Sumario: ¡Que Levi es el uke! ¡Es solo compañerismo! Y se supone que siendo el vocalista de una banda deberían importarle solo sus canciones. ¡Malditas Cerdas!
Capítulo 12: RBA
Erwin terminó de recoger los platos y ofreció limpiar la cocina. Levi aceptó sin chistar, lo que hizo pensar al rubio que el muchacho estaba verdaderamente preocupado por Hanji, incluso más preocupado que su trastorno de limpieza no admitido oficialmente.
El rubio lo dejó pasar.
Levi se dirigió al cuarto de baño y se mantuvo por varios minutos en silencio. Estaba huyendo de la hora de regresar a su cuarto, y era consciente de ello.
Pero también sabía que, si no regresaba a la habitación, Hanji dormirá con la luz encendida, o no dormirá. Y ella debe descansar.
Dejó a un lado sus propios temores, se dio una rápida ducha y se dirigió envuelto en su salida de baño hacia la habitación que comparte con la excéntrica muchacha.
La encontró revisando las fotocopias de los deberes y las clases, por lo cual se arrimó al borde de la puerta abierta, observando cada minucioso detalle.
Hanji se encontraba ordenando los proyectos primero por complejidad, dejando los más sencillos al final, pero pareció arrepentirse porque se dio cuenta que todos tenían fecha de entrega en menos de quince días.
— Parece que se han aprovechado que no estoy para atacarnos así con deberes — murmuró más para sí misma. Sin embargo no se la notaba abrumada, sino ansiosa por algunos proyecto, por ejemplo, el de la clasificación de las rocas, porque eso implica que tienen que ir a buscarlas en las montañas.
Ninguno de sus compañeros aceptó ese proyecto, prefiriendo incluso el de anatomía de las aves. Levi sacudió la cabeza ante sus pensamientos. Sus compañeros de curso son muy extraños.
— Ese viaje lo dejaremos para después de diez días, si acaso te encuentras mejor — replicó Levi, haciendo que Hanji levantara la mirada de las hojas entre sus manos.
Inconscientemente la fémina se mordió los labios, creyendo ver al joven con una chaqueta oscura, a la luz de las velas, apurándola a marcharse en la carreta donde lo esperaban.
El tema que ella preparaba también se relacionaba a piedras.
Hanji sonrió nerviosamente. Levi creyó que era porque la pilló no descansando. Hanji porque casi sentía entre sus dedos una extraña roca y hasta el microscopio con la cual la analizaba.
Ella trató de quitarse esas extrañas ideas, que atribuía a algún golpe en la cabeza que pudo haberse dado, mientras dejaba los apuntes en la mesa de noche. Miró de manera inconsciente el reloj, notando que ya pasaba de media noche.
Levi volvió.
Hanji creyó que sus ideas eran absurdas, pero no podía dejar a un lado el temor que él se escape de sus dedos, como agua líquida. La idea la inquietaba y hacía temer, sin poder razonar aquellos pensamientos.
Ella murmuró una disculpa, por las molestias que le estaba causando. Levi soltó un gruñido que pareció decir algo como que no se preocupe. Le dio tiempo para que ella abriera espacio entre las almohadas, pues la temperatura estaba cálida. Cuando la notó preparada, apagó la luz y se ubicó en su lado de la cama. Sintió un estremecimiento al contacto de las heladas manos de Hanji sobre su piel, mientras ella volvía a murmurar disculpas.
El muchacho la acomodó en su pecho, aprovechando aquella posición para desenredar los mechones castaños, atados en un improvisado moño. La sintió dormir casi de inmediato, con la respiración relajada, mientras, para él, el sueño se negó a llegar con facilidad.
Levi pensó en su singular situación. Aún sintiendo el sabor de los labios de la fémina que dormitaba en su pecho. Con la culpa carcomiendo sus entrañas. Hanji merecía a alguien que sepa respetarla... quizá como aquel chico que ingresó al club de Biología, Moburitto Bānā. Apenas un año mayor a Hanji, cursa en el mismo nivel que Nifa, Āberu y Keiji. Transferido desde la zona sur, está a cargo de su primo, para estudiar y sacar adelante a sus padres, que viven con las condiciones justas para no pasar hambre.
Es lo que le indicó Mike, como quien no quiere la cosa, cuando estuvieron descartando opciones del ataque que Hanji sufrió. Ambos estuvieron de acuerdo que Moblit no había sido el causante. A pesar de haber ingresado hace poco al Club de Biología, ya gozaba de la confianza incluso de sus compañeros, que miedosos y recelosos, daban su vida por su compañero nuevo.
Definitivamente Moblit viene siendo educado de buenas personas.
Personas decentes, que trabajan para comer y vivir de manera humilde y luchadora.
Nunca han tenido que robar para sobrevivir. Y aunque Levi no había matado a nadie, incluso desde que estuvo a cargo de Kenny, sentía extrañamente en sus manos el peso de muchas vidas tomadas.
