Hola de nuevo, primero de todo agradeceros a todas las que me habeís felicitado, domo arigatô. Bueno como ya veís ya tengo un nuevo capitulo de nuestros vampiro, lo bueno es que por fin le he dado un nombre al padre de Sere, no lo había hecho porque iba a tener otro papel, pero como ya no pues ya le he puesto nombre. Y bueno avisar que este capitulo puede ser un tanto rudo justo al final del mismo, yo advierto si soy sensibles quizas no no deberiais leer esa escena no sé. Bueno y por ultimo dar las gracias a Sere Chiba, a Tiffani, Usako Suyi, Lady, Lorena, Mikiaome, Marilucero Chiba, Jaz021, amy6666, Starligh, adri, Saly-luna, Dianazul, Erill y por ultimo Eiko Hiwatari, gracias por vuestros comentarios y palabras de apoyo y sobre todo por seguir este fic. Ahora me despido para que podaís seguir leyendo, Mata Ne!!!!!
Endimión y Serena se encontraba ya muy cerca del castillo, hubieran estado ya allí de no ser de la petición de la joven de descansar un poco antes del gran rencuentro. Y es que no hace falta decir que Serena temía un poco la reacción de sus amigas, pero sobre todo la de su padre, ya que si antes sentía que lo había defraudado con su huida lo había hecho un poco más.
"Porque lo pospongas más no significa que no te lleves la reprimenda" comentó Endimión que se entretenía jugando con un pequeño ratón.
"estoy cansada por eso quería sentarme" se defendió la rubia
"Oh, claro, y yo soy un licántropo. Por favor el miedo te carcome" se burló el varón
"No es cierto, no tengo a nada que temer"
"Ya. Venga princesa, no hace falta que finjas" el pobre ratón trataba de liberarse de su captor que lo tenía preso por el rabo.
"Sois increíble, de nuevo volvéis a usar ese tonito desagradable….urrrrg os odio" reclamó Serena
"Eso no era lo que decíais anoche, preciosa" Endimión se acercó a la muchacha y acarició su suave rostro.
"No me toquéis" la princesa se apartó de él "Y por favor liberar al pobre animal de una vez, que al contrario que vos tiene sentimientos"
"Os equivocáis princesa tengo sentimientos, muchos de los cuales os compromete. Aunque dudo que sean muy oportunos en este momento o lugar" Aun así el pelinegro soltó al pobre animal que salió corriendo sin mirar hacía atrás (pobrecito).
Serena sabía muy bien de que sentimientos hablaba, pero prefirió ignorar sus comentarios y reanudo su camino al castillo. Endimión no se prohibió el mostrar una sonrisa, su objetivo se había alcanzado, todo volvía a ser como antes.
Castillo de los Romanus
Amy, Rai, Mina y Lita como de costumbre estaban haciendo compañía durante la cena al padre de Serena. También estaban Andrew, Jedite, Zosite y Nephertite que desde que habían regresado se habían vuelto asiduos a este tipo de reuniones. Y aunque el antiguo monarca apreciaba a todos y cada uno de sus acompañantes no podía evitar cierta nostalgia al pensar en la falta de su hija, y porque engañarnos también de su sucesor que era el hijo que nunca tuvo. Pero esa noche la nostalgia y la preocupación duró poco porque todos ellos fueron conscientes de que una fuerte presencia se encontraba muy cercana. Un cierto miedo y malestar brotó entre ellos, hasta que para algunos de ellos las presencias se hicieron reconocibles.
"Es… ¿Endimión?" comentó Andrew esperando confirmar sus sospechas
"Y Serena está con él" Afirmó el padre de la rubia
"¿Qué esperamos vamos a recibirlos?" dijo Mina
"Creo que es más adecuado que nos retiremos" sugirió Zosite
"Pero…."
"Mina, ya habrá tiempo de saludar a Sere más tarde" Comentó Amy
"Si nos disculpa señor, nosotros nos retiramos" Expresó Andrew mientras que todos ellos hacían una reverencia en señal de respeto.
