Capitulo 6: Zoantropos de alto rendimiento
—En estos momentos, los odio más que a nada
Aclamo una molesta Shina Gado recostada en la camilla de la clínica de zoantropos, al lado de ella, a una distancia muy prudente, considerando el temperamento de la joven, estaban Long Shin y kenji Ohgami.
—¿Así agradeces la ayuda? –Pregunto Kenji molesto
—Escucha niño…yo…aff –el aire escapo rápidamente de sus pulmones restándole la fuerza. Y guardo silencio mientras cerraba los ojos y se recostaba contra la suave almohada de la camilla.
—Estas muy cansada –Aclamo la ronca voz de Long.
Shina no se molesto en contestar, le molestaba que la gente le viera así, débil.
—Sera mejor que la dejen descansar
Esa suave y sensual voz hizo que Shina sintiera escalofríos, y un intenso deseo de desmembrar a aquella mujer por haberla dejado en aquel estado.
Lo que faltaba, Jenny burtory al rescate –Pensó con enfado, mientras se esforzaba por no abrir los ojos, lo que menos deseaba era ver a Jenny con una amplia sonrisa en su rostro, sonrisa que diría: "Patético".
Escucho unos pasos ligeros retirarse de la habitación, o eso supuso, hasta que escucho la puerta al cerrarse. Aún había alguien con ella, y casi podía imaginar quien era, por lo que apretó fuertemente los puños.
—Deberías tranquilizarte
Aquello le tomo desprevenida, y abrió los ojos rápidamente, en efecto, sus oídos no habían fallado, el que estaba allí era Long.
—¿Por qué?
Long sonrió débilmente, era la primera vez en todos esos días que lo hacía, al menos con ella.
—Se que no te agrada Jenny, y que te llevas… bien, no soportas a Kenji, pero alguien tiene que cuidarte
—Por favor –Exclamo molesta, pero Long levanto una mano para interrumpirla
—Por favor escucha —dijo él con tono calmado, mientras la sonrisa en su rostro desaparecía —Sé de lo que eres capaz, pero también presencie lo de anoche, esa mujer venía por ti, y por lo que vi … le temías.
—¡¿Perdona?
Shina estuvo a punto de pararse y darle un golpe al atrevido que osaba llamarle miedosa, pero una cálida mano sobre su hombro la detuvo. Long le hacía suavemente hacia atrás para que siguiera recostada.
—No eres cobarde Shina—Aclamo él fijando sus ojos en los de ella—Pero cuando entraste cambiaste, parecías querer alejar a esa mujer, de hecho parecía que le temieras, porque te mantuviste alejada después de que se transformo ella también…después —una sonrisa amplia apareció en sus labios y sus ojos, ahora sin aquellas gafas parecían brillar excitados —Te volviste un manso gatito.
—¿Gatito? ¡hey!
Long hecho a reír en cuanto ella prácticamente saltaba de la cama.
—¡¿Qué diablos te pasa?
—Perdóname, es que comienza a gustarme verte así—contesto el hombre entre risas. A lo que Shina no pudo responder nada, solo atinando a cruzarse de brazos y a ruborizarse levemente por aquella respuesta.
—¿Te gusta?... vaya, perfecto —Aclamo sin ganas.
—Perdón, en verdad, no quiero ofenderle
—Sí, sí, tú nunca lo haces, ¡nunca haces nada!
—¿A qué viene eso?—Ahora estaba serio, era quizás buena señal, pero Shina sintió que era justo lo contrario.
—Nada, supongo… ¿Y qué te dijo tu "amiga", he? —Aclamo rápidamente para cambiar el tema, mientras enfatizaba la palabra amiga, con comillas que simulaba con sus dedos.
Long hizo una mueca y se cruzo de brazos, Shina no lo había notado antes, pero ahora que llevaba una playera sin mangas, los musculosos brazos del chino quedaban al descubierto, así como su fuerte pecho.
