Bien, buenas noches.
Espero que el capitulo sea de su agrado. Lamento la demora, pero tenia muchas cosas que hacer, pero no crean que me habia olvidado de mi fic, para nada! Cuidense mucho
Bye
Capitulo 12: En malas Situaciones
Sola en la recamara de su habitación se encontraba la rubia de ojos azules junto con su pequeña agenda rosa que jugaba el rol de diario intimo. La rubia pasaba lentamente las hojas, y una vez leídas todas las ultimas tres hojas, saco un bolígrafo rosa y se dispuso a escribir tranquilamente, intentando llenar de sus pensamientos ese diario en el que guardaba todos y cada uno de sus pensamientos; al igual que todos los demás que había tenido y que ahora hacían parte de su gran colección…
-Helga, ya es hora de ir a la escuela- la llamo Miriam desde fuera de la habitación.
-Si Mamá, ya voy- respondió cansada mientras cerraba su diario y lo guardaba en su maleta, todo antes de salir de su habitación.
Una vez salió de su habitación, la rubia bajo a la cocina y se sentó en el comedor; donde Bob y Miriam discutían acerca de la empresa de localizadores. Al parecer Miriam que había vuelto a trabajar de nuevo en la compañía le estaba aportando nuevas ideas innovadoras a Bob. Pero como siempre el testarudo BOB PATAKI se negaba a aceptarlas…
-"Creo que, en momentos como estos entiendo a quien le herede el carácter"- pensó irónica la rubia mientras comía en silencio los waffles que le había preparado Miriam –Saben, últimamente las cosas en la casa son así… ustedes dos discuten con respecto al trabajo. Y no es que me moleste, de hecho me alegra que Miriam sea más activa, pero considero que deberían de dejar las peleas del 'trabajo' para el 'trabajo'- comento en tono alto una vez termino su desayuno, dejando en silencio a ambos adultos que la miraban un poco impresionados y que simplemente voltearon a verse el uno al otro. Ciertamente ambos sabían que después de las vacaciones de verano Helga había estado algo extraña, de hecho en esos ultimo 2 meses y medio no discutía por las decisiones que tomaban ellos… no discutía por nada; Helga últimamente ya no se quejaba por nada –En fin me voy a la escuela. Nos vemos luego- finalizó mientras salía de la casa únicamente acompañada por su maleta.
Estando fuera de la casa, la rubia bajo los pocos escalones que tenia su pórtico y camino unas cuantas calles hasta el paradero del bus escolar; al llegar al paradero notó que varios de sus compañeros se encontraban ahí, entre ellos Phoebe, Gerald, Rhonda, Harold, Sid y … Arnold.
-Hola chicos- saludo la rubia mientras se sentaba en una banca a esperar; algunos de los presentes le devolvieron el saludo, a excepción de el chico rubio que únicamente se limito a mirarla de reojo un poco antes de darle la espalda para seguir hablando con Gerald -¿Cómo va todo Phebs?- pregunto en tono bajo a su amiga que se había sentado a su lado.
-bien Helga, todo va bien- le respondió sonriente la chica de ojos rasgados a lo que Helga le brindo una leve sonrisa –por cierto… ¿Cómo van las cosas con mantecado? – pregunto discreta mirando de reojo al rubio que le rompió el corazón a su mejor amiga.
La rubia solo bajo la mirada y por un momento miro fijamente al suelo – desde el principio nada tubo sentido- respondió finalmente dejando ver una sonrisa de tristeza –irónico ¿no?- cerro los ojos y respiro profundo- ... ¡¿POR QUE SIMPLEMENTE NO ME ARRANCA CORAZÓN DE UNA BUENA VEZ?... AH NO ESPERA… YA LO HISO!- dejo escapar tales palabras de desesperación, que fueron escuchadas por los presentes, quienes la miraron completamente extrañados; ninguno se explicaba el por que de las palabras de la rubia; claro a excepción de quienes supieron del incidente del verano (Phoebe y Gerald) – Oh demonios, esta situación me desespera- dijo molesta despeinando un poco su cabellera rubia y dejando salir a flote su fuerte carácter, y después se ponía de pie al ver el autobús que se acercaba.
