*Nota Importante abajo*

Mundos Diferentes

Disclaimer:CCS No Me Pertenece.

Género: M

Shaoran Li es un chico que lo tiene todo, hijo de un importante magnate en los negocios y nieto de un Rey, según él es feliz o por lo menos eso cree antes de conocer a Sakura Kinomoto, una chica de clase media con muchos deseos de vivir, ayudar a su familia y salir adelante. La vida de Shaoran se pone patas arriba con la entrada de Sakura a esta, lo que no sabe es que al momento en que Sakura entra a su vida un grave secreto de su familia amenaza a ser descubierto. Él tiene que amar y aprender a perdona y ella está dispuesta a enseñarle.

―"Teléfono"

Pensamientos


Capítulo 12

Fuertes Emociones

―Usa este traje de baño― le decía su madre al mostrarle un traje de baño de dos piezas, la parte de abajo se amarraba a ambos lados en las caderas mientras que la parte de arriba se amarraba en el cuello y espalda, era de color verde y rosa.

―Pero…― miró con desconfianza la pequeña prenda, eso le quedaba pequeño. ―Me queda chico― dijo.

El día anterior su madre había puesto el grito al cielo al enterarse de su buena calificación, tanto ella como la señora Ieran habían ido muy temprano a según ellas comprarles que ponerse para su viaje en yate con los chicos.

―No― negó la mejor amiga de su madre. ―Lo escogimos perfecto para ti― sonrió.

Era sábado en la mañana, 10:30 a.m. para ser exacto, estaba terminando de arreglar lo que se llevaría, su novio le había dicho que lo más seguro era que estarían hasta la noche, quería llevarse algo de ropa por si la necesitaba.

―No seas tímida― le pidió su madre. ―Esto te quedará hermoso― dijo mostrándole el pequeño traje de baño. ―Ahora póntelo y termina de alistarte― le pidió.

Ambas mujeres decidieron salir de la habitación y dejar a solas a la esmeralda. Miró ambas piezas, no perdía nada poniéndose aquello.

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―¿La cita de matrimonio de Eriol es con la hija de Sonomi?― preguntaba la madre del moreno a su esposo.

―Eso me dijo el viejo― dijo este. ―Parece que Sonomi desea que Tomoyo se haga responsable de los negocios familiares y un compromiso sería perfecto―

―Quiero que Eriol se case con la mujer que elija― ambos estaban desayunando. ―No quiero obligarlo a casarse sino está enamorado―

―Ambos son muy amigos y ahora son novios, no creo que les vaya a desagradar la idea―

La mujer guardó silencio, su hijo y la morena eran grandes amigos, muy cercanos, pero ambos estaban muy jóvenes como para decidir si les gustaría casarse al tener la mayoría de edad, aunque claro, no negaba que desde que eran novios hacían una pareja perfecta, pero conocía a su hijo, estaba Meiling, tanto el moreno como el castaño tenía un aprecio hacia ella, un sentimiento de hermanos o por lo menos eso pensó, el castaño protege y quiere a la morena como una hermana, era algo celoso cuando los chicos se le acercaban pero siempre la apoyaba, mas con su hijo fue diferente, aunque él pareciera que no lo notase, los celos que sentía cuando un chico cortejaba a la morena no eran de hermanos, parecieran algo más, aunque ahora que andaba de novio con la amatista esperaba que este aclarara sus sentimientos y que no hiciera sufrir ni a una ni a otra.

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―Estoy nerviosa― les confesó la esmeralda a las chicas, estaban en una limusina de camino al muelle donde las esperaban los chicos, la habían ido a recoger a su casa. Llevaba una minifalda jean con un top azul mientras que bajo la ropa llevaba el traje de baño comprado por su madre y la señora Ieran, nunca tuvo que ponerse aquello, le daría pena quitarse la ropa.

―No te preocupes― le pidió la amatista con una encantadora sonrisa. ―Sólo diviértete―

―Mmm, desde que somos amigas no hemos salido para la playa o piscina― se llevó un dedo bajo los labios. ―Será interesante ver a Shaoran babearse cuando te vea en traje de baño― dijo Chiharu.

