Asami estaba a horcajadas sobre las piernas de Korra, quien se encontraba sentada, apoyada en el respaldo del sillón. La besaba incansablemente, sacándole gemidos cada vez más constantes, recorriendo su cuerpo con sus sedientas manos, agarrando su pelo, tirando su cabeza hacia arriba, impidiendo que esta se separara de sus ansiosos labios, manteniendo estrecho contacto entre sus cuerpos, disminuyendo aún más la distancia que casi ni existían entre ellas.
Asami desde que abandonó la mansión no había podido pensar en otra cosa que no fuera Korra. No fue consciente del espacio ni del tiempo cuando ya se encontraba entrando al piso de la morena, encontrándola parada frente a ella, y sin pensarlo se abalanzó y comenzó a besarla, a besarla mientras sus manos recorrían su cuerpo, mientras sus piernas la guiaban al sillón más cercano, sin deshacer su beso, hasta que Korra chochó con ellos y fue empujada a sentarse, acción que Asami aprovecho para ubicarse sobre ella y desde arriba seguir besándola, haciendo que la morena tuviera que levantar su cabeza para encontrar sus labios, exponiendo su moreno cuello, sintiendo bajo sus manos cómo este se tensaba, como el pulso aumentaba, como el calor emanaba. Nunca dijeron una palabra, no habían tenido tiempo, sólo se limitaban a sentir, a abandonarse a esa maraña de sensaciones, a reencontrarse con ellas.
Desde esa posición, Korra tenía libre acceso al apetecible cuello de Asami, así que con esfuerzo libró sus labios de los demandantes de la heredera para depositarlos sobre esa blanquecina zona, atrapando su cuello, besándolo, mordiéndolo y saborearlo.
- Hmm… aceite de autos, mi favorito – Interrumpió Korra
Ese fue el llamado de atención que trajo una parte de Asami de vuelta al mundo real. No se había cambiado, ni siquiera se había duchado correctamente, sólo sintió unos locos deseos de estar junto a su morena y sin saberlo ya estaba sobre ella besándola y manoseándola.
- Oh, acabo de darme cuenta que no me he cambiado – Dijo apenada
- No importa Sami, estoy acostumbrada a este sabor – Sonrió Korra
Y agarrando a Asami de las caderas, la levantó para pararse y con gentileza la sentó en el mismo sillón, donde siguió besándola hasta hacer que se acostara, posicionándose sobre ella, donde la abrazó y en seguida escondió su cabeza bajo su cuello, estrechándola más y más. Aquella acción llamó la atención de Asami, algo sentía Korra y quería saber para ayudarla.
- ¿Korra? ¿Sucede algo amor?
- No es nada, sólo es que… estoy muy feliz. Tú me haces endemoniadamente feliz Asami
Todo el calor que había sentido Asami, que la había impulsado a viajar y a dominar a Korra en un demandante beso, se esfumó apenas escuchó eso. Korra manejaba sus emociones. Del erotismo pasó en un segundo al cariño, a la protección, al amor. La amaba, disfrutaba amarla y en este momento solo quería abrazarla y protegerla, de mecerla en sus brazos hasta dormir.
Y eso hicieron.
Pasaron las horas y comenzó a sentir frío. Ya no estaba esa fuente de calor junto a ella, en su reemplazo sentía un vacío que le regalaba una helada brisa, burlándose de su entumecida piel blanquecina. Abrió los ojos y observó como estaba a oscuras, todo se había teñido de colores negros y azules, colores de la noche, una que parecía que en lo alto del cielo coronaba a una gran luna llena, ya que lograba ver algún mueble bañado por esa plateada luz. Sus ojos poco a poco se acostumbraron a la penumbra buscando los que su cuerpo había perdido, esa morena fuente de calor que se había separado de su cuerpo.
Sin hacer ruido se levantó del sillón, observando con detalle todo a su alrededor, hasta que a los pocos segundos vio moverse la cortina del ventanal. No corría mucho viento, por eso no la había visto moverse antes, pero la leve brisa en el ambiente había sido suficiente para despertarla haciéndola consciente de que Korra no estaba junto a ella. Haciendo el menor ruido posible sus pies se deslizaron sobre la tibia madera del suelo, quien ocultó muy bien sus pasos mientras esta se dirigía al ventanal abierto, para dar inmediatamente con una figura que miraba hacia el horizonte, ajena a su alrededor, mientras su fiel guardiana perruna estaba a sus pies cuidándola.
