HOLA, ^^ NO PIENSE QUE DEJARE LA HISTORIA PORQUE NO LO HARÉ :P
CAP 12
PUNTO SIN RETORNO.
Había pasado un día y los músculos le dolían, se sentía lo suficientemente cansada como para dormir un año entero. La cabeza le retumbaba como si se estuviera llevando a cabo en ella una gran fiesta con cornetas gigantes a todo volumen. El dolor le crispaba la piel, los huesos, los músculos, pero no era algo que ella clasificaría como insoportable, había tenido los suficientes dolores en su vida como para aprender a vivir con ellos.
Abrió los ojos, pues una tenue luz casi le obligaba a estar despierta, cuando estos se encontraron acostumbrados al ambiente, ella pudo notar que se encontraba en una habitación diferente, no era la misma en la que había estado encerrada esos últimos meses.
Y entonces recordó cómo las flamas salían de su cuerpo, como una gran ira materializándose, devorando todo a su paso, consumiendo esa vieja habitación, recordó el calor, las lágrimas, las palabras "acabar con ella" querían acabar con ella, pero si era así ¿dónde estaba? ¿Por qué no la habían matado?
En efecto, esa no era la misma habitación, la luz, pasaba por las rendijas de las ventanas, que no se encontraban protegidas, había unas cuantas cajas de cartón en los alrededores, y cosas que pudieron haber sido muebles de madera en los mejores tiempos. Blaze se encontraba recostada en un colchón en el suelo, y cuando intento levantarse, un mareo se apodero de su cuerpo, obligándola a recostarse nuevamente y tocar su cabeza.
Se sentía tan débil, que aunque quisiera escapar, no podía.
¿Qué paso ese día? Ella no podía soportar demasiado calor, hubiera muerto, después de haber estado por demasiado tiempo expuesta al fuego, entonces, ¿Por qué no murió? ¿Y qué pasó con esos erizos? ¿Y… Silver? ¿Estaban vivos? ¿Qué paso? No podía evitar pensar y preguntarse ¿Qué ocurrió ese día? ¿Dónde estaba? ¿Quién la trajo aquí? ¿Dónde estaban ellos? Le dolía la cabeza; no podía evitar pensar, sentirse abrumada por las incógnitas.
Decidió que lo mejor que podía hacer ahora era descansar un poco, y cuando recobrara las fuerzas, escapar.
Cuando volvió a despertar, los dolores de cabeza ya se habían esfumado, y se sentía menos cansada, aunque sí, hambrienta… a su lado, se encontraba un plato con fruta, que devoró en un instante, pero lo que más deseaba ahora, era un vaso de agua fría. Sentía la lengua seca y rasposa.
Se levantó lentamente, pero osciló y casi cayó de no ser por una silla que se encontraba a su lado… sus piernas estaban débiles.
Un mareo se apoderó de su cabeza, pero enseguida, con sólo quedarse un rato sin moverse, éste se disipó. Dio unos cuantos pasos vacilantes para lograr después estar en pie sin temor a caerse… lentamente se acercó a aquellos que parecía ser la puerta, y pego su oído, esperando escuchar algún sonido, y en efecto, escuchó:
– Hay que sacarla del camino… ya no la necesitamos – dijo… ¿Silver? ¿Silver quería sacarla de su camino? ¿La mataran? ¿O la dejaran morir? Pasmada y con el corazón en la mano, se alejó dando tumbos, y se acercó a la ventana de madera.
– ¿Que fue eso? – preguntó Shadow, al creer oír un sonido leve.
– A lo mejor es un ratón – respondió Silver, quien no escuchó nada, sin darle la menor importancia.
Blaze comprobó el cerrojo de la ventana, y… ¡estaba abierta! Al parecer, sus captores no le habían tomado la mayor importancia a ella para dignarse en cerrar la ventana. Con dificultad, se encaramó en el alfeizar y aunque supuso un gran esfuerzo, salió por ella, quedando libre.
