¡Holaaa!

Pues como casi la mayoría quería un capítulo de esta historia, aquí lo tenéis :D Espero que lo disfrutéis y gracias por todo el apoyo que está recibiendo la historia :3 Mañana me tomaré el día sin hacer nada así que no creo que actualice ninguna historia, espero que me comprendáis ;)

A leer!

Disclaimer: Ni los personajes que le pertenecen a la maravillosa J.K Rowling ni la trama de esta fantástica historia que le pertenece a waterflower20 (encontrareis el enlace a la historia original en historias favoritas, en mi perfil), son de mi propiedad, yo sólo traduzco la historia para que pueda llegar a más gente.


.- Una historia de waterflower20 -.


Capítulo 11

- ¡Ese bastardo! ¡Me ha tocado! Lo mataré, juro que lo haré. ¡¿Cómo se atreve a acariciarme como si fuera una especie de… fulana?! – Granger echaba humo. Lanzaba las manos hacia arriba y hacia abajo mientras se paseaba por la habitación, haciendo un agujero en la alfombra con sus pies - ¡Odio a los hombres! ¡Cerdos, todos! ¡Todo el género debería ser fusilado y lanzado a los cuervos!

Theo se volvió hacia su amigo, que estaba sentado frente a él en uno de los antiguos sillones que decoraban la opulenta sala de estar de los Zabini.

- ¿Crees que todavía recuerda que estamos aquí? – susurró, cuidando de no llamar la atención de Hermione.

Draco se encogió de hombros, haciendo claramente todo lo posible por no parecer divertido. Hacia cuarenta minutos, cuando el chico se había reído tontamente por la reclamación de Granger de que había sido acosada sexualmente por "La Serpiente" mientras estaba Petrificada, la violenta arpía se había abalanzado sobre él decidida repentinamente a estamparle la cabeza contra la pared. Se había visto obligado a darle un tiempo muerto, utilizando un hechizo de empuje que le dejó sentada sobre su culo en una esquina y un hechizo adhesivo para que se quedara allí. No hacía falta decir, que Hermione no se lo había tomado muy bien, chillando como una Banshee en respuesta. Sólo cuando había amenazado con dejarla allí tendida todo el día cerró su boca en un silencio furioso, pero la lección había sido aprendida: Hermione Granger era peligrosa cuando se enfadaba.

Por cierto, había sido Theo quien finalmente le había lanzado un Finite Incantantem. Sin embargo, no estaba seguro que alguna vez pudiera recuperar la audición en su oído derecho.


Draco se recostó con un hombro contra la chimenea de mármol, metiéndose las manos en los bolsillos y mirando a su compañera de trabajo.

Jodido Hades, Granger siempre estaba tan tensa y cabreada. Todo la irritaba. Claramente, necesitaba tener sexo. Se figuró que al ritmo que iba, sino conseguía un poco de satisfacción entre sus piernas pronto, la cabeza le explotaría y el confeti de colores brillantes de sus pensamientos volaría por todas partes, llenando la habitación.

La idea le hizo reír… en su interior. Exteriormente, mantuvo una expresión suave, ya que no quería saborear un par de ojos oscuros, gracias.

"¡Cruel descarada!"

- ¿Puede que en el fondo de su mente Hermione sepa que tiene público, pero que le importe una mierda? – postuló Theo, sus ojos siguiendo a la chica que como un jerbo frenético iba de un lado a otro.

Su amigo estaba claramente prendado, pero Theo siempre había sido de los que se decidían por el bicho raro que era a la vez guerrera y moral – todo lo contrario que la mayoría de las chicas de su círculo social, en otras palabras – por lo que no era sorprendente.

- Honestamente, creo que está más centrada en conspirar contra "La Serpiente" que de preocuparse por nosotros. – respondió Potter, ajustándose las gafas sobre el puente de la nariz, en una acción claramente nerviosa. Él también observaba a Granger con una mirada en lo más mínimo platónica, se percató Draco y estaba visiblemente celoso de Theo.

Draco se guardó esa pequeña información en las profundidades de su cerebro para usarla en un futuro.

A pesar de la intensa atención que estaba recibiendo por parte de los tres hombres más codiciados del Reino Unido (de acuerdo con los necios sensacionalistas), Hermione se paseaba frente a ellos sin pensar. Su mente estaba claramente saturada de "La Serpiente".

