Capítulo 11
- ¿Quieres matarme del coraje, no es cierto? ¡Por que no me explico la razón para enterarme de una noticia así por medio de los periódicos! ¡¿Qué hice para merecer que me hagas esto, Harry?!.
Harry miró a su madre una vez más y suspiró. Sabía que tendría que enfrentarse a ella, y a toda su familia una vez la noticia saliera en los periódicos, pero no se había imaginado que llegaría hasta su oficina haciendo un escándalo junto con Sirius y su padre. Ambos miraban divertidos la escena, lo cual lo hizo ponerse más malhumorado.
- Tranquilízate mamá… no es para tanto. – Oh oh, mal hecho se dijo en cuanto vio que su madre se detenía abruptamente y lo miraba como si quisiera cometer parricidio.
- ¿No es para tanto? – preguntó calmadamente, acercándose a su hijo. – Acabo de leer en primera plana que mi único hijo va a casarse en una semana… ¿y me dices que no es para tanto?... James, mejor lo sacas de mi camino porque estoy a punto de dejarte sin herederos.
Fue suficiente señal para que su padre al fin interviniera y se levantara del cómodo sofá, poniéndose entre su esposa y su hijo. Harry suspiró aliviado. Iba a matar a Ginny por su brillante idea. Aunque el día anterior había estado completamente de acuerdo en que sería una buena manera de alejar a Cho de una buena vez ahora no le parecía tan brillante. Y ya que estaba pensando volverse un criminal de paso mataría también a Luna por haber hecho publicar la noticia ese mismo día, y en primera plana. No lo sabía, de haberlo hecho habría impedido a toda costa semejante ridiculez. Además, no quería pensar en como reaccionaría Hermione cuando se enterara de que su rostro era la primera plana de varios periódicos de Londres. Miró nuevamente a su madre, que con las dulces y tranquilizadoras palabras que su padre le decía logró tranquilizarse un poco y tomar asiento junto a Sirius, que no había perdido en ningún momento la sonrisa burlona.
- Tranquilo Harry, tú madre no está enfadada porque te cases – intervino al fin. – Esta furiosa porque le has dado solo una semana para organizar la boda.
Harry lo miró como si estuviera loco, pero al volver la vista nuevamente hacia su madre supo que su padrino tenía razón, Lily asentía furiosamente.
- ¿Es eso lo que te tiene con ese humor, mamá? – preguntó, aún incrédulo. Ella asintió aún más. – No tienes que preocuparte por eso, Herms y yo no queremos una gran boda… bastará con algo senci…
- ¡Ni siquiera pienses en terminar la frase! – le advirtió su madre. – Aunque tenga que detener el tiempo para organizarlo todo… haré que esta boda sea perfecta.
- Pues sería aún más perfecta si nos presentara a la novia… - meditó James.
- ¡Es cierto! – saltó Lily nuevamente con el rostro encendido. Harry tubo miedo de que en cualquier momento le diera un ataque. - ¡Ni siquiera nos has presentando a la que será mi nuera! ¡¿Qué clase de hijo eres?! Exijo que me la presentes ahora… de no ser por los periódicos ni siquiera sabríamos que tenías una novia… eres un desconsiderado Harry James Potter.
- Señor Potter… la señorita Lovegood está aquí. – interrumpió Susan entrando en la oficina.
Inmediatamente después entró Luna y no venía sola, Ginny venía con ella junto con Draco y Ron. ¡Diablos!, ahora tenía a toda su familia en su oficina, unos pidiendo explicaciones y otros, como Luna y Gin divirtiéndose a costas suyas. Sólo faltaba que apareciera Hermione, echa una furia para terminar de empeorar el día.
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Susan cerró la puerta y volvió a su escritorio con el mal genio a flor de piel. Había tenido que hacer un esfuerzo sobre humano para aparentar que estaba bien y feliz por la pronta boda de su jefe, pero la verdad distaba mucho de aquello. Se sentía humillada y furiosa. Cuando leyó la noticia en el periódico esa misma mañana no lo podía creer, y había albergado la esperanza de que fuera solo una noticia inventada por los periodistas, pero sus esperanzas se fueron al basurero cuando apareció la madre de Harry exigiendo explicaciones y Harry delante de ella había confirmado que la boda era un echo. Dentro de una semana se casaría con la zorra de Hermione Granger.
Cho había sido una perdida de tiempo y energías. En vez de concentrarse en ayudar a esa tonta a conquistar a Harry y alejarlo de Hermione debió concentrarse en hacer el trabajo ella misma. Ahora corría contra el tiempo para impedir que casaran y no sabía que iba a hacer para impedirlo. Pero sabía que lo primero era terminar de una vez su acuerdo con Cho Chang. Sin su ayuda estaba segura de que la modelo no tendría oportunidad de tener a Harry, era demasiado estúpida. Ella en cambio era más lista. Tenía que planear meticulosamente un plan para separar a la pareja feliz, pero antes de eso tenía que deshacerse de Cho.
