CAPÍTULO 10:
A la mañana siguiente, sorprendentemente, Annabeth fue la primera en levantarse y eso era raro en ella. La noche anterior había sido más que movida y no había podido dormir mucho con todo lo que tenía en la cabeza por culpa de Grover. Lo de que Percy fuera padre y todo. Podía ser verdad o mentira, pero en aquello tenía el problema, ¿y si era verdad? Necesitaba ocupar su mente en otra cosa, en algo diferente, ¿pero que hacer?
Entonces recordó, algo que hacía mucho tiempo que no hacía, cocinar. No mucha gente lo sabía, pero cuando era pequeña y ponía a sus padres de los nervios, su madre la tomaba y le hacía cocinar con ella. Según sus palabras, lo mismo de creativa que era construyendo cosas, podía ser creativa para la comida. Aunque después de muchos intentos, el único plato que siempre consiguió cocinar sin problemas fueron pastelitos de vainilla y limón. Hacía mucho tiempo que no los cocinaba, pero sería también un regalo por lo generosos que eran con ella en aquella casa.
-Que bien huele- Percy se levantó una media hora después, cuando Annabeth tenía los pastelitos metidos y se ponía manos a la obra con la crema- ¿qué son?
-Pastelitos de limón… espero que te gusten…- era un regalo, asique, no podría poner muchas quejas.
-Para desayunar pasteles… seguro que me encantan- se acercó al frigorífico ofreciéndole zumo- ¿quieres para acompañar?
-Claro.
-Annabeth…. ¿puedo hacerte una pregunta?- preguntó asustado, echándose sobre la encimera, al otro lado de donde estaba Annabeth.
-Supongo…- lo miró de reojo- ¿Cuál es?
-¿Cómo llegaste al centro de acogida?- preguntó esperando ver su reacción- Me refiero… ¿qué pasó con tu familia?
Annabeth no dijo nada, solo siguió dándole vueltas a la crema, aunque ya estaba lista. Percy incluso llegó a pensar en que no iba a responder, pero un poco a desganas, lo hizo:
-Me echó de casa, simplemente.
-¿Por qué?
-Mi madre y… que no fui planeada supongo- suspiró ahora si volviéndose- Mi madre me dejó un día en frente de su puerta y dijo que él se encargara de mí…
-Lo siento…- en aquellos momentos, casi se arrepentía de haber preguntado.
-No es tu culpa- se encogió de hombros, intentando no sonar afectada.
-No tiene que serla para sentirme culpable…
Annabeth lo miró por un momento y sintió como si su estómago se encogiera y un hormigueo que no llegaba a saber que era exactamente. Por suerte, el timbre del horno anunció que los pastelitos estaban listos.
-¿Los servicios lo permitieron?- preguntó sin embargo Percy.
-Lo permitieron cuando le destrocé el coche…
-¿El coche que… te eché en cara?- preguntó Percy recordando la primera noche de Annabeth en su casa.
-El mismo- asintió- Mi padre preguntó para darme en adopción y… en casas de acogida hasta la fecha.
-Lo siento…
-Como he dicho, no es tu culpa…- respondió de nuevo.
-Ok…- comenzó a oler los pasteles- Déjame que te ayude y así terminas pronto porque esto tiene que saber mejor de lo que huele.
-Está bien- sonrió Annabeth- Coge una manga y empieza a rellenarlo con la crema. Así se enfrían un poco los pasteles.
-Ok…
Annabeth también se puso manos a la obra, pero cuando empezó a preguntar Percy por su familia, a ella también le interesó la de él. Quizás, era hora de preguntar a qué tipo de familia estaba "unida":
-¿Qué hay de ti?- preguntó de repente entonces ella.
-¿De mí?
-Tu padre- dijo entonces- ¿O fue madre soltera?
-Más o menos.- respondió Percy que se manchó con la crema nada más y nada menos, en la punta de la nariz, lo que hacía reír a Annabeth; que se aguantaba la risa como podía- Conoció mi madre en verano, pasaron el mejor de sus vidas y… bueno… al ser pescador, salió al mar a navegar y… nunca más se supo más de él.
-Valla, me ganas a trágico.- intentó Annabeth quitarle importancia.
-Trágico es mi especialidad- sonrió cuando se dio cuenta de que intentaba guardar su risa- ¿Por qué te estás riendo?