"Nosotras también" Comentó Rai "Y no sea muy duro con ella"
Las chicas también se fueron, dejando al padre de la joven solo en el gran salón, a la espera que su hija y su sucesor apareciera por la puerta.
No se hicieron de esperar, ambos aparecieron por la puerta acompañados tras ellos de Artemis, que al tratarse del Rey no creyó necesario anunciarlo como al resto de visitantes.
Serena avergonzada no se atrevió a mirar a su padre, y su vista pareció encontrar el suelo muy interesante. Por el contrario Endimión no tenía ningún problema en mirar al hombre, de hecho en su cara se podía apreciar una mueca de orgullo y satisfacción por haber alcanzado su objetivo, que no era otro que el de traer a la princesa sana y salva a España.
El padre de Serena luchó por guardar la compostura, pero no lo logró, fue hasta su hija y le dio un fuerte abrazo. Serena no pudo hacer otra cosa que responderlo.
Endimión no sabia muy bien que hacer, se sentía un tanto incomodo, miró a Artemis, que parecería sentir lo mismo que él. Hasta que el antiguo monarca le propició una tremenda bofetada a la princesa, algo que nadie esperaba sobre todo después de ese gran abrazo.
"¿Cómo se te ocurre marcharte de esa manera? Eres la princesa, no puedes ir haciendo esas cosas"
"No padre, ya no soy la princesa ese titulo se me arrebató cuando abdicasteis del trono" contestó irritada, mientras se acariciaba su mejilla irritada por el sopapo de su padre
"Eso no es técnicamente cierto" mormuró Endimión y se ganó una mirada asesina por parte de ella.
"¿Dónde has estado?. ¿Sabes a que peligros te has visto expuesta?"
"Tenía que hacerlo" se justificó la chica
"¿Hacerlo por que?" preguntó sorprendido su padre
"Ya os lo dije en mi carta, nada más que soy un estorbo, soy un lastre para vos y para el resto del Clan"
"Eso no es cierto" protestó el hombre
"Sí que lo es padre. Vos ni si quiera me queréis"
"¿Cómo puedes decir eso? Claro que te quiero hija mía"
"No, no lo hacéis. Porque de ser así me hubierais arropado al irme a dormir, me hubierais abrazado, besado, hubierais pasado más tiempo conmigo. Pero hicisteis todo lo contrarío ¿Qué debo suponer de eso?" Serena expresó todos sus miedos a su padre, el cual al escuchar sus errores de boca de su hija se sentía muy desgraciado.
"Serena, yo te amo, eres lo más importante para mi hija mía. Siento todo el daño que te he hecho por culpa de mi egoísmo, te pareces tanto a tu madre, que duele" el hombre al igual que su hija no reprimía el llanto.
"Yo también perdí a mi madre ese día"
"Y por lo visto también a tu padre"
Serena se forzó para esbozar una sonrisa para su padre.
"Prometo que a partir de hoy todo va a cambiar, seré el padre que mereces"
"Y necesito" terminó ella.
"Las chicas te están esperando en tu habitación, están ansiosas con tu vuelta. Te han echado mucho de menos, tanto como yo"
"Yo también las he extrañado"
En ese momento Luna que había sido llamada para mostrar a Sere su nueva alcoba. Al verla las lágrimas comenzaron a correr por su rostro, lágrimas de alegría.
"Mi niña has regresado. ¿Estás entera, te han hecho algo. Te has alimentado bien??"
"Luna, Luna estoy bien, muy feliz de volver a verte" comentó Serena que le devolvía el abrazo bajo la atenta mirada de los tres varones.
"Luna te importaría mostrarle a mi hija sus nuevos aposentos"
"No señor, como usted ordene" respondió la nana
"No yo no ordeno, el Rey a regresado es ahora el que manda"
Serena y Luna marcharon a los aposentos de la joven, mientras que el padre de la joven, Endimión y Artemis quedaban en la sala.
"Tengo que agradecerte Endimión que hayas traído sana y salva a mi niña"
"Prometí que no regresaría sino fuera con ella. Y la verdad es que no fue muy complicado dar con ella…"
Su antecesor le miró extrañado ante tal comentario.
