Capítulo 12


Después de que se fue García, Reid cerró sus ojos con cólera. 'Estamos bien', se dijo a sí mismo con sarcasmo. Bostezó. No había podido dormir. Cada vez que cerraba los ojos, volvía a ese sótano. Durante los días en que estuvo inmóvil, su mente estaba ahí, viviendo una y otra vez toda esa experiencia. Ya no quería volver, no podía volver. Así que prefería no dormir. Suspiró, y siguió con sus ejercicios. Su única oportunidad, era volver a trabajar. Saldría de esta pesadilla, de una forma o de otra.


Tiempo después...

Hotch entra a la sala donde le espera tanto Strauss como el Director Graham, dos agentes más y una secretaria. Se sienta en la silla frente a ellos, con la misma expresión seria de siempre. Trata de mostrarse frío, sin embargo, por dentro siente ansiedad.

La primera en hablar es Strauss...-Agente Hotchner, estoy segura que conoce la razón de haberlo citado aquí.

-Así es, señora. Entiendo que los acontecimientos de las últimas semanas sean de preocupación para ustedes...

-Agente Hotchner, no piense que esto es tribunal de la Santa Inquisición. Su equipo es respetado por la agencia, y es precisamente por eso, que necesitamos aclarar lo que ha pasado, por el bien del FBI y principalmente de ustedes. Sobra decir que en este momento, el futuro de sus agentes y de usted mismo es incierto, así que necesitamos total y absoluta sinceridad sobre lo sucedido.

Hotch observó a cada uno de los presentes. En sus caras se podía leer la incomodidad por la situación. Era su deber hacer esto, no los culpaba. Respiró profundo, y empezó.

-Todo empezó hace 8 semanas, después del atentado que sufrieron los agentes Morgan y Prentiss, así como el Dr Reid. Ellos ya estaban recuperándose...


Ocho semanas antes...

Morgan se preparaba para por fin salir del hospital, después de 2 semanas de estar internado. Era irónico, lo que pensó sería un excelente plan para distraerse y sacar a Reid según Morgan, de su aburrido mundo rodeado de libros, se volvió en una experiencia terrible. Prentiss, había salido del hospital un par de días después de su colapso en la calle, y Reid estaba aún internado en el Centro Médico. En ese tiempo, todos, incluyendo a Prentiss lo habían venido a ver, a excepción del genio.

Se estaba terminando de abotonar la camisa, cuando García entró a su habitación trayendo una silla de ruedas.

-Ah, no, si crees que voy a sentarme ahí...

-Lo siento amorcito, reglas son reglas...

-García...

-Derek, no sales del hospital a menos que sea aquí... No hagas que estalle mi ira contra ti

-Ja, jamás haría algo así.

Firman todo lo necesario, y por fin es dado de alta. De camino al apartamento, García ve que Morgan va muy serio.

-Ey, cariño, estás bien?

-Amm... si, oye, antes de ir a mi casa, puedes llevarme con Reid.

-Querido, no creo que...

-Intentémoslo, llevo mucho tiempo sin verlo, realmente quiero saber de él.

-Bien, tus deseos son órdenes para mi.


Al llegar al lugar, García va a hablar con el médico encargado del caso de Reid, mientras Morgan espera en la sala. En ese momento siente algo extraño, alguien lo está vigilando. Inmediatamente gira la vista, pero no ve nada inusual, solo familiares de pacientes esperando igual que él, uno que otro médico, una enfermera. Pero aún sigue esa sensación. Camina hacia la puerta y ve una sombra alejándose por el corredor, así que lo sigue. La sombra dobla a la izquierda y desaparece de su vista, así que Morgan se apresura para poder alcanzarlo. Corre hacia la esquina pero no hay nadie. Su respiración empieza a sentirse agitada. Gira su vista alrededor suyo, buscando a ese desconocido que lo sigue, hasta que una voz conocida lo saca del trance.

-Derek!

-Ammm... García, qué pasa?

-Qué te pasa a ti?! Hace rato te estoy llamando... qué tienes cariño... estás agitado y sudando...

-Yo... no pasa nada... Ya podemos ver a Reid?

