Complejo del impacto
El día pasó tan rápido que casi ni siquiera me di cuenta de que Angelo existía (lo cual fue un gran alivio).
Desayuno, colegio, entrenamiento, gritarle a Angelo y a Leah dos veces por días y verme con Cathy en la noche. Esa estaba siendo mi rutina... o al menos lo sería está semana, mientras no aparecieran los Vulturis.
Comenzaba a mejorar mucho mis habilidades, Jacob era un buen maestro, además me enseñó varias cosas de las que no sabía... lo único horrible era tener que estar ahí con Leah y leer su estrecha mente (en la cual parece que soy el centro de su cabeza) y soportar su odio contra Cathy. Por otro lado eso me hizo comenzar a comprenderla un poco mejor. Pero todavía no le perdonaba y dudaba de que algún día fuera a hacerlo.
Las mentes de Quil y Embry eran mil veces más sensatas que la de Leah, pero había un factor en común entre todos incluyendo a Jacob. Todos envidiaban que yo pudiera tener secretos. Sobre todo Leah, que además estaba desesperada por entrar en mi mente, pero ella no podía. Yo no era conciente hasta cierto punto en que mis pensamientos empezaban a correr por el aire y yo los devolvía a mi mente con fuerza antes de que llegaran a alguien.
Angelo era tan persistente como siempre. Se nos apareció en todas partes. Una vez por accidente en el baño. Por suerte el desapareció al ver mis "desgracias" según él. En verdad quería matarlo, pero bueno... él decía que quería matarme, pero no lo había vuelto a intentar. ¿Estaría buscando una oportunidad o un punto flaco? Sea como sea, no me iba a dejar matar fácilmente.
El hecho de que papá estuviera en casa representaba uun gran alivio para mí. Todo parecía volver a la normalidad, pero mil veces mejor (excepto por Angelo y Leah).
Cathy nunca faltaba a las once de la noche en mi casa, pero tampoco faltaba Angelo que trataba de robarme a Cathy. Por suerte parecía que Cathy lo odiaba tanto como yo odiaba a Leah... pero de cierta forma... me parecía inquietante... podría ser paranoia, pero para mí preferencia Angelo debía salir del mapa.
Comenzaron los examenes en el colegio y como siempre era materia conocida irritaba a mis profesores con mis altisimas notas, al igual que Cathy. Creo que hasta yo sabía más que algunos.
Notas altas, poderes en desarrollo, la chica que amo, padres juntos... ¿Qué más podría pedir? Aún al sentir que lo tenía todo, había tres inquietudes en mi cabeza.
Los Vulturis.
Leah.
Angelo.
Angelo sobre todo, aunque no tenía sentido. Parecía estar abandonando la idea de matarme, pero al mismo tiempo eso no era lo que me daba terror... tenía más experiencia que yo en todo, era más poderoso, más guapo... y codiciaba a mi chica, sin mencionar que para ella Angelo era mucho mejor que yo... todas esas cosas hacían explotar mi cabeza. Unas cuantas veces me transformé de solo pensarlo, pero volvía a mi forma humana rápidamente.
La semana llegaba a su fin. Quedaban dos días para que llegaran los Vulturis. Según Sean, llegarían para el Domingo. Viernes en la noche. El plan estaba formado en separaranos en tre grupos.
El primer grupo (Bella, Edward, Emmet y Jasper) irían a encontrarse con los Vulturis, para que pudieran dar el primir impacto. El segundo grupo (Jacob, Quil, Embry y Leah) los tomarían por sorpresa. Y el tercer grupo (yo, Cathy, Alice y Angelo (lo convencieron para mi propia desgracia)) daríamos el golpe final.
Llevar a Alice en nuestro grupo no era una muy buena idea, ya que no podría predecir los ataques de los Vulturis, mientras yo estuviera allí, pero Cathy le pidió que viniera, ya que era buena evadiendo ataques.
Y Angelo... se coló solo para estar con Cathy (como era de suponerse).
Era de noche y me aseguré de que Angelo no estaba alrededor.
Cathy apareció y cerramos a velocidad luz todo acceso posible. Bajamos las cortinas y nos besamos con pasión en mi cama, a punto de romper nuestras ropas en las tormentas de pasión que se se desataban a nuestro pequeño alrededor.
Por fin una vez calmada la tormente, nos tomamos de la mano y comenzamos a hablar. Aunque fueran tres, después de la experiencia con Jane... preferiría estar más seguro de lo que ibamos a hacer.
-Catrhy...- le susurré en voz baja.
-Dime amor...