—Ella te llamo de la misma forma ¿Sabes? —Dijo él de forma seria, haciendo que la joven Gado desviara la mirada hacia la pared del lado izquierdo.
—¿A sí?—Pregunto —¿Y como lo dijo?
—Menos molesta que tú, claro
¿Por qué demonios saque este tema?—Se regaño mentalmente, mientras pensaba en una forma rápida de escapar de ese lio.
Y entonces la puerta se abrió de golpe.
—¡Maestro!
Aquella voz saco a Shina de sus pensamientos, quien rápidamente se volteo para ver si sus sospechas eran acertadas. Y así lo fueron. Frente a ella, una joven de largos cabellos castaños estaba asida al musculoso cuello del chino, quien correspondía el gesto acariciando la cabeza de ella.
—¿Qué le ha pasado a Shina-Chan, maestro?
—He —Long miro dubitativo a la joven rubia, mientras notaba como sus ojos añiles se posaban sobre los suyos —Fue atacada, por un zoantropo muy, muy fuerte
—¿Más que usted?
—Más que el propio Gado
Uriko abrió los ojos de forma desmesurada, y luego se volvió hacia Shina, con una sonrisa en su infantil rostro.
—Merece mi respeto si sobrevivió a eso
—Pug, oye niña yo he derrotado a mi padre antes… —Contesto Shina enfadada mientras desviaba la mirada.
—Debería calmarse —Aclamo una suave voz de mujer detrás de Long, quien pronto se volvió con úriko todavía aferrada a él.
Se trataba de Alice Nonomura, que ahora les dedicaba una amable sonrisa a todos los presentes. Pero solo Shina correspondió, puesto que Long solo atino a hacer una leve reverencia, y mantener una expresión neutral en su rostro.
—¿Quién ha ido por ustedes, he? —Dijo Shina con una sonrisa más animada en sus labios. Alice rio por lo bajo.
—Me alegra ver que Yugo ha exagerado, y que te encuentras bien… bueno tu padre ha ido personalmente por nosotras, en estos momentos discute con Jenny y Steve, ah…también señor Long
Long la observo fijamente con los brazos todavía cruzados sobre su pecho, Uriko le había soltado ya y andaba de un lado a otro de la pequeña estancia.
—Shenlong también ha venido
Long se quedo observando fijamente a Alice, mientras su boca se mantenía en una línea cruel y sus ojos brillaban de forma asesina. Y sin decir nada, momentos después se puso de pie y se dirigió hacia la puerta.
—Perdóneme señorita Jane, pero…debo salir un momento, Uriko, señorita Nonomura —Hizo una reverencia ante Alice, la cual fue correspondida, y luego salió de la habitación con pasos veloces.
Van Clearwater estaba sentado en su realmente costoso sillón de piel, frente a su enorme pantalla de plasma, donde veía sin prestar realmente atención a una película de acción donde salía el actor jackie chan.
Bebía de forma pausada, de una fina copa de cristal un exquisito vino francés, cuando la puerta de aquella amplia habitación se abrió con un leve crujido. El no se molesto en voltear a ver, ya que conocía de sobra aquellos agiles y sigilosos pasos.
—¿Cómo te ha ido Yehilyn?
Aclamo en un susurro, mientras los pasos se detenías justo detrás de su cómodo sillón.
—La encontré —Aclamo una suave voz de mujer.
—¿Y? —Pregunto Van Clearwater con tono ausente mientras agitaba la copa entre sus dedos para poder apreciar la calidad de su vino.
—Falle
Crash
La copa estallo en varios trozos pequeños cuando se impacto contra el piso de baldosas de madera de cedro, detrás de Van, la mujer de alborotados cabellos oscuros dio un respingo, pero su rostro se mantuvo inexpresivo.
—¿Cómo es eso posible?
—Falle
—¡Repítemelo! —Grito Van colérico al tiempo en que encaraba a la mujer, ella le miraba sin emoción alguna, a pesar de ver la rabia en aquellos ojos verduzcos.
—Falle
—¿Y como ha sido eso posible? ¡no puedes fallar! ¡no te diseñaron para fallar!
