la vida con Maria es una lucha constante!
-¿Ves? Tal vez era mala su relación, pero te dejo algo bueno, ¿No?- inquirió el albino.
-Ah,-suspiró Antonio agobiado- Olvidalo. Es cuestión de que la trates para que me entiendas. Y ya pronto será…
-Cierto. Y a todo esto, ¿Cuándo llega?- pregunté curioso.
-Pues según ella, caerá en noche buena.- el castaño frunció el ceño.- Joder… ¿Saben que es lo peor del caso?- inquirió. Negamos con la cabeza.- Qué mis tíos la dejaran quedarse en casa.
-¿Y qué hay de malo en eso?- inquirí.
-Qué me quedaré a solas con ella. –explicó. -Ellos se van a Roma, y las gemelas a Florencia con su padre. No sé como podre soportar esa tortura sin mis amadas primitas…- lloriqueó.
Gil y yo dimos un suspiro; ese es nuestro Tonio. Y dicen que yo soy dramático…
-Vamos, -solté- Vele el lado bueno. No creo que este mucho tiempo aquí.
-Ah, dios te escuche, Fra…
-Insisto, -exclamó Gil-¿Qué tan malo puede s…?
-¡Señorita!- irrumpió una voz a lo lejos. Era Zwingli.
-Tranquilo, tío…- exclamó una voz femenina en un tono bastante… arrogante.- Que solo vengo de paso.
Zwingli siguió exigiéndole a la chica que se devolviera. Pero ella dejaba bien en claro en sus respuestas que no le importaba. A lo lejos pude ver a una chica alta, de buen cuerpo, cabello largo y castaño semi-ondulado tomado en una coleta alta, botas de tacón, y vestido corto negro de cuero. ¿Quién es esa belleza? La chica se adentraba a paso firme al edificio principal.
Eche a andar a donde está. Mis amigos me siguieron.
-¿Tus hormonas andan juerguistas, eh, Fra?- exclamó Gil burlón.
-No es eso.- exclamé.- Bueno, en parte lo es. Pero es que…
-Entiendo.- dijo el albino.- Yo también tengo una curiosidad por saber quién es la chica que ha mandado al demonio a Zwingli. -La chica se detuvo frente a dos chicos de primero que se encontraban frente al tablón de notas. Saco algo del bolso y lo puso frente a estos.
-¿Han visto a este imbécil?- inquirió sin rodeos.
Un chico negó, mientras que el otro nos señalo. La chica giro levemente sobre su eje, levantando la mirada sobre su hombro.
-…Oh, ahí estas…- dijo dibujando una sonrisa ladina.- Estúpido gilipollas…
-¿Disculpa?- soltamos los tres a la par.
-Hay, por favor. No me salgas con que ya no me reconoces. No he cambiado tanto…- dijo recargándose en la pared en una pose un tanto sensual.- Solo han sido un par de años…
-¿Maria?- soltó Antonio.
-¿Antonio?- soltó esta cínicamente imitando su expresión.- ¿Quién más puede ser, gilipollas?
-¿M-Maria?- solté incrédulo.
-¿Ella es tu hermana?- soltó Gil señalándola. Antonio asintió.
-La misma…- dijo está acercándose a nosotros.- Hola, Francis. Cuanto tiempo…- me miró fijamente.- Sigues luciendo igual que una chica. Solo te faltan senos.- Entrecerré los ojos, ofendido. Se volvió a Gil.- A ti no te conozco, ¿Quién eres?
-Gilbert Beilschmidt…
-Ah, sí. El alemán.- dijo mientras rondaba alrededor de este.- Pues bien, algo malo tendrás por ser amigo de Antonio. Pero no se me ocurre que pueda ser.
-Soy demasiado genial. Eso es maldición para la demás bola de envidiosos.- exclamó Gilbert. Maria se echo a reír.
-Dios, sí qué eres lindo.- soltó. Antonio le miró sorprendido.- Me agradas, Gilbert… Oh, perdona, lo haré bien…
-¿Eh?- soltó Gil confuso.
-Ich mag deine Einstellung, Gilbert.- dijo en alemán. Supongo.- Disculpa, estoy algo oxidada en tu idioma.
-Nah, está algo literal, pero la pronunciación está bien.- Gil sonrio.- No sé puede evitar. No eres de allá, así que no es tu culpa el no ser tan genial como yo.
-¡En verdad eres divertido!- Dijo Maria echándose a reír nuevamente.- Gilipollas, creo que este es tu único amigo rescatable hasta ahora.
-¿Podrías decirme por mi nombre?- soltó mi amigo molesto.
-Ah, déjame pensarlo… NO.- exclamó esta.- Y bien, ¿No me invitas a comer algo?
-¿Y por qué habría de hacerlo?- bufó Tonio.- Olvidalo, mejor dime, ¿Qué putas madres haces aquí? ¡Se supone venias el 24 de Diciembre!
-Primero responde, gilipollas. Si soy una mujer que trabaja, vive sola en un hermoso apartamento con tres habitaciones y balcón con buena vista en Londres, y estoy de vacaciones. ¿A que vendría yo a Marsella, un puerto turístico y de gran magnitud?
-Ya sé que vienes a pasar tus vacaciones.- respondió este un tanto brusco.- A lo que me refiero es a que haces aquí, en la escuela.
-Quise caer de sorpresa, así que me vine un poquito antes.
-Pues vaya sorpresa.- bufó el castaño.- Me ha caído en la punta del pie.
-¿Y quien dijo que para ser una sorpresa tiene que gustarte?- inquirió ella.- Gano mi dinero y si me da la gana de venir a gastarlo aquí y de pasada venir a joderte un rato a esta escuela, que por cierto, asistí yo también. ¿Qué mierdas tengo yo que darte explicaciones? ¡Es mi vida y mis vacaciones!
-¡Ya deja de gritarme!
-Nunca, bastardo idiota.
-Y de insultarme.
-Eso no va a pasar, gilipollas.
-¡AHHH!- gritó Antonio desesperado.- ¡Tú me enloqueces!
-Ay, ya cállate.- soltó esta cruzándose de brazos.- Ya enserio, tonto, invítame a comer algo.
-¿Qué no traes dinero?
-¿Qué no tienes modales?
Antonio y María comenzaron a discutir. Poco a poco las personas que pasaban a nuestro lado o por las cercanías se empezaron a reunir para ver la escena.
-¡Tú no estás aquí por mí!- exclamó Antonio.- ¡Estas por el idiota que te pudrió!
-¡Vuélveme a llamar podrida y todos los aquí presentes aprenderán a como patear tu enorme y grasiento culo, hermano gilipollas!
-¡Pero eso es lo que eres, una podrida!
-Bien, gente, ¡Les mostraré como patear un trasero español al estilo marino!- dijo acercándose a Tonio.- Primero…- tomo a Tonio del brazo y lo giro inmovilizándolo.- Segundo…- lo tiro al suelo.- Tercero.- se le dejo caer encima con todas sus fuerzas. Antonio soltó un quejido.- Y así es como se hace una llave…- soltó levantándose.- y se patea un culo español. Ahora, ¿Quieren ver como se hace una…?- Maria guardo silencio.
-¡Tonio! ¿Estás bien?-Corrí hacia Antonio y le ayude a levantarse.
-Auch…
-Hey, tu hermana sí que es agresiva…- dijo Gilbert ayudándome a levantarle también.- Pero he de admitir que tiene buenos movimientos… Si no fuese gay, anduviera tras ella.
-¿Disculpa?- soltamos Tonio y yo a la par.
-¿Qué? No tiene nada de malo. Soy gay, no ciego. Esta bastante buena.- soltó a su defensa.
-…Se necesitan agallas para decir eso, Gil…- soltó Antonio.- Eso y estar falto de c…
-¿Kirk?- irrumpió la voz de Maria.
-¿Mary?- dijo una voz conocida.
Antonio se volvió rápidamente hacia su hermana. Gil y yo fuimos tras él.
-¿Kirk?
-¿Quién es Kirk?- solté curioso. Antonio bufó. Gil trago en seco.- ¿Qué ocurre?
-…No puedo creerlo. ¡Pero lo sabía, digo, ya era OBVIO!- chilló la hermana de Tonio completamente emocionada, a punto de echarse a correr. Mi amigo frunció el ceño y de un solo movimiento le tomo por la muñeca, haciéndole retroceder.
-¿A dónde…?
Maria se volvió molesta a este y de un solo puñetazo lo tiro al suelo.
-¡KIIIIIIIIIIIIIIRK! ¡Cuánto tiempo! ¡Sabía que te encontraría aquí!- gritó echándose a correr.
-¿M- Ma- Mary?
Me volví a mis amigos. Gilbert lucia… ¿Asustado? Y Antonio, furioso. Miré curioso hacia donde corría Maria.
A lo lejos vi a Arthur con cara de trauma severo. Balbuceaba una y otra ves: "¿Mary?". La hermana de Tonio se arrojo encima de este y le abrazo con fuerza.
-Cuanto tiempo…- dijo está escondiendo su rostro en el cabello del inglés.- Estas tan lindo…- se aparto de él.- Oh, dios, mírate, ¡Has crecido, también!- exclamó emocionada.
Me quede de piedra. ¿Qué estaba pasando? ¿Por qué no le decía nada a Maria? ¿De dónde le conocía esta? ¿Por qué estaba actuando con el de una manera tan cariñosa y tan familiar?
…Y sobre todo, ¿Por qué diablos me preguntaba y me importaba eso?...
-…Merde.- solté.- ¿Qué está pasando aquí?- solté volviéndome a Antonio.- ¡Exijo saberlo!