Apenas cruzo hacia el balcón Naga levantó sus orejas en señal de que algo estaba llamando su atención lo que alertó a Korra, quien abrió sus ojos y miró hacia un lado encontrándose con la enamorada mirada de Asami.
- Hey – La saludó
- Hey ¿No podías dormir? – Le preguntó Asami
- Si dormí, muy cómoda a decir verdad, el calor de tu cuerpo me tranquiliza…
- El tuyo también. De hecho desperté porque extrañaba tu cuerpo, el calor que este me da.
Korra sonrió con cariño, dejando ver esos celestes ojos que a la luz de la luna parecían más vivos que nunca, reflejando todas las emociones que sentía en ese momento. No necesitaba decir mucho, Asami sólo observándola podría entenderla, la noche hacia que ellas estuvieran conectadas con solo una mirada.
Korra levantó su mano, invitándola a su lado. Asami se la tendió sintiendo el cambio de temperatura, evidenciando el frio que sentía. Su piel se erizó y su cuerpo respondió arrimándose más al cuerpo de Korra, quien sin pensarlo la abrazó, dándose cuenta de que el contacto con su temperada piel que contrastaba con el fresco ambiente había provocado el entumecimiento de Asami, por lo que debía darle calor. Pasaron así un momento, abrazadas en silencio cuando Asami decidió hablar, interrumpiendo el abrazo.
- Dime Korra ¿En qué pensabas?
- En ti
- Que sincera ¿Y eso no te dejaba dormir?
- No es eso. Necesitaba sentir la seguridad de que estabas conmigo, de que no era un sueño. Así que decidí venir acá, a contemplar la Luna, la cual siempre fue testigo de todas mis dudas… Vine a darle a ella la buena noticia, de que te había recuperado. Ella me dijo que así sería, y vine a agradecerle… Más que mal solo puedo verla una vez al mes – Sonrió Korra
- ¿Hablas con la Luna?
- Yue, su nombre es Yue. Cuentan las historias que era humana, una hermosa mujer, que se sacrificó por su pueblo, reviviendo el espíritu de la Luna quien le había dado vida cuando ella nació débil, y cuando la Luna estaba por morir, Yue no dudó un momento en devolverle ese favor a la Luna, ni siquiera a sabiendas de que por ello ella perdería la vida, justo cuando había encontrado el amor. Es por eso que ella es la guardiana de los amantes, desde allá arriba y más en días como estos en que hay luna llena, crea un ambiente de ensueño, entregando todo el escenario para envolver a los enamorados que quisieran demostrar su amor hacia Yue, dándoles protección.
- Eso es hermoso
- Así es. Es una historia de la Tribu del Agua, que es cierta por cierto, ya que he visto a Yue.
- ¿Cuándo?
- Cuando estaba perdida, cuando me estaba recuperando… Me sentía desolada, te extrañaba demasiado y sabía de tus progresos, de tu mejora, pero también sabía que no me recordabas. Ese era el dolor más grande que sentía. Las heridas sanan, mi cuerpo lo hizo, pero yo no. Una noche, allá en la tribu del Agua, algo me despertó. Cuando abrí mis ojos pude ver que el ventanal de mi cuarto estaba abierto, que alguien había entrado, por lo que rápidamente me levanté y me puse en guardia. Pero Naga no se había inmutado. "Eso es raro" pensé, si hubiera sido alguien que buscaba hacerme daño Naga hubiera atacado, pero en vez de eso estaba acostada, observándome feliz. Confié en ella, y me acerqué al ventanal para cerrar la ventana, pero cuando estaba cerca del vidrio la pude ver, la reconocí, sabia de ella, así que lentamente salí al balcón a contemplarla. Era hermosa, y me hizo sentir una intensa calma, la calma que yo buscaba. Cerré mis ojos, dejando que me inundara toda esa hermosa sensación y los abrí en el momento en que Yue posaba una de sus manos en mi mejilla. Nunca he sentido algo igual, pero no tuve tiempo de procesarlo, ya que me miró a los ojos y me dijo que tú volverías, que nunca habías dejado de amarme, sólo tenías que recordarlo, tenías que recordarme, y se fue. Luego de eso desperté en mi cama.
- ¿Fue un sueño?
- No lo sé. Nunca un sueño había sido tan real, pero de que Yue me visito fue real, tanto así como sí lo hizo en el mundo físico como en el espiritual.
