Hola, cuanto tiempo, me gustaría empezar este nuevo capitulo con un agradecimiento a uno de mis lectores que me dejó un mensaje hace algunos días, gracias por sus palabras y por considerarme una artista.

para no hacerles el cuento largo, disfrútenlo, nos leemos pronto¡

Shingeki no Kyojin es propiedad de Hajime Isayama, este fic es un tributo a su trabajo y está hecho sin fines de lucro

Había un titan observando desde la entrada de la cueva, su cara estúpidamente burlona se mofaba de la situación en que ambos se encontraban.

-Me siento estúpido –era verdad, estaba humillado, cansado y sucio, acorralado como rata en su madriguera esperando la caída del sol para intentar huir.

Fuera el titan había comenzado a hacer un nuevo intento para meter su mano en la cueva, por suerte seguía sin lograrlo.

-ve el lado amable, estamos vivos –le dijo la castaña desde el suelo con una pequeña sonrisa.

-¿Por cuánto tiempo? –refunfuñó el pelinegro –deberías quedarte callada, no sabemos qué tan herida estés –se dejó resbalar en la pared de roca.

-deberías dejarme aquí y salvarte, quizá no viva mucho, estoy malherida, no tenemos comida ni agua.

-estás loca si piensas que te dejaré, te llevaré a casa aunque me lleve la vida en ello.

-Tan terco eres? Tan grandes son tus ganas de que sea tu novia?

-no.

-¿entonces? Es honor u orgullo, ¿quieres ser un héroe? no te entiendo, podrías salvarte.

-no, es amor, prefiero morir contigo a dejarte y pasar el resto de mi vida lamentándome porque no estás ahí –el muchacho evito su mirada, no era muy de su costumbre decir ese tipo de cosas.

-entonces solo lo haces para no sentir culpa.

-No, Hanji, no –había comenzado a alzar la voz –¿por qué te es tan difícil entenderlo? Estoy tratando de decirte que lo hago por ti, porque te quiero pero no lo entiendes, me sacas de quicio, ¿no entiendes lo difícil que me resulta decir todo esto? –concluyó el muchacho casi a gritos.

-bueno, si vamos a estar aquí metidos juntos hasta quien sabe cuándo por lo menos deberías ser amable.

El muchacho guardó silencio, no quería decir nada que hiriese los sentimientos de la joven, aunque a decir verdad se estaba portando insoportable, cerró sus ojos momentáneamente hasta que la voz de Hanji lo interrumpió.

-Oye Levi, si morimos… solo quiero que sepas que si te quise.. –el estómago de la castaña comenzó a gruñir.

-¿parece que tienes hambre, no tomaste aquel invento tuyo cierto? –dijo el joven sin apenas abrir los ojos.

-no, se lo di a Mike.

El pelinegro revolvió en el bolsillo de su chaqueta y saco el frasco que le había entregado –bebe –dijo en tono seco, el estomago del pelinegro gruñó.

-Deberías tomarlo tu, ya te lo dije, probablemente voy a morir.

-tómatelo de una buena vez y renuncia a esa idea estúpida –abrió la boca de la chica con brusquedad y le dio aquel liquido –no quiero escuchar nada más.

La castaña cayó dormida varios minutos después, él se mantenía alerta, esperando con paciencia a que llegara la noche, formulaba en silencio un plan para llegar a la muralla antes del amanecer.

Después de algunas angustiantes horas, y de repetidos intentos de atraparlos, el titán se había ido y el sol se ponía en el horizonte.

-Hanji –le llamó a la castaña moviendo su hombro, ella abrió los ojos confundida –es ahora o nunca ya es de noche –ella levantó su mirada y comprobó lo que decía –vámonos –la chica lo siguió mirando sin poder decirle nada, estaba pálida y un sudor recorría su frente, el pelinegro toco el rostro y noto que ardía en fiebre, la muchacha cerró los ojos –¡Maldición Hanji! –soltó sin obtener respuesta, no tenía opción, se colocó el equipo, luego la acomodó sobre su espalda, la cargaría hasta la muralla, no tenía mucho gas, solo usaría el equipo en caso extremo; tenía que apresurarse la salud de la chica pendía de un hilo.

Camino con pesadez fuera de la cueva, la luna era lo suficientemente grande para iluminar sus pisadas, agachó la cabeza decidido a avanzar, el cuerpo de la chica se hacía cada vez más pesado, sentía que en cualquier momento lo abandonaría, así que decidió hablarle para mantenerla consiente.