El color carmesí le subió al rostro al la de cabellos cafés decir aquello. Recordó los momentos que hubo tenido intimidad con su novio, siempre que los pensaba su corazón empezaba a latir con demasiada rapidez, se ponía nerviosa y las manos le sudaban.

―¿Todavía no se han acostado?― el rostro de la castaña parecía un tomate, cómo se le ocurría a la de cabellos cafés hacer esa clase de pregunta.

―Chiharu― la llamó la amatista.

―No le veo nada de malo― se defendió restándole importancia. ―Son novios desde como dos meses―

―Sí, pero todavía es muy rápido para eso…― trató de decir la de ojos rubíes pero Chiharu la interrumpió.

―Eso es lo de menos, cuando amas al chico y estás caliente es la combinación perfecta―

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―¿Una unión entre tú y yo?― preguntaba un chico rubio con poco interés.

―Claro, he visto la manera en que miras a esa pobretona― le dijo la chica de cabellos rubios.

―No Arisa, no juego sucio― con esto dio por terminada aquella plática la cual no los llevaría a nada.

―Por favor, Kerverus― a pesar que el chico frente a ella rechazaba su propuesta no perdía la calma en ningún momento. ―Según escuché hoy se iban de crucero― finalmente aquel comentario logró captar la atención del chico el cual se hubo puesto de pie minutos atrás.

―No me interesa lo que me puedas decir, yo quiero a Sakura, pero la quiero para bien y si Li es su felicidad, no tengo porque entrometerme en su relación― en el pequeño tiempo que conocía a la esmeralda había descubierto que esta con sus encantadoras sonrisas lo había cautivado. Sonrió al recordarla, le gustaba la novia de Li, pero tenía en claro la relación de ella para con él. ―A diferencia de ti, yo sé cuando mantenerme al margen― la miró solamente unos minutos para luego desviar la mirada.

―Ni si quieras haz luchado por ella― le reclamó, no pudo evitar algo de indignación antes la tranquilidad del rubio.

―Se lucha cuando algo es tuyo― le recordó. ―Te duela o no, Sakura y Li se quieren y tú y yo no tenemos espacio en sus vidas―

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―¡Wow!― exclamaba con éxtasis la esmeralda mientras miraba todo su alrededor, llevaban cerca de una hora en aquel impresionante yate el cual era del Yamazaki. El sol brillaba en lo más alto del cielo, caluroso; reflejando todo su esplendor y brillo sobre las aguas cristalinas de aquel impresionante océano, se habían alejado lo suficiente como para solamente mirar a su alrededor y ver profundas aguas. ―Es hermoso…― un suspiro cerca de su oído causó que la piel se le pusiera de gallina. Giró sobre sus talones y allí a espaldas de ella pudo ver a Yue quien le sonreía de manera extraña. ―No hagas eso― le reclamó haciendo un mohín con sus labios.

―Te vez adorable así toda sonrojada― se burló acercándose a los barrotes y observando el horizonte.

―¿Por qué nos detenemos?― le preguntó con curiosidad, detenerse en mar abierto le causaba algo de miedo.

Unas risas a sus espaldas llamaron su atención, observó a otro gemelo quien venía con la de ojos rubís en brazos y esta pataleaba y le gritara para que la soltara. Con incredulidad vio como el gemelo se acercaba al borde y sin que la morena pudiese hacer nada o evitarlo la lanzó al agua.

―¡Meiling!― gritó aterrorizada al ser testigo de aquella escena. Pasaron unos cinco minutos cuando la negra melena de la morena pudo ser visible.

―¡Yukito, te mataré!― gritaba de de ojos rubís desde el agua luego de haber salido a la superficie.

―¿Sabes nadar?― le preguntó con una gran sonrisa ignorando completamente a la morena. La esmeralda no pudo contestarle, este ya la alzaba en brazos y al igual que la morena la lanzó al agua, grave error, ella no sabía nadar.

Los demás chicos que se acercaban sólo fueron conscientes de ambos gemelos mirando hacia el agua.

―¿Por qué no sale?― fue Yue quien preguntó a no ver ni rastro de la castaña.

