Disclaimer: Recuerden, la isla de Gilligan no me pertenece, ni tampoco ninguno de sus personajes, son obra y creación de su autor, Sherwood Schwartz.

CAPITULO 12

En el área de lavandería, Mary Ann se alertó al escuchar los gritos desgarradores que provenían de la cabaña del profesor. De inmediato se puso en alerta y corrió hacia la cabaña.

En el área del comedor, tanto Ginger como la señora Howell detuvieron su labor asustadas en cuanto escucharon los gritos del joven marinero. Por encontrarse más cerca de la cabaña del profesor, no corrieron, pero si apresuraron el paso para llegar a la cabaña. El señor Howell las alcanzó unos segundos después, pues se encontraba dentro de la cabaña de provisiones buscando un recipiente con miel de maple al escuchar los alaridos.

Cuando todos llegaron a la cabaña de Roy Hinkley, tuvieron que tocar en varias ocasiones, pues la puerta se encontraba cerrada y no podían pasar. El profesor se encontraba perturbado, asustado e impactado observando la escena, donde el joven muchacho poco a poco dejaba de forcejear mientras el robusto capitán le abrazaba con fuerza murmurándole palabras para calmarle, hablándole para que le reconociera.

El profesor pro fin pudo escuchar los incesantes golpes de la puerta de su cabaña y los gritos de sus compañeros pidiendo entrar y saber qué estaba pasando. Dudó un segundo en abrir la puerta, pues no sabía si sería prudente dejar entrar a la multitud con el muchacho así de perturbado. Observó de nuevo la escena en la cama, dándose cuenta que ésta vez Gilligan se encontraba abrazado al capitán, llorando desconsoladamente mientras el grueso hombre seguía abrazándole y ahora le mecía tratando de confortarle.

La puerta de la cabaña se abrió, pero antes de que alguno de los náufragos pudiera ingresar, el profesor salió cerrando la puerta tras él. Todos comenzaron de nuevo a implorar información, pues los gritos fueron escuchados por todo el campamento y los tenían asustados.

Amigos, entiendo que estén preocupados.- El profesor había secado sus lágrimas antes de salir.

¿Qué fue eso? ¿Por qué Gilligan gritó así?- Mary Ann preguntó intrigada.

Profesor, espero que no haya hecho algo indebido y haya lastimado al pobre muchacho.- La señora Howell advirtió un poco molesta.

Sépase que podemos demandarlo, cuento con una poderosa firma de abogados, y si ha sido negligente…- El señor Howell dejó ver su molestia influyente.

Calma calma. Gilligan ha gritado porque ha despertado sin reconocer el campamento ni a nosotros.- El profesor aclaro antes de sufrir una demanda legal.

¿Sufre de amnesia?- Ginger preguntó sobresaltada, sobresaltando a la pobre granjera también.

Creo que no, parece que ha despertado un poco perturbado, tal vez se encuentre en shock todavía.- El profesor trató de ser lo más claro posible.

Perturbado siempre ha estado ese muchacho.- El señor Howell aclaró el punto.

Si bueno. Esta algo perturbado por los acontecimientos recientes, se asustó al despertar, pero parece que ya está un poco más calmado.- El profesor trató de pasar por alto el comentario del millonario.

Todos los presentes comenzaron a murmurar y dialogar al mismo tiempo, volviendo el alboroto en una conversación incomprensible de voces preocupadas tratando de darse a entender. El profesor les pidió silencio pues se encontraban aún fuera de la cabaña donde Gilligan trataba de reponerse.

Amigos, será mejor que les demos un poco de espacio a el capitán y a nuestro amiguito.- El profesor entendió que él también sobraba en su cabaña, en ese momento.

Pero Profesor, yo quisiera…- Mary Ann trató de hablar pero el profesor ya los estaba empujanod a todos lejos de la entrada.

Vñamos, vámos, dejemosles un momento a solas.- El profesor empujó con amabilidad ala mulittud hacia el área del comedor.