-¿sucede algo Helga?- pregunto Rhonda mientras se le acercaba de manera "amenazante" para la rubia.
-No sucede nada prin-ce-si-ta…-le respondió molesta mientras que con su mano le hacia una seña de rechazo a la chica, para luego subir al autobús seguida por su mejor amiga.
-esto es patético- resoplo mientras miraba de reojo al rubio con cabeza de balón.
-en serio viejo, no deberías dejar que todo termine así…- sugirió Gerald a Arnold mientras que esperaban a que los demás subieran al bus escolar.
-lo se Gerald- su semblante se torno serio –pero aun tengo que pensarlo, aunque esta vez no tengo mucha intención de arreglarlo- finalizó con sinceridad mientras que por fin subía al bus, acción seguida que imito Gerald.
-Oh viejo, Vamos ¿Cuánto mas tiempo necesitas?, sabes que le gustas a la chica, y estoy completamente convencido de que a ti también te gusta, aunque aún no lo aceptas - comento en tono bajo –no crees que ya tuviste suficiente con casi tres meses?- preguntó el moreno mientras se sentaba en uno de los asientos intermedios del vehículo.
Arnold solo giro sus ojos e ignoro el comentario de su mejor amigo -Te equivocas Gerald, tuve dos meses y medio para preocuparme por mi primo Arnie que tuvo una operación muy delicada- se excuso el rubio, que solo recibió por parte de su mejor amigo una mirada de reproche.
-uh, uh, uh… Viejo, deja de sacar excusas… tu primo no es una razón válida para que hagas lo que estas haciendo –finalizó el moreno, para luego colocarse sus audífonos y escuchar un poco de música.
-Espera un momento…- dijo el rubio mientras le quitaba los audífonos a al moreno –¿Desde cuando es que tu la defiendes?- pregunto serio el rubio mirando fijamente al Gerald.
-Viejo… ¿En serio consideras que debo de responder eso?- indagó el chico, girando nuevamente los ojos y poniéndose nuevamente sus audífonos; a lo que el rubio solo resoplo suavemente y fijo su mirada en las calles, trayendo a su mente unos tantos recuerdos.
*****Flash Back*****
Se encontraba un chico rubio con cabeza de balón llegando a casa acompañado de un maletín un poco lleno; al abrir la puerta, como siempre solía suceder sus mascotas salieron inmediatamente de la casa de huéspedes y terminaron corriendo por las calles.
–Estoy en casa- anuncio dejando unas cuantas cosas en el perchero.
-Ah pero si eres tu Hombre pequeño- lo saludo Phil que salía de la cocina con un plato en manos –
-Abuelo ¿Qué haces?- pregunto el chico con cabeza de balón notando el detalle del plato en manos de Phil.
-Ah es cierto. Hombre pequeño, tu primo despertó hace unos cuantos días, mientras que tu estabas de campamento con los Johanssen- comento el anciano, acercándose sigilosamente a Arnold –Chaparrito…llévale esto a tu primo antes de que Pookie le lleve uno de sus brebajes que lo vuelva a tirar en cama- comento gracioso en medio de un susurro, dándole suaves empujoncitos al rubio para que subiera a toda prisa, mientras que el desde los escalones lo veía con una sonrisa en el rostro.
-Eh?- el rubio sin pensarlo dos veces subió con el plato en manos, sin comprender muy bien la situación.
Al llegar al segundo piso; el chico con cabeza de balón se dirigió a la habitación del medio del corredor, que estaba entre abierta. Desde la puerta de la habitación que tenia una tenue luz, se lograba distinguir la silueta de alguien, pero a su vez también se escuchaba algo similar a un 'monologo' hecho por quien estaba en la habitación, al que Arnold no se atrevió a interrumpir al distinguir la voz de quien estaba en la habitación.
