Futuro incierto

Ecos del pasado

Capítulo 12

Verdades del pasado

Hace unos cuantos minutos que Sigma había llegado al cuartel general, caminando por su propio pie, era increíble que lograra aquello al recibir tal daño, los Lifesaver y Cain no tardaron en atenderlo y llevarlo cuanto antes a la enfermería, quedando a cargo de la investigación del Irregular la científica Charlotte.

Aquel Maverick yace sobre aquella mesa metálica con el cristal azul de su frente hecho completamente añicos, tiene unos cuantos daños menores que su mismo sistema de autor reparado se encarga de arreglar. La científica pidió estar sola en aquella investigación pero en constante comunicación con el exterior, sabía que era una tarea sumamente riesgosa (sino que hasta suicida) pero no quería que nadie más saliera lastimado, mucho menos el Dr. Cain.

Aquel Irregular no parecía mostrar signos de despertar pronto. Estaba en un profundo sueño del cual no parecía ser capaz de despertar. Aun con eso, la joven científica estaba en constante alerta, a cualquier pequeño ruido del escáner o que las computadoras realizaban, siempre le daba un sobresalto. Sus manos le tiemblan un poco aunque realmente trata de mostrarse tranquila. Con tableta en mano, va registrando todo lo que va observando por medio de su voz y algunas veces con ayuda de un bolígrafo especializado.

-Sus circuitos interiores están en perfecto estado -toca con el dedo índice y medio la mejilla derecha del reploid- tal como dicen las lecturas, su piel sintética está hecha de la misma aleación ligera de la que está hecha la del reploid X, de hecho, toda su construcción interna tiene bastante similitudes, distinguiéndose solo por la apariencia externa.

Aparta su mano lentamente, esta vez llevándola a hasta aquel largo cabello rubio que el Irregular posee, tocándolo con sumo cuidado al analizarlo ante el tacto. Sin embargo, en el acto, una fría mano sujeta firmemente su muñeca, atrapándola, el Irregular abrió los ojos, mirando fijamente a Charlotte.

Muchas veces se ha dicho que la primera reacción ante el pánico ha sido siempre la de parálisis absoluta, esto fue lo que le ocurrió a esta chica rubia; sus ojos abiertos como platos solo estaban posados sobre los de este Irregular, su estomago se siente con un profundo vacío y su respiración es bastante agitada. Sus manos tiemblan bastante, ni siquiera pudo sostener por más tiempo aquella tableta de registro, tampoco pudo prestar atención a que al caer, no emitió sonido alguno. Con una gran rapidez, el Maverick atrapó la tabla en el aire con su mano libre, mirando muy fijamente aquel objeto. Con calma, soltó la mano de la científica, enfocando su atención en la tabla que ha atrapado, leyendo atentamente el documento frente a él.

-... ¿acaso es Sigma aquel que ha luchado contra mí en ese laboratorio abandonado? –dice aquel robot.

La científica tuvo que tomarse un par de minutos antes de responder, inhalando y exhalando un poco de aire al tratar de calmarse.

-S-si...-traga un poco de saliva- el c-comandante Sigma de los Irregular Hunters...

Aquel irregular siguió leyendo el documento. No parecía prestar mucha atención a Charlotte a pesar de estarla escuchando. Le interesaba más lo que estaba escrito que la presencia de la científica.

-... ¿tiene usted algo con lo que pueda escribir?

-S-sí...dame un segundo...-dice Charlotte.

Lleva su mano derecha hacia su bolsillo derecho de su bata de laboratorio donde saca un bolígrafo negro que le acerca con precaución aquel reploid. No podía entenderlo, aun sentía algo de miedo pero resultaba que este Maverick estaba actuando completamente contrario a todo lo registrado ya que era "incapaz de razonar".

Irregular rojo toma el bolígrafo, pero a pesar de eso, aún se sentía que ignoraba parcialmente la presencia de Charlotte en la habitación. Sólo hizo una pequeña anotación en el documento contenido en la tabla, devolviéndole tanto el bolígrafo como la tabla a la doctora. Aquel documento resumía los acontecimientos de ese encuentro, mostrando al Irregular Hunter encargado como Sigma contra un Irregular desconocido. Había escrito la palabra "Zero" junto al campo del Irregular. Una rápida leída fue lo que hizo que aquella chica se calmara un poco más. Su miedo se estaba comenzando a transformar en curiosidad.

-Entonces tu nombre es Zero -lo observa detenidamente- dime ¿sabes quién es tu creador y por qué estabas en ese lugar?