-¿Estará bien si Alice va con nosotrs?
-Ella es la mejor evadiendo ataques- me repitió sonriendo-. Aunque no pueda ver que va a pasar con nosotros, podrá ver como se acercan nuestros enemigos hasta que los licantropos ataquen, entonces todo se reduce a atacar rápidamente. Alice es veloz. Se lo hubiese pedido a Edward que es más veloz, pero se negó a ir en un grupo diferente a Bella.
-Yo habría hecho lo mismo- le aseguré con rubor en mis mejillas, mientars acariciaba sus nudillos.
-Lo sé- me dijo, mientras acercaba sus labios a mi ardiente frente.
-¿Estaremos bien?- le pregunté con miedo.
-Sí, te lo prometo...
-Entonces dime... ¿Por qué Angelo va a luchar con nosotros? Su objetivo es matarme...
Cathy suspiró y comenzó a acariciar mis cabellos.
-Mientras más mejor y más fácil...
-Pero...
-Edward se lo pidió- confesó al fin, dando un suspiro-. Cree que sera de mucha ayuda... es bastante rápido y ha... mostrado tener buenas habilidades.
-¿Crees que es mejor que yo?
-¿A qué te refieres?
-Él es mejor que yo en todo...- dije frustrado-. Luchando, en apariencia, conocimientos, personalidad...
-Personalidad nunca- me corrigió Cathy sonriendo.
-¿Y en lo otro siempre?- le pregunté deprimdo.
Besó mis labios sin previo aviso y sentí un enorme sentimiento de pasión viniendo de sus labios, al tiempoi que desatabamos nuestra ira interna al intercambair nuestras lenguas, pero sin hacernos daños. Descargamos todo en un gran apasionado beso.
-Angelo jamás conseguira esa pasión- me aseguró, mientars alejaba sus labios de mi boca. Quería continuar, pero ella me detuvo-. Puede que sepa besar, pero no sentí la misma pasión que contigo.
-¡¿Besa bien?!- le pregunté exaltado.
-Tú mucho mejor.
-No me cambies de tema...
Cathy suspiró.
-Fue... algo indescriptible...
-¡Lo sabía!- dije sintiendome totalmente desgraciado.
-¿Entonces por qué no me describes tu beso con Leah?- me preguntó a la defensiva.
Estaba hayando un hueco en mis acusaciones. Debí de pensar que podría usar la carta del beso con Leah. Bueno... ambos habíamos probado la lengua de alguien aparte de nosotros.
-Completamente asqueroso- me apresuré a contestarle.
-¿O sea...? Más detalles por favor... quiero saber si te mordio la lengua, si te baboseo, te hizo un chupon ¿Qué?
-No fue nada de eso...- admití avergonzado.
-¿Entonces?
-No era tuyo- le expliqué.
-No me cambies de tema.
¿Cómo habíamos llegado a eso? Yo tenía la espada en frente de su cabeza y de repente la misma espada pendía sobre la mía. Cathy de seguro sabe defenderse bien. Eso me irritaba bastante esta noche.
-Fue... bastante apasionado... pero mucho menos que los tuyos.
-Estamos iguales- dijo cruzando los brazos.
-Cathy, Leah no puede competir contigo.
-Sean, Angelo no puede competir contigo.
Me había destrozado. Había ganado la discusión.
-Bien... si tienes un problema en que vaya Angelo, que no vaya Leah.
-Ella ira en otro grupo.
-¿Y? De todos modos la verás.
-Te odio.
-Eso ya lo sé- me dijo acercandose a mis labios con una sonrisa triunfante.
Último día antes de la pelea con los Vulturis.... todo estaba basatante tranquilo para mi parecer... pero había algo que me inquietaba sobre manera. Angelo me había citado para juntarnos en una plaza.
Decidí no huir y enfrentarme con él cara a cara. Si quería matarme tendría que primero enfrentarse a mí.
Para la suerte de ambos estaba lloviendo y noi había personas por los alrededores de la plaza.
Los árboles comenzaron a ser arrastrados por el fuerte viento. Las copas dejaban escapar hojas que pasaban al lado de mi cara y de la de Angelo.
Sus ojos azules se fijaron en mis ojos marrones, mientras la hierva se movía junto con el viento y los árboles. Las flores dejaron escapar algunos petalos que pasaban a nuestros pies.
La lluvia azotaba nuestros cuerpos y ésta se evaporizaba al llegar a mis brazos o a mi cara... en realidad a cualquier parte de mi cuerpo. A Angelo aprecía no afectarle la lluvia, casi como si ésta evitara caer en él.