-Yo te lo advertí Arnie, yo te advertí me que lograría vengarme de ella; yo te advertí que no dejaría que ella estuviese feliz ni un solo momento… yo te advertí muchas cosas… pero…pero nunca pensé que…- se quedo en silencio mientras se acercaba a abrir las cortinas de la ventana dándole paso a la luz del sol, para que así se lograse ver por completo; logrando ser distinguida por el rubio que miraba desde fuera de la habitación en silencio; después de todo, sus trenzas y por su vivaz cabellera roja resaltaba-…. Nunca pensé que tú estarías…así de enfermo, no pensé que me querías alejar de ti para no preocuparme. En serio fui tan tonta…-dijo mientras que de sus ojos salían unas cuantas lagrimas –fui tan tonta al siempre pensar que tu nunca te olvidaste de ella… fui tan tonta como para dejarme consumir por los celos y arruinarle a ella su relación con…- iba a continuar hablando cuando prefirió quedarse en silencio al ver al rubio con cabeza de balón que estaba de pie escondido tras la puerta.
-¡Arnold! - exclamó intentando no mostrarse sorprendida e intentando ocultar su rostro de la mirada del rubio -¿Que haces aquí? –indagó inmediatamente mientras le mostraba una mirada seria.
- Esta es mi casa y creo que no veo razón alguna para que estés aquí- respondió con algo de enojo.
-solo estoy hablando con Arnie- respondió ella volteándolo a ver –no creo que halla problema con esto o si? - pregunto de manera decente, logrando que el rubio que estaba en la habitación arqueara una ceja mientras se cruzaba de brazos.
-no se que pasa aquí, pero lo mejor es que dejes descansar a Arnie. Así que creo que seria prudente de que te fueras y lo dejaras dormir- comento el rubio asumiendo un tono de responsabilidad, aunque Arnold sabia perfectamente que no tenia por que cuestionarle a ella el por que estaba visitando a Arnie; después de todo para nadie en Hillwood era una secreto que ella salía con Arnie desde hace un buen tiempo; pero otros como Arnold, que apenas se entero de ello unos días después del verano cuando los padres de su primo le contaron todo lo sucedido con Lila. Le contaron que Arnie había terminado con ella para no preocuparla por su operación; pero que ella se había tomado las cosas muy mal tanto así que creyó que Arnie estaba enamorado de otra chica.
Con Esos datos, Gerald, Phoebe y Helga lograron atar los cabos sueltos con respecto al comportamiento de Lila, pero aun así esa información no era lo suficiente fuerte o creíble como para convencer al rubio de que Helga no mentía con respecto a lo que le había manifestado el verano anterior en la playa.
-Has lo que quieras- dijo finalmente rendido el rubio mientras ponía sobre la mesita de noche el plato con sopa e inmediatamente salía de la habitación para ir en busca de la maleta que había dejado en el primer piso de la casa de huéspedes.
*****Fin Flash Back*****
Hiso memoria el rubio, el sabia perfectamente que aun habían cosas que no tenia muy claras y que debía solucionar; pero se sentía herido, le dolía el corazón y aun no entendía el por que; no estaba seguro de si tenia herido el aparente 'ego' que tenia por las acciones de Lila o el corazón herido por las palabras de Helga. Del único dolor que estaba consciente era del de no tener a sus padres cerca, pero eso no era lo único que lo agobiaba, o por lo menos eso pensaba en ese momento mientras caía poco a poco en un leve sueño.
Una vez llego el autobús a la escuela….
-Viejo, despierta. Ya llegamos- le anuncio el moreno zarandeándolo un poco con cuidado de no hacer que el rubio se golpeara contra el vidrio de la ventana.
-¿Qué sucede Gerald?- pregunto despertando asustando y mirando de un lado a otro un poco preocupado.
-que ya llegamos a la escuela- repitió el moreno mientras guardaba sus cosas y se ponía de pie –vamos viejo, dentro de poco tocan la campana- le advirtió el moreno mientras salía casi corriendo el autobús dejando a un desconcertado rubio que se veía distraído.