―¡Diablos!― se quejó, no podía ser que la pequeña novia de su amigo no supiere nadar, si fuese así estaba jodido. Shaoran lo mataría, diablos, lo castraría. ―¡Mey, búscala!― le gritó preocupado, la morena no lo dudó y tomando una bocanada de aire se sumergió en busca de la castaña.

―¿Y Sakura?― escuchar la ronca voz del castaño causó que ambos giraran sobre sus pies y lo observaran, Yukito, una gota de sudor le bajo por el cuello, Shaoran lo iba a matar. De repente la voz de la morena pidiendo ayuda llamó la atención de los chicos. Tenía a la esmeralda sujetada contra ella, mientras esta tosía y respiraba con irregularidad.

Largos minutos después, luego de aquel incidente y luego del gemelo disculparse con la castaña ah

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―No pensaba que no supieras nadar― decía apenado el gemelo, verdaderamente que había pasado un susto al la castaña no haber salido a la superficie.

―N…no te preocupes― le dijo con la respiración todavía algo irregular. Había estado realmente asustada, agradecía que la morena la hubo sacado a la superficie sin haber perdido el conocimiento.

―Tienes que dejar de hacer eso― le reclamó la amatista al ofrecerse una toalla a ambas chicas. ―Es muy peligroso―

―Ya, ya― habló Yamazaki. ―No pasó nada para lamentarse― les recordó.

―Volveremos― todas las miradas fueron sobre el castaño quien hubo dicho aquello con demasiada seriedad.

―Pero…― no quería regresar, era temprano todavía. Sabía que Yukito no había hecho aquello apropósito. ―No quiero volver― ambos castaños se miraron en silencio.

Se llevó una mano al cuello, donde frotó. Estaba tenso, todavía estaba preocupado por lo que le pudo haber pasado a la esmeralda, no tenía que haberla dejado sola, sabía de antemano la manera peculiar en la cual Yukito jugaba con las chicas, lo que no sabía era que Sakura no supiera nadar, cuando hubo estado en el yate nuevamente no pudo evitar abrazarla, necesitaba saber que sólo había sido un mal rato, que ella estaba sana y salva.

―Volveremos― volvió a repetir. Los pensamientos de que ella nuevamente pudiera estar en peligro lo atormentaban sobremanera.

―No volverá a pasar algo así, si es lo que te preocupa― le aseguró el gemelo, habían planeado aquel día para celebrar las buenas calificaciones de la esmeralda, no podía dejar que por su ignorancia aquello se arruinara.

―Shaoran― se acercó para quedar frente a él.

―Tonta― sabía lo mucho que ella quería aquello, el día anterior había visto su alegría y entusiasmo. ―Todo sea para que te diviertas― aceptó con resignación, total, solamente había sido un susto el cual estaba seguro que no pasaría nuevamente.

―Ahora, gatita― la observó de arriba abajo con picardía, a pesar que la hubo lanzado al agua esta traía aquellos shorts y aquel top. ―No nos dejará ver lo que hay debajo de esa ropa….― segundos de aquellas palabras abandonar sus labios sintió un golpe en su nuca. ―¡Auch!― se quejó desviando la mirada hacia la persona que le había golpeado. ―Eres tan mala Tomoyito― le dijo con fingidas lágrimas en los ojos.

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―Parece que no te gusta la idea― sonreía una chica de cabellos castaños rojizos.

―Claro que no― le había contado que su hermana todavía seguía de novia con aquel sujeto y ella pareciera poco comprensiva.

―Lo que no entiendo es que no te guste la relación que tiene Sakura con Li pero si te has fijado en mmmm….― dejó la oración sin terminar al olvidar el nombre de la chica la cual Touya le había hablado. ―Cierto, Meiling― dijo con tranquilidad. ―Hace poco leí en la prensa que posiblemente se comprometa con unos de los hijos de su madre, Taiga―

―No me gusta esa mocosa― le recordó. ―Solamente la ayude, quería darle celos al otro Li, pero las cosas no le salieron como pensaba―

―Entonces te gusta la otra, Tomoyo― dijo con seguridad. ―Desde que me hablaste sobre el parque de diversiones me hablaste de las dos―

―Las dos están muy enamoradas de ese mocoso―

―Que decirte, querido― se burló. ―Los herederos Li son muy guapos―

―Ahora me dirás que te has fijado en los mocosos esos― le reclamó con tono enojado.

