Trixie estaba muy orgullosa de su nueva adquisición tanto en lo material como en lo mágico. Ian decidió dejarle el brazalete ya que al parecer había elegido a su dueña.
El pequeño arroyo se dividía y luego ingresaba en unos pequeños canales que se ramificaban uno al lado del otro. Llegaron a una maquinaria donde el agua caía y hacia girar una rueda que al parecer estaba hecha de cristal.
Era el final del camino y solo veía la mitad de la rueda sobresaliendo de la pared frontal. En la habitación habían cuatro cristales, dos a los lados de la rueda y dos más en las paredes de los costados.
"¿Qué crees que sea?" Preguntó Trixie.
"No tengo idea." Contestó Ian observando uno de los cristales de cerca.
Puso su mano sobre éste y el cristal brilló con una tonalidad verde. Ian alejó su mano rápidamente haciendo que caiga sentado al suelo.
"¿Qué pasó?" Exclamó Trixie.
"Me siento mareado… como si mi fuerza hubiera sido absorbida por el cristal."
En la parte de arriba de los cristales había un embudo que llevaba a una cañería, esta se acercaba al centro de la habitación donde se unía con los otros tres tubos restantes. En una esquina de esa habitación Trixie vio una puerta que podría ser una salida.
"Súbete, no puedo dejar a mi ayudante aquí tirado."
"¿Eh? ¿Qué?" Ian parecía confundido con esas palabras.
"¡Que te voy a llevar para que descanses un poco!." Refunfuñó Trixie. "Al final resultaste un poco flojo."
No había posibilidad a replicar eso, Trixie estaba dejando de lado su orgullo ofreciendo a Ian viajar en su lomo. Con algo de esfuerzo se puso de pié y montó sobre ella.
"Perdona si peso mucho."
La puerta se dirigía a una escalera espiral que ascendía, llegaron a un pequeño cuarto donde había vasijas sin nada dentro de ellas. Luego otra escalera espiral los esperaba y el aire comenzó a cambiar, se sentía más fresco.
En la habitación estaba una mesa circular de cuyo centro salían los cuatro tubos que habían visto debajo. Los tubos subían hacia el techo sin saber hacia dónde se dirigían después.
La puerta de roca estaba con una serie de runas que eran otro sello para abrirla. Ian se bajó de Trixie y puso su mano en ellas. Las runas brillaron con tres elementos, fuego, trueno y agua haciendo que la puerta se abriera frente a ellos.
Estaban en una salida hacia la ciudad en ruinas pero se podía ver a lo lejos la torre central. Se dieron cuenta que se encontraban dentro de una de las cuatro torres que rodeaba al pueblo, el sol estaba en el punto más alto indicando que era medio día.
"Mejor tomemos un descanso." Dijo Ian sentándose en el suelo apoyando su espalda contra la pared. "Apenas llegamos a una de las torres y no tenemos nada."
"Eso dirás tú, porque para mí ha valido mucho este viaje." Contestó Trixie admirando nuevamente su brazalete.
Ian se quedó dormido casi al instante, Trixie estaba allí muy aburrida mirando los alrededores. Tras estar un tiempo dando vueltas en el lugar, se acercó a la mesa central y puso sus pezuñas sobre ella. El brazalete comenzó a brillar y cada una de las cañerías brilló de un color diferente.
Se bajó al instante pero el brillo no se detuvo, era como si algo hubiera comenzado a funcionar. Una de las torres que se veía a lo lejos disponía de dos molinos que comenzaron a girar, a otra se le desplegaron unas vigas de metal a los lados. Y de la última salía un pequeño humo negro por unos orificios como chimeneas.
Trixie volteó hacia Ian que seguía allí contra la pared, se acercó a la puerta y sintió cómo unas gotas de agua caían sobre ella. Agua fluía por unas canaletas que había a los bordes de la torre.