Levi se durmió con la idea firme de Hanji debe tener a un mejor hombre a su lado, no uno que quiere ponerla contra su espalda y besarla hasta que pierdan el aliento y el control.
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Cuando Levi despertó, observó en el reloj de la pared que apenas pasaban las cuatro de la mañana. No pudo volver a dormir, solo atinó a mantenerse quieto, sintiendo el aliento de Hanji chocar contra su ropa de dormir. La rutina diaria se vio un poco cambiada al levantarse más temprano de lo usual para ir a comprar el desayuno.
Era una pequeña ventaja vivir cerca de un miki market cuyo dueño quiere atender las 24 horas los 7 días de la semana. Levi se abasteció de panes al vapor y esperó un aproximado de cuarenta minutos para cuando saliera la primera ronda de almuerzos, listo para ejecutivos que no tienen tiempo de prepararse algo para comer.
—¿Y Hanji? — indagó por cortesía el hombre, mientras facturaba el valor de los alimentos — ¿Se siente mal?
—Un poco — replicó Levi, sin ánimos de dar mayor detalles — Sobrevivirá.
El muchacho recibió el cambio, llevando los almuerzos cuidadosamente preparados. Al llegar, Hanji estaba sentada en la mesa, terminando de acomodar los palillos. Levi le dio una mirada mortal y ella se justificó que solo fue preparar un poco de arroz blanco. Nada del otro mundo.
—Erwin ha preparado sopa de miso — comentó Hanji — Utilizó el Dashi que yo había preparado para el uso de la comida de esta semana, así que técnicamente desde ahí he aportado al desayuno sin incumplir tus reglas.
—Y tenemos té verde para tomar — replicó Erwin, ingresando al comedor con la bandeja de las tazas y el indicado té. — Cero café por estos días.
Hanji asintió resignada, no siempre puede ganar en todas.
—Es mucho molestarte con que estés pendiente de todos los deberes y prestarme tus apuntes para ponerme al día. — replicó Hanji, mientras servía té para Levi — Así que déjame hacer esto por ti.
Levi no quitaba su expresión de cansancio, aunque se permitió una pequeña sonrisa.
—Ayudas más descansando para que te recuperes pronto — indicó en respuesta. Probó del té, deleitándose con su sabor y relajando sus músculos.
—Pero recuerda que somos como una familia — objetó Erwin — Todos saldremos juntos de cualquier inconveniente que se nos llegue a presentar.
Levi asintió ante aquellas palabras.
Muy en el fondo, deseaba pasar así el resto de su existencia.
Con Erwin y Hanji, cada día, desayunando juntos en lo que el rubio se empeña llamar familia.
No sonaba mal.
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Fue un poco raro para Levi llegar al instituto y no estuviesen los chillidos de las fujoshis ante cada mala interpretación de sus palabras. Parecía que estuvieran de luto y esto lo enfadó porque Hanji no estaba muerta, solo indispuesta de salud.
Pensó que Mike iba a hacer algún comentario al respecto, pero no dijo palabra alguna, solo le hizo un gesto silencioso de saludo que el rubio respondió con una especie de gruñido. A Levi le dio la impresión que era como un cachorro mal herido, buscando cariño. Mike pareció reaccionar de su taciturna y apagada expresión y le preguntó por Hanji.
— No descansa, se pone a leer los deberes y adelantar proyectos. — Levi prefirió callar el acontecimiento de la fiebre, porque a él mismo se le subía la temperatura recordándola temblorosa entre sus brazos — Así que está mejorando.
Mike observó la hora en su celular y decidió que quedaba el suficiente tiempo para darle a notar a Levi sus averiguaciones. Camufló los apuntes en el libro de física y le enseñó al otro los garabatos del grupo reducido de estudiantes que estuvieron fuera de la enfermería.
Moblit era el primero de la lista y el primero en ser tachado. La lista iba extendiéndose en menos de dos docenas de estudiantes y Levi estuvo de acuerdo con las eliminaciones que había hecho Mike. Inconscientemente se preguntó si acaso su amigo no durmió por estar pensando en este tema.
—¿RBA? — preguntó Levi ante aquellos que tenía envuelto en un círculo, casi al final de la lista.
—RBA es igual a 1B, Dos AL, Dos RU, Dos Mas — respondió Mike. El otro procesó las palabras en el orden correcto. Tres sujetos pertenecientes al Primer Año, de la sección B, dos de ellos siendo altos, dos de ellos siendo rubios, dos de ellos siendo del género masculino.
Levi entendió que su amigo los tenía plenamente identificados. De inmediato recordó la frase del mocoso replicando que el culpable de sus males era Reiner. No le había prestado tanta atención a lo que parecían excusas por cada cosa mala que sucedía.
—A filtró la información de E realizando la mal llamada broma, se replicó como todo se hace —indicó Mike, con un gesto de disgusto —La noticia fue dada de inmediato, sin verificar la veracidad total y mutando las palabras, pero manteniendo la esencia.
—Con el propósito de que EMA pareciera responsable — observó Levi, notando que las indicadas iniciales estaban en el final de la lista. Se notaban las letras con diferente tono, como si Mike hubiera agregado estas iniciales después.
