Cap. 12 "Ataque y Decisiones Parte II"

Hermione volvió entrada la noche junto con sus padres, que fueron alojados en una habitación del tercer piso. Nadie dijo nada, necesitaban descansar sus mentes tanto como sus cuerpos.

Harry despertó muy temprano, recordaba haber soñado algo con el libro pero estaba tan agitado por lo trascurrido en las ultimas horas que de repente se vio otra vez en el desván bajo las escaleras de los Dursley, atrapado para siempre porque ellos no volverían. Y era verdad, ellos no regresarían.

Cuando bajo nadie estaba levantado todavía; por ello decidió recorrer la casa, esa casa que tanto le hacia recordar a Sirius, con la sensación en su interior de que quizás no tendría otro momento de privacidad y tranquilidad como el que se le presentaba. Se detuvo unos minutos en el estudio mirando el árbol genealógico de los Black, paso su mano sobre el nombre de su padrino y luego de unos instantes se encamino al que había sido el cuarto de Sirius. Los colores de Griffyndor adornaban las paredes y por unos instantes se sintió más cerca de el.

Cuando regreso a la cocina se encontró con Molly preparando el desayuno y decidió preguntar por Neville.

- Seguro despertara dentro de unas horas, a más tardar mañana. Esta mucho mejor - suspiro - ojala pueda ver a su abuela.

Mientras ella seguía cocinando Harry se perdió en sus propios pensamientos; fue la mano de Draco en su hombro la que lo volvió a la realidad.

- Como estas?

- Supongo que bien….solo aturdido

Comenzaron a desayunar y el resto se fue acomodando con el correr de los minutos. Los padres de Hermione se adaptaron muy bien a la nueva situación y comprendieron todo cuanto les fue explicado.

Antes de finalizar el desayuno una lechuza hizo su entrada logrando que todos guardaran silencio, era claro para todos que era portadora de malas noticias. Al fin sabrían los nombres de aquellos que fueron atacados.

La castaña tomo el diario luego de pagar al ave. Lo abrió lentamente sintiendo la expectación de los demás sobre ella. Paso un minuto. Su cara se endureció y bajo el diario hacia la mesa mirando a sus amigos a los ojos.

- Dinos Hermione...-pidió el pelirrojo-....dinos tras quien fueron.....

- Todos nuestro compañeros de año, han atacado a los Brown, a los Patil, a los Finigan, a los Thomas; pero también fueron contra todos los que estaban con nosotros el año pasado....en el Ejercito de Dumbledore – dijo lo ultimo mirando a Harry a los ojos – y no, antes que pregunten no hablan de si hay victimas fatales.

- A todos los que formaron el ED? – pregunto suavemente Ginny

- si, a todos. Aquí los nombran: "Abbott, Bell, Bones, Boot, Chang (Harry se estremeció), Corner, Creevey, Finch-Fletchley, Goldstein, Johnson, Jordan (los gemelos desaparecieron al escuchar el nombre y nadie los detuvo), Macmillan, Smith, Spinnet"; incluso han atacado a Marietta Edgecombe.

- ...Pero como obtuvieron los nombres...?.- pregunto Ron completamente anonadado - ....es imposible que no se hayan olvidado de ninguno...no hay manera...

- Si la hay – contesto Harry logrando que todos lo observaran – hay alguien que posee la lista completa con nuestras firmas inclusive...

- Umbrige.... – contesto la castaña – eso quiere decir que o se las dio por voluntad propia o la tomaron del ministerio...

- Tal vez esta bajo un imperius... - aventuro Ginny

- No lo creo – descarto Harry con un gesto – viniendo de ella, seguro que la entrego con gusto.

- Ahora solo nos resta esperar que Kingsley nos confirme el resultado de los ataques- sentencio la Sra. Weasley.

El auror arribo pasada la media mañana; los chicos se arrojaron sobre él hablando al mismo tiempo.

- Tranquilos, déjenme hablar – solicito gentilmente el hombre – se que esto no será fácil- todos retrocedieron unos centímetros para darle lugar – Vengo de San Mungo.

- Primero infórmanos sobre la abuela de Neville por favor – suplico Harry, esa respuesta era a la que mas temía.

