¡Hola chicos! Aquí les traigo el capítulo número doce editado… Como siempre, solo quiero aclarar que los personajes de CCS no me pertenecen, pero si los otros personajes que vayan apareciendo al transcurrir la historia y que esta historia surgió de mi completa y entera imaginación. Aclarado esto, comencemos…
Seré la luz que te guíe.
Capitulo 12 – Por quien haría cualquier cosa
Mi cuerpo pesado y adormilado se negaba a responderme, a pesar de que mis sentidos estaban comenzando a despertar. Mis ojos no querían abrirse todavía y más cuando estaba bastante calientita y cómoda debajo de las sabanas. Estaba sumiéndome de nuevo en el mundo de Morfeo, cuando sentí un ligero y suave movimiento a mi lado. Con parsimonia, mis parpados se abrieron y entonces detallé unas paredes de color verde que no tenían nada que ver con las paredes de mi habitación color rosa.
Parpadeé un par de veces, tratando de enfocar mejor y entonces me di cuenta que esta no era mi habitación. Unos brazos se cruzaron alrededor de mi cuerpo con delicadeza y sentí la suave respiración de una persona en mi oreja y parte de mi cuello. Detallé aquellas manos que estaba entrecruzadas en mi vientre y cuando las reconocí, sonreí.
«Me tiene atrapada en una prisión de la cual no quiero escapar» pensé y con cuidado de no despertarlo, me giré para verlo.
El rostro dormido de Shaoran estaba completamente relajado y reflejaba una felicidad infinita que esperaba se mantuviera allí, siempre. Acaricié con suavidad sus pómulos, su barbilla, sus cejas y por ultimo, sus labios. Esos labios que me volvían loca y que eran capaces de despertar en mí un deseo incontrolable que solo se calmaba cuando estaban danzando con los míos.
En ese instante, reviví cada momento de mi entrega a él. Cada caricia, cada roce, cada sensación… todo. Con suavidad y cuidado, me acerqué y dejé un pequeño beso en sus labios y otro en la punta de su nariz. Shaoran se movió un poco, pero luego siguió durmiendo.
—Luego dicen que yo soy la perezosa —susurré y volví a darle otro beso.
Lentamente, fui saliendo de esa seductora prisión en la cual estaba y me levanté de la cama. Escaneé el cuarto y ubiqué la camiseta a un lado de la cama y el short estaba al otro lado. Recordar lo que había pasado hacía que todos los colores se me subieran a la cabeza, pero también aparecía una sonrisa boba que no se me borraría en días… quizás meses.
Fui al baño y me aseé un poco. Aun no podía creer que "eso" había pasado. Shaoran me había dejado amarlo y él me había amado a mí en respuesta. Era algo… simplemente maravilloso.
Salí a la habitación de nuevo y él todavía seguía dormido. El rugido de mi estómago, quejándose por la falta de alimentos, llenó el silencio de la habitación. Lo mejor iba a ser preparar algo para ambos, porque si él era como yo, seguro se despertaría con mucha hambre… luego de lo de anoche.
Me dediqué a observarlo un rato más desde la puerta. Se veía cansado, pero feliz y eso casi me hace darme unas palmaditas en la espalada, porque yo era la responsable de eso. Se movió otro poco y entonces la sabana se bajó un poco, dejando al descubierto su pecho. No lo entendía… realmente no comprendía cómo una imagen como esa podía encenderme a tal punto de hacerme lamer los labios.
«Me siento como una pervertida» pensé sonrojada.
Lo mejor era salir de la habitación y enfocarme en el desayuno. Cocinaría algo sencillo, pero que calmara la bestia que estaba rugiendo dentro de mí. Revisé que todos los ingredientes estuvieran y me puse manos a la obra, unos deliciosos hot cakes estarían listos dentro de poco. También calentaría el chocolate que había quedado en el olvido.
Algo frío en mi pantorrilla me hizo saltar de susto y cuando miré abajo, era Kero que estaba observándome moviendo su cola, emocionado.
—Hola, precioso —dije acariciando su cabeza—. Anoche no te prestamos nada de atención, pero te recompensaré por eso.
Kero se mantenía a mi lado en todo momento mientras cocinaba y yo hablaba y hablaba sin parar como si me estuviera entendiendo. Aun la situación entre Shaoran y yo no estaba clara, después de todo, lo que menos hicimos anoche fue hablar. Otro sonrojo violento llegó a mis mejillas y este se incrementó al pensar en la posibilidad que este tipo de cosas se repitieran entre nosotros con frecuencia. No solo me refería a "eso" que, por mí, encantada de repetir, me refería a estar en su casa, despertar juntos, desayunar juntos, compartir el día, pasear a Kero… sería hermoso que eso sucediera, que él me permita de ahora en adelante estar a su lado y hacerlo feliz.
Una vez estuvo todo listo comencé a servir la mesa para los dos y dispuse de varios hot cakes en el plato de Kero para que desayunara también.
—Oye, con calma, Kero —dije acariciando su cabeza—. Luego te atragantas.
—Ninfa.
Me levanté con lentitud al escuchar la voz de Shaoran y me giré para verlo, solo llevaba puesto un pantalón deportivo ¡Dios! ¿Qué rayos estaba pasando conmigo? Apreté mis manos con fuerza y mordí mis labios para retener un suspiro. Su cabello estaba humedo, su pecho descubierto me obligaba a no despegar mi vista de allí y… para que seguir describiéndolo… se veía sexy, fascinante y… deseable.
—Buenos días —dije, tratando de que mi voz no sonara ronca y sugerente—. Espero no te moleste que haya hecho el desayuno, imagine que tendrías hambre.
—Ahm… no, la verdad tengo bastante hambre, pero… creo que debemos hablar primero —dijo soltando un suspiro.
Eso no me agradó. Sabía que debíamos hablar, pero el tono de voz inseguro que estaba usando no me daba buena espina.
—Creo que eso puede esperar un poquito… —dije tratando de retrasarlo un poco, pero al ver como negaba con su cabeza supe que era inevitable.
—Necesitamos… no… necesito explicarte algo… lo que pasó anoche…
—Shaoran… —le interrumpí, reteniendo las lágrimas. Podía darme una idea de lo que quería decirme y de por qué se le dificultaba tanto—. Por favor, no me pidas que olvide lo de anoche porque no lo haré y mucho menos digas que fue un error, porque para mí fue… una noche hermosa. Si realmente no quieres darnos la oportunidad… esta bien, pero no me quites eso.