Era por la tarde, lo notaba en la matiz rosa-naranja-púrpura del atardecer, que se ocultaba detrás de los árboles como un niño tímido… ¿árboles? No se encontraba en Station Square… había arboles a lo lejos, pero para llegar a ellos, tenía que caminar por un inmenso llano… y si quería escapar tenía que ser rápida y sigilosa, porque sabía que los erizos no tardarían en darse cuenta de su fuga, e irían tras ella.
Dio pasos oscilantes, dando tumbos hacia los bosques, donde sabía que sería su único escondite, su única oportunidad de salir viva de esa… pero ¿Qué haría después? No sabía dónde estaba, ni mucho menos a donde regresaría si llegaba a Station Square, no tenía a nadie que la esperaba en una casa calentita, con amor y abrazos… pero no le importó, unas lágrimas amargas rodaron por sus mejillas, cuando recordó el infierno que era su vida, y como ese erizo la había besado… siguió caminando como pudo por su aparente cansancio, en un intento de alejarse de ese lugar maldito… si moría, entonces estaría satisfecha de no haberles dado el placer a ellos de haberla matado.
– Ve a ver a tu amiga – dijo Shadow, levantándose del sofá – cuando vuelva, acabaremos con esto…
Silver asintió, y vio como Shadow salía, y se alejaba de la casa… una vez el erizo negro estuvo fuera de su campo de visión, resopló, e ingresó a la habitación, donde reposaba Blaze, pero al entrar, sólo miró una cama vacía, y una ventana abierta por donde el aire frio del atardecer se colaba.
– ¡Blaze! – susurro y se asomó por la ventana, con ese llano tan inmenso, llenos de pajas, y el aparente cansancio en el que se encontraba sumida la gata, seguro que no sería difícil localizarla.
"Solo un poco más, Blaze" se alentó, pero sentía su cuerpo desmayado. Quería ceder, volver a la oscuridad, pero primero, tenía que asegurarse de que fuera lo más lejos posible de ese erizo negro, y de… Silver.
– ¡Blaze! – escucho un grito que rompía en sus oídos detrás de la cortina de viento frio de los llanos… no pudo haberla imaginado, esa voz estaban tan real, se obligó a mantenerse despierta, y a alejarse sin mirar atrás.
Recorrió la pradera con la mirada, buscando el color lila del que era caracterizado el pelaje de la gata, encontrándola, a lo lejos "Blaze" gritó con fuerzas, pero ella no pareció escucharle, ¿o sí? trataba de alejarse de él, de huir de él… saltó por el alfeizar, y con ayuda de sus poderes, logró llegar al lado de Blaze.
– ¡Suéltame! – grito esta cuando él la tomo del brazo, notó entonces, las vendas que tenía el erizo en los brazos, pensó entonces que quizás se las ocasionó cuando la sacó del incendio, que fue él quien la saco de ese infierno de llamas que ella misma había creado, y de no ser por él, ahora estaría hechas cenizas, pero eso no le importaba, él la mataría de todos modos – ¿qué quieres de mí? ¡Te odio! Oí como planeaban matarme…
De hecho, ella creía haber oído dos veces que iban a deshacerse de ella… la primera vez, cuando ocasionó el incendio, y ahora, al despertar y escuchar tras la puerta.
– ¿Qué? Jamás haría algo así… – declaró, "porque te amo" pensó, pero no fue capaz de decirlo, si la amaba, con una fuerza tremenda que le desgarraba el corazón, con sólo pensar que tendría que alejarla de él… ella fue la única que le dejaba ser quien era, a la única que le mostró más de sus verdaderos sentimientos, la única que no lo miraba con desprecio al saber que… era un asesino, pero ahora, ella tenía en su mirada lo mismo de las personas que lo desaprobaban, las personas que lo despreciaban, y le dolía, por culpa de ese amor que le carcomía el alma.
– ¡Lo escuché! – estalló – escuché que iban a deshacerse de mi… - su voz sonó rota, apagada, dolida, todo el mundo quería que deshacerse de ella, nadie aceptaba su presencia, desde que nació, su vida había sido un círculo que giraba alrededor de eso "deshacerse de ella" quizás el mundo fuera un lugar mejor si ella nunca se hubiera dignado en nacer.