—Por ello los tengo pendiente, para indagar en el inconveniente que han tenido — agregó el rubio. Bajó el tono de voz ante su plan — Estaba pensando aprovechar la popularidad que gozas con Hanji, para infiltrarme entre las fangirls y fujoshis. Como Eren ha estado teniendo accidentes sobre ustedes, nadie más que ellas para tener en conocimiento al que seguramente consideran su mayor enemigo.
Levi rodó los ojos, realmente odiándolas por ser cabezas huecas.
—Me consta que lo que dicen tienen errores de interpretación...
—Por eso es que tomaré todo lo contrario a lo que digan, e iré armando la propia historia.
Levi entendió el punto de Mike y asintió al mismo. De inmediato pareció recordar algo.
—Si te involucras con ellas, puede que Nanaba se entere y ocasione problemas en tu acercamiento.
Mike trató de darle la debida indiferencia.
—No hay ningún problema. — su voz se mantuvo y no tembló ni un solo instante — Ella no ha sido quien pensé que era.
Al protegido de Erwin no le engañó ese tono normal. Algo sucedió, pero Levi admitía sus propios problemas para entender a los demás. Pensó en el tiempo de descanso para llamar a Hanji y pedir una guía sobre esto.
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A Hanji el corazón le dio un vuelco al ver en el identificador de llamadas el número de la oficina de Erwin.
Si bien es cierto que el rubio llama cuando está en horas extras, la fémina sabía que no era él.
— Moshi moshi — indicó ella con la formalidad del caso, por si acaso sus presentimientos no fueran verdaderos.
— Tres timbradas, ¿Qué estabas haciendo fuera de la cama? — Levi no pudo ver la sonrisa de Hanji, pero de cierta manera la sintió a través del teléfono, por lo cual relajó su expresión. Si ella se estaba moviendo era que estaba sin fiebre y dolor de cabeza.
— Fui a llenar la jarra para el agua — respondió Hanji con la verdad — He tomado agua y no he tenido dolores de cabeza.
Levi sintió que el peso en su alma se aligeró considerablemente.
—Tengo una consulta que hacerte — Hanji se sentó en el sofá, cercano a la habitación, para evitar cualquier distracción a través de la ventana. Ella dedujo acertadamente que no era algo relativo a los estudios.
La muchacha escuchó todo lo que dijo Levi, quien estratégicamente supo manejar que tocó el tema de Nanaba con Mike sin mencionar los planes con las fujoshis y fangirls.
—Es verdaderamente extraño — admitió ella, apenas Levi terminó de contarle la aparente indiferencia de Mike. — Trae a Nanaba, Levi. Necesitamos su versión de los hechos.
—Está bien, la llevaré hoy mismo. — respondió Levi. Observó el reloj y notó que faltaban menos de cinco minutos para que termine el receso, así se lo hizo notar a Hanji quien entendió que la llamada termine un poco abrupta.
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Prácticamente a la salida de clases, todo el alboroto estudiantil fue ideal para que Mike se deslizara, con una sonrisa un tanto arrogante, entre las fujoshis y fangirls que estaban planeando meterse en los archivos de los registros estudiantiles y averiguar todo sobre el amado Hanji de Levi. Descripción realizada por ellas. Cabe indicar.
Milagrosamente ellas habían dejado a un lado sus diferencias sobre la preferencia sexual de Levi, y en lo único que estaban de acuerdo fue que lo que le hicieron a Hanji se catalogaba como malvado y pudo tener terribles consecuencias.
Mike gruñó mentalmente, pensando que Levi va a deberle una bien grande por estar aguantando tantas miradas sobre sí y comentario directos e insinuantes.
—Mike-san... ¿Y tiene algo que hacer a la salida? — preguntó una pelirroja, en tono coqueto, mientras las otras chillaban entre frustración y envidia.
— ¡Qué osada eres, Noriko! — observó una de cabello castaño, la de más baja estatura. Aunque si hablamos de osadía, justamente esta pequeña, de haber podido, le hubiera robado un beso a su crush de hace un año. Pero era consciente que, si trataba de besar a Mike, apenas y brincando le llegaría al pecho.
¡Qué injusta es la vida para que le guste un hombre tan alto! Así nadie podrá robarle un beso a ese extraordinario hombre.
Este último pensamiento pareció darle consuelo a su enamoramiento no correspondido.
Mientras, los ojos de Mike se cubrieron por una capa de dolor, que supo camuflar ante las chicas. Incluso, con los ojos vendados, con miles de mujeres, podría identificarla con facilidad.
Frutas.
Ese era su aroma.
Su cuerpo insistiendo en que era el más delicioso aroma que había tenido la bendición de impregnarse. Su mente tratando de razonar ante la negativa de Nanaba.
Él jamás la obligaría a nada. Sólo tendría que seguir buscando a aquella que encaja en su extraña existencia.
No es ella. Se repetía constantemente en su mente, sin poder escuchar todas las ofertas atrevidas de las muchachas, que iban subiendo de intensidad.