—No me estás entendiendo, Sakura —dijo cerrando sus ojos—. No me estas dejando explicarme y estas asumiendo cosas.
—¿Asumiendo cosas? Discúlpame, Shaoran. El tono de voz que estas usando y tu lenguaje corporal habla por sí solo —dije—. Eso que estoy "asumiendo" es tan malo que no puedes decirlo sin desviar tu rostro… pero no te preocupes. Ayer te dije que no te obligaría a estar conmigo de ninguna forma y hoy lo mantengo.
—Sakura…
—No estoy molesta, de verdad no lo estoy. —Por todos los medios intentaba mantener mi voz serena, pero cuando noté que estaba comenzando a partirse me alejé—. El desayuno lo tienes servido. Buscaré mi ropa y me iré para no seguir molestándote.
Pasé por su lado con rapidez y me dirigí hacia su habitación. No podía negarlo, me sentía fatal y derrotada. No había podido ganarles a sus inseguridades y eso me frustraba horrible.
—¡Sakura! ¡Espera!
Su voz sonaba desesperada, aun así, no me detuve hasta llegar a su habitación. Estaba por cerrar la puerta cuando escuché como varias cosas caían al suelo.
Salí de nuevo y lo vi en el piso junto a varios adornos que se habían hecho añicos. En medio de su desesperación, Shaoran se había tropezado con la mesita de la sala. Me acerqué corriendo y noté que se había herido su mano. Corrí a la cocina y tomé un pequeño paño y me aproximé a él con cuidado.
—¿Estás bien?
Shaoran no contestó, habíamos vuelto al mutismo. Parpadeé varias veces para no dejar correr las lágrimas, no iba a llorar de nuevo, no ahora. Limpié su herida y lo ayudé a sentarse en el mueble con cuidado. Fui al baño por alcohol y gasas y regresé con rapidez, Kero estaba a su lado listo para asistirlo. Lo empujé con suavidad para que me diera espacio y me senté a su lado para comenzar a limpiar su herida con delicadeza. En todo momento, Shaoran se mantuvo en silencio y con sus ojos cerrados. Al terminar de curarlo, devolví todo a su lugar y fui a la cocina por una escoba para recoger todos los trozos peligrosos de vidrio y los boté en la basura.
—¿Estás bien? ¿Necesitas algo? —pregunté al sentarme a su lado de nuevo. Esta vez recibí como respuesta una afirmación con su cabeza.
—Necesito que me golpees.
—¿Qué?
—Necesito que me despiertes, Sakura —dijo con voz partida—. Estoy nadando en el autodesprecio de nuevo por no poder hacer nada por mi mismo. Todo me sale mal, yo solo…
—¡No pienso golpearte! —grité indignada, pero lo que si estaba dispuesta a hacer era a abrazarlo y con eso mostrarle que estaba aquí con y para él.
Su cuerpo se tensó, pero enseguida respondió a mi abrazo y enredó sus brazos a mí alrededor. No estaba segura de cuanto tiempo pasamos abrazados, tampoco importaba. Lo único que quería era que él sintiera que jamás me apartaría de su lado y mucho menos que me cansaría de estar junto a él.
—Te amo —susurré a su oído y sentí como su piel se erizaba.
—¿Aun si no puedo verte? ¿Aun si nunca podré apreciar lo hermosa que eres? ¿Aun si no puedo ayudarte en nada?
—Te amo aun si no puedes ver, oír o hablar —dije sonriendo—. Dices que no me ayudas en nada, pero no has dejado de ayudarme desde que nos conocimos. Soy yo quien no te he ayudado en nada.
—No es cierto.
—Si lo es —dije ahogando un sollozo—. Me duele que hables así de ti, pero no he hecho nada para ayudarte a salir de ese pozo de tristeza.
—Ninfa, gracias a ti es que he comenzado a "ver" la vida como lo que es, un tiempo finito que debía ser disfrutado al máximo.
—También has aprendido a verme. Anoche lo hiciste —dije riendo.
—Sabes de cual tipo de "ver" estaba hablando —dijo respirando el aroma de mi cabello.
—Eso no me importa —dije separándome un poco para acariciar su mejilla—. Lo que importa es que estamos juntos, Shaoran… Lo que pasó anoche fue lo más lindo que me ha pasado, siempre lo voy a recordar así, no importa lo que pase. Por eso no quiero que digas que fue un error, eso me mataría.
—Nunca diría que fue un error, Sakura —dijo resoplando—. Por eso te dije que estabas asumiendo cosas… Tal ves usé mal la frase "debemos hablar", pero tienes que admitir que si debíamos hacerlo —acepté eso con un suave "Lo sé" y mis mejillas se encendieron porque sentía que me estaba regañando. Colocó su mano en mi mejilla y continuó—. Mi intención era hablar sobre lo que pasara con nosotros de ahora en adelante…
«¡Diablos!» pensé avergonzada… ¡Me había ido por el lado negativo de las cosas!
—Hey… no te lo estoy reprochando —dijo, acariciando mis mejillas—. Mi actitud te ha llevado a pensar eso, puedo entenderlo.
—Entonces…
—Estoy cansado de esto… —dijo cerrando sus ojos y pegando su frente a la mía—. No quiero seguir negándome la oportunidad de ser feliz con alguien. Había pensado que enamorarme era condenar a esa persona a vivir con un lisiado… pero, tú cambiaste mi forma de pensar y percibir la vida. Solo te pido que me tengas un poco de paciencia… cosas, como la que acaba de pasar, pueden hacerme flaquear un poco.
—Seré tus ojos de ahora en adelante.
—No, Sakura —dijo sobre mis labios—. No quiero que seas mis ojos, quiero que seas mi apoyo. He vivido todos estos años sin ellos… solo necesito de una persona lo suficientemente valiente para estar a mi lado, que quiera compartir sus días conmigo y también que no tema devolverme a la realidad cada vez que lo necesite.
—Estás pidiendo una novia —dije con una ceja levantada, tratando de retener la sonrisa que quería brotar de mi interior.
—Sí, estoy pidiendo una novia con esas características —dijo con esa sonrisa seductora que me encantaba—. ¿Quieres ese trabajo?
—Creo que debería ponerte sobre aviso de nuevo —dije riendo—. ¿Recuerdas?... soy una caja de Pandora.
