Capítulo 12
Hacía casi un mes desde que Ron y Hermione habían estado en "Las Tres escobas", desde esa noche ambos se encontraban más cariñosos entre ellos y casi no habían tenido relaciones esos días, su tiempo libre ahora lo dedicaban a salir juntos como "amigos", francamente la pasaban realmente bien.
Esa mañana la castaña se encontraba en su oficina con el habitual papeleo que debía llenar antes del mediodía, algo normal en su horario de trabajo. Ese día no había amanecido muy bien que digamos, se sentía un poco fatigada y más cansada que de costumbre, mientras hacía su trabajo sintió como su estómago se revolvía al mismo tiempo que ella ponía la mano sobre su boca y salía corriendo al baño de damas que había en ese piso. Al llegar ahí vomitó todo su desayuno y parte de su cena de la noche anterior.
Cuando salió del cubículo y se dispuso a lavarse las manos pensó –Que extraño, no suelo vomitar así, no vuelvo a comer tan tarde y menos hamburguesa- . Así volvió a su oficina a terminar su trabajo, dejaría de preocuparse por cosas tan bobas, tenía asuntos importantes que atender, debía apresurarse con esos papeles para pasárselos lo más pronto posible a Ron.
-Ron- pensó ella embozando una sonrisa enamorada en el rostro. Ahora que salían todo el tiempo y se conocían más sus sentimientos hacía él habían aumentado, cada vez le gustaba más, la trataba genial y aunque a veces no se soportaban y terminaban peleando lograban hacer las paces; no se había fijado en lo mucho que él había cambiado y madurado por ella en estos meses, ya no le parecía el idiota de Ronald Weasley que le había roto el corazón hace seis años y que el primer día que se vieron en años intentó tener sexo con ella en su escritorio en "Granger", nada de eso. En fin, estaba total y perdidamente enamorada del chico y aunque aún no se lo aclarara estaba feliz por ello, no quería que él no le correspondiera y echara a perder lo de ellos. Prefería ser su amiga a no ser nada de él.
Esa mañana había recibido la invitación a la boda de su mejor amiga Luna Lovegood ¿Quién diría que terminaría cansándose con su novio de la adolescencia? A decir verdad estaba muy feliz por su amiga. La boda sería ese sábado, tal vez le dijera a Ron si quería ser su pareja, sabía que él iría ya que él y Rolf seguían siendo amigos, estaba un poco apenada por ser ella la que se lo pidiera pero sabía que el chico era demasiado lento para esas cosas, si quería ir con él ella debería tomar la iniciativa.
Se levantó de su escritorio para tomar rumbo a la oficina de Ron a dejarles los documentos ya revisados y hacerle la invitación, estaba algo nerviosa pero decidida, y así se encaminó a su destino.
Ron se encontraba en su despacho revisando el correo electrónico en su lapto y a decir verdad estaba algo pensativo por el asunto con Hermione. Desde hacía un mes que su relación había cambiado bastante y no sólo por el hecho de que ya no tengan relaciones sexuales como antes, sino por el trato que se daban, ahora eran más cariñosos, él la invitaba a salir casi todos los días y amaba eso. Aunque su relación no tuviese nombre para ellos era suficiente estar con el otro. Debía admitir que nunca se había sentido así y le encantaba, al parecer si estaba perdidamente enamorado de Hermione Granger ¿Quién lo diría? Si cuando era pequeño le hubiesen dicho que terminaría loco de amor por la castaña mandona y sabelotodo nunca se lo habría creído. Tampoco hubiera creído a los 17 años luego de que esta chica le rompiera el corazón que volvería a tener "algo" con ella. Era loco para el resto del mundo pero para ellos era perfecto.
Fue interrumpido de sus pensamientos cuando tocaron la puerta de su oficina.
-Pase- Dijo él.
-Señor Weasley – Era su secretaría – le ha llegado una invitación a una boda, la manda un hombre llamado Rolf Scamander ¿estoy en lo cierto?
-Oh si, gracias Lavender ¿no hay nada más que me hayan enviado? – Dijo el pelirrojo.
