12. La lucha por un imposible
Zeros y Shaina corrieron de la mano hasta la entrada del hotel, donde la recepcionista les entregó una llave.
— ¡Shaina espera por favor!— gritó Milo, cuando vio a la pareja seguir su camino hacia los ascensores y meterse en uno. La puerta se cerró justo en las narices del caballero de Escorpio, quien trató en vano de llamar al ascensor de nuevo.
—Vayamos por las escaleras— sugirió Camus, señalando la puerta que daba a ellas—, es la habitación 249, en la segunda planta. Me lo ha dicho la recepcionista.
Rápidamente, los dos caballeros de oro enfilaron escaleras arriba.
Pisándoles los talones, los dos espectros siguieron sus pasos.
— ¡Han ido por las escaleras!— exclamó Valentine, quien subió a la carrera por ellas, con Radamanthys en la retaguardia.
Cuando los caballeros de oro alcanzaron la segunda planta, vieron que la pareja ya estaba al fondo del pasillo y entraron rápidamente, pero un golpe certero derribó a ambos.
Radamanthys planeó hasta situarse frente a ellos, bloqueando el paso a los dorados.
—No permitiré que sigáis adelante— dijo el inglés—, por encima de mi cadáver.
—Así sea— replicó Milo, incorporándose del suelo y preparando las agujas escarlata, que salieron rápidamente despedidas contra el espectro.
Valentine se lanzó contra el griego, sujetándole para desviar los aguijonazos, que se clavaron contra el techo del pasillo, provocando la caída de cascotes.
— ¡Deja a mi jefe en paz!— gritó el espectro de Arpía, quien trataba de derribar a Milo, pero éste se liberó rápidamente arrojándolo lejos de sí.
— ¡Y tú deja a mi…amigo en paz!— gritó Camus, lanzando una ráfaga helada contra el chipriota, que quedó pegado al suelo unido por una columna de hielo.
A continuación el francés arrojó otro ataque contra Radamanthys, quien se hallaba enfrascado con Milo, atizándose mutuamente y destruyendo todo alrededor.
— ¡Esta vez no existe barrera protectora!— gritó el griego, saltando a un lado para esquivar el puño del juez, quien recibió de pleno el ataque perpetrado por Camus.
Por unos instantes, el inglés quedó congelado.
Los dorados se miraron mutuamente y se dirigieron hacia el fondo del pasillo, pero no bien habían dado un par de pasos cuando sintieron una nueva ráfaga, está vez más potente que los voló por los aires, estampándolos contra las paredes.
— ¡Idiota!— rugió el Wyvern—. ¡El Cocyto es mi reino! ¡El frío no me hace nada!— y agarrando a los dos dorados por las piernas los lanzó al otro lado del pasillo.
Valentine consiguió romper el hielo y tiritando se sacudió los restos. Se giró hacia su jefe, que se había dado la vuelta para ir hacia la puerta donde estaban Shaina y Zeros encerrados.
En el interior, los dos amantes se disponían a pasar una velada juntos, sin que nadie les molestase.
La suite presidencial estaba cargada de lujos de todo tipo, desde regalos de bienvenida consistentes en un cesto con frutas y dulces y una botella de champán de nivel que estaban en el pequeño salón sobre una mesa, como por una cama de tamaño queen size y sábanas de seda, así como un cuarto de baño con bañera de hidromasaje y una ducha amplia, completada con los más lujosos productos de higiene.
La amazona dio unos pasos y se dirigió al gran ventanal, donde abrió la puerta y salió a la terraza.
Desde allí, podía divisar el mar Egeo, en una hermosa vista del anochecer.
El cielo, de color índigo, comenzaba a revelar los puntitos brillantes en el cielo. Las primeras estrellas titilaban suavemente, dando la bienvenida a la noche, mientras que en el horizonte aún podía distinguirse un resplandor azulado.
La brisa sacudió los cabellos verdes de la joven, quien inspiró profundamente y sonrió al verse en esa situación.
Se sentía llena de vida y con el corazón palpitante, pero no estaba segura de la razón exacta.
Tras ella, apareció Zeros, cargando dos copas con champán.
—Toma mi amor— dijo el camboyano, ofreciéndole una—, brindemos por esta noche.
Al verle, Shaina compuso una mueca de repulsión y sintió que su corazón daba un vuelco.
—Claro…— musitó ella, tomando la copa entre sus manos, y brindó con el espectro, pero ella no probó gota de la bebida.
Percibiendo su desazón, Zeros depositó la copa a un lado y quiso abrazar a su pareja, pero recibió el rechazo de ella.
—¿Qué te ocurre, mi vida?— preguntó el espectro, con unas notas tristes—. ¿Estás enfadada por algo?
La italiana se dio la vuelta y volvió la vista al mar. Se quedó estática unos momentos y sacudió la cabeza.
—Es que...— musitó tragando saliva—, creo que quiero darme un baño antes, si no te importa.
Zeros asintió suavemente y se dirigió al interior de la habitación, dejando sola a la joven en la terraza.
A continuación, se dirigió a la cama y se sentó en el borde del colchón, mientras comenzaba a retirarse la armadura.
Desde la terraza, la joven observó a su amante y cerró los ojos cuando le vio vestido con la ropa que llevaba debajo. Sus extremidades eran delgadas y su cuerpo estaba ligeramente encorvado, casi mostrando cierta chepa.
Además, ahora se daba cuenta de los dientes enormes asomando por encima del labio inferior, de su nariz chata pero ganchuda y sus ojos saltones con largas pestañas. Y no solo eso, sino que las múltiples verrugas por el rostro no le resultaban agradables, así como el hecho de que no tuviera pelo en la cabeza cuando retiró el casco.
Shaina sintió cómo su estómago se revolvía y le provocaba un disgusto enorme.
Aquella visión provocó que la joven corriera al cuarto de baño y se encerrase con pestillo.
Llevándose la mano al pecho, sintió una punzada extraña pero seguidamente sintió un alivio.
—¿Cómo he podido…?— se preguntó a sí misma, extrañada.
Su oído entonces se centró en un enorme estruendo que aparentemente procedía de fuera.
Pegada contra la pared, la amazona escuchó unas voces discutiendo, más ruido de golpes y reconoció la voz de Milo, hecho que provocó que su corazón se sacudiese con fuerza.
Notas:
Moon-zuhuy: ¿verdad que sí, que pegan juntos? A mi me ha sorprendido para bien la noticia de la pareja. Lamentablemente, este fic lo empecé a escribir antes de que Megumu Okada diera la campanada, así que ya tenía otro caballero asignado para Shaina en este fic. Pero no pasa nada, también le pega este mozo :) ¡Gracias por el comentario y por leer!
A todos los demás, os deseo que tengáis un excelente fin de semana. ¡Hasta la próxima!