-"uhm… ¿que sucede?"- se pregunto así mismo el rubio mientras que finalmente se ponía de pie para al fin bajar del autobús; hasta que escucho unos cuantos ruidos en el asiento de atrás, sintió que algo cayó en el suelo del autobús. Tranquilamente se acerco a los últimos asientos, al llegar vio a Helga. Esta estaba sentada suelo del autobús, apoyada en el asiento con su rostro escondido entre sus brazos y cerca de ella, también en el piso había un objeto metálico, de color dorado y con forma de corazón; y que estaba al revés después de la significante caída que había tenido.
-No seas tonto, solo ¡Créeme!- dijo dormida moviéndose un poco y dejando ver su cara que se veía preocupada.
-"¿Tiene una pesadilla?"- se pregunto para si mismo el cabeza de balón mientras de agachaba a la altura de Helga para intentar despertarla–¿Por qué siempre tienes que ser tan ruda con todos?- susurro volviéndose a poner de pie para finalmente despertarla –Despier…- comenzó a decir, pero se detuvo al ver como la rubia de volvía mover, esta vez en su rostro se formaba una expresión de tristeza y a medida de que se fue moviendo, dejo caer un pequeña agenda color rosa que en su interior tenia una foto, en la cual se podían reconocer inmediatamente dos chicas, una tenia cabello negro y largo, llevaba lentes de un delgado y delicado marco azul cielo, que hacían que se notaran mucho sus ojos con rasgos orientales; y la otra era rubia, de unos grandes ojos azules; ambas chicas estaban abrazabas y tenían en su rostro una amplia sonrisa.
Al ver la foto el rubio sonrió de medio lado y nuevamente se agacho, pero esta vez solo lo hiso para recoger las cosas que ya habían caído al piso. Primero recogió la foto, la observo por un momento mientras sonreía inconscientemente; después tomo la agenda, esta por razones de decencia no se atrevió a leerla, únicamente la abrió para poner de nuevo la foto en su lugar; y finalmente se estiro un poco para alcanzar el objeto metálico que había visto antes, pero que simplemente en ese momento lo había ignorado. Por alguna razón ese objeto le causaba algo de intriga al rubio, después de todo el podía asegurar haberlo visto antes en alguna ocasión, pero no estaba completamente seguro.
Lentamente el rubio acercaba su mano al objeto, hasta que finalmente lo logro agarrar con su mano derecha, una vez en sus manos el rubio le iba a dar un vistazo al otro lado del relicario, pero su acción fue interrumpida por los gritos del conductor del autobús que le llamo la atención.
-¡Jovencito, este no en momento de estar en el autobús, las clases ya van a iniciar!- replicó molesto el conductor que había acabado de subir al autobús con la intensión de marcharse. Al decir esas palabras, el conductor logro que el rubio se sorprendiera logrando y dejara caer el Relicario, que de paso con su caída despertó a Helga.
-¿Qué sucede?- pregunto medio dormida mientras se fregaba suavemente los ojos, lentamente subía su mirada mirando al rubio que estaba de pie a unos cuantos pasos de ella -¿Arnold?- pregunto teniendo los ojos entre abiertos, sonrió levemente creyendo que era un sueño, lentamente comenzaba a cerrar sus ojos de nuevo, cuando cayó en cuenta de que objetos tenia el rubio en sus manos e inmediatamente abrió sus ojos y con un tono molesto se dirigió al rubio -¿Qué demonios haces con mi diario?- pregunto logrando atraer a ella la atención del rubio.
-Bue...bueno yo…- dudo en hablar el rubio.