-…Ese es él idiota que la pudrió…
-¿De que estas…?
-¿Qué no lo entiendes, François?- soltó Tonio molesto.- ¡Kirk es Arthur, ESE IDIOTA FUE QUIÉN LA VOLVIO UNA…!
-¿No crees que exageras?- soltó Gilbert.- Me parece un poco difícil de creer que… pues…
-¿Qué se conozcan?- bufó Tonio.- Londres y el mundo son pequeños.
-Bastante, diría yo.- exclamé aun incrédulo.
-¡No soporto verles juntos!- exclamó Antonio de pronto echando a andar hacia donde estos.
Gilbert me miró y, tomándome del brazo, me jalo.
-¡La última vez que te vi, estabas despeinado, con la ropa echa un genial desastre y tu cabello era de un singular color v…!
-¡Ya entendí!- exclamó Arthur tapándole la boca a Maria.
-¡Aleja tus horrendas garras de ella!- exclamó Antonio. Gil se coloco tras de este y lo tomo del hombro.
-Antonio, por favor, no…
-¿Se les ofrece algo?- inquirió Arthur frunciendo el ceño, pero su voz sonaba un tanto nerviosa.
-¡Se me ofrece te alejes de mi hermana!- gritó el castaño apartando a Gil con un movimiento brusco.- ¡No quiero que la pudras más!
-N-no sé de qué estas…- balbuceo Arthur. Maria le miró confundida. Merde, ¿Qué mierdas está ocurriendo?- ¡Ella no está…!
-¡No lo estaba antes de ti!- bufó Antonio arrojándosele encima.
Antonio y Arthur cayeron al suelo de manera violenta. Empezaron a darse de tirones y golpes, mientras que uno gritaba sobre lo maldito que era la haber arruinado a María, (Que para mi sigue siendo la misma), y el otro le decía que no entendía a que se refería. Y no era él único. Yo tampoco entendía que mierdas estaba pasando.
Maria dío un suspiro agobiada. Se volvió a nosotros.
-Ustedes agarran al gilipollas y yo a Kirk.- dijo.- Ahora. Es una orden.
Entre Gil y yo levantamos a Tonio, cosa difícil, la verdad es que es muy fuerte y ponía bastante resistencia. Maria levanto a Arthur de un tirón, como si fuese un trapo.
-Ya estoy hasta la puta madre de lo mismo.- dijo esta soltando a mi compañero inglés, el cual lucia bastante molesto.- Estoy harta…- tomo a Antonio por la camisa.- De ti y de tus putos celos e ideas irracionales, por eso me largue a Inglaterra en la primera oportunidad.- lo empujo.- Ahora que estoy aquí, te pido que te controles y te alejes de Kirk si no quieres conocerme hecha fiera.- bufó.- Y tú…- dijo volviéndose a Arthur.- Quiero hablar contigo en privado.- Acto seguido le arrastro a otra parte.
-Bien…- solté.- Alguien me puede decir, ¿¡Qué puta merde ocurre aquí!
-Eso es lo que quisiera yo saber.- exclamó Antonio.- ¿Por qué me detuvieron?
-Porque estas fuera de ti.- solté.
-Diablos, solo estaba esperando el momento, pero ella y ustedes tenían que meterse.- gruñó.
-Tonio, ¿Me podrías decir que mierdas ocurre con un demonio?- exclamé.
Antonio dío un largo y pesado suspiro.
-¿Recuerdan que les mencione que un idiota de mierda hijo de puta echo a perder a mi hermana?- inquirió. Ambos asentimos.- Ese idiota de mierda hijo de puta es Kirk, que resulta es Arthur, que resulta que fue novio de Maria, que resulta que también es…
-Espera…- solté.- ¿Qué Arthur qué?
-Qué él es un…
-Gran tipo.- irrumpió Maria de pronto.- A ti te veo en la casa, y pobre de ti si me entero que le hiciste algo a Arthur.-dijo alzando el puño en venganza.- Bien, me voy.- acto seguido se dio la vuelta.
-Como la odio, no quería que viniera para empezar…- bufó Antonio.- Ahora solo complicará todo, se ira de Pub en Pub con él y…
-Pfff….- no pude contener la risa.- ¿Arthur? ¿De pub en pub? ¿Hablamos del mismo?
-Sí, es el mismo. Que no te engañe su cara de amargado.- escupió secamente.- A menos de que haya otro Arthur Kirkland con las mismas características y que haya salido con mi hermana.
-Entonces,-soltó Gil llevándose la mano a la barbilla.- Mi suposición era correcta…
-¿De qué estás hablando?- inquirí alzando la ceja.
-Seh, ¿Cuál suposición?- soltó Antonio.
-¿Dije suposición? ¡Quise decir, IMPRESIÓN! ¡Mi impresión de que había algo ahí era correcta!- exclamó Gilbert un tanto nervioso.
-¿VALE?- soltamos Tonio y yo a la par poco convencidos.
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Nos encontrábamos en los escalones que daban a nuestro salón. Ya había sonado el timbre que anunciaba el final del receso.
-A ver…- dije una vez que Antonio termino de explicarse.- Deja ver si entendí…
-Vale.- dijo mi compañero mientras sacaba su libro de matemáticas. Que por cierto a Emma se le estaba haciendo tarde.- Te escucho.
-Maria y Arthur, que es Kirk, eran novios, ¿Verdad?- Antonio asintió.- Pero Maria se volvió una maldita rebelde, aun que yo no noto la diferencia, cuando salía con él. ¿Verdad?
-Así es.
-Solo tengo algo que decir y eso es que tu hermana es una asalta cunas.- solté echándome a reír.
-Una sensual y fogosa asalta cunas.- completo Gil.
-¡Esto no es gracioso!- gimió Tonio.- ¡Es muy serio!
-No le veo lo malo a que hayan salido…- dije.
-Y tal vez Maria ya era rebelde desde antes y se destapo una vez en Londres porque no había quien le pusiera un alto.- dijo Gilbert.
Antonio nos mato, nos revivió y luego nos volvió a matar con la mirada. Es decir que nos remato (?).
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Al final Emma nunca apareció. Al parecer estaba enferma y como era nuestra última clase, nos dejaron salir antes.
-Oigan, ¿Les gustaría venir a mi casa?
-¿Cómo a qué?
-Pues a comer.
-Eso depende, -Exclamó Gil.- ¿Qué habrá de comer?
-Lasaña, ensalada cesar, limonada con vino rosado y gelatina de café con una bola de helado de vainilla de postre.
-Me ganaste con la limonada.
-Y a mí con el postre.
-¿Entonces?
-Considéranos añadidos.- exclamó Gilbert.
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-Sí, solo ellos dos.- dijo Antonio.- Gracias, tía Aida. Nos vemos.- colgó el teléfono.- Bien, ya le avise que ponga dos platos más al menú.- le miramos.- Y pues ahora a esperar.
-Vale,-exclamó Gil.- pero, ¿Qué haremos de aquí a la hora de la comida?
-Podemos ir a mi casa y hacer algo en mi cuarto…- sugirió Antonio.
-¿A tu casa? Nah, no me apetece a menos de que ya haya comida lista.- exclamó Gil.
-¿Entonces a dónde quiere ir el señor exigente?- inquirió Antonio.
-A dónde sea.
-Vaya, que claro me queda eso.
-Pues entonces sugiéreme algo mejor, torpe.
-Oigan, basta.- solté.- Si van a empezar a pelear mejor me voy.- exclamé.- De por si la situación me tiene bastante contrariado como para que ahora ustedes empiecen también. No estoy de humor.
-¿De qué hablas?- soltó Antonio alzando la ceja.
-Me refiero a lo de tú hermana y Ar… y él estúpido de Kirkland. A que no entiendo que está pasando o que paso porque me explican a medias.- exclamé.- Me gustaría saber que pasa. Odio que me dejen de lado en este tipo de asuntos.- me crucé de brazos, molesto.
-Vale, te lo explicaré…- dijo Antonio.- Pero primero debemos ir a mi casa.
-¿Por qué tanta insistencia con eso?- dijo Gil.
-Porque debo alimentar a Camilo y a Antonella, después de todo son mis mascotas.- dijo Antonio.- Su hora de la comida es dentro de 15 minutos y no quiero torturarlas haciéndoles esperar.
-Ah, cierto. Tus tortugas.- exclamó Gil.- Lo hubieses dicho desde un principio…- sacó su celular.- Eso hace que recuerde que debo pedirle a Lud que alimente a AWESOME Gilbird.
-…Vaya, me siento fuera de lugar.- solté.
-¿Eh? ¿Por qué, Fra?- inquirió Tonio.
-Porque soy el único en este grupo sin mascota…- expliqué.- Y en verdad me gustaría tener una.
-No es tu culpa que no te dejen tenerlas…- dijo Gil aun en el celular.- Más le vale a West contestarme un sí o le golpearé.- bufó el albino.
-Pues lo sé, pero igual me entristece.
-Venga, no te pongas así…- exclamó Antonio. Me puso la mano en el hombro.- Mejor piensa que entre más pronto alimente a Cami y Nella, más pronto escucharas el cotilleo.
-Creo que eso me sube un poco el ánimo.- solté riendo.
Antonio se echo a andar. Me volví a Gil y le tomé del brazo; el albino me miró serio. Su mirada lucia culpable, como si quisiese decir algo, pero no sabía cómo.
-¿Ocurre algo?- inquirí preocupado.
Gil abrió la boca pero la cerró al instante. Dibujo una sonrisa a medias.
-Nada.- exclamó.- Solo pensaba… en que ojala Lud alimente a Gilbird.