Bien, pensó él, tratando de mantener su sonrisa en secreto. Tenía que centrarse más en su trabajo que en los intereses amorosos de su vida, de todos modos.


¡Ese fastidioso ladrón había tenido el gran placer de tenerla completamente a su merced esa noche!

Hermione podía gritar ante el recuerdo de lo impotente que se había sentido estando allí tirada, petrificada y totalmente expuesta. ¡Había vito su culo desnudo, por el amor de Circe!

Al menos no había abusado de ella, no realmente. Había mantenido el roce al mínimo, pasando a acariciar solamente los lugares apropiados, como las mejillas, la garganta, el pelo, la mandíbula; como si tuviera curiosidad por ella, en lugar de intentar abusar sexualmente.

Sus ojos… después de todo, no parecían tan inocentes, se recordó. Habían viajado por la longitud de su cuerpo con una caliente admiración. Y sus palabras… "Me gusta tu vestido", había admitido con una sonrisa traviesa, y Hermione supo que se refería a la parte de atrás. ¡Merlín, ese hombre era una mala bestia! Había logrado que se humedeciera con su sola voz, a pesar del hechizo que tenía sobre ella.

Imbécil.

Afortunadamente, los pasos que se acercaban desde fuera de la puerta habían interrumpido cualquier plan que hubiera tenido para ella (aunque sospechaba que no hubieran sido tan candentes como una parte de ella secretamente esperaba). Sin embargo, el inminente descubrimiento por otros, le impulsó a cometer un pecado más grave sobre ella… que no iba a olvidar fácilmente.

Se trazó los labios con la uña, dejándose unos segundos para recordar la calidez que los había cubierto, pero un segundo después chasqueó la lengua ante su propia estupidez.

- Es un jodido ladrón, gilipollas y pervertido. – maldijo en voz baja ante el recordatorio, ignorado la manera en que sus labios siguieron sintiendo un hormigueo ante el recuero del beso de "La Serpiente". Había sido un rápido roce de labios, repentinamente se puso en pie y saltó casualmente por el balcón, justo cuando un frenético Theo había abierto la puerta con un contundente Alohomora e irrumpido en la habitación (seguido de cerca por una claramente angustiada Fiona Zabini, que parecía más apagada por el hecho de que Hermione no hubiera sido herida que por cualquier otra cosa).

Una vez que fue liberada del hechizo Petrificador, inmediatamente le había enviado un Patronus a Harry diciéndole que "La Serpiente" había entrado en la finca de la familia Zabini y que todos se pusieran manos a la obra. Diez minutos después todo su equipo había aparecido.

Rápidamente les había enviado el trabajo de encontrar cualquier rastro del criminal, decidida a atrapar a ese hijo de puta por haberla humillado, por lo menos.


Su Hermione era realmente algo… una líder nata y una mujer para lograr cometidos.

Los primeros Aurores en aparecer en escena ya habían estado bajo sus instrucciones en el momento en que Harry había salido de la chimenea de los Zabini, cada hombre y mujer asignados a una tarea, unos investigando la escena y otros manteniendo apartados a los invitados de la fiesta para evitar que contaminaran pruebas. Cuando hablaba, todos escuchaban. Cuando esperaba algo, todo el mundo hacia lo imposible para lograr que se hiciera. Estaba acostumbrada a la perfección y esperaba que todos a su alrededor superaran sus expectativas y con su capacidad de liderazgo y su aptitud para motivar, siempre conseguía lo que quería.

No por primera vez, Harry pensaba que su amiga sería una maldita buena Ministra. Era un animal político, astuta, inteligente y muy tenaz.

Motivo por el cual, se recordó una vez más, una relación a largo plazo entre Ron y Hermione nunca se podría haber dado.

Claro, también necesitaba alguien con quien poder relajarse y hacerla reír de vez en cuando, como Ron hacía y sí, no había duda de que se habían amado realmente entre sí. Sin embargo, Hermione era una mujer ambiciosa que le gustaba pelear y necesitaba fuego en su vida y Ron siempre había sido un hombre que había querido una relación fácil y cómoda con una mujer.

Hermione estaba destinada a la grandeza. La posición como Jefa Adjunta Del Departamento de Ley Mágica era sólo el comienzo.