- Lo siento Harry, pero Augusta no sobrevivió la noche....

Una punzada de dolor se extendio en su interior y sintió su estomago encogerse, Neville estaba solo como él; sus amigos bajaron sus cabezas en señal de respeto y dolor. El moreno miro nuevamente al auror invitándolo a continuar.

- Asesinaron a toda la familia Abbot...-comenzó despacio para darles tiempo de que entendieran lo que les comunicaba-....Belle......Edgcombe.... Finch-Fletchley- entre cada apellido los segundos eran eternos -.....y Smith

Eran tantos, Harry estaba horrorizado pensando en Katie Bell su compañera de quiddich; y al mismo tiempo estaba aliviado de que la lista por fin culminara. Entonces Kinsgley continuo hablando y el se obligo a escuchar.

- También asesinaron al padre de Anthony Goldstein, al matrimonio Johnson, padres de Angelina, al padre de Seamus Finnigan – Harry perdió el aire un momento y de lejos oía el llanto contenido de Hermione y Ginny – a la Sra. Chang – el moreno levanto la vista y la concentro en el auror – así como a su hija y a la Srta. Alicia Spinnet.

Nadie hablo, Harry no podía creer que Cho estuviera muerta, su casi novia....

- Y sus familias? – La señora Weasley pregunto en lugar de los jóvenes que no parecían reaccionar.

- Torturados o heridos, todos en San Mungo. Dumbledore esta allí, es un caos total. – culmino con resignación Kinsgley

- Es como la... la primera vez....-agrego Lupin cabizbajo

Harry ya no los oía, había comenzado a caminar hacia su habitación, ajeno a todo lo demás, demasiado abrumado para sentir otra cosa. Parecía que los adultos seguían abajo discutiendo, de seguro habría una reunión de la orden. Se sentó en la cama y apoyo sus brazos en sus rodillas inclinándose hacia delante con la vista fija en el piso.

Los otros debían de haber ido tras el por que sintió como se acomodaron en los alrededores.

Escucho como Ron consolaba a Ginny y Draco a Hermione, ellas lloraban ahora sin limitación alguna. Supo que el tendría que estar consolando a su novia pero honestamente no podía, ya que el estaba desconsolado; levanto la vista y la centro en el rostro de Ron, este mostraba palidez y un surco marcado por alguna lagrima que no había podido contener, Draco en cambio estaba afligido y serio tratando de contener a una Hermione que parecía no poder ser contenida.

Como un látigo, la verdad golpeo a Harry, e inmediatamente entendió la desesperación de su amiga, habia sido ella quien sugiriera la creación del grupo de defensa y sobre todo fue ella quien confecciono la fatídica lista...lista que llevo a todos a la muerte. Se paro de golpe y se arrodillo delante del rubio y la castaña; la tomo por la barbilla y la obligo a mirarlo a los ojos, Draco relajo su contención para que se moviera mejor.

- Escúchame Hermione – se extraño de que su voz no sonara quebrada –....escúchame bien....-ella bajo la vista nuevamente, el tomo aire y la obligo a que lo mirara-....no es tu culpa, si no los hubieran atacado por ser del ED lo hubieran hecho por cualquier otra cosa, tal vez por el solo hecho de conocerme o de asistir al mismo colegio....-aguardo un momento y continuo- Se que es difícil, sin embargo debemos continuar; encontrar la manera de aferrarnos a lo que nos queda y tratar por todos los medios posibles de que sus muertes no hayan sido en vano.....entiendes lo que te digo...?

La joven asintió levemente y se refugio en los hombros del rubio, que parecía superado por el gesto aunque respondió al abrazo y se mantuvo así, protegiéndola.

Harry hecho una ojeada a su amigo y vio que este estaba hablándole a su hermana al oído, de pronto recordó que Michel Corner había ido al ED por seguir a Ginny, ella también se sentía culpable.

Tomo aire. En un segundo analizo lo trascurrido, todas las muertes lo destrozaban pero ninguna como la de la abuela de Neville. Se prometió no dejarlo solo, apoyarlo, cuidarlo y protegerlo mas de lo que ya lo hacia. Al cabo de un rato cuando se sintió con fuerzas suficientes se acerco a Ginny; Ron al verlo se levanto para dejarle el lugar, Harry creyó que saldría hacia su amiga pero el pelirrojo se dirigió hacia el otro lado de la habitación para hablar con Luna.