Asami se quedó pensando. Muchas personas se habían preocupado por Korra, personas y espíritus al parecer, así que si tenía que empezar a agradecer, empezaría ahora. Mirando al cielo, observando la gran y redonda Luna, sonrió y presionó la mano de Korra.
- Tuviste razón Yue. Nunca dejé de amarla – Dijo observando a Korra, inmediatamente volvió a levantar su vista hacia el satélite natural - Muchas gracias por cuidar de mi novia Yue. Estaré eternamente agradecida por ello.
El cuerpo de Korra se movió, sintió como una mano la agarraba con suavidad de la mandíbula jalándola hacia abajo, donde Korra le propino un tierno beso que la estremeció. Cuando abrió los ojos se encontró con que los ojos de Korra ya no eran celestes, sino de un profundo azul, lo que la hizo temblar internamente, perdida estaba en ese mar azul cuando sintió la ronca voz de su amada llenar el ambiente.
- Vamos a la pieza
No era una pregunta, era una demanda. Ella se adelantó, guiando a Asami por la oscuridad de la sala. Asami solo seguía a Korra, agarrada de su mano. En el trayecto sólo vio su espalda, como sus hombros se movían con cada paso, como la luz bañaba sus morenos brazos que a momentos delataban alguna cicatriz, como su corto pelo ondulado se movía al ritmo del confiado vaivén que daban sus pies.
Cuando llegaron a la habitación Korra se detuvo, obligando a Asami a que se acercara a ella, dedicándole una profunda mirada, que como siempre, parecía decirlo todo.
- Korra… - Fue lo único que pudo murmurar Asami ya que al siguiente momento Korra colocaba gentilmente una mano en su cintura, acercándola hacia su cuerpo mientras que los dedos de su otra mano se posicionaban detrás de su oreja, apoyando su palma en su mejilla, atrayendo con lentitud su rostro hacia el suyo, sintiendo el dulce olor de su aliento, el sonido de su respiración, la prontitud de sus labios hasta dar levemente con ellos, rozándolos apenas, como si nunca hubieran sido tocados por la morena.
Asami tenía agarrada a Korra por la cadera, abandonándose a las sensaciones que esta le estaba brindando. No la había besado, no aún. Estaba reconociéndola, estaba oliendo cada parte de su cuello y rostro y esta solo se dejaba. Pronto Korra volvió a la boca de su subordinada, pero esta vez la besó profundamente, abriéndose paso a través de esos carnosos labios con su lengua, en búsqueda de la suya, estableciendo una danza en sus bocas que comenzó a exteriorizarse en sus cuerpos. Las manos de Asami comenzaron a ansiar sentir la piel de Korra, por lo que poco a poco se colaron bajo su camiseta, sintiendo su calor, la suavidad de su piel la cual ocasionalmente estaba marcada con alguna cicatriz. Sus manos subían y bajaban por su espalda, o se deslizaban por su vientre, palpando como el juego de músculos se contraía bajo el contacto con sus frías manos. Y Korra no se quedaba atrás. Las suaves manos de la morena ya desde hace un rato se movían explorando el cuerpo de Asami, haciéndola estremecerse bajo su contacto. Ella conocía su cuerpo, sabía muy bien qué puntos tocar, provocándole ese efecto a ella. Todas esas sensaciones se mezclaban con el calor que comenzaba a sentir producto del beso cada vez más intenso y del movimiento de manos por su cuerpo que estaba aumentando su presión y su frecuencia respiratoria. Pronto no tendría control de ella misma. ¿A quién engañaba? Nunca había tenido control.
El tiempo pasaba y a pesar de ser una fresca noche la temperatura en aquella habitación comenzaba a aumentar. Pronto Asami se vio liberada de su overol, quedando solo con la playera blanca con el símbolo de la empresa de su padre junto a su delicada ropa interior roja, mientras que era guiada hacia la cama de Korra sin que esta quisiera separar sus labios. A los pocos segundos Asami sintió en sus pantorrillas el colchón de la cama, levantando mecánicamente su pierna sobre este para poder ubicarse en el centro de esta, arrodillada junto a una Korra que se ubicó frente a ella y detuvo el beso. Asami aprovechó ese momento para tomar aire, por poco se le olvida que tenía que respirar hasta que sintió como Korra tiraba de su ropa sobre su cabeza, dejándola solo en ropa interior.