A lo lejos, a espaldas de todos ellos, Nanaba sentía que quería agarrar una espada y descuartizar lentamente a cada una de esas atrevidas.
¡¿Cómo que esa rubia quiere llevar a Mike a una boutique para que apruebe si le queda bien el bikini de dos piezas!?
Y él muy... ¡No se negaba!
¿No era gay enamorado de Hanji? ¿Aprovecha que Hanji está herido y con permiso médico para sacar su verdadera personalidad de coqueto?
Nanaba sintió que las lágrimas ardían en sus ojos.
Su mente razonando que no tenía nada que reclamar. Ella no era nadie para Mike. Ni siquiera conocidos.
Porque tú lo evitaste. Su corazón se quejó.
Ella sacudió la cabeza.
No iba a usar a Mike para tratar de resolver sus problemas. No podía arrastrarlo a ellos. No, cuándo no hay solución.
Solo le queda seguir purgando su crimen.
Nanaba se fue, silenciosa como siempre. Creyendo que nadie notaría su ausencia. No sabiendo cuánto seguía lastimando al rubio.
Ya fuera del instituto, iba a correr a la primera biblioteca que encontrara, para encerrarse a llorar, cuando chocó abruptamente con quien menos se hubiera esperado encontrar.
La mirada de Levi, cansada y fría, curiosamente no le daba miedo. Pero él notó cómo las lágrimas recorrían las mejillas de la rubia.
—Vamos —fue prácticamente una orden, y por un extraño impulso, Nanaba lo siguió sin preguntar ni chistar.
Silencio tenso pero normal para ella. La rubia estaba familiarizada con ambientes tensos, exceptuando cuando era con Mike pero ese es un momento que no volverá a suceder.
Levi por su parte, no hizo nada por hablar con la rubia, percatándose que estaba siendo vigilado por Kenny. En su mente se preguntó cuántas veces habrá ocurrido y cómo no se percató antes. Le dio una mala sensación pensar que, incluso estando con Hanji, lo estuviera vigilando. Seguramente quiere seguir sacando más dinero a Erwin y, como no conoce dónde viven, no tiene cómo seguir extorsionando a menos que entre al instituto, cosa que los guardias no permitirán.
Y Kenny no es de los que trepan paredes, esa etapa de delincuente común ya pasó. Él es de los que piensan que el mundo debe abrirse e inclinarse ante él.
Levi notó que Kenny sólo avanzó hasta la estación del metro. Este tren es de los más pequeños y demora en pasar. Fácilmente podría deducir hacia dónde van porque solo hace seis paradas más hasta que llegan a su destino.
A menos que piense que en una de las paradas nos detenemos para tomar otro tren. De ahí las ramificaciones son infinitas.
Levi se sintió aliviado por esto. Kenny no dará fácilmente con la dirección del departamento donde vive con Hanji y Erwin.
Ya en la cuarta estación Levi se dio cuenta que Nanaba había controlado sus lágrimas y parecía la misma de siempre. Silenciosa e imperceptible. Definitivamente Mike es muy observador para estar al tanto de una persona que busca justamente no llamar la atención y lo consigue casi siempre.
Fue una fortuna que Nanaba hubiera chocado, ya tenía como diez minutos buscándola y no podía dar con ella.
Aunque tampoco es que le agrade la idea de Nanaba yendo por su propia voluntad sin siquiera refutar o al menos preguntar hacia dónde se dirigían.
Algo extraño sucedía con ella.
Al llegar al departamento, Levi abrió la puerta, con el fin de darle paso a la rubia, cuando sintió que el corazón le dio un vuelco ante el aroma a galletas recién horneadas.
Hanji necia.
Nanaba dejó sus zapatos en la entrada y saludó nerviosamente. Estaba con un extraño palpitar. Pero curiosamente no sentía miedo. Era como regresar al hogar.
Las lágrimas amenazaron nuevamente con salir de sus ojos, sintiendo la opresión más profunda ante el recuerdo de su madre recibiéndola con panes y galletas recién horneadas. En el especial las de coco, su madre tenía un don especial para que no sean muy dulces ni muy simples.
—Permiso — susurró Nanaba, con la voz temblorosa.
—Oh, ya has llegado.— Hanji le dio una sonrisa que calentó el alma de Levi más que el calor de las galletas que inundaba el apartamento. — Pensé que ibas a demorar un poco más, lo siento mucho.
Nanaba se sintió un poco aturdida ante la imagen bastante femenina de Hanji, en especial con aquel pequeño delantal que, parecía, parecía, parecía... (¿Era posible? ) , delatar un pequeño busto.
—¿Qué estás haciendo? — indagó Levi, dejando en la mesa de recepción su bolso estudiantil.
—Galletas — respondió obviamente Hanji, sin poder contener una risa ante su palabra.
Levi rodó los ojos.
—Hanji-san— murmuró Nanaba, aún un poco impresionada por sus pensamientos. Si Hanji es un mujer, Mike es heterosexual. No supo por qué esa idea la emocionó. Igual él estuvo de coqueto con un montón de descerebradas.
