Digimon no es mío. ¿Saben si lo fuera? Me encerraría en una habitación con TK a hacerle cosas que solo Dios sabría :D

Advertencias: Universo Alterno

Amigos especiales

La venganza es dulce: Parte I

Dentro de la casa, Matt pudo respirar aliviado solo en cuando vio a su hermano traspasar la puerta. Pero lo descolocó el hecho de que TK viniera sonriendo.

El rubio les comentó que lo que Tai le había dicho y todo mundo supo que la conversación que esos dos llevaban afuera iba a tomar un buen rumbo. Después de todo, ellos nunca habían estado más de un día peleados.

Esperaron pacientemente a que la reconciliación se lleve a cabo mientras desayunaban lo que habían preparados Rika y Yolei.

En un momento dado, los hermanos Yagami irrumpieron en la habitación tomados de la mano y riendo. Todos se sintieron aliviados ante tal imagen pero la más tranquila fue Sora.

Siendo la novia de Taichi, él le contaba absolutamente todo lo que sentía. Y varias veces le había expresado el miedo de que su hermana se fuera distanciando de él, ya sea por conseguir novio o por estar haciéndose grande. Sus padres viajaban mucho y pasaba casi todo el tiempo de su día en compañía de Hikari; seguramente, para ella también sería duro si tuviera un hermano o hermana.

Cada uno tomó asiento en los lugares libres y se olvidaron del tema de la discusión por un buen rato. Aunque, en el momento en que Kari tomó el lugar correspondiente al lado de TK, el rostro de ambos de ensombreció y su mirada se tornó malévola.

La castaña acercó su rostro el de su amigo y pronunció su idea con la mayor frialdad posible.

- Quiero matar a Davis.

TK mantuvo su mirada neutra en el individuo que desayunaba ajeno a todos los pensamientos mortales que esa pareja tenía contra él.

- Yo quiero golpearlo hasta desfigurarlo.

Los dos torcieron el gesto y se cruzaron de brazos al mismo tiempo. Mimi y Matt notaron eso y siguieron la trayectoria de su mirada hasta llegar al chico que comía despreocupadamente. Entendieron inmediatamente. Matt colocó un gesto perverso en su rostro, igual al de su hermano. Ese endemoniado pendejo casi había provocado la muerte de TK, así que ayudaría a esos dos. Y por su lado, Mimi siempre iba a apoyar a su novio, por lo que sonrió naturalmente, mientras su mente iba a mil por hora ideando cientos y cientos de ideas para vengarse de Davis.

En eso, Kari sonrió maquiavélicamente, asustando un poco a Matt y Mimi. Su boca se acercó al oído de TK y murmuró unas cuantas palabras:

- Ya tengo la venganza.

Él sonrió igual que ella y saboreó el dolor que él mismo se encargaría de hacer sufrir en Davis.

- Ei, ustedes, ¿Qué tanto murmuran? – quiso saber Ken, mirándolos.

- Nada – rieron ellos, naturalmente. Y, por una razón que no logró encontrar, el Motomiya sintió un escalofrío recorrerle todo el cuerpo.

Más tarde ese día, el grupo entero estaba sentado en el patio trasero de la casa, en donde horas antes, el enorme árbol en donde estaban apoyados algunos había visto llorar a los hermanos Yagami.

Tai seguía sin asimilar la noticia, por lo que observaba, conteniendo la respiración, a su hermana y a TK, los cuales se habían sentados juntos. Siempre había visto que a ella le gustaba sentarse entre las piernas extendidas de TK pero nunca lo había considerado como una muestra de cariño para una relación de "algo más que amistad"

- Hermano… - canturreó Kari, en señal de advertencia – No me gusta como nos estás mirando…

Todo mundo rió ante esa oración, inclusive Tai, quien se rascó la nuca en señal de vergüenza. Izzy fue quien tomó la palabra:

- ¿Y bien? ¿Ya son novios?

Ambos adolescentes se miraron y rieron.

- Creo que no necesitamos tener ese nombre por ahora – respondió TK, abrazando a Kari. – No es porque no quiera nada serio con ella – agregó rápidamente al ver la mirada de su futuro cuñado – es que… estamos probando.

- ¿Probando? – repitió Joe.