-demonios, devuélvemelo ahora mismo- le alego nuevamente la chica Pataki mientras de ponía de pie y se acercaba al rubio –¿pero que demo…?- intento decir al darse cuenta de que había pisado algo -¿Qué y no saben recoger la basura en este autobús?- se quejo mientras que sin mirar se agachaba a recoger lo que había pisado; dándose cuenta de que lo que había pisado era una sus más preciadas pertenencias; también notó que el relicario que ella había mandado a hacer hace años con tanto amor estaba medio abierto y pensó que alguien lo había profanado y posiblemente había leído la inscripción en su interior. La rubia no sabia que reacción tomar, tenia ganas de llorar por que su preciado relicario se había arruinado, pero a la vez estaba molesta por que habían invadido su privacidad.
-no es lo que piensas…. –dijo con algo de nerviosismo el rubio al ver que Helga esta muy molesta y luego intento agacharse para ayudarle a la rubia a recoger los trozos de su relicario.
-¡No lo toques!- le grito molesta la rubia mientras recogía rápidamente lo que quedaba de su relicario.
-¿Cuanto tiempo más me va a hacer esperar mocosos?- alego el chofer desde el asiento del conductor -¿Qué y creen que tengo todo el tiempo del mundo o que?- reclamo nuevamente recibiendo por parte de la rubia una mirada de odio y resentimiento que al final lo termino intimidando un poco.
-¡Cállate maldito panzón!-le grito molesta – y tu dame eso!- le reclamo la rubia a Arnold mientras que de un manotazo le arrebataba su diario.
-no es lo que crees- aseguro el rubio al ver que la rubia recogía todas sus cosas para bajar lo mas pronto del autobús.
-sólo déjame en paz Arnoldo- finalizó bajando del autobús y salió corriendo directamente a la entrada de la escuela dejando al rubio en completo silencio –"creo que ahora asi ya nada puede ser peor"- pensó con remordimiento la rubia asegurándose de guardar en su bolsillo el relicario una vez estaba adentro del plantel educativo
-…- el chofer el autobús solo se encogió de hombros y espero a que el rubio se bajara del vehículo y así poder marcharse.
Una vez dentro de la escuela, ambos rubios entraron al salón de clase, al llegar casi juntos, muchos se sus compañeros empezaron a hacer corres chimes, los cuales fueron detenidos de inmediato por la rubia que estaba muy molesta.
-escúchenme bien bola de tarados. Si es que no tienen nada mejor que hacer que inventar chismes acerca del cabezón y de mi; pues acérquese a mí, y yo les doy una paliza para que aprendan a callar esas bocotas que tienen- amenazó mientras se ubicaba en su asiento que estaba detrás de Phoebe.
-Helga, sucedió algo- le susurro su amiga volteándola a ver.
-Nada Phebs… es solo que los idiotas de este mundo aumentan en cantidad- respondió en tono alto de tal manera que el rubio la escuchara a la perfección -Pero bueno…idiotas es lo que sobran así que no me preocupo- finalizo un poco mas calmada al ver que iba llegando la maestra.
-Buenos días clase- saludo una mujer de unos 30 años con cabellos de color negros que hacían resaltar sus ojos color verde; dicha mujer vestía con un conjunto ejecutivo compuesto por una camisa blanca de mangas largas y una falda un poco mas arriba de la rodilla de color azul cielo que iba acompañada por un chaleco del mismo color.
-Buenos días- respondieron varios de los alumnos.
-bueno, chicos, como ustedes saben bien el día de hoy tenemos una celebración muy especial; es el día del docente. Así que como muchos de ustedes supondrán hoy no habrá muchas clases dado que como ya lo habíamos hablado, hoy nuestra escuela será la anfitriona para la celebración; ustedes saben que hoy la escuela estará llena de maestros de todas las diferentes escuelas de Hillwood tanto primaria como secundaria- explicaba emocionada la maestra a lo que una estudiante la interrumpió de manera grosera.
-en pocas palabras solo nos hicieron venir para ser sus sirvientes- menciono en tono de burla la Pataki enfocando su mirada a la ventana.
-¡Señorita Pataki! Deje de decir esas cosas- le llamo la atención la maestra.
