Cap 10

"No abra los ojos, porque con ellos abiertos no podré salvarte….No podré salvarte de la realidad."

El sueño parecía tan real que le costó abrir los ojos. Pero no es que tampoco la realidad fuese insatisfactoria del todo, porque lo primero que Gabriella vio fue unas abdominales bien torneadas moviéndose lentamente mientras Kaneki dormía.

Entonces, su fangirl interior salio al exterior, su boca se hizo agua, y las mejillas se le pusieron rojas. Estaba siendo afectada por esa enfermedad otaku en la que basta con ver a un chaval "to'bueno" empiezas a sangrar por la nariz. O por lo menos fue lo que pensó a darse cuenta de la sangre recién seca alrededor de sus brazos y camiseta.

— Espera, esa sangre no es mía...— se dijo después de revisarse a si misma. No estaba herida en ninguna parte y….— Mierda!— se apartó rápidamente del inconciente Kaneki dándose cuenta de algo, o más bien recordando lo de ayer. La palabra monstruo amenazó con salir de su boca, pero se contuvo.— Creo que solo fue mi imaginación, eso es…solo una pesadilla.— volvió a acércasele lentamente dándose cuenta de algo importante.— Su ojo derecho…esta bien.— amenazó con querer abrirlos, pero al final se apartó. El era un Ghoul, ¿como pudo haber sido tan estúpida de no haberse dado cuenta antes?

Caminó hasta la cocina, allí había unas patatitas escondidas al final del armario, "tengo tanta hambre que me comería un caballo enterito". Pensó sonriendo por un momento distraída. Ella ya no era una niña, así que hacerse la chica dramática engañada por el falso amigo no cambiaría nada en absoluto. Él era un ghoul, estaba más que claro, y le salvo la vida antes, un hecho irrefutable. ¿Qué más se va a hacer? ¿Tratarle mal por ser tal como es?

— Les odio, eso no va a cambiar…— Susurró abriendo las patatitas lo menos ruidoso posible.— pero…él me salvo la vida.— concordó cogiendo la patata más grande del paquete.— no todos los monstruos son iguales de malos…— reflexionó sobre lo que aquel hombre extraño dijo ayer preparada para llevarse la patata a la boca cuando una mano la detuvo a tiempo.

— Si fueras tú, no lo comerías.— Kaneki tomo el paquete de patatas de su mano antes de volver a ponerlos en el armario. Gabriella se apartó asustada automáticamente, era algo natural huir de un ghoul, por más que ese la haya salvado antes.— Tranquila, no te voy a comer…— sonrío pícaro, aunque era más que obvio que estaba disgustado con ella.

—…Y-ya lo sé. — Intentó sonreír como si nada hubiera pasado, pero, Gabriella era una mala mentirosa, estaba asustada y no podría esconderlo. — ¿Podrías apártate un poco?— preguntó dándose cuenta del cerca que él estaba de ella, y su mano aún aguantaba su brazo derecho donde momentos antes aguantaba la patata.— puede que yo sea extranjera, pero no soy tan liberal como crees.— sonrió intentando hacer creer que estaba avergonzada y no asustada, pero Kaneki no era tonto.

— Lo siento.— sonrío rascándose el pelo tímidamente antes de volver a mirarla con ojos de acero.— Ya veo…así que te diste cuenta de que soy un ghoul,¿estoy en lo cierto? — continuó mirándola como si de verdad no le importase. Gabriella tragó saliva dejando ver como su expresión se notaba cada vez más asustada. Kaneki no la quería como enemiga, pero antes tendría que asustarla, ni que fuera un poco.— Bien, no podría engañarte para siempre. Incluso un loco no se engañaría toda la vida.— aclaró yéndose al sofá donde antes Gabriella dormía, y allí se sentó cómodamente aún sin camiseta, claro.— Fuiste una herramienta muy útil, por eso quiero que continúes trabajando para mi, al fin e a cabo me debes una.— solo omitió el hecho de que si él no la hubiese salvado no se habría convertido en un ghoul.

Gabriella bajo la cabeza. Ella sabía que si Kaneki quisiera estaría muerta en un abrir y cerrar de ojos, él no era un amigo suyo, solo la había utilizado y nada más. Pero…al darse cuenta de ello sintió dolor.

"¡ÉL ERA TAN INJUSTO!" Pensó dándose cuenta de que la gente podía ser bien falsa en la vida real. La vida, su vida…no era un manga shojo donde después de los problemas encontraría a un príncipe que la entendiera y la hiciese feliz. No hay final feliz para Gabriella, nunca lo hubo desde un principio, ¿cierto?