"La encontré por casualidad cuando iba a descansar, no estaba muy lejos del castillo. Resultó ser una suerte que su hija no tuviera conocimientos sobro viajar"
"Lo sé y algún Malfoy podía haberla capturado" masculló el hombre
"He dicho que no sabe viajar, no defenderse. Eso créame que lo sabe hacer muy pero que muy bien, no necesita a nadie" medio bromeó Endimión.
"Estás en lo cierto, de hecho me sorprende verte aquí de una sola pieza. Pensé que en tu regreso os faltaría algún miembro que me hija se habría encargado de eliminar"
"Sorprendentemente llegamos a un entendimiento al embarcar, teníamos que pasar desapercibidos"
"¿Y mi hija cedió?" preguntó sorprendido el padre
"Aja, pero sigue maldiciéndome. De hecho me grito que me odiaba justo antes de llegar al castillo"
"Esa si que es mi hija" rió el hombre
Tal y como su padre había dicho, al llegar a su habitación Serena encontró que estaba siendo invadido por sus queridas amigas que la estaban esperando. No la dieron mucho tiempo para reaccionar porque tan pronto entró a la habitación todas ellas corrieron a sus brazos.
"Por lo que percibo me habéis echado en falta" bromeó la princesa
"¿A caso lo dudabas Sere? Eres nuestra amiga, claro que te faltamos" comentó Mina
"Y también nos preocupamos por ti ¿Qué pensabas para irte de ese modo?" la regañó Rai
"No Rai no me regañes quieres, bastante he tenido ya con mi padre" dijo Serena mientras se sentaba en su cama.
"Bueno no esperaría que aplaudiera tus acciones, nos tenías preocupadas"
"Rai está en lo cierto, temíamos que te ocurriera algo, tú no tienes mucha experiencia sobre vivir fuera del castillo" comentó Amy
"Chicas ya, Sere está bien y eso lo importante. Ahora cuéntanos que tal el viaje, donde has estado" dijo Lita, que estaba sentada al lado de la princesa.
"Jajaja, ha sido una autentica experiencia. No sabia donde ir, fue a pie hasta la aldea más cercana y allí fui capaz de conseguir un caballo. Me monté sobre él y galope a donde mi instinto me guiaba, fue entonces cuando me encontré rodeada de unos licántropos hambrientos"
"¿Qué????. Santa Madre, podrías haber muerto" exclamo asustada Luna, que acompañaba a las jóvenes vampiresas.
"Por suerte me salvaron"
"¿Endi?" Preguntó Rai
"No, una familia que se dedicaba a confeccionar pociones, y demás productos medicinales. Me trataron fenomenal, pero tuvo que aparecer tu hermano para fastidiarlo"
"¿Qué es lo que hizo?" preguntó Mina curiosa
"Amenazó al hijo de la mujer que me acogió, y luego los convenció para echarme de allí para que así accediera a regresar con él."
"Tan malo no pudo ser" expresó Luna
"Ohhhh no malo no fue Luna, fue catastrófico, una pesadilla… me obligó a compartir alcoba incluso lecho con él. Aludiendo su responsabilidad de cumplir su cometido, será cretino"
"La palabra es pervertido" apuntilló Amy
"Eso también. Se trata de un pervertido cretino"
Mina intentó contener la risa, al igual que Lita. Rai sin embargo la miraba escéptica, en algunas de sus imágenes había podido ver a su hermano y a su mejor amiga llevados por la pasión y no precisamente en una discursión….
"¿Pasó algo entre mi hermano y tú?"
"¿Te parece poco todo lo que acaba de contar Rai?" dijo Lita no entendiendo bien la pregunta
"No insinuaras Rai que Sere y tu hermano…. Compartieron lecho para algo más que dormir ¿No?" esta vez hablo Mina
"Nooooooo. ¿Yo con ese? Buena broma, no dejaría que él me tocara ni por todo el oro del mundo" Expresó Serena de una manera muy natural, como si todo lo que decía fuera completamente verdad.