-está bien señorita Thompson, pero eso no quiere decir que deje de pensarlo y además usted sabe que tengo razón-
-no mas señorita Pataki, o es que quiere terminar en la dirección como ya es costumbre- amenazo la mujer acercándose al lugar de la rubia.
-está bien… está bien…- se quedo callada finalmente la chica Pataki intentando evitar que el problema fuera mas grande; después de todo ya estaba advertida de que si iba a parar una vez a la dirección la suspenderían del plantel sin importar que tan buena estudiante fuera.
Una vez la maestra Thompson termino de explicar como se dividirían los estudiantes para la celebración, todos se dispusieron a hacer sus labores asignadas; tales como terminar de organizar las decoraciones y montar unos stands en los cuales darían una exposiciones sobre temas y proyectos de clase, era algo así como una feria de proyectos, pero con maestros deleitándose con los trabajos; además de las actividades culturales preparadas por los chicos del ultimo año de la secundaria.
-todo esto apesta- menciono enojada la rubia mientras se sentaba en uno de los sillones que tenia cerca.
-Hay Helga… últimamente todo te afecta- aseguro su amiga sentándose a su lado.
-a quien demonios engaño… tienes razón, todo esto apesta y mas aun cuando sé que no le interesare jamás…- finalizo apoyando su cabeza en el hombro de su mejor amiga y cerrando lentamente sus ojos – todo es están…injusto- dijo en tono bajo cerrando fuertemente sus ojos para no dejar caer las lagrimas.
-Helga…- la oriental solo acaricio la cabeza de su amiga en silencio –sabes que te apoyo en todo- le volvió a hablar sonriéndole amablemente, gesto que fue imitado por la rubia.
-Phoebe… si fueras un chico… creo que no vacilaría en salir contigo- bromeo la rubia volviendo a sus posición inicial – en fin… que te parece si hacemos que ese tonto se de cuenta de que se perdió- comento un poco mas animada mientras se estiraba en la silla.
-jajaj- la oriental sonrió levemente – esta es la Helga que conozco- aseguro poniéndose de pie –que se arrepienta de todo-
-bueno, ahora podrías recordarme… ¿que es lo que tenemos que exponer?- pregunto un poco apenada al no recordar el tema.
-sencillo Helga…los hidrocarburos- respondió Phoebe sonriente al ver la expresión en el rostro de la rubia.
Mientras tanto en otro stand no muy lejos de las dos chicas estaba un par de chicos ayudándole a sus compañeros a armar los stands faltantes.
-Listo viejo, ya puedes dejar de sostener ahí- aviso el moreno asegurándose de que su acompañante lo hiciera bien.
-Y bien, así es como deben de terminar de armar el stand- comento el rubio mirando a las personas que estaban 'concentradas' escuchando la explicación.
-así que… ¿eso era todo?- dijo abrumado Harold que esperaba que fuera algo mas difícil de entender.
-si Harold, eso es todo- finalizo cansado el moreno mientras se ubicaba al lado de sus compañeros.
-viste, te dije que era algo sencillo Harold- aseguraron Sid y Stinky que también estaban presentes.
-chicos… ustedes no cambian –reía Lorenzo al ver como ellos se peleaban con las miradas.
-Bueno, chicos lo demás queda en sus manos- se despidió el moreno mientras se daba media vuelta – si necesitan algo estaré en el patio- finalizo el moreno volteando por uno de los corredores dejando al resto de los chicos atrás; incluyendo a Arnold.
Un par de horas después, el edificio de estaba repleto de adultos por donde quiera que miraran; todos los presentes eran maestros bien sea por que eran maestros de la primaria o de la secundaria. Ciertamente la secundaria parecía más que todo un festival lleno de adultos curiosos que hacían aburrir fácilmente a los adolecentes sin importar quien fuera.
-… Y el martirio apenas empieza- comento en tono de voz bajo–Phebs, recuérdame una vez mas… ¿por que hacemos esto?- pregunto finalmente mirando a su amiga que organizaba una papelería en su bolso.