Lo miré serio. Pero el albino ya no mostro alguna otra señal.
Ahora que lo pienso, tiene días actuando un tanto extraño conmigo. ¿Será por lo de Arthur? Posiblemente quiere decirme algo respecto al tema. Bueno, pero si no está seguro… Es mejor no insistirle tampoco. Ya hizo bastante por mí, honestamente no puedo exigirle más.
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-¿Quieren intentarles ustedes también?- inquirió Antonio colocándonos un pedazo de tomate a cada uno en las manos.- Tranquilos, Cami y Antonella son bastante dóciles, les agrada la gente.
Gil de acerco el trozo de tomate a… La verdad no sé distinguir cual es cual. La cual se lo comió con gusto. Gil le puso el dedo índice sobre la cabeza. La tortuga no se opuso en absoluto.
-¡Vaya, le agradas a Cami!- exclamó el castaño.- Bien, solo faltas tú Fra y ya podemos ir a donde sea, dale a Nella su parte.
Le di a Antonella su parte mientras me preguntaba cómo diablos le hace Antonio para distinguirles, porque la verdad yo no lo logro en absoluto.
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-Pues bien, -empezó Antonio mientras caminábamos hacia el parque, (Lo que es no tener que hacer). - ¿Por dónde empiezo?
-Que tal por explicarme a que te refieres con que Arthur "pudrió" a Maria.- exclamé.
-Fra, ¿Recuerdas como era mi hermana cuando vivía aquí?
-Claro que lo recuerdo.- solté.- Era seria a más no poder, no le gustaba que le tomarán el pelo, bastante agresiva, y se la vivía insultándote.
-¿Y no notas nada distinto en ella ahora?
-¿Aparte de su vestimenta, lo bien que se desarrollo y de que sonríe más? No, nada.
-Tal vez tú no lo sientes pero yo sí.- exclamó.- Ella era muy recatada, no mostraba interés en ciertas cosas, como la música rock y eso. Siempre andaba impecable. Pero le basto un par de años en Inglaterra para cambiar por completo.- dijo.- Verás, Maria se volvió todo aquello que rechazaba.
-O que tal vez fingía rechazar porque quería serlo…- exclamó Gilbert.
-¿De qué lado estas, Gil?- inquirió Antonio.
-De ninguno, solo es que la verdad no me interesa para nada el que hablemos de esto como si fuera algo grande.- soltó.
-Si no fuera porque creo te conozco,-exclamó Tonio.- juraría estas a la defensiva. Andas muy raro.
-No estoy raro. Solo que no me interesa el tema. Eso no tiene nada de malo.- soltó.
-Perdón si eso te molesta…- solté.- Pero a mí sí me interesa porque al parecer todo el mundo tiene en claro lo que pasa menos yo.- explique.
Gilbert me miró… Soltó un largo y pesado suspiro.
-No te disculpes. Soy yo el que se lo toma bastante personal…
-¿Por qué?- inquirimos a la par.
-Porque al juzgar eso del rock y la rebeldía de Mary siento que me tiran la pedrada a mi también.
-Ah, eso…- exclamó Antonio.- Pero tú eres tú, Gil. Y te queremos aun que no entendamos ni pio de tu comportamiento y tus gustos… -explicó- Al menos yo te quiero aun que no te entienda. Eres mi gran amigo a pesar de que no concordamos y peleamos.- sonrio.
-Estoy con Tonio.- dije.- Tal vez tu no lo entiendes porque no tienes hermanas. Es un tanto complicado porque te la vives cuidándoles… aun que no las aguantes…- le expliqué.
-Ah, entonces…- vio a Antonio.- ¿Son celos?
-¡C-claro que no!- escupió el castaño.- ¡Solo es que no tolero que…!
-Son celos, es obvio…- soltamos Gil y yo a la par.
-Bien, es cierto, lo son.- confesó Tonio.- ¡Pero tengo mis razones!
-Explícalas, entonces…- le pedí.
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-Maria ya había empezado a mostrar señales de que se estaba metiendo a ese tipo de cosas en el momento en que llego a Londres. Pero no era tan alarmante que escuchara música de ese tipo o que aprendiera a tocar el bajo. Lo malo fue cuando conoció a Arthur y todas las noches se la pasaba de fiesta con él y otro dos chicos…
-Pfff….
-¿Qué es tan gracioso?
-…Nada, lo siento. Continua.
¿Arthur de Pub en Pub? Eso es una total tontería.
-Y comenzó a darles alojo en su casa… -Antonio cruzo los brazos.- Después vinieron las borracheras, la banda, los conciertos… Y obvio las consecuencias. Lo chistoso es que todo esto se dio más que nada en su periodo de noviazgo con Arthur. Así que, es obvio de quien es la culpa.
Asentí en silencio. No importaba cuanto me lo repitieran y como me lo dijeran. No me parecía para nada creíble lo que escuchaba. Era como tratarme de hacer creer que puedo sorber un filete con un popote. O sea, nada más lejos de la realidad. Arthur… puedo creer que haya salido con Mary y no me sorprendería en absoluto, ella es mega guapa. Pero de ahí a que sea un rebelde… alguien tan estirado como él… y en cierto modo tan l…
-¡Pero no permitiré que repita sus fechorías aquí!- interrumpió la voz de Tonio mis pensamientos.- Por eso me lance al todo.
-Comprendo.- dije.- Supongo que yo haría lo mismo si Matt tratará de meter a Sey a una vida tan loca…
-La única diferencia es que lo tuyo nunca va a pasar, Francis.- dijo Gil.- Mejor preocúpate de que no se la lleve a la cama sin protección, eso es más factible.
-Concuerdo con Gilbert.- exclamó Antonio.- Lo cual hace que recuerde…- se volvió al albino.
-Seh, le daré condones a Ludwing.- exclamó éste.
-¿Qué? ¡NO! ¡Feli aun es una niña!- soltó alarmado.- ¡Solo te iba a decir que los mantengas vigilados cuando estén en tu casa!
-Bien, le pediré a Lud ignore a sus hormonas, creo que puede hacerlo.- exclamó Gil- El tiene mejor control que yo en muchas cosas.
-Seh, el no le afloja a cualquiera como tú, Bitte…- dije burlón.
-Ese eres tú, Iván.- dijo Gil riendo.- Eres una cualquiera…
-Dios, ¿Van a empezar con sus cosas cochinas?- dijo Antonio.
-Seh, es que Fra ya se le antojo. No más escucha condón y le urge…
-Mira quien lo dice…
-Yo no le doy el culo a cualquiera…
-¿Seguro?- solté pasándole la mano por la cintura.
-Seguro.- dijo manoseándome el culo.
Antonio palideció.
-¡Dios, vamos a cualquier lado pero ya cállense!- exclamó el castaño echándose a correr.
-Jajaja, adoro ver su expresión…- solté sobándome la barriga.
-Sí, es divertido…- dijo Gil dibujando una sonrisa a medias.
-¿Gil, ocurre algo?- inquirí.
-…No. Solo es que…- me miró.- Fra, si… solo suponiendo, yo supiera algo pero prometí no decirlo pero la situación ha llegado a un punto en el cual debo interferir, ¿Sería malo que lo hiciera suponiendo, claro, que las personas involucradas son importantes para mí pero entre ellas hay, cierta, no sé, tensión?- inquirió.
-Yo digo que de igual manera se enteraran, así que si intervienes o no, será lo mismo. Pero harías bien en decirlo si en verdad solo son importantes… supongo. Ya que solo supones, ¿No?- exclamé.- Aun que es una pregunta interesante, ¿Estas metido en un lio así?
-NO, claro que NO.- exclamó meneando la cabeza.- Solo es de esas cuestiones que no te dejan en paz, eso es todo.
-Ah, ya veo.- solté.- Igual, si tienes un problema…
-No te preocupes. Ya te dije que solo suponía.- dijo adelantándoseme.
Extraño. En verdad, extraño.
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-¡Woah, es tan lindo!- exclamó Tonio viendo con deseo el colgante de tomate para celular que había en aparador.- ¡Lástima que ya se me acabo el dinero!
-…Siempre es lo mismo contigo.- solté.- Tú nunca tienes dinero.
-Eso es cierto.- soltó.- Mi economía es escasa.
-Pues no sé porque…- dije yo.- A mí me dan lo mismo que a ti y me dura casi siempre más de la semana.
-Y a mí también, y siempre guardo un poco.- exclamó Gil.- Creo que el problema contigo es que no sabes administrarte, Tonio.
-Es difícil cuando tienes dos lindas primitas…- lloriqueó el castaño.
-En palabras simples, ellas te dejan sin nada.- dijo Gil.- Bien, sigamos adelante antes de que empieces a llorar…
-Demasiado tarde…
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Seguimos andando, dimos una vuelta al parque. Cuando vimos que la hora de la comida estaba próxima, decidimos que ya era tiempo de irnos.
-Tomemos un atajo por la calle principal…- sugirió Antonio jalándonos.- O tía Aida se sentirá ofendida.
Echamos a correr por la calle. Pasamos varios restaurantes, el cine… Y llegamos a las zonas de los Cafés y cosas dulces.
-Oí, Fra, ¿También pedirás trabajo este año a la Sra. Clara?- inquirió Tonio cuando pasamos por el Café de la esquina. Es gracioso, está en una esquina y se llama "El Café de la Esquina". Bueno… A mí me parece gracioso al menos.
-Sí, como cada año en vacaciones de invierno.- solté.- Bien, ¿Qué no teníamos prisa?
-Solo un momento más.- exclamó Gil.
