Querían capítulos largos?? jaja eaa acá les va toooda mi inspiración! jajaja

espeor que les guuste y que dejen comentarios a ver que tal les parece!

a leer!


"Vacaciones estresantes"

Hogwarts eran una revolución de carritos, mezclado con grititos de emoción y despedidas esa mañana. Comenzaban, a partir de entones, las tan ansiadas vacaciones de invierno. La mayoría se iban, quedaban unos veinte alumnos de Ravenclow, sólo siete Hufflepafs, treinta tres Gryffindors y, para sorpresa de los alumnos y también de los profesores, todo el séptimo curso de Slyterin.

Los Merodeadores y las chicas se encontraban en la sala común. Liliane insistía en que hicieran sus tareas los primeros días así tendrían tiempo en la segunda semana de descansar y disfrutar a pleno, sin preocupaciones. Y aunque los chicos no estaban muy convencidos con los planes de la pelirroja, no quisieron discutir y terminaron aceptando, después de todo... les había dejado las tardes a partir de las cinco libres, y si trabajaban mucho durante esos días ya habrían terminado a mediado de semana con todas sus tareas, y eso no sonaba tan mal.

- ¿Me prestas ese libro Ro?- pidió Sirius a su novia y esta se lo alcanzó.

- Toma, aquí tienes.- le dijo.

- ¿Lily me corriges mi mapa?- Lily tomó el mapa de Meredith y sonrió satisfecha.

- Perfecto Mer, te ha salido muy bien.- La morena le guiñó un ojo a su amiga y al ver a Remus tan concentrado en su trabajo de pociones le tiró con un almohadón que le dio justo en la cara, el pobre Lunático se asustó.

- ¡Peter! No hagas eso cuando estudio. Toma esta maldito enano- le dijo a un Peter más que sorprendido, que perdió el equilibrio y cayó de espaldas al recibir el almohadonazo.

- No fue Peter, fui yo- declaró Mer y le arrojó un pergamino, que casualmente le cayó a Sirius porque Remus se corrió.

- Ey! A mi no me pegues- dijo Canuto y le arrojó un bollo de papel que tenía a mano. Y así se formó una guerra de cosas que volaban por sus cabezas y la tarea quedó en el olvido. Pero el hambre fue más fuerte así que hicieron las paces para ir a almorzar.

Cuando se dirigían hacia el Gran Salón vieron que los Slyterins salían hacia los jardines, misteriosamente.

- Esto me huele raro…- James miraba a las serpientes con desconfianza. – Nunca se quedan para las vacaciones, y no les gustan los jardines, nunca salen a jugar, menos en pleno invierno y con la nieve por las rodillas.

- Algo están tramando- dijo Sirius- sólo espero que nada que perjudique al colegio.

- Llegan a hacerle algo a Albus y los mato- dijo Remus.

- Yo te ayudo, no me simpatizan las culebras- apoyó Rosary.

- Lamento decirlo, pero las runas no me transmitieron nada bueno esta mañana.- Mer estaba preocupada.

- No podrán hacer nada mientras nosotros estemos aquí, somos fieles a Dumbledor, me atrevo a decir, que hasta la muerte.- Afirmó Lily sin inmutarse, lo decía convencida, como si supiera que sucedería.

- Si, fieles hasta la muerte- Afirmaron los demás. Sabían que algo acontecería, era un presentimiento, no una certidumbre. Pero en los tiempos que corrían se imaginaban que podría suceder.

Eran las cinco de la tarde y los chicos ya habían terminado las tareas que habían programado para ese día. Lily estaba contenta.

- ¿Vieron que alivio? Ya tenemos una parte de la tarea terminada.- dijo Lily con una sonrisa.

- Por eso me gustas tanto- dijo James abrazando a la pelirroja quién rió encantada.

- ¿Quién quiere seguir la guerra pero con nieve?- Sirius parecía un nene de tres años.

- El último en llegar se convierte en Quejiqus - Dijo Rosary igual de pícara que su novio y salió corriendo hacia los jardines.

- ¡Ey! Espérame ¡Ann!- Sirius Corrió detrás de ella y los demás corrieron a más no poder, es que nadie quería convertirse en Snape.

Llegaron a la sala común todos mojados, muertos de frío y cansados de tanto correr, la guerra de bolas de nieve había terminado. Y aclaro que fue Peter, quien se convirtió en Quejiqus, ya que al ver a los muchachos correr, corrió lo más rápido que pudo, para alcanzarlos y saber porque corrían; lo que genero las risas y cargadas de todos.

