Nunca mezcles trabajo y matrimonio
by shiga san.
Segunda parte de nunca mezcles trabajo y amor donde ahondaremos en las dificultades que tendrán estos dos a la hora de trabajar y convivir
Problemas económicos, compañeros atrayentes y un bebé en camino ¿Será el amor suficiente para ser felices o todo se complicará y dará al traste con sus historias de amor? Itanaru ...kakairu a petición(itadei, sasunaru)
NUNCA MEZCLES TRABAJO Y MATRIMONIO
Capítulo 12: Principio de rescate: Parte 1ª.-
Sasuke atravesó la primera puerta, titánica y aterradora, que indicaba el inicio de las tierras pertenecientes al clan. Desde que su hermano y él abandonaron la seguridad de los dominios del clan no había regresado ahí, al menos no él solo.
Miró a su derecha, donde Naruto permanecía con semblante serio y sin soltar su mano. Notaba como los miembros del clan con los que cruzaban miraban la barriga de su amigo con interés y curiosidad, pero él no parecía enterarse de nada.
Como siempre iba parloteando de, solo kami sabe que, con el mismo entusiasmo que siempre. Sasuke no le cortó en ningún momento por que sabía que lo hacía para animarle y darle fuerzas.
Daba gracias a todos los dioses conocidos por su amistad.
Los terrenos del Clan Uchiha eran inmensos, cerca de la aldea pero de un extraño modo apartados del resto. Andaron varios minutos por una ancha calle perfectamente limpia y adornada con flores que pendían de ventanas y balcones a su paso.
A Naruto le sorprendió la tranquilidad que parecía reinar en aquel ambiente. Ni voces, ni bullicio, ni ruidos, nada que perturbase la paz. Pensó fugazmente que aquel sitio tenía el mismo ambiente que el mas siniestro de los cementerios.
Apretó la mano del moreno para que le mirase y le mantuvo la mirada hasta que sonrió.
Casi habían llegado cuando Naruto se detuvo en seco y se dobló hacia delante como si le hubieran pulsado un resorte.
– ¿Estás bien?. – preguntó visiblemente preocupado.
Naruto asintió sin moverse de esa posición y jadeó tratando de coger aire entre los dientes apretados. Se levantó de nuevo y miró tranquilamente al morenito.
Le tomó la mano y la posó en su tripa, encima del ombligo, y la cubrió con la suya.
Sasuke le miró sin entender muy bien y el rubio le pidió que esperara con un gesto de la cabeza. Cerró los ojos y sonrió.
Entonces Sasuke se dio cuenta del por qué de la sonrisa. En su mano sintió como el pequeño se movía en en interior de su compañero y no pudo evitar poner la otra mano también, como si quisiera sentirlo con toda la piel posible.
– A veces se mueve tan a lo bestia que me hace un daño de mil demonios, tebba. – acarició la cara de Sasuke y le "obligó" a romper el contacto. Varias personas les estaban mirando y Naruto empezó a ponerse rojo de la vergüenza por el estudio tan profundo que estaban haciendo los paseantes de sus gestos.
– Casi hemos llegado, es ahí. – señaló al frente y Naruto se quedó en el sitio clavado mirando la inmensa mansión.
A simple vista, una docena de guardias custodiaban el sitio como si en su interior se guardara un tesoro de valor incalculable; y en cierto modo era así.
Sasuke abrió el camino aferrando de nuevo la mano del rubio, que pudo comprobar con mas asombro, como los guardias se inclinaban a saludarle como si de un rey se tratara.
Inconscientemente apretó el paso y no se detuvo hasta que llegaron a lo que parecía un pabellón aparte a un lado del inmenso jardín.
Estaban a punto de llegar al panel de entrada cuando se deslizó mostrando al actual líder del clan, que sabía de su llegada y salía a darles la bienvenida.
Izuna se abalanzó sobre Naruto sin que nadie pudiera pararlo y se puso a sobetearle la barriga sin preocupación alguna. El rubio se dejó hacer pero tuvo que pedirle que parara al cabo de un rato por que, su parecido con Itachi le estaba jugando una mala pasada a las hormonas de la futura mamá.
Sasuke carraspeó para desviar la atención y los tres entraron en el salón principal.
Izuna le preparó a Naruto un asiento cómodo en el que descansar, algo de comer y beber ligerito, y le dejó unos cuantos cuadernos de fotos de cuando los hermanos Uchiha eran pequeños...
Naruto entendió que Sasuke y él debían hablar a solas y por eso le dejaban entretenido, para que no se hiciera aburrida la espera.
Un llanto de bebé le hizo acercarse al panel que le separaba de la habitación de al lado, y al deslizarlo se quedó confundido.
– ¿Tobi?. – preguntó a la nana que trataba de calmar al pequeño sin mucho éxito. – ¿Por qué está aquí Tobi?.
– El señorito Madara lo dejó al cuidado de Izuna san esta mañana temprano. – la mujer, de unos cincuenta años y mucha vida a sus espaldas por su expresión cansada, intentó que el pequeño enganchara el chupete, pero se empeñaba en dejarlo caer para gemir bajito, como queriendo romper a llorar sin tener ganas de hacerlo. – y no sé que le pasa a este niño... Está limpio y alimentado, yo misma le he dado el biberón apenas hace una hora, y no parece enfermo...