-¿Por qué?- inquirimos a la par.
-Es que hay un pelirrojo mega-guay allá- señaló una de las mesas.- Esta muy bueno.
Antonio y yo intercambiamos miradas.
-…Qué tío…
-Gil, no estoy en contra de tu homosexualidad, pero me siento raro de estar parado aquí solo para ver a un tío que según tú esta bueno…- solté.
-Yo ya me siento raro de solo escucharles…- clamó Antonio.- Además… ¡Esperen!- exclamó el castaño.- El chico que esta con el tío que te gusto, Gil, ¿No es el imbécil de Kirkland?
Gilbert, Antonio y yo nos dimos un giro discreto. En efecto era Arthur.
-Ja, parece que alguien tiene una cita…- exclamó Tonio.- Me pregunto qué sentiría Maria si lo supiera. Seguramente la frustraría completamente…
-No des por adelantado nada, Antonio.- le pidió Gil. Le miramos.- Yo solo digo, y no pueden argumentar en contra mía, que puede sea su amigo.
-¿Y por qué no podemos?
-¿Por qué creen ustedes?- soltó cínico.
-Ah, cierto.- exclamamos a la par.
-Igual, esto es algo que no nos incumbe y hay comida esperándonos, así que vámonos de aquí.- sugirió.
-Supongo, sí, va…- Antonio dio un respingo.- ¿¡Vale!
-¿Qué ocurre?- inquirimos al unísono Gil y yo.
-Mírenlo ustedes mismos.
Me volví hacia donde Antonio señalaba… Y me arrepentí. Arthur se encontraba de pie, recargado en la pared, y al parecer el pelirrojo que le había gustado a Gil estaba más que amistoso con él.
Sentí una punzada al corazón junto con una rabia inexplicable.
-¿Y ahora cuál es tu veredicto, Gil?- se mofó Tonio.
-¡…Qué se vaya a la jodida!- grité.- ¡Dice una cosa y luego viene con esto! ¡Y yo soy el pervertido y salido! ¡Pues cuanta clase la suya!- exclamé echándome a andar a paso firme. Me sentía realmente cabreado. Muy cabreado.- ¡Sí seré idiota!
Seguí andando hasta que sentí como una mano me tomo por el hombro y me volví. Era Gilbert.
-¿Se puede saber qué demonios ocurrió?- inquirió.- ¿Por qué estas tan alterado?
-No lo sé.- solté.- Es que me siento tan… tan…
-¿Ofendido?- sugirió.
-Supongo.
-Ya veo.- soltó.- Sé lo que sientes. Después de lo que te dijo…- me miró.- Pero debes calmarte. Antonio esta aquí y no creo que quieras que se entere aquí y ahora.
-No, claro que no.
-Bien, cálmate, voy por él…- rio.- Le dije que me esperara en lo que te calmaba. El cree que te molestaste porque me gusto el pelirrojo y yo no se lo negué. Mejor que crea que entre tú y yo a que piense otras cosas.
-Y que lo digas.
-Enseguida vuelvo.
-Vale.
Gil fue por Antonio. Cuando llegaron hacia donde me encontraba, Antonio me pregunto que si estaba molesto por lo de Gil, y regañó a este por andar de coqueto frente mío. Lo cual me pareció divertido. Pero aun así el enojo no se iba… ni la imagen de Arthur con ese tipo que era obvio no es Alfred. Dios, estoy empezando a sospechar que no sé nada.
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-Gracias por la comida.- exclamamos los tres.
La Sra. Aida nos sirvió nuestros platos, sin dejar de sonreír. Vaya que es una mujer dulce. Veo de donde saco Felicia su carácter tan tierno.
Y, mientras mis amigos engullían la comida y no dejaban de decir que estaba deliciosa, yo solo le di unas cuantas probadas. Había perdido el apetito y lo peor era que sentía un ardor y un nudo bastantes molestos en el estomago.
Y, por si fuera poco, me sentía como un completo estúpido. Ya no sabía que dar por hecho y que no. Solo veía una y otra vez la misma imagen. Me levante de la mesa.
-¿Fra, ocurre algo?- inquirió Antonio.
-Me siento mal.- dije.- ¿Puedo subir a descansar un rato a tu habitación?
-Claro.
-¡Te acompaño!- dijo Gil levantándose sin darme tiempo de responder.
Ambos subimos por las escaleras hasta la habitación de Antonio en silencio.
-Bien, creo que debo recostarme un rato, a ver si con eso se va el malestar….
-Yo no creo eso…- susurró Gil.
-¿Entonces qué crees?- solté molesto.
-Creo que estás enojado por lo que viste.- soltó.
-Claro que lo estoy, me ofende el hecho de que me dijera todo eso y él haga eso…
-Pero, ¿Por qué?- exclamó Gil.- De Antonio entiendo las burlas. Y hasta cierto punto tú enojo. Pero de ahí a ponerte así…
-¿Qué sugieres?
-Si no lo sabes tú, que voy a saber yo.- exclamó.- Descansa, a ver si con eso se te va el mal genio.
Gilbert salió de la habitación. Me deje caer en la cama. No estaba de mal genio, solo me sentía molesto y ofendido. Y ahora confundido.
No sé a qué quiere llegar Gil con ese juego de jala y afloja, no sé que tiene en la cabeza Arthur, no sé quién es ese pelirrojo…
-Y me siento como estúpido.- solté.
Y lo peor de todo era que aparte de que le estaba mintiendo a mí hermana. Sentía que había algo que me estaba ocultando. Y no lograba por más que indagaba en mi mismo el saber lo que era.
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Extra 01
¿Gatos en mi closet? Claro que no. Solo hay zapatos, ropa, y espero que pronto tú.
Era martes por la tarde. Terminaba de preparar una mermelada de durazno. La estaba colocando en un recipiente de cristal y tapándola cuando escuche a mi hermana soltar una maldición desde su habitación y seguido de eso el sonido de sus paso bajando las escaleras a toda velocidad.
-¿Qué ocurre?- inquirí al verla entrar a la cocina.
-Nada, solo mi habitación que parece la dimensión desconocida…- dijo abriendo el refrigerador.- Encontré la blusa que perdí el año pasado detrás del ropero…- saco la leche, junto con una botella de agua y un cartón pequeño de leche con chocolate.- ¿Y tú que cuentas?
-Pues se acabo la mermelada y como no quise ir a la tienda hice cacera.- solté.- En fin, ¿A dónde llevas todo eso?
-Es que estoy cansada de limpiar y me dio sed…
-¿Y tomaras leche, leche con chocolate y agua?
-Sí, ¿Algún problema?
-No, solo curiosidad, bien, dame aventón de aquí a mi cuarto.
-Vale.
Subí a mi alcoba y seguí escuchando a Sey maldecir. De pronto se hizo el silencio. Al parecer había acabado…
Desde que mis padres llamaron no dejo de sentirme culpable. Ella está preparando todo para su llegada y en cambio yo… Soy tan maldito por no decirle la verdad. Creo que tendré que tomarle la culpa al estúpido de Arthur. Y arriésgame a decirle la verdad.
-Sey…- solté entrando a la alcoba de mi hermana.- Debemos hablar.
Seychelles dio un respingo.
-¿Qué acaso no sabes tocar?
-Lo siento, es que es urgente…
-Bueno, te lo perdono, dime, ¿Qué ocurre?
-Bien, es respecto a…
-Miau
-¿Escuchaste eso?- inquirí.
-¿Q-que cosa?- soltó.
-Eso, como un maullido de un gatito.
-¡Claro que no, solo desvarías!
-Bien, como te decía, quiero hablarte respecto a…
-Miau
-¿Otra vez?- solté.- ¿Segura que no escuchaste?
-¿Qué cosa?
-¡Unos gatitos maullar!
-Claro que n…
-Miau
-¡Hay un gato aquí!
-¡Claro que no!
-Miau
-¿Miau? Miau, miau, miau…- soltó mi hermana.- Soy yo, juego. Como sea, me decías qué…
-Bien, -solté cruzándome de brazos- ¿Dónde están?
-¿Qué cosa?
-Tú sabes qué cosa.
-Miau
-Justo eso.- solté.
-No sé de que estas…
-Miau
-Chiquitos…- soltó mi hermana.
Guarde silencio. Los o el gato volvió a maullar. Provenía del closet.
-¿tienes a ese pobre animal en tu closet?
-Claro que no. En mi closet no hay nada, François mentiroso.- bufó mi hermana.- Solo ropa, zapatos, y futuramente si tengo suerte, tú.
-¿Qué?
-Nada.
-Sey, no estoy para juegos…- exclamé. Camine hacia el closet y abrí la puerta.
-¡Espera!
-Donde…- vi una canasta y como debajo de una manta se retorcían tres bultos.- Ahí.
Quite la sabana. En la canasta había tres pequeños y muy peculiares gatitos. Un blanco peludo, parecía un león. Otro de enormes ojos cafés y dos largas manchas como si fueran dos coletas y uno con el ceño fruncido y ojos verdes con cejas un tanto pronunciadas.
-¿Y no había nada?- solté sacando la canasta.- Tú sabes que no podemos tener animales. El viejo es alérgico al pelo. Habrá que…
-¡No!- chilló Sey.- No permitiré que te lleves a Lyon, Iggy y Sesel. ¡No permitiré que los tires como si fueran basura! Son chiquitos y no tienen a dónde ir, morirán de hambre y frio allá afuera…- se echo a llorar.-…No los tires, Fra.