Las manos dominantes de Korra la cogieron por la cadera afirmándose de ella mientras acercaba su cuerpo al de Asami, en busca de su cuello, y sin prepararla hundió sus dientes sobre esa exquisita piel ubicada en el ángulo entre su cuello y la clavícula haciendo soltar un gemido a Asami. El dolor que sentía en su piel la estaba excitando aún más, más aún el movimiento que Korra estaba haciendo con su lengua sobre la misma, dando vueltas, succionándola, propinándole pequeños besos que comenzaron a abarcar toda su clavícula, dirigiéndose hacia sus hombros, sintiendo como una electricidad que subía por su espina dorsal hacía que sus piernas comenzaran a flaquear, amenazando con caerse de espaldas a la cama. La tensión aumentaba conforme Korra avanzaba endemoniadamente lento hacia ellos, hasta que con sus labios sobre ellos solo le dedicó un corto y tosco beso, separándose de ella.
- Hmm – Dejó escapar decepcionada Asami, haciendo reír traviesamente a Korra quien ahora atrapó entre sus labios la otra clavícula, haciendo exactamente el mismo recorrido, propinándole exactamente las mismas sensaciones a Asami, sintiendo como aumentaba la tensión conforme sus besos se acercaban a su hombro, hasta que con lentitud sintió como los dientes de Korra se hundían en su piel, haciéndola soltar un sonoro gemido.
Estaba perdida, tanto así que la sobresaltó cuando la mano caliente de Korra cogió uno de sus expuestos senos, percatándose que ya no llevaba puesto el brasier.
- ¿Cuándo..? – Dijo con un hilo de voz
- Cuando estabas perdida en las sensaciones de las mordidas.
- Eso es trampa
- Eso es economizar tiempo – Dijo seductoramente Korra mientras apoyaba una mano en el pecho de Asami tirándola hacia atrás, para acostarla. Asami supo lo que intentaba hacer y la detuvo.
- No es justo
- ¿Qué?
- El que yo esté semi-desnuda y que tú aún estés vestida. Hace más consciente mi desnudez – Dijo apenada
- Oh, lo siento. Puedes desvestirme entonces
Ahora fue el turno de atacar de Asami, quien rápidamente se fue hacia su cuello, saboreándolo, lamiéndolo, mordiéndolo, haciéndole arrancar gemidos de placer a Korra, al tiempo que sus manos exploraban su vientre, recorrían sus piernas por sobre su pantalón. No tenía la suficiente paciencia como Korra, quería sentir su piel, así que tomó su camiseta despojándola rápidamente de ella, al tiempo que la empujaba hacia atrás, acostándola para que de esa forma le fuera más fácil sacar sus pantalones, dejándola solo con su ropa interior de encaje negra. Asami sentía que en cualquier momento sangre comenzaría a salir de su nariz, es que esta mujer de verdad la iba a matar. En esa posición, dispuesta enteramente para ella, viendo su marcado cuerpo bañado por un leve sudor bajo la luz de la luna se sintió a desfallecer, debilidad de la que se aprovechó a Korra quien se acercó a centímetros de su rostro, y bajando una de las tiras de su brasier de manera que esta colgara sobre su brazo se acercó a su oído para decirle con una ronca voz cargada de deseo:
- ¿Qué me va a ser a continuación Señorita Sato?
Asami se sonrojó completamente, abriendo la boca en una muda exclamación de protesta cuando Korra la empujó quedando de espaldas a la cama, siendo acorralada por Korra, quien rápidamente se posicionó entre sus piernas, acercando de nuevo sus labios al oído de Asami.
- Fuiste muy lenta, déjame a mí recordarte cómo se hace.
Su boca envolvió la totalidad del lóbulo del oído de Asami, haciéndola gemir por el trato que estaba recibiendo en ese sensible punto, apenas terminó de gemir Korra trazó un camino de besos bajando por su mandíbula y cuello, hasta que llegó entre sus dos pechos. En ese momento Asami tenía los ojos cerrados y su respiración se estaba tornando irregular, podía sentir como su corazón palpitaba deprisa, haciendo un sonido que estaba segura que Korra lo sentía, más estando cerca de este. Enseguida sintió como Korra depositaba su mano izquierda en su pecho derecho, sintiendo como comenzaba a amasarlo, a sopesar su peso, y con sus dedos daba vueltas en círculos alrededor de su aureola tensándola aún más hasta que esta fue aprisionada en los labios de Korra, quien succionó y mordió con suavidad, mientras que su mano derecha la sujetaba desde la cintura, haciendo presión sobre su iliaco, no pudiendo reprimir soltar una serie de gemidos al tiempo que involuntariamente arqueaba la espalda.