-Por nada- siguió Annabeth con lo suyo.
-Annabeth- cogió la manga pastelera y se dispuso a dispararle- Dímelo si no quieres ser tú la glaseada en esto…
-Ok, ok- levantó sus manos en son de paz- Tranquilo. Solo es que tienes en la punta de la nariz y pareces un payaso, lo siento.
-Ah, no pasa nada- intentó quitárselo con la lengua sin ningún resultado.
-Anda, déjame a mí- cogió un trapo para limpiarlo- Que pareces tonto con eso.
Annabeth se acercó, pero tan pronto como estaba quitado y observó como la miraba, volvió rápidamente a su trabajo más nerviosa que antes, ¿por qué hacia aquello? No debía.
-Es increíble.
-¿El qué?- empezó a evitar mirarle a los ojos.
-Que hace unas dos semanas estábamos como dos imanes que se repelían y ahora… te estoy ayudando a hacer pasteles…
-Te duró poco el enfado…
-No fue enfado, la verdad…- se dirigió hacia los pasteles, empezándolos a montar- Fue… algo más personal.
Annabeth sabía que se iba a arrepentir, pero aun así, lo preguntó:
-¿Qué entonces?
Y como si fuera una de las respuestas más fáciles del mundo, lo dijo:
-Me protegía de los sentimientos que me estabas haciendo sentir…
Percy siguió con los pasteles como si tal cosa, pero Annabeth se quedó afectada por ello. ¿Por qué le decía esas cosas? Era él, el que lo había pasado mal, el que había estado encerrado y el que había tenido los problemas, ¿por qué lo ponía tan difícil entonces? Percy sabía que tenía novio, su mejor amigo y no creía que él fuese uno de los que quita novias a sus amigos.
Por suerte, en ese momento, el timbre sonó, rompiendo el momento, cosa que agradeció y fue esta incluso la que fue a abrir la puerta. Thalia llegaba para salvar el día:
-Hola, my friend- la saludó Thalia entrando por ella misma- Buenos días.
-Entra, por favor- se burló Annabeth- ¿Qué haces aquí?
-Venía para ver si desayunábamos algo- respondió Thalia- O si ya estás desayunando, preguntarle a la señora Jackson si puedo acompañaros…
-En realidad…
-¡Annabeth, voy a coger la tuya que la mía…!- Percy apareció de repente en pijama con la manga pastelera entre las manos, lleno de crema de limón- Perdón, ¿interrumpo?
Thalia miró primero a Percy y sus pintas, luego a Annabeth que solo pensaba en tierra trágame en ese momento.
-Más o menos- respondió simplemente- ¿qué pasó?
-La manga, la exploté sin querer…- la dejó a un lado y señaló la camisa- Mejor voy a cambiarme- pasó entre ellas corriendo, subiendo las escaleras- Buenos días ya de paso, Thalia.- la saludó también.
Thalia solo le respondió con un movimiento de cabeza mientras que este desaparecía hacia su habitación. Se volvió de nuevo hacia Thalia que eligió irse de nuevo hacia la cocina para seguir con los pasteles y así, no tener que mirar a su mejor amiga a los ojos mientras empezaba su interrogatorio particular.
-Ok, ya me estás diciendo que está pasando aquí…
-Nada- insistió Annabeth- Su madre llevó a Nico, mi otro "hermano" a ver su hermana de sangre que llevaban siglos sin verse y estamos solos hasta mañana por la noche que lleguen ambos…
-Y… lo dices como si no fuera una gran… cosa- Annabeth suspiró, pero esta vez un poco de rabia porque sabía perfectamente a lo que se estaba refiriendo Thalia en aquellos momentos.
-No voy a hacer nada con Percy, ¿vale?
-¿Segura?
Annabeth dejó los pasteles a un lado antes de mirarla:
-Dime lo que estás insinuando directamente y punto, Thalia. No me gusta que vallan con rodeos. Asique, rápido.
-Que te gusta tu hermano de acogida.
-No me gusta… si no, ¿por qué estaría con Jason?
-No lo sé- respondió mirándola- Lo miras de forma distinta, pero no de enamorada. Creo que hay otro chico al que le gustas… y con todo lo que me cuentas… creo que ese es Percy...- Annabeth no dijo nada, cogió la manga de nuevo y terminó los pasteles- Si no dices nada es que en efecto, te gusta.