Ron estaba pensando en dejar su puesto como Auror para trabajar con su hermano en la tienda de bromas porque le parecía algo más divertido que hacer y estaba cansado de la política.

Claramente, Ron no estaba destinado a serlo.

Harry, por su parte, tenía las cualidades que Hermione necesitaba en un marido: era estable, políticamente poderoso e influyente, un apoyo, tranquilo cuando estaba en casa, pero apasionado en la cama (o eso le habían dicho), leal, sabía divertirse, podía seguir el ritmo de Hermione en una conversación (la mayoría de veces) y era rico e independiente, por lo que podía permitirse el lujo de mantener un estilo de vida elevado, si eso era lo que quería.

Lo único que lo retenía era su reticencia y el mal momento.

Casi lamentó haberle dado el caso de "La Serpiente. Casi.

Un estallido de celos le sobrevino cuando, por el rabillo del ojo, vio como Theodore Nott también la observaba. Harry se recordó una vez más que Hermione había ido a esa fiesta como su cita. La manera que Hermione lucía…

¡Merlín, su vestido era suficiente para conducir a un hombre hasta la locura!

Se preguntó si esa también sería la razón del repentino interés de "La Serpiente" en ella.


Granger seguía gruñendo como una especie de gatito irritado. Era linda, aunque Draco nunca le diría eso.

- Hermione, deja de auto-flagelarte. – dijo Theo finalmente con un suspiro de exasperación, pisando fuerte entras las cascaras de huevo que todo el mundo iba evitando – No tenías ni idea de que "La Serpiente" entraría aquí esta noche, así que nada de esto es culpa tuya.

- Pero lo es. – argumentó, cruzando obstinadamente los brazos sobre el pecho. La acción juntó sin querer sus pechos, levantándolos y dando a todos los presentes un buen vistazo de su escote. Por supuesto, Granger era completamente inconsciente de lo que su gesto había afectado a los hombres presentes, también estaba demasiado envuelta en su día a día como para percatarse.

Bueno, si Theo podía desafiar a las aguas… Draco se aclaró la garganta y Hermione volvió la cabeza en su dirección. Su mirada le disparó dagas envenenadas, advirtiéndole de no decir nada estúpido.

- No podías saber que iba a atacar esta noche, Granger, ya que rompe el patrón establecido. Hasta la fecha sólo ha entrado en casas en mitad de la noche cuando estaba seguro de que sus ocupantes no estarían o estarían durmiendo. Esta vez, ha entrado en una casa que estaba llena de gente.

- Todos estaban distraídos. – le recordó ella.

- Pero presentes, despiertos y moviéndose libremente. – insistió Draco – Y por lo tanto una posible amenaza en su descubrimiento. Tal vez deberías considerarlo desde ese ángulo. ¿Qué haría que él tomara más riesgos en ser descubierto?

Vio sombras y decisiones en las facciones de su rostro y el fuego de un desafío, más que de ira, regresó a sus ojos y supo que acababa de anotarse un punto a su favor. Finalmente.


- Malfoy tiene razón. – dijo Anthony Goldstein. El experto en encantamientos de su equipo entró por el balcón, pareciendo perplejo.

Preparándose para la mala noticia, Hermione se sentó en un sillón desocupado.

- ¿Qué has encontrado? – preguntó con cansancio. Se estaba haciendo tarde y toda la emoción y el alcohol de la cena la estaban dejando agotada.

La mirada de Anthony pasó hacia el único miembro de los presentes que no era parte de su equipo – Theo – con una desconfianza poco disimulada y apretando los labios en una línea firme.

Estaba en lo correcto de no dejar escapar secretos de investigación en presencia de un civil, por supuesto que lo estaba, pero Hermione estaba cansada, irritada y de mal humor. Sólo quería irse a su casa, tomar una ducha de agua caliente para lavar sus frustraciones de la noche y después quedarse dormida antes de que su cabeza golpeara con el colchón.

- Honestamente, - murmuró, levantándose. Dirigiéndose a Anthony, preguntó - ¿Has terminado aquí?

- Sí. – le contestó este. Supo que tenía que salir con él de allí por la actual compañía que la rodeaba.

- Bien. Deja que el resto del equipo termine y reuníos conmigo en mi oficina en cinco minutos para el informe e intercambio de ideas. Pasa la información.

