Tengo mucho tiempo libre, así que les escribo esto:

o1. Nadie me creyó… La verdad más verdadera es que Gravitation no es mío. Pero eso no significa que no pueda robarlo…

o2. Jo. Ni se lo imaginan, pero Fanfiction me paga muchísimo por el privilegio de publicar este fic. De Amor-Yaoi ni hablar; me pagan más a cada capítulo.

o3. ¡No recuerdo el nombre de la dueña de la idea central! No me demanden, tengo 10 años ¡Soy menor de edad! No soy responsable de mis actos hasta los 14 y no soy mayor de edad hasta los 18… No crean que tengo 18 años. Sólo… no me demanden por favor.

o4. Este bello fic tiene un hombre embarazado, lo que es comúnmente llamado MPREG (Male pregnancy) o embarazo masculino. De más está decir que este tipo de cosas no pasan en la vida real. Y para quiénes se lo pregunten (Subaru)… no he ido al siquiatra, sólo a la psicóloga. Y ya me dieron el alta ¿ok?

o5. ¡Encontré el switch azul! Mi vida es tan feliz…

o6. Si, debo confesarlo; soy una maldita adicta a los videojuegos, eso ha retrasado la salida de todos los capítulos de este fic.

o7. La mitad de este fic no tiene sentido… ya se los advertí. Si leerlo le causa confusión, no se preocupe, es normal; ni yo misma me entiendo a veces.

¿Qué pasa en este capítulo?

Matrimonio.

Pero como nada puede ser así de simple, antes las familias deben 'negociar' un poco las condiciones de la unión de sus queridos vástagos (Vástagos me suena a cadáveres xD).

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"V E N G A N Z A"

Capítulo XI: "Capítulo final, o… eso es lo que esperamos todos"

En el capítulo anterior:

(Pistas de Rei: lo señalado en esta parte podría cobrar importancia más adelante…)

-Lo que me propusiste no me parece mala idea – dijo Shuichi a su novio.

-¿Lo del matrimonio o lo del hijo? – preguntó el rubio.

-Ambas cosas – dijo el pelinegro. Eiri se volteó para lanzarle una mirada penetrante "No juegues conmigo", pensó "Tú sabes que lo que busco es una relación seria…" – No estoy bromeando – le dijo Shuichi antes de besarlo.

-×××-

Un Shuichi a medio morir entró al estudio, se dejó caer sobre una silla y miró a todos con cara de sueño.

-Buenos días – dijo en un hilo de voz somnolienta. En algún lugar alguien quiso mover la cabeza para saludarlo, pero el cansancio no lo dejó.

-Shuichi, you are late – dijo K-san levantando la cabeza del sillón, para después acomodarse y tratar de dormir.

-Y de nuevo me pregunto… ¿Por qué vine? – dijo Suguru desde el suelo, donde había estado dormitando hace poco.

-Porque Asae te obligó, a mí también – le respondió Hiro antes de beber un poco más de su café. Sakano-san estaba sentado lamentándose por la tragedia; él se había ido temprano de la fiesta porque sabía que tenía que trabajar al día siguiente.

-Así nunca vamos a lograr nada – dijo entre un mar de lágrimas, se hubiera puesto a girar como remolino, pero en ese momento K-san se puso de pié.

-OK – dijo el americano – Es hora de hacer algo – los ojos de Sakano brillaron como estrellas – Nos vamos todos a casa – los ojos de Hiro, Suguru y Shuichi brillaron como estrellas. Sakano comenzó a llorar nuevamente – Pero mañana trabajamos todos hasta tarde – todos salieron desanimados.

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(Kisae rompió el jarro favorito de mi mami… va a morir mañana. Bueno, hoy xD. Pero va a morir)

Horas después

Una feliz familia compartía un tranquilo almuerzo en una linda casa (1); o eso es lo que me gustaría decir. Lamentablemente se desarrollaba una batalla campal en la mesa. Habían entrado en la etapa más dura; querían decidir los 'detalles' del matrimonio.

-¡Ese tema no se discute, no cederé ni un ápice! – reclamaba el padre se Tatsuha.

-No puede querer obtenerlo todo, Uesugi-san – respondió el padre de Ryuichi. Ritsuko asintió junto a él. Los demás comían tranquilamente… casi.

-Después de todo… Ryuichi pasará todo su embarazo con usted – intervino Asae, luego miró para otro lado como quién no ha hecho nada. Ritsuko la tenía bien entrenada.