Terminó por lamer su pezón, dejando un rastro de saliva sobre él. Enseguida sopló levemente haciéndolo erizar aún más, sintiendo como el cuerpo de Asami se estremecía bajo el suyo, para comenzar a darle atención al otro pecho, repitiendo los mismos movimientos, pero estos cargados con más pasión, ya que la mano de Korra ahora comenzó a descender aún más por las piernas de Asami, doblándola de modo que una de estas aprisionaban la cadera de Korra, descansando su pantorrilla sobre la espalda de la morena, permitiéndole tener mejor acceso a la blanca piel de su pierna, sintiendo como las manos de esta la recorrían en toda su extensión, tocando poco a poco la cara interna de estas, subiendo tortuosamente lento por ellas hasta que su pulgar dio con la delgada prenda que cubría su adolorido y ansioso centro, haciéndola arquear más la espalda al tiempo que liberaba otro gemido.
Korra se movió, ubicándose más abajo, del modo que Asami prefirió sujetarse de los hombros de esta, a sabiendas de lo que iba a venir. Korra comenzó con su ombligo, lamiendo todo a su paso, descendiendo lentamente más y más por las incontrolables caderas de Asami, teniendo que sujetarla con ambas manos, mientras que sus pulgares hacían presión sobre su iliaco, estimulándola aún más.
Korra ya se estaba entremedio de sus piernas, las cuales estaban totalmente abiertas, invitándola a pasar y a probarla, o esa era la sensación que daba, pero ella no lo iba a hacer tan simple. La punta de su lengua la ubicó donde termina la prenda, y lentamente la deslizo hacia el centro, hasta dar con la zona más humedecida de la tela, cargando todo su musculo para sentir a través de la tela los mojados pliegues que escondida. Eso enloqueció a Asami, Korra estaba estimulando directamente su centro del placer y sólo lo había tocado por encima de su empapada ropa. Necesitaba pronto de ella, su cuerpo la delataba: sus ojos brillosos, el leve rubor sobre sus mejillas, su boca entreabierta, su pecho que subía y bajaba y los sonidos que dejaba escapar de su boca. Todo le indicaba que la necesitaba, y Korra lo sabía, por lo que sin esperar más descendió lentamente la prenda por sus piernas, dejando al descubierto un hilo mojado que unía la tela con el mojado sexo de Asami, evidenciando lo preparada que estaba.
- Oh Asami – Murmuró cargada de deseo y rápidamente se deshizo de la prenda para posicionarse sobre las piernas de Asami pasando su dedo índice sobre su sexo, recolectando parte de la esencia que había secretado la heredera, provocando que esta arqueara la espalda apegándose más al contacto. Korra llevó ese dedo hacia su boca, degustando el sabor de Asami, haciéndola sonrojar.
- Hmm – Exclamó con delicia – Sigues sabiendo igual de bien, o mejor diría yo…
Y la caliente lengua de Korra comenzó a hacer su trabajo, adentrándose por los pliegues de Asami, al tiempo que esta gritaba más fuerte y movía más sus caderas en un ritmo hipnotizante. Asami sentía como Korra jugaba con ella, como succionaba sus labios y como ocasionalmente pasaba por su centro, descuidándolo, dejándolo con ansias de más, excitándola, haciendo que moviera sus caderas de forma poco decorosa en busca de un mayor contacto, contacto que no tardó en llegar: Los labios de Korra al fin habían envuelto su clítoris, dejando escapar un intenso alarido a Asami. La lengua empezó a amasarlo, a dar vueltas alrededor de este, succionándolo, mordiéndolo, llevando a Asami a otra dimensión, perdiéndose en el sonido de sus gritos y sus gemidos, en la piel de Korra, en lo que esta le hacía sentir. Al poco tiempo sintió como un dedo ingresó fácilmente por su humedecido sexo hacia su interior, siendo arqueado, sintiendo el exacto punto donde Asami perdió el poco dominio que tenía sobre ella
Si, nunca fue dueña de su cuerpo, como tampoco de sus emociones, esta era la mejor acción que lo demostraba: Moviendo incontrolablemente caderas al ritmo de una acompasada penetración; arqueando la espalda, aumentando el contacto de los dedos de Korra con su centro; con su cuello completamente estirado, perdiendo la noción de su expresión, de las lágrimas que salían de sus cerrados ojos, del rastro de saliva que dejaba escapar por entre sus hinchados labios que estaban entreabiertos permitiendo la salida de gritos de placer; y de la total perdición en la que estaba sumida. No tenía espacio para pensar en algo, solo sentía. Se dejó llevar completamente por los placeres terrenales que le estaba dando su no tan terrenal novia - Quizás eso es lo que se siente cuando alguien lo hace con un semi-espíritu – alcanzó a pensar, en vano, ya que no recordaría ese pensamiento, no cuando Korra había metido su segundo dedo en su interior, al tiempo que con su pulgar presionaba el clítoris de Asami mientras mordía su cuello. Por supuesto ¿Quién en su sano juicio se pondría a pensar en una situación como aquella? Solo te limitas a sentir, a disfrutar, a hacerle saber a la persona que lo está haciendo bien, que podrías desfallecer en ese momento y no te importaría.