- Lo haré. – le aseguró Goldstein y se alejó para empezar a informar al resto del personal clave el cambio de ubicación. Era hora de decirle arrivederci al hogar de los Zabini.


A pesar de las protestas tanto de Theo como de Harry de que debía descansar, Hermione secamente les informó que se trataba de trabajo y que era una mujer hecha y derecha y que no necesitaba cuidados como los niños. Y así, de manera cortante les ofreció a los dos un "buenas noches" (y asintiendo en dirección a Malfoy) y se metió en la chimenea para aparecer directamente en su oficina, quitándose inmediatamente los zapatos con un gemido de alivio.

Los tacones era halagadores, pero un horror de llevar durante largos períodos de tiempo.

Ocupada frotándose la única llaga del pie, le espetó a Anthony que cerrara la puerta, para mantener la privacidad y que se sentara cuando el hombre hizo aparición.

- ¿Y bien? – preguntó, queriendo primero su informe, ya que era el miembro más antiguo de su equipo, después de haber trabajado anteriormente con Dawlish sobre el caso (Malfoy era el fiscal, no una fuerza policial de campo, por lo que en su mente, él no contaba como "parte de su equipo").

Anthony se recostó en su asiento, pellizcándose el puente de la nariz.

- Es una locura. – murmuró – Blaise Zabini ha sido muy complaciente y nos ha proporcionado un informe completo sobre los estados de las protecciones y como esperábamos están intactas. Nuestro hombre es o un amigo de la familia o un invitado de esta noche.

- La lista de invitados…

- … esta en actual posesión de Kevin Entwhistle. Él y Laura Madley están interrogando a los invitados, para asegurarse de que ninguno estaba sospechosamente ausente en el momento de tu ataque y Jack Sloper y Megan Jones están interrogando a la única persona que no aparecía en la lista.

- ¿Un intruso? ¿Quién? – preguntó.

- Draco Malfoy. – respondió, al parecer no muy feliz de revelar ese hecho. Hermione supuso que era porque él y Draco eran amigos, después de haber trabajado también juntos con el equipo de Dawlish. Por no hablar de que Malfoy se había ocupado de la mayoría de casos de Anthony como fiscal.

Hermione permaneció en silencio ante esa implicación.

La presencia de Draco en la fiesta de esa noche no era una prueba evidente… a pesar de que todo el mundo sabía (gracias a la reina de los chismes de la Columna Rosa del Profeta) que la amistad de Blaise y Draco había sido inestable desde la guerra.

Diablos.

- ¿Qué más? – preguntó, su intuición le decía que Anthony tenía más información que soltar.

Tomando una profunda respiración, Anthony levantó las manos en señal de súplica.

- Por favor, recuerda que yo sólo soy el mensajero. No me dispares. Estoy prometido.

Ahora tenía toda su atención. Se inclinó sobre la mesa, esperando esa información.

Lentamente, como si temiera que lo fuera a atacar si hacia movimientos bruscos (¿realmente parecía una criatura rabiosa?), sacó una cajita del bolsillo interior de su túnica y la colocó sobre el escritorio.

Hermione conocía esa caja.

Arrancándola de la mesa, la abrió. La pequeña estatuilla de serpiente le giñó un ojo socarronamente desde su lecho de satén.

Hermione se comprometió a dejarle un ojo negro a "La Serpiente" cuando lo atrapara. Y tal vez un labio ensangrentado, también, sólo por si acaso.

- Esto no es todo, ¿verdad? – preguntó sin levantar la mirada, sintiendo la vacilación de Anthony – La estatuilla no es una novedad, no estarías tan reacio a soltarlo si no hubiera algo diferente esta vez.

- Sí. – dijo, colocando una tarjeta en su escritorio – Esto estaba al lado de la caja.

Recogiendo con cuidado la tarjeta, una sensación de nerviosismo se instaló en el estómago de Hermione. La primera y la única vez que "La Serpiente" había dejado una nota fue cuando le había hecho una visita.

Con manos firmes, desenrolló el pergamino… y sintió que sus entrañas ardían cuando leyó el corto mensaje, escrito con la misma tinta verde que había usado la otra vez.

¿Has disfrutado de nuestro primer encuentro tanto como yo lo he hecho, mi Leona? Estoy ingeniándomelas para preparar otro entre los dos muy pronto.