―A diferencias de ti, yo busco hombres de mi edad― le recordó con tono triunfante. ―Tú eres quien ha quedado maravillado con esas niñas, y aunque no lo reconozca es cierto que una de las dos te gusta, y creo que sabes perfectamente quien es―

―Kaho, caja― se escuchó una voz interrumpiendo su plática.

―Piénsalo, Touya― le dedicó una sonrisa

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―¿En qué piensa?― se había acercado con pasos sigilosos para que no notara su presencia, la rodeó de la cintura y la abrazó por detrás.

―En ti― dijo algo sonrojada, todavía no se acostumbraba a que fueran novios.

―Segura― respiró sobre la piel de su cuello y la sintió estremecer ante aquello. La hizo girar sobre sus talones para poder tener acceso a sus labios, con una inclinación del rostro sobre el femenino se la besó de manera dulce y pausada. La lengua del moreno se deslizó entre los labios de la chica, para profundizar aquel beso. Lo rodeó del cuello, entregándose y disfrutando de la boca masculina.

Sentía un nudo en el estomago al ver aquella escena, veía como ambos morenos se besaban como si sus vidas dependiera de la boca del otro. Dolía, dolía ver al chico al cual amabas besando a tu mejor amiga, su corazón no resistía aquel martirio mas sus piernas no le permitían alejarse. Sabía que tarde o temprano presenciaría una escena de ellos dos besándose, pero nunca imaginó que fuese tan pronto.

―Mey― escuchó una voz tras sus espaldas. Ver que la morena estaba estática en aquel lugar causó que alzara una ceja y fijara su mirada sobre aquello que llamaba tanto la atención de la morena. Vio como ambos morenos compartían un beso, mierda, y que clase de beso, esos dos estaban peor que Shaoran y su novia, necesitaban una cama con urgencia. Una sonrisa pervertida adornó sus labios. ―Meiling― volvió a concentrar su atención en la morena pero esta pareciera que no lo había escuchado. La rodeó para quedar frente a ella, su mirada estaba ida mientras sus ojos estaban empañados por las amenazantes lágrimas las cuales en cualquier momento se deslizarían por sus mejillas.

Ver el estado de ella lo hizo comprender lo que le pasaba, Meiling estaba enamorada de Eriol. Diablos, vaya problema.

―¡Mey!― la llamó alzando la voz, la vio pestañear y concentrar su mirada sobre él. ―¿Estás bien?― la pregunta era estúpida, si ella estaba enamorada de Eriol, ver como este besaba a la amatista debía de ser un algo terriblemente horrible para su enamorada corazón.

―Ehmm…yo…― se mordió el labio al bajar el rostro y dejar que las lágrimas se deslizaran por sus mejillas.

―Tranquila― le pidió al abrazarla.

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Estaba en unas de las habitaciones del yate, había decidido quitarse la ropa y quedar el traje de baño después de todo, todas las chicas solamente traían unos pequeños shorts mientras que ella llevaba unos shorts y una larga camisa blanca.

―Sakura― escuchó la voz de su novio detrás de la puerta. ―¿Puedo pasar?―

No pudo impedirse porque cuando observó la puerta ya la cabeza de su novio se asomaba por la puerta. La chocolate mirada se deslizó por todo el pequeño cuerpo de la esmeralda. Aquel bikini verde con rosa le quedaba condenadamente de ensueños. Se deslizó con suavidad y entró a aquella pequeña recamara.

―Estás….― se mordió el labio. ―sexy….― volvió su mirada a su rostro y pudo ver sus sonrojadas mejillas. Caminó con tranquilidad hacia ella sin apartar su mirada de sus orbes esmeraldas.