Va a ser mejor que me valla a bañar porque sino no podré jugar en el próximo partido- dijo Rosary y Sirius ni lerdo ni perezoso le dijo:

- Si va a ser mejor que nos bañemos.- James largó la carcajada y Rosary le respondió:

- Por separados, claro que sí. No quiero que mi novio sea tan sucio como Snape.

- ¿Quieren hacer algo esta noche?- preguntó Remus.- Porque ya mañana será luna llena y nosotros debemos salir….- agregó, sin darse cuenta de su error. James y Sirius miraron asesinamente a su amigo.

- ¿Debemos?- preguntó Lily.- ¿Qué quieres decir con eso?- Rosary miró significativamente a Sirius que se encogió de hombros.

- ¿Qué nos ocultan?- interrogó Ro.

- Ya no hay vuelta atrás- dijo James a Canuto y Lunático.- debemos decírselos.

- ¿Qué deben decirnos?- preguntó esta vez Mer.

- Somos animagos- Respondieron a dúo Canuto y Cornamenta.

- ¿Qué?- la pelirroja y la rubia quedaron atónitas.

- Los chicos se hicieron animagos ilegales, ni bien se enteraron de mi licantropía para acompañarme en las noches de luna llena, James se convierte en un ciervo y Sirius en un perro negro.- explicó Remus algo angustiado.

- ¡Es increíble!- dijo Lily- Estoy orgullosa de ustedes, hay que tener valor e inteligencia para convertirse en animagos. Aunque por supuesto no avalo, que sean ilegales.- terminó Liliane.

- Coincido con Lily- dijo una sorprendida Rosary.- pero igual no voy a estar tranquila esa noche, me da miedo. No por Remus, sino por Voldemort.- declaró.

- Tranquila Ann, prometo que vamos a cuidarnos.- le dijo Sirius.

- ¿Pero entonces hacemos algo?- preguntó Mer de repente.

- ¿Qué tal si nos juntamos en la habitación multipropósitos?- propuso Canuto.

- ¿La qué?- preguntaron las tres chicas algo desconcertadas.

- Ya lo sabrán esta noche luego de la cena.- dijo Cornamenta dejando intrigadas a las chicas.

Caminaban algo apresurados para que ningún profesor los viera. Llevaban comida, que había sido donada generosamente por los elfos, bebida de contrabando traída de Hogsmeade y James llevaba consigo su guitarra.

- ¿Qué es esto? ¿Una broma?- Preguntó Lily sorprendida y Rosary rió a carcajadas.

- ¿y a ti que te pasa?- preguntó Mer extrañada, los demás miraban sorprendidos la escena mientras que Sirius sonreía haciéndose cómplice.

- Dije lo mismo la primera vez que vine aquí.- contestó Ro cuando logró parar de reírse.

- ¿Tu ya habías venido?- preguntó Lily

- Si, solo que no recordaba su nombre. Fue Sirius quien me trajo.- aclaró Rosary.

Entonces será mejor que entremos- dijo Remus. Así hicieron. Y al ver la sala común las chicas quedaron encantadas. Tenía unos sillones muy confortables, estaba decorada con colores divertidos y era muy amplia. Además tenía la temperatura perfecta y grandes ventanales que mostraban un precioso paisaje nocturno.

- Waaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaw – se escuchó decir a las tres muchachas que en seguida tomaron asiento.

Comieron. bebieron, y cantaron toda la noche. Hablaron sobre diversos temas: el colegio, cómo se habían conocido, sus familias, que planes tenían para el futuro e incluso hablaron también de los Slyterins.

Pero James al ver a su hermosa pelirroja, recordó una canción, que había escuchado aquella tarde en que la salvó del auto, en una cafetería muggle. Entonces comenzó a cantarla, todos se quedaron en silencio escuchando, como James y Lily a la que le encantaba esa canción, cantaban juntos:

- En un café se vieron por casualidad, cansados en el alma de tanto andar, ella tenía un clavel en la mano. – comenzó James.

- El se acercó y la preguntó si andaba bien, llegaba a la ventana en puntas de Pie y la llevó a caminar por Corrientes.- continuó Lily.