—Si, te debo una.— asintió no como una chica fuerte y decidida, sino como una esclava a la que debe respetar a su superior.— Te la debo y tendré que hacer lo que tu quieras ¿no es así?— Kaneki la miró sorprendido, no esperaba que ella respondería de esa forma, y por extraño que parezca Gabriella sonrío.— No soy tonta, Kaneki-san. ¿Pensabas que te iba a chillar, maldecirte e intentar huir?— dejo de sonreír.— tengo un brazo jodido, me han atacado dos veces y tengo sangre por todos los lados ¿crees que haría una estupidez como intentar huir de ti?— Volvió a coger las patatitas en el armario, y luego las señalo a Kaneki solo para demostrar que lo comería con él dejándola si o no. Kaneki también sonrío, ella solo estaba traumada a tal punto en el que llorar no la haría más satisfecha que no matarse a si misma, Kaneki lo sabía porque el también se sentía así.

—Eres un ghoul. — Gabriella dejo las patatas se escaparen de sus manos automáticamente. Kaneki no la miró, no era algo fácil de asimilar. ¡Y que lo diga! Él tampoco lo aceptaba del todo. Se levantó después de un largo silencio antes de acercarse a ella. Gabriella parecía una estatua, no se movía, ni se dignó a coger el paquete que se había caído en el suelo, estaba en shock.

—¿Estas bromeando, verdad?— le miró intentando ver la gracia en algo tan serio.— No mientas Kaneki-san, yo ya haré lo que tú quieras, pero mentirme sobre algo tan serio HAHAH ¡eres la hostia de gracioso!— Kaneki no sonrío como Gabriella creía que lo haría, dándose cuenta entonces que no mentía. — HAHAHA….¿y ahora que haré? Esa vieja bruja podrá echarme de aquí por ser un ghoul ahora, ¿y mi familia? ¿¡Me la comeré de desayuno!? HAHAH ríete, Kaneki-san, ríete de mis desgracias porque hace gracia. — se apartó de él yendo hasta la ventana, sonreía como una loca. Había perdido la razón, eso fue todo lo que Kaneki pudo notar.

Bien, eso había sido algo traumático para cualquiera, Kaneki pensó de lo frió que había sido, pero no podría engañarla. Aunque tuviera sus dudas.

— Fue Kanou quien te hizo eso y…— Kaneki empezó a explicarlo pero antes que pudiera continuar Gabriella le atacó empujándole contra la única pared vacía que había en su casa. Kaneki no pudo apartase a tiempo y se chocó rudamente en contra de la pared de hormigón.

— ¡NO HABLES DE ÉL DE ESE MODO!— chilló rabiosa.— ÉL ES UNA BUENA PERSONA Y SE PREOCUPA CONMIGO!— rosnó resentida haciendo que Kaneki la mirase confuso, pero a Gabriella no le importó en absoluto.— ÉL GUARDÓ MI SECRETO DE MIS PADRES! FUE MI AMIGO! NO ME ENGAÑÓ!— Chilló más alto dando golpes en el pecho desnudo de Kaneki como loca.

— ¡CALLATÉ!— Kaneki al fin consiguió agarrar sus manos cambiando de posición con ella. Ahora quien se encontraba prensada en contra la pared era ella y no le gustaba nada.— Aún no terminé de hablar.— rosnó, era la segunda vez en toda su vida que se enfadaba tanto. Antes había sido con la hermana de su madre que solo la utilizaba mientras seguía con vida, y ahora con Gabriella.— Kanou te utilizó para sus experimentos, probablemente tuvo una oportunidad cuando tuviste aquel accidente con los Ghouls y yo te había salvado.— se acercó más a ella hasta que sus narices se chocaran.— Él no es quien dice ser, y yo soy la prueba de ello.— bajó la mirada mirándose a si mismo pero para su inconveniente se encontró con las formas arredondeadas del pecho de Gabriella chocándose contra su abdomen, ¡Dios! No era momento de pensar en su virilidad ahora.

Gabriella no se había dado cuenta de la mirada nada discreta de Kaneki porque tenía los ojos cerrados, se hacía la tonta, no quería escucharlo, y eso molesto Kaneki. Él quería llamarle la atención, quería hacerse notar por ella, y quería que fuese su aliada.

—…Mírame.— Susurró soltando una de sus manos y levantándole el rostro lo más delicado que pudo, aún estaba enfadado y no conseguía calmarse del todo. Pero Gabriella no abrió los ojos, solo murmuraba una y otra vez que no le escucharía, que no era una persona digna de confianza entre otras cosas.— ¡Mierda!— Kaneki exclamó rabioso sintiendo que su ojo derecho se ponía de un rojo carmesí por la furia antes de cogerla por el cuello y…. besarla. Su lengua atravesó la boca de Gabriella de forma rápida, pero eficaz. De manera casí veloz pasó la lengua por el cielo de la boca de ella antes de chuparle como si fuera un helado a punto de derretirse. Gabriella abrió los ojos rápidamente haciendo que Kaneki sonriera satisfecho, al fin había llamado su atención. Así que lentamente se apartó de ella pero no lo suficiente como dando a entender que aquel beso era un juegue cito más y no que de verdad casi la viola anoche deseando mucho más que eso.— En fin abriste los ojos.— Gabriella le miró enrabiada por un rato antes de apartarle la mirada. Parecía estar a punto de llorar pero se contenía firmemente, entonces Kaneki se dio cuenta de que la había cagado completamente. No creía que ella fuera del todo débil y se maldijo por ello.