-Entonces, si quiere casarlos… Ryuichi se queda con nosotros – propuso Ritsuko con cara de mediadora de paz.

-¡Que no soy de juguete! – Reclamó Ryuichi por quinta vez, como ya lo habían hecho antes, todos lo miraron con cara de "¡Eso a quién le importa!", pero esta vez… se le alocó la hormona - ¡NO PUEDO CREER QUE ME HAGAN ESTO, SE SUPONE QUE SERÍAN LOS MESES MÁS HERMOSOS DE MI VIDA! – chilló antes de levantarse y salir corriendo a su habitación, Tatsuha salió tras él.

Todos en la mesa se quedaron mirándolo. Justo cuando empezaban a sentirse un poco culpables alguien continuó con la pelea.

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Un grupo de personas salió del Aeropuerto y pasó directamente a tomar un par de Taxis, acababan de llegar de un largo viaje y no podían esperar para volver a ver a su familia. Se subieron sonrientes (separados en grupos) y bajaron las ventanillas para aspirar el dulce aire de la ciudad de Tokio.

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-¡Tadaima! – exclamó Shuichi entrando a su -ahora- casa.

-Okaeri – le respondieron. Shuichi de dirigió a la oficina del rubio con una sonrisa, pero bastante cansado.

-Yuki-san está con alguien ahora – le dijo la asistente del rubio cuando lo vio llegar – le avisaré cuando se desocupe para que venga a verlo.

-Gracias, pero… ¿Con quién está? – preguntó Shu.

-La verdad es que nunca antes lo había visto. Parece ser un amigo que andaba de viaje – respondió la chica con una sonrisa.

(Kisae no murió, huimos a su casa antes de que notaran que el jarro había muerto. Estuvo cerca)

-¿Estará bien si toco la puerta para ver si me dejan entrar? – preguntó el pelinegro. La chica se encogió de hombros. Shuichi estuvo dudando un par de segundos frente a la puerta, sin saber que hacer, finalmente terminó por darse un par de cabezazos… contra la puerta.

-¿Quién es? – pregunto el rubio, desde adentro.

-Soy yo, Shuichi – respondió el cantante, sudando gotita. "Estúpido" se dijo en sus pensamientos.

-Pasa – le dijo su novio. Shuichi se quedó otro par de segundos frente a la puerta, hasta que se acordó como se abría.

-Hola – dijo entrando. Eiri estaba con su amigo sentado en un sofá, cada uno tenía una cerveza en la mano y el rubio tenía un cigarro en la otra mano.

-Hola – dijeron ambos, Shuichi pudo reconocer al amigo de Eiri; el hermano de Kisae.

-¡Shinbe! – exclamó con una sonrisa. El otro hombre se quedó mirándolo.

-Shuichi… ¿Golpeaste la puerta a cabezazos? – le preguntó un par de segundos después. El cantante sudó muchas gotitas, Eiri también.

-Je, je, je – Shuichi sólo atinó a soltar una risa un poco boba -¿Viniste a la boda de Ryuichi y Tatsuha? – preguntó luego. Que le cambiaran el tema con tanta facilidad no significaba que él no pudiera hacerlo.

-En realidad veníamos para la fiesta de ayer, pero ya no se pudo – respondió Shinbe.

-Ah – dijo Shu – Pero ahora se quedarán hasta la boda ¿no?

-Claro – Hasta el momento Eiri había estado fumando tranquilamente. Shuichi llegó a sentarse junto a él.

(Perdí el control de la tele… por lo menos la dejé programada para que se apague sola a las 4. No es mi culpa que den HxH a las 3 de la mañana)

-¿Y que hacían antes de que yo llegara? – preguntó con una sonrisa.

-Sólo beber y conversar – le dijo su novio. Shinbe asintió.

-Que aburridos – dijo Shuichi tomando un poco de cerveza de la lata de alguien indeterminado (era más probable que fuera la del rubio).

-Pero creo que debo irme, no puedo embriagarme tan temprano – dijo Shinbe poniéndose de pié – Además, ahora que llego la dueña de casa dejo a mi amigo en buenas manos – agregó luego.

-¡Yo no soy la dueña de casa! – reclamó Shuichi.