PD: Ponte algo verde la próxima vez.

Ese hijo de puta sabía que iba a encontrarse con ella esa noche. ¡Lo había planeado!

… lo que significaba que sabía de su cita con Theo y que había sido invitada a la fiesta de los Zabini.

… Y ahora tenía sentido todo el episodio del cuarto de baño: había sido obra suya que apareciera en el tercer piso y no de Fiona Zabini.

Todo encajaba. ¡"La Serpiente" lo había arreglado todo para que se encontraran en persona no para robar un objeto muggle de incalculable valor, sino para robar un beso de sus labios nacidos de muggles!


Harry le exigió a Hermione que aceptara un equipo de seguridad como protección y cuando se negó rotundamente a ello, le había suplicado que se fuera con él a su piso hasta que "La Serpiente" fuera capturado.

- Está claramente obsesionado contigo. – argumentó agarrando las manos de Hermione entre las suyas - ¿Quién sabe qué hará la próxima vez?

- ¡No hará nada, Harry! No lo ves. ¡Está jugando conmigo! ¡Quiere que me sienta amenazada para cometer un error o deje completamente el caso! ¡No tiene ningún interés en mí, aparte de asegurarse de que no lo pille!

- ¡Ha estado en tu casa! – explotó su mejor amigo, escupiendo fuego por sus ojos detrás de las gafas – Te llama "mi Leona" y cada palabra que te dirige gotea posesividad. Tu misma has dicho que se ha pasado unos valiosos minutos que podría haber usado para escapar, para tocarte. No te ha borrado su recuerdo. Te ha dejado un mensaje personal, en el que dice que planea reunirse de nuevo contigo, ¡e incluso te dice cómo vestirte para la ocasión! A mí me suena como si estuviera muy interesado personalmente en ti, Mione.

Hermione sacó poco a poco sus manos de las de él y se cruzó de brazos sobre el pecho.

- Está intentando intimidarme y sacudir mi confianza. Eso es todo. Sabe que es mi última investigación, gracias al artículo de Skeeter y que, sin duda, le generara una gran cantidad de prensa a esta extraña cruzada en la que está metido. Como un narcisista, le excita todo este tipo de atención. También le gusta jugar y correr riesgos. ¿Quién mejor para competir con su ingenio, como declaró en la carta, que yo, una mujer con un record invicto en encerrar criminales? Si puede vencerme al mantenerme sin resolver el caso y arrestarlo antes de que decida seguir a más, llegaría a poner un punto negro en mi expediente, en la reputación de esta división y en el liderazgo del Ministerio. – con un gesto exasperado se apartó unos rizos rebeldes de la cara – Tal vez ese sea su objetivo final; avergonzar a Kingsley y tú y yo sólo somos los garabatos y dibujos del medio, como se suele decir.

- Nunca mostró ningún interés en Dawlish o en la investigación, hasta que tú te hiciste cargo. – le recordó sombríamente Harry.

Hermione empezó a reír, haciendo un gesto desdeñoso.

- ¡Por supuesto que no mostró ningún interés entonces! ¿Quién iba a preocuparse porque Dawlish resolviera el caso? – levantó una mano para que Harry dejara de luchar contra ella – Deja de preocuparte por mí, Harry. Estaré bien. Pude manejar a Bellatrix Lestrange, así que creo que puedo manejar a otro monstruo que viste de negro.

Harry no se tranquilizó. Sus manos se negaban a relajarse. Estaban apretadas en puños descansando en la parte superior de sus muslos. Su mandíbula estaba tensa y su boca en una línea firme en su rostro. Podía sentir la tensión en su organismo, tanto como lo había hecho el último año de guerra, cuando un furioso Ron les había dejado en la estacada y cada día parecía más y más sombrío. ¿Cómo podía decirle que a pesar de encontrarla una bruja muy competente y poderosa, había una parte de él que siempre quería protegerla?

La expresión de Hermione se suavizó, a sentir y observar su frustración sobre su rechazo. Uno de sus delicados dedos, manchados de tinta se extendió para acariciar su sien y seguir la línea de su mandíbula.

- Estoy bien. Te lo prometo.

Los ojos de Harry se cerraron y se inclinó contra su mano, dejando escapar su aliento.