Silver notó entonces, todo ese dolor enterrado y oculto en su alma, un dolor que por más que quisiera salir, ella no se lo permitía.
–Lo sé – dijo Silver débilmente, porque en realidad, entendía los sentimientos de la chica – pero jamás dejaría que algo te pasara… – juró. Su voz se fue apagando, con temor de que ella lo escuchara, era como proferir su amor con distintas palabras.
– ¿Por qué? – pregunto, lo tenía acorralado, ella quería saber la respuesta, escuchar las ávidas palabras salir de su boca.
–Porque me importas… por eso, te vas – susurró, cerrando sus ojos fuertemente, para evitar que las amargas lágrimas abandonaran sus ojos… no quería alejarla de él.
–¿A dónde? – pregunto la gata, quien había terminado arrodillada. El solo tenía una respuesta a esa pregunta.
–A donde nadie pueda hacerte daño…
–No me alejare de ti…
–Me odias – le recordó Silver, pero las palabras se atoraron en su garganta, donde ardían más que las llamas del infierno, y dejaban un gran dolor al salir – no te será difícil.
Blaze se acercó a él, a gatas. Fue cuando se dio cuenta de las lágrimas pesadas que bajaban por sus mejillas.
–No… - su voz sonó rota, lágrimas nuevas se acumulaban en sus bellos ojos ambarinos… entonces, en ese preciso momento, reveló algo de lo que no se había dado cuenta antes – te amo…
Silver la miró a los ojos, juró no haber visto tal belleza nunca antes de que ella apareciera, sus ojos, su mundo, un lugar lleno de tristeza que él quería transformar en alegría… ambas miradas ambarinas revelaban el amor mutuo que sentían, se sentía cálido, cerca del sol, a pesar del frio aire que los rodeaba, el color de sus iris era parecido a ese cielo que predominaba al caer el ocaso. Pero Silver tenían en cuenta algo: no podría ser.
Todos esos sueños, no podían hacerse realidad. Reprimió una carcajada sarcástica.
–¿Cómo podrías amar a alguien como yo? – le pregunto, en respuesta a su declaración, recordando todo lo que había pasado para que ellos se conocieran… como principal suceso, su secuestro.
–¡Te amo! – fue su respuesta alternativa, desesperada, esperando ser correspondida. Cada palabra que Silver digiera, sería para hacerla entrar en razón, porque en definitiva, Blaze The Cat había enloquecido, tantos maltratos en su vida, tantas ganas y deseos de amar, la habían llevado a pensar de esa manera. Silver no podía corresponderle, aunque lo hacía silenciosamente, porque, si él llegaba a decirle que la amaba, entonces sería muy difícil dejarla ir… y ella debía marcharse, para seguir con vida. Silver negó.
–Soy un asesino… no tengo consciencia… ¡mato!
–No me importa – Blaze se acercó a él, tomó su cara entre sus manos, y con sus últimas fuerzas le dijo un te amo.
–Tiene que importarte… - fue la respuesta de Silver... vacía, sin sentimientos, gracias a los años de ser un asesino, había aprendido a esconderlos bien de la mirada ajena, aunque, sabía que esta chica podía ver dentro de su alma, pero tenía que intentarlo, apartó su mirada, porque si la veía a los ojos no podría negarse que la amaba, y tenía que decirle esa cruel verdad, aunque la hiriera y se destruyera a él mismo – nunca vas a poder estar conmigo.
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Sonic acompañaba a Amy a su casa nuevamente, pues el día había pasado y la chica se encontraba ligeramente enojada con… con todo aquel que la mirara. De alguna manera, Sonic había pensado que ella había vuelto a una parte de su normalidad: su enojo, pues no destensaba la mirada en ningún momento y ni siquiera se dignaba en mirar a Sonic, quien estaba a su lado.
-Amy, tranquilízate, por favor –le pidió en tono amable, jovial, pero ella no hizo caso y resopló un pequeño insulto –sé que te desagradó ella, pero no le tomes importancia.