-No Señor, nada – Dijo la Rubia poniendo una sonrisa idiota y ojitos.
-Está bien, no necesito nada más, puedes retirarte, avísame inmediatamente si llega otra cosa por favor – Dijo él mientras miraba la invitación a la boda de Rolf.
-¿Está seguro que no necesita nada más Señor Weasley? Algo que no sea necesariamente trabajo – Dijo Lavender coquetamente acercándose al pelirrojo – Han pasado muchos meses desde que la última vez que nos portamos mal ¿no le hago falta? – Esto lo dijo ella apoyando sus hombros en el escritorio del pelirrojo y tomándolo de la corbata acercándolo más a ella.
Ron estaba perdido e intentó decir algo – Ehm… Señorita Brown esto no está bien, verá usted es mi secretaria y con usted no puedo tener nada más que profesional, así que si puede alejarse… - Pero no pudo terminar la frase porque la rubia lo interrumpió.
-¿Nada más que profesional? ¿Qué te pasa Weasley? Hemos tenido sexo muchas veces ¿y te vienes a acobardar ahora con esa mierda del profesionalismo? No inventes – Dijo ella acercándose cada vez más.
-La cuestión es que… - Pero nuevamente no pudo terminar la frase pero ahora fue porque la puerta se abrió revelando a una sorprendida Hermione.
-Disculpen, no quería interrumpirte Weasley, traje los documentos que necesitabas pero creo que llegué en mal momento, mejor me retiro – Dijo ella bastante seria saliendo de la oficina.
-¡Espera Hermione! No es lo que… - Pero su frase se quedó en el aire porque la chica había salido prácticamente corriendo del despacho, le dio una dura mirada a su secretaría para luego decir – Puede retirarse Señorita Brown – Seguido de esto salió rápidamente de su oficina en busca de la castaña, le debía explicar lo sucedido.
Lavender estaba más que anonadada y no sabía que decir -¿por qué le preocupa tanto lo que la jefa de "Granger" pueda pensar sobre nosotros? Aquí hay algo que no huele bien – pensó ella bastante despectiva y luego regresó a su lugar de trabajo.
Luego de estar un buen rato persiguiendo a Hermione, Ron logró alcanzarla a las afueras del edificio "Weasley" en un pequeño jardín, al lograr estar cerca de ella habló.
-Hermione, lo que viste allá no fue nada ¿está bien? Ella intentó seducirme pero…- Su frase no fue terminada porque una alterada castaña empezó a hablar.
-¿Qué no era nada? Ella estaba tan cerca de ti que podía contar cada peca que tienes en tu cara – Dijo ella notablemente enojada.
-Estaba alejándome, yo no quiero ya nada que ver con ella, no tienes por qué estar celosa – Dijo el pelirrojo.
-¿Yo? ¿Celosa de tu secretaria? Para nada solo digo que… Está mal que te veas así con tus empleadas, das muy mala imagen de ti mismo y de tu empresa – Dijo Hermione algo roja.
-Estás tan celosa que no te fijaste que acabas de usar la misma estúpida excusa que yo usé cuando te encontré con Vicky. Si por eso fuera entonces tú y yo le damos mala imagen a ambas empresas por nuestro comportamiento cuando estamos solos ¿no crees? – Dijo él con una sonrisa burlona en el rostro.
Ella no dijo nada con respecto a esto, sabía que él tenía razón, estaba siendo ridícula pero no iba admitirlo tan fácilmente, optó por decir – Bueno el caso es que hagas lo que quieras con tu vida y yo no te diré nada, pero esa secretaria tuya no me cae muy bien que digamos.
-Pues si a eso vamos tu querido directo de ventas, Krum no me cae nada bien a mí. Ya estamos a mano así que ya deja esa cara y vuelve a sonreírme ¿sí? – Dijo él dedicándole una sonrisa encantadora.
-A veces eres un bobo, pero aun así te quiero ¿Te llegó la invitación a la boda de Luna y Rolf? – Dijo ella para cambiar un poco el tema.
