Gruño en voz baja, símbolo de su creciente frustración.
Al principio había dicho que quería salir a conocer el lugar, y hasta ese momento no había estado mintiendo, pero conforme el tiempo pasaba y ya habiendo revisado la mayor parte los locales, una duda comenzó a hacer meollo en su mente.
¿Por qué se sentía como si estuviera enfermo?
Impulsado por esa simple pregunta, termino por ir hasta un medico especializado en Alfas, no le resulto muy difícil pedir una consulta de último minuto y todavía encima, casi a media noche.
Ahora, mirando al anciano guardar sus cosas en su maletín negro, se cuestiono si todo lo que había hecho hasta ahora, era una buena idea. Era bien conocido por tomar malas decisiones.
Fuera de todo lo que le ocurriera, había una ansiedad creciendo en su interior.
Y sabía de quien era la culpa.
—¿Me esta diciendo que no tengo nada? —pregunto por cuarta vez, aún incapaz de creerle a aquel hombre.
El anciano, que probablemente rondaba los ochenta, le dedico una mirada cansada.
—Hijo, jamás había visto aún alfa con mejor salud que la tuya y todavía encima, con una excelente condición física—dijo el medico antes de terminar de guardar sus cosas.
Víctor resoplo con frustración.
—Sólo una cosa —interrumpió su melancolía, Víctor le vio curioso—. ¿Has estado en contacto con algún omega de un tiempo corto hacia acá?—le pregunto dedicándole una mirada inquisidora.
Una sensación poco agradable cruzó por el interior de Víctor, su alfa se molesto por algún motivo por aquella pregunta.
—¿Qué tan corto?
El medico le observo un poco antes de anotar algo rápidamente en la libreta para notas que aún sostenía en su mano derecha.
—Menor a un año.
—Si lo hice o no, no tuve forma de haberme enterado. No puedo olerlos.
Ahora el viejo, le vio incrédulo.
—¿Es así? Tendría que re-valorarte, pero supongo que esa condición es algo psicológica, ¿no? Por lo que me comentaste, fuiste criado como un beta y por ello, difícilmente tu cuerpo aceptara en su totalidad a su alfa.
Víctor entendía porque le decía eso.
Él sabía perfectamente que todo eso de no poder oler a ningún omega, era algo meramente de su cabeza, que se negaba a aceptar que era un alfa. Por otro lado, aún tenía curiosidad de saber que le diría el medico con respecto a los omegas.
—Pero, creo que conocí uno... hace unos meses... —musito recordando cierto evento que ocurrió en el banquete de su última competencia—, supongo, que no me di cuenta hasta que volví a verlo hace poco.
—Eso es —dijo como si fuera obvio lo que acababa de decir Víctor—, encontraste a tu destinado.
Un subido vacío se formo en su estómago.
—Eso es imposible —musito incrédulo.
—No, es muy factible. Piénsalo detenidamente, Víctor —dijo llamando su atención—. Me dijiste que nunca antes te habías sentido de la forma en que lo haces: con ansiedad, posesividad, con un temperamento poco característico en ti y además, tu alfa esta más despierto que nunca.
Víctor quiso aceptar la deducción que acaba de hacer el doctor, sin embargo, algo muy dentro de él, se negaba a escuchar.
—Por otro lado, cuando te hacia el chequeo, note que tus cromosferas están disparadas.
—¿A que se refiere?
—Que cuando están de esta forma, es porque has encontrado a tu destinado y quieres marcarlo. Es algo normal que ocurra esto, más aún si no estas acostumbrado a lidiar con tu alfa. No eres el primer caso que conozco donde el alfa fue criado como beta.
—Entonces... básicamente me esta diciendo que todo mi problema... es porque encontré a mi destinado, ¿es eso?
—Así es. Si quieres que esto pare, como doctor y como alfa, te recomiendo que te enlaces a tu omega, con ello, te aseguro que ya no tendrás más problemas.
Víctor comenzó a negar rápidamente con la cabeza.
—Es que no puedo hacer eso —dijo tan rápido que se sorprendió él mismo.