-Si no digo nada es porque no, ¿está bien?- esta vez, lo dijo furiosa, interrumpiéndose cuando escucharon a Percy entrar- Y deja de ser tan cansina con ese maldito tema. No siempre tienes razón, ¿vale?- Annabeth saltó en mal momento.
-Espero no interrumpir de nuevo…
-No, tranquilo- respondió Thalia dirigiéndose hacia él- Solo hablábamos de cosas sin importancia. Como la gente se llega a mentir a una misma y todo el caos que se monta por ello…- Percy miró esta vez a ambas, sin entender lo que decía- Nos vemos…
Y si la situación empezó a ser rara para ambos, Thalia la terminó para la opinión de Annabeth. Solo quería un poco de tranquilidad y la habían tenido hasta aquel día. No era la manera en la que quería empezar:
-¿Estás bien?- preguntó sin embargo Percy.
-Claro- tomó un cupcake y le pegó un buen mordisco- Delicioso.
Percy tomó otro, comiendo casi más de la mitad de este, provocando la risa de Annabeth al verlo:
-¿Cómo te has metido eso en la boca?
-¿No has oído lo que dice la gente?- le respondió Percy luchando con la bola de cupcake que se le había hecho en la boca- Hay gente que come como cerdos… Con delicias como estás, como para no hacerlo. Buenísimo, por cierto…- tomó dos más, dirigiéndose hacia el salón.
Annabeth sonrió. Percy tenía desde luego sus pros y sus contras. Siempre era atento con ella, la apoyaba aunque hubiera estado peleando casi todo el tiempo con ella y era una buena persona, intentaba estar siempre con la verdad por delante por ella, haciendo que fuera casi imposible decirle que era mala persona. Desgraciadamente, el único gran inconveniente es que él era su hermano… y lo que sonaba bien, podía convertirse en el infierno del que una vez escapó con Luke.
Terminó de desayunar comiéndose otro cupcake y algo de zumo. Decidió salir a correr un poco. No era una chica de mucho correr, pero si le gustaba hacer ejercicio y sin Jason ni Nico, le vendría bien salir de la casa para despejarse un poco. Además, hacia un día espléndido fuera que acompañaba el ejercicio. Había mucha gente en el paseo, viendo los barcos y disfrutando de las vistas. Una pena que Thalia se hubiera marchado disgustada. Tendría que hablar un poco con ella después, después de todo, no había hecho nada malo.
Asique tras un buen rato corriendo, se dirigió directamente hacia su casa. Quizás podrían tomar el almuerzo juntas. Ahora tenía dinero y podría ser ella la que invitara. Avanzó por unas calles cuando delante de ella, apareció la última persona que menos quería ver:
-¡Annabeth!- la saludó como si de una vieja amiga se tratara.
Annabeth, que lo vio venir, intentó esquivarlo, pero él fue más rápido que ella y la cogió, arrastrándola prácticamente hacia la callejuela que había más cercana. Annabeth intentó deshacerse, pero cuanto más intentaba, menos podía:
-Déjame en paz- dijo enfadada.
Sabía que si gritaba, le daría satisfacción y era lo único que no quería darle.
-No hasta que finalicemos nuestra charla- la tomó, empujándola hacia la pared del final de la calle, atapándola entre él y la pared.
-¿Qué es lo que quieres?- le dijo en un tono amenazador, sacando su lado más fuerte.
-Lo que quiero…- repitió con ironía- Lo que quiero es que vuelvas conmigo, y para siempre.- las últimas palabras sonaron como sacadas de una película de miedo.
-No me iría contigo ni aunque fueras el último chico del mundo.- le espetó- Convertiste mi vida en un infierno. Me metieron en el reformatorio por tu culpa…
-¿Y crees que no te volverán a meter cuando sepan lo de tú y ese chico?- Annabeth se quedó mirándole, no sabiendo si estar asustada o aterrada- Sí, te he estado siguiendo y sé que estás enamorada de ese chico que tienes por familia…
-Ni se te ocurra meter a Percy en esto- aquella era su lucha, no iba a permitir que metiera a Percy en algo que nunca había estado metido.