-Sé que mi deber era cuidar de ese lugar –responde Zero- y destruir a todo aquel que se atreviera a profanarlo, eso es todo lo que sé... pero hasta eso ha perdido importancia para mí

-Ya veo –Charlotte lleva su dedo índice sobre sus labios en señal de concentración- creo que podría descubrir algo si analizo la memoria de tu sistema central de control -le da un pequeño sobresalto- c-claro que no lo haré si no quieres, aunque es recomendable para ver si no tienes daños que pudieron causar tu descontrol...e-es que causaste muchos p-problemas y es mi deber averiguar por qué...

-No, gracias, si tengo daños o no, ya lidiaré con ellos –Zero se levanta lentamente-

Inconscientemente las manos de la rubia fueron directo hacia los hombros de Zero tras dar un grito ahogado, no fue un movimiento brusco, más que nada fue una reacción causada ante una inexplicable preocupación parecida a la que sienten las personas que trabajan con algo sumamente delicado. El Irregular no hizo más que girar su cuerpo para esquivarla. En esa posición, pudo haber lastimado severamente o hasta matado a Charlotte, quien no se dio cuenta que descubrió sus puntos vitales ante un ataque proveniente de Zero, pero el reploid prefirió no atacar, contrario a su instinto de hace apenas unas horas, y se retiró velozmente a la salida de la habitación.

-¡Espera, Zero! –la rubia se apresura a ir hacia él- ¡te van a matar si sales primero que yo!

-Pueden intentarlo los que gusten

-Por favor –Charlotte se detiene justo junto él- déjame ayudarte aunque sea con esto...todos saben que eres el enemigo menos yo, puede que yo no te agrade pero lo menos que quiero ahora es que alguien salga lastimado... te lo suplico, déjame decirles a todos que no hay de qué preocuparse

El Irregular se detiene frente a la puerta, posando una mano sobre la misma. Analizaba atentamente las palabras de Charlotte. Quería saber si sus sentimientos eran genuinos o fabricados.

-Entiendo, no quieres que nadie salga lastimado... entonces, procuraré no destruir a nadie a mi salida

Zero empuja la puerta, abriéndola de par en par mientras sale al pasillo. Miraba muy fijamente a todas direcciones, analizando las posibles amenazas a cada dirección. Un gran considerable número de Hunters están por el largo pasillo, todos se pone muy alertas al ver al Irregular salir, pensaron que le había hecho daño a Charlotte así que se preparan para el ataque.

-¡esperen!

Aquel grito salió del interior de la habitación, confundidos, deciden esperar un poco más. Zero sólo se limitó a observarlos, para después caminar con calma entre los Hunters. Se mantenía en alerta por si uno decidía atacar de pronto, pero a la vez, sin lucir amenazador. Tras él sale una muy preocupada Charlotte, mientras corría repetía una y otra vez a los reploids que esperaran hasta que resbala por el suelo cayendo bocabajo, poco a poco va levantando su rostro, sus anteojos bajaron hasta quedar en medio de su cara aunque algo agrietados y una gran marca roja sobre todo su rostro del golpe que se dio, sus ojos se ven un tanto llorosos debido al dolor.

-Esperen...he logrado repararlo...tenía una falla en su sistema central de control...no hay de qué preocuparse... infórmenle al Dr. Cain cuanto antes...

Zero sólo se detuvo al ver a Cain, acompañado de X quien se encontraba frente a él por si algo sucedía, muy oportunamente habían decidido comprobar que Charlotte segu. El Hunter miraba muy tenso al rubio, procurando mantenerse listo para reaccionar ante cualquier amenaza. La científica (que ocultó sus anteojos en el bolsillo de su bata) le había explicado la situación a ambos, inclusive les había mostrado la tableta donde estaba registrado todos sus datos y de su supuesta reparación que le había hecho. Si había mentido era para que no trataran de hacerle daño a Zero o de intentar retenerlo, en serio que temía bastante que un reploid tan fuerte hiciera tanto daño en la base, sobre todo si su maestro y su amigo tienen riesgo de salir lastimados.

-Así que tu nombre es Zero... –X mira atentamente al Irregular- ¿pero qué es lo que buscas?

-La salida de este lugar –dice secamente el reploid rojo.

-Después de que la encuentres ¿qué es lo que harás? ¿a dónde irás? –dice Cain.

-Aún no lo sé –responde Zero.