Nos sentamos en una banca. Al sentarme el agua se evaporó de inmediato.
Angelo suspiró.
Supuse que debería ser yo quien empezará la conversación.
-Bien- comenzé listo para transformarme de ser necesario-. ¿Viniste aquí para matarme enb privado?
-Quiero hacer una tregua.
-¡¿Qué?!- le grité sin poder creerlo.
-Lo que oyes... Sean, te dije que te mataría y lo haré... pero no te mataré como un cobarde, llendo en la noche a tu casa para cortarte el cuello... me enfrentaré a ti cara a cara y lo haré...
-¿Me puedes explicar por qué vas a matarme? Creo que tiene algo más que ver con los Vulturis...
-Ese "algo más"... es la razón por la cual estoy tratando de postergarlo lo más posible...
-¿Postergarlo?
No podía comprender las palabras de Angelo. La primera y todas las veces que nos vimos él parecía firme en su palabra de matarme sin importar que... pero... no me esperaba que en verdad lo estuviera postergando.
-¿Te están obligando a hacerlo?- le pregunté curioso.
-No... pero aún así es mi deber, pero no quiero...
-Me confundes...
-Hay algo dentro de mí... qe me obliga a tener que matarte...
Y entonces lo entendí. Una chispa de intuición dormida en mí hizo que entrara la razón.
A Angelo le pasaba lo mismo que a mí y a Cathy. Él era quien se ordenaba matarme, así como es quien se ordena no hacerlo.. igual que yo y Cathy... mi lobo (que es una parte de mí) me grita que la mate, pero siempre lo retengo. ¿Eso es lo que le pasaría a Angelo conmigo?
-¿Cuántos enemigos naturales tienen los licantropos?- le pregunté molesto con mi especie.
-No es por naturaleza- me explicó-. Los ángeles... tenemos en nuestras mentes grabado algo que nos obliga a cumplir nuestras tareas... la mía es matarte... al principio no tenía problemas... pero luego de ver a Cathy supe que le haría daño con tu muerte... y... no quiero que sufra lo mismo que yo.
¿Lo mismpo qué él? ¿Había perdido a su amada en el apsado? ¿Que ocurría? Mi mente estaba por explotar de la mezcla de emociones en mi interior al saber la verdad.
-Sean- me dijo suspirando-. ¿Quieres saber por qué me gusta Cathy? Espera... gustar no es un término apropiado ¿Quieres saber por qué la amo?
La palabra amor casi me partió en dos. No pude emitir palabras así que solo asentí con la cabeza.
-Ella no lo recuerda... pero en 1933... cuando tenía trece años fuimos novios...
Casi me desmayé al oír sus palabras. No podía creerlo.
-¿Por cuánto...?- no alcanzé a terminar la pregunta.
-Hasta su muerte- me aseguró-. Nunca creí que fuera convertida en vampiro. Lo descubrí en 1976 y entonces comenzé a buscarla... pero nunca la encontré... hasta ahora...- vio mi cara de desconcertación-. Sé que es ella- me aseguró-. Aún siendo vampira conserva un destello de nostalgia en sus ojos... Sean, quiero que entiendas que no he cerrado la página, porque jamás amé a una persona como a ella... y ahora la encuentro contigo.
La confesión me había dejado tan perplejo que no pude hablar hasta pasados dos minutos. Mi cuerpo comenzó a helarse por dentro, ya que por fuera seguía tan caliente como siempre. Mi corazón se sintió partido y mi cerebro trataba de asimilar con horror las palabras de Angelo.
-Voy a pelear por ella-. me aseguró-. No la separaré de ti a la fuerza matandote... eso la dejaría infeliz... piuenso hacerle recordar quien fue el novio a quien le juró amor eterno en medio de la guerra... y yo juré protegerla por siempre...
Ahora entendía lo que había hecho con la catana y sus palabras. "No eres apto para protegerla". Mi cuerpo se entumeció y mi corazón se sintió destrozado.
No podía, ni quería creerlo.
-Sean, la batalla es mañana... si sobrevives te contaré de mi pasado... y te haré ver el porque Cathy terminará siendo mía... así que preparate... pregunatle está noche cuando te vea por su versión... quiero ver si ella es sincera contigo... adiós... y recuerda Sean... no te mato ahora por Cathy... una vez que sea mía te borraré del mapa y quitaré mi peso del pecho... el peso de tener que retener mi deber...
En ese momento Angelo se levantó y me dejó solo en la plaza.