-Tú lo dices porque no te tocó ser fastidiado por ella –dijo entre dientes, intentando que el enojo se le bajara, pero no pasó.
"Amy se encontraba nuevamente sola en el patio de la escuela mientras resguardaba de su mochila y su trabajo que había recibido una calificación perfecta; no se separaba de él, pues no quería que fuera a ser leído por alguien que conociera de política o alguien que estuviera involucrado en alguna de las redadas de las que leyó en el documento. Volteaba a todas partes y comía de su pequeño botecito de frutas mientras esperaba quedarse sola; sin embargo, Sonic y sus hermanos, junto a la pequeña Cream, llegaron para hacerle un poco de compañía.
-Hola, Amy –exclamó Sonic mientras se sentaba a su lado, ella le dio una sonrisa ligeramente vacía, pues la felicidad no siempre residía en su rostro –espero algún día me dejes leer esa cosa, quiero saber por qué fue la calificación más alta –guiñó un ojo, pero ella solo le sonrió de lado y volteó a ver a Sonia y a Manic, quienes reían con Cream.
-Voy al baño –anunció la eriza mientras tomaba su trabajo y se levantaba para cruzar todo el patio. Mientras volteaba a todos lados de manera vacía, sintió un empujón por los hombros, uno que la hizo caer al suelo.
Compartían horario de receso con los chicos mayores de la preparatoria, por lo que en ese instante vio a una chica de pelaje blanco, alas de murciélago, mejillas morenas y rostro cincelado intentar levantarse poco a poco. Cuando la vio de pie, muy por encima de ella, se percató de que estaba tirada en el suelo y de que debía levantarse.
-¡Eres una idiota! –gritó la murciélago mientras la veía en el suelo –pudiste haberme matado, ¡fíjate por donde vas!
Entonces fue cuando un equidna de cuerpo musculoso y púas rojas caídas por la espalda intervino de inmediato.
-¡Rouge! ¡Discúlpate, ella no vio que ibas por ahí! –gritó colérico al ver cómo le había gritado a la chica rosa, a la que se le acercó y le tomó la mano -¿estás bien? –preguntó dirigiéndose a ella con cuidado de no lastimarla, tomándola de la mano. De reojo vio a la muchacha murciélago y le frunció el ceño, ésta aparentemente sonreía –eres despreciable, Rouge.
-Sí, como digas –bufó la chica y se dio la vuelta para susurrarle algo a Amy, quien ya tenía a un erizo azul a su espaldas acompañado por sus hermanos y por la conejita –si vuelves a tirarme, dudo seriamente que puedas volver a caminar ¿me entiendes?
-¡¿Qué has dicho?! –exclamó Sonic enojado al escuchar a la murciélago hablar así, pero Amy resaltó su furia cuando se le abalanzó a las piernas y la sujetó para hacerla caer de nuevo -¡Amy, no vale la pena! –exclamó el erizo; el equidna separó a su compañera y a la rosa para evitar que se mataran.
-¡Suficiente! –le gritó a Rouge para que ésta se calmara, pero parecía sumamente molesta, pero Amy parecía aún más perturbada.
"Perfecto, estas cosas me pasan a mí" musitó la eriza para sí al momento de pensar toda su situación.
-Cálmate, por favor, Amy –le pidió Sonic mientras chocaba su frente con la de ella para sostenerla y de igual forma le tomaba la mejilla. El equidna igual se acercó a Amy y le tomó la mano.
-Por favor, disculpa a mi amiga, no era su intención –Sonic no pasó desapercibido el hecho de que estaba tomándola de la mano y entonces se la quitó de golpe, abrazándola a él.
-Aléjate de ella –amenazó con voz fría y trémula; Amy aún jadeaba por el enojo y no dejaba de mirar a Rouge, quien sonreía de lado casi con rostro triunfante.