Rai examinó detenidamente a su amiga, pero no había muestras de que lo que decía no fuera verdad. Todas sabían que Serena no tenía muy buen concepto del Rey, así que por que iba a ser mentira.
Castillo de los Mafoy
Zafiro se encontraba en los jardines de la fortaleza, necesitaba salir de entre aquellas paredes. Durante años había estado tras la sombra de su hermano mayor, algo que nunca le había importado ya que no era muy asiduo del protagonismo (al contrario que su hermano).
"¿No esperaba verte aquí?" comentó Malaquita que llegaba en busca del rey
"Necesitaba pensar un poco" comentó el pelinegro "¿Qué hacéis aquí general Malaquita?"
"Venía a hablar con vuestro hermano sobre la situación de nuestro ejercito"
"Me temo que tendréis que esperar, mi hermano últimamente anda entretenido en su nueva sala de juegos"
"¿Sala de juegos?" preguntó Malaquita curioso
"Exacto"
"¿Se trata de una nueva sala de tortura?"
"Algo así. ¿Se sabe algo de los Romanus?"Expresó Zafiro sin prestar realmente mucha atención.
"No, no sabemos nada. Todos los miembros del clan han sido informados para que cuando sepan su paradero nos lo hagan saber"
"Estupendo"
"¿Por qué tan repentino interés por ellos?"
"¿Por qué hace Diamante las cosas? orgullo, satisfacción, fama, poder…da lo mismo."
"Tiempo al tiempo" comentó el general
"Lo sé. Se hace tarde va a amanecer será mejor que regreséis mañana. Avisaré a mi hermano de vuestra visita genera Malaquita, y sugiero que se dé prisa en encontrar a los Romanus antes de que mi hermano se impaciente o sino muchas cabezas pueden comenzar a rodar. Y créame, mi hermano no es un enemigo muy agradable."
Tras decir esto Zafiro marchó a sus aposentos con intención de descansar hasta el día siguiente.
Castillo de los Romanus
Endimión había estado reunido con su antecesor, Artemis y sus cinco amigos para conocer todos los detalles de sus viajes, de la vida en España…., es decir una puesta al día. No se trató de una reunión muy amena la verdad sea dicha. Pero como nuevo Rey tenía obligaciones que le gustara o no tenía que cumplir.
No hace falta decir que Marius el padre de Serena pidió detalles del encuentro con su hija, y de cómo había sido el viaje con ella. Con lo que la capacidad de síntesis de Endimión quedó aprueba, era mejor omitir ciertos pequeños e insignificantes detalles ¿A que padre le gusta enterarse que su hija ha pasado la días practicando el sexo sin parar? Ya sean animales, humanos, o vampiros los padres siempre son padres y para sus ojos sus niñas siempre son eso niñas.
Al finalizar la reunión los dos varones con más edad se marcharon a descansar, mientras que el Rey y sus colegas se quedaron a platicar de temas más triviales y mundanos.
"Jedite habla. Sé muy bien que me estás escondiendo algo" comentó Endimión
"Bueno….." el pobre no sabía muy bien como decirle a su amigo que estaba con su hermana.
"El a aprovechado que no estabas para ligarse a tu hermana" dijo Andrew de broma, aunque era la verdad
"Eso no es cierto" protestó el rubio
"¿No lo es?"Preguntó irónico Zosite
"Bueno no del todo"
"Es decir que mi hermana y tú estáis juntos de nuevo." Preguntó serenamente Endimión
"Sí" contestó Jedite tímidamente
"Bueno cuando te pedí tu protección no espere que sucediera eso, aunque me alegro, ninguno de los dos sois muy agradables cuando estáis separados"
"Hablando de ser agradable…. ¿Cómo es que la princesa no os a matado? Todos sabemos que te odia" preguntó Zosite
"Como ya dije llegamos a un entendimiento"
"¿Y donde llegasteis a ese entendimiento en la cama?" bromeó Andrew que conocía muy bien a su amigo y sabía que en muchas ocasiones había conseguido lo que quería a base de encandilar a las féminas.