-¿Para dejar en alto el nombre de la escuela?- le respondió con otra pregunta y no muy convencida.
-aun no me convence del todo…-comenzó a decir la rubia antes de ser interrumpida por la voz de un hombre, que la llamaba por su nombre.
-¿Helga?... ¿Helga G Pataki?- pregunto el hombre no mayor de 40 años, de estatura media y un poco calvo.
-Eh?... ¿Lo conozco?- pregunto inquieta la rubia al ver que ese hombre no le quitaba la mirada de encima.
-Helga, Es el Señor Simmons- le recordó Phoebe, sonriéndole un poco a su antiguo maestro.
-Ah el tipo loco que nos acompaño en cuarto año- comento con 'picardia' haciendo que el maestro sonriera nervioso.
-veo que no has cambiado Helga, sigues siendo la misma que en la primaria- dijo el señor Simmons amablemente al ver que sus viejos alumnos no cambiaban.
-Que puedo decir…los años no me causan daño- comento esta vez con tono de superioridad logrando que Phoebe la mirara acusadoramente -¿Que?- preguntó al sentir sobre si la mirada de su mejor amiga –es un gusto verlo señor Simmons- comento luego logrando de Phebs quitara la mala cara que traía.
-haha para mi también es un gusto verlas chicas, y mucho mas después de tanto tiempo- sonrió el señor Simmons – y cuéntenme, ¿Qué ha sido de Arnold, Gerald, Harold, Sid y los demás?- pregunto curioso recordando al resto de sus ex alumnos.
-que le puedo decir…..- comento la oriental intentando responder a la pregunta de Simmons.
-Solo siguen siendo una bola de tarados- interrumpió Helga molesta como de costumbre.
-¡Helga!- la reprendió su amiga – todos están muy bien maestro-continuo hablando Phoebe ante la mirada de una Helga regañada.
-haha no saben cuando me alegro, espero verlos a lo largo del día- comento emocionado –bueno chicas, creo que las voy dejando, aun tengo una escuela entera por recorrer- dijo muy entusiasmado mirando a las chicas que lo acompañaban.
-si, si como sea- finalizo cansada Helga ante tanta 'tonteria'.
-Hasta luego señor Simmons- se despidió alegre la oriental para después voltear a ver a Helga –Helga vamos a ver como va lo de la obra, después de todo tu eres la directora- le propuso una vez termino de guardar los materiales.
-aich- gruño molesta la rubia –supongo que no me queda de otra- dijo rendida para irse acompañada por la oriental.
Una vez se marcharon del stand, ambas chicas se dirigieron al teatro, en donde varios chicos y chicas practicaban una obra para presentarla en menos de dos horas.
-y bien bola de taradosl- grito Helga desde la entrada del teatro – se supone que lo que están haciendo es actuar no?- pregunto después de haber analizado que se equivocaban varias veces en el guion.
-Helga, no deberías de ser tan ruda-
-Phebs, déjame este trabajo a mi- le respondió molesta logrando que finalmente su amiga asintiera en silencio –y Ustedes mas les vale que empiecen de nuevo y que lo hagan bien; por que si la obra fracasa me veré forzada a golpear a cada uno de ustedes hasta que me sangren los nudillos- amenazo haciendo que todos se pusieran en su lugar para comenzar de nuevo con el ensayo.
-"Definitivamente a Helga se le da muy bien todo esto del teatro"- pensó Phoebe al ver un poco de pasión reflejada en el rostro de su mejor amiga, que aun así no le dejaba de gritar a los actores por sus pésimas actuaciones.
En la cancha de Basket estaba el chico de cabellera rubia y cabeza de balón lanzando una y otra vez la pelota intentando hacer una anotación, pero a cada intento fallaba y las personas que lo acompañaban como espectadores se burlaban de el.
-olvídalo Arnold, hoy no es tu día- comento con tono de burla Sid, logrando que los demás también rieran.