Con varias protestas y descontento, los náufragos tuvieron que desplazarse hacia el área comedor. La señora Howell y Ginger miraron la labor a medio terminar en la mesa, donde habían empezado a preparar la cena. Mary Ann un poco cabizbaja terminó reconociendo que lo mejor era darle un poco de tiempo a su querido y dulce amigo, y que el capitán sabría cómo ayudarle.

Compañeros, me gustaría mucho ayudar con la cena.- El profesor se dirigió a las cocineras.

¡Magnifico! ¡Un lacayo más!- El señor Howell habló animado.

¡Señor Howell!- Ginger le llamó la atención muy molesta.

¿Qué pasa? ¿Dije algo malo?- El señor Howell se dirigió confundido hacia la actriz de cine que se cruzaba de brazos.

Thurstone, recuerda tus modales hacia la plebe.- La señora Howell acomodó su cabello al tiempo que le hablaba a su millonario esposo.- Recuerda que a los lacayos no les gusta ser llamados lacayos.- Lo dijo sonriente la madura mujer.

Señora Howell, ¿No se da cuenta que a usted también le está llamando lacayo?- Ginger le interrogó igual de molesta.

¡Thurston!- La señora de Howell III se alarmó.

Jamás queridita, tú eres una subordinada, pero nunca una simple lacaya..- El señor Howell se acercó a su esposa y le palmeó su mano.

Oh menos mal. Me habías asustado.- La señora suspiró aliviada.

El profesor sonrió divertido, y derrotado al darse cuenta que esos dos jamás cambiarían, y que su relación sólida y amorosa se debía justamente a ese amor incondicional que se profesaban el uno por el otro. Siendo el profesor un "lacayo" más coordinado por el excéntrico millonario, se dirigió a la cabaña de provisiones donde se le ordenó que buscara la miel de maple para la ensalada de fruta.

Mary Ann dio un último vistazo a la cabaña donde el capitán se encontraba con Gilligan, y trató de imaginar lo que pudiera estar pasando ahí dentro. No pudo soportar la idea de imaginarlo sin pode hacer nada para ayudar, así que con tristeza se dirigió a recoger los platos y vasos de madera, para servir la mesa. Al menos en eso sí podía ayudar.

En la cabaña del profesor, el corpulento y fuerte capitán Jonás Grumpy seguía abrazando a su joven tripulante, quien se encontraba más calmado, ya no gritaba, y su llanto se había vuelto más acompasado, el capitán le acariciaba los cabellos y remecía con ternura. Eso fue lo que tranquilizó al joven marinero, quien seguía aferrado al pecho del grueso hombre.

Vamos Gilligan, ya estas a salvo, tranquilo.- El capitán le hablaba al tiempo que agachaba la vista para observar a su muchacho.

Gilligan no había dicho ni una sola palabra, solo se escuchaban leves sollozos, y escondía la cabeza en el pecho de su capitán al mando. El capitán sabía que debía darle tiempo, pero ansiaba tanto volver a platicar con él, con ese atolondrado y vivaz muchacho, escuchar de él comentarios infantiles y cándidos.

¿Sabes quien soy, verdad muchacho?- El capitán interrogó a Gilligan.

Gilligan aún aferrado al pecho del capitán, solo asintió moviendo su cabeza, pero sin emitir ningún sonido. El capitán río satisfecho y continuó tratando de charlar con su pequeño amigo.

Todos creímos que te habíamos perdido para siempre Gilligan.- El capitán seguía meciéndose con el muchacho en brazos.- Por mi culpa casi te pierdo.- La voz del capitán se escuchó quebrarse.

Gilligan levantó la mirada y el capitán pudo apreciar esos grandes ojos azules, mirándole con sorpresa. El chico con los ojos aún vidriosos por las lágrimas se quedó mirando a su superior y negó efusivamente con la cabeza. Tratando de pedirle al capitán que no pensara esas cosas. Jonás Grumpy se dio cuenta que Gilligan no estaba hablando, se expresaba pero no emitía sonido alguno desde que gritó al despertar.