-Por lo que he visto de tu información, tu creador te ha diseñado especialmente para la batalla, ya hemos tenido la oportunidad de ver todo tu potencial, Zero -esboza una sonrisa tranquila- ¿qué te parece si te unes a los Irregular Hunters?

-¡Doctor pero él...! –exclamó Charlotte, acercándose a su mentor al estar alarmada.

Cain solo levanto la mano en señal de que su alumna se detuviera.

-Sé que todos merecen una segunda oportunidad, si realmente lo que causó que te volvieras un Maverick fue una falla que ya está arreglada, no veo el impedimento de que puedas ser un Hunter, préstanos tu fuerza, Zero, lo que nosotros buscamos es mantener la paz y armonía entre los seres humanos y los reploids, tus acciones pasadas seguramente quedarían perdonadas si esta vez usas tu potencial para la justicia

-...lo pensaré –responde Zero.

-Doctor –X se gira hacia el anciano- ¿está seguro de esto?

-Por supuesto, puede que no lo noten, dentro de toda esa confusión que este reploid siente, puedo notar ese mismo espíritu de lucha que tú tienes, X, puede que nunca sepamos los motivos de su creación, pero sin duda alguna no se quedará de brazos cruzados ante quienes necesitan de su ayuda

-Está bien, confiaré en usted –dice X.

Muy a pesar de sus palabras, el reploid azul no podía evitar sentirse preocupado, esperando que ese feroz guerrero no se vuelva a salir de control.


Tres días han pasado desde que Zero ha regresado a ser un reploid, nadie conocía su ubicación pero estaban seguros de que se encuentra aun en ciudad Abel. Sigma ya casi se recupera por completo, aunque todos habían notado que algo había cambiado en su comandante, no obstante, nadie sabía decir que había sido. Cain aún seguía al tanto de sus reparaciones, realmente nunca se imaginó que alguien como Zero pudiera existir y eso lo llenaba de una angustia que trataba ignorar por el momento.

Charlotte había ido con un equipo de investigación hacia el laboratorio abandonado donde había estado Zero aunque no encontraron nada de información, parece que el mismo reploid rojo había destrozado todo en su frenesí, por lo que se dieron por vencidos, lo que le dio tiempo de regresar al laboratorio a contarle todo a Zion, además de continuar con los detalles de terminar el nuevo cuerpo que le estaba construyendo, cuando este había sido terminado, el cambio de un cuerpo a otro había sido un completo éxito aunque les tomó a ella y a los 3 últimos camaradas de la expedición que quedaban casi todo un día trabajo y un medio día más para construirle una armadura color verde obscuro que le hace lucir como cualquier Lifesaver fabricado en el laboratorio.

Por lo que aquel 18 de Noviembre marcaba un rotundo éxito que solo aquellos tres infames celebraban a lo grande. Charlotte había decidido que ya no quería sentirse más culpable de lo que ya se sentía, recordaba las palabras del doctor: "las malas acciones del pasado se enmiendan con las buenas acciones del presente" por lo que decide tomar su motoneta e ir directamente hacia la base de los Hunters, es tiempo de que se sepa toda la verdad.

En su mente solo puede imaginar el sinnúmero de posibilidades que su confesión puede causar, todas terminaban muy mal, sabía que había posibilidad de incluso quedar detenida por los Hunters en ese mismo instante, pero ya no le importaba esto, solo quería volverse a sentir libre de toda culpa.

Lo siguiente que ocurrió fue tan rápido que ni el cerebro de la chica pudo captarlo; ya cuando se había dado cuenta, estaba ahora por aires con quemaduras en su cuerpo al presentarse una repentina explosión. Lo que ocurrió es que no se había dado cuenta que un mecanoloid helicóptero en forma de abeja, mejor conocido como Bee Blander, la había estado siguiendo, fue enviada por sus antiguos compañeros al saber las intenciones de Charlotte, por lo que ahora ya no hay razones para mantenerla con vida.

El mechaniloid había disparado un misil que cayó a unos cuantos metros frente a la científica, por lo que la explosión la alcanzó sin remedio, siendo así que la mandaran lejos a gran impulso. Su cuerpo rebota una sola vez antes de caer completamente sobre el suelo. Todavía le dio tiempo de ponerse de pie antes de ver como el Bee Blander vuela de regreso hacia ella con toda la intención de atacar. Charlotte da un gran grito de terror, se da media vuelta y decide correr en medio de la carretera del puente que está a unos cuantos kilómetros del cuartel general a toda velocidad. Esta vez el siguiente misil que es disparado impacta a unos cuantos metros de distancia que derrumba parte del puente y consigo, bloqueándole la única salida que le quedaba a la chica.