- Miren todos, ellos solos pueden más que el amor y son más fuertes que el Olimpo. Se escondieron en el centro y en el baño de un bar sellaron todo con un beso.- cantaron a duo mientras James tocaba la guitarra. -

- Durante un mes vendieron rosas en "La Paz" presiento que no importaba nada más y entre los dos juntaban algo.No sé por qué pero jamás los volví a ver él carga con 11 y ella con 6 y se reía, el le daba la luna.

- Miren todos, ellos solos pueden más que el amor y son más fuertes que el Olimpo. Se escondieron en el centro y en el baño de un bar sellaron todo con un beso.- Finalizaron juntos y los demás aplaudieron. Realmente hacían linda pareja, se entendían, y eran muy felices juntos.

- ¿Cómo conoces esa canción?- preguntó Lily extrañada.

- La escuché el día que nos conocimos y por eso la canté ahora, porque me recuerda a ti.- le respondió James.

- Es mi canción preferida- dijo Lily antes de que James la callara con un beso.

Pero lo que ese grupo de amigos, tan enamorados y felices, era que algo oscuro y tenebroso ocurría en el bosque. Lord Voldemort y sus mortífagos preparaban algo macabro para Hogwarts. Pero pronto lo descubrirían.

- Ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh!!- Lily se despertó asustada, a su lado James se despertó, sin quererlo se habían quedado todos dormidos en la sala multipropósitos.

- ¿Lily estás bien?- preguntó James abrazándola. Los demás estaban despertándose.

- Yo…- Liliane no podía hablar, se abrazó a James con fuerza y comenzó a llorar.

- ¿Qué pasa pelirroja?- preguntó Sirius.

- Lily ¿qué te ha pasado?- Mer se acercó a la pelirroja, y Ro también.

- Tranquilízate princesa- Cornamenta acariciaba a Lily intentando calmarla.

- James… lo vi…- Lily hablaba entrecortado, pues el llanto no la dejaba respirar.

- ¿A quién has visto?- Preguntó Remus, que hasta el momento se mantenía a parte de la conversación.

- A voldemort…- Lily rompió en llanto y de ahí en más no pudo decir nada.

Los chicos ayudaron a Lily a calmarse, pero decidieron que no les contara el sueño hasta que ella se sintiera capaz de hacerlo. En la tarde Lily fue a hablar con Dumbledor que se había enterado de lo sucedido por Sirius que se había quedado algo angustiado y preocupado por la pelirroja.

- ¿Quién quiere algo de chocolate?- Preguntó Remus que al llegar la luna llena comía en abundancia. – Tengo todavía algunas ranas que me regaló Lily.- terminó.

- Yo quiero- Mer le quitó una rana a su novio.

- ¿Qué harán esta noche?- Preguntó de golpe Lily a James.

- Iremos al bosque Lily, pero puedes quedarte tranquila. Dumbledor esta al tanto de todo- Aclaró James y le sonrió a la pelirroja, consiguiendo un beso.

- Yo insisto en esperarlos despierta- Dijo Rosary algo testaruda.

- No… no lo harás – dijo Sirius a su novia.

- ¡Que si!- discutió Ro.

- ¡Que no!- siguió Canuto.

- ¡Que si!- Porfió Rosary.

- ¡Que no!- dijo Sirius y antes de que Ro le siguiera la discusión le empezó a hacerle cosquillas.

De repente se abrió la puerta y apareció la profesora Macgonagall y se acercó a ellos.

- Les comunico, que el profesor Dumbledor debe salir esta noche por una urgencia, pero contaran con la ayuda de los profesores y Hagrid por supuesto.- Les dijo Minerva. Eso no tranquilizó a las chicas.

- Esta bien profesora, muchas gracias- Le contestó Remus y la profesora saludando se fue.

- Esto no me esta gustando.- Dijo Sirius algo preocupado y suspirando.

Eran las once y media de la noche y los chicos ya se encontraban en la casa de los gritos. Remus comenzaba a transformarse, faltaba poco, ya estaba alterado.

- Será mejor que comencemos a transformarnos- alerto James a Sirius y a Peter. De pronto, en lugar de James se encontraba un hermoso e imponente ciervo, con una gran cornamenta. A su lado se encontraba Un gran perro negro, con unos preciosos ojos grises que derretían a cualquiera. Y por último, se encontraba una rata que parecía algo inmunda y asquerosa, ese era Peter; lo que pasa es que hacía algunos días que no se bañaba.

La luna llena salió y un grave aullido de lobo irrumpió en la calma de la noche asustando a las chicas.