Una bofetada cayó sobre la blanca mejilla de la joven, y momentos después solo había una gran marca de color rojo. Van estaba furioso, y como una fiera enjaulada empezó a recorrer en círculos su estancia preferida, mientras el televisor seguía encendido y la película corriendo.
—¿A cuántos enfrentaste?
—Dos me hicieron frente, solo pelee en concreto con la joven Gado, pero habían tres zoantropos de alto nivel.
—¿Alto nivel? —Eso le hizo gracia a van —Te voy a demostrar un "alto nivel" —Aclamo con burla mientras simulaba las comillas con sus dedos —¡William!
La puerta de ébano volvió a abrirse con un leve crujido, y unos suaves pasos resonaron muy tenuemente en la estancia , el hombre de traje y la mujer se volvieron justo para ver el momento en que una enorme pantera entraba en la habitación y lentamente se ponía en dos patas, para después convertirse en un hombre joven y corpulento.
El joven dedico una sonrisa a Yehilyn
—¿Le fue mal, he?
Van carraspeo, y William presto su total atención a su jefe, que se volvía a acomodar sobre su fino sillón de piel, y prendía un exquisito puro cubano.
—Muéstrale —susurro mientras dejaba escapar el humo del puro.
Se escucho un rugido gutural, y en segundos William se hubo encima se Yehilyn, intentado tomarle del cuello, pero ella había sido rápida, y le mantenía a raya con una de sus rodillas enterrada en su costilla, y las manos sujetándole los por los antebrazos, la presión en aquel agarre era enorme.
—Eres buena —Mascullo William, entre dientes.
Yehilyn sonreía altiva mientras sus ojos oscuros llameaban.
Se acerco peligrosamente al oído de William, y lo mordió muy sensualmente.
—No tienes idea —Susurro, para después levantarse, y dedicar una mirada funesta al señor Van, que todavía con el puro en los labios, le miraba inexpresivo. Yehilyn se acomodo sus ropas y estuvo a punto de caminar hacia la salid, cuando sin poder evitarlo, su cuerpo se desplomo contra el suelo.
Escupió sangre por la boca, e intento ponerse de pie, pero fue en vano. Mientras tanto William se ponía de pie con una sarcástica sonrisa en el rostro.
—Vaya, vaya Yeh, creo que estas algo distraída
Yehilyn rugió en respuesta, al tiempo en que con esfuerzo, lograba ponerse boca arriba y dedicar una mirada de furia al joven de ojos carmesí. De pronto este le ofreció la mano para que se pusiera de pie, y al mismo tiempo unos pasos pausados se dirigieron hacia la salida de la estancia.
Van se había ido, así que Yehilyn tomo la mano de su compañero, aceptando la ayuda para ponerse en pie.
—Uno a uno—Exclamo William sonriente.
Yehilyn no contesto, y sus ojos se volvieron de un tono rojo intenso, aún no podía moverse, pero la rabia que sentía era poco menos que incontrolable.
—Vamos Yeh, ¿En verdad esa niña te dio trabajo?
Eso fue el colmo, reuniendo todas sus fuerzas, Yehilyn planto un fuerte puñetazo en el rostro sonriente de William, quien acabo sobre el costoso sillón de Clearwater, y con la nariz rota. Luego Yehilyn se retiro en completo silencio.
—Dos…a uno —Murmuro William antes de quedar inconsciente.
En la clínica de zoantropos, Long Shin se dirigía con paso pausado a la sala de espera, al atravesar la puerta pudo ver a varias personas conocidas, pero ninguna le interesaba, salvo aquella al final del pasillo…Recargado contra la pared, vestido totalmente de negro y con las manos en los bolsillos, llevaba gafas oscuras, por lo que no pudo verle los ojos, pero su esencia lo delataba.
—Shenlong —Lo llamo en apenas un susurro.
Y entonces el hombre alzo la mirada y la dirigió hacia él, dedicándole una sutil sonrisa.