Las caderas de Asami envolvían a Korra, al tiempo que sus manos arañaban su cuerpo, que a estas alturas se encontraba sin su brasier, sintiendo como los pechos de esta se refregaban con los de Asami con cada vaivén del movimiento generado por las caderas de la heredera. Pronto su torso comenzó a tensarse más y más, la cara de Asami se estaba volviendo más roja, como queriendo aguantar el inminente clímax que se venía. Su respiración era totalmente irregular, intercalándose entre bocanadas de aire y gritos, los cuales iban a parar al oído de Korra, estimulándola aún más a que siguiera con su trabajo.
Asami no podía retrasarlo, este no podía ser controlado, así que en una acción que la liberó de toda esa energía acumulada, tenso su cabeza, llevándola hacia atrás, estiro sus piernas, hundió sus dedos en los músculos de la espalda de Korra, y abriendo la boca y sus ojos dejo escapar un largo y agónico grito, al cual se sumó la voz de Korra, al tiempo que Asami sentía como su cuerpo quedó totalmente sin fuerzas para nada. Al siguiente momento Korra saco con cuidado sus dedos y cayó agotada y cubierta de sudor sobre el cuerpo de Asami, quien reunió toda su energía para envolver a Korra con sus brazos y besar su cabeza, mientras intentaba recuperar ruidosamente su aliento.
Asami sentía el peso de Korra sobre el suyo, y si bien le dificultaba un poco la respiración, le gustaba sentir como el pecho de este también subía y bajaba, buscando un respiro, junto con el caliente aliento irregular de Korra daba contra su pecho.
Bastaron solo unos minutos para que ambas respiraciones se acompasaran y se regularizaran, disfrutando de la unión que ambas tenían. Asami sentía que podría estar así por siempre, abrazando a Korra, sintiendo su sudoroso cuerpo sobre ella, saboreando su olor, saboreándola… ¿A qué sabia? Y sin preguntárselo su boca fue hacia el hombro de la morena, envolviéndolo en sus labios, mientras que pasaba lentamente su lengua por su piel, sintiendo como esta respondía erizándose frente a su contacto.
- ¿A-Asami?
- … Quería saber que sabor tenías, Korra
- Hmm – Dio como única respuesta
- Eso fue… No tengo palabras, digo ¿siempre fue así? – Dijo refiriéndose al acto
- Siempre fue así Sami
- Espíritus… sentía que podía morir… y no me importaba, me sentía tan bien, tan…
- ¿Plena?
- Exacto. Me sentía llena. Estaba completa, lo estoy si es que estoy contigo Korra
Korra estiro su cuello buscando los labios de Asami, para besarla. En ese beso Asami pudo sentir su propio sabor en los labios de Korra, lo que la impulsó a satisfacer su sed de Korra, por lo que haciendo acopio de fuerzas, se aprovechó de una cansada Korra para voltearla ubicándose esta vez ella sobre la morena.
- ¿Qué estás haciendo Asami? Estas cansada, descansa un momento – Decía sorprendida
- Quiero recordar tu sabor Korra, quiero hacerte sentir lo mismo que tú me hiciste sentir.
Asami no necesitaba preámbulos, en el momento que volteó a Korra se dio cuenta de lo húmeda que esta estaba, tanto así que por sus piernas corría su esencia, así que no quería darse el tiempo de calentar lo que ya estaba listo solo se dispuso a atacar, aumentando sus deseos, obligándola a pedir por ello.