Hanji se deleitaba viendo las matices en la expresiones de Nanaba. Alivio, ansiedad, dolor. Lo único que la castaña deseaba es que Nanaba no se haya enamorado de Hanji, creyéndola hombre y ese haya sido el motivo por el cual se alejó de Mike.
Hanji hizo una mueca mental. No le gustaría que Mike fuera una segunda opción. Su amigo merece ser el primero, siempre.
—Nanaba... san — Hanji tanteó cómo sonó la formalidad entre las dos. Miró a Levi, quien tenía una expresión ceñuda. Hanji sonrió en respuesta. Levi tenía razón. —No creo que la formalidad y la distancia cabe entre nosotras.
Nanaba notó cómo Hanji le confirmaba que era una chica. Aunque en honor a la verdad no es que Hanji dijera que era hombre. Los demás asumían eso. Las fujoshis se volverán locas, las fangirls tienen razón, Levi no es homosexual pero duda que les agrade la idea de Hanji mujer, siendo demasiado obvio que quieren ser "la chica de Levi".
¡Oh, cielos! ¡Demasiada información!
Hanji pareció esperar el momento preciso para agregar más a sus palabras.
—Entonces me dirás solo Hanji, así como yo te diré Nanaba. ¿De acuerdo?
Nanaba asintió casi por inercia mientras se dejaba guiar por Hanji, quien la llevaba a la mesa de centro.
—¿Estás segura que es la indicada para Mike? — indagó directamente Levi. Nanaba parecía no darse por enterada que hablaban de ella —Vino por su propia cuenta y estaba llorando. Ni preguntó siquiera a dónde veníamos. La veo rara.
Hanji sonrió.
—Te pedí que la trajeras, seguramente tu tono de voz o actitud no admitió réplicas. Ella es inteligente, sabe que no debe desobedecer.
—A diferencia de ti. ¿Qué haces metida en la cocina? — recriminó Levi — Si estás tan bien, mañana te llevaré a clases.
Si Levi esperaba escuchar alguna negativa, no la consiguió, solo logró hacer brillar más esos ojos castaños que le provocaron extrañas sensaciones en la boca del estómago.
—Eso lo dejaremos para después — Hanji se sentó frente a Nanaba y le sirvió té. Levi fue a su habitación para buscar ropa de casa y darse una ducha. Les daría su espacio para que hablen de cosas de mujeres. Aunque está seguro que Hanji no tiene mucha experiencia en ello, solo en socializar.
—Hanji-sa.. — Nanaba se detuvo abruptamente, recordando algo de aceptar dejar los formalismos —Hanji... ¿T... Tú... Entonces... — La castaña vio el preciso instante en que los ojos de la rubia se llenaron de tristeza. —... Mike sí te quiere mucho...
—Como Levi y yo lo queremos mucho también — se apresuró a interrumpirla antes que empiece con una novela sin fin —Somos amigos desde hace tres años y de cierta manera nos sentimos desadaptados.
—Pero si son los más populares del instituto... — refutó Nanaba —¿Cómo van a ser desadaptados?
—Ummmm... No puedo contar lo de Mike y Levi, eso es personal. — Hanji se tocó la barbilla para analizar mejor sus palabras — Sabes que estoy a cargo de Erwin, no sé qué tanto conozcas pero mis padres fueron asesinados.
Nanaba empezó a sospechar hacia otro rumor que en silencio flotaba en el instituto. Y la sonrisa de Hanji le confirmó lo que también sospechaba.
—Sí, vivo con Levi y Erwin. Quizá por eso no sepa ser una chica ni comportarme delicada, ni ser muy femenina. — Hanji se sirvió té y le dio un suave sorbo —Pero, a pesar de las tristes circunstancias que ya no puedo cambiar, acepto que he sido muy afortunada por tener a Levi, Mike y Erwin.
—No fuiste la culpable de la muerte de tus padres — Nanaba se atrevió a decir — No tienes un crimen que pagar.
—Tampoco eres culpable de la muerte de tu madre, Nanaba — respondió Hanji. No era un secreto que ella era huérfana de madre y por ello, al parecer, su padre era un hombre muy estricto y posesivo con su unigénita.
Los ojos de la rubia delataban no estar de acuerdo con eso.
Hanji frunció el entrecejo, con verdadera intriga. Por lo que, sin reparo alguno, se atrevió a preguntar directamente por qué piensa que es culpable de la muerte de su madre.
Nanaba lo pensó por unos instante. Hanji ha delatado muchos detalles personales, como lo de su género y el por qué vive con Erwin, incluyendo a Levi. Mike solo asoma como un buen amigo.
—Yo... — Aún así era doloroso hablar de ello.
Hanji puso una mano sobre la de Nanaba, para calmar un poco sus temores.