-Yo iba decir regalarlos.- solté.- Sey, no soy tan cruel. Sé que están peques. Y sé que, por lo visto, les amas porque ya hasta nombre les pusiste.- me miró.- Pero no podemos…
-Solo espera hasta que consiga quien se los lleve, ¿Vale?- pidió. Di un suspiro. Y asentí. Me estoy metiendo en una buena bronca.- Gracias.
Metí a los gatos de vuelta al closet. Estos comenzaron a juguetear entre sí. Son tan lindos.
-Gracias, te prometo que buscaré quien los quiera…- soltó mi hermana.- En fin, ¿Qué era eso que querías decirme?
-Es sobre papá y mamá…- solté.
-¿Qué con ellos?
-Sey, verás, esto….
El ruido de algo chocar contra la ventana me interrumpió. ¿Será acaso que dios interfiere con mis planes? No sería la primera vez, en todo caso.
-¿Algo choco contra mi ventana o fue mi imaginación?- soltó Sey seria.
-Yo también lo oí.
-Aguarda en lo que veo que es.- me pidió.
-Sey, esto es importante…
-No pasa nada si lo retrasas…- soltó saliendo.- ¡Francis!- gritó.- ¡Ven rápido!
Salí a ver de qué se trataba el alboroto que soltaba Seychelles allá afuera. Me hermana levanto algo del suelo y me lo puso frente al rostro.
-…Cho, cho, cho….
-¿Una paloma?- inquirí.
-Creo que esta herida, mira su ala.
En efecto, el ave se había lastimado el ala.
-Traeré unos palito de paleta.- dijo Sey echándome el ave a las manos.- Ahora vuelvo.- solio corriendo.
-Espera yo...- suspiré resignado.- Olvidalo.
Vi al ave entre mis manos la cual lucia desorientada y a los gatitos en el closet que seguían jugando.
-Esto parece un zoológico.- me lamenté.
Pero bueno, en cierto modo, ¿No me estaba quejando de no tener una mascota? Esto era una señal de que o uno: No debía decir nada, o dos: Debo tener la boca cerrada y dejar de quejarme al fin.
Mi hermana subió con el botiquín de primeros auxilios y vendo el ala del ave.
-Creo que la deberemos cuidar en lo que se cura, ¿No?
-Supongo.- solté.
-Bien, bienvenido a la familia Pierre.
-¿Tan rápido y ya lo nombraste?
-Es que tiene cara de Pierre.
-Papá se enojará donde escuche que llamamos a una paloma con su nombre.
-Jejeje, no creo… En fin. ¿Qué era eso que querías decirme?
Trague saliva. Bien, ya es hora de la verdad, al menos de que ahora un perro entre volando por la ventana. Pero eso sería el colmo.
-Fra, ¿Qué era eso sobre papá y mamá que me querías decir?
-Ellos…
-¿Sí?- dijo dibujando su mejor sonrisa.
Miré a Pierre que se había acorrucado entre mis manos.
-Ellos llamaron…
-¿En serio?- inquirió emocionada.- ¿Y qué te dijeron?
-Que les disculparas, pero que por el trabajo… no van a venir.- dije con la mayor delicadeza y dulzura que me era posible.
-…Ah.
-¿Estás bien?- inquirí.
-Sí, estoy bien.- masculló. Mi hermana se levanto y fue a sentarse a su cama. Tomo a Mr. Fishie entre brazos.- Muy bien. ¿Cierras cuando salgas?- inquirió.
Asentí llevándome a Pierre conmigo. En cuanto cerré la puerta escuche el llanto ahogado de mi hermana. Más no entre. Es tiempo de seguirle el consejo al estúpido e imbécil de Arthur…
-¿Cho?
-Merde.
Y por su bien, dejarle crecer.
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Desde el punto de vista de Arthur.
-¡Kirk!- soltó Mary abrazándome más fuerte aún.- ¡Estas tan lindo!
Miré todo y a todos a mi alrededor. Mientras que Gilbert y Francis hacían una especie de esfuerzo por entender lo que pasaba, aun que a mi parecer a Gil ya le había quedado en claro; Antonio parecía quería matarme. Mary seguía aferrada a mí, hablando sobre el gusto que le daba verme.
…Y fue ahí cuando supe que todo mi esfuerzo por mantener mi pasado oculto estaba a punto de irse a la vil y jodida mierda…
-¿M-Ma-Mary…?- balbuceé por enésima vez sintiéndome como un gran estúpido.
No paraba de preguntarme a mis adentros una y otra vez qué hacia Mary aquí y si venia sola o acompañada. Y también me preguntaba por qué Antonio me veía de esa manera. ¿Qué le he hecho al imbécil ese?
-La última vez que te vi, -dijo Mary apartándose un poco- estabas despeinado, con la ropa hecha un fabuloso catástrofe, y tu cabello tenía un único color v…
-¡SEH, YA ENTENDÍ!- exclamé tapándole la boca. Maria me miró confundida.
-¡Aleja tus sucias garras de mi hermana!- exclamó de pronto la voz de Antonio. Me volví a este, Gilbert se encontraba tras de él. Le sujetaba del hombro, mientras que con la mirada me decía lo mismo que yo estaba pensando: El mundo es jodidamente pequeño.
-¿…Hermana?- susurre entre dientes. No recordaba que Mary tuviese un… esperen. Sí, sí me dijo pero…. ¡Jamás menciono su nombre! Solo decía: "El gilipollas de mi hermano", y lo llego a mencionar unas… como tres veces. Tres veces en casi cinco años. Ahí se ve el afecto.
-¿Qué se les ofrece?- dije tratando de aparentar la mayor indiferencia posible.
Pero ahora era obvio. Mary se apellida Fernández, y Antonio obviamente, aun que nunca le tome atención, también. Jamás creí que un idiota como él y una fabulosa mujer como ella fueran… familiares.
-¡Se me ofrece te alejes de mi hermana! ¡No quiero que la pudras más!- gritó el castaño quitándose al albino de encima. Eso en verdad me molesto.
-N-no sé de qué estas…- me volví a Maria, ella estaba igual de extrañada que yo.- ¡Ella no está…!
-¡No lo estaba antes de ti!
Antonio se me echo encima sin darme tiempo de dar explicaciones. Así que no tuve otra opción más que defenderme. Será hermano de mi ex novia y ahora mejor amiga, pero eso no significa que dejaré que me haga lo que le venga en gana.
-¡Tú la volviste una rebelde!
-¡No sé de qué mierdas me estás hablando!
Y así seguimos un buen rato. Hasta que las manos justicieras de Mary me jalaron y las de Gil y Francis se llevaron a Antonio. Mi ex novia me soltó y camino hacia donde su hermano.
-Ya estoy hasta la puta madre de lo mismo. Estoy harta…- dijo tomándole del cuello de la camisa.- De ti y de tus putos celos e ideas irracionales, por eso me largue a Inglaterra en la primera oportunidad. Ahora que estoy aquí, te pido que te controles y te alejes de Kirk si no quieres conocerme hecha fiera.- exclamó empujándole.-Y tú, -dijo volviéndose a mí- quiero hablar contigo en privado.
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Maria me llevo a unos metros de distancia, donde no nos escuchasen. Pude ver como el BFT discutían y me miraban de reojo. Mala señal.
-Bien, -comenzó mirando que nadie estuviese cerca.- ¿Qué ocurre?
-¿Cómo que qué ocurre?- inquirí.
-Estas bien vestido, tu pelo es rubio… no es que este mal. Pero es completamente rubio. No hay mechas de colores raros o un color verde esmeralda.- soltó.- Ni accesorios punk. ¿Qué ha pasado?
Miré mis pies. Me cruce de brazos y comencé a mecerme lentamente.
-¿Arthur?
-Ah, paso que… ya no quiero ser nada de lo que represente antes.- solté.
-¿Eh? ¿Por qué?- inquirió ella.
-Porque si no hubiese estado en ese concierto aquel día, a lo mejor él…
-Ah, ya veo…- dijo.- ¿Te refieres a la noche en que Allan se puso mal, cierto?- dijo con la mayor delicadeza posible.
Asentí. Sentí muchos deseos de explicarle a Mary todo con lujo de detalles. De abrazarle. De que alguien me diera el consuelo que me avergonzaba tanto pedir.
-Tú siempre te mantienes firme…- dijo ella. Le miré.- eres un tanto parecido a mí.- sonrio.- Crees que si te derrumbas los demás lo harán también. Así que prefieres mantenerte firme aunque por dentro tiembles.- soltó.- Piensas, que todo depende de ti, y no es así Arthur. Tu eres solo una persona, no creas que es tu deber cargar con el peso del mundo encima de tus hombros.-dijo.- No creas que todo es tu culpa, que las cosas giran a tu alrededor porque no es así…
-…Gracias.- solté.- en verdad lo tomaré en cuenta.- trague saliva.- Y disculpa las molestias de hace un rato…
-¿Te refieres a lo de Antonio?- inquirió. Asentí.- Nah, no te preocupes. Debiste partirle la quijada al gilipollas celoso desobligado y manipulador ese.- se puso seria.- Aun que ahora que lo pienso, que bueno que no lo hiciste. Mis padres te hubiesen puesto los cargos suficientes como para que te pudrieras en prisión. –Frunció el ceño.- ¡Estúpido hermanito bobo intocable!- dibuje una sonrisa a medias. Me miró con dulzura.- En verdad no has cambiado, en el fondo, eres el mismo. Quisiera abrazarte y besarte, pero eso sería causarte más problemas…- miró al BFT.- Creo que debo irme…
-¿A dónde?- inquirí.