Los carnosos labios de Asami se apoderaron inmediatamente de uno de sus pechos, mientras que con su otra mano comenzó a jugar con su erecto pezón. Korra sin esperar comenzó a gemir y a mover su cuerpo entre las desordenadas y humedecidas sabanas de su cama. A Asami le encantaba la contextura de su seno: era suave y firme, lo suficientemente grande como para que apenas se alojara sobre la palma de su mano. Eso era una de las partes anatómicas que le gustaban de su novia, sus grandes, pero no estrafalarios pechos, su fuerte espalda, su trabajado abdomen, sus piernas, sus brazos, sus ojos, sus labios… Oh Raava, le encantaba todo de ella, y tenía que descubrirlo todo, pero antes necesitaba saborearla.
Poco a poco comenzó a descender por su vientre, besando sus abdominales, tocándolos con las manos las cuales se adelantaron descendiendo hasta quitar la prenda de Korra, sintiendo el mismo hilo mojado que salía de ellos. Tenía razón, estaba más que dispuesta, incluso más que ella hace unos momentos cuando Korra sacó su prenda.
Asami descendió hasta sus piernas, besándolas, comenzando a morder levemente la delicada piel que se escondía en su cara interna, sintiendo el olor del deseo proveniente de Korra. La llamaba, comenzó a salivar, pero necesitaba ser más fuerte, así que con una tortuosa lentitud subió al encuentro con su palpitante sexo, pero no pudo seguir con su plan ya que su lengua la traicionó degustando la esencia que había por los lados de sus empapadas piernas, sabor que la enloqueció. Era una mezcla de ácido, salado y dulce, todo mezclado en un sabor que solo recordaba haberlo probado en lejanas situaciones similares. Pero esto era nuevo, ya que era un reencuentro con aquel delicioso sabor. Esos sabores definían a su novia, definían lo directa, ruda, perseverante y cariñosa que podía ser, todo al mismo tiempo. Así que por ella decidió satisfacerla, atrapando su clítoris sin clemencia, lamiéndolo y mordiéndolo, al tiempo que deslizaba un dedo por su mojado sexo, sin penetrarla, asomando por instantes hacia su interior, haciendo presión sobre sus paredes, excitando más a Korra quien no dejaba de demostrarlo al emanar más esencia desde su interior. Korra sin pudor alguno emitía una serie de sonoros gritos de placer, mientras se afirmaba del pelo de Asami animándola a continuar en su trabajo, moviendo sus caderas en busca de mayor contacto.
Korra estaba fuera de sí, Asami se excitaba viendo como Korra, totalmente enrojecida, con los ojos apretados y cubierta de su propia saliva gemía y gritaba, al tiempo que movía sus caderas sin control, haciendo rebotar sus pechos en su cuerpo.
– Podría venirme solo con mirarte amor – Le confesó Asami.
Korra abrió los ojos totalmente avergonzada por sus acciones, cubriéndose con una mano el rostro.
- No… No te cubras Korra, déjame ver tu enrojecido rostro.
Sumisamente Korra deslizó con lentitud su mano por su rostro, momento en el que ingresó dos dedos al interior de Korra, haciéndola arquear su espalda liberando un fuerte gemido. Asami comenzó a penetrarla con lentitud, llevando sus dedos hasta el fondo de la anatomía de Korra, subiendo y bajándola por las sabanas, Korra estaba totalmente enrojecida, no controlaba su cuerpo, pero no quería ser ruidosa, por lo que se encontraba mordiendo el dorso de su mano, dejando escapar solo gemidos, en vez de gritos. Pronto Asami comenzó a aumentar la velocidad de sus penetraciones, arqueando sus dedos al interior, buscando el punto exacto de Korra, hasta que lo encontró. Korra agarró las sabanas con ambas manos mientras estiraba su cabeza para atrás, abriendo la boca en una muda señal de que Asami lo había encontrado, por lo que no la hizo esperar más, sus ataques comenzaron a ser más potentes, más rápidos, más vigorosos, mientras que acerco su cuerpo hasta el oído de Korra y comenzó a lamer su lóbulo, a meter su lengua en su oído y a besarlo, mientras respiraba fuertemente en él.
Las piernas de Korra envolvieron a Asami, dándole más libertad de movimiento – Está cerca – pensaba Asami, sintiendo exquisitamente como lágrimas de Korra caían por sus mejillas, mojando las suyas propias, como su musculoso cuerpo se tensaba, como podía sentir sus brazos envueltos en su cuello, su calor emanar de ella, y sus gemidos cada vez más irregulares. Se acercaba… y ella también estaba demasiado excitada como para no venirse con ella, pero no era la única que lo sabía.