- Sí – contestó Kari – No queremos precipitarnos y tomar decisiones apuradas y después descubrir que no estamos hechos para ser novios.

- Chicos, ustedes están hechos el-uno-para-el-otro – dijo Yolei, recalcando cada palabra con énfasis – Ya parecían idiotas sin darse cuenta de eso.

Todos rieron ante el comentario sin tacto de la pelimorada. Decidieron no molestar más a la reciente "no-pareja aún", ya tendrían tiempo de hacerlo, porque estaban seguros de que esos dos no se separarían más.

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Esa noche, la fiesta diaria que tenían periódicamente se desarrolló en casa de Davis. Extrañamente, Hikari había insistido mucho en eso y, como buen idiota embobado, el dueño de los googles había aceptado gustoso.

Ni bien comenzó la fiesta, TK y Kari miraron a Matt y Mimi y asintieron. Les iba a servir de mucho que esos dos les ayudaran.

- ¡Oye Davis, ¿ya pediste las pizzas? – quiso saber TK, mirando al nombrado, el cual hablaba idiotizado con Hikari.

- Noooo, lo olvidé. ¿Quieres ir tú? Tengo cuenta en la pizzería de aquí a la vuelta.

- Okey, yo voy. ¿Me acompañas Mimi? – preguntó sonriendo fríamente.

- Será un placer – respondió la rosada, cerrando la puerta tras ellos.

- ¡Guau!, esos dos se fueron juntos, ¿no tienes miedo de que te engañe? – dijo Davis a la muchacha con la cual hablaba, con la intención clara de crearle celos en contra del rubio.

- Oh no, TK no es de las personas que te apuñalan por la espalda – respondió sonriendo conciliadoramente, aunque por dentro se moría de ganas de golpearlo. - ¡Ya se! Ven, te enseñaré a preparar Pomelardi.

- ¿Pome-qué? ¿Qué es eso?

- Un trago que me inventé – dijo ella tomando su mano, guiándolo a la cocina a rastras. Al sentir la mano de Kari envolver la suya, Davis entró en estado idiota por lo que se dejó arrastrar.

Al llegar a la habitación, la chica sacó desde una mochilla una botella de ginebra y una de pomelo rosado.

- Es fácil, solo haz esto. – sujetó las dos botellas y fue poniendo a la par ambas bebidas, mezclándose al instante de tocarse. El vaso se llenó ante la mirada incrédula del chico.

- Eso… ¿eso no es mucha ginebra? – preguntó dubitativo.

- Por favor, claro que no. – sacó azúcar desde una puerta de la alacena y se la agregó – Listo, prueba.

Motomiya lo miró con desconfianza y después probó un sorbo. Estaba muy fuerte. Un trago que seguramente pegaba duro. Aunque, extrañamente, estaba bueno.

- Esta bueno – murmuró sintiendo el gusto del pomelo en el paladar.

- ¡Perfecto! Haz más para los otros, yo voy al baño. – dijo Kari lanzándole un beso y desapareciendo de la cocina. Suspiró con molestia y se dirigió al baño.

Entró en él y buscó inmediatamente el botiquín en donde sabía que estaba lo más esencial para el día a día de Davis: su preciado gel para el cabello.

Agarró el tarrito y abrió la tapa. Con que placer haría eso…

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Matt entró a la habitación del dueño de casa y cerró la puerta con sigilo. Aunque estaba seguro de que no lo escucharían aún si la hubiera cerrado de golpe. La música ya se encontraba demasiado fuerte y los gritos de sus amigos opacaban cualquier sonido que pudiera haberlo delatado.

Avanzó hasta el armario de Davis y lo abrió de par en par. Levantó la tapa falsa que había en la parte inferior de éste y encontró el orgullo del pelimorado: su colección de revistas y DVD's porno. Sonrió con malicia y colocó todo en la mochila que había traído. Podía asegurar que Davis moriría cuando viera que faltaban sus bebes. Dejó todo como estaba y se cargó la mochila al hombro.

Salió del cuarto y caminó por pasillo hasta el baño. Asomó la cabeza por la puerta para ver como Kari vaciaba todo el gel en el inodoro, mascullando palabras inentendibles.