Un fuerte estruendo se escuchó y la tierra comenzó a temblar. Ian se despertó y trató de ponerse de pie rápidamente sin comprender nada de lo que sucedía.
"¿¡Qué es eso!?" Exclamó algo perdido.
Trixie solo levantó una de sus pezuñas y negaba con su cabeza indicando que no tenía idea de qué estaba pasando. La tierra dejó de vibrar y se escucharon muchos rasqueteos por todos lados, los escarabajos comenzaban a salir de entre la arena y las casas pero no buscaban atacar, aparentemente se iban del lugar.
"No sé qué está pasando… pero no creo que sea bueno." Dijo Ian observando el panorama.
Las torres estaban diferentes pero lo que más le llamó la atención fue como unas pequeñas plantas que estaban al borde de una pared se estaban marchitando lentamente.
Comenzaron a caminar hacia la torre con las vigas metálicas, a través de ellas se veían como los destellos eléctricos fluían y se disipaban en la punta. Ian volteó para poder ver las demás torres.
"Fuego, Viento, Agua y Trueno…" Dijo Ian deteniéndose de golpe. "Cada torre representa un elemento mágico, supongo que la torre central representa Tierra."
El acceso a la torre de Trueno ya estaba abierta a su llegada, al ingresar los cabellos de Ian, la melena y cola de Trixie se erizaron todos a la vez. Trixie tenía la capa pegada a su lomo y le costaba caminar.
"¿Qué se supone que es esto?" Exclamó intentando despegarse el sombrero de su melena.
"Estática, esta torre genera electricidad." Ian levantó su palma un poco. "Trueno"
Unos rayos salieron de su mano pero se dispersaron en el aire, juntó sus manos de golpe y separó sus palmas ligeramente volviendo a pronunciar "Trueno". En esta ocasión apareció una esfera que destellaba rayos pero fue disipada también.
"Mi magia está siendo absorbida, no sería prudente descender."
Trixie parecía no escucharlo ya que estaba más preocupada por su capa y sombrero pegados a ella por la estática. Al salir de allí en las puntas de las torres se veía una esfera de luz excepto en la central, las plantas más pequeñas estaban totalmente marchitas.
"¿Por qué no volvemos al centro?" Preguntó Trixie.
Ian quería seguir investigando las demás torres pero al ver que su magia era absorbida dentro de ellas decidió tomar la propuesta. Llegaron al centro del pueblo y los árboles no tenían más hojas, las plantas estaban totalmente secas y la fuente central sin agua; El panorama no era nada alentador.
Ingresando por la puerta destruida, el brazalete de Trixie comenzó a brillar al momento que unos trozos de roca caían al suelo.
"Parece que va a derrumbarse." Dijo Trixie.
Las rocas se elevaron en el aire y comenzaron a emitir rayos entre ellas. Se unían y adoptaron una forma extraña.
"¿U- un monstruo?" Dijo Trixie temerosa.
"Eso sería lo mejor…" Respondió Ian.
Las rocas se unieron y flotaban entre sí dejando un pequeño espacio donde salían rayos. La unión de las rocas formaba una criatura parada en dos patas con unos gigantescos brazos y medía unos tres metros de alto.
"Un gólem… de todas las cosas posibles… ¿¡Por qué tenía que ser un gólem!?" Exclamó Ian. "Salgamos de aquí antes de que nos aplaste."
"¿Qué es un gólem?" Chilló Trixie. "¿Qué nos va a pasar?"
El gólem retrajo su brazo derecho y lo lanzó un puñetazo haciendo que las rocas se estiren como un resorte manteniéndose conectadas por los rayos que las sujetaban. Ian saltó empujando a Trixie y él cayó al suelo. El ataque falló golpeado en la pared y derrumbando la única salida que tenían.
Un segundo golpe salió hacia Ian que aún estaba en el suelo pero fue bloqueado por una pared luminosa, Trixie estaba parada frente a él con su cuerno y brazalete brillando.