- No puedo… no puedo perderte, Mione. Eres demasiado importante para mí. No quiero que acabes herida.

- Nadie me va a hacer daño, Harry. "La Serpiente" es un ladrón, sí, pero no un violador ni un asesino. Nunca ha hecho daño físico a ninguna de sus víctimas y el nivel de agresión no se ajusta a su perfil. Se cree Robin Hood, no Hannibal Lecter. Pero si te hace sentir mejor, en el momento que me sienta asustada por algo de lo que haga, haré las maletas y me quedaré contigo. ¿Te parece?

Harry cubrió la mano de Hermione con la suya, aumentando la presión de su palma contra su mejilla, sosteniéndola allí suavemente. Una pequeña sonrisa cubrió sus labios.

- Gracias.


Después de su conversación con Harry, Hermione había intentado hacer algo de trabajo, pero su mente estaba llena de recuerdos de "La Serpiente".

Se enorgullecía de ser una profesional. Conocía todos los detalles de las actividades de un criminal, no importaba cuán minúsculos fueran en la determinación de sus motivos y de sus víctimas potenciales. Sin embargo, por su vida, no podía decidirse a admitirle a cualquiera, especialmente a Harry, lo que "La Serpiente" le había hecho antes de saltar por el balcón. Ese beso parecía demasiado privado como para compartirlo.

Además, si su sobreprotector amigo supiera la verdad, trasladaría todas sus cosas hasta su apartamento antes de que pudiera siquiera pronunciar la palabra "Lumos". También acabaría contratando un grupo especializado de protección a su espalda vigilando cada paso hasta que se volviera loca y todos ellos acabaran asesinados o "La Serpiente" capturado.

La restricción de su libertad personal – por no hablar de la posibilidad de ser retirada del caso en su totalidad, si los de arriba decidían que la obsesión de "La Serpiente" con ella estaba rozando algún limite peligroso – era algo que nunca permitiría. Este caso era suyo. Tenía la intención de salir de la División de Aurores con un récord impecable de capturas criminales, no importaba lo que costara.


El aliento de Hermione se atascó en su garganta al escuchar unos pasos que se acercaban desde fuera.

La sombra de un hombre de repente se cernió sobre ella. Era él… "La Serpiente".

¿Sus encantadores ojos claros, eran azules, verde claro o grises? ¿Por qué no podía decidirlo? Se agachó donde ella yacía, languideciendo por encima de sus partes más íntimas, hasta que finalmente se detuvo en su boca.

- Parece que nuestro momento ha llegado a su fin. – dijo, suspirando con desaliento – Esperaba que se alargara, pero… - levantó la cabeza, mirando por encima de su hombro hacia la puerta, donde los ruidos de personas que se acercaban cada vez se hacían más fuertes.

Por alguna insondable razón, pensó que sonaba realmente decepcionado. ¡Qué absurdo!

Sus dedos vestidos de cuero agarraron su barbilla, bajado su rostro hasta que estuvieron a un milímetro de distancia. El estómago de Hermione revoloteó y el corazón le dio un vuelco al sentir su fresco aliento acariciar sus labios. ¡Merlín, prácticamente podía saborearlo!

- Volveré a verte pronto. – le prometió. Su mandíbula estaba apretada de la tensión y sus ojos relucían con la fuerza de la resolución – Espérame, mi dulce Leona.

Acortó el último milímetro, reclamando sus labios. Su boca era suave, pero posesiva al morderle suavemente el labio inferior, para luego lamerla con su húmeda lengua. En el fondo de su mente, Hermione tenía el fugaz pensamiento de que no debería estar disfrutando tanto de su atención como lo estaba haciendo.

Un sonido de frustración escapó de sus labios al no poder separarle los labios por su estado petrificado. Se alejó, su respiración era irregular y parecía nervioso.

- Pronto.

Su promesa la hizo temblar.

Estaba igualmente sorprendida y avergonzada al darse cuenta de que no era miedo lo que estremecía sus entrañas. No, era anticipación.


La ensoñación se desvaneció, pero el recuerdo de los labios suaves y flexibles de "La Serpiente" sobre los de ella envió un duro tirón de excitación directamente hasta su centro. Todo su cuerpo ardió en calor, estaba húmeda.