-me gustaría quejarme todo el camino pero ese no es el punto, aunque daría igual porque estas medio dormida, no suelo hablar con la gente porque no la soporto, pero felicidades te ganaste el lugar de honor, aunque también te portas insoportable algunas veces, eres escandalosa, infantil, poco aseada, creo que estas demente y que nada marcha bien dentro de tu cabeza, y para ser sinceros la primera vez que te vi creí que eras hombre, es complicado para mi sentir algo por otra persona, soy solitario y gruñón, me obsesiona la limpieza y soy jodidamente agresivo y maleducado, y lo curioso o lo mejor, como sea que tu rara mente lo entienda es que creo que cada característica insoportable que posees te hace hermosa, no eres como cualquier otra, excesivamente dulce o femenina, frágil, pequeña y no juegas a ser la damisela en peligro; me sorprendes porque tras esos ojos castaños y dulces se esconde la fuerza de una mujer que ha vivido cientos de horrores, porque conservas esa sonrisa aunque la mierda de la humanidad entera caiga sobre tus hombros, me intrigas porque le ves el lado divertido hasta a estas bestias que pueden matarnos y nos tienen recluidos como cabezas de ganado, y aun así encuentras oportunidad para estudiarles con seriedad, me fascina la facilidad que tienes para contagiar la alegría a otros, incluso a mi aunque no lo demuestre, me conmueve la forma en que me has hecho sentir algo por alguien que no sea yo, y que me tengas como estúpido haciendo esfuerzos sobre humanos, me cautiva el largo de tus piernas y la suavidad de tus mejillas tu cabello alborotado y esas horrendas gafas que necesitas para ver, incluso el hecho de que seas más alta que yo aunque atente contra mi hombría, el molde con el que fueron hechas las otras parece que no funciono para ti, no eres perfecta y yo tampoco lo soy, pero ¿de eso se trata el amor no? De amar al otro a pesar de todo, a pesar de todos, de tratar de enfriar las llamas de este infierno que nos consume en vida, de buscarnos una excusa para seguir respirando y mantenernos con vida, quiero ser tu excusa y quiero que seas la mía, no eres como ninguna mujer que conozco, ni como ningún hombre, no creo que exista otro ser en la tierra que se te compare, para mi eres perfectamente hermosa, pero no a la manera que idealizan los hombres comunes, si no distinta, hermosa a tu manera.

La castaña parecía reaccionar a sus palabras, una lagrima silenciosa recorrió la mejilla de la muchacha, sentía que iba a morir, el resto de la noche transcurrió en silencio, Levi estaba muerto de hambre y de cansancio, cerca del amanecer avistó la muralla muy cerca, tan cerca que casi podía tocarla, sacó de su pantalón una pistola con bengalas y lanzo una al aire con la esperanza que alguien la viera y supiera que aún estaban vivos, siguió caminando casi desfalleciendo por el cansancio, llegó a la puerta cuando escuchó una voz conocida.

-Abran la puerta les digo que dos de mis hombre están fuera, si no lo hacen morirán y la humanidad estará perdida –escucho el mecanismo de la puerta abriéndose entró sin apenas saber qué hacía y se desplomó con la muchacha sobre su espalda, aun sentía la dificultosa respiración de ella, lo había hecho, le había llevado con vida.

Cuando abrió los ojos escucho algunos ruidos alrededor, había médicos aquí y allá, ¿Dónde estaba? Trató de levantarse y una mano lo empujó de nuevo a la cama.

-Quédese quieto soldado debe descansar –me dijo la voz grave de un hombre.

-¿Dónde está la capitana Zoe? –preguntó confundido y tocándose la cabeza, noto un vendaje ¿Cuándo se había golpeado?

-en el quirófano –el muchacho se levantó de la cama de un sopetón –le he dicho que se recueste está en un hospital, la capitana Zoe está siendo intervenida para salvar su vida, usted ya hizo su parte, déjenos hacer la nuestra.

Se levantó de la cama entre los gritos de los doctores, arrancó la intravenosa que tenía en la mano y fue buscar el quirófano donde la tenían, si iba a morir quería verla una última vez, pero no, no la quería muerta, la quería viva, la quería con él.

Las enfermeras se apartaban de su camino y mintras algunos doctores iban detrás de él, un doctor robusto lo detuvo mientras seguía dando patadas.

-Señor Levi vuelva a su cama.

-no, tengo que verla –dijo aun propinando golpes sin éxito.

-lo siento pero aquí usted no tiene voz ni voto –el doctor robusto lo devolvió a la cama, le ataron para que no volviera a huir –enfermera, póngale una dosis de sedante a este hombre –una de las enfermeras le inyectó el sedante y cayó en un profundo sueño.