Luna, la había olvidado por completo. La miro mejor y noto las lágrimas deslizándose en su blanco rostro, no pudo evitar pensar que si la tristeza tuviera forma humana seria ella la personificación de la misma. Volvió su rostro hacia Ginny y la abrazo con más fuerza.

No bajaron hasta bien entrada la tarde, nadie les pregunto nada y ellos no emitieron palabra alguna. Al caer la noche rendidos por una razón u otra se retiraron a descansar. Todo parecía rodeado por un aura gris, de tristeza. Lo mejor que podía pasar era que acabara ese bendito día.

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El retorno a clases todos los años comenzaba ese día, sin embargo dado lo acontecido les otorgaron a los golpeados estudiantes un día más.

Al despertar cada uno de los jóvenes aguardo por los otros, luego de que todos estuvieran reunidos bajaron a desayunar.

La casa parecía estar vacía y esto genero cierta incertidumbre en los amigos, al entrar en la cocina se encontraron con la Sra. Weasley cocinando mientras trataba inútilmente de no colmar de lagrimas las tostadas.

Ninguno quería preguntar, así que no le quedo mas remedio a Ginny que ser ella la que se acercara a su madre.

Camino hasta ella y apoyo su mano suavemente en el brazo para no asustarla. La mujer se giro hacia su hija y se percato de que todos la miraban.

- Mama......Ocurrió algo mas?

- Oh! No, no, por favor no piensen mal – se limpio las lagrimas rápidamente- no ha ocurrido nada mas, solo que hoy temprano en la mañana Neville ha recobrado el conocimiento....- nuevas lagrimas empañaron sus ojos -...fue tan triste....No derramo ni una lagrima, solo se quedo alli, inmóvil.

Harry automáticamente se encamino hacia la habitación de su amigo, golpeo suavemente pero nadie contesto. Giro el picaporte. La penumbra bañaba todo el lugar, sin embargo distinguió la figura de Neville al borde de la cama. Se acerco en silencio y tomo lugar junto a el.

- No voy a decirte cuanto lo siento o lamento, no habrá nada que la gente diga que pueda consolarte de verdad. Lo único que diré es que te entiendo y que estoy a tu lado.

Neville asintió levemente y siguió en su posición. Al cabo de unos minutos los demás ingresaron de uno en uno y sin decir nada solo se ubicaron alrededor de los dos y colocaron una mano sobre su amigo en señal de apoyo.

El tiempo corrió en silencio hasta que el abatido Neville pregunto a sus amigos por todo lo ocurrido y ellos despacio le contaron los sucesos. A la hora del almuerzo les subieron sándwiches y se quedaron juntos hasta la tarde en la que salieron de la habitación para que descansara. Junto a ellos había llorado todo lo que necesitaba.

Se pasaron el resto del día preparando todo para partir en la mañana.

Llegarían al colegio por red Flu, para evitar posibles ataques, así que a la hora indicada uno a uno fueron entrando en la chimenea y al cabo de unos segundos se encontraban en el despacho de la profesora McGonagall. Neville fue el ultimo en pasar y la profesora, en una demostración muy rara en ella se paro de su asiento, se acerco a él y coloco una mano sobre su hombro. Trato de decir algo pero no pudo. Les indico la salida y continúo con su trabajo.

Mientras caminaban hacia sus dormitorios, a la mayoria de ellos los asaltaban las mismas dudas: con cuantos de sus compañeros se encontrarían al llegar a la sala común?; Cuantos de los sobrevivientes regresarían hoy al colegio?; los culparían de algo?

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Caminaba por los oscuros pasillos de la Mansión Riddle respondiendo al llamado de su señor. Estaba casi seguro de la razón de su pedido, a Lord Voldemort le satisfacía saber el daño causado por su último ataque.

Saludaba a los ocasionales mortífagos que cruzaban su camino sabiendo quien era cada uno a pesar de las mascaras blancas cubriendo sus rostros; realmente odiaba ese lugar y deseaba que todo acabara pronto. Estaba cansado de fingir que no le importaba.