Dios, esto era malo. De repente, estaba temblando de pies a cabeza con la necesidad de follar, como si el sexo fuera una droga y como un adicto, necesitaba solucionarlo. ¿Qué le pasaba? ¿Era esto lo que pasaba cuando el reloj biológico de una mujer comenzaba a correr? Era demasiado pronto para que algo así comenzara… ¿no?

La verdad era que, desde que había visto a Draco Malfoy follándose a la zorra de su ex secretaria en su oficina, había estado constantemente pensando en sexo y había acabado masturbándose a veces hasta tres veces al día (cuando y si podía encontrar un momento muy privado y podía bloquear la puerta de su oficina). Cada vez era más patética.

Pues bien, dado el estado en el que se encontraba, sin duda no conseguiría trabajar más en esos momentos. Necesitaba un aperitivo y un descanso para tomarse un café y darse un respiro del papeleo. De pronto se levantó, guardando los papeles en el cajón superior de su escritorio, lo bloqueó y agarró su bolso.

Mientras se dirigía hacia la cafetería del Ministerio, su interior gruñía. ¿Cómo podía sentirse atraída por un criminal de los bajos fondos? Porque lo estaba, no había que negarlo. Podía mentirle todo lo que quería a Harry sobre ese hecho, pero en su corazón, Hermione sabía que nunca podría mentirse a sí misma. Su evidente interés por ella era halagador, en lugar de incómodo, como debía ser y su cuerpo se tensaba ante la sola idea de su atractivo, su voz baja, sus manos suaves y sus satinados y calientes labios.

"¡Necesito unas vacaciones! ¡Una vez que este caso termine, me voy!", pensó. Tenía que conseguir sacarse a "La Serpiente" (y a Malfoy y a Theo y cualquier otro hombre del planeta) de su sistema o se arriesgaba a perder la cabeza. Una magnifica playa extranjera con algún hombre extranjero le haría maravillas, creía con firmeza.

Su ruta la llevaba a pasar directamente por la oficina de Malfoy. Esperaba que el estúpido rubio no estuviera merodeando por fuera de su oficina como se había vuelto propenso a hacer, como hacia realmente cada día y ella necesitaba la cabeza clara. La tendencia de Malfoy de sacarla de quicio, por no hablar de la manera que afectaba a su cuerpo, no era algo que necesitara en ese momento.

Por suerte, no había nadie en el pasillo justo en ese momento, ni en las afueras de su oficina, donde eran recibidos los visitantes y se les decía que esperaran y dejó escapar un suspiro de alivio… antes de darse cuenta de alguien que no estaba allí, pero que debería estarlo.

Como, su secretaria.

Al igual que su predecesora, Rose Zeller era una bruja hermosa y estaba claro desde la primera vez que Hermione había bajado a hablar con Malfoy y se había reunido con el reemplazo de Astoria, que la mujer también estaba completamente embobada por su jefe. En los últimos días, Hermione había sentido una llamarada de molestia cada vez que pasaba por delante de su despacho y pillaba al hombre sentado en el borde del escritorio de Rose, coqueteando con la rubia de fresa.

Inconscientemente ralentizó sus pasos, deteniéndose en la puerta exterior de la oficina, agudizando el oído para escuchar cualquier ruido anormal procedente del interior. Afortunadamente, la mayoría de la gente parecía estar en el almuerzo y así que mientras se arrastraba hacia la puerta de su despacho, su atroz comportamiento estaba pasando desapercibido.

No había ido tan lejos como para apoyar la oreja contra la puerta… no lo necesitó. Unos suaves gemidos y un rítmico golpeteo salían desde dentro del despacho de Malfoy y fue todo lo que necesitó oír para saber dónde estaba en esos momentos la señorita Zeller.

Sintiéndose estúpida e irracionalmente cabreada, se alejó de allí a pasos fuertes, con su estado de ánimo aun peor que antes.

¿Qué había esperado? Malfoy era un completo cerdo.


Con la cabeza inclinada observando la carpeta entre sus manos y el ceño fruncido, Draco se apresuró hacia su oficina. Zeller había cometido varias faltas de ortografía en el último informe que le había dictado y era necesario que lo corrigiera inmediatamente.

Cuando llegó a la puerta exterior de su oficina, levantó la cabeza justo a tiempo de ver un familiar conjunto de rizos castaños azotándose a la vuelta de la esquina, alejándose de allí.