-Se supone me quedaré en casa de mis tíos, pero igual rente una habitación en un hotel muy lindo en la zona centro.- explicó.- Espera…-Hurgó en su bolsa, acto seguido saco una tarjeta.- Toma.
-¿Y para que me la das?- pregunté.
-Ven saliendo de la escuela para que hablemos tranquilos.- me giñó el ojo.- Te estaré esperando…-dijo con un tono seductor.- Bien, deja me despido de el idiota y le amenazo de pasada. Ah, por cierto, compórtate tú también.- me pidió. Asentí.- Te quiero, nos vemos.
-See you.- solté.
Bien. Y ahora, ¿Qué se supone que debo hacer?
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Mientras trataba de ignorar las miradas asesinas de Antonio, las inquisidoras de Gilbert, y trataba de entender por qué Francis me miraba tan curioso, pedía una señal divina para saber qué hacer. Cuando nos dijeron que Emma no vendría porqué tenia gripe y que nos podíamos ir antes, supe que esa era la señal que buscaba. Así que tome mis cosas y salí corriendo. No pensé en dar explicaciones o en llamar a Alf. Solo quería saber que estaba pasando en la mente de Mary como para venir aquí.
Así que, después de pedir indicaciones; ¿Qué esperaban? ¡No tengo el suficiente tiempo viviendo aquí como para saber dónde queda cada cosa!
Cuando di al fin con el hotel dónde Mary me dijo que se hospedaría, (después de haber dado un montón de vueltas hasta dar con el lugar), entre a este.
A pesar de ser un hotel cuatro estrellas, el lobbie era tan bonito como el de uno de lujo, y la recepcionista; Era una mujer alta, de bonita silueta, rubia y ojos verdes grisáceos, como sacada de una película. Me acerque a la recepción.
-Buen día, -dijo esta al verme con una dulce sonrisa.- Le atiende Louise, ¿En qué puedo ayudarle?
-Buen día, Louise, -solté- estoy buscando a la Srita. Maria Fernández Carriedo.
-¿Habitación?
-Ah, esto, -miré la tarjeta. Note que tenía algo al reverso.- 201.- solté leyendo el numero tras esta.
-Ah, sí. Maria Fernández; Usted debe ser Arthur Kirkland, ¿Verdad? - dijo checando en la computadora. Asentí.- Sí, ella nos aviso que vendría. Segundo piso, a la derecha. ¿Le llamo para decirle que está aquí?
-No, quiero sorprenderla.- solté.- Gracias.
-De nada, para servirle.
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-Bien, aquí estoy.- solté deteniéndome frente a la puerta; la cual estaba entre abierta. Toque un par de veces.
-…Pasa,-soltó la voz de Maria al fondo- no sé para qué tocas si sabes que la deje abierta por ti.- exclamó. ¿Me estaba esperando? Bueno, es obvio. Entré. Maria apareció desde el fondo de la habitación, traía una bata. Al parecer acababa de salir de la ducha.- Espero que hayas traído lo que te encargue, P…- me miró.- ¿Arthur?
-Ah, ¿Sí?- exclamé.- ¿Esperabas a alguien más?
-Pues sí, ¡Pero eso no importa!- soltó.- ¿Qué haces aquí?
-Me pediste que viniera.
-Sé que te dije que vinieras.- dijo.- Pero no te esperaba tan temprano.
-Lo que pasa es que uno de mis profesores enfermo y me dejaron salir antes.- le expliqué.- En fin, ¿A quién esperabas?
-…Oh, ya veo.- dijo sentándose en el brazo del sofá.- Me alegra ver que me tomaste como prioridad.- rió nerviosa.
-¿A quién esperabas?- inquirí alzando la ceja.- Y no le des vueltas.
-Solo a un… amigo. ¿Sabes? No vine sola…- soltó.- Pero no importa eso, ¿Verdad? Digo, que yo venga acompañada no es nada relevante.
-Pues no lo es, pero me parece extraño que vengas con alguien más. Tú eres más de andar sola.
-Bueno, tal vez esta vez no quise venir sola…- soltó.- O no tuve opción.
-¿Cómo?
-Nada.
-Tú dijiste qué…
-yo no dije nada.
-María…
-¿Arthur?
-María, por favor, si es un nuevo novio; No me molesta.- solté.
-¿Nuevo novio? ¡Buen chiste!- soltó dejándose caer sobre el sofá. La bata que traía puesta se habrio dejando descubierta su pierna derecha completamente descubierta.- Jajaja.
-¿Entonces?- solté colocándome sobre ella.- ¿Quién es?
-Ah, Arthur, ¿Por qué siempre me complicas las cosas?- inquirió.- Bien, te diré porque confió en ti y espero lo tomes con madures.- soltó.- O de perdida que lo tomes, mmm… ¿Regular? Supongo.
-¿Qué acaso trajiste a un ex contrabandista convicto al cual ayudaste a escapar?
-No, pero es algo parecido.- soltó con desdén.- La verdad, es que traje a P…
-Mary, ya llegue…- dijo una voz jodidamente conocida.- No encontré de la que me pediste pero te traje unos tampones, igual ya no eres virgen así que…- Miré a Pat y él me miró a mí.- ¿Interrumpo algo?-Inquirió. Se volvió a Maria.- Sí pensabas hacer eso, me hubieses dicho que me largará en lugar de mandarme por tus cosas a la farmacia; Así me hubieses ahorrado ver tan jodidamente asquerosa escena.- exclamó.
-Oh, cierra el pico, Cherry.- soltó Mary levantándose.- Mejor sé lindo y tráeme un vestido de mi maleta que me estoy congelando…
-¿Y porque mierdas debo de hacerlo yo?- exclamó molesto.- ¡Mueve tu culo y ve por el!
-Bien, bien. No seas lindo entonces.- exclamó esta.- Sé útil por una puta vez en tu jodida vida y tráeme un pinche vestido que me estoy congelando con esta bata.- bufó.
-¿Y si no qué?- dijo Patrick.
-¡Tú trasero conocerá mi pie!
-Uy, que rico
-¡Patrick!
-Jajaja, vale.- dijo Pat entrando a la habitación entre risas.
-¡…Este chico me va volver…!
-Ejem…- solté. Maria se volvió a mí.- Me podrías explicar, si eres tan amable, ¿¡Qué mierdas hace él AQUÍ!- Bufé molesto.
-Lo siento, para empezar déjame decirte que ni yo quería de traerlo…
-…Puedo escucharte.
-¡Cállate!- soltamos a la par.
-¿Entonces?
-Pues compre dos boletos y…
-¿Por qué compraste dos boletos?
-Pasa que Erik dijo que si yo venía el me acompañaba…
-¿Qué pinta Erik en esto?
-…Estamos viviendo con Mary debido a… Solo dejémoslo en que es temporal.- soltó Pat.- Mary, tengo dos vestidos aquí. Uno dice "semi-ingenua" y el otro dice "¿Inocencia, qué mierdas es eso?"
-¿Qué ellos qué?
-Trae el que sea y ya cállate.- le ordenó esta.- Es que Erik ocupaba donde quedarse y Cherry se vino de añadido. Como la indeseable humedad del baño.
-Yo también te odio, Mary.- soltó Pat.- ¡Piensa rápido!
-Me alegra saber es mutuo.- dijo Maria tomando el vestido.- ¿No te importa si…?
-Oh, no. Claro que no.- solté bloqueándome la vista con la mano.- Solo continúa explicando.
-Ay, por dios, Kirk. Ni que nunca la hubieses visto desnuda.- exclamó Patrick.- No creo que su noviazgo no haya pasado de tomarse la mano.
-Cherry, no me obligues a golpearte.- Soltó Mary quitándose la bata. Se metió en el vestido de un solo movimiento.- Pues mira, te lo dejo en que Erik me dijo que me acompañaría pero se le atravesó algo…
-Algo venido de noruega llamado Alexander.
-…Y pues sé tuvo que quedar de último momento. Pero no te preocupes, -dijo sentándose a mi lado.- prometió que vendría por lo menos a pasar un fin de semana.
-¿Y sé supone que eso es bueno?- exclamé.
-…Kirk, ¿No te da gusto vernos?- soltó Mary con tristeza.
-N-no es eso.- exclamé.- Pero, pudieron haberme avisado. ¡Esto es tan repentino!
-No hubiese sido igual de divertido si te lo hubiésemos dicho.
-Por primera vez concuerdo con Mary.- dijo Patrick.- En fin, ¿Qué paso contigo, Kirk?
-¿Qué paso de qué?
-¿Por qué luces como un maldito estirado?
-Porque he decidido comportarme… Al menos lo que esté aquí.
-Pfff… ¡Jajaja! ¡Buena esa, Kirk!
-…Vete al diablo, Cherry.
-Vamos, Arthur, no te enojes…
-¿Es en serio?- inquirió. Asentí.- Bueno, si tú lo dices. –Dijo burlón acercándose- Te deseo suerte en tu nueva vida llena de aburrimiento…
-¿No tienes nada mejor que hacer más que joderme?
-Arthur, no le hagas caso…
-¿Joderte?- inquirió.- Perdona, que yo tenga entendido esto es joderte…- acto seguido Pat puso su mano en mi trasero y le hizo honor al concepto "Acoso sexual".- Sigues teniendo un muy lindo y firme culito, ¡Tal y como lo recuerdo!
-¡GYAAAH!
-¡Bien, ya sacaste!
Acto seguido Mary tomo a Pat por la camisa y lo arrojo a la cama de la habitación. Lo sorprendente de todo fue ver como voló desde la salita a la cama sin chocar con nada.
-¡Eso es cruel, Mary bastarda agresiva!
-…Idiota.