Entro en la última habitación y se arrodillo a esperar que le dieran permiso para acercarse.

- Mi señor me mando a llamar.....

- Hace mucho que no se de ti Severus...ya pensaba que habías cambiado de bando-Voldemort hablaba mientras acariciaba a la serpiente en su regazo y con su otra mano invitaba al profesor de pociones a acercarse.

- Jamás milord, solo que Dumbledore me ha tenido ocupado con los últimos...acontecimientos - relajo su mente y selecciono las escenas que le dejaría ver a su maestro. No se equivoco, sintió la invasión a los pocos segundos.

- Justo a lo que quería llegar!, cuentame que ocurre con nuestro amado director – una curvatura en sus labios indicaba la burla carente en el frío tono.

- Ha estado realizando reuniones con la orden casi todos los días, al igual que con el ministro. Por supuesto que también ha estado preparando el regreso de los alumnos al colegio de la manera mas segura.

- Ahh por supuesto, sus preciados alumnos....hablando de alumnos, como se encuentra el señor Potter?

- No lo he visto personalmente, sin embargo se por lo que he oído que tanto él, como la sangre sucia y los traidores a la sangre están devastados; fue un gran golpe mi señor – bajo su cabeza en señal de respeto.

- Lo se....! y puedo asegurarte que es solo el principio. Ahora retírate y mantente en contacto Severus – era una advertencia no una solicitud.

- Si mi señor – realizo otra reverencia en señal de despedida y volteo para salir del lugar ocasionado el usual fru-fru de su tunica.

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Salieron del despacho de la profesora esperando encontrar gente en los pasillos, pero estos estaban desiertos. Decidieron primero dejar a Luna en su sala común y luego a Draco, no creían que su visita a la torre de Griffyndor hoy fuera bien recibida.

Cuando llegaron al retrato de la dama gorda Hermione susurro la contraseña, esta les hecho una mirada apenada y les dio paso.

La sala común se encontraba vacía sin embargo no sabían si era que no habían llegado aun sus compañeros o si se encontraban en sus dormitorios, así que decidieron ocupar su acostumbrado sitio junto al fuego para relajarse un poco.

- Neville, estas seguro que estas bien aquí? Podrías haberte quedado unos días en Grimmauld Place – Ginny estaba preocupada por su amigo.

- No...Prefiero estar aquí que estar solo allí – todos lo estaban observando – no se preocupen, se que lo hacen y no es necesario. Lo único que realmente lamento es no haber podido despedirme de ella.

Neville se había enterado poco después de despertar que el funeral de su abuela ya se había realizado dado que no se sabía cuando él despertaría y no se podía esperar mas. Asimismo lamentablemente tampoco podría ir a visitar su tumba en el corto plazo.

- Las personas que amamos jamás nos abandonan – Harry lo miro a lo ojos para demostrarle su apoyo – no lo olvides.

- Gracias....

Con el correr del tiempo ingresaron más compañeros que se fueron acomodando por todo la sala común. Para la hora de la cena ya eran notables las ausencias. Ninguno de los compañeros de año de los chicos había regresado, tampoco muchos de los otros cursos. Al llegar al gran comedor verían como estaban afectadas las demás casas, exceptuando a Slytherin.

Al entrar al gran comedor se ubicaron en el final, observaron las demás mesas, solo para notar que estaban igual que la de ellos. Draco a pesar de lo pensado se les unió en silencio.

- No toleraría escuchar sus comentarios – agrego para sus amigos mientras se sentaba entre Harry y Hermione.

- Tranquilo, no hay problema – contesto el moreno.

En ese momento el profesor Dumbledore se puso de pie y el silencio se adueño de la estancia.

- Queridos Alumnos; primero quiero comunicarles que gran parte de sus compañeros, hoy ausentes, se reincorporaran mañana debido a los tristes acontecimientos acaecidos en sus familias. Segundo, pero no menos importante, quiero instarlos a unificar sus fuerzas olvidando sus diferencias para afrontar estos tiempos oscuros que nos aquejan – Ron hecho una mirada a Harry que claramente decía " no voy a unirme a Slytherin" – Cambiando de tema sepan también que se implementara una nueva materia denominada "Defensa no Mágica" y será impartida por el Profesor Anthony Bairne. – Los muchachos se miraron sin hacer comentario – Ahora disfruten de la cena.