-Si lo eres – intervino Eiri. Shu lo miró con lagrimitas en los ojos, pero el rubio sólo lo miró con cara de "Lo siento, no pude resistir la tentación de molestarte un poquito", mientras Shinbe se retorcía de la risa.

-No es gracioso – dijo Shu algo molesto.

-Si que lo es – respondió Shinbe saliendo de su ataque de risa.

-Bueno, adiós. Yo voy a ducharme y luego a dormir un rato – dijo el pelinegro despidiéndose de Shinbe y saliendo de la oficina. Afuera la asistente de Eiri sudaba gotita.

-¿Estará bien? – preguntó Shinbe mirando a su amigo.

-No te preocupes – respondió Eiri "Puedo colarme en la ducha o en la cama", se dijo - ¿Te llevo a la puerta? – ofreció. Su amigo asintió.

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Todavía peleaban en la casa Shindou cuando se escuchó el timbre de la entrada. Todos se quedaron en silencio un par de segundos, luego volvieron a hablar… para callarse nuevamente cuando el timbre sonó de nuevo.

-Ya, es suficiente – dijo Asae poniéndose de pié y yendo a abrir la puerta. Todos se quedaron mirándola y luego siguieron en lo suyo.

La chica caminó lentamente hacia la puerta, pegó su oreja a la madera para escuchar que pasaba al otro lado y… comenzó a sudar frío. Retrocedió tres pasos y volvió corriendo a la mesa.

-¿Quién era? – dijo Ritsuko, en un momento de extraña calma.

-Eran… testigos de Jehová – respondió la chica, sudando frío aún.

-Mmmh… parece que todavía están ahí – dijo la mujer al escuchar nuevamente el timbre – yo me deshago de ellos. Ritsuko se levantó de la mesa y fue a abrir la puerta, todos la miraban expectantes.

-Mejor métase su atalaya por el cu… (2) - empezó a decir. La gente que esperaba en la puerta la miró con ojos de punto – Oh. Bienvenidos – dijo sudando múltiples gotitas. Un par de perros se colaron entre sus piernas y pasaron al patio mordiéndose mutuamente mientras ladraban y hacían extraños sonidos de perro (3).

-Esperamos no importunar, Ritsuko-san – dijo una mujer en la puerta; la abuela de Asae y Kisae.

-Oh, para nada. Pasen, adelante. ¿Ya almorzaron? – respondió Ritsuko-san, haciéndolos entrar, eran; La abuela de Asae y Kisae, la madre de ésta última, su abuelo, Shinbe, la prima de ambas chicas, su tío y los dos perros (que ya estaban en el patio).

-No se preocupe, comimos en el hotel. Pensamos que sería grosero almorzar acá sin invitación – respondió el abuelo de Asae.

-No esperábamos que ustedes aún estuvieran comiendo – agregó su hijo.

-Ya terminamos de comer… es sólo una sobremesa muy larga – dijo Ritsuko mientras pasaban a la sala. Luego se asomó al comedor y les indicó a los demás que fueran a la sala.

-Debí ir a dormir la siesta con Hiro – se lamentó Asae, llegando a sentarse entre su tío y su primo.

-¿Qué cosa? – le preguntaron ambos, que habían alcanzado a escuchar parte de su lamento.

-Nada, sólo quisiera dormir – respondió ella.

-Bien – dijo Ritsuko poniéndose de pié – Han llegado algunos de los invitados que faltaban ayer. Todos se conocen ¿no? – preguntó. Como nadie le respondió siguió hablando, esta vez se dirigió a la familia Pika – estábamos discutiendo algunos asuntos importantes sobre la unión de nuestros hijos, tal vez puedan ayudarnos con su opinión.

-Oh, nos encantaría ayudar, pero quizás sería mejor si sus hijos estuvieran aquí – dijo el abuelo de Kisae y Asae, su esposa asintió junto a él.

-Ah… Ryuichi se puso sensible hace un rato y Tatsuha fue a consolarlo – explicó la anfitriona – mientras podrían contarnos sobre sus viajes.

-Encantados – dijo la abuela de Asae – mi esposo y yo fuimos a New York de vacaciones y a ver a mi hijo, que está viviendo ahí… - Comenzó a decir la mujer, de fondo se veía a Asae retorciéndose cada vez que trataba de abrazar a su primo y éste le enterraba un dedo en las costillas (N/A: Es tan malo, nunca me deja darle amor…) El tío de ambos los miraba mientras decidía si intervenir o no.

