¡Hola, apreciables lectores! -le arrojan tomates-
sep, sé que merezco reclamos, malas caras etc etc... esta malvada mujer les privó del sustento vitalicio, pero bueno, pasaron cosas... (no comenzaré a quejarme aquí porque me da flojera xD) digamos que a veces la suerte no está de nuestro lado, pero regresé y les vine a traer este capítulo, leánlo, disfrútenlo -no se quejen-
si esto les hace felices, pues entonces también estaré feliz.
o0o
Disclaimer: Bleach no me pertenece.
Aquí tienen una actualización rápida; creo que iré más a fondo con esta historia. Hasta ahora he planeado alrededor de 50 capítulos, no obstante me gustaría llegar al bello total de 66 (los más acérrimos fans Ichirukis sabrán el significado de esto*) nunca pensé que fuera tan difícil escribirlo, sino hasta después de horas y horas de investigación y miles de traducciones de los idiomas que estoy usando –buscaba algo verdaderamente autentico—. Trataré de escribirlo al más puro estilo de Kubo (un shonen repleto de acción), pero también incluiré y mezclaré mi propio estilo (ese aderezo de romance y humor).
Pero he de decir que a pesar de los rápidos giros del manga, yo continuaré escribiendo a mi ritmo; inclusive si los personajes mueren.
N/T * lo lamento, pero antes que me pregunten les diré que no sé a qué se refiere taka con esta frase. (creo que no soy tan acérrima fan como pensaba TOT)
N/Beta* ¡Yo sé, yo sé! —levanta ambas manos— Es porque Rukia es la sexta en la lista de su curso (considerando a las chicas), e Ichigo es el sexto chico en la lista… además, están correlacionados con varios números 6. El hermano de Rukia es capitán del sexto escuadrón, Grimmjow, que se metió con ambos (?) es el sexto espada, Ichigo = 15 = 1 + 5 = 6… y muchas cosas raras que han sacado de eso… y todo porque el 6 es referencia de amor eterno entre los que lo comparten.
N/T: estoy impresionada por el amplio conocimiento de mi beta en la ciencia del Ichirukismo, por eso cuando sea grande quiero ser como ella, sólo que yo ya crecí x'D.
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Memorias
La figura encapotada continuaba observando en silencio, después sonrió levemente y elevó la presión de su reiatsu. Ichigo y Rukia se congelaron en el acto, incapaces de dar crédito a la cantidad de presión que se cernía sobre ellos.
—Tú… —pronunció Ichigo lentamente clavando sus ojos en el enemigo. Era el mismo sujeto de aquella reunión, el shinigami no podía olvidar lo que le había dicho en aquel entonces.
"Mmm… hueles como si acabaras de comerte un shinigami… —siseó alguien acercándose hacia Ichigo. El joven levantó la cara y fijó la mirada en un arrancar que relamía sus labios maliciosamente—. No puedo esperar para comerme el primero… los humanos fueron apenas levemente apetitosos… pero amé el delicioso sabor de sus almas…!
—No puedo creer que nos hayamos visto antes, shinigami —sentenció aquel sujeto mientras su túnica carmesí se mecía víctima de la presión del reiatsu. El individuo tiró de la parte que ocultaba su rostro y reveló así un par de ojos color escarlata y largo cabello blanco. Su máscara rota recubría la parte inferior de su mandíbula.
—¡Arrancar! —gritó Rukia, mirando fijamente a su enemigo.
—No soy Arrancar —espetó el hollow mientras sonreía—. Soy Hueso Daga de la orden de Carmesí, ¡recuérdalo! —gritó, y comenzó a reír maniáticamente. Ambos shinigamis respondieron colocando sus espadas en posición defensiva.
—Orden de Carmesí, ¿eh? —dijo Ichigo lanzándole una de esas miradas penetrantes—. Hay algunas cosas sobre las que quiero hablar contigo —agregó al tiempo que tensaba el agarre de su espada.
—¡Hoy me siento un poco antisocial, shinigami!, no obstante me agradaría la idea de partirte por la mitad y comerme tus entrañas mientras todavía estás vivo… —relamió sus labios y en su cara se reflejó claramente un halo de satisfacción. Por su parte, tanto Ichigo como Rukia le miraban horrorizados—. Necesito regresar con mis líderes. Después de todo, ¡ese par de adjucas ya me divirtieron un rato!, y en cuanto a ustedes dos…
Extendió ambas manos hacia adelante.
—¡Encantado de conocerlos!* —gritó dándose a la carga. Ichigo se colocó enfrente de Rukia, y elevó la mano hasta su rostro. El reiatsu acumulado se expandió en enormes ondas de impacto, Ichigo sabía muy bien que era lo que vendría después… había visto ese ataque tantas veces.
—¡Gran Rey cero…! —exclamó Rukia mientras observaba en estado de shock las olas de energía carmesí.