Al finalizar, lentamente fueron vaciando el gran comedor. Se dirigieron hacia la sala común de los leones, nadie les dijo nada por que Draco y Luna estuvieran allí; aunque simplemente no les importaba. Sabían que había llegado la hora de enfrentar lo que se avecinaba. No mas lamentos y no mas lagrimas. En silencio hicieron la promesa de no rendirse hasta el final. Era la hora de pelear.

Fueron sacados de sus cavilaciones por un prefecto de séptimo que los observaba de pie junto a los sillones.

- Si? – pregunto Ron

- El director te envía esta nota Potter.- una vez cumplido su cometido se retiro.

- Que dice Harry? – inquirió la castaña

- Nos espera en su despacho. Vamos.

Se levantaron y fueron hacia la gárgola.

- Ranas de chocolate – pronuncio Harry.

Al cabo de unos segundos se encontraban subiendo las escaleras. El moreno toco suavemente la puerta.

- Adelante – pronuncio la suave voz del director.- Los estábamos esperando – señalo a si mismo y al capitán Bairne – tomen asiento.

Una vez que cada uno de los jóvenes tomo su lugar el director prosiguió.

- Como imaginaran fueron llamados para poder confirmar el comienzo de su entrenamiento y de sus clases especiales. He decidido que debemos incrementar el nivel que llevaban. – Ron hizo una mueca de resignación – Primero arreglaremos el horaria del capitán para que el pueda comenzar a planificar lo que se dará a sus compañeros.

Todos posaron sus ojos en el hombre que se había mantenido en silencio.

- La idea de dar clases a sus compañeros es para que pueda permanecer en el castillo así si tenemos que modificar nuestro encuentro no habrá problema. Creo que lo principal será, dado el cambio de planes, comenzar con un entrenamiento físico exhaustivo; – todos asintieron – por ello nos encontraremos todos los días a las 6.30 horas en los terrenos del castillo – Ron soltó un pequeño suspiro de horror – posteriormente incrementaremos los contenidos de acuerdo al avance. – se giro hacia el director y le dijo – con su permiso Dumbledore.

- Hasta luego profesor Bairne. – Mientras se oía la puerta cerrarse el director se enfoco en los jóvenes – Bien, zanjado ese tema proseguiremos con las demás clases, se que al principio les costara y hasta les resultara abrumador pero no queda otra salida.

- Entendemos profesor – aclaro Harry.

- Se que lo hacen. Bien, ahora las clases especiales continuaran después de cenar en el mismo lugar, se intercalaran como hasta ahora. Sus clases particulares conmigo serán mucho mas duras, pero la situación lo amerita. Como verán les quedaran solo los fines de semana para ponerse al día con las materias – nuevamente asintieron sin comentarios – Harry, no estoy seguro de lo voy a decir, sin embargo puedo suponer que varios de tus compañeros cuando regresen o tal vez no tan enseguida, propondrán que las clases del grupo de defensa regresen, si se lo que estas pensando, pero debes entenderlos. Muchos de ellos hallaran la fortaleza para seguir aunque no querrán ser ya nada mas que meros espectadores en esta guerra. No contestes ahora – agrego rápidamente al ver que el muchacho iba a decir algo – solo quiero que lo pienses y elijas lo que quieras hacer, solo tu tienes la decisión sobre ello. Nadie puede reclamarte nada si dices que no, tal vez ellos no lo entiendan pero es verdad que ellos no saben muchas cosas. Ahora, vallan a descansar, mañana les espera un día duro.

Caminaron de regreso a sus salas comunes, Draco fue invitado a quedarse esa noche con ellos, ya que ni Seamus ni Dean habían regresado aun. Se desearon buenas noches y trataron de dormir enseguida.

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Trataba de que el aire entrara en sus fatigados pulmones, pero parecia una tarea imposible. Corría. Obligaba a su mente a seguir adelante, una pierna delante de la otra; no podía rendirse. Faltaba tan poco para la libertad. Sintio como sus musculos se tensaban hasta el límite permitido; sin embargo se ordeno no caer. Solo unos metros mas. Sus rodillas fallaron y cayo estrepitosamente al fango, su cara golpeo la tierra con tal brusquedad que lo dejo más atontado de lo que estaba. Se quedo inmóvil; escucho pasos que se acercaban. Todo había terminado para el.