El gran Bee Blander lanza un tercer misil, pero ese es interceptado por Zero, quien corriendo a lo largo del puente, destruyendo el misil antes de que impacte, partiéndolo en dos con su sable, y ambas mitades vuelan descontroladas hacia el cielo antes de estallar a la lejanía. El reploid rojo se le hizo bastante extraño ver este helicóptero de ataque por la ciudad, por lo que decidió seguirlo hasta que pudo notar que estaba siguiendo a la cientifica.

El Bee Blander iba a atacar con unas metralletas incorporadas en su cubierta, pero Zero lanza su sable, atravesando la cabeza del mechaniloid, el cual va cayendo a la carretera estando derrotado. Por si esto no fuera poco, otros dos mechaniloids se van acercando, esta vez teniendo como objetivo al reploid rojo, así que comienzan a disparar por medio de las ametralladoras que tienen justo en el frente de la cabina, lo único que Charlotte puede hacer es voltear hacia donde se encuentra su salvador al sentirse sumamente preocupada por él.

-¡Zero! –exclama la chica.

El reploid rojo corre entre los disparos, esquivándolos mientras recupera su sable, aunque sólo para lanzarlo nuevamente hacia sus enemigos, destruyendo a uno de ellos con su sable giratorio, pero el mismo sable vuelve a su dueño en el aire, quien ya se dirigía al segundo, saltando esquivando sus disparos y destruyéndolos de un puñetazo. Quien viera esa escena realmente no podría creer lo que observa; Zero realmente tiene un talento nato a lo que combate se refiere, ahora es perfectamente entendible cómo es posible que fuera capaz de superar al líder de los Irregular Hunters.

Al destruir al segundo atacante, Zero estira su brazo hacia el sable que ya venía en camino, atrapándolo en el aire. El sable no era un búmeran, por lo que no volvía normalmente, pero gracias al lanzamiento que le hizo, le dio un efecto de parábola y simplemente avanzó hacia un punto en el que el sable iría.

-Increíble... –murmura Charlotte, estando completamente impresionada.

La chica trata de caminar hacia él pero solo entonces empieza a sentir un muy punzante dolor en el costado derecho de su cuerpo se empezó a hacer un tanto fuerte por lo que tuvo que llevar su mano izquierda hacia el lugar donde siente el dolor. Afortunadamente no está sangrando aunque parece que si se lastimó en el rebote que dio contra el suelo, agregando las cuantas quemaduras que tiene en las piernas, parte del pecho, manos y antebrazos.

-Será mejor que te lleve a la base para que te revisen los Lifesavers –dice Zero- en lo que te recuperas, investigaré quién envió a esos Mechaniloids y porqué

-Ugh...está bien –Charlotte piensa un poco- aunque tengo algo que decirte sobre lo ocurrido...

-Zero mira atentamente a Charlotte- ¿qué es?

-Yo sé quiénes son los responsable de esto –la científica traga un poco de saliva- ellos querían matarme porque...

Sus palabras son interrumpidas por una gran cantidad de mechaniloids en forma de pequeñas avispas que se ven llegar cubriendo parte del otro lado del puente, también van apareciendo aquellos tres chantajistas armados con pistolas de energía que no tardan en apuntar hacia el reploid y la chica. Zero observó atentamente a todos esos enemigos. Sabía que estaban en dificultades, y no podía moverse sin dejar indefensa a Charlotte, pues sería atacada por el grupo de enemigos que Zero descuidara.

-Entréganos a la chica, reploid -dice el líder de los tres- bien sabes tú situación, no puedes atacarnos sin que te consideren un Maverick y los Hunters vengan por tu cabeza en solo cosa de segundos

-Deberían preguntarse ustedes mismos si vale la pena apostar sus vidas en eso –responde Zero.

-¿Tú qué rayos sabes? -responde enfadado aquel científico- no eres más que una mísera herramienta. Esa mujer debe morir, ella y el vejestorio de Cain han traído a este mundo un enorme problema, las cosas volverán a hacer como en la época en la que Wily vivía -posa su mirada en Charlotte- siempre has sido la perrita faldera de ese maldito anciano, todos nosotros te odiamos desde el momento que preferiste a ese maldito de X sobre todos nosotros y nuestros maravillosos avances

-¡Se equivocan! –exclama la rubia- ¡su ambición los ha vuelto completamente locos, yo nunca quise participar en sus horrendos experimentos, ustedes me obligaron!