-Tu Turno Stinky- dijo amable el rubio pasándole el balón al chico mas alto del grupo.
-gracias Arnold-
-Viejo, ¿que se supone que fue eso?- le pregunto al rubio al verlo llegar a la banca.
-uh- solo se encogió de hombros y no respondió nada.
-Viejo, en serio, desde que entraste hoy al salón de clases has estado como un zombie, ¿que te paso?- pregunto un muy molesto y cansado Gerald debido al comportamiento de su amigo.
-Nada, No sucede nada Gerald- Respondió campante sin mostrar cambios en su expresión.
-Como digas viejo, pero no deberias de guardarte todo, por que poco a poco te iras consumiendo- comento sabiamente el moreno mientras se ponía de pie ya que era su turno para hacer lanzamientos; dejando a un pensativo rubio que miraba a la nada.
-"Demonios Gerald tiene razón!- pensó con pena el rubio al darse cuenta de que el moreno que antes no se involucraba mucho en los asuntos ahora era casi un experto hablando con la gente y aconsejándola un poco.
Eran alrededor de las 6 de la tarde, el son ya se estaba ocultando y la jornada escolar/cultural termino; los estudiantes ya rendidos de todo el ajetreo del día empezaban a salir del edificio directo a sus respectivos hogares, mas de uno se subía al autobús escolar ya que no tenían lo alientos suficientes para caminar, estaban completamente cansados y para nada entusiasmados ya que habían 'Mal gastado' todo un buen viendo a miles de maestros. La única salvación de los 'pobres' adolecentes era que al dia siguiente no tenían clases ya que era sábado.
-Hey Helga, ¿Quieres venir a jugar Beisbol mañana?- le pregunto Harold aompañado de Stinky y Sid.
Helga pensó un poco en su respuesta, atrayendo a si unos recuerdos para nada borrosos.
*****Flash Back*****
Era un día como todos los demás, los chicos apenas estaban en 6to grado, era un viernes y como de costumbre planeaban que hacer el sábado que era su día de 'gloria'.
-Hey Helga, ¿Quieres venir a jugar Beisbol mañana?- le pregunto un obeso Harold a la rubia que apenas tenia unos 12 años; esperando que esta aceptara ya que seria un buen refuerzo para su equipo.
-No gracias bola de manteca, no me interesa. Tengo cosas mejores por hacer- respondió altanera la rubia haciendo que Harold se pusiera colorado de la rabia a causa del insulto que había empleado la chica y por las múltiples burlas de sus compañeros.
- Oye respeta, aquí nadie tiene la culpa de que seas una amargada sin sentimientos- reclamo molesto el chico logrando que muchos de los chicos que estaban presentes la apoyaran e iniciaran a decirle a Helga que era un 'Ser sin sentimientos'
-¿Sin sentimientos?- pregunto fingiendo estar impresionada -…Oh pero quien demonios necesita de esa estupidez, esos 'Sentimientos' solo sirven para hacerte estúpido eh inútil- respondió molesta y sin pensar en sus palabras.
-Realmente no me extraña que un ogro como tú no tenga novio, ni le agrade a los chicos. No quiero ni imaginar que clase de martirio sufriría un chico estando a tu lado- comento maliciosamente una pelinegra que presenciaba todo y a su vez hiso que todos rieran a carcajadas de la rubia.
-Oh quería Rhonda- prefiero ser un 'ser sin sentimientos', a ser una persona superficial y tonta como tu- respondió con tono normal mientras se daba media vuelta y se marchaba dejando a todos completamente callado.
*****Fin Flash Back*****
-No, no puedo- respondió con tono normal dejando a los chicos con los ojos abiertos de par en par ya que no utilizo ningún apodo, sobrenombre u insulto para tratarlos.
-"Bien hecho, Helga"- pensaba Phoebe al ver su amiga controlo sus impulsos y trato a los demás de buena manera –"Paso a paso demostraras de era una chica que vale la pena"- continuaba victoriosa pensando en que la rubia sigue sus consejos.