"Definitivamente eres flojo, que suerte que estoy para salvarte." Dijo Trixie mientras mantenía la barrera activa.
"Habrá que encontrar el punto débil del gólem, todos tienen uno."
Ian levantó su mano y recitó "Flare Storm" haciendo que un remolino de fuego golpeara al gólem pero no le causó ningún daño. Corrió hacia él juntando ambas manos de lado recitando "Frost Blade", una espada de hielo se formó en sus manos y lanzó un golpe directo al gólem recitando "Diamond Storm", la espada se rompió congelando parte de la roca pero la criatura la rompió al mover su brazo golpeando a Ian desde abajo y levantándolo en el aire varios metros.
"¡Cómo te atreves!" Exclamó Trixie.
Su cuerno brilló y una nube se formó sobre el gólem, un rayo lo golpeó en el hombro separándolo del cuerpo haciendo que caigan al suelo elevando una pequeña capa de polvo.
"¡Trixie!" Exclamó Ian poniéndose de pie algo adolorido. "¡Eres una genia!"
"¿Qué? ¿Qué hice?"
"Su debilidad es la electricidad, lo último que afectaría a una roca."
"No entendí nada, pe-pero dime que hago." Exclamó Trixie.
"Solo cúbreme."
El brazo volvía a unirse al gólem y se acercaba para atacarlos, se encontraba bloqueando en la entrada a la escalera que se dirigía hacia arriba.
Trixie recitó "Light Wall" mientras Ian preparaba su ataque, el gólem golpeaba la pared luminosa sin cansancio.
"Trixie, ¿recuerdas el hechizo que usé para acabar con los escarabajos?"
"S-sí lo recuerdo, ¿qué quieres que haga?" Preguntaba mientras intentaba mantener la barrera.
"Voy a ponerme sobre él y quiero que lo ataques con ese hechizo."
Se puso en guardia y corrió hacia el gólem, antes de que lo golpeara recitó "Gravity Hole" dando un salto lo elevó más alto que la criatura. Trixie se puso en posición y recitó "Thunderbolt" haciendo que un gran rayo salga de la punta de su cuerno golpeando al gólem en el pecho. Mientras caía Ian exclamaba "¡Siempre quise hacer esto!" extendió su brazo hacia abajo y recitó "Lightning Bolt". Cientos de rayos comenzaron a dispararse como si fueran una red golpeando al gólem en todas partes. Los rayos que unían las rocas desaparecieron y se desplomó totalmente.
"Lo… ¡lo vencimos!" Gritó Trixie dando un salto de alegría pero se elevó muy alto en el aire. "¡Wah! ¿Cómo me detengo?"
"Ese brazalete no solo te permite usar magia de los humanos, también puedes copiarla sin aprender el hechizo." Dijo Ian viéndola caer lentamente sin control.
La subida por la escalera fue lenta ya que ambos estaban algo cansados al usar tanta magia de golpe. Ian estimó que habían subido el equivalente a un edificio de quince pisos al llegar al final de la escalera.
La habitación era circular con unas ventanas enormes que permitían tener una visión completa de la ciudad. En las paredes se encontraban ubicados cinco cristales de diferentes colores; rojo, celeste, amarillo, marrón y uno transparente. Lo más llamativo era que al centro había dos cristales más grandes color blanco y negro respectivamente.
"N-no puede ser… son… son los siete elementos mágicos." Dijo perplejo Ian.
"¿Siete?" cuestionó Trixie. "Hasta donde yo sé los elementos son solo seis."
Ian se acercó a los dos cristales principales, Trixie desde la entrada solo observaba los alrededores.
"Los humanos usan siete elementales magicos, cinco de ellos están representados por las torres que hay en este pueblo." Decía Ian inspeccionado con su mirada los cristales. "Pero no hay nada que represente a los dos principales, Luz y Oscuridad."