—Sí, ya lo sé y la respuesta sigue siendo la misma —dijo, dejando un beso en la coronilla de mi cabeza—. Asumo el riesgo. Además, fuiste lo suficientemente tenaz para ganarte mi corazón, eso es admirable.
—Oye, ahora que nos estamos sincerando… —dije, recordando algo—. Ayer la profesora Mitsuki me hizo escuchar una canción nueva tuya.
—Metiche… —murmuró.
A veces, Shaoran podía ser bastante infantil, pero así lo amaba. Este Shaoran era el Shaoran real del cual estaba enamorada, completamente abierto a mí, mostrándome las diferentes facetas que conformaban su verdadero yo.
—¿Compusiste esa canción por mí? —pregunté, recorriendo su seductor pecho con uno de mis dedos.
Shaoran cerró sus ojos y luego, tratando de aclarar su garganta, continuo como si nada estuviera pasando.
—Sí… fue la única forma de sobrellevar todo esto.
No podía negarlo, tenía un gran poder sobre él y saber eso me hacía sentir vigorosa y… sí, también me encendía un montón.
—Es triste, pero muy hermosa. —Dejé un pequeño beso en sus labios y sonreí—. Es la primera vez que compones para mí.
—También eres despistada, pero eso es lo que más me gusta de ti… —dijo, rolando sus ojos y lo golpeé con suavidad en el brazo—. Ya había compuesto algo para ti antes, tú misma tocaste esa canción.
Abrí y cerré la boca una y otra vez, como si fuera un pez. Entonces, aquella linda canción que tocamos juntos… ¿La había compuesto para mí?
—Siempre has sido tú, ninfa —Dejó un besó en mis labios y apretó su agarré en mi cintura—. Llegaste a mi vida, la revolviste toda y te quedaste en ella. Eres mi musa.
Mis lágrimas comenzaron a brotar, pero ya no eran de tristeza… eran de alegría. Shaoran me estaba regalando la mejor de las sonrisas, la más hermosa que había visto y no pude resistir lanzarme a besar sus apetitosos labios que tanto seducían. Me había vuelto completamente adicta a él en tan pocas horas.
Comenzamos a besarnos intensamente mientras nos deslizábamos por el sofá hasta quedar acostados, quedando él encima de mí. Mis pechos estaban completamente apretados contra el suyo y ya la tela estaba comenzando a fastidiar.
—Sabes… una vez, Eriol me dijo algo que no me agrado mucho, pero… si lo modificamos puede que comience a gustarme… —dijo cuando se separó un poco para tomar aire.
—¿Y que será eso? —pregunté, desesperada por continuar con esa intensa sesión de besos.
—Dijo que tener sexo era mejor que la música… —dijo bajando la cabeza para enterrarla en la curva de mi cuello—. Yo lo modificaría de esta forma… hacer el amor con la mujer que amas, es mejor que cualquier cosa.
—¿Incluida la música? —pregunté riendo, mientras él se dedicaba a consentir mi cuello con incontables besos.
—Estoy haciendo música con tu cuerpo, ninfa —dijo, dándome un beso que me hizo suspirar—. Esos sonidos y los gemidos que haces son la mejor música que he escuchado en mi vida.
El calor que invadió mis mejillas fue abrasador, pero no tuve mucho tiempo para avergonzarme porque enseguida volvió a besarme con más ímpetu. Este beso era muy diferente a los anteriores, sí, estaba cargado de deseo y apetito, pero había mucho más que eso. Estaba impregnado de amor, de comprensión y de aceptación.
—Shaoran… el desayuno se enfría —dije cuando dejó libre mi boca para bajar a mi cuello de nuevo.
—Creo que en estos momentos tengo otro tipo de hambre.
Ya lo sabía, podía sentirlo contra mi abdomen y en vez de sentirme avergonzada, el calor de mi cuerpo no hacía más que incrementarse.
—Te dejaré libre solo para que llames a Tomoyo y le digas que estás bien… —dijo, haciendo una pausa, mientras se levantaba un poco ¡Dios! Esa sonrisa seductora iba a matarme—. Y también le dirás que no te dejaré salir de aquí hoy.
Movía sus cejas de forma sugestiva y volví a golpearlo en el brazo.
—¡Li Shaoran! ¡No sabia que eras tan pervertido!
—No sé qué estás pensando tú, ninfa, pero yo estaba pensando en un día tranquilo en casa de tu novio.
Mis mejillas ardieron y comencé a tartamudear peor que nunca. El suave sonido de su risa se escuchó e inflé mis cachetes molesta.
—¿Estás sonrojada?
—Un poco… —dije bufando… podía mentirle y decirle que no, pero él lo sabía muy bien. Además, no quería más malos entendidos entre nosotros.
—Bien, lo admito. Estaba hablando de algo mucho más divertido —dijo, dejando un beso en mi hombro, mientras comenzaba a subir la camiseta, poco a poco—. Quizás si me he vuelto un pervertido.
—Lo sabía —dije, soltando un suspiro cuando sus besos comenzaron a descender.
—A mi favor, debo decir que no lo era hasta anoche, cuando descubrí lo que era hacer el amor contigo —me dijo al oído—. ¿Llamaras a Tomoyo?
¿Cómo rayos quería que la llamara cuando me acariciaba de esta forma? Sus dedos ya estaban al borde mis pechos, así no podía pensar.
—Creo que… creo que puedo llamarla luego —le dije y entonces comenzó a besarme con ansias y deseo puro.
Era como si necesitara sentirme, como si temiera que esto era un sueño y fuera a esfumarme de un segundo a otro. Pues le tenía una pequeña noticia, Sakura Kinomoto había llegado a su vida y para quedarse.
—Me interesa leer de nuevo este hermoso libro —dijo jadeante—. ¿Me dejas hacerlo?
—Solo si me dejas esta vez "verte" como me viste a mí anoche.
—Soy todo tuyo, ninfa. Puedes hacer lo que quieras.
Esta vez, no hubo inhibiciones. Shaoran tocó mi cuerpo con desenfreno y sin pena alguna, marcando cada centímetro como suyo, mientras yo hacía lo mismo con él. En algún momento, mi camiseta volvió a volar lejos y en ese instante, Shaoran aprovechó para cargarme y llevarme de nuevo a su habitación. Esta vez, quien tomó las riendas fui yo. Lo amé, lo toqué, lo saboreé, lo leí entero. Shaoran era completamente mío y de nadie más… y jamás permitiría que se marchara de mi lado.