Ver como el castaño la miraba causaba que su corazón latiese con demasiada rapidez y que un calor inexplicable le recorriera el vientre. Desvió la mirada del rostro masculino buscando algo con lo cual taparse de aquella peculiar mirada, la estaba mirando como cuando estuvieron en su habitación, como cuando estuvieron en el baño.

Ninguno de los dos dijo nada, él porque estaba demasiado entretenido mirando aquel pequeño y apetecible cuerpo y ella porqué estaba demasiado avergonzada. Llevó una mano bajo su barbilla y la obligó a levantar la mirada. Cerró los ojos a la espera del beso cuando él se inclinó hacia ella.

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―Yo pondré al día a Tomoyo cuando regrese― le decía una mujer de cabellos cortos castaño, llevaba lentes negros de sol y su porte era seguro y elegante.

―Creo que lo mejor sería dejarlo a sorpresa para ambos― le decía la madre del moreno. ―Son novios, dejemos que se lleven la sorpresa―

―Supongo que en eso tiene razón― dijo la mujer con una sonrisa. Ambas estaban en una aérea de piscina, el sol brillaba en lo más alto del cielo, habían unas que otras personas allí, tomando el sol al igual que ellas. ―¿Crees qué deseen casarse?―

―No sé, los chicos están en un etapa algo inmadura, no puedo decir que no sean responsable ya que lo son, pero en algunos campos todavía son inmaduros― se atrevió a decir.

―Quizás― se quitó los lentes de sol y se puso de pie, era una mujer alta y de curvas perfectas. ―Si Eriol hace sufrir a mi hija, habrá problemas― la morena se puso de pie al escuchar aquella amenaza. ―Tomoyo es lo único que tengo y lo saben, no dejaré que nadie la lastime―

―Disculpa, Sonomi― al igual que ella se sacó los lentes de sol para poder observarla. ―No podemos evitar el sufrimiento de los seres a los cuales amamos― le recordó. ―Si piensas que tu hija sufrirá en la relación con mi hijo, cancela la cita de compromiso―

―Tomoyo ama a Eriol, siempre lo ha hecho y esta es la oportunidad perfecta― dijo con simpleza la mujer.

―Eriol no es un nuevo juguete el cual le puedes regalar, tiene sentimientos para con tu hija, pero al igual que tú no desea ver a Tomoyo sufrir, yo tampoco deseo ver a mi hijo en ese estado― siempre supo que Sonomi era protectora con su hija, demasiado, esta sólo podía compartir con los chicos ya que su madre solamente con ellos se lo permitía.

―¿Dices que mi Tomoyo no es buena para tu hijo?― le preguntó con indignación.

―No, fuiste tú quien dijo que Tomoyo es demasiado para mi hijo, si se aman Eriol no tiene porqué hacerla sufrir como tu señalas―

La castaña lo miró de manera dura y sin decir más se alejó con pasos firmes y seguro.

―Problemas con tu consuegra― dijo otra mujer de cabellos negros la cual hacía minutos se había acercado pero quedado lo suficientemente alejada como para no interrumpir a las dos mujeres. ―No te preocupes, sólo está preocupada por la facilidad de su hija, yo también lo estuviera por la mía― dijo con tranquilidad. Llevaba un traje de baño de dos piezas, color negro, su piel era bronceada y sus cabellos negros por la espalda.

―Eriol quiere a Tomoyo, pero no la ama― le dijo observando por donde se había ido la madre de la morena.

―Están jóvenes para saber lo que es el amor, dale tiempo y verás que la amará― sabía que para ella era muy importante que ambos se amaran pero era algo como muy old fashion, los jóvenes, no muchos se casaban enamorados, con mucho deseo y cariño pero muy poco amor, este llegaba con el tiempo, meses, incluso años.

―Entonces casarás a Mey con Taiga― le dijo, la morena la miró y luego negó con la cabeza. ―Vez, yo también deseo que Eriol se case y ame a la que será su esposa―

―Bueno, Eriol y Tomoyo hacen una linda pareja y se quieren mucho, quizás estén a un paso de que su amistad se convierta en amor―

La de ojos azules la miró sin entender, estaba segura que Nanae sabía los sentimientos de su hija para con el de ella.