El doctor le vio confundido.
—¿Pero por qué no? —dijo sin comprender—, ¿es acaso un menor de edad? Bueno, de ser así, tendrías que esperar algunos años.
—No, ese no es el problema, mi omega —musito costando le decir esas últimas dos palabras, la posesividad tan simple que existía en ellas, marcaba una linea muy delgada entre lo que pasaría y lo que no quería que pasará—, es un muchacho.
—Ah —el doctor miro sus anotaciones y luego a Víctor, hizo aquella acción dos veces más, antes de por fin dirigirle la palabra—, no se puede hacer nada. Hay un lazo que les une... mira hijo, yo soy de la vieja escuela. Antes, tener un omega, era un privilegio que no todos los alfas tenían, y los que los tenían, no los valoraban.
Víctor se sorprendió un poco al oírle.
Pocas veces en su vida, había hablado con alfas que vivieron en la época oscura, que le contaran o mencionaran haber tratado bien a un omega.
—Ahora, la sociedad esta cambiando, tener un omega, se ha vuelto obligatorio, sea o no sea tu destinado, lo ames o no lo ames. Con todo respeto, pero yo que nací "en la época oscura", jamás me identifique como un alfa del tipo b.
El ruso torció los labios.
Alfas tipo a y alfas tipo b.
Durante la época oscura, existían dos tipos de alfas. Los del tipo a, que velaban y cuidaban a sus destinados y los del tipo b, que se acostaban con el primer omega que se les cruzara, tuviera o no tuviera pareja.
Por aquellos años, los derechos de los omegas era nulos o no existían y por ello, cuando ocurría una violación u asesinato, era culpa del omega.
Inclusive hubo un tiempo donde estos estuvieron a punto de extinguirse.
Y en especial, los omegas machos.
—Mi destinado, fue un chico que encontré cuando cumplí los 20 años, él tenía quince. Pese a que en Japón, las parejas del mismo sexo eran repudiadas y los omegas cazados, yo tome la custodia de mi omega, aún en contra de lo que mi familia quería —dijo con una tenue sonrisa—, jamás olvidare los rostros de gratitud de los familiares de mi omega.
—¿Por que hizo tal cosa? —musito queriendo saber más.
No todos los días, conocías a un alfa que encontró a su destinado.
—Es normal tener miedo, a lo que la sociedad dirá, a lo que tus amigos dirán, lo que tu familia pensará, pero al final, al único que le afectara para el resto de su vida, será a ti, por dejar ir a la persona que fue hecha específicamente para ti —la mirada del doctor, causo una sensación indescriptible en el alfa de Víctor, que de pronto, estaba estático.
Víctor no supo que pensar al respecto.
Tenia miedo, mucho miedo. Incertidumbre, temor, desolación. Su país jamás lo aceptaría, y probablemente el resto del mundo tampoco.
¿Estaba bien ir en contra de todo, solo para estar con una persona?
—¿Esta casado con él?
El doctor negó, Víctor noto un semblante oscuro en su mirada.
—Cuando él tenía 22 años, fue asesinado por unos alfas, no necesitas saber los detalles—musito el doctor—, ¿sabes por qué ocurrió?—pregunto con voz tranquila—, me negué a marcarle, porque él no quería, fui un alfa rebajado por el hecho de respetar a mi omega y por eso fue que lo mataron, porque si yo no lo reclamaba alguien más lo haría. En la época oscura, todo se regia de esa forma. Se que en la actualidad ya no es así, pero nunca faltaran los alfas, que fueron criados como si aún vivieran en la época oscura.
Yurio...
—Eso es terrible...
—Víctor, supongo que tu no eres un tipo b, quiero creer que eres un tipo a que solo esta un poco confundido con todos los cambios que están ocurriendo, como consejo, no dejes que tu instinto te gane. Harás cosas de las que te arrepentirás toda tu vida.
Sus ojos azules se empañaron un poco.
Cuanta razón tenía aquel hombre, pero, ya había hecho algo de lo que se arrepentía: había intentado violar a Yuuri.