Shaoran cumplió su promesa. No salí de su casa ese día y nos dedicamos a amarnos, a conocernos y a descubrirnos como pareja. Todo lo nuevo que aprendía de él, me encantaba. No dejaba de sorprenderme y posiblemente nunca dejaría de hacerlo.
Como un buen hombre responsable, decidió acompañarme hasta el puente del parque donde me encontraría con Tomoyo para ir a la escuela, en compañía de Kero porque después iría a la escuela de música. Los dos nos habíamos saltado nuestras responsabilidades el día anterior, pero había valido la pena.
Mi uniforme estaba reluciente, como si jamás hubiera sido víctima de un diluvio hace dos días, lo cual era un alivio porque no iba a poder ir a casa a cambiarme para no levantar sospechas. Generalmente, cuando me quedaba en casa de Tomoyo de imprevisto no tenía de que preocuparme porque tenía un uniforme extra allí. Sin embargo, ella quedó en llevármelo por si acaso.
—Esto va a ser complicado —dijo en voz baja, llamando mi atención.
—¿Qué será complicado?
Shaoran apretó un poco más su agarré en mi mano y entonces me enseñó esa condenada sonrisa que era mi perdición.
—Dejarte ir, luego de tenerte un día entero.
Mis mejillas se sonrojaron y esperaba que nadie a nuestro alrededor hubiera escuchado nada. Me acerqué un poco para hablarle al oído y no correr riesgos.
—No será la última vez —dije aguantando la risa.
—En definitiva, no quieres que te deje salir de mi casa nunca.
—Eres un pervertido.
—No es mi culpa, tú me convertiste en esto, ninfa —dijo, dejando un beso en mi sien y me jaló un poco para acercarme y pasar su brazo por detrás de mí y abrazarme.
Recosté mi cabeza en su hombro y me dediqué a observar el paisaje del parque. Aun no comprendía cómo podía sentirme tan cómoda entre sus brazos, como si este fuera mi sitio ideal, el sitio a donde pertenecía. Estar así con él me hacía sentir plena, completa y satisfecha.
«Definitivamente, Shaoran es mi otra mitad» pensé contenta.
A lo lejos divisé a Tomoyo esperando por mí en nuestro puente. Ella había sido mi salvadora en todo momento y no solo me refería a cubrirme para que esto que había pasado entre Shaoran y yo se diera. Mi prima había sido mi apoyo y estaba muy agradecida con ella.
—¡Se ven preciosos! —gritó cuando su atención recayó en nosotros.
Se acercó corriendo con una enorme sonrisa y entonces… sacó su celular para tomarnos una foto.
—Su primera fotografía como novios —dijo riendo.
Levanté mi mirada hacia Shaoran un poco inquieta. Ayer no solo nos habíamos dedicado a… bueno, cosas de pareja, también habíamos hablado mucho, posiblemente habíamos hablado más que en todos estos meses. Shaoran se abrió de tal forma conmigo que pude ver su alma entera.
Me habló de su familia, de sus padres, de sus hermanas y… de su accidente. Habló de cuán difícil fue adaptarse a su nueva vida a oscuras y de lo doloroso que fue perder a su padre. Lo entendía, yo también había perdido a mi mamá, pero esa experiencia no se equiparaba a lo que él tuvo que vivir.
También me habló de cómo Eriol y Mei se convirtieron en sus pilares principales. Lo habían ayudado tanto y lo seguían ayudado aun en la distancia. Ahora que sabía esto los quería mucho más. La relación que ellos tenían se asemejaba muchísimo a la relación que yo tenía con mis primas, por eso entendía el brillo que veía en sus ojos al hablar de ellos.
Además de todo esto, Shaoran también me habló de cuan inseguro se sentía con las personas ajenas a él. Por eso me preocupaba un poco que la efusividad de Tomoyo acerca de nuestra relación lo hiciera sentir incómodo, pero una vez más, Shaoran me había sorprendido.
Tenía una sonrisa socarrona en su rostro y había sacado su celular para extendérselo a ella.
—Toma una fotografía y colócala de fondo de pantalla, por favor.
La emoción de Tomoyo fue tal, que sus mejillas se tiñeron de rojo y las mías igual. Shaoran apretó su agarré en mi cintura y luego bajó un poco su cara hasta posar sus labios sobre mi mejilla. La reacción fue espontanea, podía jurarlo. El sonrojo violento se extendió por toda mi cara y posiblemente la expresión de mi cara era más de susto que de amor.
—Una fotografía preciosa —dijo.
—¡No! ¡Es horrible! ¡Por favor bórrala! —grité, tratando de quitarle el celular de Shaoran.
—¡No es tu celular! —dijo brincando de un sitio a otro—. ¡Y ni siquiera la has visto!
Logré quitarle el celular y entonces vi la foto. Le di a la opción de borrar, pero cuando el teléfono preguntó si estaba segura de hacerlo… mi dedo no se movió. En realidad, era una linda foto, aun con mi cara sonrojada y llena de horror. Shaoran se veía adorable y un suave sonrojo cubría sus mejillas. Sonriendo, cancelé y luego me la envié a mi celular. También la quería de fondo de pantalla.
—Ten.
—¿Te gustó la foto? —La sonrisa que tenía Shaoran me decía que ya sabía la respuesta, aun así, le respondí.
—No es la mejor foto que me han tomado… pero es una foto contigo. Me encanta.
—Ustedes dos son demasiado tiernos —dijo Tomoyo con mirada brillante—. Es una lástima que tengamos que irnos… ¡Maldita preparatoria! Menos mal quedan tres meses.
—En realidad me preocupa que ayer faltaras a la escuela por mi culpa.
—Ayer no te importó mucho eso, Romeo. —El tono pícaro que había usado Tomoyo nos hizo sonrojar a ambos.
—Es tar…tarde —tartamudeo con sus mejillas sonrojadas, tratando de desviar su rostro fuera de nuestro alcance. Nunca me cansaría de ver sus mejillas rosadas. Era lo más hermoso que podía ver en la vida—. Lo mejor será que vayan avanzando, yo también debo ponerme al día hoy.
Me acerqué y dejé un pequeño beso en su mejilla, aunque mi intención era dejarlo en sus labios.
—¿Me esperas en la tarde?