De alguna forma parecía que el agua que caía del cielo comenzaba a entrar en mi piel y helar la sangre que tenía.
Sin darme cuenta, al levantarme me desmayé en medio de la plaza.
Estuve diez minutos inconsiente. No quería despertar y afrontar la realidad... Angelo y ella se habían prometido amor eterno... y ahora Angrelo estaba de vuelta...
El complejo en el que me enfrentaba comenzó a envolverme cada vez más hasta dejarme hecho un manto de lágrimas una vez despierto.
Quería morir... pero no quería abandonar a Cathy... el cielo no sería cielo si no fuera con ella... debería permanecer en el mundo material con ella, hasta que el futuro de nuestras decisiones nos envirá allí o... nos dejará varados aquí para siempre, lo cual era nuestra otra opción... no enviará a Cathy al otro mundo por mi egoismo... si alguna vez ella moría por mi culpa jamás me lo perdonaría... pero en un mundo en donde mi sangre se ha vuelto hielo... no podría perdurar mucho....
Pasé el resto del día en cama.
Mis padres habían salido por el día, lo cual me alegró, porque no podrían ver el estado en que me encontraba.
Cuando Cathy llegó allí y notó mi estado supó que palabras y preguntas usar.
-¿Quieres hablar de eso?
-No... ahora...
-¿Quieres que te acdompañe?
-Sí...
-Sean... mi amor... no sufras tanto... no me digas nada si no quieres, pero no sufras...
-Nunca sufriré si estás para consolarme- le dije acercando mis labios a los suyos.
Comencé a besarme con Cathy con todo el ardor que quedaba en mi sangre, pero era tan diminuto que pronto volví a mi estado deprisivo.
Cathy pasaría el resto de la noche consolandome.
Al día siguiente sería el enfrentamiento. Tendría que superar este estado para entonces o... en el peor de los casos me dejaría morir allí para apartar el dolor...
Mi despertar fue muy duro. La pesadilla de la noche que acababa de pasar trataba del pasado de Cathy... lo supe, porque no se veía tan hermosa como ahora, pero conservaba su encanto, aunque se le veía un poco menor y no desprendía un mal olor del que ya me había acostumbrado.
Era difícil notar una Cathy así, pero disfrute de su delicioso aroma al acercarme, pero antes de poder tocarla, Angelo la abrazaba en sus brazos. Lo peor fue ver que Cathy se veía tan... feliz y pácifica... disfrutaba de su compañía y no sufría como con la mía... eso fue lo que me hizo sentir peor.
Mi crudo despertar se reflejó en todas mis expresiones. Mi querida Cathy me veía con preocupación, pero no quería hablarle, ni preguntarle de Angelo... prefería esperar un poco, pero Cathy se preocupaba cada vez más por mí.
Por último fui a desayunar. Mis padres habían salido juntos. Eran las 11:00 A.M y Cathy me acompañó sin apartar su mirada de la mía ni un segundo. Traté como pude de esconder mis sentimientos, pero era completamente obvio que algo me ocurría.
Las oleadas de las frías lluvias de afuera entraban a la casa, al tiempo que aumentaba la preocupación de Cathy.
Me hice rápidamente un cuenco de cereales con leche y tosté pan. Me senté rápidamente con la vista perdida, una vez todo listo y comí muy lento.
El tiempo pasaba tan lento como mi velocidad al comer. Cathy no dejaba de verme con preocupación.
-Sean ¿Quieres dejarlo?
-¿Qué?
-Tu actitud... si sigues así no te permitiré ir a la batalla.
-Iré...
-No te dejaré a menos que me digas que te pasa.
-Cathy... no quiero hablar de eso.
-Si vas así contra los Vulturis, será como tirarle un trozo de Bistec a un perro, sin nadie que lo detenga.
En parte sabía que tenía razón. Lo que estaba tratando de hacer era practicamente un suicidio. Si no me recobraba pronto tal vez me dejaría matar. Todavía sentía helada la sangre y las lágrimas se me escaparon.
Al escaparse fue cuando ya no podía fingir más.
-¿Qué pasa mi amor?- me preguntó con ternura, mientras me acariciaba el rostro-. ¿Qué es lo que te sucede?
-¿Que sucedió en 1933?
La pregunta dejó a Cathy helada de la sorpresa.
-¿A qué te refieres?
-Cuando tenías 13... antes de ser convertida... ¿Qué pasó?
-Sellé muchos recuerdos con mi habilidad... probablemente no recuerde algunos...
-¿No recuerdas a Angelo?
El rostro de Cathy se endureció. Eso fue lo peor para mí.