―Dale tiempo y verás― dijo con una sonrisa. ―Tomoyo está con los chicos desde los diez, es solamente cuestión de tiempo que el cariño que sienten ella y Eriol se convierta en amor, aunque yo creo que ya hay amor entre ellos―

―Conozco a mi hijo, aunque no me lo diga presiento que quiere a otra chica, quizás quiera a dos chicas a la misma vez― vio como su amiga la miraba sin entender. ―Por eso creo que una cita de matrimonio no sea adecuada en estos momentos― le confesó.

―Bueno, eso lo cambia todo―

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Ella era condenadamente adictiva, deseable. Había entrado a aquella pequeña habitación pero no imaginaba que ella se encontrara en bikini, o por lo menos, no imaginaba que le quedara tan endemoniadamente bien. Apenas su chocolate mirada su hubo posado sobre ella había sentido como los músculos de su abdomen se contraían por el deseo. La deseaba de una manera inimaginable, el deseo apenas lo dejaba pensar con claridad y todo por culpa de ella, deseaba tenerla bajo su cuerpo y hundirse en este una y otra vez, hasta saciarse.

Los labios masculinos se movían con insistencia sobre los femeninos, allí la tenía, bajo su cuerpo, besándola, disfrutando de su dulce y suave boca mas aquello no le era suficiente, no si la tenía en aquella circunstancia, recostada sobre la cama y él sobre ella. Sentía una incómoda presión en su bajo vientre, allí donde se unían sus piernas y para empeorar justo allí, también, sentía una humedad. Se avergonzó horrores, no sentía ya que su cuerpo la obedeciera, sino, este se incomodara solamente con la cercanía del castaño, no era un rechazo hacia este, más bien era como si anhelara algo, algo que hacía que su corazón golpeara con demasiada fuerte contra su pecho, pero lo que más que le asustaba era el hecho de que no solamente había sentido aquella humedad entre sus piernas en momentos como los que se encontraban ahora, sino que fuera de estos momentos también le había pasado, algo demasiado vergonzoso.

Se separó de sus labios, su respiración era entrecortada por la intensidad del beso, su erección se apretaba dolorosamente contra su ropa interior, ansiosa, deseosa de ser liberada y buscar aquel húmedo y caliente lugar. Estaba sonrojada, con el cabello esparcido por la almohada, sus pechos subiendo y bajando por su rápida respiración y sus labios rojos por el apasionado beso.

―..Shao…― su voz salió baja, sexy, ansiosa, o por lo menos así la escuchó el castaño quien inclinó el rostro sobre el suyo para dejar su frente contra la contraria y dar un pequeño beso sobre sus labios. ―…eh…― pero él se hubo alejado lo suficiente como para permitirle ver le llevar las manos al borde de la playera que traía puesta y quitarse en un rápido movimiento. Se quedó asombrada, demasiado sonrojara al ver lo que había hecho el castaño, allí estaba, usando las piernas de apoyo para no quedar sentado sobre ella, con unos pantalones de playa color grisees, minutos atrás hubo tenido una playera blanca mas ahora se encontraba sin esta, solamente dejándole ver su torso desnudo. Se humedeció los labios con la punta de la lengua. Lo había visto sin camisa, cuando estuvieron en el baño, pero no había parado a observarlo como lo estaba haciendo ahora, tenía un torso con músculos suficientemente como para llamar la atención de alguna chica, no en exageración, no como muchos chicos que pasaban horas y horas metidos en un gimnasio, era perfecto.

Casi gimió de placer cuando ella hubo llevado unas de sus pequeñas manos sobre su abdomen y acariciado. Tomó su mano para detenerla cuando estas con dedos curiosos palpaba sobre su duro abdomen, deseándola como lo hacía y ella tocando justo allí, sólo a una pequeña distancia de donde verdaderamente necesitaba su caricia. Lo miró avergonzada por su atrevimiento, no solamente tenía músculos perfectos, sino que también duros.

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―Son unos enfermos― decía Yue en voz baja. Estaban contra la puerta de la habitación donde estaban ambos castaños.