—Siempre.
¡Oh rayos! ¿Cómo resistirse? Sin importarme que nos vieran, hice lo que mi cuerpo deseaba. Acerqué mis labios a los suyos y con esa suave caricia, nos despedimos.
Tomé la mano de Tomoyo y juntas corrimos para llegar a tiempo a la preparatoria.
—Sabes que me debes una conversación completa.
—Para eso está el descanso.
—Menos mal estás clara, prima. Menos mal.
No podía negarme, no cuando ella me había apoyado tanto. Por eso, en el primer descanso, luego de cambiarme, nos disculpamos con nuestras amigas y buscamos un lugar tranquilo donde estuviéramos solas para hablar.
Obviamente, omití varias cosas que consideraba privadas, pero a groso modo le conté cómo había sido todo y sí… también le conté que ya no era virgen, aunque obviamente ya lo sabía. Era fácil de dilucidar cuando habíamos estado juntos todo un día.
—Estoy tan feliz, Sakura. Ambos se merecían esto.
—Es lo que creo —dije feliz—. Después de tanto, Shaoran merecía a una persona dispuesta a todo por él y yo también merecía a un chico dispuesto a todo por mí.
—¿Qué le dirás a mi tío? ¿Y Touya?
—Aún no he hablado con Shaoran de eso… pero eso puede esperar un poco más.
—Conociendo a tu novio, no va a querer esperar mucho. Es muy correcto en sus cosas y obviamente querrá hacer las cosas bien… Eso me lleva a preguntarme… ¿Quién de los dos se insinuó primero?
¡Bendita prima me diste Dios! Por la sonrisa burlona que tenía ya sabía la respuesta. Cuando notó mis mejillas ruborizadas comenzó a reír.
—Eres demasiado transparente, prima —dijo sin dejar de reír—. Eres una pequeña pervertida.
—¡No lo soy! —grité azorada… lo cual era una gran mentira porque en las últimas horas me había dado cuenta cuan pervertida podía llegar a ser… y eso me hizo sonrojar aún más.
—Te dejaré tranquila porque te quiero, pero puedo darme una idea de lo que estás pensando.
Nuevamente, el día pasó horriblemente lento. Esta vez no era culpa del profesor de matemáticas, las culpables eran mis ganas de ver a mi novio… ¡Ah! Eso sonaba lindo… mi novio. Tenía que buscarle un mote de cariño porque él ya tenía uno para mí.
—Te amo, ninfa.
¡Dios! Con tan solo recordarlo nacía una sonrisa difícil de disimular.
La campana sonó y, como había hecho en la mañana, tomé la mano de Tomoyo y juntas salimos corriendo de la preparatoria. Al llegar a la escuela primaria, Hitomi se lanzó sobre mí para abrazarme.
—¡Estaba preocupada!
Me agaché hasta quedar a su altura y la abracé en respuesta diciéndole un suave "lo siento". Además de nosotros, Hitomi era quien más había sufrido por lo que había pasado, no era porque éramos familia solamente, sino porque también adoraba a Shaoran y ponerla en una posición donde debía elegir seguramente había sido desgarrador para ella que tan solo era una niña de diez años… por muy madura que fuera.
—Todo está bien ahora.
—¿Shaoran aún está molesto conmigo? Ayer me tocó recibir clases con la nueva profesora… y la odié.
—No, cariño. Shaoran no está molesto contigo. Eres su alumna favorita.
Hitomi me dio una sonrisa triste y comenzó a caminar. Conocía a esa pequeña como si fuera mi hermana y estaba segura que no se sentiría tranquila hasta ver y hablar con Shaoran.
No pasó mucho tiempo hasta que divisamos la escuela y, como si mis pies hubieran tomado vida propia, corrí hacia la entrada sintiendo los pasos apresurados de mis primas atrás de mí. Al traspasar la puerta, lo vi. Shaoran estaba conversando con Rika, la profesora Mitsuki y Kai mientras tomaba un té. Se veía relajado y constantemente reía de lo que el pequeño niño decía. Así era que me gustaba verlo, sonriendo.
Sentí un ligero apretón en mi mano y cuando bajé mi mirada, Hitomi estaba mirando al frente. Su pequeña mano estaba temblando y se notaba que estaba nerviosa. Apreté su mano en respuesta y cuando me miró, le sonreí.
—Vamos.
La jalé hacia adelante y fuimos caminando hacia Shaoran. Ella daba pequeños pasos inseguros, siendo renuente a avanzar, pero no dejaría que se acobardara, no señor ¡Las primas Amamiya eran valientes!
Llegamos hasta el grupo y enseguida los ojos de Kai recayeron en mi prima. Se veía preocupado y era entendible porque muy pocas veces podía verse esa actitud temerosa en Hitomi.
—Hola ¿Cómo están?
Al escuchar mi voz, la sonrisa de Shaoran se amplió y su mirada brilló tanto que parecía viva ¡Dios! Como amaba sus ojos. Los había admirado infinitas veces durante el tiempo que estuvimos juntos y aún no me cansaba de verlos. Eran tan hermosos, tan exóticos… definitivamente no me incomodaría apreciarlos siempre.
—Hola, ninfa —dijo tendiendo su mano hacía mí y… a pesar de la pena que sentía, la tomé.
Shaoran me atrajo hacia él y luego susurró un suave "Te extrañe" en mi oído que me hizo temblar las piernas… pero este no era momento para eso. Sacudí mi cabeza y entonces hice lo que debía hacer.
—Hay alguien con quien debes hablar —le dije al oído.
Levantó una ceja, interrogante, pero luego asintió comprendiendo lo que quería decirle.
—Estás allí ¿Cierto, pequeña gánster?
Claramente vi como mi prima tragaba grueso cuando lo escuchó hablar. Esta vez, Shaoran tendió su mano hacia el frente, con claras intenciones de que ella la tomara. Hitomi estaba indecisa y su mirada alternaba entre Kai, Tomoyo y yo como si buscara ayuda, pero los tres hicimos caso omiso. Soltando un suspiro, Hitomi dio un paso al frente y tomó la mano de Shaoran.
—Danos diez minutos, Kai. Luego de eso entra al salón para comenzar la clase.
—¿Serás de nuevo nuestro profesor? —preguntó Hitomi con voz partida y revolviendo el cabello de mi primita, Shaoran asintió y se la llevó al salón.