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-Shuichi, te he dicho que no dejes la puerta del baño abierta – dijo Eiri, después de usar su llave del baño para colarse en la ducha – Acaso… ¿querías que entrara?

-Yo no quiero nada – le respondió Shu, malhumorado por la falta de sueño.

(Killua, no me mires así. No es mi culpa que Gon se haya tirado al agua. ¡Kurapika! Enséñame a hacer esos cálculos tan geniales. ¡Leorio! No te mueras…)

-No te pongas así. Le encargué mi celular a Kyoko para que conteste todas mis llamadas y así podamos estar tranquilos… y la mandé a casa – le dijo con una sonrisa. A ver si así se le pasaba un poco.

-No debiste, no quiero ser el culpable de que tu libro salga atrasado, ni quiero obligarte a cancelar tus compromisos – dijo Shu saliendo de la ducha y tomando un par de toallas.

-Eso no va a pasar. Tenía planeado trabajar sólo la mitad del día de hoy… – comenzó a decir el rubio, Shuichi no lo dejó terminar.

-Que bueno. Espero que te relajes el resto del día – le dijo saliendo del baño, aún enojado. El rubio se quedó mirándolo; mejor dejarlo dormir… pero no solo.

-Así será. Estoy algo cansado, creo que dormiré un rato – le dijo dirigiéndose a la habitación mientras comenzaba a desvestirse. Era una suerte que Shuichi no tuviera visión de rayos láser, ya que de ser así Eiri hubiera muerto en ese instante. Shuichi se secó el cabello y –cuando se hubo resignado- simplemente se fue a dormir

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Asae aprovechó que todos escuchaban la historia de cuando su abuelo hizo algo muy interesante que ella no quería escuchar para huir a casa de Hiro, ¡Que suerte tenían Kisae y Suguru! Habían ido al cine felices de la vida. Recordó que Ryuichi y Tatsuha no habían vuelto aún y decidió pasar a verlos.

Se detuvo frente a la puerta de Ryuichi y golpeó suavemente un par de veces, nadie le contestó ¿estarían durmiendo?

-¿Ryuichi? - preguntó mientras abría la puerta y asomaba la cabeza. Cuando vio lo que estaban haciendo sudó la gotita más grande de su vida.

-Pasa – le dijo el chico – estamos viendo "300" por quinta vez esta semana. Me encanta – agregó. Asae se repuso rápidamente y se encogió de hombros.

Tatsuha le ofreció unas golosinas y la invitó a sentarse junto a él, cosa que ella hizo rápidamente.

-Ojala hubieras venido antes, te perdiste a Leonidas pateando al mensajero de los persas – comentó Tatsuha, la chica se quedó mirándolo un par de segundos "This is Esparta" repitió Kumagoro varias veces (obviamente manejado por Ryuichi).

-¿Ustedes piensan simplemente dejarlos decidir? – preguntó cuando el conejo rosado estuvo de vuelta en su lugar.

-Ellos pueden pelear todo lo que quieran, nosotros somos los que decidimos – respondió Tatsuha, sin dejar de mirar la pantalla.

-Y ya tenemos todo resuelto – agregó Ryuichi, comiendo como si fuera un cerdito gordo, rosado y brillante. Asae se quedó mirándolos y les sonrió.

-Me alegra. Y creo que es un buen momento para comunicárselos, mi abuelo les hizo olvidar que estaban peleando con una de sus historias, ya van por la quinta – dijo luego.

-Si, sólo espera que termine la película – contestó Ryuichi, Tatsuha asintió.

-Entonces los dejo, iré a ver a Hiro – les comunicó Asae, poniéndose de pié y lanzándoles un beso en el aire a modo de despedida, ambos hicieron un gesto con la mano, indicando que habían recibido el beso y lo habían depositado en su mejilla.

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Asae llegó cantando una canción de cuna que ni ella misma se sabía (por lo tanto repetía una y otra vez la misma frase y melodía), así que Hiro supo que lo mejor era levantarse… ya que no podía dormir con el escándalo de la casa de al lado –nadie supo cuando comenzaron a cantar karaoke-. Se quedó pensando un rato en el asunto, así que para cuando Asae llegó a la habitación Hiroshi estaba parado al medio del camino hacia la puerta, con cara de Platón o Anaximandro o Eurípides o Sócrates o el filósofo que a usted más le guste, el asunto importante es que la chica lo empujo hasta la cama, se acomodó junto a él y se quedó dormida… El pelirrojo seguía pensando en el escándalo.