-Pues entonces harás lo que yo te diga…
Se acercó a él y mirándolo a los ojos fijamente se lo dijo:
-Antes muerta que a tu lado…
Al principio no dijo nada, ni reaccionó a sus palabras; pero de repente, rió con ironía y le lanzó una cachetada a Annabeth haciendo que se girara hasta apoyarse sobre la pared.
-Eso se puede arreglar- rió como un loco.
Pero Annabeth no lo iba a permitir. Miró y cerca de la basura, había los trozos de una paleta que se utiliza para transportar las cajas para los grandes almacenes. Tomó una rápidamente y antes de que Luke pudiera verlo, le arremetió lo más fuerte que pudo tumbándolo de un solo golpe. La furia se adueñó de ella y como una loca comenzó a arremeter contra Luke que intentaba pararla sin posibilidad alguna.
-¡Annabeth! ¡Annabeth!- no notó a Percy hasta que este no le arremató el tablón de las manos- Annabeth, mírame- la intentó controlar, tomándole del rostro, haciéndola que la mirara- Annabeth, déjalo, no merece la pena.
Esta lo miró, sus manos temblaban, toda ella lo hacía, pero como pudo, asintió y se dejó calmar por Percy que la arrastró fuera del callejón.
-No te saldrás con la tuya, Chase- Luke, que se había levantado, los miró sonriente apoyado sobre el muro.
Annabeth se volvió también, dispuesta a seguir, cuando Percy la paró, se acercó a Luke y le propinó un puñetazo, dejándolo inconsciente.
-Vamos- le agarró fuertemente de nuevo y se la llevó fuera de allí.
Durante un buen tramo de camino, ninguno de los dos habló. Percy le limpió la sangre que le había provocado el tortazo y Annabeth, que desde el momento que Percy le había rodeado con los brazos, no lo dejó escapar. No pensaba en nada, ni en su mente no había nada, pero el solo tener a alguien a quien abrazar, le sirvió.
-Gracias- dijo una vez que se sentaron en el embarcadero, en uno de los bancos.
-No hay de qué- le respondió Percy mirándola cuando esta se alzó del abrazo donde estaba sumergida- Hice lo que debía.
-Me hubiera matado, lo iba a hacer- miró sus manos que temblaban aún recordando aquel momento de furia- ¿Cómo me encontraste?
-No te iba siguiendo- bromeó intentando que se olvidara de todo- Iba a comer con Grover y Chris cuando pasé…
-Siento haber arruinado tu almuerzo entonces…
-Annabeth- Percy se acomodó mejor para mirarla cara a cara- No has arruinado nada, vale. Te mereces todo en este mundo, lo has pasado mal, y solo necesitabas a alguien que estuviera para ti y que te escuchara… yo quiero ser ese alguien si me dejas.
Annabeth lo miró por unos segundos. Él tenía razón, desde que había llegado, siempre había estado allí, a su lado, para todo. La había protegido y aunque habían estado muchas veces tensos, lo que había hecho por ella, había sido increíble. Si no hubiera aparecido, ¿quién hubiera sabido lo que hubiera pasado? Hubiera podido terminar muerta.
-No deberías decir eso…- bajó su mirada avergonzada.
-Solo digo la verdad…
-Te la inventas…
-¿Invento lo que veo?- Annabeth alzó la mirada y sintió un cosquilleo en su estómago cuando lo vio sonriendo.- Eres lista, eres encantadora… y te lo mereces… todo lo que puedas…
"No le mientas más alcorazón" Fue lo último que pensó antes de acercarse a Percy y besarlo y sentir por primera vez, lo que no sintió con Jason. El beso de Percy fue dulce, tentador y hacía que a cada momento quisiese más.
Percy a lo primero no reaccionó, pero tan pronto notó sus labios, posó sus manos sobre su cuello y cintura aferrándose al beso lo más que pudo.
Annabeth se fue separando poco a poco del beso, mirando Percy a los ojos que la miraba como si fuera de un sueño del que no quería despertar nunca jamás y sonrió hasta que a su mente vino lo que había hecho.
-Lo siento- se separó de él un poco en el banco- No debería haberlo hecho.
Percy que no sabía que decir a lo primero, la miró y le sonrió tímidamente:
-Te dejaste llevar por el momento, no tienes culpa- Annabeth se volvió y observó la forma en lo que lo decía- No te preocupes…
"El momento" repitió en su mente. ¿Y si no había sido el momento? ¿Y si había sido algo más?