Su compañero hizo un ademán con la mano, y finalmente su máscara de hollow apareció, y colocando dos dedos juntos lanzó un cero al mismo tiempo que Hueso Daga liberaba el suyo. Tras su máscara, el muchacho miraba impresionado la enorme bola de energía que arremetía contra ellos. El gran rey cero era un ataque cuyo uso estaba limitado a los espada… y a pesar de eso, este sujeto era capaz de usarlo. Todo lo que el joven pudo hacer fue esperar que su cero fuera capaz de alejar de Rukia el mayor daño posible.
Ambas fuerzas colisionaron.
Ichigo gritaba en un esfuerzo por impedir que la potencia del ataque lo empujara de su sitio. Rukia cerró sus ojos cuando la luz roja se expandió y envolvió a los contrincantes. Una enorme explosión fue el resultado de ese épico impacto.
Hueso Daga reía como un loco y luego de un salto desapareció rápidamente. El eco de aquella risa perduró tras su partida mientras el polvo se disipaba y permitía que los shinigamis reaparecieran en escena. Ichigo respiraba con dificultad y los fragmentos de su máscara desaparecían lentamente. Había conseguido desviar la mitad del ataque con su cero, y había usado su cuerpo para retener el resto del poderoso enviste. Pareció desmayarse, sin embargo Rukia se apresuró a sostenerle, la preocupación había invadido el rostro de la joven. El muchacho se sostuvo de su hombro mientras luchaba por recuperar el aliento.
—Diablos… escapó… —murmuró el shinigami al tiempo que fijaba sus ojos en el lugar donde antes estuvo su enemigo. Rukia apretó su puño con impotencia cuando miró el mismo punto que señalaba su compañero.
¿Qué es lo que quiere esta Orden de Carmesí?
—Regresemos a la Sociedad de Almas y reportemos esto —dijo Ichigo con seriedad, dio un paso hacia adelante, y aferró su mano al hombro de su compañera en un intento por reconfortarla. Ella sólo asintió antes de seguirle.
XXX
Aquella noche, ambos regresaron a la Sociedad de Almas para hacer el recuento de los daños ocurridos al escuadrón. Rukia había enviado un reporte inmediatamente después de llegar, y ahora descansaba cómodamente en su futón. Ichigo ya se había acomodado el closet y le había dado las buenas noches. La joven podía escuchar su leve respiración cuando se giraba hacía el armario.
Ella nunca imaginó que esto pudiera volverse justo lo que parecía, el inicio de otra guerra. Creía que todo eso había terminado, que aquello ya no era más que un horroroso capítulo que pertenecía al pasado.
Cerró sus ojos y rápidamente la venció el sueño.
La muchacha observaba a Ichigo, quien había terminado su lucha contra Ulquiorra atravesando con Zangetsu el pecho del arrancar, sin embargo parecía como si el espada hubiera dejado que eso ocurriera a propósito, como si hubiera recibido ese ataque sólo para crear una distracción. Miró como su compañero reclamaba su zanpakutou del cuerpo del espada y como luego de eso el enemigo se desvanecía dramáticamente.
Aizen Sosuke sonreía mientras la sangre comenzaba a brotar de la boca de Ichigo.
Todo pareció detenerse en aquel momento, el estallido de reiatsus, el sonido de los metales chocando, todas las explosiones, todo se quedó en silencio. Lo único que se escuchaba era la risa maniática del ex capitán resonando a través del santuario del rey. Un aire demente envolvía la expresión de Aizen Sousuke mientras su máscara de hollow se hacía añicos lentamente. Frente a la puerta, la llave del rey reposaba suspendida en el aire, y Kurosaki Ichigo caía atravesado por el filo de una espada.
—¡Ichigo!
Abrió sus ojos de repente y se incorporó de un salto. El aliento se le había escapado, le costaba trabajo respirar, pero de inmediato dirigió su vista hacía el armario; una expresión de alivio se dibujó en su cara cuando vio a través de la puerta semi abierta, el cabello anaranjado de su compañero. Ichigo estaba sano y salvo.
Sólo fue un sueño… un mal recuerdo… una pesadilla…
Se recostó de nuevo, cerró sus ojos, y se aferró fuertemente a sus sábanas completamente ignorante del hecho que su compañero no dormía, estaba despierto y preocupado; por eso había abierto la puerta del closet al escuchar la intranquilidad de su sueño. El muchacho cerró sus ojos hasta que pudo escuchar la suave respiración de la joven como una señal de que se había dormido de nuevo.
El recuerdo de aquella guerra aún estaba fresco en la memoria… en la de ambos.
XXX
A la mañana siguiente, Ichigo se levantó y lanzó un bostezo. Al girarse notó que Rukia se había levantado más temprano y le había dejado una nota en el futón, lentamente se acercó y la tomó.