-No me puedes obligar a mí a nada ni a ella a nada –replicó el equidna –me llamo Knuckles y me disculpo por el comportamiento de… -le costó mucho trabajo pensar en una coartada para Rouge y para él, también en una fachada para que el erizo se calmara, pues parecía… ¿celoso? Entonces supo qué decir –mi… novia –casi escupió las palabras al decirlo. Rouge exclamó con la mirada sorpresiva lo que estaba escuchando.
-Entonces vete con ella y déjanos en paz –replicó Sonic, la idea de Knuckles no había funcionado y ahora le debía a Rouge una explicación –vámonos, Amy –ordenó mientras le daba la espalda a Knuckles y la alejaba.
-¿NOVIA? –exclamó la chica de manera audible, dejando desconcertados a Sonic y a Amy, quienes habían escuchado el casi grito que pegó la murciélaga -¡estás loco!
-¡Te salvé de una buena golpiza, murciélaga de…! –decidieron dejar de escuchar. Sonic decidió olvidar aquel encuentro y fue cuando regresaron a clase.
Una vez terminada la jornada nuevamente, salieron a la par que los chicos de preparatoria, y fue entonces cuando vio que la murciélago se le había acercado de nuevo y que le dio un golpe con su mochila de color azabache en la espalda.
-¡Ten más cuidado! –gritó la pequeña rosa, pero a Rouge no le interesó.
-Como digas –exclamó y se fue en su autobús acompañada de Knuckles.
Desde entonces, Amy no ha cambiado su ceño, pues se había ganado una enemiga para colmo: mayor que ella."
-Prométeme que te calmarás –pidió Sonic mientras la dejaba en su casa –y que me dejarás leer ese trabajo, no quiero quedarme con todo el crédito de algo que hiciste tú –pidió con un tono un poco jovial, pero a Amy se le hacía extraño.
-¿Desde cuándo te interesa el escrito? ¿desde cuándo te interesa una tarea escolar? –preguntó impactada por el cambio de su amigo. Sonic sólo se llevó la mano a la cabeza y rió nerviosamente.
-No me interesan las tareas demasiado, me interesas tú –al momento de decirlo, hizo que Amy sonrojara notoriamente, se percató de ello y corrigió –quiero decir… quiero saber qué locuras pasan por tu cabecita a veces, es decir… que… -entonces fue cuando se calló y empezó a reír nerviosamente de nuevo –bueno, Amy… creo que me tengo que ir –dijo mientras le removía el flequillo de la frente y le sonreía a los ojos. Amy había desecho para entonces su rostro enojado.
La pequeña eriza ingresó a su casa, un lugar vacío y oscuro, pues no vivía con nadie. Desde muy pequeña la eriza rosa se había quedado huérfana, su madre la había abandonado desde muy pequeña –para evitar el dolor, se convenció de su muerte- y su padre, borracho murió atropellado por un coche y ella se quedó sola en ese lugar. Sin encender las luces, se deshizo de sus zapatos y su bolso tirándolos por algún lado de la habitación en penumbras. Se acostó en el sofá para tratar de alejar los pensamientos que invadían su mente.
Abrió los ojos minutos después, pero al mirar por la ventana se dio cuenta de que la tarde se hacía presente.
¿Cuándo se quedó dormida? Pues no lo sabía. Ni siquiera se había dado cuenta. Se puso de pie y se frotó un ojo soltando un bostezo mientras se dirigía a encender las luces. Desde que se enteró de la muerte de su padre a ella no le gustaba la oscuridad, pues se sentía más sola y odiaba sentirse de aquella forma.
Sombras siniestras danzaban por los rincones acompañados de la primera tenue luz de las bombillas, siguió con la mirada todas aquellas sombras creadas por su imaginación, cuando... se sobresaltó por el sonido del timbre de su puerta.
Ese chillón sonido era insoportable siendo tocado tantas veces y con tanta insistencia.
–¡Ya voy! – anunció con suave voz lo suficientemente alto como para quien sea que estuviera fuera escuchara.
Al abrir, pudo notar a una figura azul casualmente vestido, que sonrió y la saludo con un abrazo.
