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Capítulo Anterior
"Bueno, hoy tengo clase privada con él…- pensó contenta a pesar de que aún no sabía lo que iba a hacer con la libreta, y mucho menos con la foto.
Sin embargo, no pudo evitar notar una sensación que le resultaba cada vez más fuerte. Era un sentimiento de confusión. Una sensación extraña que llegaba cuando pensaba en su profesor de pociones. Era como una necesidad de conocerlo. Una necesidad de saber lo que había sucedido en su vida en el pasado. Una necesidad de estar con Severus Snape…
Capítulo XII
- Hola Hermione…- saludó Ron bostezando.
- Hola-
-¿De dónde vienes?- preguntó Harry distraído.
- De un paseo matutino…- dijo Hermione conteniendo sus ganas de contar lo que había encontrado.
"No… todavía no. Hasta que sepas más. Además, no sabes cómo va a reaccionar Harry…-
- ¿Qué es ese papel?- dijo Ron entonces.
- ¿Cuál papel?- dijo Hermione intentando ocultar rápidamente la foto.
- El único papel que tienes en la mano…-
- ¡Ah! Este papel…- dijo Hermione enseñando la parte de atrás y ocultando al Snape y Lily sonrientes. – Pues es solo un papel… eso es lo que es… pero que observadores son…- dijo mientras se alejaba lentamente de ellos.
- ¿Qué ocultas?- preguntó Ron.
"Eres muy mala mintiendo, hasta Ron se dio cuenta…", pensó angustiada, mientras se devanaba los sesos pensando en alguna excusa rápida.
- Pues es un papel que estaba en la libreta de Snape…- dijo entonces, intentando huir sacando ese tema.
- ¿Ah si?- preguntaron los dos chicos interesados, y levantándose de sus lugares para mirar.
- Aja… pero me temo que no podrán ver nada. Es solo un papel en blanco… lo que me recuerda, ¡tengo que irme!- dijo con mucha prisa y corriendo antes de terminar de hablar.
- ¡Hermione! ¿A dónde vas?- escuchó que gritaba Ron.
- ¡Al rato los veo!- gritó despidiéndose.
Cuando estuvo segura en su dormitorio, se dirigió a su baúl rápidamente para ocultar la vieja fotografía. Sin embargo…
- ¡Hermione!- saludó Ginny. - ¿Cuál es la prisa?-
- Ah. Hola Ginny… ¿prisa? ¿Cuál prisa?- respondió Hermione recuperando el aliento.
- ¿Sucede algo?- preguntó preocupada la chica pelirroja.
- Pues…-
Hermione decidió contarle. Necesitaba compartir su hallazgo. Necesitaba una opinión.
- Vaya…- fue lo único que Ginny pudo decir cuando Hermione terminó con su historia.
- Así es… vaya…-
- ¿Entonces quiere decir que la mamá de Harry y Snape tuvieron algo cuando estuvieron aquí en Hogwarts?
- Todo parece indicar que si…-
- ¿Qué dijo Harry? Aunque supongo que no se lo has dicho…-
- No, todavía no. Creo que no es algo de lo que quiera enterarse. Después de todo, él odia tanto a Snape como su padre lo hacía. Creo que fue herencia…-
- Pero algún día tiene que enterarse…-
- Pues no será por culpa mía-
- Si no se lo dices tú, puede que jamás lo sepa…-
- Bueno, a lo mejor es preferible que nunca se entere, ¿no crees?-
- No sé…-
Las chicas estuvieron un rato en silencio.
- Y ¿que vas a hacer con la libreta?-
- Tengo que devolverla. Y debe ser hoy, porque tengo clase con Snape en la tarde…-
- Fue un placer conocerte amiga mía…-
- Gracias por tu aliento- dijo Hermione soltando un resoplido de frustración.
- De nada, ya sabes. ¿Pero no será posible que se la dejes en su escritorio sin que se de cuenta?- dijo Ginny intentando animar a su amiga.
- Definitivamente no. Creo que esa libreta es muy importante para él. Debió notar que no estaba justo cuando me fui. Además, adentro estaba la foto…-
- Es cierto… entonces dile que la tomaste por error…-
- Ya lo pensé. Pero si le digo eso, quedaré como una tonta. ¿Por error? ¿Cómo pude confundirme? Ni siquiera estaban cerca mis cosas…-
- Pues entonces no sé qué decirte-
- No importa. Ya veré cómo le hago. ¿Tienes hambre?- dijo Hermione como conclusión.
- Claro, vamos a comer algo…-
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- ¿Entonces qué era el papel?-
Ron seguía insistiendo a la hora de comer, lo cuál había terminado por fastidiar a Hermione, que ahora solo lo ignoraba.
- Harry… ¿crees que haya sido una carta de amor?- preguntó Ron en voz baja cuando Hermione estaba distraída.
- Yo creo que si…- dijo Harry pensativo, haciendo que Ron palideciera y casi se cayera de la silla. –Es broma. No creo que sea eso…- dijo Harry riéndose, mientras Ron recuperaba el color y el aliento poco a poco.
- ¿Entonces qué puede ser?-
- No tengo idea. Pero creo que nada importante…- contestó Harry viendo que Hermione parecía ausente.
- Bueno, me tengo que ir. Ya casi es hora de mi entrenamiento…- dijo de pronto la chica estirándose en su silla y levantándose con pesadez. – Los veo luego…- dijo despidiéndose.
- Si, adiós-
Los dos amigos vieron a Hermione alejarse de ellos, con un paso fuerte y marcado, como si estuviera dirigiéndose a Hogsmeade.
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De nuevo se encontró frente a la puerta, mirando el juego de luces de la antorcha. Sin embargo, esta vez estaba emocionada y más aterrada que nunca. Una gota de sudor resbaló por su frente. El clima en las mazmorras era muy húmedo y cálido, favoreciendo el crecimiento de moho en algunas esquinas.
Se acercó con la cautela de un felino, y justo cuando se disponía a pegar la oreja en la puerta, ésta se abrió causándole algo similar a un infarto.
- La estaba esperando Señorita Granger- dijo Snape haciéndose a un lado para cederle el paso.
Hermione entró, y cerró los ojos cuando la puerta se cerró detrás de Snape. Casi podía escuchar la explosión de su profesor. De un momento a otro…
- Tome asiento, y comience con la lección de hoy- le dijo dándole una hoja con instrucciones.
La chica se sentó obediente y a la vez un poco sorprendida por la reacción tan pacífica de Snape.
El silencio volvió a reinar pronto en el despacho, y solo podía escucharse el suave hervir de un caldero en la lumbre. Sin embargo, a pesar de este sopor, Hermione no podía concentrarse. Ahora que lo pensaba, Snape había reaccionado peor de lo que esperaba. Hubiese preferido que le gritara y le quitara puntos, pero no que actuara de la forma misteriosa como lo estaba haciendo ahora. Iba en contra de su lógica y de su entendimiento.
- ¿Profesor?- dijo después de un rato sin poder contenerse más, y habiendo reunido el valor suficiente.
- ¿Si?-
- Yo… hoy, quiero decir… ayer…- escuchó que sus propios labios soltaban una voz que temblaba unos momentos en el aire. El profesor de pociones seguía sumido en sus asuntos, y solo la escuchaba.
- Ayer tomé su libreta por error… lo siento- dijo la chica, cuyo corazón se detuvo cuando Severus Snape alzó la vista lentamente…