-…Me alegra ver que las cosas no han cambiado en absoluto durante mi ausencia.- exclamé.
-Bueno, solo un poco por la mudanza de esos dos a mi casa.-dijo- Pero de ahí en más es igual.
Se hizo el silencio.
-En fin.- soltó Maria.- ¿Me llevas a pasear?
-Si quieres…- dije encogiendo los hombros.
-¡Vale!- exclamó emocionada.- ¡Cherry ponte algo lindo que nos vamos de paseo!
-¿Lindo como formal o lindo como para salir de noche?
-Lindo como formal.
-…Fucking Hell.
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-¿Y bien, a dónde vamos?- inquirió Pat.
-¿Se le antoja un café y algo dulce?- sugirió Maria.
-Sí, me parece bien.- solté.- Pero creí que querías pasear.
-Kirk, conozco este lugar, viví un año aquí. La expresión "salir a pasear" era como para decir salgamos a aburrimos a fuera porque ya me aburrí de aburrirme dentro del hotel. Además, yo invito.
-Con eso me ganaste.
-A Kirk. Tú pagaras lo tuyo, Cherry.
-¿Para eso me vestí semi-formal?
-Sí.
-No sé ni a qué vine.
-Viniste porque eres un maldito acosador que quería darle lata a su ex víctima.
-Ah, cierto.- dijo tocándome el culo.- Ambrosía.
-¿¡Podrías dejarme ya!
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Seguimos andando tras Maria, (Y yo a una distancia prudente del imbécil de Patrick). Al parecer quería ir a un lugar que a lo que nos dio a entender, era el mejor Café de toda Marsella.
-Alto… ¡YA!- ordenó Mary deteniéndose en seco.
-Mary, sabes que no estamos en la naval, ¿Verdad?- soltó Pat llevándose las manos a la nuca. Se detuvo tras ella.
-¡…Maldita costumbre!- bufó Maria molesta.- En fin,- dio un suspiro.- Ya llegamos.- dijo señalando un pequeño pero muy elegante café en la esquina. Intercambie miradas con Pat.
-¿Es ahí?- soltamos a la par poco convencidos.
-Sí, este lugar, aun que sé que no lo parece, es la mejor opción si lo que deseas es pasar un buen rato bebiendo un delicioso café y comiendo una exquisita, esponjosa, dulce y suave, rebanada de pastel de leche. –Se volvió a nosotros y rio. Supongo tenemos una expresión del tipo "¿De qué mierdas me estás hablando?", Bien estampada en la frente.- Tal vez no lo parezca. Pero si venimos dentro de dos días este lugar estará abarrotado de gente.
-¿Segura? Porque a mi parecer no vende mucho.- soltó Pat dando un vistazo rápido.
-Eso es porque los clientes potenciales están o bien en casa, o en la escuela, o…
-En clases extras.- completé.
-Exacto. ¿Ves, Cherry? Kirk lo entiende porque lo vive.- exclamó Mary.
-¿Kirk? Creo que prefiere que ahora lo llamemos Arthur, ¿No? Ya que decidió tener una nueva y aburrida vida…- dijo Pat con sorna.
-Cierto. Ahora con eso, ¿Cómo prefieres que te llame?- inquirió Maria.
-Díganme Kirk o como les plazca.- solté.- Lo que yo haga es asunto mío y no tiene porque afectarles en lo más mínimo.
-…Ya veo.- Dijo Mary.- Bien, discutiremos eso después. Ahora, -junto las manos emocionada- Iré a ordenar algo especial para nosotros…
-¡Seh!- exclamó Pat victorioso.
-Por nosotros me refiero a Arthur y a mí. Tú pagarás lo tuyo, aun que yo lo traiga.- aclaró.
-Fucking Hell…
-Bien, no tardo. Siéntense donde quieran mientras tanto…- dijo señalando las mesitas que se encontraban fuera.- Vuelvo en seguida.- dijo echándose a andar. De pronto se detuvo en seco, se dio la media vuelta y soltó: - Y nada de idioteces. Lo digo por ti, Cherry.- Pat rodo los ojos. Mary le amenazó con la mirada y procedió a marcharse.
-Y bien, -solté tomando asiento- ¿A qué viniste a Marsella, Pat?
-Creo que es obvio, ¿No?- dijo recargándose en la mesa, justo a mi lado.
Scott sacó un cigarro, lo encendió y dio una bocanada. Soltó el humo de este lentamente.
-¿A joderle las vacaciones a Mary?- inquirí con desdén.
-En parte.- admitió. Coloco el cigarro en el cenicero. Se volvió a mí y me sonrio lascivo.- Pero también vine porque no tenía con quien jugar…- roso sus dedos en mi barbilla. Después me tomo por esta y alzo mi rostro.- El sol del mediterráneo te ha dado color, ¿Sabes?- soltó acercando su rostro de manera peligrosa.- Luces más apetecible…- acerco su boca a la mía.
Me levante violentamente y comencé a retroceder. Ya estaba bueno de acoso. Lo hacía en Londres, pero no permitiré que me lo haga aquí también. En fin, estaba a punto de darme la vuelta para entrar al Café, pero la mano de Pat me detuvo de un tirón, girándome bruscamente hacia donde él.
-¿A dónde tan rápido?- soltó burlón.- No vine desde tan lejos para que me salgas con que no quieres jugar…- Miré a Pat molesto. Pero él se limito a levantar la ceja, divertido. Me tomo por ambas muñecas y me acorralo en la pared. Y no importaba cuanto me moviera o tratará de zafarme porque, para desgracia mía y de mi orgullo, Patrick es mucho más fuerte y hábil que yo.
-¡Suéltame!- le pedí molesto.- ¡Es en serio!
-Pero si solo será una partida rápida…- dijo acercando su rostro a mi oído.- Por desgracia, tenemos compañía…- susurró. Me estremecí. Maldición.
-…Basta.- le pedí.
-¿Sabes? El que te pongas difícil solo me incita más…- susurró. Comenzó a mordisquearme el oído.
-Déjame…
-Pero si aun no comienzo…- dijo divertido metiendo su pierna entre las mias, abriéndolas. Comenzó a lamerme el cuello, mientras que de un solo movimiento paso a tomarme ambas muñecas con una sola mano. Con la que le quedo libre comenzó a manosearme las piernas.
-¡Te dije que me sueltes, cerdo!- grité retorciéndome en un intento en vano de zafarme.
-¿Y si no quiero, qué?- bufó mientras metía su mano bajo mi ropa.- Tu piel esta tan suave…
-Déjame…- protesté.
-¿Por qué no gritas por ayuda?- inquirió burlón.- Pídele a Mary que te salve. A fin de cuentas ella siempre lo termina haciendo…
-…Yo puedo solo.- solté.
-Buen, chiste…- rio.- Tú no puedes solo con nada…- se burló. Acto seguido me soltó. Me di la vuelta bruscamente para entrar al Café… Pero Maria ya estaba saliendo. Vaya precisión.
-¿En serio los hice esperar tanto?- soltó sorprendida al vernos.- Lo siento, es que conozco a la dueña del lugar y me quede platicando un poco y… -Nos miró seria- ¿Por qué están tan agitados?
-Por nada…- solté molesto quitándole la charola de la mano.- Permíteme, yo los llevo.
-Sí, está bien…- dijo Mary. Le observe. Miraba algo al otro lado de la calle.
-¿Ocurre algo?- inquirí.
-Es que creo que él que va allá…- dijo señalando un sujeto a lo lejos.- Es Antonio…
-¿Y eso qué?- inquirió Pat sentándose. Coloque las cosas en la mesa.
-Recordé que traje recuerdos para todos menos para él…- exclamó molesta.- Debo comprarle algo lindo o de lo contrario los viejos entrometidos van a sermonearme.- se sentó.- Pero dejemos eso de lado, -dijo mostrando lo que había en la charola- ¡A comer se ha dicho!- exclamó emocionada.
Miré al chico que señalo Mary. Traía el uniforme de la escuela. Después vi como un albino se volvió a él y le dio un jalón. Sentí mi celular vibrar, y entonces fue obvio.
-¿Arthur?- inquirió Maria.
-…Ah, sí.- solté.- Se ve muy bueno.
Saque el móvil por debajo de la mesa. Este tintineaba como loco, mientras que en la pantalla aparecía tienes un mensaje y el nombre de Gilbert. Lo abrí.
"Lindo pelirrojo. ¿Él es el tan famoso Patrick del que me hablabas? Luego me explicas. De rápido: Tonio te tiene en la mira. Y Francis indaga. Maldita sea, no sé si decirle o no. No me gusta esto, pero te prometí no decir nada. Pero no te garantizo no se enteré, ya que Antonio al parecer tiene la idea. Pídele discreción a Mary. Si es necesario ten sexo con ella -?- Bromeo. Solo pídelo. Llámame."
-…Diablos…- farfullé.
-¿Qué dijiste, Arthur?- inquirió Maria. La miré, ya después le explicaría.
-Dije que huele delicioso.
-¿A qué sí?- soltó emocionada.- Anda, pruébalo.
-Pues en mi opinión esta regular.- soltó Pat.
-Cállate, tarado. A ti nadie te pregunto.- dijo Mary.
-No importa, lo hago de igual manera.
Maria y Pat comenzaron a discutir. Y de pronto me sentí nostálgico. Era como estar de vuelta en Londres, pero después me entraron los nervios. Si el BFT volviendo de clases abría la boca de más no solo tendría a los del salón sobre mío, sino que Alfred tarde o temprano se enteraría y entonces…
-Bloody hell.
Seh, bloody hell.
