Era un castillo, y que castillo, me sorprendió lo grande que era, pero cuando entre me sorprendí aun mas, estaba lleno de antigüedades. Edward no me soltó la mano desde que nos bajamos del coche. Delante de nosotros iba Félix guiándonos, después Jasper y Rosalie. Cuando llegamos a una sala muy adornaba me di cuenta de que los turistas paseaban por ahí, sin saber que están rodeados de vampiros, y dudo que de aquí salgan vivos. Edward, pasó su brazo por mi espalda y me apretó a él. Estaba nervioso.
-bueno caballeros y damas, dejaremos las apariencias.- entramos a una puerta que nos mostraba un pasillo, bastante largo. Con antorchas del siglo antepasado. Era frio. Rosalie se quito su chamarra y me la dio. Seguimos así hasta que dimos con una puerta que parecía de acero. Félix la abrió y una gran sala de color blanco apareció ante nosotros, en ella había cinco vampiros. Tres estaban sentados en una clase de trono y dos en cada extremo. Los de las orillas eran casi niños.
-bien ya cumplí con mi parte.- dijo Félix lanzándose a saludar a los tres del trono, les beso la mano a cada uno y se coloco en una esquina de la habitación.
- Benvenuto, Rosalie e Jasper sono Edward e Isabella, infine conosco te, eh sentito molto da voi, si potrebbe dire che siete famosi. Vi presento i miei fratelli, Caio e Marcus. Sono obviamete Aro.- solo entendí nuestros nombres y el de los otros tres.
-grazie per l'accoglienza Aro, Bella non conosce la lingua italiana, per favore ti prego.- contesto Edward a lo que anteriormente dijo Aro.
-mi cambierà la lingua, si ritiene che il castigliano. Bienvenida seas Isabella, tu amor me ha pedido que cambie mi idioma para que tú entiendas. Qué lindo es el verdad.- ya lo se
-si- respondí, de verdad que no sabía ni que decir.
-Félix me ha contado de su...posición, y Dimitri también. Y hablando de Dimitri, quisiera saber que es lo que paso con Dimitri en América, porque los dejo o más bien porque lo dejaron.- los otros dos solo nos veían sin decir nada.
-mi hermana tuvo una visión donde el venia y le contaba a su antojo nuestra historia. Es por eso que venimos, para contarle nuestro percance en América.- explico Edward.
-bien, entonces...- extendió sus manos en señal que prosiguiera. Y Edward obedeció de inmediato.
-decidimos que nosotros vendríamos a pedirte un favor y explicarte la razón de esto.-
-y cuál es la razón, mí querido Edward.-
-mi familia, Bella y yo estábamos jugando cuando tres vampiros nómadas aparecieron queriendo jugar. Carlisle los dejo con la condición de que nosotros nos íbamos, pero James olio a Bella y quiso atacarla, me lleve a Bella lejos de Forks, pero James junto a Victoria nos siguieron hasta Phoenix, en donde vive la mama de Bella. Alice y Jasper protegieron a Bella de ellos mientras Carlisle y Emmett y yo rastreábamos a Victoria y James.-
-así que, dos de los tres vampiros querían alimentarse de Bella y la defendiste, pero y el otro.- pregunto Aro.
-Laurent desapareció, mas no los ayudo, le dijo a Carlisle que ya estaba cansado de ellos y se alejaría.-
-Félix, busca al tal Laurent y me traes de visita, Jane se esta aburriendo…continua Edward.- Félix salió de la habitación y la vampirito se rio del comentario de Aro, ahora yo fui quien apretó mas a Edward.
-la lleve a Denali con Tanya y su familia, James ataco a Tanya llevándosela junto con Bella. Yo había dejado a Bella para ir por Victoria. En eso Dimitri nos ayudo, la torturamos para que nos digiera en donde estaba James con Bella y después la mato. Cuando llegamos Bella por poco se desangraba y tenia rotas dos costillas. Lleve a Bella de inmediato a la casa de Tanya a curarla y Carlisle me ayudo cuando llego.- Edward hablaba a velocidad vampiro con Aro de eso estaba segura, porque Aro movía rápido sus labios sin que saliera ruido alguno.
-Aro, si me permites hablar, quiero decir que Tanya y yo dimos muerte a James después de que nos ataco. Fue en defensa propia.-
-mi adorada Rosalie, tan educada como siempre. Eso esta perdonado, como la muerte de Victoria, ahora…mis hermanos y yo quisiéramos comentar de su situación. Mañana a la doce del día nos vemos aquí para decirles lo que haremos con todo esto, y luego Edward acabara de contar su favor. Hasta mañana i miei figli piccoli.- como quien dice con sus manos nos corrió y el otro niño vampiro nos "acompaño" a la salida.
Una vampiresa muy guapa camino justamente a la sala de donde salimos con un gran número de turistas. Edward le saludo con la mirada y ella igual.
-Bella, camina más rápido.- me dijo casi cargándome y corriendo por el pasillo.
-porque…- varios gritos de horror y desesperación llegaron hasta la puerta del pasillo. Edward me bajo y salimos de ahí.
-Alec, no es necesario que nos acompañes, se donde es la salida, creo que te estás perdiendo la fiesta.- dijo Edward en tono amable.
-gracias Edward, recuerda que mañana a las doce, ahí en la sala, no lleguen tarde, Aro se desespera fácilmente.- dijo Alec que en un segunda desapareció de mi vista.
-¿fiesta?- le pregunte saliendo al gran jardín trasero de las Vulturi.
-hable como ellos, esos pobres turistas son su festín.-
-ah…y ella.- le dije señalando con la mirada la puerta que daba al la elegante sala.
-Heidi, una Vulturi, muy amable y vieja amiga.-
-claro.- dije dándole menor importancia. Jasper y Rosalie como todo el camino nos habían dado nuestro espacio.
-chicos, Alice ya no hizo una reservación en un hotel cerca de aquí.- dijo Jasper regresando a donde estábamos Edward y yo.
-genial, manejas tu.- dijo Edward a Rosalie.
-y que va a manejar.- pregunte levantando mi ceja.
-Alice nos rento un auto. Ese de ahí.- señalo Edward un auto negro.
-que es.- pregunte
-Bugatti Veyron- contesto feliz Rosálie.
-yo me refería a eso.- una fuente muy bonita, de plata, pero mi pregunta iba dirigida a la agua de color rosa-rojo.
-es...una señal, de los Vulturi para los demás vampiros, los invita a comer. Es agua de color, no es sangre. Creo que es mejor que no vayamos ya.- Rosalie corrió a prender el auto, Jasper abrió la puerta del copiloto y dejo que Edward y yo entráramos. El se fue adelante con Rosalie.
Era muy…lujoso el auto, moderno. Salimos de la fortaleza y ante nosotros Volterra apareció. Las calles eran un poco estrechas. Recorrimos varias de ellas hasta salir de Volterra, llegamos a la carretera. Casi una hora después vi en donde nos quedaríamos. Los vampiros si que se van a lo grande.