-Si, emm... nos espera. Vamos.


Después de 2 semanas, Reid ya se había recuperado físicamente. Tenía movimiento en sus extremidades superiores, y podía caminar usando un bastón, pero era cuestión de tiempo para que por fin pudiera caminar por sus propios medios. No solo cumplía con la rehabilitación, también se enfocó en su terapia psicológica. Los médicos estaban impresionados por su pronta recuperación, por lo que el genio esperaba ser dado de alta en pocos días. Estaba sentado en un sofá, al lado de la ventana de su habitación, cuando la puerta se abrió.

-Hola, mi azúcar blanco. Cómo amaneciste?

-Bien, tranquilo.

García se acercó y le dio un fuerte abrazo. Reid con dificultad trató de rodearla con sus brazos, pero se sentía molesto e incómodo.

-Cariño, traje a alguien que quiere verte. Espera aquí.

La rubia abrió la puerta, y Morgan entró. La expresión de Reid era fría, pero inmediatamente el joven trató de cambiarla y le sonrió.

-Hola Morgan, es bueno verte.

Morgan sonrió se acercó y lo abrazó. Pero Reid se sintió mucho más incómodo que antes, así que disimuladamente lo separó de él.

-Cómo has estado?

-Yo? Bien, no puedo quejarme, aquí me han tratado bien, le responde.

Conversaron de muchas cosas, de las visitas de Desiree y Sarah mientras Morgan estuvo hospitalizado, sobre la rehabilitación de Reid, y que esperaban muy pronto volver a trabajar, pero el tema del secuestro no fue mencionado.

-Am... chicos, me gusto verlos, pero estoy un poco cansado.

-Oh, claro sweet, te dejaremos descansar.

-Ey, Reid. Ya sabes, si necesitas hablar, llámame, ok?

-Claro, Morgan. Ve, tienes que descansar también.

Finalmente se despiden y salen de la habitación. Reid se queda viendo la puerta por unos segundos. Se pone de pie y cierra la puerta. No quería ver a nadie. Lo único que deseaba era estar solo.


Prentiss entró, como era la costumbre, una vez por semana, al consultorio de la Dra Baker. Después de lo sucedido, se le exigió ver a una terapeuta, era la única forma de poder seguir trabajando.

Como siempre, Emily se sentó frente a ella, y esperó unos segundos.

-Y bien, Emily. Cómo dormiste hoy?

-Pues, mejor... bueno, no tan bien.

-Ya viste a Reid?

-No quiere verme... la última vez que nos vimos me hechó de la habitación... él, no sé.

-Se que es duro, pasaron por una terrible experiencia, tanto él como tu están experimentando las consecuencias de lo vivido.

-Ya no volví a desmayarme, pero las pesadillas siguen, siento aún ese... como si no me llegara aire cuando veo mucha gente, sin embargo he ido mejorando, poco a poco, pero Reid... él, no está bien, lo sé... pero actúa frío, y quiero ayudarlo, debo hacerlo.

-Porqué?

-Cómo porqué?

-Porqué crees que debes ser precisamente tu quien lo debe ayudar?

-Pues, porque soy su amiga...

-García también, y JJ...

-Si pero, yo tuve la culpa de lo que pasó.

-Tu lo violaste?

-Qué? NO! Fue por mi...

-Por ti qué? Estabas drogada, él golpeado, Morgan inconsciente, quien de los tres tuvo la culpa.

-Morgan estaba muy mal, y Reid, él...

-Tu le pediste que se dejara abusar?

-No!

-Le pusiste un arma a George Parker para que le hiciera daño a Reid.

-Dios cual es su punto!

-Quiero que me respondas, Emily! Dime!

-Yo no fui! Yo sé que no lo hice, yo...

-Dilo

-Yo fui una víctima, como él.

-Exacto. Ninguno de ustedes tres pudieron prever que algo así pasaría. Los tres fueron víctimas de esos dos

-Pero entonces, porqué me siento así

-Eso es algo que solo tu podrías responderte. Si hay algo seguro, es que aún tienes una cuenta pendiente, pero no con ellos, contigo misma, y hasta que sepas que es y le hagas frente, nunca podrás salir de ese sótano.