―Mira quién habla― se defendió el de ojos azules inclinando más en oído sobre la puerta.

―No se escucha nada― se quejó el moreno.

―Si Shaoran se entera nos matara― les dijo Yukito quien también estaba inclinado contra la puerta tratando de escuchar algo.

―No creo que tenga cabeza para pensar si andamos espiándolo―

―Diablos, de verdad creo que nos estamos volviendo unos fetichistas― aunque decía aquello no se alejaba de la puerta.

―No te preocupes― le dijo Yamazaki. ―Te haremos lo mismo cuando te acuestes con Tomoyo―

El moreno se separó de la puerta y los miró con burlas.

―Bastardo, ya te acostaste con ella― la sonrisa maliciosa con la cual el moreno los miraba dejaba muy en claro que este y la morena ya habían llegado hasta ese punto, y quizás más.

―Será mejor que nos larguemos de aquí antes que Shaoran salga por esta puerta y nos deje sin descendencia― se alejó un de la puerta y tomó a su gemelo de la playera para hacer lo mismo.

―Coño, Yue, no, creo que la escuché gemir― se quejó Yukito, este comentario hizo que todos miraran la puerta con sumo interés.

―¿Qué están haciendo?― la voz de la novia de Yamazaki los dejó frío.

―Ehm, nada, amor― le mintió mientras una gota de sudor le bajaba por el cuello.

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―¡No!― fue el pequeño gritito de la esmeralda cuando el castaño mientras besaba su cuello deslizaba una mano a través de su espalda y el colchón y deshacía el nudo que sujetaba la parte de arriba del bikini en su espalda

No paró antes la negación de ella, deshizo el nudo de la prenda para luego llevar su mano hacia la parte delantera y alzar el bikini sobre sus pechos para dejarlos libres. Dio una pequeña mordida sobre la sensible piel de su cuello y se apartó para poder verla. Cerró los ojos avergonzada por la mirada que el castaño le dedicaba. La observó allí, sonrojada, hermosa. No iba a resistir mucho, la erección que tenía le dolía demasiado como para seguir alargando las cosas, la tenía que tener, tenía que hundirse en ella, hacerla suya.

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―Tiene que ser para mañana, me tengo que deshacer de esa mocosa― habían tres sujetos frente a ella., el primero de estatura alta mientras que los otros dos de una estatura normal.

―Ya le dije, señora, que no tiene el porqué preocuparse― le dijo el más alto el cual parecía el líder.

―Adelanta las cosas, se están acercando demasiado― le exigió. ―No quiero a esa mocosa cerca de mi hombre―

―Como usted desee, nos encargaremos que para mañana a esta hora, esa chica no desee ni el mínimo contacto masculino―

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No podía evitar el tener la espalda arqueada, la sensación de que sentía sobre sus pechos era única, íntima y demasiado placentera. La lengua masculina se deslizaba sobre el pequeño pezón, una y otra vez, excitando, disfrutando de su dureza contra sus labios, volver a tocarla luego de tanto tiempo era delicioso. Mientras su boca chupaba el pequeño montículo unas de sus manos recorría su plano vientre hasta perderse entre sus piernas, justo sobre la parte inferior del bikini, la caricia fue mínima pero justo sobre su centro de placer, ella estaba húmeda, deliciosamente húmeda. Sus labios se deslizaron de sus pechos hacia su estomago donde dio húmedos y pequeños besos, lamió toda la piel bajo sus labios.

Entreabrió los ojos, sentía como el castaño besaba su vientre, como la tocaba, acariciaba, era algo vergonzoso pero a la vez le gustaba. Con lentitud desamarró los pequeños nudos del traje de baños los cuales se amarraban en sus caderas.

―…N….o….― protestó sin aliento al verse completamente desnuda, era tan vergonzoso estar en aquella situación, él ya conocía su cuerpo, pero todavía le era muy penoso acostumbrarse a que la mirara en aquellas condiciones. ―…Sha….― las palabras murieron en sus labios, cerró los ojos fuertemente, echó la cabeza hacia atrás y un sorpresivo gemido se escapó por sus labios cuando el castaño hubo metido la cabeza entre sus piernas y acariciado con la lengua su parte más íntima. Llevó sus manos hacia la cabellera chocolate e intentó apartarlo mas no lo consiguió, el castaño no se apartó, su boca la acarició con hambre.