—Aléjate de mi…— ella sentenció mismo viendo que el ojo derecho de Kaneki seguía estando de un color rojizo peligroso, ya no estaba asustada, por lo menos no del todo. Kaneki se dio cuenta aún sin apartarse.— ¡Aléjate!— Chilló audaz sintiendo que las orbitas de sus ojos parecían querer saltarse para fuera. Ella no se había dado cuenta, pero Kaneki si….sus dos ojos se quedaron de un color rojizo tan vivo como el de Kaneki. Ella era un ghoul,estaba más que claro, por lo menos ahora.

Kaneki se quedó impresionado. Ella tenía los dos ojos de color rojo! Kanou debe haber progresado en sus experimentos, Kaneki pensó estático viéndola con todo su esplendor. Estaba enfadada, y aunque quisiera llorar se aguantaba valientemente delante de Kaneki, probablemente lo atacaría ahora, él tendría que estar preparado para ello, pero cuando llegó el momento…. Él se sorprendió más aún.

Gabriella se abalanzó sobre él pero sorprendentemente no le atacó como lo hizo antes, sino que solo se pegó a él. Kaneki se puso rígido preparado para recibir un ataque por la espalda, pero, solo sintió las manos de Gabriella agarrar sus hombros con fuerza, como intentando mantener su propio equilibrio. Ella estaba a punto de romperse y él lo sabía.

— Hazlo.— él dijo aún sin tocarla, solo dejo que ella le abrazara por si sola.

— ¿Hacer qué? Te mataré por haberme engañado.— Gabriella murmuró apretándose los ojos sin dejar que una lagrima siquiera bajase de ellos, ella era fuerte.— te haré sufrir por haberme besado…mi primer beso, robaste mi primer beso cacho cabrón! — le apretó más, y fue entonces que Kaneki se dio cuenta de algo. Esa chica, que lo abrazaba de forma tan desamparada y con todo su ser intentaba rehacer su corazón antes siquiera de romperlo. Ella, estaba tan enamorada de Kanou sensei que fue estúpida y ciega, tal como Kaneki había sido con Rize. La estupidez los hicieron transformarse en eso, ahora Kaneki lo comprendía, y el único modo de hacer que ella entienda sería siendo honesto con ella, pero antes necesitaba decirle algo.

Los brazos de Kaneki se fueron hasta la espalda de Gabriella y allí se quedaron mientras retribuyó su abrazo. Ella parecía sorprendida haciendo que Kaneki sonriera calidamente por más que ella no lo pudiera verlo. Entonces, las palabras salieron de forma espontánea:

— Lo siento.— la apretó.— no fui un buen amigo y te engañé.— susurró en su oído.— te utilicé y robé tu primer beso.— se bajo un poco lo suficiente como para poner su cara sobre el hombro de ella.— Así que hazlo.— repitió por segunda vez.— llora en mis brazos y te daré consuelo tanto como pueda.— la apretó hasta quitarle el aire haciendo que Gabriella intentase apartarse.

— NO VOY A LLORAR, BAKA!— Intentó parecer enfadada pero antes que pudiese evitarlo las lagrimas salieran de sus ojos al fin haciendo que ella temblase en sus brazos.— HAAAAAAAAAA!— Chilló sintiendo que el dolor que afligía su pecho se calmaba casi completamente.— ¡¿PORQUE YO?! ¡PORQUE!— Perdió el equilibrio pero Kaneki la cogió en brazos llevándola hasta el sofá como si fuera un bebe, o a lo mejor, como la hermana que nunca tuvo sin contar con Hinami, claro.

Y se quedaron allí hasta que ella se calmase del todo. ¿Cuánto tiempo fue? Kaneki no pudo decirlo con claridad pero se quedaron abrazados así hasta llegada la tarde. No era incomodo tampoco, sino que más bien reconfortante.

— ¿Te sientes mejor?

— No.— Gabriella se apartó de él.— Me duelen los ojos como el infierno y quiero patatas.— se dirigió hacía la cocina de forma habitual.

— Vomitarás.— la advirtió pero Gabriella no le hizo caso mientras cogía el paquete de patatas en el suelo y daba un mordisco en una. Kaneki la observó por un rato antes de preguntarle — ¿A que saben?¿Quieres vomitarlo?

— ¿Por qué me preguntas eso?— ella dijo haciéndose la tonta antes de volver a coger otra patata. — Están deliciosas, como debe ser. — se la ofreció a Kaneki.— ¿Quieres una?— Kaneki la miró incrédulo.

¿Que demonios estaba pasando?