- No seas tan melodramático Ron – exclamo el rubio casi en el mismo estado que el pelirrojo –....todos estamos cansados....levántate de una bendita vez!

- Nunca creí que estuviera tan fuera de forma – comento Hermione refiriéndose a si misma – realmente debería ser una clase obligatoria para todos los años – tomo aire – los magos están muy fuera de forma....

- El único que no esta así es Harry – dijo un casi desfallecido Neville

- Es porque vivir con los Dursley te obligaba a tener ciertas habilidades físicas tanto para realizar las tareas como para eludir los castigos – todo esto lo decía mientras levantaba a su amigo, que parecía completamente desmayado, con ayuda de Draco.

- ....A...gua...agua – reclamo Ron con lo que le quedaba de voz - ...nunca.....ejercicio....muggles....dormir....

- Vamos a ducharnos que nos alcanza el tiempo justo para llegar a desayunar – dijo Ginny.

Como si fuera magia, la palabra desayunar despertó nuevas fuerzas en Ron que puso mayor voluntad para ayudar a sus amigos a cargarlo.

- OH Ronald, jamás cambiaras!!! – casi grito una exasperada castaña. Todos rieron de acuerdo.

Al cabo de unos veinte minutos se reunieron en el comedor, Harry casi arrastrado por un famélico pelirrojo. El comedor estaba todavía casi desierto, solo algunos madrugadores se hallaban alli. Al ver entrar al grupo los observaron brevemente y luego siguieron con sus platicas.

Los amigos se sentaron todos juntos y en silencio se dedicaron a devorar lo que podian. Cuando llevaban un buen rato alli vieron entrar a Seamus y a Dean. Estos se acomodaron en unos lugares cercanos. El contacto visual entre los dos grupos fue un tanto incomodo, todos se saludaron primero con un asentimiento de cabeza. Fueron las chicas las que rompieron el silencio.

- Lamentamos lo de tu padre Seamus. Puedes contar con nosotros para lo que necesites – dijo suavemente Hermione. Todos asintieron al comentario de la castaña.

- Gracias, lo se. – contesto el joven con voz ronca.

- Dean tu familia como se encuentra? – pregunto Ginny.

- Todavia no los daran de alta, estan bastante heridos por los cruciatus pero los sanadores son optimistas.

Harry no pudo evitar sentirse culpable, al igual que Hermione que bajo su cabeza. El rubio se apresuro a colocar una mano en su hombro, ya que se hallaba a su lado.

- Se que no servirá de nada ahora pero quería pedirles disculpas.....- comenzó Harry a decir cuando fue interrumpido por Seamus.

- No, no digas nada porque no fue tu culpa ni la de ninguno de ustedes – completo mirando a Hermione – estamos en guerra. Todos somos blancos. – ahora fue su mejor amigo el que asintió. Esto alivio un poco a los jóvenes, que prosiguieron con su desayuno en silencio.

Las clases de la mañana resultaron difíciles y para la hora del almuerzo los jóvenes estaban en un estado lamentable. Almorzaron despacio y partieron a sus respectivas materias. Ron perdió diez puntos por dormirse en dos de ellas, sus amigos tuvieron suerte de que no les ocurriera lo mismo.

Cuando terminaron las clases, corrieron a sus habitaciones a dormir una siesta, ya que ellos tenían "actividades extracurriculares". Se pusieron de acuerdo para que todos se despertaran entre ellos para poder asistir a las mismas.

Esa noche les tocaba con Remus, que por suerte fue leve y solo les hizo repasar lo visto antes de las vacaciones y los dejo ir. Antes de dormir pasaron por las cocinas para cenar algo. La mañana siguiente les esperaba el mismo esfuerzo.