La escuchaba gemir, escuchaba sus dulces jadeos mientras su boca se movía sobre su húmedo centro, la acarició a su antojo, saboreando, saciándose de su sabor. Ella terminaría pronto, la deliciosa manera en la cual su cuerpo convulsionaba por el placer y las atrevidas caricias sobre su húmeda cavidad se lo advertían. Gritó su nombre mientras un calor insoportable se concentraba allí donde las caricias del castaño se hacían más intensas. Con ayuda de sus dedos separó sus húmedos pliegues para dejar a su merced aquel sonrosado y pequeño botón el cual sabía que con la mínima caricia ella terminaría. Sus labios se cerraron sobre aquel pequeño botón y chupó con placer. Todo el calor de su bajo vientre explotó hasta convertirse en una deliciosa humedad.

Convulsionó, gimió y jadeó por los fuertes espasmo del orgasmo, nunca había sentido algo tan fuerte, su mente se quedó en blanco, respiraba con agitación y sentía como la humedad entre sus piernas aumentaba y extendía. Saboreándola por última vez, se puso nuevamente a su altura y buscó sus labios con ansias, tomándola de la cintura se apretó contra su pequeño cuerpo para que sintiera su palpitante erección contra su mojado centro. Lo rodeó con los brazos y se dejó besar, sus besos sabían diferentes, un sabor mezclado con el de su boca. Gimió contra su boca mientras él se movía hacia adelante y atrás, haciéndola sentir toda su dura longitud. Algo había cambiado, estaba segura, ya no eran sólo besos y caricias, su cuerpo necesitaba algo más, su palpitante y mojado centro deseaba algo, algo que era muy vergonzoso reconocer pero algo que estaba segura que solamente él podría darle.

―¿Te gusta?― fue la pregunta ronca del castaño mientras seguía besándola y tocándola.

No le podía decir que si, era muy vergonzoso aceptar que le gustaba aquello, aceptar que quería que le volviera hacer aquello que causó que se estremeciera de la cabeza a los pies. Se alejó un poco de la esmeralda, lo suficiente como para salir de la cama y quitarse los pantalones, mientras lo hacía unos extraños sonidos llamaron su atención, se dejó el pantalón en su sitio para observar sobre su hombro, hasta la puerta.

―Cúbrete― le pidió. Esperó que ella se cubriera con el cobertor de la cama y le dio la espalda para encaminarse hacia la puerta. Eran unos bastardos hijos de putas. Abrió la puerta con brusquedad y al instante observó como los chicos caían de bruces dentro de la habitación. El gritó de la castaña no se dejó esperar al ver a los cuatros chicos, apretó más la tela contra su cuerpo desnudo para que estos no tuvieran acceso a ningún centímetro su cuerpo. ―Están jodidos― los amenazó el castaño.

Continuará

Happy B-Day Xiao *O*

Bueno aquí el capitulo 12, un poquito más largo que los anteriores porque la verdad no sabía dónde cortarlo xDD!...Aquí ha pasado de todo no?...desde el viaje en yate de los chicos, las madres de estos hasta los chicos espiando a nuestros castaños, que vergüenza la verdad owo…Este capítulo fue un padres free xDD!..ósea no aparecieron mucho pero claro que aparecerán en el próximo y de qué manera xDD!

Sé que quizás me querrán matar por cortarle la escena de Shao y Saku pero ufff…no me pareció justo que su primera vez y allí anden los chicos de chismosos tras la puerta, todavía falta para que esos dos intimiden hasta llegar a ese punto, o por lo menos eso creo u_u….Esta historia y Amor y Conflictos serán las que actualizaré más seguido. La historia la actualizaré cada 8 días al igual que Amor y Conflictos, más tardar dos semanas, no las actualizaré precisamente ambas el mismo día así que ojo.

Espero que sea de su agrado y por favor dejen reviews.

Besitos...

Hasta el próximo capitulo...