¡Un abrazo! Él nunca le había dado un abrazo, siempre era ella quien lo hacía, por lo que Amy se quedó estática sin saber si responder o alejarse, mientras que en su mente se formaba una duda, sus mejillas se habían coloreado de un profundo e intenso color carmín, mostrando el más notable e inocente sonrojo. Sin embargo Sonic no pareció notarlo.
–¿Por qué no estas lista? – pregunto ingresando a la casa sin el permiso de la rosa.
–¿Eh? – ella se encontraba un poco confundida. El erizo azul simplemente estrello su mano en su frente.
–Ammes... quedamos en ir hoy al cine – se le había olvidado con todo lo que pasó.
– Lo siento – se disculpó – lo olvidé. Espera un minuto y enseguida estoy lista – Subió por las escaleras para prepararse, pero lo que si se tenía en claro es que era una chica duraría al menos una hora en alistarse – ponte cómodo – ofreció desde lo alto de la escalera, perdiéndose en la siguiente puerta.
El erizo se sentó en el sillón en que momentos antes había dormido Amy y observo la estancia con ojos curiosos. Era un lugar agradable, las paredes estaban pintadas de colores cálidos que iban desde el rosa al naranja, el sillón en que estaba era muy cómodo de colores rojizos como el atardecer, había muchos objetos de decoración, pero lo que más predominaba eran las artes visuales y fotografías, la mayoría de ellos en el colegio. Después de mirar detalladamente el lugar y ver una foto con interés en que se encontraban ambos con grandes sonrisas, hubo un objeto que le llamo la atención.
Se levantó y fue a tomar esa mochila de colores rojizos, a Amy le encantaba mucho el rosa y el rojo. Miró por las escaleras y escuchó la ducha caer e irse por los desagües. Así pudo imaginar a Amy desnuda bajo las gotas cristalinas y resbaladizas de agua. Pero detrás todo eso, ella seguía en la ducha.
Estaba seguro, por lo que con toda confianza abrió la cremallera. Tenía claro su punto, su objetivo de todo eso, necesitaba saber que era aquello que no debería llegarse a saber. V
Tomó ese trabajo de literatura con la perfecta redacción de la eriza rosa se decidió a leerlo y lo abrió.
Sus ojos corrían a suma velocidad por las pequeñas letras negra resaltantes en el papel blanco. "Blond O'Mayer, el asesino de De La Vega" había nombres, conclusiones, teorías, pero en efecto el trabajo que Amy había hecho trataba del asesinato del candidato presidencial Mauro De La Vega...
–¿¡Qué diablos estás haciendo!? – esa vocecita lo sorprendió, había estado tan sumido en la información que no se había dado cuenta de cuando Amy había salido del baño, ni mucho cuando se había vestido y llegado a su lado. Volteó a mirarla para ver su expresión de enojo que parecía algo grotesca con su apariencia infantil y su cabello mojado. Sonic estaba igual, fruncía el ceño y la mirada con una expresión parecida al enojo.
– ¿Qué es esto? – preguntó conteniendo la respiración. Amy se acercó y perpleja lo miro a él y los papeles que sostiene su mano.
– ¿Por qué lo lees? – preguntó indignada tratando de quitarle el trabajo, pero Sonic fue más rápido y lo alejo de su alcance.
– ¿¡Por qué no me dijiste!?
– No tengo por qué decirte nada
–¿En que estabas pensando?
– Yo... yo... - en ese momentos sus ojos se volvieron acuosos y se encontraba al borde del llanto, se deslizó hasta el suelo mientras sostenía su cara para que no la mirara llorar, derrumbarse por algo que no debería. En ese momento él resopló ¿que había hecho mal? No le gustaba que llorara, no le gustaba verla así, la quería, la protegía, él no debería ser el motivo de sus lágrimas, aunque no lo era directamente, él las había provocado.
Se acuclilló a su lado y trató de secar sus lágrimas, pero la mano de la chica lo detuvo.
–¿Esto era lo que husmeaste ese día en la estación? ¡Dime la verdad, Amy! - exclamo un poco fuerte pero sin llegar a los gritos.