"Fui a ver a Ishida para que arregle a Kon, puesto que ya está comenzando a irritarme con todo ese drama de autocompasión. Rukia"
Un tic en su ojo apareció cuando observó los conejos y osos que decoraban la hoja.
Apartó sus ojos del papel cuando vio las alas de una mariposa infernal entrando por la ventana. El insecto se le acercó, parecía como si esperase que él hiciera algo. El shinigami sólo se rascaba la cabeza y la observaba revolotear a su alrededor con una cara inexpresiva. No tenía la menor idea de cómo comunicarse con ella.
Debería ir con Ukitake y pedirle que le enseñara como usar esas cosas.
En cinco minutos Ichigo estuvo completamente uniformado, buscando a tientas su insignia y con un panecillo en la boca. La mariposa seguía insistiendo en seguirlo mientras el salía con rumbo al despacho de Ukitake.
—¡Kurosaki Fukitaichou! ¿Qué es lo que hace aquí? —exclamó Kiyone cuando se encontraron en el pasillo. De inmediato el joven se giró y le miró fijamente.
—¿Qrué efs lo qhue pafha? —dijo cuando logró enderezar su insignia—. ¿Qué es lo que pasa? —repitió luego de sacarse el panecillo de la boca. Kiyone levantó su mano a manera de saludo.
—Hay una reunión a la que tiene que… —el teniente desapareció antes de que Kiyone pudiera completar su frase —ir… —finalizó dejando caer su mano desconcertada.
Cuando Ichigo irrumpió en la sala de reuniones, fue interceptado por las penetrantes miradas de varios de los capitanes. Lentamente se deslizó hacia Ukitake, quien le miró con un leve gesto de desaprobación. Completamente apenado con su capitán, Ichigo se llevó tímidamente una mano a la cabeza, sin embargo les devolvió furiosas miradas a Renji y Shuuhei, quienes apenas lo vieron entrar habían comenzado a reír entre dientes.
No era su culpa que hubiera llegado tarde… esa estúpida mariposa…
—Bueno, ahora que Kurosaki fukutaichou finalmente ha llegado… —la voz de Yamamoto irrumpió en la habitación; el teniente dio un salto al ser tomado por sorpresa— creo que podemos comenzar con la reunión, ¿no es así?
Todos guardaron silencio cuando el general golpeó el suelo con su bastón y el sonido retumbó por todo el recinto.
—Debido a los incidentes acaecidos el día de ayer al grupo de entrenamiento de la 13° división, la central de los 46 ha hecho una concesión al límite que pueden usar los capitanes y los oficiales con rango —pronunció mirando fijamente a su audiencia—. Kurosaki-fukutaichou, ¿podría explicarnos con más detalles la situación?
Ichigo dio un paso hacia adelante, pero con la sorpresa enmarcada en la cara. De pronto sintió el peso de todas las miradas sobre él.
—Ehm… —sintió como la sangre se le subía a la cabeza. En verdad que odiaba acaparar toda la atención—. Rukia… eh… Kuchiki Rukia y yo combatimos dos adjucas ayer, pero eso no era nada más allá de lo ordinario. Eran simples adjucas, sin embargo, después fuimos atacados por un arrancar.
Los murmullos se levantaron en la habitación.
—El arrancar era lo suficientemente poderoso como para ser capaz de usar la técnica que caracterizó al grupo de los espada durante la pasada guerra —Ichigo terminó su frase frunciendo el ceño—. Gran Rey cero.
—¿Gran rey cero? —exclamó Soi Fong—. ¿Aún existen arrancars tan poderosos?
—Es la orden de Carmesí, ¿no es así? —inquirió Renji, fijando sus feroces ojos en el teniente. Ichigo se limitó a asentir con seria expresión en su rostro. Renji cerró sus ojos preocupado—. Vaya, que problemático… y con la anterior guerra apenas superada.
—¡Tonterías Abarai!, ¡las guerras siempre son buenas! —interrumpió Zaraki Kempachi acompañado por un chillido aprobatorio por parte de Yachiru—. ¡Esta orden del Carmesí suena interesante!
—En efecto, esta orden del Carmesí suena interesante —añadió sonriente Kurotsuchi Mayuri—. Me encantaría estudiar algunos especímenes de esta orden.
—No deberían estar tan emocionados, Mayuri-san, Kempachi-san… ya tenemos mucho con que lidiar justo ahora —sentenció Kyouraku al tiempo que acomodaba su sombrero—. Apenas faltan una semanas para los exámenes de capitanía, deberíamos usar este tiempo para prepararnos —diciendo esto se giró hacia Nanao Ise.
—Ahora podremos pasar más tiempo juntos, no es así, ¿Nanao-cha…?