—Sé que hay miedos que no se pueden razonar, solo enfrentarlos. — Hanji le dio una sonrisa casi maternal —Te cuento otro profundo secreto, que ni Mike siquiera conoce... Sufro de Nictofobia y en mi niñez estuve cuatro meses en tratamiento intensivo con un psiquiatra, que no me logró sacar ni una sola palabra. — Hanji suspiró profundamente — Aún me siento muy mal por el dinero que Erwin invirtió en cada sesión... Pero, bastó con encontrar a Levi y sentí que, en ese vacío que quedó en mi alma, la presencia de Levi ayudó a menguar ese dolor.
Nanaba miró la sinceridad en cada expresión de Hanji. ¿Insinúa que tiene que decirle a Mike lo que sucedió? No, no, no... Él no puede enterarse. ¡Es demasiado horrible!
—No, Mike no debe enterarse — Nanaba sintió que su voz temblaba — Él se decepcionará y jamás podré volver a verlo...
—No es como si ahora estén hablando — replicó Hanji. Nanaba no se dio cuenta que estaba llorando hasta que sintió la mano de la otra secando su rostro con una servilleta. — Pero la simple idea de no verlo, te ha provocado esto... ¿Qué está pasando?
Nanaba aceptó decirle la verdad a Hanji, a cambio de su total silencio. La otra aceptó, por el hecho de aligerar esa carga que Nanaba parecía no querer soltar.
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Levi demoró en la habitación, calculando que han transcurrido un par de horas desde que dejó a Nanaba y Hanji en la sala. Erwin está a menos de una hora de llegar, por lo que decidió que era tiempo de salir a verificar cómo está el ambiente.
Hace un par de horas Nanaba estaba llorando, ahora reía, totalmente de relajada, y las galletas habían cambiado por onigiri. Vio en la mesita la nota de venta con el logo del mini market, así que no fueron muy lejos. Prefirió no llamar la atención de Hanji, en el fondo esos gestos le daban tranquilidad de su recuperación.
—Tenemos onigiri y okonomiyaki — dijo Hanji al ver a Levi mirando hacia las féminas, con una ceja arqueada. — La parte de Erwin está separada en el refrigerador.
Levi no tuvo tiempo de replicar ante las palabras de Hanji, el timbre del departamento sonó. Y sólo existía una persona que conocía ese lugar.
Levi sonrió internamente. Nanaba se pondrá nerviosa y Mike también, ella se lo merece por llevarse a Hanji a comprar, sin avisar al menos. Él... Bueno, él lo verá como un premio, algún día.
—Conseguí... — Mike interrumpió sus palabras ante un gesto de Levi que el rubio interpretó como signo que Hanji estaba cerca —... darle ritmo pop no romántico a tu letra.
Levi suspiró con tranquilidad. Había escuchado que Hanji había confesado algunos secretos a Nanaba, uno más a la lista no afectaría.
—Muy bien, mereces un premio por ello — replicó Levi, dándole paso a su rubio amigo.
Mike no entendió el intento de broma de Levi. Hasta que sus sentidos captaron el aroma a frutas, notando así mismo en la entrada los zapatos que delataban a la visitante. Quiso retroceder, pero fue detenido por Levi, lo cual en otras circunstancias hubiera sido gracioso. Mike es muy alto, más que el promedio japonés. Y Levi... en algún lado su estatura había decidido detenerse.
Levi empujó a Mike hacia el departamento, por lo que el rubio ubicó sus zapatos junto a los de Nanaba. Quizá sea lo más cerca que alguna vez la tendrá.
No entendía por qué su corazón seguía anhelando a la muchacha que no quería tener contacto alguno con él. Quizá Nanaba descubrió lo de su edad, que es un año mayor a lo que debería tener para estar cursando el último año de la secundaria y lo cree alguien indigno de acercarse siquiera a saludarla.
Este pensamiento le dolió mucho. Sea cual fueran los motivos, Nanaba no lo quiere cerca.
Aunque se viera adorable toda sonrojada y con la mirada apreciando su persona.
Un momento. ¿Está aquí en la casa de Erwin-sensei? ¿Con Hanji y Levi?
Mike no pudo controlar el sonrojo en su rostro ante la idea de que estuviera, en el fondo, muy en el fondo, buscándolo.
—O... Hola — Nanaba logró contener el Okaeri que quiso salir de sus labios al ver a Mike.
Hanji se levantó de su asiento para ir junto a Levi y analizar lo que acontecía.
—Ta... También hola.
Levi rodó los ojos. Tadaima, es la obvia respuesta que iba a dar Mike. El de cabello negros no comprende cómo pueden ser tan densos siendo tan obvios. De ahí, ¿Cambiarlo por también hola?
Hanji sonrió, mientras entrelazaba sus dedos con una mano de Levi y lo llevaba discretamente hacia la cocina.
—Eres asombroso — le dijo ella, en cuanto se sentaron alrededor de la mesa de cocina. Ahí Hanji aprovechó para servirle té a Levi. Solo porque el simple hecho de haber traído a Nanaba, era para que Hanji estuviera dispuesta a darle su taza de té todos los días y todas las veces que a Levi se le antojara.