Justo en ese momento levantó la vista para ver como Hermione Granger venía por el pasillo. Maldita mujer, pensó con rabia. Si no hubiera llegado a trabajar allí nunca habría conocido a su jefe y no tendría que hacer tantos esfuerzos por tenerlo. Maldita, mil veces maldita.
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Hermione no podía creerlo. Su rostro había aparecido en todos los periódicos de Londres con el anuncio de su boda con Harry Potter, el millonario más deseado de todo el país y buena parte de Europa. Aún no había salido de su asombro cuando la histérica voz de su madre interrumpió en la sala, también había leído la noticia y no había dudado en ir a su departamento a exigir explicaciones a su hija. Y esta no sabía que decirle. No podía decirle que todo era una farsa para que una loca desquiciada dejara en paz a su ex – jefe. Porque luego de la sorpresa inicial su madre se había mostrado tan ilusionada que no tuvo corazón para decirle que todo era una farsa y que el matrimonio sería una mentira más.
Iba a matar a Luna y a su nueva jefa, porque esta segura de que la idea de publicar la noticia era de ellas. Dudaba que Harry hubiera hecho algo así, después de todo ambos habían aceptado el trato de las amigas porque sabían que sería una boda de mentira, en secreto y nadie se enteraría salvo la loca de Cho Chang. Pero todo se había salido de control ahora. Gracias a esa publicación estaba acorralada, y tenía que hablar con Harry para que la ayudara a salir de aquel aprieto y de paso le pediría ser su cómplice para matar a esas dos brujas que se decían sus amigas.
Llegó a la ofician de su "novio" y mientras se recuperaba de la sorpresa por el saludo efusivo de Susan, de quien estaba segura que la odiaba se encaminó hacia la oficina de Harry. Abrió la puerta y se quedó lívida. Allí, frente a ella y mirándola como si fuera una especie de mutante estaba toda la familia de su futuro marido.
Miró a Harry y este se encogió de hombros. Aquello no podía ser peor.
- ¡Es ella..! – dijo una mujer alta, de ojos verdes y pelo rojo, Hermione supo que se trataba de Lily, la madre de Harry, inmediatamente. – Oh, querida… has hecho a esta vieja mujer tan feliz.
Hermione se vio entonces, de pronto, envuelta en un fuerte abrazo.
- Bienvenida a la familia… Hermy – la felicitó Ron con una gran sonrisa en los labios. A su lado, Draco Malfoy, el marido de Ginny la miraba con una sonrisa picara en los labios.
Harry suspiró. ¿Es que aquel circo no iba a terminar nunca?.
Media hora más tarde por fin todos se fueron, o casi todos más bien. Sus padres junto a Sirius habían decido que sería bueno comenzar con los preparativos y se fueron rápidamente. Ahora estaban solo Ron, Luna, Ginny y Draco junto con ellos dos.
- Ahora que estamos solos ¿alguien podría explicarme que está pasando? – preguntó entonces Hermione sentándose junto a Harry en el sofá.
Luna y Ginny se miraron entre ellos, pero ninguna dijo nada. En parte se sentían un poco culpables, pero habían hecho todo por una buena causa, porque estaban seguras de que ese par estaba echo el uno para el otro. Si era cosa de mirarlos. Justo ahora, uno al lado del otro parecían una pareja perfecta… aunque ambos tuvieran la mirada de un criminal a punto de cometer asesinato.
- Tuve que enfrentarme a mi madre… y no pude decirle que era una farsa… - dijo Hermione. – Y está tan emocionada que ahora no puedo decirle la verdad.
- Y yo estoy en las mismas… ya vieron a mi madre… - dijo Harry cruzándose de brazos. – ¿Quieres decirme en que estaban pensando cuando llamaron al periódico?.
- Bueno… después que se fueron nos dimos cuenta de que debíamos hacer algo para que Cho creyera que lo del matrimonio es real… y se nos ocurrió que si lo publicábamos en el periódico sería suficiente… ¡En verdad sentimos que se haya salido de control! No pensamos en cual sería la reacción de sus padres cuando leyeran la noticia… - explicó Ginny.
Luna asintió. – La verdad es que ni siquiera recordamos que ambos tenían una familia a la que dar explicaciones. – fue su respuesta.
Harry y Hermione la miraron como si estuviera loca, mientras que Ginny asentía y Ron junto con Draco trataban de contener la risa. Hermione pensó que realmente algo malo pasaba con esa mujer.