Estaba feliz de ver esto. No solo se trataba de encajar nosotros, se trataba de que nuestros entornos encajaran también y Shaoran lo había hecho perfectamente… ahora debía trabajar duro para encajar yo en el suyo. No sabía si tenía amigos, apenas me había hablado de su madre y de sus cuatro hermanas mayores. Tenía mucho más que saber y conocer de Shaoran y estaba dispuesta a hacerlo.
—Nosotras también debemos empezar, querida.
Sonriendo, asentí y seguí a la profesora Mitsuki, despidiéndome de Kai y Tomoyo. Al igual que el lunes, me pidió que tocara lo que yo quisiera y que comparara como sonaba mi música ahora y como se escuchó el lunes.
Toqué varias piezas, entre ellas… Preludio de nuevo. También toqué partes de la primera canción que Shaoran había compuesto para mí, a la cual decidí llamar "Amber Sky" porque sus ojos ambarinos eran como el cielo para mí. Un cielo donde yo era libre de volar y donde podía ver reflejados los sueños de su dueño. Un perfecto nombre para tan preciosa melodía. Aunque la hubiera compuesto para mí… escuchar esa canción me hacía sentir lo mismo que sentía al ver sus ojos… una libertad absoluta.
—¿Entonces?
—Suenan completamente diferentes —dije con una sonrisa—. Aquel día estaba desahogando mi tristeza y… aunque fuera la misma música, suenan muy diferentes. El lunes era más intensa y áspera… hoy es mucho más sutil y alegre.
—Recuerda siempre esto —dijo sonriendo—. Aunque sean las mismas piezas, siempre sonaran diferentes. Depende mucho del sentimiento con que las toques.
—Entiendo.
—Me alegro que todo se haya arreglado entre ustedes.
—¿No hay problemas que él y yo…? Usted sabe… —dije jugando con mis dedos y la profesora se carcajeó tanto que una lagrima corrió por su mejilla.
—Querida, he esperado esto desde que iniciamos juntas —dijo—. Era obvio que esto pasaría. Aunque no puedo negar que por un momento me asusté.
—Yo también me asusté mucho.
—Pero la perseverancia siempre es bien recompensada —dijo, palmeando mis manos—. Vamos afuera, ya deben estar por terminar.
Recogí mis cosas y al salir me puse a conversar con mi prima. No pasó mucho tiempo cuando los niños aparecieron por el pasillo con Shaoran. Los observé en silencio y noté la hermosa sonrisa de mi prima.
—Esa es nuestra Hitomi —dijo Tomoyo y asentí contenta.
—Saliste primero —dijo Hitomi cuando llegó hasta nosotras y entonces le guiñé un ojo.
—¿Qué les parece retomar nuestra vieja costumbre?
—Tengo una novia con un serio problema con los helados.
—No hablemos de adiciones, Li Shaoran, que tú tienes problemas con el chocolate.
—Sí, ninfa, tengo un problema serio con los chocolates y con otras cosas más ¿Cierto? —dijo guiñándome un ojo y enseguida me ruboricé.
Mis primas y Kai rieron, mientras mi novio se acercaba a mí, tanteando un poco, hasta posar sus manos en mi cintura. Dio un pequeño beso en mi mejilla y entonces, salimos juntos hacia el parque. Obviamente, arrastramos a la madre de Kai y aprovechamos para decirle que de ahora en adelante lo buscara en la heladería para que él pudiera unirse a nuestro ritual de los helados. Nos costó un poquito, pero mi novio logró convencerla… nadie podía decirle que no a esos ojos.
Nos despedimos de todos y Shaoran y yo fuimos caminando juntos. Queríamos pasar juntos la mayor cantidad de tiempo posible… realmente las despedidas eran horribles y más cuando uno no quería separarse de esa persona. Al llegar a la intersección donde debíamos separarnos, Shaoran se detuvo, más no soltó mi mano.
—Tengo un serio problema con las despedidas —dijo acercándose para dejar un beso suave en mis labios.
—Yo también tengo el mismo problema —dije suspirando.
—Ninfa… sé que te has arriesgado mucho al quedarte conmigo ayer —dijo pegando su frente a la mía—. Por eso, creo que debo acompañarte hasta tu casa.
—Tomoyo me cubrió con eso —dije sonriendo—. No tendré problemas.
—De igual forma… lo más conveniente es que hable con tu familia. Quizás no les agrade mucho que estés con alguien que es mayor que tú.
—Solo por tres años —dije bufando—. ¿Podemos dejarlo para el fin de semana? Dame ese tiempo para preparar el terreno. Debo hablar con ellos primero antes de que vayas a casa.
—¿Crees que tengan problemas conmigo?
—Si estás hablando de tus ojos, no tendrán ningún problema —dije abrazándolo—. El problema será Touya… Es muy celoso y… como que te odia sin conocerte por lo que pasó.
—Yo también me odiaría si estuviera en su lugar —dijo riendo—. Pero lo arreglaremos juntos.
Volvió a dejar un beso en mis labios y esta vez… si nos despedimos. El saber que no lo vería hasta el día siguiente me hacía sentir vacía y hasta ansiosa.
«Solo debo esperar veintidós horas…» solté un suspiro y continué mi camino a casa.
Como le había dicho a Shaoran, no tuve problemas en casa, pero tampoco les dije nada acerca de mi relación con él hasta el día siguiente. Obviamente… no fue muy bien recibida la noticia. El que más exteriorizó sus emociones fue mi hermano gritando y amenazándome con qué me encerraría de por vida… mi padre solo me miraba como si tratara de ver a través de mis ojos.
—Shaoran quiere venir a conocerlos.
—A penas ponga un pie en esta casa lo moleré a golpes.
—¿Cómo pretendes que traiga a mi novio a casa si lo amenazas así?
—¡El maldito te hizo llorar!
—¡No hables así de él, Touya! ¡No sabes nada! ¡No sabes lo que pasó!
—¡No necesito saberlo!
—¡Claro que necesitas saberlo! ¡Te estás formando un juicio errado! —dije, tratando de respirar para calmarme—. Todo fue un malentendido que nos llevó a separarnos…
—¿Entonces estaban saliendo desde antes? —preguntó mi padre levantando una ceja y yo asustada negué.
—No… solo nos gustábamos… para ambos era obvio, pero ninguno se atrevía a dar el paso hasta esta semana.