-Lo conocías desde antes...
-No pensaba que fueran la misma persona...
-¿No sabías que era un ángel?
-Nunca me lo dijo...
-¿Cuánto lo amabas?
-¡¿Ese es el problema?!
Cathy río al ver mi expresión, pero se relajo por sobre manera.
Me acarició el rostro secando mis lágrimas antes de que se evaporaran en mi piel, con sus gelidas manos que me hacían sentir tan bien. La lluvia comenzó a ser mucho más suave. También la sensación de los dedos de Cathy.
-Eso fue algo del pasado- me aseguró sin detener sus caricias-. No debes preocuparte por él... no voy a terminar contigo porque el haya vuelto...
-No me respondiste- le acusé.
Cathy suspiró.
-Mi familia era judía... la segunda guerra mundial fue un golpe... nos oculto de Hitler cuando estalló la guerra y tuvimos muchos recuerdos juntos... pero al final... ni siquiera me dispararon, alguien con una espada me cortó gran parte del torso y casi llegó a cortarme el pecho. Caí por un acantilado y luego me transformaron. Nunca supé quien ni como, solo que había pasado y luego sentí la sed... nunca volví a ver a Angelo... lo busqué mucho tiempo, pero nunca lo encontré... me sentía vacía...- me acarició el rostró tras pronunciar esas palabras-. Hasta que te encontré Sean.
-Pero ahora ha vuelto.
-Pero ahora te amo a ti... si é no puede aceptarlo es su problema, pero no tienes que tener miedo...
-No quiero perderte...
-Nunca lo harás- me aseguró.
Besó mis labios con pasión. Siempre sentía que ella liberaba todos sus pensamientos y sentimientos en sus besos, por lo cual pude reconocer que ocultaba algo... algo muy íntimo.
Después del beso le pregunté.
-¿Sellaste algún recuerdo con Angelo?
-Puede ser...
-¿Puede que...?
-Aunque sea así te seguiré queriendo Sean- me aseguró.
Ese día el clima era horrible.
Alice nos había asegurado que los Vulturis llegarían en la noche. Apróximadamente a las nueve. Ahora eran cinco y no tres como había dicho Angelo.
Esa tarde, tanto como los licantropos, como los vampiros nos juntamos para reformar nuestra estrategia.
Jacob y Edward se hablaban muy distantes y fríos cuando intercambiaban palabras.
Por fin había terminado el entrenamiento.
Faltaban dos horas para la batalla.
Cathy pasó a mi lado y besó mi mejilla.
-Iré a prepararme con Bella y Alice... me reuniré con todos media hora antes.
-Estaré allí- le aseguré.
Y así Cathy desapareció de mi vista, igual que el resto y solo quedé yo, Jacob y Edward. El hecho de que ellos no se hubieran ido a velocidad luz me imprecionó un poco, así que decidí espiarlos. Edward no podía oír mis pensamientos, lo cual me daría una oportunidad para husmear, mientras no se diera cuenta de mi olor.
Me oculté bastante lejos, pero estaba suficientemente cerca como para escuchar. El olor de otros animales que estaban en el cerro a esa hora disfrazaban mi olor y Jacob y Edward comenzaron a discutir.
-Quiero que sepas- comenzó Jacob-. Sean me ha abierto los ojos... vampiro o no... sigo sintiendo algo por Bella... por la persona que era...
Sus palabras me dejaron impactado. Como si me hubiese caído un rayo delante mío. Sabía cuanto Bella amaba a Edward y vice versa... claro no tenía problemas con las relaciones vampiro-licantropos, pero... ¿Jacob por Bella?
-Bella es mía Jacob, por eso se casó conmigo y entregó su vida... yo la amo y no voy a dejar que me la quites.
-No dije que la hiría a forzar- le aseguró Jacob-. Tengo mi honor...
-Parece que por una vez tienes...
-Tú tampoco aseguraste jugar limpio en el pasado.
Su conversación me estaba mareando. La emoción de escuchar eso hizo que mi cabeza casi explotará. No me moví un centímetro. Temía que el silencio que se produjo fuera, porque detectaron que estaba allí. Pero siguieron hablando.
-Si pereces en la batalla me quedaré con Bella- le aseguró Jacob.
-Sueña con lo que no ocurrirá... ya sé el resto de las cosas que quieres decirme... adiós...
-¿Por qué odias tanto a Sean?- le preguntó Jacob, mientras Edward se retiraba-. Puedo ver que hay más que naturaleza en eso.
Edward guardó silencio por un rato. Me quedé helado al escuchar las palabras de Jacob.