—Hn. No fue nada en especial. — replicó Levi, ignorando la sensación de calentura en su cuello y rostro. Si alguien preguntaba, lo atribuiría al delicioso té que está tomando.
En la sala, Mike seguía en la entrada, sin atreverse a dar un paso, como si un simple movimiento lo despertará de ese extraño sueño de verla finalmente, sin huir de él.
Eres la que busco. ¿Verdad que sí? Solo permite que nos conozcamos.
Esas palabras querían salir de la boca de Mike, pero temía que ella vuelva a negarlo, que desee marcharse.
El cuerpo del rubio se tensó al ver que ella hacía un gesto de movimiento. ¿Se va a ir? Al menos esta vez no dijo cosas dolorosas.
La vio acercarse, nerviosa, sonrojada. Ella es alta, no tanto como él pero sí pasa del promedio de chicas altas. Aún así, para lo que, parece que sí Dios, no juegues con mis sentimientos, Nanaba quería hacer, aún estaba lejos de su alcance.
Mike deseaba ciegamente no mal interpretar el acercamiento. Era como estar al borde de un gran precipicio y lanzarse, creyendo ciegamente que no iba a morir, sin saber qué le espera abajo.
El cuerpo de Nanaba se arrimó tratando de alcanzar al de Mike, perdiendo el equilibro al estar de puntillas para robarle el beso que anhelaba desde antes de ser consciente de qué es lo que él le provocaba.
Mike la sintió tambalearse, por la falta de experiencia y equilibro, ideó de inmediato la manera en que Nanaba se impulsara y él la recibiera en sus brazos. Fue abrupto, nada coordinado y los labios de Mike sufrieron un golpe que lo hizo soltar un gemido de dolor.
Nanaba le pidió perdón, aún sin separar sus labios, Mike le aseguró que puede venir el fin del mundo pero que no deje de besarlo.
Ella se estremeció en sus brazos, deslizando sus manos por el rubio cabello de Mike, tratando de acoplarse al inexperto beso.
—Perdón — murmuró Nanaba, apenas separando sus bocas, para volverlas a unir en otro torpe beso — Lo siento mucho.
—También lo siento mucho — Mike replicó, sin dejar de besar sus labios, su rostro, su barbilla — No debí presionar, no debí...
—Debiste hacerlo — refutó Nanaba, besando la punta de la nariz. Tuvo que internamente darle toda la razón a Hanji. Su alma fragmentada, se sintió más ligera, un poco más fuerte incluso. — Me moría cada día.
Mike le dio un profundo beso, sus brazos alrededor de la espalda, sin dejar espacio ni para el aire.
—También lo sentí así. Es extraño, pero no lo imagino de otra manera.
Nanaba sollozó un poco, aún con secretos por revelar, pero el más importante tuvo que decirlo.
—Mi padre... No puede enterarse que estamos juntos — Le dolió tener que ocultarlo, como si Mike fuera un sucio secreto.
—Lo sé, lo sé — respondió Mike, calmando sus temores — Por un lado su tosquedad hacia mí, me hacía pensar que algo sentías.
Nanaba deseó fervientemente que su padre no se haya dado cuenta.
—No te creas mucho — jugueteó la rubia —Mi padre trata igual de mal a todos.
Mike sonrió, amando incluso esa fea broma, porque Nanaba estaba bromeando, la veía sonreír. Tenía una hermosa sonrisa por cierto.
La alzó, más aún, quedando ella más alta que él, y disfrutaron de otro beso que fue abruptamente interrumpido ante el sonido de la llaves. Nanaba corrió hacia sus zapatos y, en parte verdad, se apresuraba a alistarse.
—¡Es muy tarde! — exclamó un poco aterrada.
—Lo siento, tengo que realizar horas extras — replicó Erwin, provocando que la rubia enrojeciera de vergüenza.
—Bienvenido a casa — dijo Hanji, haciendo acto de presencia, mientras limpiaba la comisura de su labio — Nanaba estaba preocupada por mí y vino a verme.
Para Erwin fue demasiado transparente el nerviosismo de Nanaba. Entre los profesores corrían fuertes rumores que su colega era demasiado... estricto respecto a la rubia, siendo más duro de lo normal desde que la esposa falleció.
—Oh, tienes problemas en ciencias ¿verdad? — Comentó Erwin, como si hablara del clima. Nanaba se incomodó notablemente, provocando en Mike un instinto protector. — Ven, vamos a explicar las partes que se te complican demasiado.
—Agradezco mucho su atención, Smith-sensei...
—Fuera de clases, puedes decirme Erwin.
Nanaba no pareció ceder.
—... Pero es demasiado tarde y no puedo demorar más — insistió la rubia.
—Cuando estudias, el tiempo puede irse volando. — replicó Erwin — A estas alturas, da lo mismo si llegas una hora tarde o dos, lo importante es que llegues.
Sin aceptar más refutaciones, tomó del brazo a Nanaba, quien miró suplicante a su aún no declarado novio. Como notó que no se inmutaba, Nanaba pensó que iba a castigarlo un par de semanas.