Los cristales elementales empezaron a brillar y de las puntas salió un haz de luz hacia los dos centrales. Estos emitían parpadeos de luz leves que se iban intensificando, por la ventana se veía que de las puntas de las cuatro torres salía un rayo hacia la puta de la torre dónde estaban.
"E-están alimentándose de poder, no generan poder mágico… ¡lo absorben de los elementos!"
"¿Entonces esta tierra es un desierto y las plantas se marchitaron por culpa de estos cristales?" Preguntó Trixie sorprendida.
"Si, parece que esta maquinaria se alimenta de la energía vital de la…" Ian volteó lentamente mientras decía esas palabras y vio que el brazalete de Trixie brillaba, detrás de ella había un gólem más pequeño con el brazo izquierdo en alto.
Abanicó con fuerza y golpeó a Trixie de lado haciendo que salga despedida hacia el cristal amarillo, al chocar rebotó y varios rayos salieron del cristal haciendo que caiga al suelo inerte.
"¡Trixie! ¡Starlight…" Ian estiró su brazo derecho y cinco esferas luminosas aparecieron alrededor de su muñeca. "...Missiles!"
Las esferas salieron gatilladas empujándolo hacia atrás destruyendo por completo el brazo y la mitad izquierda del torso del gólem. La criatura retrajo su brazo derecho para lanzarlo hacia Ian que lo esquivó saltando hacia atrás. Se acercó caminando y volvió a retraer su brazo pero esta vez al esquivarlo el golpe dio directo en los cristales centrales fisurandolos seriamente.
Cientos de haces de luz comenzaron a salir y la grieta en los cristales se hacía más grande. Era peligroso quedarse allí porque los rayos de luz estaban rajando las paredes, techo y suelo. Uno dio directo en el cristal transparente partiéndolo en dos y una fuerte ventisca se generó en la torre.
Esquivando un puñetazo del gólem, Ian corrió hacia Trixie, cuando la sujetó con sus brazos ella realizó un pequeño gemido de dolor lo que indicaba que estaba con vida. Al levantar la cabeza el gólem estaba a punto de darles un golpe descendente pero un haz de luz oscura lo partió en dos. Levantó a Trixie con sus brazos para luego saltar por la ventana, las alas de luz salieron de su espalda y se tornaron negras al instante permitiéndole escapar del lugar a toda velocidad. La cima de la torre hizo una fuerte explosión y los rayos de las otras torres se apagaron instantáneamente.
Volaba tan rápido como podía mientras abrazaba a Trixie que seguía con los ojos cerrados, "No te mueras" decía Ian mientras aceleraba. Viajaba al noreste esperando encontrar algún pueblo pero durante un tiempo considerable no vio nada hasta que el terreno se le hizo familiar, estaba camino a Canterlot. Después de varios minutos el castillo ya era visible, ya atardecía lo que le daba esperanzas de encontrar más ayuda. Aterrizó de golpe en la entrada del palacio donde habían dos guardias a los lados de la puerta.
"¿¡Quién eres!?" Dijo uno de ellos.
"¡Ayuda! ¡Mi amiga está mal herida!" Exclamó Ian arrodillado y con Trixie en brazos.
"¡Tenemos un poni herido en la entrada!" Exclamaba el segundo guardia mientras corría al interior.
"¡POTRILLO!" Gritó Agrisk descendiendo junto a otros dos pegasos. "¡Tú! ¿¡Esperas una invitación!? ¡Ve por ayuda ahora!" Le ordenó al segundo guardia de la puerta.
Un grupo de ponis subió a Trixie en una camilla y la llevaron al interior del castillo, Ian puso sus manos en el suelo intentando ponerse de pié pero se desplomó ya sin fuerzas.
"Nuevamente agotaste todas tus energías, eres imprudente y terco." Decía Agrisk parado con su ala derecha extendida sobre Ian. "También muy valeroso, si fueras un poni... sería un orgullo tenerte en mi escuadrón."
Ian ya no podía hacer o decir nada más, solo cerró sus ojos y todo se volvió negro.