- Tranquila Mer- tranquilizó Rosary a la morena.

- Si, tienen el apoyo de los profesores, nada malo va a ocurrirles- continuó Lily.

- ¿Y Voldemort?- Mer estaba muy asustada y angustiada esa noche.

- No se arriesgará a mucho sabiendo que todo el ministerio de magia lo busca.- Acotó Rosary.

- Ro tiene razón Meredith, y no te olvides de una cosa- le dijo- Son Merodeadores.

Se adentraban corriendo a toda velocidad en el bosque. La ferocidad del hombre lobo se había desatado y el frenesí de sentirse libres de todo en su forma animal hacía que los chicos se comportaran como tales. Jugueteaban como si fueran a morderse pero siempre con cuidado y concientes de lo que hacían, salvo Remus que por su condición perdía su conciencia humana. Por esto los chicos se mantenían alerta.

Todo iba tranquilo. La noche era perfecta.

- Es el momento mi señor.- Una persona cuyo rostro estaba cubierto con una capucha le hablaba a una especie de hombre, aunque se parecía más a una serpiente.

- Encárgate de los pequeños detalles Malfoy, ya sabes a que me refiero, puedes llevarte a Snape contigo si quieres- Contestó Lord Voldemort con su terrible vozarrón, que de solo escucharlo te helaba las venas.

- Si mi señor- Respondió Lucius antes de marcharse en compañía de Severus.

- La guerra comienza mi querido Albus- Dijo al aire Tom Ridle. Luego dio media vuelta y con una seña guió a Bellactrix, Lanstrange, Criggenar y a Weller a que lo siguieran. La noche estaba perfecta.

Un aullido desgarrador, un ladrido feroz y el andar de unas patas de ciervo armaron revuela esa noche en el bosque. Algo no andaba bien. Una luz enceguecedora casi ataca a Sirius, pero este fue lo suficientemente veloz para salvarse.

Liliane había logrado conciliar el sueño, luego de derramar unas cuantas lágrimas. Pero de pronto:

- ¡VOLDEMORT!- gritó Lily y en la sala común apareció enseguida Minerva Macgonagall.

- ¿Qué sucede señorita Evans?- Liliane no le respondió, salió corriendo con su varita en mano y detrás de ella también Mer y Ro.

- ¡Señoritas!- Minerva salió corriendo detrás de ellas, también con su varita y con un hechizo alertó a los demás profesores, que acudieron en su ayuda.

Lily corría a toda velocidad, sabía que Voldemort estaba atacando a los chicos. Lo había visto en su sueño, era real, lo sabía.

No necesitaron hablarse, las tres se conocían muy bien, al punto de saber que pensaban y que harían sin emitir palabra alguna.

- ¡Cru…!- no alcanzó a terminar.

- ¡Expeliarmus!- gritó la pelirroja sin inmutarse y dejando así desmayado a Lucius que había intentado atacarla.

- ¡Desmaius!- Gritaron al mismo tiempo Meredith y Rosary, lo que hizo que dejaran inconciente a Snape, que venía detrás de Malfoy.

Slughorn se llevó un tanto preocupado e indignado a Malfoy y Snape, no podía creerlo eran mortífagos, debía entregarlos al ministerio. Los dejó a cargo de la enfermera y los encadenó a la cama.

James y Sirius volvieron a su forma humana cuando los profesores y las chicas lograron llegar. La profesora Macgonagall desmayó a Remus y como la luna se escondió para ya no volver por esa noche, Lunático volvió a la normalidad y fue llevado por Meredith a la enfermería. Mientras tanto la lucha seguía.

-¡Crucio!- Gritó Bellactrix, pero no logró torturar a Sirius.

- ¡Ven aquí primita! ¿O es qué no te animas?- preguntó burlón Sirius.

- ¡Desmaius!- Gritaron James y Lily, dos mortífagos fueron derrocados y Minerva los encadenó junto con el profesor Flitwich.

- ¡Impedimenta!- Ro tenía muy buena puntería así que dos mortífagos más cayeron al piso y fueron encadenados por los profesores.

- ¡James Potter! Este es tu fin.- Afirmó Voldemort y sin que Lily pudiera hacer nada recibió un crucio departe del mago más tenebroso de la historia.