Ya que estaba dada la situación, Nanaba admitió que el problema con ciencias tiene que ver más con geología. Se le dificulta memorizar los textos con los tipos de rocas existentes.
—Umm... En la mañana conversé con Shādisu y mencionó que en la feria de ciencias, casi nadie ha deseado inscribirse en geología — Erwin analizó — Podría solicitarle que te considere este proyecto de investigación de rocas, como puntos adicionales para los exámenes.
Hanji se emocionó, porque era el proyecto en el cual tenía que trabajar junto a Mike y Levi. Estarían los cuatro. Le encantó la idea.
Ante la falta de respuesta de la rubia, Erwin indicó que hablaría con todos los profesores que se sintieran involucrados en el proceso. Nanaba entendió que también eso incluía a su padre.
Deseaba que no le ocasionara más problemas.
—Veamos... — Erwin revisó lo apuntes de Nanaba sobre los estudios que estaba realizando. — Este cuadro es La Clasificación Geomecánica de Rocas en Minería Subterránea.
La rubia se removió incómoda en su asiento.
—Tuve que faltar... — indicó ella. Mike en su mente agregó que fueron dos clases seguidas, por razones de salud, afirmaba su padre. — Pedí a Tanaka Noriko que me facilitara las clases que entregaron y me dio eso.
Nanaba recordaba que justamente era la que se le ofrecía a Mike, preguntando qué tenía que hacer después de clases. Ahora entendía que la muy maldita le dio apuntes errados.
Erwin pareció llegar a la misma conclusión aunque con palabras más sutiles.
—Seguramente se ha confundido de apuntes — intentó justificar lo injustificable. Mike anotó mentalmente el nombre de la idiota que se atrevió a hacerle esa estúpida broma a su chica. — Shadis da clases a todo el último año, y mantiene el mismo ritmo de clases en cada uno de los cursos. Si les pides apuntes a Hanji, Levi o Mike, seguramente estarán en el mismo nivel.
Nanaba contuvo las ganas de gritar lo desgraciada que se comportó su compañera y bebió del té que le pasó Hanji.
—Sí, lo haré — Nanaba dejó casi vacía la taza — De verdad estoy muy agradecida por su atención y tiempo.
—Una mente brillante es una mente brillante. — Erwin le entregó copias de las clases que Shadis le había entregado para Mike, Levi y Hanji realicen el proyecto de rocas. Había sacado cuatro juegos de copias para tener un respaldo, pero después puede pedirle a Levi que obtenga un juego más de sus copias. — Además el destino en ocasiones trabaja de forma muy misteriosa.
Erwin le indicó que olvide lo que trató de aprender sobre esos apuntes mal dados, y le dio una clase resumida de lo que dieron en los últimos días.
Nanaba entendió entonces por qué no podía entender lo que Shadis-sensei explicaba.
Entre explicaciones transcurrió una hora y media más. Nanaba deseaba ir sola pero Erwin refutó, diciendo que iba a acompañarla, de paso justificaba ante su padre la tardanza.
—Estudiando el tiempo vuela — repitió su primer argumento.
Mike indicó que los acompañaba, incluso ofreció cancelar un taxi, para no llegar más tarde aún.
Erwin se despidió de Levi y Hanji, indicando que iba a regresar pronto.
Nanaba hizo una leve reverencia ante Levi, en cambio a Hanji, soltó toda inhibición y la abrazó, susurrando un sincero gracias.
—Si no hablamos en el instituto, por favor no te ofendas — Nanaba murmuró.
—Lo comprendo, no hay problema — replicó Hanji en el mismo tono. — Sé que encontraremos la manera.
Mike se despidió de sus amigos con un ademán.
—Mañana revisaremos esa canción — fue la frase que Levi le dio a su compañero.
Mañana.
El rubio no pudo evitar sonreír.
Mañana Mike les dará a sus amigos todo el té y chocolate de todo el mundo.
Continuará...
Ojalá que la espera haya valido la pena - insertar nervios-
Dalhia-L: Gracias por la espera, ahora estoy más suelta de tiempo así que es más probable que actualice rápido.
Hurricane99: Muchas gracias, fueron tiempos duros pero ya pasaron así que Hikari vuelve a atormentar a No Name ajajajajajajajajajaja
Lisis: Gracias n.n
SaraRTR: A Mike se le hizo, después de todo es más... especial (? en mi mente iba a hacer otra escena más pero relativa al manga, Mike y Nanaba, que el día en que hablaron, el último día en que se vieron, - relativo a este fict - sentían que no iban a volverse a ver. Pero por ahora los únicos con "visiones" de su vida del manga son Levi y Hanji jejejejejejejeje. Quizá esa escena de Mike y Nanaba sea para más adelante.
gleysi chavarria: Manga lindo aunque cada que escribo de Mike y Nanaba me dan ganas de llorar T_T al menos en mis fics y en las palabras de la llama asesina, Nanaba fue el mejor aroma que Mike percibió.
Tatak Jger: ¿Kenny? ¿Atacar a Hanji? - Hikari huye-