La primera semana fue la más difícil. Luego de la clase de Remus les toco con Snape y este literalmente los masacro con pociones. Es decir los ataco con pociones al mismo tiempo que con magia para que aprendieran que un mago puede defenderse y atacar con ellas. Lastima que los jóvenes no tenían ni las pociones ni los conocimientos contra los hechizos que usaba Snape. El único que salio mejor parado en ese sentido fue el rubio, pero igual termino bastante lastimado. La tercera noche de esa primera semana les toco su primera clase con el capitán Bairne; y para asombro de ellos fue la mejor que tuvieron. El hombre se dedico a mostrarles las armas que usarían y los introdujo en la historia de las mismas. Fue la noche mas tranquila. La noche siguiente no les fue tan fácil, tuvieron nuevamente a Remus y esta vez los hizo utilizar lo que sabían entre ellos obligándolos a atacarse de verdad. El ultimo día se encontraron con Dumbledore pero para decepción de Hermione no les enseño nada nuevo, aunque eso no quiso decir que no los hiciera trabajar o no aprendieran, los obligo a transformarse en animagos y los hizo ejercitar sus puntos mas fuertes. Para ello hizo que la sala de los menesteres se transformara en un oscuro bosque. Los que eran capaces de volar debían recoger objetos, trasladarlos, sobrevolar para obtener información, infiltrarse, etc. Lo mismo para los que estaban en tierra. Todo sin realizar ruido alguno, cosa en la que fallaban estrepitosamente. En ese momento entendieron que no era tan fácil como solo convertirse en animales. Debían sacarle el mayor provecho a su habilidad.

Por suerte el director le aviso a la enfermera que quizás algún joven necesitaría sus servicios por las noches y que debería atenderlo sin realizar preguntas y sin que ningún visitante ocasional del alumnado tomara conocimiento de ello, así que a nuestros amigos solo les quedaba seleccionar al que estaba en peor estado y ese era el privilegiado que recibiría los cuidados. El resto se contentaba con los primero auxilios que podían brindarse entre ellos. Todo esto culminaba con que algunos presentaran claras señales de daño, por supuesto que cuando sus compañeros preguntaban inventaban excusas, algunas creíbles otras no tanto, pero parecía que siempre eran aceptadas.

El fin de semana llego como un alivio a sus adoloridos cuerpos, aunque no pudieron descansar tanto como hubiesen querido, tenían que hacer las tareas pendientes. Gracias a Hermione fraccionaron el tiempo para cada una de ellas, aunque los hombres eran mucho más lentos según la castaña. Dado su atraso con las tareas pasaron el entrenamiento de quiddicht para el domingo a la mañana, les extraño que no hubieran llovido quejas de los otros integrantes del equipo. Todos parecían aceptarlo muy bien. Demasiado según Hermione.

El domingo por la tarde estaban liberados por fin de sus obligaciones y se dedicaron a descansar bajo la sombra de un gran árbol.

- Sigo insistiendo que es muy rara la actitud de todos. Creo que algo sospechan...o peor algo planean – comento una muy inquieta castaña mientras miraba hacia todos lados en busca de algo sospechoso.

- ya basta Hermione, estas paranoica!- contesto el pelirrojo ganándose una mirada mortal de parte de su amiga.

- yo pienso igual que Hermione – agrego Ginny – mis compañeros de curso no han preguntado nada de nuestras actividades cuando esa siempre fue su fascinación dado que Ron es mi hermano y suponían que algo sabría.

- Creo que solo hay que dejarlo pasar – dijo Draco – ya veremos que ocurre.

- Si, estoy de acuerdo – Luna asentía al comentario de Neville.

Harry se abstuvo de introducirse en el debate, en su recordaba lo que Dumbledore habia dicho en su oficina. Pero por mas que lo pensaba no creía poder responder afirmativamente cuando la pregunta fuera hecha, cuando hacerlo?, apenas podían con todas sus actividades y obligaciones; quizás mas adelante, cuando se acostumbraran a dormir poco y no fuera tan pesado. Bueno por lo menos el haría el intento de poder conseguir unas dos horas de su tiempo; no podía obligar a sus amigos a seguirlo en esto, bastante se esforzaban. Ya vería.

- Harry?- pregunto Ginny - donde estas? – paso una mano por el cabello de su novio.

- Solo divagaba

Ella, sabiendo que no era del todo cierto, comprendió la actitud y le brindo su apoyo incondicional. El siempre se llevaría la peor parte y no debían olvidarlo.