Edward suspiró.
-Porque si es tan malo como tú no querría que Cathy se acercara a esa escoria...
-¿No será que te da miedo el hecho de que pueda haber algo entre vampiros y licantropos? ¿Te molesta que el pueda tener una relación con Cathy y te asusta que a Bella le vengan ideas? Sé que me recuerda bien Edward, no me vas a negar eso.
-Ella te quisó- le aseguró Edward con voz muy fría-. Mucho para mi desgracia, pero eso ya no me preocupa... nunca tuvo que preocuparme... ella siempre mi quiso y me querrá, igual que yo a ella...
-Pues eso lo veremos- le aseguró Jacob.
-No te atrevas a hacerle nada- le amenazó Edward.
-Ya te dije... dejaré que ella sea la que mueva la ficha...
"Suficiente información" pensé en ese momento.
Me transformé en lobo y huí a gran velocidad del lugar en donde escuché a Edward y Jacob discutir por Bella... si ellos ya habían tenido un triángulo amoroso y yo había sido el que encendió la mecha para reactivarlo... me sentí muy mal por Edward... y recordé que Angelo hizo lo mismo conmigo... encendió la mecha que causó confusión en mí.
Me era más fácil soportar todo en forma de lobo... ¿Sería por convertirme en un animal? Podría quedarme así y soportarlo todo... pero sabía que era escapar de la realidad y no quería eso... ya que dejar la realidad, significaba dejar a Cathy y Angelo no lograría quitarmela... no quería perderla, ni ella quería perderme...
Nuestra extraña y difícil relación no iba a ser interrumpida por nadie.
-¿Espiando?- me preguntó una voz en mi cabeza.
-Lo que me faltaba- le dije con irritación.
Oír los pensamientos de Leah era peor que escuchar su voz, ya que no seleccionaba las palabras, sino que dejaba fluír inconcientemente sus pensamientos hacia mí... y vivencié su amor hacia mí, como si yo estuviera enamorado de una persona identica a mí. Me pareció repugnante lo que veía y me transformé en humano de inmediato, pero olvidaba que no llevaba repuesto, así que me transformé de inmediato muy avergonzado corriendo a mi casa y Leah me siguió riendo.
-Me gusta lo que tienes- me aseguró en mi cabeza.
-Cállate- le dije.
-Eso querría, pero ya sabes... no soy como tú...
Me apresuré tanto como pude por llegar a casa y cuando llegué, me puse tan rápido como pude unos pantalones. Se me estaban acabando, así que pronto tendría que comprar nuevos. Leah apareció semi desnuda en la puerta de mi habitación riendo.
-En serio, te hubieras quedado así un poco más- me dijo con una irritante felicidad.
-No me hacía gracia mostrartelo.
-Pues a mi me hizo mucha.
-Vete- le ordené.
-No seas tan aburrido- me insistió acercandose a mí de una forma muy seductora-. Estoy curiosa... de ti... quiero saber que hay detrás de esa cabeza tan dura...
-Nunca lo sabrás, así que deja los intentos- le recomendé con voz fría.
-Me interesa mucho saber sobre ti- me dijo acariciando mi oreja.
Una vez que sentí su mano en mi oreja la aprté de inmediato irritado.
Ella me vio con una desconcertante sonrisa.
-Cuando la sangui... vampira se olvide de ti, puedes buscarme.
-No te preocupes, no lo haré- le dije en verdad molesto-. Vete, tengo muchas cosas en que pensar.
-¿Qué piensas hacer cuándo Cathy terminé en el cuello de Angelo?
Cerré con fuerza la puerta de mi armario y abrí de golpe la de mi habitación y le señalé la salida a Leah con odio, mientras ella me miraba con la misma satisfacción con la que empezaba a caer la noche cubriendo el cielo por el crepúsculo que hacía caer al sol.
-No puedo hacer nada, porque no pasará- le aseguré mientras ella salía.
-Siempre estaré disponible.
-Seguro. En el infierno.
-Nos vemos cariño.
-Nos vemos sanguijuela- le dije cerrando la puerta de golpe.
Cathy apareció delante de mi sonriendo.
-¿Sanguijuela? Me gusta ese apodo para Leah.
-Dijiste media hora antes.
-¿Te molesta?
La abraze de imediato y la empuje a mi cama.
-Por supuesto que no tonta.
Nos besamos apasionadamente. Olvidé mis preocupaciones por el momento.