– Yo no quería – soltó, derramando lagrimas – estaba ahí y él también...
– ¿Quién?
–El detective. Entonces tú y yo... - la niña estaba al borde la histeria, necesitaba calmarse por todo eso que pasaba por su mente, las cosas que aceleraban su corazón hasta el punto de que este quisiera llegar a salírsele del pecho. Se puso de pie y dando tumbo revisó en uno de los cajones, sacando un frasco blanco con tapa azul e ingiriendo dos pastillas – yo no quería – volvió a decir entre lágrimas – fue... fue de repente, quería encontrar a Blaze... ella... -tragó saliva fuertemente –sabía que ellos me ocultaban algo… ella desapareció y entonces... De La Vega... Blaze... el asistente presidencial...
– Cálmate, Ammes – la tomo por las muñecas atrayéndola a su pecho, para abrazarla fuertemente y hacer que sus lágrimas se detuvieran.
– todo fue una treta... un plan... –dijo Amy lentamente mientras pensaba lo peor para con su relación con Sonic… ya no confiaba en nada, en nadie -¡todo fue un plan de tu parte!
-¿Qué? ¡Amy! ¿de qué hablas? –preguntó consternado Sonic al escucharla hablar con lentitud, obviamente las pastillas aún no habían hecho su función.
-¡Lárgate! –gritó con furia la pequeña eriza rosa, quien solo se dedicó a mirarlo, a fulminarlo con sus joyas verdes e hinchadas por el dolor que emanaba en pequeñas gotas saladas -¡todo fue… todo…!
-Respira, Amy –le pidió mientras la sostenía por la cabeza para pasar a agarrarle las manos –te ves muy bonita ahora como para… como para ponerte así de mal –le recalcó y entonces se la llevó de nuevo al tórax para calmarla con algunas palmadas en la espalda. La pequeña rosa respiró un poco y se aferró aún más a él… lo que estaba pensando no tenía sentido, apenas había entregado el trabajo como para que él quisiera robárselo en cualquier instante.
-Yo… lo…
-¿YOLO? –exclamó Sonic intentando hacerla reír un poco, pero sirvió para muy poco cuando ella volteó los ojos al suelo –Ammes…
-Creo que no iré hoy al cine –explicó un poco temerosa por la reacción de su amigo, el que ahora estaba peligrosamente cerca de su boca –creo… -su aliento se cortó de tajo en ese instante.
Ya no había alumnos idiotas que los miraran de forma extraña, ya no había gente que los delatara al sonrojar, ya no había nada de eso en ese momento, sólo ellos dos… Sonic se aprovechó de la situación y entonces llenó el paladar de la joven con su aliento de menta para después plantarse únicamente en sus labios con un toque sencillo y avivador.
-¿Te sientes mejor? –le preguntó en cuanto se separó de ella para verla a un rostro perplejo e incrédulo.
La chica dejó de llorar en ese instante, la chica de rosa dejó de lado sus lágrimas y lo miró con extrañeza para después pasar a tomarlo de las manos y abrazarlo contra su pecho en una señal clara de agradecimiento por haberla hecho olvidar todo aquello que la atormentó en un inicio.
-…No –contestó sincera, con voz quebradiza y lágrimas en los ojos, jamás había podido mentirle, y aunque aquel beso fuera gratificante, solamente no podía evitar pensar que no solucionaría absolutamente nada, un beso de Sonic el erizo no evitaría que ella supiera demasiado, un beso de Sonic el erizo no traería a Blaze a casa.
El joven erizo notó aquello, desquebrajándosele las ilusiones al mismo tiempo, y la abrazó contra su pecho para dejarla llorar sobre él.
LAS COSAS ESTAN POR LLEGAR A UN PUNTO SIN RETORNO, ._. ESTE FIC ME MATARA EMOCIONALMENTE. ESPERO QUE LE ENTREN A LA LECTURA, YA SE PONE MEJOR DE LO QUE ES OwO
ATT: TARAH (*w*)/