Despertó unas horas después escuchando la voz suave de una mujer.

-Hanji…. –dijo tratando de abrir los ojos.

-Está reaccionando –respondió la voz de la mujer, los ojos grises de Levi se abrieron, alrededor suyo estaba su escuadrón, la voz que había escuchado pertenecía a Petra.

-Sargento –escuchó la voz de Gunter –La capitana Zoe está bien, puede estar tranquilo, a usted lo van a dar de alta hoy mismo, es una suerte que hayan vuelto con vida.

-¿y ella hasta cuándo? –les preguntó desde la cama.

-va a estar aquí unos días tuvo una hemorragia interna y un par de costillas rotas –el muchacho trato de llevarse las manos a la cara pero notó que seguía atado.

-esto es molesto, exijo que me suelten –los cuatro se miraron y luego lo vieron a él.

-me temo que no pueden hacer eso –dijo el médico que lo había atado –el único que puede hacerlo soy yo –comenzó a desatarlo –voy a revisarlo y va a irse con sus hombres a descansar a un lugar tranquilo.

-quiero quedarme con la capitan…

-la capitana Zoe no está recibiendo visitas, sigue en observación, cuando puedan visitarla será el primero en saberlo. –el pelinegro lo observó molesto pero sin decir, nada, cuando terminó de desatarlo se incorporó y el médico le hizo la inspección de rutina –todo está en orden necesita reposo –se dirigió a Gunter y le entregó unos frascos –debe tomar la medicina cada 8 horas por una semana, asegúrese de que la tome, ya puede irse –Gunter sacó una bolsa con ropa para el chico y se la entregó, pidió a Petra y a los otros dos que se retiraran mientras él le ayudaba.

-Sargento… ¿cómo lo hizo? –le cuestionó su subordinado.

-¿Qué? –respondió de manera fría

-sobrevivir –el ojigris lo miró momentáneamente a los ojos.

-¿acaso tu quisieras morir tan fácil? No hay misterio solo quería seguir vivo.

-¿y ella?

-deja de preguntarme sobre cosas que no quiero hablar.

El hombresillo terminó de vestirse en silencio y salió seguido de sus subordinados a la recepción, necesitaba verla, de verdad lo necesitaba, armaría un escándalo si era necesario.

-quiero ver a la capitana Zoe

-la capitana Zoe no está recibiendo visitas –dijo la joven de la recepción con voz amable

-Exijo verla en este momento –repitió casi a gritos.

Gunter, Erd, Auruo y Petra se lanzaron miradas de complicidad.

-tendrá que perdonarnos por esto señor –dijo la dulce voz de Petra –muchachos… -Acto seguido los tres hombres levantaron a su sargento y se lo llevaron fuera –le ofrezco una disculpa de nuestra parte –terminó Petra dirigiéndose a la mujer de la recepción y saliendo tras sus compañeros.

-Me alegra que estén vivos –le decía Erwin, lo había mandado llamar a su oficina tras enterarse del escándalo que había armado en el hospital –pero no puedes ir por ahí armando altercados por tus caprichos, ya hiciste suficiente trayéndola aquí.

-es que tu no entiendes, nadie lo entiende… -los gritos del muchacho ya comenzaban a escucharse fuera de la oficina.

-¿que es lo que no entiendo?

-que yo la amo, no fue por mí fue por ella –la sorpresa invadió los ojos de su interlocutor.

-deja de decir estupideces Levi, tienes prohibido salir de aquí –la verdad es que el rubio no quería escuchar hablar de nada de eso.

Los siguientes días transcurrieron sin novedad hasta la mañana en que la dieron de alta, como odió a Erwin por mandar a Moblit por ella en lugar de a él, sin embargo cuando la vio entrar con la una sonrisa en su bello rostro todo el enojo se fue a la basura, Moblit la llevaba empujando una silla de ruedas, miró aquellos ojos castaños y se apresuró a abrazarla

-tenga cuidado sargento –intervino Moblit –sus costillas aún no están del todo bien.

El joven de cabello negro ignoró sus palabras, no importaba, el miedo que tenía de perderla y que no podía expresar se esfumó, sintió la calidez de esos brazos delgados y de esos cabellos desordenados y castaños.

-escuche todo lo que me dijiste enano –le dijo la chica por lo bajo.

-lo se cuatro ojos –hizo una pausa corta –oye… ¿quieres ser mi novia? –la muchacha sonrió, estaban vivos, sabía lo que eso significaba.

-si –le respondió la castaña mientras seguían abrazados.