Eran casi las 5 de la tarde. Reid gustaba de ver el movimiento de las personas desde su ventana. El Dr Mason había pasado temprano, poco después de que Morgan y García se fueran, al día siguiente sería dado de alta. Por fin volvería a su apartamento. Bostezó, tenía sueño. Pero no quería dormirse. Apenas lograba descansar una o dos horas cuanto mucho. Odiaba cerrar los ojos. Cada vez que lo hacía, volvía a sentir ese mismo hedor, los mismos golpes y a esa bestia encima suyo.

La falta de sueño le pasaba factura, se sentía irritado todo el tiempo, pero no decía nada. No quería que alguno se diera cuenta. Estaba harto de estar encerrado. Quería irse, así que prefería disimular. El sonido de la puerta abriéndose lo sacó de su trance.

-Hola Reid.

-Qué haces aquí, Emily?, le responde sin mostrar expresión alguna en su rostro.

-Tenía que verte, tenemos que hablar.

-No sé de qué quisieras...

-Es sobre lo qué pasó en el sotano...

-Prentiss ya hablamos de eso, olvida lo que pasó...

-Reid, no puedes simplemente ignorar...

-Es suficiente! Estoy harto, te lo he dicho de una y mil formas, olvídalo!

-Yo no tuve la culpa...

-Qué?

-Yo no tuve la culpa!

-Yo no he dicho eso!

-Lo sé, pero así me he sentido estas dos semanas.

-Emily, escucha, yo no quiero.

-No fue mi culpa, ni de Morgan, ni tuya...

-No quiero hablar, vete!

Prentiss hizo caso omiso, se inclinó frente a él y lo tomó de los brazos. Reid quitó la vista, no quería verla.

-Porqué no dejas de culparte?, le pregunta la mujer, pero Reid la vuelve a ver con gran ira en sus ojos

-Yo no me culpo, Prentiss. Así que deja de intentar perfilarme. Se muy bien lo que me pasa, si tu has estado confundida todo este tiempo, es tu problema, pero no pretendas tratarme como a una víctima.

-Reid, tu fuíste...

-Se lo que fui, se lo que soy, no necesito que me lo recuerden, ahora, por última vez, te pido que te vayas!

Prentiss se enderezó. Respiró y se dirigió a la puerta. Pero antes de salir, volvió a ver a su amigo.

-Se que piensas que estás solo, pero no es así Reid, estamos contigo.

-Vete, Emily.


Pasaron las semanas, y pronto Morgan había vuelto al trabajo. Reid ya había sido dado de alta, pero aún no se había integrado a sus funciones. Ya para el equipo era notorio que algo sucedía con Reid, estaba apartado de todos, aunque trataba de disimular, no quería a alguno de ellos cerca. Finalmente, llega el día en que Reid vuelve al trabajo.

Al llegar, se sorprendió al ver su escritorio tal y como lo había dejado la última vez, con excepción de una canasta llena de dulces, caramelos y café de exportación. Todo, con una tarjeta, 'Esto no ha sido lo mismo sin ti, mi querido sweet heart. Te extramos. García' El detalle hizo que se le escapara una pequeña sonrisa al genio, una de las pocas cosas que aún le hacían felíz, era precisamente su amiga. En ese momento, Morgan entra a la oficina y ve a su amigo.

-Ey, pretty boy bienvenido, le dice mientras pone su brazo alrededor suyo.

Reid reacciona con sorpresa y sobresalto, asustando a Morgan.

-Reid, lo siento, no quise...

-Déjalo, no es tu culpa. Cómo has estado?

-Muy bien, con mucho trabajo. Es bueno tenerte de nuevo aquí.

-Gracias. Voy donde García, quiero agradecerle el detalle, nos vemos.

Reid se retira apresurado, dejando a Morgan desconcertado. El genio ve la puerta de la oficina de García, pero no se va hacia allá. Da media vuelta y entra al baño. Se encierra en uno de los cubículos, baja la tapa y se sienta. No quiere ver a nadie, no quiere hablar con nadie. Simplemente, quiere huir.