-Entonces, ya está decidido el destino de esos tres –dice el reploid rojo.

Aun con esas palabras, Charlotte da unos pasos hacia enfrente.

-Zero, desgraciadamente estamos solos en esto, atacarlos a ellos va hacer que vuelvan a considerarte un Irregular –ella se gira hacia atrás- tengo que asumir las consecuencias de mis acciones -sonríe con debilidad- la única alternativa que tenemos es que vayas a la base y pidas ayuda, sé que podrás llegar en poco tiempo

-Será tu decisión –Zero posa una mano sobre el hombro de Charlotte.

El reploid avanza directamente hacia el grupo de Mechaniloids, dejando a la científica tras ella. La chica solo asiente con su cabeza, consciente de que está a punto de enfrentarse a su destino. No dio ni un paso completo en cuando ve como una pequeña garra aérea conocida como Sky Claw, vuela hasta tenerla al alcance suficiente que le permite sujetarla de los costados y empezar a volar a gran velocidad apartándose del lugar. A la vez que esto ocurre, los Mechaniloides van directamente al ataque sobre Zero, dándole tiempo a sus tres controladores de saltar del puente, siendo sujetos de otros Sky Claws. Zero apretó su sable, activándolo nuevamente mientras corría hacia todos esos enemigos. Eran muchos, pero no le costó trabajo derrotarlos a todos.

La lejanía le permitía a Charlotte observar lo que ocurre, si tan solo hubiera sido más rápida, hubiera podido llegar hasta X, al menos sabía que Zero estaría bien. No pudo evitar soltar algunas lágrimas antes de perder de vista aquel paisaje, solo se sentía orgullosa de que ahora el miedo no le había paralizado por completo. Al lugar a donde se llevaron a la desafortunada chica fueron a una zona de edificios abandonados que está próxima demolerse debido a su antigüedad. Aquí es donde los viejos robots que no han sido reemplazados han encontrado su pequeño refugio, protegidos de los Mavericks que amenazaran con destruirlos. También es de esperarse que sea hogar de toda clase de alimañas que se encuentran entre los escombros.

Tal parece que estos tres no eligieron mal su escondite, las tuberías rotas aún desprenden gases de metano de los desperdicios de las alcantarillas, si una batalla seria se lleva a cabo ahí, solo basta con que una pequeña chispa que caiga en uno de los agujero para causar una enorme explosión por la zona.

Charlotte está siendo sujetada por el puño de un enorme elefante robótico, idéntico al que acabó con la vida de su Lifesaver ya hace tiempo. Sus captores se encuentran con ella en medio de la penumbra que les ofrece aquel edificio que alguna vez se utilizó como lugar de oficinas de una empresa de electrodomésticos. Los tres han reunido una gran cantidad de aceite y de otros materiales dentro de barriles metálicos cerrados, sujetos con cadenas con tal de que se queden juntos, su plan es muy simple: piensan volar en pedazos a su ex-compañera.

-Me sorprende que no estés llorando, Lottie -dice el líder de los tres, volteando a ver a su prisionera- a estas alturas me sorprende que no estés muerta del miedo

-Por supuesto que tengo miedo –ella inclina su cabeza hacia abajo sonriendo un poco- pero a la vez sé que todos ustedes terminarán perdiendo, aún si yo muero

-¿Qué estás diciendo? -dice confundido aquel científico- ni creas que esos malditos muñecos parlantes vendrán a ayudarte a tiempo -sonríe ampliamente-

-Ustedes terminarán muriendo al igual que todos sus colegas, todo por su ambición de volverse inmortales –Charlotte levanta su cabeza, frunce el ceño- Artem utilizó sus conocimientos para salvarles la vida a sus hijos, no para que un montón de dementes como ustedes pretendieran mostrar que son mejores que todos los científicos famosos que le han dado tanto a la humanidad. Es cierto, al principio tenía terror de lo que los reploids llegaran a causar -esboza una sonrisa- pero X me hizo ver lo equivocada que estaba... ¡aun si yo muero, ustedes son los que perderán más, le darán otra razón al mundo de acabar con sujetos como ustedes y de aferrarse más a nuestra esperanza que tenemos que es Mega man X!

El líder no pudo tolerarlo más, su furia era tanta que hasta su rostro se había enrojecido debido a esto.

-¡Entonces púdrete en el infierno, maldita bruja!