Granger. Probablemente dirigiéndose a almorzar. Se preguntó si se había dejado caer por su despacho, tal vez en busca de un compañero de comida.

No, eso sería demasiado esperar, ¿verdad?


Aún malhumorada después de haber consumido todo un croissant de jamón y queso y una pequeña rebanada de pastel de manzana (no estaba mal para una cafetería publica, tenía que admitirlo), Hermione hizo el camino de regreso a su oficina con el corazón encogido. Mientras vagaba por los pasillos del Ministerio en una nueva ruta hacia el Nivel Dos, iba debatiendo las virtudes de saltarse el resto de la jornada laboral y marcharse directamente a Flourish y Blotts, en el Callejón Diagon. Necesitaba algo de terapia inmediatamente y los libros siempre la animaban; se trataba de un problema de salud mental.

Decidiéndose por esa idea, abrió rápidamente la puerta de su oficina, para escribirle una apresurada nota a Harry contándole el problema de su dolor de cabeza.

Se adelantó dos pasos en su interior y se detuvo completamente.

Harry con la expresión fría estaba sentado en una de las dos sillas de huéspedes ante su escritorio, con las manos fuertemente entrelazadas en la superficie. En la otra silla estaba sentado Malfoy, con su traje carbón y camisa blanca impecables (como si no se hubiera estado tirando a su secretaria hacía apenas media hora). Sus manos estaban punteando y su expresión era cuidadosamente neutral.

La atención de ambos estaba centrada en un enorme jarrón de cristal que estaba asentado en el centro de su escritorio. Contenía tres docenas de orquídeas blancas; su flor favorita. Una cinta verde esmeralda se envolvía alrededor del florero y apoyado contra él había un sobre color crema.

El sobre ya había sido abierto; lo que significaba que alguien ya había leído la tarjeta. Por el aspecto de las caras de Harry y Malfoy, no era difícil de adivinar la identidad de los fisgones.

Al darse cuenta de que no era el momento de indignarse con Harry por haber abierto su correo personal (ya le cantaría las cuarenta más tarde cuando Malfoy no estuviera presente), acabó de entrar en su despacho y cerró la puerta, segura de que eso requería un poco de intimidad. Cruzó la distancia hasta su escritorio y cogió el sobre.

Abriéndolo y sacando la tarjeta, su rostro palideció mientras leía las palabras escritas en una familiar tinta verde:

Has estado acechando mis noches al cerrar los ojos, mi preciosa niña. ¿Tú también has estado soñando conmigo?


JAJAJA, sé que esto no era lo que esperabais, perooo todo llegará os lo aseguro y queda muy poco para ello. ¿Qué pensáis de La Serpiente? Creo que podemos descartar a uno de los sospechosos, ¿no? ;D

Espero que os haya gustado, nos vemos el lunes (aunque con Lady of the Lake).

¡Besis!

Contestación a los reviews sin cuenta:

kary: JAJAJA Sí se quedó en la mejor parte, pero es que fue la única parte... xD Os deja la miel en la boca para que anheléis el momento, pero tranquila que todo llegará y bueno ya me contarás tus teorías sobre La Serpiente ;) Espero que hayas disfrutado del capítulo y muchas gracias por el review! Besotes!

Guest: Tranquilaa que el capítulo de Lady of the Lake lo subiré el luness :D pero mucha gente me ha pedido este hoy, i'm so sorry :3, pero no vas a tener que esperar mucho ;) y gracias a ti por dedicarme esas palabras, para mies un placer traeros estás historias! Besotes!

Vanne: Pues aquí teneis el siguiente capítulo, estoy segura de que no era lo que esperabais, pero tranquila que todo llegará y más pronto de lo que parece ;) Besotes!

Kyanemili: Pues aquí tienes otro más, sé que no es lo que esperabais, pero como suelen decir: lo bueno se hace esperar ;) y te aseguro que ya no queda nada :) Besotes!

SALESIA: OOhh, he echado de menos tu comentario T-T jajaja pero bueno, sea como sea siempre estás ahí :3 te adoroo! espero que disfrutaras del ultimo capítulo y de este, aunque sé que seguramente no era lo que esperabas, pero todo llegará, sólo un poco de paciencia más ;) Espero leer tus teorías sobre La Serpiente después de este cap ;) ¡Besotes cielooooOO!