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(Me gusta Radiohead, pero me desconcentra un poco…)

Shuichi se removió incómodo en la cama; tenía frío (por alguna extraña razón). Se quedó mirando a Eiri un par de segundos, pero se acordó de que estaba enojado y le dio la espalda. Este acto sólo incitó a un rubio aparentemente dormido –que curiosamente estaba junto a él en ese momento- a deslizar un brazo alrededor de su cintura y atraerlo hacia su cuerpo, cosa que al principio no le gustó mucho, pero que al final terminó siendo muy agradable. Así que se durmió tranquilamente, arrullado por la respiración suave de Eiri, que cosquilleaba cerca de su cuello.

Horas después…

Shuichi se despertó con el repicar del reloj despertador, que por alguna razón estaba puesto a las 6 de la tarde. Eiri lo miró, medio abriendo uno de sus ojos, y se encontró con que Shu estaba encima de él con un brazo extendido, que descansaba sobre el velador después de apagar el despertador.

-Dah – le dijo Shuichi sin moverse de su lugar. El rubio lo miró y se encogió de hombros, con algo de dificultad. Shuichi se acomodó encima de él y cerró los ojos, a ver si podía seguir durmiendo.

(Mi hermana trata de rizarle el pelo a Kisae, ¡pero lo tiene muy corto y los rizos parecen antenas! Me desespera)

-Shu… – dijo de pronto el rubio, acariciando suavemente los cabellos violáceos de Shuichi.

-Mmh – le respondió el cantante, sin abrir los ojos.

-Levántate, tenemos que ir a cenar a la casa de tu madre – le dijo, apoyando una mano sobre su espalda, por encima del pijama. Shuichi dejó salir un suspiro y luego lloriqueó levemente.

-Quiero dormir – anunció luego, apretando al rubio abajo suyo, sin dejarlo levantarse.

-Bueno, yo podría dejarte aquí e ir solo, pero seguro que -si no te ve- tu mamá es capaz de cortarme un… - Shuichi no lo dejó terminar, se puso a chillar como un cerdito al que obligaban a bañarse (N/A: ¿Qué me pasa con los cerdos? No tengo idea, pero el protector de pantalla de mi celular es un cerdito bailarín). Luego se levantó de la cama y comenzó a vestirse con bastante pereza. El rubio lo miró en silencio mientras se preguntaba a si mismo una y otra vez "¿Así lo quiero?" y "¿Lo quiero así?". Después simplemente lo imitó y comenzó a vestirse.

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Shuichi y Eiri llegaron a toda velocidad, se bajaron corriendo del auto y entraron rápidamente a la casa. Luego se apoyaron contra la puerta, tratando de recuperar el aliento. Ritsuko los miró un poco extrañada, no era tarde como para que hubieran llegado tan apurados…

-¿Les pasa algo? – preguntó acercándose a su hijo.

-Periodistas. Desenfrenados. Exclusiva. Nuestra relación – dijo Shuichi entre jadeos, el rubio junto a él asintió, incluso más cansado que el mismo Shuichi.

-¿Qué, acaso unos periodistas asesinos condenan su relación y están desenfrenadamente tratando de matarlos? – interpretó (bastante mal) Tatsuha, apareciendo por detrás. Las otras tres personas lo miraron feo.

-Abre la puerta y compruébalo por ti mismo – le dijo su hermano, un poco más repuesto. El pobre Tatsuha se asomó y casi lo dejan sin nariz, ni ojos, ni boca, ni orejas. Sólo lograron quitarle algo de dignidad.

-¡Es horrible allá afuera! – gritó el pobrecito – ¡Parecen una manada de hipopótamos hambientos tratando de comerse un árbol entero!

-Tienes el don de la expresión Tatsuha... – ironizó su hermano, ya más recobrado. Luego miró a Shûichi – Debemos decirle a K-san que arregle una conferencia de prensa – El chico junto a él asintió, asomándose hacia la sala, donde K cantaba una canción de Elvis junto a Sakano, quien al equivocarse de tono comenzó a girar como tornado... chocando contra la pared.

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Estaban agotados después de la conferencia de prensa, había salido todo bien hasta que al final había llegado esa extraña periodista. Era una rubia teñida con enormes senos de silicona y lentes de contacto verdes, como si no se notara que era japonesa...