- Ya le saqué todo, lo llevaré a casa para quemarlo… - la chica asintió sin desviar su mirada ni concentración de lo que estaba haciendo – o tal vez puedo venderlos… tendría dinero para comprarle un regalo a Mimi… - su futura cuñada volvió a mover la cabeza afirmativamente. Y una idea surcó la mente de Matt – O, quizás… pueda sentarme a ver los DVD's con TK.

Kari giró violentamente su cabeza fulminando a su amigo con una mirada que dejaba muy un claro una cosa: "Haz eso y te irá peor que a Davis"

Matt rió y la saludó con la mano. Se retiró permitiendo que ella continuara con su acción. Tras vaciar el pote entero, Kari sacó de su bolsa una sustancia viscosa que le había facilitado Mimi. Y sonrió con ganas. El nuevo color de pelo de Davis sería fantástico…

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- Sí, y mande dos pizzas a esa dirección, son para mi madre… - comentaba Mimi, observando a la mujer de la pizzería, la cual anotaba todo en un papel.

- ¿No son muchas pizzas? Ya me va diciendo 28 lugares a donde tengo que enviar 2 o 3 pizzas a cada uno.

- Es que nos tocó a nosotros hoy venir a encargarlas – respondió TK; sonriendo de lado a la chica mientras que se despeinaba el cabello – Son tan complicados nuestros amigos… ¿verdad que no hay problema? – preguntó apoyándose contra el mesón, clavando su azul mirada en la chica.

La joven abrió la boca, embobada y asintió atolondradamente.

- C-claro, no hay ningún p-problema.

- Gracias – dijo TK, guiñándole un ojo.

- Ah, y necesitamos 3 pizzas más – agregó Mimi, sonriendo pícaramente.

- ¿3 más? –se extrañó la dependienta.

- Sí, luego las vendré a buscar yo – comentó el rubio - …solo.

- 3 pizzas más, entendido – replicó la chica, mirando a TK, derritiéndose por dentro. – En media hora.

- Muy bien, gracias… Ah, y ya sabes, pon todo en la cuenta de Motomiya. – guiñó nuevamente su ojo y ambos se retiraron para volver a la casa.

Mimi echó a reír.

- Kari te matará cuando sepa que estuviste coqueteando con otra – dijo la pelirosada a su cuñado.

- No lo sabrá – rió TK, mirando en señal de advertencia a su amiga – Pero esa chica tenía pinta de ser dócil si la trataba así.

Tachikawa rió y levantó sus manos al cielo.

- ¡Marchen 87 pizzas para la cuenta de Motomiya!

Y TK se unió a su risa.

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Dentro de la casa, Davis hacía una competencia con Henry y Joe para ver cual de los dos tomaba más Pomelardi. Davis iba ganando, por lo que, luego de cinco vasos, se dejó caer con pesadez en el sillón. Tenía ganas de ir al baño, urgentemente.

Se dirigió rápidamente hacia allá para encontrar a Hikari guardando algo en el botiquín.

- Oooooye Kari… ¿de hazes? – intentó preguntar, apoyándose en el marco de la puerta.

La chica se giró para verlo con sus ojos marrones brillando de inocencia.

- Te estaba esperando…

Las hormonas de Davis salieron disparadas ante esa oración. Con su dedo índice, Hikari hizo una seña para que él se acercara a ella y el chico lo pensó medio segundo.

Su yo ebrio le decía que no tenía tiempo que perder aunque su yo sobrio le estuviera gritando algo desde el fondo de su mente. No le dio importancia, y se acercó para sujetar a la chica de la cintura.

- Bueno… ashí estoy, hermoza… - murmuró, atrayendo el rostro de ella hacia el suyo.

Y momentos después, Davis pudo ver las estrellas.

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Me tardé en actualizar, miles de perdones!

Pero aquí está, la primera parte de la venganza. No se me ocurrían buenas ideas para las venganzas así que hice lo que pude.

Esperen con ansia la segunda parte ;) Vamos a hacer sufrir un poco a Davis y va a salir nuevamente un lado oscuro de TK. Jaja, ya verán…

P O M E L A R D I (L) Una bebida que AMO! Con este trago disfruté mi primera borrachera, que tiempos aquellos… Jaja. Pruébenlo, por favor ;)

Dejen reviews, queridos amigos :)

¡Nos leemos pronto y besos enormes!

Hikari x Takeru