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Después de comer. Decidimos, bueno Maria decidió, que debíamos dar una vuelta por el parque.
-Me gusta el parque.- dijo Maria.- Me recuerda a un viejo ex novio.
-A mi me recuerda lo aburrida que es la vida. ¿En serio no vamos a hacer algo interesante?- farfulló Pat molesto.
-Si quieres te arrojo al mar. Eso sería divertido.
-No gracias.
-La verdad es que aquí no hay mucho que ver.- dije.- Es una ciudad tranquila.
-No de noche…- dijo Mary llevándose las manos a la nuca.- Hay un bar muy bueno que se pone de ambiente. Aun que cobra la entrada. Pero igual tengo un amigo que trabaja ahí de seguridad y si se lo pido nos deja entrar gratis.
-¿Y que estas esperando?- exclamó Patrick.
-No pienso ir con ustedes. Aun son menores de edad, y no creo que a Braginski le agrade la idea de que los lleve…- se llevo la mano a la barbilla.- Bueno, quien sabe. Su novio es menor de edad, a lo mejor y si le digo…- meneo la cabeza.- ¡Pero la respuesta en mi caso es no! No los llevaré.
-¡No seas mala!
-No seas insistente.
-Mary si quieres ir…- solté.
-No, no será lo mismo si voy sola o con este idiota…- exclamó.- Además, tengo entradas para el cine y…
Mi móvil comenzó a sonar.
-Contesta…- soltaron Mary y Pat a la par.
-Voy.- solté sacándolo.- ¿Bueno?
-¿Dónde estás? ¡Ya está oscureciendo! Ven a la casa. Aun sigues débil, y no quiero que tengas recaída. Te quiero de inmediato.- exclamó la voz de mamá.
-Ah, ¿Sí?- solté, pero ya había colgado.- Hey, debo irme.- solté.
-¿Cómo? ¡Pero si aun hay luz!- exclamó Maria desilusionada.
-Lo sé, pero Mamá me quiere ya en casa. Lo siento.
-Uy, mamá me quiere en casa…- soltó Pat en son de burla.
-Sí, ella me quiere en casa.- exclamé molesto.- Pero, si quieres salimos otro día.
-Si te vas ahora,-exclamó Maria- Será bajo mis términos la próxima salida, ¿Sabes?
-¿Qué esta no lo era?
-Cierra el pico, Cherry.
-Vale, será a su modo si eso es lo que quieren.- solté.- Pero debo irme antes de que se ponga exigente…
Maria me miró con tristeza, Patrick malicioso.
-¿Qué?
-Nada.- dijo Mary negando con la cabeza. Tomo a Pat y se lo echo al hombro.- Nos vamos al cine. Nos vemos.
-¿Y para eso me agarras como si fuese de trapo?- bufó Pat.- No te pensaba decir que no.
-Es una peli romántica - dijo ésta.
-¿Qué? ¡Bájame!
-Demasiado tarde.- dijo- Nos vemos…- soltó despidiéndose con un ademán mientras que Pat se retorcía como gusano.
A eso llamo divino Karma.
Di la vuelta y me dirigí a casa. Tal vez ellos no han cambiado. Pero yo sí.
…Aun que realmente nunca estuve seguro de quererlo, en primer lugar…
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Extra 02
Perro Cochino
Sentí cierta humedad en mi mejilla, y percibí un mal olor. Entre abrí los ojos y vi a un perro. Y no uno cualquiera, era un pequeño Scottish Terrier. Me lambia de manera persistente la cara. Me levante y lo aparte con cuidado de mí. En la puerta vi a mi hermano.
-¿Y ese perro?- pregunté señalándolo.
-Lo encontré afuera.- soltó.- Estaba hurgando nuestra basura, y pues…
-Espera, -exclamé- ¿¡Dejaste que este perro cochino me lamiera la cara!
-Vamos, Arthur, no es cochino, míralo…- dijo tomándolo.- Es lindo y simpático, como yo…
-Y estúpido…- bufé.
-¡Claro que no!- soltó ofendido.
-No creo que a mamá le agrade mucho verlo aquí.- dije.
-Yo sé que ella va a adorarlo.
-¡El patio es diminuto!- exclamé.- ¡El pobre no tendrá espacio suficiente!
-¡Vamos, Arthur, eso es lo de menos!- soltó.- ¡Piénsalo, tendremos un perro! ¡Será la gloria!
-¿Qué tiene de maravilloso el tener un perro?
-¿Qué está pasando aquí?- irrumpió la voz de mamá.- ¿Por qué gritan tan temprano?
Alfred abrazo al perro cochino, este comenzó a lamberlo. Asco. Mamá entro a mi habitación y miró al perro seria.
-¿Y eso?
-Lo hallé afuera.
-Ah.
-¿Puede quedarse?
-Pues es muy lindo…- dijo Mamá sonriendo.- Por mí no hay problema…
Alfred me miró sonriente.
-¿Ves? Somos mamá, yo y el perro cochino a favor.
-¿Cómo?- inquirió Mamá arrebatándole el perro a Alf.- Eres lindo, un buen chico, sí, sí que lo eres…- dijo pegando su rostro a la cabeza de este.- ¡Buen muchacho!
-Arthur dice que no podemos tenerlo, que no hay espacio.
-Bueno, eso es cierto. Pero si ustedes lo sacan y todo eso, creo que él no se verá afectado en absoluto.- me miró.- ¿Qué dices, Arthie? ¿Podemos quedárnoslo? ¡Ni lo notaras!- exclamó abrazándolo.- ¡Además, es una lindura!
-…No sé.- solté.
…Dios, ¿Qué acaso soy el único adulto en esta casa?...
-¿Podemos?- soltaron Mamá y Alf a la par entornando los ojos.- ¡Por favor!
-Vale.- dije de mala gana.- Pero Alf se hará cargo del chucho ese.
-¡WIII!- exclamaron victoriosos.
Al parecer, sí. Soy el único. ¡Qué difícil!
Después de desayunar. Mientras mamá y Alf decidían un nombre para el nuevo integrante de la familia. Yo cheque mi celular. Tenía otro mensaje de Gil el cual me pedía verme con urgencia.
…Diablos.
-¡Lo tengo!- gritaron a la par mi hermano y mi madre sacándome de mis pensamientos.
-Y bien, -solté- ¿Cómo se llamará?
-¡Scottie "Kirkland" Jones!- soltaron a la par.- ¿No te encanta?
Traté de contenerme la risa. ¿Scottie? Jajaja. Sabía yo que Scott era un perro, pero…
-Me parece perfecto.- solté dibujando una sonrisa.- Bienvenido a la familia, Scott…- le di una palmada rápida en la cabeza.
Scottie movió la cola y comenzó a dar vueltas. Bueno, ahora que lo miro bien, sí es cochino y apesta… Pero es lindo.
Es odiosa e innegablemente LINDO.
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Fin del Cap. 12
Como siempre les agradezco a todos los que comentan y leen. Son geniales. Segundo, chicos, sean parte del Marzo negro, onegai. No a la SOPA. Tercero, si algo llegará a pasar, seguiré subiendo ya sea en mi face, en hotmail o en Hetalia-Esp.
Facebook: Linum Bonnefoy-Kirkland
Hotmail: Kate_
Aquí las respuestas a los reviews:
DarkCat14: Jajaja, gracias. Te daré semi gusto en lo de ScottIggy, pero no es nada concreto realmente. Yo también amo la idea de Francis siendo desvirginado. -La img que tiene en la cabeza es mega perver- Mary como chico? No me la imagino aun que se que ya esta. XDu y créeme que más adelante se te hará ver eso -HARD SxI-. Gracias por leer, nos vemos.
Tari Deex Faelivein: Gracias, en verdad me complique pensando en ello. Pero veo no se lo tomaron tan a mal. Respecto a la muerte de Jeanne, claro que fue traumante, no quise poner que se quemo porque me parecía muy... repetitivo? Supongo... Me halaga que te gustará el Piero x Marcel, y respecto a Rumania... es una buena pregunta. Xd Bien, nos leemos y gracias por comentar.
The silverpumpkin: Primero, gracias por comentar. Aquí te dejo el cap nuevo. Después de lo Jeanne, Fra quedo muy mal. Pero no es nada que no pueda solucionarse. Que bien que te haya gustado el Piero x Marcel. Nos leemos~
Deskdraik: Aquí la conti. Todas aman a Rumania y no se por qué XDu Nos leemos~ PD. Firma la solicitud y vente a estudiar con Fra e Iggy~ Que nos falta un peruano!
.Manuel: Jejeje. Jeanne te perdona. Es cierto, si no se moría no había FrUK.
Sandy: Es un placer contestarte. Je, no te preocupes, puedes decir me encanta todas las veces que quieras, eso me halaga bastante y me anima. Hablando de Matt no lo he metido ultimamente... tendré que hacer algo con eso. Gracias por comentar, nos leemos.
Bien, eso es todo. Aquí les va un avance de los proximos caps y espero les guste este.
Cap. 13: Ya llegaron las vacaciones. Pero a nuestra pareja favorita, navidad es una fecha poco significativa. Un encuentro que lo cambiará todo. Por fin un sentimiento sale a flote. -A que no adivinan de parte de quién~-
Cap. 14: Te invitó a la discoteca, Kirk. Arruinemosle la noche a Mary. Esos hermanos. Qué acaso no pueden llevarse bien? Alcohol, Drogas, Enredos y algunas escenas medio HARD. Súmenle a esto una Mary ENCABRONADA, un Fracis CELOSO, y un Arthur medio PUNK. Y por si fuera poco, la verdad que sale a la luz.