Gilligan, ¿Puedes decir mi nombre?- El capitán algo asustado le pidió que hablara.

Gilligan se aferró al pecho del capitán y negó moviendo su cabeza al tiempo que revolvía sus castaños cabellos en el proceso. El capitán se asustó más al darse cuenta que el chico no quería hablar. No sabía como manejar ésta situación. Tomó a Gilligan pro los hombros y separándolo un poco de su pecho volvió a intentarlo.

Gilligan, ¿Tienes hambre, amiguito?- El capitán lévalo con calma.

El delgado marinero asintió despacio mirando fijamente a los ojos claros del capitán.

Bien, ahora ¿Qué te gustaría comer?- El capitán esperaba con eso hacerlo hablar.

Gilligan desvió la mirada, sus ojos recorrieron toda la habitación de la cabaña y por fin su mirada se enfocó en un punto, soltó al enorme Jonás Grumpy y estirando su brazo apunto con su dedo un objeto en la pared. El capitán algo confundido volteó hacia donde su joven amigo apuntaba con la mano, era un cuadro pintado en acuarela, con unas frutas dibujadas en él. El capitán suspiró derrotado.

Esta bien amiguito, si no quieres hablar ahora esta bien, pero sabes que puedes confiar en mí, ¿verdad?- El capitán le acarició los cabellos a Gilligan.

Gilligan asintió para posteriormente agachar la mirada. Era obvio que el shock sufrido por su rapto, era una herida reciente, y que llevaría tiempo el que nuestro joven primer oficial lograra superarlo. El capitán dejó de tocar la cabeza de su marinero y se dispuso a ponerse de pie para ir por la comida.

Cuando Gilligan sintió que los fuertes brazos de su amigo le abandonaban, un frío y un vacío espantoso se apoderaron de él. Tuvo miedo, se sintió de nuevo solo, con terror alcanzó uno de los brazos del experto capitán. Jonás. Al sentir que su brazo era jalado bruscamente perdió por un instante el equilibrio y emitió un grito de sopresa.

¡Gilligan! ¡Amiguito! ¿No quieres que me valla?- El capitán de inmediato observó el terror en los ojos azules de su compañero.

Gilligan no dijo nada, tampoco movió su cabeza, ni alzó la mirada hacia el corpulento hombre. Solo afianzo su agarre al grueso brazo, mientras unos pequeños temblores en su cuerpo se hicieron presentes. El capitán sin pensarlo volvió a sentarse en la cama y rodeó con uno de sus brazos al tembloroso chico.

Tranquilo amiguito, yo estoy aquí. Nada malo va a pasarte.- El capitán le habló para calmarle sintiendo como Gilligan temblaba.

El muchacho poco a poco fue cerrando los ojos al tempo que el capitán le abrazaba y le hablaba tranquilizándolo. Gilligan escuchando esas amables y calmadas palabras, y sintiéndose a salvo y protegido en esos grandes y fuertes brazos fue quedándose dormido de nuevo. El capitán sintió cómo el cuerpo del chico se aflojaba poco a poco vencido por el sueño y el cansancio. Le depositó de nuevo en la cama y le arropó con la suave manta.

Muchacho, quisiera en verdad poder ayudarte.- La cara del capitán era de suma preocupación, debía informar al profesor de inmediato lo que acababa de ocurrir.

Al percatarse de la respiración rítmica y regular de Gilligan, y haberle tomado el pulso, se dio cuenta que todo estaba en orden, y que el muchacho dormía tranquilamente. Se puso de pie con cuidado de no hacer ruido. Salió el capitán de barco de la cabaña en busca de comida y del profesor.

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Listo! Wow!, no puedo creer lo mucho que he avanzado con ésta historia, lamento mucho la tardanza, y les pido disculpas, he tenido mucha carga de trabajo, snif snif…

Mil gracias a los reviews tan lindos de callensensi, Aingeal, Ladymallard y Squee-bunny las adoro chicas, muchas gracias.

Y claro que espero comentarios al respecto de lo que les pareció éste último capitulo. Nos leemos pronto chicas n-n