Mi padre se quedó callado por un tiempo que se me hizo súper largo, hasta que por fin accedió a que Shaoran viniera a casa a cenar el sábado. Obviamente, Touya se quejó y despotricó, pero no me importó.
Feliz, subí a mi habitación y aproveché el momento para llamar a Shaoran y contarle. Estaba muy preocupada por la reacción que tendrían al verlo, pero él calmo mi ansiedad diciendo algo que me enterneció hasta la luna.
—Se cuán importante son para ti, por eso insistí en esto. Quiero que confíen en mí y sepan que estás segura cuando estás conmigo. Además, ya eres mía, ninfa. Nadie podrá separarnos, ni siquiera tu hermano.
Aun así, le llamé a Nakuru y también la invité, un poco de apoyo adicional para controlar a Touya no nos vendría mal y ella encantada y dando un grito emocionado, aceptó. Estuve a punto de invitar a Tomoyo y Hitomi… pero pensé que iban a ser muchas personas y quizás mi padre y mi hermano podrían mal entender mis intenciones.
El sábado llegó y con ella la cena. Estaba comiéndome las uñas de los nervios y constantemente miraba el reloj. Habíamos quedado en que llegaría por su cuenta a las siete a pesar de insistir varias veces en ir por él. Obviamente, se negó.
—Tomaré un taxi y llegaré puntual, ninfa. No te preocupes por mí. —Eso fue lo que me dijo la última vez que hablamos.
¿Cómo no preocuparme por él? Estaba consciente de que había vivido solo y sabía que se desenvolvía muy bien, pero… no podía evitarlo. Shaoran era muy importante para mí y solo quería que esta cena saliera bien por ambos.
—Aún faltan diez minutos, hija.
—No sé si debo llamarlo…
—Lo llamaste hace media hora y te dijo que ya había pedido un taxi.
—No puedo evitarlo.
—Es difícil para mí aceptar que mi pequeña está… enamorada —dijo soltando un suspiro—. Touya y yo siempre hemos sido los únicos hombres en tu vida y… saber que habrá uno más es un poco…
—Sabes que estas sonando como un padre celoso ¿Cierto?
—Eres nuestro tesoro, hija. Obviamente, soy un padre celoso.
—Te aseguro que Shaoran es un buen hombre, papá.
—Cariño, si tú lo elegiste, estoy seguro que lo es… aunque me preocupa un poco lo de su invidencia.
—¿Por qué? —Esta vez, el tono que usé fue un poco defensivo.
—No te molestes… solo me preguntaba si estás dispuesta a enfrentar todo lo que conlleva estar con una persona que no puede ver.
—Lo estoy —dije sin duda.
Mi padre me miró fijamente, pero al no ver ninguna señal de duda en mí, asintió. Dando un largo suspiro, mi padre volvió a la sala donde estaban Nakuru y Touya. Su pregunta me había incomodado un poco, pero lo entendía. Era su hija y solo quería estar seguro de que iba a estar bien.
El timbre por fin sonó. Corrí hacia la puerta y antes de abrirla, me miré en el espejo que teníamos cerca. Mi cabello lo llevaba sujeto en una cola alta y me había puesto un vestido floreado muy bonito. Sí, él no podía verlo, pero eso no significaba que no pusiera esmero en mi apariencia y sentía que eso le agradaba y mucho.
Bien, había llegado la hora. Alisé mi vestido y abrí la puerta. Shaoran estaba allí y lucía muy atractivo. Nada formal, unos jeans oscuros, un suéter con cuello en "v" y una camiseta blanca debajo. Nada formal, pero sí muy, muy apetecible.
—Ahm… sé que estas allí, ninfa, pero necesito una confirmación.
—Lo… lo siento —dije, avergonzada—. Pasa, por favor.
Shaoran pasó a mi lado y se detuvo unos pasos delante de mí y se giro en mi dirección.
—Sin que suene mal… ¿Puedo preguntar que traes puesto?
Reí por su comentario y con gusto le describí como estaba vestida. Con un guiño sexy, me dio su aprobación y entonces, lo tomé del brazo para conducirlo a la sala.
No se escuchaba ni un grillo. Mi padre y mi hermano observaban a Shaoran con fijeza, mientras que Nakuru tenía una mirada emocionada y brillante. Comencé a temblar un poco, pero el ligero agarré de Shaoran en mi mano me reconfortó.
—Familia, les presento a mi novio, Li Shaoran.
Touya estuvo a punto de gritar y levantarse, pero Nakuru lo tomó de la mano y la apretó con tanta fuerza, que pude ver sus venas. Había sido una excelente idea invitarla.
—Es un placer conocerlos y les agradezco la invitación —dijo Shaoran, haciendo una educada reverencia delante de ellos.
Por unos segundos, nadie dijo nada, pero al ver que mis ojos se habían llenado de tristeza, mi padre dio su brazo a torcer.
—El placer es nuestro, joven Li —dijo mi padre levantándose y entonces extendió su mano para tomar la de Shaoran y estrechársela en forma de saludo—. Le agradezco que se tomara su tiempo de venir a conocernos.
—Es lo menos que podía hacer —dijo Shaoran sonriendo.
—Vamos a pasar a la mesa para comer y allí hablaremos con más calma. Sakura, ayúdame a servir, por favor.
Asentí contenta y cuando estaba por llevar a Shaoran a la mesa, Nakuru se interpuso en nuestro camino.
—Anda, cariño. Yo me quedo con mi cuñado —Quería negarme, pero no sabía cómo hacerlo sin parecer grosera—. Shaoran, mi nombre es Nakuru Akisuki y soy la novia del hermano de Sakura. Te aseguro que estas en buenas manos.
—Ve con tu padre, ninfa. Yo estaré bien con la señorita Akisuki.
—¡Nada de señorita! Na-ku-ru ¿Entiendes? Somos prácticamente familia.
Nakuru y sus ocurrencias.
—Deja de fraternizar con el enemigo.
—¡Y tu deja de ser tan idiota!
—¡Oye! ¡Yo soy tu novio!
—Y Shaoran es nuestro invitado.
—Ni siquiera vives aquí.
—¡Oh! ¡Cierto! ¡Yo también soy una invitada! —dijo sonriendo como si las palabras de mi hermano no le afectaran en lo más mínimo—. Cuñadito, somos los invitados estelares ¡Debemos disfrutarlo! Y no le prestes atención a Touya, esta celoso.