Bofetada
—Concuerdo —dijo Ukitake, al mismo tiempo que una gota de sudor resbalaba por su frente—. Si estos sujetos son tan poderosos, entonces nosotros debemos prepararnos lo mejor que podamos. Puede que esta no sea de la magnitud de la batalla de invierno, pero aquella vez tuvimos ayuda extra —agregó dirigiendo su mirada hacia Ichigo.
El teniente a su vez llevó sus severos ojos hasta el capitán comandante.
— ¿Existe alguna manera de liberar de nuevo sus poderes? —preguntó. Todos en la habitación comenzaron a murmurar, y entonces Yamamoto aclaró su garganta y habló.
—No hay manera de liberar el reiatsu de un ser humano una vez que esta ha sido sellado —Ichigo apretó impotente sus puños tras escuchar las palabras del comandante—. Esto sería diferente si ellos fueran espíritus —evidentemente desanimado, Ichigo se limitó a asentir.
—Muchos problemas en tiempos de paz, ¿no crees, Yama-ji? —interrumpió Kyouraku suspirando levemente—. Sugiero que nos concentremos en el entrenamiento de los oficiales con rango de cada división, al menos hasta que el día de los exámenes llegue. Entre más pronto llenemos las vacantes con miembros poderosos, más estabilidad tendremos en nuestro ejército.
Yamamoto asintió
—Durante las próximas dos semanas, todas las misiones en el mundo real, serán llevadas a cabo por oficiales sin rango. Los oficiales con rango tendrán que esforzarse entrenando para los exámenes que se aproximan, y estar disponibles para cualquier eventualidad —sentenció severamente el general—. Hasta que no tengamos más información, debemos prepararnos para lo peor.
De nuevo los murmullos efervecieron en la habitación.
—Además… he de anunciar que el destino de Ichimaru Gin y de Hinamori Momo ha sido decidido —vociferó en voz alta el general, silenciando de inmediato las voces de los presentes—. Hinamori Momo será transferida a la 10° división bajo un cargo de oficial sin rango. ¿Entiendes lo que significa eso, Hitsugaya-taichou?
—Ah, entiendo soutaichou —replicó el aludido—, estaré vigilándola.
—Ichimaru Gin será trasladado al santuario de la penitencia, en dónde esperará para su ejecución —apuntó con marcada severidad en su voz—, debido a sus intenciones durante la pasada guerra, la central de los 46 ha decidido que su periodo de juicio será de tres meses.
Matsumoto se estremeció ante esas palabras, pero prefirió guardar la compostura. Ichigo por su parte no pudo hacerlo, furioso avanzó hacía el comandante.
—Eso no es…
—¡Esa es la decisión de la cámara de los 46! —gritó Yamamoto enfadado—. No se hable más, doy por terminada esta reunión —terminó su frase golpeando el suelo con su bastón.
Para detenerlo, Ukitake posó una mano sobre el hombro de su oficial, el muchacho no podía evitar sacudir la cabeza disconforme. Al final, frunciendo el ceño se resignó y decidió seguir a Ukitake rumbo a la salida. El soutaichou respiró aliviado una vez que todos los capitanes se habían ido.
La paz que él tanto amaba parecía no quererse quedar con él.
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Ichigo seguía a Ukitake rumbo a las instalaciones de la 13° división sin pronunciar palabra. Estaba ocupado discutiendo asuntos en su cabeza, murmurando y frunciendo el ceño, les hacía frente lo mejor que podía. A pesar de que no estaba de acuerdo con el asunto de cara de zorro, ellos tenían razón en algo… si iba a haber una guerra, entonces deberían estar preparados.
—Ukitake-san, me gustaría pedirte un favor… —dijo al tiempo que se giraba lentamente hacia él. Por su parte el capitán le miró con una expresión de confusión.
—¡Quítate de mi camino, Ichigo!
—Respecto a lo de los oficiales sin rango yendo a misiones en el mundo humano… me preguntaba si podría hacer una excepción.
—¿Ir todos juntos?… ¿huh?, no me cabe duda que lo dices porque estas preocupado por mí… tú no eres así Ichigo. Tal como dije antes, no te preocupes por mí… no vine aquí sólo para que me protegieras.
Ichigo levantó la vista hacia cielo azul celeste.
—No necesito que me protejas, Ichigo. Nunca he querido estar tras de ti.
En su rostro se dibujó una sonrisa.
—Yo quiero luchar a tu lado.
—Quiero entrenar junto con Rukia. Quiero que ella pelee a mi lado.
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Así que la paz parece no durar, ¿no es así? Ichigo debe prepararse de nuevo para la batalla, también debe estar listo para los exámenes que se aproximan, y por si fuera poco, debe lidiar también con la obstinada Rukia.
Esto es todo por ahora, ¡el siguiente capítulo pronto estará listo y editado!
N/T: prometo no tardar en la otra actualización.