Los tres salieron corriendo de aquel lugar a la vez que un pequeño robot rojizo con una gran boquilla se acerca corriendo a la vez que libera una enorme llamarada hacia los desperdicios inflamables. Sin embargo, X se encontraba del otro lado de la puerta, pateándola con fuerza para derribarla. Esta vez, su cuerpo era de un color azul cielo a diferencia de la tonalidad más oscura que tenía antes. Sin pensarlo, apunta su buster hacia esa llama, pero en vez de una esfera de luz, una ventisca glaciar emanó de aquel cañón, enfriando el fuego hasta apagarlo.

-¡Tsk, maldito hijo de...! -exclama uno de los científicos-

Este se va corriendo directamente hacia el Hunter, levantando el puño con toda la intención de atacarlo. Justo detrás de los científicos, estaba Zero, quien aparentemente había entrado por atrás para bloquear su ruta de escape. Con dos rápidos golpes, noqueó a dos de ellos, y atrapó al tercero, y con un ágil movimiento de pies y manos, lo lanzó al suelo con fuerza. Con lo que no contaron esos científicos es que ya se había rastreado esas inusuales apariciones de los robots de ataque por la ciudad, así que fue un trabajo muy fácil para los navegadores de la base rastraerlos.

-¡X, Zero! –grita sus nombres, sintiendo una gran alegría

-¡Charlotte! –X exclama con alegría, acercándose a la científica- me da gusto ver que aún te encuentras bien

El elefante mecánico empieza a moverse, se notaba mucho que estaba un tanto pesado por sus respuestas lentas. El problema es que es por su tamaño y fuerza, un golpe de él puede ser altamente dañino, aun para un reploid. Este enorme animal de metal da un muy poderoso puñetazo sobre el suelo, no fue para aplastar a su enemigo, de hecho fue para hacer retumbar el suelo con un enorme estruendo.

-Tenemos que detener a esa cosa para que libere a Charlotte –dice X.

-No puedo atacarlo... –dice Zero- si uso mi sable, soltaré una chispa, y eso es muy peligroso en un lugar así

-Está bien, yo me encargo

Los escombros del edificio empiezan a caer debido a tan brusco temblor. El robot flexiona las dos piernas y después da un enorme salto hacia arriba. Los escombros no le afectan para nada, su enorme cabeza y sus cuernos se encargan de destrozarlos en cuanto lo alcanzan. Charlotte solo cierra con fuerza los ojos, suplicando para que ningún objeto metálico llegue alcanzarla. X salta hacia un lado, esquivando los escombros. A la vez, lanza una gran cantidad de ondas glaciares hacia el brazo robótico del elefante. Su táctica era simple; usaba frío para congelar el brazo del robot y destruirlo para que soltara a la rubia y poder luchar sin preocupación. El robot se percata de esto, por lo que mueve bruscamente su cabeza hacia abajo, disparando un fuerte chorro de agua hacia los ataques con tal de bloquear el frío antes de que llegue a tocarlo.

-La científica voltea a ver al robot- ¡Ah, suéltame! -cierra sus ojos ante el esfuerzo que hace con tal de liberarse- ¡argh!

Aquella mujer solo abrió los ojos un momento para entrar en pánico: no había notado hacia donde la llevaba con ese gran salto hasta ahora. Van directamente rumbo a un edificio cercano, el colmo fue que este robot levanta justo aquel puño donde la tiene prisionera con toda la intención de golpear la pared con la que están a punto de estrellarse, tal parece que se ha olvidado que la sujetando.

-¡No, no, no! -intenta liberarse más furtivamente- ¡suéltame, suéltame!

Sin embargo, algo sujeta muy firmemente la pierna del elefante. Fue tan repentino que lo obligó a retroceder a la tierra, estampándolo contra el suelo, quedando aturdido momentáneamente. Cayó de tal manera que Charlotte se encontraba encima del elefante, aunque aún sujeta. X y Zero había lanzado una cadena que sujetó con gran fuerza y firmeza con la que derribó al elefante, siendo el contrapeso los barriles.

X aprovechó ese aturdimiento para lanzar más ondas glaciares al brazo del elefante. Esta vez lograron congelar aquel brazo con éxito, ahora solo queda destruirlo ahora antes de que el robot empiece a moverse nuevamente. Zero se encargó de eso, saltando con fuerza hacia el elefante, propiciándole una gran patada en el brazo que lo destruyó por completo y liberando a la científica. Esta cae al suelo con las rodillas un tanto flexionadas, por lo que no tardó tiempo en apartarse de aquel peligroso animal mecánico tan pronto como pudo.