- ¡Sucia serpiente! ¡Déjala a ella ven y mátame a mi!- gritó James, mientras que Voldemort reía con descaro. Pero entonces…

- ¡Levi corpus!- pronunció el mago e hizo que James volara por los aires, entonces Sirius intentó desarmarlo pero recibió como respuesta un terrible Crucio que lo dejo con la respiración entrecortada.

- ¡Impedimenta!- Gritó Minerva, pero Voldemort escapó a su hechizo y además con un simple movimiento de su varita amarró a los profesores a los árboles y hecho esto dijo:

- ¿Qué harán ahora eh? Sus profesorcitos no podrán ayudarlos.

- ¡Desmaius!- gritó valientemente Rosary, tomándolo por sorpresa, pero era tanta la fuerza de Voldemort que lo único que logró fue desestabilizarlo por un segundo.

- ¡Crucio!- gritó nuevamente Voldemort e hizo que Rosary se retorciera de dolor en el piso.

- ¡Crucio!- gritó otra vez y Lily fue alcanzada por un rayo violeta que le heló los huesos.

- ¡Crucio!- Dijo por tercera vez y hechizó a Sirius que ya no pensaba más que en Rosary.

- ¿Qué esperas cobarde?- le gritó James con todas sus fuerzas.- ¡MATAME SI PUEDES!- y dicho esto le arrojó un hechizo simple, pero con tanta fuerza que hizo que la antigua serpiente bailara una tarantela algo ridícula y entonces…

- ¡Avada…!- Ridle no pudo terminar de pronunciar el hechizo. Un rayo de luz clara y pura lo atravesó en el medio del corazón. Una serie de espíritus llenos de amor, de paz y de alegría le sonreían y lo acariciaban. Escenas felices y llenas de amor que había vivido de niño se le volvieron a la mente. Los chicos, que se reponían de los crucio, miraron hacia atrás de Voldemort. El autor del hechizo, mantenía su varita en alto y pronunciaba, como en un canto, una serie de palabras, que los chicos no podían comprender.

- Dum… Dumble… Dum… Dumbledor- pronunció algo horrorizado y asustado Tom. Sus ojos, había cambiado su mirada, ya no era la misma de ese mago tenebroso. Era simplemente Tom, volvía a parecer un adolescente, ya no reflejaba fortaleza, sino debilidad, tristeza, se lo notaba asustado y angustiado, como un niño que cree haber visto un monstruo en la oscuridad de la noche y que quiere gritar, no de furia, sino de miedo.

- Si Tom, soy yo- respondió calma, aunque decidida la voz de Albus.- Has venido a aterrorizar e incluso a matar a mis alumnos de Hogwarts, y sabes que eso no te lo permitiré mientras vivas.

- Basta- rogó Ridle.

- El amor, la pasión por su colegio e incluso la valentía que hace a un Gryffindor, te ha impedido lograr tu objetivo. Por supuesto que también los ha a ayudado su inteligencia y preparación.- explicó Dumbledor a Voldemort que seguía Horrorizado y que intentaba alejar vanamente a esos espíritus y sentimientos que lo rodeaban.

- ¡Déjame!- gritó Tom. Tanto amor lo torturaba.

- Cada vez que vengas aquí encontrarás esto, mi querido Tom. Si tanto amor te tortura, pues entonces no regreses. Porque si vuelves a intentar lastimar a mis alumnos, no habrá más consideraciones, acabaré contigo y sabes que puedo hacerlo. – Dicho esto Dumbledor bajó su varita y el hechizo se deshizo. En ese instante Voldemort aprovechó para escaparse. Y antes de desaparecer dijo:

- Esto aún comienza Dumbledor. Regresaré para mataros.

Los chicos fueron llevados a la enfermería, junto con los profesores. Una vez allí la enfermera se ocupó de curarlos y les dio una poción conciliadora del sueño. Todo Hogwarts estaba revolucionado. Distintas versiones de lo sucedido circulaban por todos los pasillos, en boca de los alumnos que ya habían regresado para comenzar con las clases. Miles de lechuzas volaron en el desayuno. La noticia de que algunos alumnos de Hogwarts eran mortífagos y de que otro grupo se había enfrentado a Voldemort en una situación un tanto extraña (ya que no se sabía porque se encontraban en el bosque) había llegado al profeta. A pesar de los tantos rumores que corrían, de si Hogwarts cerraba o no, para Dumbledor la vida seguía y las clases debían comenzar.


m y qué les parecio?? espero que me dejen sus reviews! jeej

suerte

Annie