"Mediante una cotidiana discusión" pues era verdad, otra cosa es que de esa discusión después pasaran a la cama ¿No?. "como no podría ser de otra manera, por lo menos con ella"
"¿El gran Endimión no es capaz de encandilar a la dulce princesa?" ahora era el turno de bromear de Nephertite, pero el aludido no lo tomó del todo bien.
"Señores estamos hablando de la princesa, no de una vulgar súbdita. Endimión no puede ir seduciéndola como si nada" apuntilló Zosite siendo la voz de la conciencia.
"¿Y que la hace más especial que una subdita?. Acaso… ¿Ella es mejor que mi hermana. O cualquiera de sus amigas?" preguntó Endimión un tanto tocado.
"Bueno….. que sea la princesa no la hace ni mejor, ni peor que el resto. Pero de ella se espera dedicación, entrega…… bueno y castidad. Que es lo mismo que los humanos espera de las hijas de los nobles"
"Y todos sabemos que no siempre es así" comentó Andrew
"Tanto como apreció vuestra compañía aprecio el descanso y no he tenido mucho de eso en días. Si me disculpáis me retiro a mi recamara."
Endimión dejó allí a sus amigos que continuaban con su charla. Pasó al lado de los aposentos de la princesa y se sintió un poco decepcionado al comprobar que se encontraba dormida pero a la par aliviado de poder conciliar el sueño.
Castillo de los Malfoy
Tal y como su hermano Zafiro había predicho, Diamante se encontraba disfrutando de su nueva sala de juegos junto con su amante preferida. Sobre una gran mesa de madera se encontraba tendida una joven humana de no más de 16 años, inmovilizada de pies y manos con los fuertes grilletes que se encontraban en cada extremo, y con no más tela que la del trapo que cubría sus ojos impidiendo de ese modo ver algo.
La pobre no podía hacer otra cosa más que llorar, estaba de regreso a su casa cuando un desconocido la secuestró y la llevó a ese lugar. No sabía de quien se trataba, tampoco a donde la llevaba, solo sabía que nada bueno iba a ocurrirle, en las ultimas semanas en la aldea se había encontrado sin vida a muchas jóvenes chicas que previamente habían estado desaparecidas. Ella sabía que iba a ser una de ellas.
Nada más verla, ahí tumbada y indefensa, el hambre y el instinto de Diamante se despertó, quería probarla en todos los sentido, pero ansiaba recrearse un poco más. Esperó a que Esmeralda se presentara en el lugar, y una vez dentro y sin decir nada la desprendió de sus ropajes para luego obligarla a ver a la joven. Esmeralda no pudo evitar sorprenderse, no la esperaba allí, ella esperaba que al igual que el día anterior jugaran los dos solos, pero por lo visto eso no iba a ser así.
El aproximó sus labios a uno de los oídos de la mujer susurrándole una serie de mandatos que ansiaba que ella realizara. Que ella como fiel súbdita obedeció, se acercó a la niña e introdujo su mano derecha entre las piernas de ella, lo que provocó que la niña se revolviera. Esmeralda miró a Diamante el cual echó un vistazo todo desde una silla situada estratégicamente, para no perder detalle. El disfrutaba con eso, viendo como la niña sufría, y con solo una mirada obligó a su amante a continuar masajeando el sexo de la joven de la aldea.
Fue todo una tortura para la joven, que cada vez que se encontraba apunto de culminar de las excitaciones sexuales que Esmeralda le provocaba, se le negaba a ello cuando sentía como unos colmillos se clavaban en su frágil piel. Colmillos que se trataban de los de Diamante y de vez en cuando de los de Esmeralda, que de manera sádica se excitaban provocando el dolor y el sufrimiento en la joven, hasta que al final acabaron con su vida.
Fue entonces cuando Diamante se dio al placer sexual, tiró el cuerpo de la joven al suelo y tumbó a Esmeralda de la cual disfrutó lo más que pudo.