-En serio que pensé que no viviría... –dice Charlotte, en un tono tremebundo.

-Por ahora, salgamos de aquí, tengo un plan para vencerlo fácilmente –dice X.

-N-no...t-tan...rápido...

A lo lejos viene caminando uno de los científicos aunque su aspecto luce diferente: la mitad de su piel luce desgarrada dejando aquel cráneo metálico expuesto, lo mismo pasa con su brazo derecho. Tal parece que un escombro lo había alcanzado. Sobre su mano izquierda sostiene un detonador donde se ve claramente una pequeña pantalla con una cuenta regresiva que ahora ya va en el número 11.

-No puede ser –la cientifica lo mira con sorpresa- ¡entonces ustedes...!

-¡Jajajajajaja ustedes volaran en pedazos con nosotros!

-¿qué son ustedes? –Zero mira atentamente al científico- no importa, ya no son humanos

-Somos superiores a u-u-u-ustedes -una pequeña descarga sale de sus partes expuestas de este ser mitad maquina, observa fijamente a Charlotte- vas a arrepentirte de elegirlos a ellos, Lottie...-su brazo tiembla un poco- lo disfrutas a-a-a-ahora pero cuando lo entien-das...recordarás...n-nuestras palabras...

-¡X, andando, tenemos segundos para escapar, llévate a Charlotte! –exclama el reploid rojo.

X no pierde más tiempo, lanza una gran onda glaciar al suelo, sujetando a Charlotte con su otra mano, y esa onda crea una pista de hielo por la que X se desliza velozmente mientras se lleva a Charlotte con él. Zero se lanza contra el científico, apretando su sable y dando un muy rápido corte con su sable que ni siquiera le da tiempo de reaccionar. Tanto científico como detonador son partidos en dos mientras que X, Zero y Charlotte a gran velocidad. La mano de ella sujeta la de X con algo de fuerza, intenta "patinar" lo más rápido que puede, ahora solo importa salir vivos de ahí. Lo que los tres pueden notar es como un montón de robots pasan junto a ellos con un montón de bombas que habían encontrado y desactivado. Parecen realmente enojados, no les gustó nada que trataran de destruir su hogar y reprogramar a muchos de sus camaradas, por lo que harán pagar a los responsables.

-X mira a todos los robots- vaya, en serio que son inteligentes

-Charlotte observa a todos esos robots, sorprendida de lo que hacen- eso explica cómo es que han logrado sobrevivir todos estos años en este lugar, y pensar que se supone que su inteligencia nunca superará la de un reploid

-Nunca subestimes la inteligencia de un robot, esos científicos lo hicieron y pagaron el precio... pero no entiendo, ¿siempre fueron reploids? ¿o acaso se han vuelto uno?

-Creo que Charlotte puede aclarar ese misterio –dice Zero.

Las palabras de Zero han hecho que la cientifica recuerde lo que estaba a punto de confesar, el reploid azul solo puede sentir como su mano es apretada con un poco mas de fuerza. En cuanto los tres salen del edificio, a sus espaldas ven como el edificio entero empieza a colapsar, sea lo que sea que hicieron esos habitantes enfurecidos con los científicos, ahora planean dejarlos completamente sepultados.

-El reploid rojo mira aquella escena- un final digno para los que querían dejar bajo tierra sus sucios secretos

La rubia va deteniéndose poco a poco, aun no quería soltar la mano de X, solo sigue observando esa escena. En cuanto a los robots, se ve como una gran cantidad de ellos van saliendo de los escombros, de hecho fue el mismo gran elefante que ayudó a muchos a salir, no es extraño ver como algunos de los más pequeños ahora van reuniendo pedazos de metal que después ayudarán a la reparación de su amigo.

-Creo que ya no tenemos nada más que hacer aquí, todo este incidente ha llegado a su fin con el entierro de esos tres científicos –dice Zero.

-No –Charlotte inclina su cabeza hacia abajo, a la vez que suelta poco a poco a X- aun no termina...-se muerde un poco su labio inferior- ellos querían matarme ya que sabían que me dirigía a donde se encontraba X, sabían que yo a contarle todo lo que sabía sobre sus experimentos

-X mira atentamente a Charlotte- ¿qué experimentos son esos?