- Pues ahora no sé que haremos para arreglar las cosas… gracias a ustedes dos las cosas se complicaron. – las acusó Harry. – El plan era otro ¿lo recuerdan?... íbamos a casarnos "en secreto" con un sacerdote completamente falso y luego daríamos la noticia…
- Así es… Solo por eso aceptamos esta locura – corroboró Hermione. – Esto sería una farsa… pero ahora que todo el mundo lo sabe, en especial nuestros padres… no quiero ni imaginar que dirá mi madre cuando le diga la verdad.
Harry la observó, se veía realmente afligida, y no era para menos. El mismo se encontraba al borde un colapso emocional. ¿En que estaba pensando cuando acepto la loca idea de sus amigas?, siempre se había caracterizado por tener un raciocinio más o menos lógico, eso lo había llevado al lugar en el que estaba, pero en unas semanas toda su fría lógica se había ido de paseo y había tomado las más absurdas decisiones. Cuando todo esto terminara se iría de vacaciones a un lugar aislado y lejos de todo el mundo para descansar.
- ¿Podrían dejarme hablar con Hermione a solas, por favor? – pidió entonces.
- Claro que si – dijo Ron. – Yo debo volver al trabajo de todos modos…
- Y nosotras debemos ir a comprar cosas para el bebé – dijo Ginny. – Y no te preocupes Herms… no compraré nada que no vaya con el decorado que estás haciendo en la habitación.
- Bien… vamos. Tengo una junta en media hora – dijo Draco entonces caminando hacia la puerta. – Cariño… no te esfuerces tanto con las compras…
- Draco Malfoy, estoy embarazada no enferma…
La puerta se cerró entonces dejándolos solos y Harry se limitó a suspirar. Hermione por su parte se acomodó en el sofá y echó la cabeza hacia atrás. Estaba exhausta. Habían sido muchas emociones en unas pocas horas y eso le tenía los nervios de punta. Y además estaba el hecho de que aún debía solucionar el embrollo en que se había metido por santa voluntad propia. Debía estar loca para haber aceptado aquello, pero ayer, cuando Ginny les comentó la idea no le pareció en nada descabellada, por el contrario, la encontró una buena idea, tal vez así Cho dejara de molestar de una buena vez y así ella podría, eventualmente, salir de la vida de Harry para siempre. Aquel pensamiento le provocó una punzada en el pecho, pero sabía que tendría que hacerlo tarde o temprano. Harry no la amaba, necesitaba su ayuda, pero hasta ahí. Una vez que lograra alejar a la loca de su vida también se alejaría ella. No tenía alternativa si aún quería seguir con una vida más o menos normal, aunque debía admitir que nunca volvería a ser lo mismo. Estaba enamorada como nunca antes y sabía que nunca podría sentir nada igual por ningún otro hombre… eso la ponía en cierta medida furiosa consigo mismo. Tenía que concentrarse en no sentir nada por Harry… pero era prácticamente imposible, sobre todo si la miraba con aquellos ojos… justo como ahora.
- Lamento todo esto, Herms – dijo en tono de verdadera disculpa. – No sabía nada de esto…
- Lo sé… aunque cuando llegué aquí tenía intenciones de matarte… - logró sonreír. – pero al ver a toda tu familia aquí, y tú con cara de estar en un juicio por asesinato, me di cuenta de que no tenías nada que ver… pero en cuanto a esas dos disque amigas… será mejor que ambas se mantengan alejadas de mí por un buen tiempo… por lo menos hasta que nazca el bebé de Ginny.
Harry rió y se sentó junto a ella. - ¿Qué haremos ahora? – preguntó luego de un corto silencio. – Ya viste como está mi madre de ilusionada. Y creo que tu madre está igual… no podemos decirles que todo esto es…
- Pero lo es Harry… es una mentira, una farsa. – dijo Hermione entonces con voz cansada. – Será mejor decirles la verdad antes de que se ilusionen aún más ¿no crees?.
- Esa es una alternativa…- estuvo de acuerdo. – Pero por otra parte aún nos queda otra salida.
- ¿Cuál? – preguntó ella extrañada.
Harry se calló por unos momentos, indeciso entre decirle o no la idea que estaba comenzando a formarse en su mente. Pero mientras más lo pensaba más interesante le parecía la idea, además de que sentía que sería una buena manera de deshacerse de Cho de una vez por todas, dejar feliz a su madre y de paso sentar la cabeza. Sería un arreglo, un contrato… si, era una excelente idea, decidió.
- Podemos casarnos de verdad – dijo.
Hermione se quedó mirándolo como si estuviera completamente loco. Un silencio incómodo se interpuso entre ambos. Entonces Harry sonrió y tomó su mano… luego, y ante su propia sorpresa las palabras salieron de su boca con facilidad.
- Hermione Granger ¿te casarías conmigo?.
Continuará…
