Capítulo 12 - Pequeñas Consecuencias

De regreso a casa Videl pensaba en lo que había pasado en el apartamento de Gohan.

Después de hablar tantas tonterías el chico tomo un lápiz con su mano izquierda y se las arreglo para escribir, algo inclinadas, unas ecuaciones para Videl.

Y la morena tenía que reconocer que apesar de sus tonterias, Gohan era un excelente maestro. En las horas que había pasado juntos Videl había aprendido más que en todas las clases de matemáticas de su vida pasada y presente.

Gohan era amable al responder cada pregunta que Videl hacia, educado cuando la corregía y paciente para esperar a que terminara los ejercicios. Además le dió varios consejos sobre las demás materias en las que Videl tenia problemas.

Entonces si se había portado tan gentil durante tantas horas ¿Por qué Videl llevaba todo el camino a casa soltando maldiciones contra el chico?

La razón era que ya al despedirse de Gohan, mientras volvía a ponerse el grueso abrigo rosa de Mai sobre los hombros, Videl no pudo evitar decirle lo que pensaba sobre su extraño y educado comportamiento de la tarde.

Gohan sonrió de lado y se acercó para abrochar con cuidado el último botón cerca del cuello de Mai.

-Recuerda que estamos jugando un juego Mai y no debes confiar en mi comportamiento o la próxima vez que juguemos seré yo quien obtenga la ventaja.

Videl se había molestado al oir lo que el otro dijo. Iba a seguir con la idiotez del maldito juego... O en serio pensaba que Videl/Mai era un juego que ganar.

Con disimulado enojo Videl quitó en un golpe de mano los dedos de Gohan sobre su ropa.

-Idiota, vas a seguir con eso ¿A caso es así como consigues mujeres? Que patético método.

La morena no esperó por más, con su último comentario ya había dado su golpe mas brutal y no tenia intención de esperar una respuesta del demente. Se giró en redondo y sujetó el pomo de la puerta deseando huir lo mas rápido posible del lugar.

La puerta hizo un ruido de clic y la mano vendada de Gohan cubrió ambas enseguida.

-¿Vas a despreciar mi consideración? Bien, entonces no te quejes después, cuando en su lugar me sea brusco y me aproveche con mis malos modos.

El aliento de Gohan chocaba en el cuello de Videl. Él era varios centímetros mas alto que ella, así que podía imaginarse a Gohan encorvado sobre ella con su cabeza casi clavada entre su cabello respirando el aroma de su shampo y molestandola al mismo tiempo.

-¿O es qué ese es tu método de conquista Mai? ¿Te gusta fingir que eres una niña nerd, inocente y enferma de amnesia cuando en realidad sabes demasiado sobre demasiadas cosas? ¿Quién es la que esta jugando aquí? ¿Quién de nostros finge más? ¿Quién miente Mai?

La mano de gohan era cálida arriba de la suya mientras sentía entre sus dedos el metal frío abajo. Videl había olvidado que debía hacer ¿Empujar la puerta o jalar hacía adentro? ¿Cómo escapaba de las preguntas de Gohan?

La mano sana surgió en su cintura y al mismo tiempo que Gohan hablaba esta se deslizaba por el grueso pliegue del abrigo en busca de acariciar el abdomen debajo.

-Deberías aprovechar mientras jugamos de este modo Mai, porque cuando dejemos este juego voy a guiarme por mis verdaderos deseos -Los dedos rozaron el borde inferior de la blusa que separaba su mano de la piel. -Y esos deseos serán además de obtener la verdad sobre tu accidente, tenerte tan cerca o incluso más que antes. Así como ahora.

Los dedos se encontraron con la suavidad de la piel descubierta de una asustada Videl que empujó la puerta y escapó por los pasillos. Corrió sin pensar hasta que pudo recuperar el aliento en el ascensor y entonces volvió a correr hacía la calle.

Hacía frío afuera lo sentía atravesar los jeans apretados y en las manos desnudas pero sobretodo sentía el viento frío chocar contra su caliente rostro sonrojado. Gohan era un idiota abusivo.

Y Videl se alejó pensando más cosas ofensivas que agregar a la lista mientras regresaba a casa.

Matar el tiempo en casa de Mai era fácil, había una habitación en la gran casa que funcionaba como gimnasio maquinas de todo tipo se apilaban contra la pared y en altos estantes infinidad de pesas se formaban por hileras.

Videl nunca había visto a ninguno de los padres dentro de la habitación pero tampoco podía asegurar que no lo usaran.

Con sigilo una noche Videl habia tomado dos de las mancuernas más ligeras por miedo a que de ser encontrada toda sudorosa en alguna de las máquinas a Marron se le ocurriera tomar fotos y esparcirlas por la escuela con apodos ofensivos.

La acción más segura era esconderse en su habitación donde nadie la molestaría y matar su frustración con ejercicios. El débil cuerpo de Mai se lo agradecería, pensó cuando el cansancio hizo temblar sus piernas y le dolieron al completo los brazos.

Y la próxima vez que Gohan, Goten o como maldita sea que se llamara el imbécil, tratase de acorralar a Videl de nuevo contra una puerta, entre palabras engañosas... bueno olvídense de las manos y los dedos morados, habría consecuencias en el rostro del chico.

Sin embargo las consecuencias inmediatas fueron más en la vida de Videl, que en el rostro de Gohan.

La mañana del domingo en que la morena planeaba visitar su vieja casa a Marron se le metió en la cabeza la idea de seguir a Videl por todos lados, la vigilaba cuando entraba en su habitación y al momento en que salía la rubia ya estaba en el pasillo o montando guardia en la puerta de entrada.

Obviamente la malcriada chiquilla no podía estar con la boca cerrada y su principal interés consistía en saber con quien había pasado tanto tiempo el día anterior. Pregunta que Videl no respondía y feliz de mantener a la otra en vilo, solo volvía a encerrarse en la seguridad de su habitación.