Sin saber cómo se encontró de espaldas a la cama, con Korra posicionada entre sus piernas, con aquellos penetrantes ojos que evidenciaban el deseo que estaba por salir por sus cuerpos. Korra se sentó sobre una de las piernas de Asami, al tiempo que ubicaba una de las suyas bajo una de las de ella apoyando su otra blanca pierna sobre su hombro, permitiendo así la unión sus sexos. Asami sintió como su humedecido centro se resbalaba al contacto con el también humedecido sexo de Korra. Ella había pensado hacer lo mismo, pero su novia le había ganado.
- Quiero venirme contigo Asami – Le dijo Korra con una voz cargada de lujuria e inmediatamente comenzó a mover sus caderas, juntando sus sexos, permitiendo el contacto entre sus centros, sintiendo como esos se deslizaban, como amaban calor, como eran recubiertos por la esencia de la otra.
Asami estaba al límite, el ver a Korra así, con los ojos entreabiertos, mordiendo sus labios y moviendo sus caderas, en un esfuerzo por no desmoronarse ahí producto del deseo la llevaba a límites inimaginables de excitación. No quería agotar a Korra, quería prolongar ese contacto lo máximo posible, por lo que se levantó un poco, sujetándose de las caderas de Korra y comenzó a mover las suyas, yendo con cada embestida al encuentro de Korra.
- Oh Asami… - Jadeó Korra – No… Ahh… No aguantaré mucho…
- Espera Korra – Susurró exhausta Asami – Espera… Ahh… un poco… solo un poco…
- Ah…
Y comenzaron a moverse más rápido, frotando sus hinchados sexos con cada embestida, llenando la habitación de gemidos, gritos y sudor. Disfrutando la unión de sus cuerpos, el calor que emanaba de ellas, el sudor junto a otras cosas que empapaba las sabanas de la cama, la estrecha intimidad que estaban compartiendo. El reencuentro, el recuerdo olvidado. Pronto sintieron como sus piernas se tensaban, Korra cerró los ojos y entreabrió la boca, dejando escapar saliva por entre la comisura de sus labios acompañada de un desgarrador grito que abandonó su garganta, mientras su cuerpo daba pequeñas convulsiones, afirmándose de la pelvis y de un hombro de Asami, quien con los ojos entreabiertos no quería perderse ningún segundo del orgasmo de Korra, al tiempo que ella estaba sintiendo el propio, emitiendo un grito igual al de Korra, sintiendo como su cuerpo convulsionaba producto de todos esos movimientos y de todas esas emociones olvidadas, hasta el momento ese había sido el mejor orgasmo que había sentido.
Apenas ambas terminaron de gritar, cayeron rendidas de espaldas a la cama. Asami intentaba controlar su respiración, tomando aire con la boca mientras lo expulsaba por la nariz, por eso sonido podía escuchar que Korra estaba haciendo lo mismo, pero estaba demasiado agotada para voltearse hacia ella. Debía esperar un poco más.
Pasaron pocos minutos y un silencio se apoderó de la habitación en la que momentos antes solo abundaban gemidos y gritos de lujuria y placer. Asami ya recuperada se apoyó en sus brazos para observar como estaba Korra, es ahí cuando se dio cuenta que ésta, producto del esfuerzo físico y emocional, se había quedado completamente dormida, en la exacta posición en la que había caído.
Asami sonrió. Amaba demasiado a esa increíble mujer.
Con cuidado de no despertarla acercó su cuerpo hacia el de ella, ubicándose debajo, obligándola a posicionarse en su pecho, para así envolverla en sus brazos al tiempo que se despedía de ella con un beso en su frente.
- Buenas noches Korra. Gracias por esperarme... No sabes cuánto te amo mujer…
.
N. del A.:
Finalmente...
Espero haya sido de su agrado.
Ahora si, les digo con anticipación que no sé si la prox semana subiré, porque es año nuevo y todo eso... y tengo un cochino exámen -.-
Será maravilloso si ocurre, pero no cuenten con ello.
Así que como estoy insegura de todo les deseo un Feliz Año Nuevo! Coman mucho, bailen y disfruten ese día, porque para eso existe.
Nos vemos mis queridos lectores 3, ha sido un gusto compartir con ustedes este horrible 2015, espero sigamos juntos el 2016, en el cual tengo puestas todas las esperanzas arrebatadas por este malvado año.
Pd: Jueguen The Last of Us (PS3), un juego totalmente recomendable xd
Nos vemos!~