Había sido una tarde muy intensa y deseaba que el tiempo se detuviera... para que no hubiese dos mundos que complacer (el mío y el de Cathy). Para que no hubiera nadie que se interpusiera en nuestra relación, ni batallas que afrontar. Solo nosotros dos por el resto de la eternidad, solos besandonos...
La hora había llegado y teníamos que reunirnos con todos para hacer el plan.
Según Alice aparecerían en el cerro Santa Lucía, no podía ver nada más por la presencia de los licantropos.
Nos reunimos en el cerro que se encontraba sin personas, ni siquiera guardias, lo cual fue una gran surte.
-Nos separaremos ahora en tres grupos, en tres zonas distintas- nos dijo Alice-. Edward, Jasper, Emmet y Bella se quedaran cerca del funicular donde apareceran los Vulturis. Después de que Bella haya puesto en práctica su habilidad los licantropos atacaran por sorpresa a los Vulturis. Por último, yo, Cathy, Sean y Angelo daremos el golpe final a los vampiros que queden ¿Alguna duda?
Jacob levantó la mano y Edward frunció el ceño al tiempo que lo hizo Alice.
-¿Sí?
-¿Qué hará el primer grupo cuando ataquemos nosotros?
-Atacarlos también.
-¿Y si se complica?
-Sale el tercer grupo...
-Alice no le des más explicaciones- le pidió Edward viendo con ira a Jacob.
Bella se tapó la cara de verguenza.
Vi algo resentido a Jacob que sonreí como solía hacerlo. Infundiendo su maldita tranquilidad... tal vez incluso mejor que Jasper.
-Es verdad- asentí a lo que dijo Edward-. Es mejor no perder el tiempo en algo que no va a cambiar.
Angelo me miro sonriendo ante mis palabras y le di una mirada de odio.
-Me refiero al combate- le corregí de inmediato al ver su expresión.
-Ya veremos si solo se aplica a eso- me dijo con una sonrisa malevola.
-Solo a eso- confirmó Cathy.
-¡Vamos a comenzar!- dijo Alice con expresión seria-. Podemos hacer esto, así que nadie se preocupe. Si hay heridos haganlo saber y Cathy los tratará rápidamente.
Mientras nos separabamos, antes de que yo me fuera con Cathy, Jacob me tom{o del brazo y me sonrío.
-Te apoyo.
-¿Con qué?- le pregunté inncesariamente.
-Con tu relación- me dijo si dejar de sonreír.
No se me ocurrió nada que pudiera decirle en ese memomento, así que solo me zafé con lo más clásico que una persona puede decir en ese momento:
-Gracias.
-No hay de que.
Me fui rápidamente del lugar, no quería estar un minuto más en medio de las disputas de Jacob y Edward.
La medio hora comenzaba a llegar a su fin.
Alice comenzó a perder la vista por el hecho de que estuviera yo allí, pero nos anunció que podía preveer al menos unos cuatro minutos.
-Nadie salga hasta que no se nos de la señal- nos indicó Alice.
-Cathy...- le dije seriamente.
-Dime- me dijo con una sonrisa.
-Si alguien te ataca no te molestes en contra atacar... estaré allí para protegerte.
-Ese seré yo Sean- me señaló Angelo con una sonrisa malefica-. Tú debes aprovechar tú "inmunidad" para atacar, mientras yo la protejo.
-No seré protegida por ninguno, puedo cuidarme sola- nos señaló mirando fríamente a Angelo, pero había cierta nostalgia... tal y como había señalado Angelo la vez que nos encontramos-. Hablaremos luego...
-Veo que me recuerdas...
-Ojala no lo hiciera.
-Pero lo haces.
-En contra su voluntad- le mencioné.
-¿Me pueden decir de qué están hablando?- preguntó Alice.
-¡No!- gritamos los tres.
-Tranquilos...- nos dijo Alice-. Un minuto...
-No te aproveches de la situación- le amenazé a Angelo.
-Cincuenta segundos.
-¿Y si lo hago?- me preguntó divertido.
-Cuarenta.
-No lo harás, porque no te dejaré hacer nada.
-Treinta.
-¿No recuerdas cuanto me amabas?
-Veinte.
-Sí, pero... ahora estoy con Sean...
-Diez.
-Veamos si cambia.
-Cinco.
-Tendrás que pasar por mi cadaver- le aseguré.
-¡Llegaron!- nos anució Alice, al al tiempo que los cuatro nos preparamos.
Pudimos escuchar como Bella se les acercaba.
Escuchamos una voz bastante ronca y dulece que le ofrecía a Bella un puesto entre los Vulturis. Pudimos escuchar el que proferió Bella y luego como un resplandor morado cubrió el lugar.