Empezó a contarle todo lo que aquel grupo quería, no les dijo lo de la investigación de Artem ni de Zion, a pesar de todo aun quería guardarse aquello. Pero si les dijo lo que esos sujetos habían estado planeando con tal de obtener la inmortalidad y el reconocimiento que creían que les pertenecía por derecho, por lo que chantajearon a la chica con tal de conseguirlo una vez que ella los descubrió por accidente.

-No fue tu culpa –dice X- estabas en el lugar equivocado y en el momento equivocado, cualquier persona habría hecho lo mismo

-Pero debí decírtelo desde mucho antes –la científica aprieta con fuerza sus puños- sabía que era posible que me capturaran los Hunter por ser cómplice de esos malditos o que serían los que me matarían, realmente no le temía a eso -levanta poco a poco su mirada- lo que me aterraba es que las personas que más admiro me despreciaran por completo

-Todo lo que haya que hacerse, se tiene que hacer de buena manera, si tus intenciones no son malas y piensas ayudar a la gente con eso, entonces no tienes nada que temer

Charlotte no podía creer lo que estaba escuchando, solo miro unos momentos al reploid sin saber cómo responderle, lo único que pudo hacer fue acercarse a él abrazándolo con sumo cariño, ocultando su rostro sobre su pecho. El reploid la abraza de vuelta, sabiendo que necesitaba su momento, pero se preguntaba si ese era el lugar indicado.

-Tal vez debamos irnos, estamos poniendo a los habitantes de este lugar nerviosos –dice el reploid rojo.

La rubia se aparta de X en cuanto escucha aquello con el rostro completamente rojo de vergüenza, hasta empieza a avanzar a paso apresurado lejos de aquel lugar. Ambos hunters la siguen, pensando que ya no había nada más que hacer en este lugar. Obviamente esta aventura no pasó para por alto, los Maverick Hunters, que habían visto con miedo a Zero, ahora lo veían con suma admiración, realmente querían que se uniera al equipo. Cain solo se sentía satisfecho por tener la razón acerca de este talentoso reploid.

Mientras se aclara el hecho de si Zero se unirá o no al equipo, la científica estaba siendo atendida por los Lifesaver debido a sus heridas que empezaron a dolerle cuando la adrenalina se le pasó. La sonrisa que ella tiene en el rostro no tiene comparación, sus orbes grises están posados en aquel hermoso atardecer que puede admirar a través de la ventana que le parece la cosa más hermosa que ha visto, por fin es libre, ya no continuaría mas con aquellos experimentos, ahora solo se ocuparía de encargarse del cuerpo de Liary y Zion Artem, de seguir creciendo profesionalmente, y de permanecer lejos del peligro.

Sí que tiene mucho que agradecerle a X, le ha dado tantas cosas buenas desde que lo conoció. Odiaba admitirlo, pero se dio cuenta que estaba comenzando a sentir algo más profundo por él, ahora entendía aquella broma de Zion.

El tiempo pasa rápido, siete meses han pasado desde el acontecimiento pasado que ha quedado en un completo olvido. Al final, Zero se terminó por unirse a los Maverick Hunters, quedando en el escuadrón elite numero 17 junto con X, más que nada para que Sigma pudiera mantener vigilado al reploid para asegurarse de que no se saldría de control de nuevo. Es sorprendente lo rápido que subió de rango quedando en nivel A, mientras que X tenía pequeños avances pero se mantenía en el rango B. Por su parte, Cain ya está comenzando a sentir el peso de la edad sobre sus hombros, sabe que su final se acerca, por lo que le ha comunicado a todo su equipo que su sucesora será Charlotte una vez que él ya no esté en este mundo, fue por esto que esta mujer empezó a involucrarse más a las actividades del laboratorio, empezando desde ahora a encargarse de muchos asuntos que Cain ya no puede, lamentablemente no pudo trabajar tanto como quiere en el nuevo cuerpo de Liary.

Zion ahora trabaja como Lifesaver en el cuartel general de los Irregular Hunters, como no resalta en su oficio, pasa prácticamente desapercibido entre todos, realmente disfruta lo que hace, además de que aprende muchas cosas. La mayoría de las veces no da su nombre ya que lo conocen como "Lifesaver", pero cuando lo hace, se hace llamar "Steve".

En cuanto a Zero, cada día que pasaba, veía a Sigma con otros ojos. No era respeto ni mucho menos temor, sino algo parecido a repulsión. Cada vez más, conocía mejor al líder de los Irregular Hunters y descubría algo cada vez más desagradable de él. X no podía verlo, pero sentía que el Sigma de ahora no era el mismo del Sigma de hace un año, aunque no podía saber qué era.