Naruto se sentó junto a ella y alargó los brazos para cogerlo pero la señora no se movió ni un milímetro.
– Querido, con el debido respeto, he criado a seis hijos propios sin contar con los señoritos. – le miró duramente . – creo que cuento con la suficiente experiencia, como para resolver esto si me da un poco mas de tiempo.
Naruto no se movió ni un ápice en su postura y la mujer acabó por ceder, aunque su cara decía bien a las claras todo lo contrario.
No pudo decir nada para llevarle la contraria, ya que el pequeño parecía responder a los susurros del rubio con sus ojitos llenos de lágrimas.
– Vaya … me temo que debo disculparme con usted señorito Uchiha. Sí que ha calmado al pequeño Tobi.
– ¿Señorito Uchiha?... je je je... suena muy raro … – miró intrigado a la señora que se disculpaba con una reverencia profunda. – ¿por qué me llamas así?. – dijo mientras recolocaba al bebé sobre su regazo para ponerle más cómodo.
La señora le tendió un pañuelo que Naruto usó para secar las lágrimas del niño mientras le decía sonriendo...
– Usted es el esposo del señorito Itachi, es justo que le trate igual que haría con él, ¿No cree?
– Es cierto, tebba. – respondió sonriendo abiertamente. – pero por favor, llámame Naruto, sólo Naruto sin nada detrás.
– Será un placer, Naruto. – acercó un pequeño funtón y lo extendió al costado del rubio, junto con una almohada y una sabanita a juego. – ¿Qué tal si le acuesta para que descanse y se toma un té conmigo?
Naruto miró a su regazo para comprobar que, efectivamente, Tobi estaba profundamente dormido.
– Si trae algo dulce para acompañar ese té, estaré mas que feliz.
La mujer se levantó sonriendo mientras Naruto le acostaba y le miraba dormir dulcemente.
Deidara tenía razón; Tobi era tan hermoso...
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Escuchó los pasos al otro lado del cuarto mucho antes de que llegaran. Deidara no movió nada excepto los ojos, que posó en la puerta sin pestañear.
Le dolía todo el cuerpo, hasta el alma misma. Deslizó el papelito que había estado mirando hasta ese momento a su lugar bajo el colchón solo estirando el brazo, y tomó aire para mantener la entereza hasta que todo terminara.
Una punzada le recorrió la espina en el instante en el que la puerta empezó a abrirse y se sentó en la cama, ajustándose la prenda al cuerpo para eliminar las arrugas de la tela.
Cerró los ojos y agachó la cabeza a la espera de lo que tuviera que pasar.
Debió suponer cuando vió a su hermano en la puerta de su casa con Madara que nada bueno iba a sucerder, pero se confió y ahora estaba en esta situación … En el maldito infierno blanco de nuevo y no sabía que había sido de su hijo ni de su esposo. En el mejor de los casos, Madara pensaría que se había marchado y le había abandonado para que criara a Tobi el solo. Casi podía jurar, que lo último en lo que pensaría su marido era en que le habían dejado inconsciente y sacado de la aldea para volver a encerrarle en esa maldita habitación a desempeñar la labor que hacía justo antes de fugarse.
Casi tenía ganas de llorar por su suerte... con lo felíz que estaba siendo en aquellas semanas...
Entraron tres personas y una de ellas se marchó inmediatamente, dejándole solo con los dos "clientes". Abrió los ojos de golpe al escuchar la voz de uno de ellos y se levantó de un salto, tan deprisa que estuvo a punto de caer de boca por la rapidez del gesto.
– Oe, oe... ten cuidado. – un brazo fuerte detuvo su caída y alzó la mirada para encontrarse con unos preciosos ojos carmesíes y una sonrisa irónica enmarcando un rostro de piel blanca y cabello plateado peinado hacia atrás. – no vayas a joderla ahora que estamos casi terminando, ¿Eh?
La otra persona que estaba en el cuarto no dijo nada, se limitó a mirarles en silencio, mientras registraba todo disimuladamente.
Deidara le miró después de recuperar el equilibrio y sus crueles ojos le devolvieron la mirada tranquilamente.
El artista dio un paso hacia atrás temeroso, pero la mano que seguía en su espalda, le impidió ir mas lejos.
– No te preocupes por él. – le señaló con el pulgar y puso cara de asco. – Se toma todo lo que esté relacionado con el dinero muy mal y... a ver como te lo digo … "tu compañía". – hizo el gesto de las comillas con las dos manos. – es especialmente cara... y bueno, no le gusta mucho deshacerse de grandes sumas de dinero … – le miró directamente y le sacó la lengua. – jodido rata... dame la bolsa y vigila un rato– miró a Deidara de arriba abajo como si acabara de darse cuenta de su presencia. – ponte esto y date un poco de prisa.
Deidara miró dentro de la bolsa y sacó un pantalón y una camiseta negra, un par de sandalias de su talla y una goma del pelo.
Se quitó el kimono blanco y empezó a vestirse; escuchó un jadeo seguido de una maldición cuando se quedó desnudo.
– ¡Por Jashin...! ¿Qué demonios te han hecho?
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pues otro cap mas, como prometí.
El bebé se moviooooooooooooooooooóooo kyaaa
y metí a un par de nuevos amiguitos que tenía ganas de usar en algún fic, muahahahaha
muchas gracias por el apoyo, os adoro.
Besitos y mordiskitos
Shiga san