-Bella está expandiendo su poder- me explicó Cathy.
Entonces escuchamos como los vampiros comenzarona atacar. Al principio fue un gran estruendo y temí por la vida de los Cullen, pero más tarde comenzaron a aparecer los estruendos causados por la aparición causada por los lobos.
De pronto se oyó un rugido de dolor.
-¡Un herido!- gritó Alice.
Cathy y yo partimos como rayos hacia el lugar donde se escuchó el rugido.
Llegamos rápidamente al lugar y Cathy comenzó a tratar a Edward que se encontraba al lado de Bella. Estaba bastante herido. El shock de ver su brazo separado de su cuerpo fue fuerte, pero no impidió que me transformara para evitar que el vampiro tocara a Cathy y a Edward. Bella también me ayudo a desmembrarlo.
Parecía que era muy reciente en el grupo de los Vulturis y sin mucha experiencia.
Cathy comenzó a unir el brazo de Edward y yo avance rápidamente hacia donde se estaba llevando la batalla.
-¡Sean! ¡Espera!- me gritó.
Pero no le hice caso.
Si había alguien en peligro los ayudaría.
Desgraciadamente tendría que confiar la seguridad de Cathy a Angelo. Alice estaba en camino, así que podíamos seguir con el plan de dar el golpe final por sorpresa.
Cuando llegué, todavía seguían luchando, y aunque llevabamos una gran ventaja númerica, no habían podido acabar con los cuatro,
Leah saltó contra uno de los vampiros, pero tres concentraron su mirada en ella y comenzó a retorcerse en el suelo.
-¡LEAH!- grité en mi mente.
Nunca pensé que fuera a preocuparme por ella, pero al verla sufrir tanto recordé como fue en un pasado. Como fue mi hermana mayor, mientras yo era un niño. Las veces que estaba a mi lado en La Push cuando mis padres peleaban. La Leah que conocía ahora también era la que conocía en mi infancia. La que alguna vez llamé hermana en mi mente. La que tanto extrañaba.
Salté contra los vampiros que la atacaba y le arranqué a acada uno un brazo, distrayendolos.
De pronto mientras dejo a aparte los brazos que se trataban de volver a unir con sus dueños, un niño me miró.
El niño encapuchado se veía tan hermoso e impactante como Jane.
Supuse que sería su hermana.
Salté hacia Alec, pero de pronto todo fue sangre a mi alrededor.
Mi cuerpo estaba cubierto del liquido rojo que cubrió el aire de la zona y caí derrmando grandes cantidades de sangre, que salían de un corte casi en el pecho. Una herida fatal que pronto me quitaría la vida.
Me quedé allí derramanado grandes cantidades de sangre.
-Sabía que tomaste por sorpresa a Jane- me dijo Alec con una sonrisa que vi bastante borrosa. Estaba por perder la conciencia-. Eres basura pura.
Me quedé allí, mientras oía la voz de Quil, Leah, Jacob y Embry en mi mente. Escuché a los Cullen gritar ¡No!.
-No sobrevivirá- aseguró Alec-. No tenemos que estar más aquí... recojan sus brazos.
Los vampiros se fueron tan rápidamente que no sabía si seguían allí o si me lo había imaginado. Estaba rozando el límite de mi vida por el derrame de sangre.
-¡Sean!- escuché gritar a una voz muy familiar-. ¡No, no! ¡Aguanta! ¡Estoy aquí!
El olor era fatal y la voz angelical. No podía escuchar a mi lobo interno. Mi herida era muy grande y solo podía sentir como mi parpados se cerraban y luchaba contra ello por el miedo de ir a un cielo en donde no estuviera el ángel que tanto amaba, pero el dolor y la sensación de la muerte era muy fuerte.
Mi sangre caía y me iba a morir. Tendría que aceptarlo. Extrañaría a mi ángel, pero sabría que sobrevivió... ahora me tocaba asumir la consecuencia de ir hacia allí a ayudar a los míos... morir.
Los parpados se me cerraron rápidamente, mientras me preguntaba si iba a morir o si había alguna esperanza de vivir. me aferré a ella con fuerza, para no abondonar a Cathy y finalmente caí en la inconciencia, sin saber si soñaría una vez más o si moriría mientras se derramaba mi sangre alrededor de la tierra arenosa que tenía a mis pies.
Lo último que sentí antes de llegar a mi inconciencia fue el golpe de la lluvia en mi herida, unas gelidas manos también posadas en ella y una suave y triste voz llamandome.