A Eiri le dolía el cerebro de sólo recordarlo.

"La mujer caminó rápidamente, estaba algo atrasada, pero decidida ¡tenía que causar controversia con sus preguntas! Se acomodó rápidamente y levantó la mano. Todavía nadie sabe porqué decidieron darle la palabra

-¿Es cierto el rumor de que Yuki-san la tiene muy grande? – dijo la mujer seriamante, como si discutiera sobre las tasas de interés de los bancos. Yuki la miró y tuvo que pisar a Shûichi, que estaba a punto de gritar 'SIIIII, pero es mío mío míooooo' y lanzarse sobre la periodista. El chico lo miró, lagrimeando un poco.

Eso es algo que a usted no le interesa – respondió el rubio, algo molesto, la mujer sonrió sarcásticamente.

Ahora entiendo porqué tiene ese auto tan lujoso... – dijo. El escritor montó en cólera, fue el turno de Shûichi para pisarlo.

¡Suficiente! – exclamó K-san – ¡No more cuestions! – Y disparó al aire"

"¡Por la mierda!" Pensaba Eiri. ¡Esa perra lo había hecho enojar tanto!

Se quedó parado, mirando a Shûichi, que dormía en el sofá. Sonrió. Ahora iban a celebrar el matrimonio de sus hermanos muy pronto y quizás eso lo animaría a pasar al siguiente nivel. Caminó hacía él como el lobo que se dirige hacia su presa...

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- Numeritos:

(1) Acá Kisae escribió una estupidez de dimensiones colosales. Pueden leerla al final (N. de Kisae: A Kisae le duele la guatita cuando lo lee :3).

(2) Que grosera… Ritsuko debería hablarle bien a la gente que llama insistentemente a la puerta mientras 'almuerzas'.

(3) Los extraños sonidos de perro son algo así como 'ARF', 'RAU', 'RAF', 'AURF', etc.

- Notas de Autora:

Este capítulo es mero relleno, pero no desesperen, que el siguiente Sí será el último, con la boda medio loca :D, sólo denme tiempo y ánimos. Decidí subir lo que llevaba escrito porque... ¡Ya me he demorado más de un año! No es justo para mis lectoras.

De todas maneras, muchas gracias, creo que este capítulo es malísimo, pero trataré de reivindicarme con el siguiente, a estas alturas no queda trama por desarrollar, pero si quedan bastantes situaciones graciosas.

Nos leeremos en otros fics y en sus reviews... y claro ¡En el último capítulo!

No dejen de escribirme reviews!

- La estupidez de Kisae:

(N/A: No pienso corregir las malditas faltas ¬¬!)

Una feliz familia compartía un tranquilo almuerzo en una linda casa; casi, porque se castraban mutuamente con la ensalada de patatas, mientras bailaban de cabeza los castrados encima de la mesa sangrando de ciertas partes, Ryuichi parió encima de el almuerzo de Mika, y el bebe se ahogaba con la lechuga, el tomate y el pollo frito, Tatsuha-castrado intentaba cortar el cordón umbilical con un tenedor pero no podía por el dolor de no poder tener más hijos, al papá de Yuki y Tatsuha Ritsuko le había metido una patata por la nariz y no podía respirar, el papá de Shu y Ryu convulsionaba en la mesa enterrándose en el proceso tenedores, cuchillos, cucharas, comidas, platos y fuentes, y ahora tenia un bebe enterrado en su espalda y Ryuichi gritando que le llamaría Cabeza-De-Nueces, mientras Tatsuha lloraba de la emoción a su lado, en ese momento entró Asae pateando la puerta que le llegó por la cabeza al papá de Shu lo cual lo dejó inconsciente y dejó de convulsionar.

Kisae entró por la ventana y se comenzó a violar la mesa, Mika yacía desmayada encima de Ryuichi –o debajo de este-, y Ritsuko chillaba que encontraría a Sora a su esposo, que lo salvaría con la llave espada, y luego se lanzó por la ventana por donde entró Kisae –eso si, antes le dio una mirada de trauma a la chica de ojos verdes- con martillo y todo.

-SORAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA!! – y la mujer corrió por las calles con un "martillo", la gente se alejó rápidamente de la loca.

Kisae sigue el ejemplo y se tira por la ventana con un sillón en manos.

-RIKUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUU!! – y corren juntas.