Nakuru tomó a Shaoran de la mano con suavidad y le indicó que la siguiera para llevarlo al comedor. Estuve a punto de objetar, pero Shaoran no se veía molesto, ni incomodo, más bien, parecía divertido con la situación.
Suspirando, fui a la cocina para ayudar a mi padre. Realmente, había sido una gran idea invitar a mi cuñada. Tomé los platos y los llevé hasta la mesa donde Nakuru y Shaoran conversaban a gusto, mientras Touya los fulminaba con la mirada.
«Mal por ti, hermano. Shaoran no puede ver esas miradas, así que no puedes intimidarlo así» pensé aguantando la risa y volví a la cocina para seguir ayudando a mi padre.
Cuando la cena estuvo servida, agradecimos juntos por la comida y comenzamos a comer. Todo iba bien, la conversación era muy amena… claro, mi hermano no intervenía, pero tampoco hacía falta.
—Entonces ¿Le interesa la arqueología, joven Li?
—De niño me llamaba mucho la atención, señor Kinomoto —respondió—. Desgraciadamente mi situación no me permite hacer algunas cosas, pero sacio mi curiosidad buscando noticias nuevas y leyendo libros de arqueología que estén en braille.
Esto era lo que quería, involucrarme en su mundo tanto como pudiera. Jamás, ni en lo más remoto de mí llegué a pensar que Shaoran tuviera otros intereses además de la música. Hablaba con convicción, con seguridad acerca de lo que sabía y no temía preguntarle a mi padre de lo que no. La emoción en su voz no podía ser fingida, realmente estaba encantado con el trabajo de mi padre.
—Lamentablemente, no tengo libros en braille, pero le preguntaré a mis colegas si saben de ello para traerte algunos.
—Se lo agradecería mucho, señor Kinomoto. En realidad… si no hubiera tenido ese accidente, quizás la arqueología hubiera terminado por seducirme. Mi padre estaba empeñado que estudiara economía, pero eso nunca fue lo mío.
—Puedes llamarme Fujitaka, hijo. No tengo problema. Y déjame decirte que nunca es tarde, leer un jeroglífico es como leer un libro en braille. Quizás no puedas hacer algunas cosas, pero otras si podrías hacerlas muy bien. Volverte un traductor sería una de ellas.
¡Oh Dios! ¡Ya habíamos logrado que mi padre aceptara lo nuestro! Solo faltaba mi hermano, pero eso sí sería mucho más difícil y hoy no pasaría, estaba segura.
—No lo había pensado…
Shaoran se quedó pensativo, realmente estaba considerándolo y eso me encantó porque mi novio estaba comenzando a expandir sus horizontes a pesar de su discapacidad.
Miré a mi padre y con una mirada llena de emoción y de lágrimas retenidas, le di las gracias en silencio. Papá me sonrió y negó con su cabeza.
«Amo a mi papá, lo amo»
La cena terminó y Shaoran, Nakuru y mi padre continuaron hablando cómodamente. Touya me hizo una seña con su cabeza, indicándome que me esperaría afuera y lo seguí con calma.
Mi hermano me miraba con fijeza y me estaba dando su mejor cara de póker.
—Escucha, monstruo. No me agrada ese sujeto —dijo frunciendo el ceño.
—Dame una razón válida, hermano.
—¿Válida? Ninguna. —Demasiado sincero—. No me agrada y punto… pero sé que es inútil pelear y más cuando el idiota no siente mis miradas asesinas.
—¿Aceptas entonces?
—Nunca lo aceptare, estará a prueba eternamente —dijo sonriendo con malicia.
—¡Hermano!
—Mi trabajo es cuidarte, monstruo. Por eso debo hacerle la vida imposible a todos esos que se atrevan a acercarse a ti.
—Eres imposible… —dije suspirando.
Esto era lo que Touya me estaba ofreciendo y no cambiaría de opinión, nunca. Me acerqué a él y lo abracé con fuerza. Tenía un gran hermano, de eso no tenía ninguna duda.
Cuando dieron las nueve, Shaoran anunció que debía irse. Se despidió de todos con la promesa de volver pronto y fuimos juntos hasta la puerta. Las cosas habían salido mucho mejor y esperaba que él sintiera lo mismo.
—Tu familia te adora, ninfa.
—Lo sé. Es difícil no amarme —dije riendo y él me jaló para abrazarme.
—En eso estamos de acuerdo.
—Y mi padre también te adora. Creo que mejor yerno no podía conseguir —dije riendo.
Shaoran dejó un suave beso en mis labios y seguimos abrazados esperando por el taxi. En ese pequeño instante, remembré todo lo que había pasado entre nosotros. Lo bueno, lo malo, cómo nos habíamos enamorado y… nuestra entrega. Shaoran no se cansaba de decirme que me había convertido en la luz que lo guiaba en las sombras… pero era él quien se había vuelto la luz que iluminaba mi vida y la llenaba de colores.
Una estrella fugaz se vio a lo lejos y entonces recordé mi deseo. Me apreté a su cintura con fuerza, ganándome un abrazo mucho más fuerte y otro beso en los labios. Entonces cambié mi deseo. Ya no me importaba que sus ojos recuperaran la luz, solo me interesaba estar a su lado para ser su novia, su amante, su apoyo y, sobre todo, su guía. Si era posible que él recuperara la vista, esperaba estar allí con y para él, pero solo esperaba seguir siendo la luz que iluminaba sus penumbras… siempre.
Hola chicos. Disculpen que me haya retrasado, pero en fin… Final, final :D gracias por leer esta edición y espero que fuera de su agrado :)
Las personas que se saben de "memoria" la vieja versión habrán notado que cambié y extendí el final ¡Sorpresa! Espero que fuera de su agrado y lo hice porque en realidad el final estaba muy insulso e inconcluso. Solo llegaba a la parte donde están "hablando" en el sofá XD Cuando lo leí y brincaba al epilogo me quedé como O.o no me hacía click y quedaban varias cosas en duda que explicaba en el epilogo en varios párrafos. Por eso preferí extender el capítulo final para hacerlo más visual que un resumen bien cortito en el epilogo y eso me llevó mucho tiempo.
En lo personal me gustó mucho como quedo y espero que a ustedes también :) Espero comentarios y muchas gracias a toooooooooooodas las personas que han seguido esta historia desde antes y también a las que recién la descubrieron
Nos leemos en el epilogo xD