De solo recordarlo se estremeció, no podía creer ahora, lo inmaduro que fue al tomar tan a la ligera la situación.
Yurio inclusive se lo había advertido. Terminaría lastimando a Yuuri. Y sin embargo, su alfa le decía que Yurio también haría lo mismo.
—Entonces si él no quiere a un alfa... ¿puedo apartarme?
Aquella pregunta pareció tomar desprevenido al doctor.
—Si estas dispuesto, no, si ambos están dispuestos a soportar el dolor de que su lazo se rompa, entonces, no veo porque no puedas—le dijo a Víctor después de un momento.
—De acuerdo... muchas gracias.
—Cualquier duda, no dudes en llamarme de nuevo. Siempre es bueno conocer a un alfa tipo a.
Víctor sonrió un poco.
En su mente, podría ser un alfa tipo b.
Sólo esperaba que no saliera a flote.
Ahora más que nunca, se volvió imperativo mantenerse lejos de Yuuri, pero ¿realmente podría lograr eso?
—Es muy incomoda tu cama —dijo Yurio deslizándose por el hilo, calentado para practicar los saltos una vez más.
—No es incomoda, tu estas acostumbrado a dormir en algo más duro. Mi cama, bueno, es muy suave —musito viéndolo calentar.
—Bueno, es una suerte que Víctor no llegará anoche, ¿te imaginas la escena que hubiera hecho de haberme visto dormir en tu cama? —Yurio sonrió un poco al imaginarse que probablemente, habría sido asesinado ahí mismo.
Yuuri puso cara de horror, para luego reír en voz baja.
—Cállate, seguro te mata.
Yurio rodó los ojos al verlo reír.
—Tienes una bonita risa, deberías de reír más seguido.
Las mejillas de Yuuri se prendieron tras escuchar el comentario de Yurio.
—Para con eso y sígueme enseñando el salchow cuádruple, por favor—Pidió totalmente avergonzado.
Yuri solo se rió por lo bajo.
—Bien, bien, pero quiero que esta vez lo hagas bien.
Ambos se deslizaron por la pista, Yurio se alejo un poco antes de tomar fuerza y saltar, cayendo perfectamente. Yuuri le aplaudió sólo unos instantes después.
—Tu turno.
En cuanto salto, Yurio supo que caería mal y como lo previo, el katsudon termino con el rostro contra el hielo.
—Mal, lo haces muy mal. Desde el principio —le regaño parado cercas del borde la pista.
Yuuri se trato de incorporar, frunciendo levemente el ceño.
—Una vez más —pidió cuando sintió como Yurio lo tomaba del brazo, ayudándolo a estabilizarse.
Yuuri mejor le dio la mano, pues se le hizo incomodo que lo tomará por el antebrazo.
—Si sigues cayendo de esa manera, no podrás seguir intentadolo y Víctor seguramente me matará si por culpa mía sales lastimado.
—Soy más fuerte de lo que creen.
Las puertas se abrieron ganándose la atención de las dos personas en la pista.
Víctor observo como Yurio tenía a Yuuri cogido de la mano. Ambos al ver hacia donde miraba se soltaron.
—¿Qué estaban practicando?
Yurio frunció un poco el ceño, algo en la voz de Víctor le sonó a advertencia. Miro de reojo a Yuuri y este solo se dio la vuelta. Así que él también lo imito.
—No llegues tarde a la próxima viejo —le advirtió Yurio deslizándose.
—¿La ley del hielo, ah? Bien, me la gane —musito mirando a Yuuri.
Noto como Yuuri observaba a lo lejos a Yurio, entonces Víctor se pregunto si se había perdido de algo.
¿Esos dos no se habían vuelto más cercanos?
¡Volví! Y lo siento tanto.
Estuve un poco delicada de salud... el estrés de los exámenes parciales en la universidad pudo conmigo.
Pero como sea, les traigo el nuevo capitulo y nuevamente lamento la demora.
Nos leemos luego.
PD: ¿Notaron el cambio que hubo entre Yuuri y Yurio? Friendship en su máxima expresión, lamentablemente para Víctor no es así, habrá muchos roces debido a eso.