-Oh si de hecho la estaba viendo hace rato ¿irás? – Preguntó él bastante interesado.
-Pues sí, Luna es mi mejor amiga y no la defraudaría de ninguna manera – Dijo la castaña.
-¿Y tienes pareja? – Dijo Ron bastante firme y esperando una respuesta.
-De hecho no, la tarjeta me llegó esta mañana y no he cuadrado con nadie ¿por qué? – Dijo ella interesada en saber.
-Si no "cuadras con alguien" ¿quisieras ir conmigo? – Preguntó el pelirrojo.
-Pues no tengo mucha gente con la cual pueda cuadrar, así que acepto ir contigo – Dijo Hermione dedicándole una sonrisa.
-Fantástico, entonces, pasó por ti a las 6:00 y así llegar a buena hora a iglesia ¿sí? – Preguntó el chico.
-Me parece genial, creo que… - Pero sus palabras quedaron en el aire porque su mano fue hasta su boca, corrió hasta la jardinera más cercana y descargó todo lo que había en su estómago otra vez.
-¿Por qué fue eso? ¿Te sientes bien? – Dijo Ron bastante preocupado.
-Si estoy bien – Dijo ella con cara de asco al ver lo que había dejado ahí – Es que anoche comí una hamburguesa que al parecer me cayó de lo peor, pero no te preocupes, es sólo eso.
-Cuida más de tu estómago Hermione, vigila lo que comes – Aconsejó él.
-Gracias por el dato, mejor volvemos a trabajar antes de que se den cuenta que no estamos – Dijo la castaña.
-Sí, vámonos – Y se encaminaron hasta sus respectivas oficinas aunque el pelirrojo no pasó el día tranquilo pensando en la salud de la chica.
El sábado había llegado y junto con él la boda de Luna y Rolf. Eran las casi las 6:00 de la tarde y Hermione estaba terminando de arreglarse para cuando llegara Ron. Se sentía un poco mejor pero las náuseas no desaparecían, no quería pensar que le daría anemia otra vez, eso la desanimaba pero prefirió no pensar en eso.
Ese día llevaba puesto un hermoso vestido color lila con un lindo corte en la parte delantera, era bastante largo y casi no se veían sus zapatos de tacón color plateados. Estaba maquillada muy sencilla pero acorde a la ocasión y su cabello estaba recogido con un elegante moño dejando unos pocos rizos por fuera que la hacían ver igual de hermosa, no tenía mucha joyería, solo unos pequeños aretes y un lindo collar.
No sabía por qué pero últimamente sentía sus caderas un poco más anchas que de costumbre, y sus pechos habían crecido un poco lo cual era extraño. No le prestó mucha atención ya que gracias a eso el vestido se le veía genial. Pero sus pensamientos fueron interrumpidos al escuchar el timbre, inmediatamente fue hasta la puerta.
Frente a ella se encontraba Ron con su smoking negro, acompañado de una camisa blanca y una corbata roja, sus zapatos brillaban al igual que su reloj, su cabello estaba peinado de lado y se veían realmente guapo. Verlo así la hizo sonrojarse.
-Hola Ron ¿Cómo estás? – Dijo ella.
Pero el chico no respondió al instante, estaba sumamente ocupado mirándola de pies a cabeza, no podía creer lo hermosa que estaba, finalmente decidió hablar – Hola Hermione, estoy genial ¿y tú? Debo decirte que hoy luces el doble de hermosa que se costumbre.
-Vaya gracias, tú también te ves fantástico, luces muy guapo – Dijo ella mirándolo.
A Ron se le pusieron las orejas rojas y decidió cambiar el tema antes de tener el impulso de besarla ahí mismo – Muchas gracias, entonces ¿nos vamos? No queremos llegar tarde a la ceremonia – Dijo él.
-Oh cierto, mejor nos vamos – Dijo ella cerrando su departamento.
Ron le ofreció su brazo como muestra de caballerosidad como la noche antes de irse a "Las Tres Escobas", ella acepto gustosa y así bajaron el ascensor para ir hasta el auto del chico y dirigirse a la boda de sus amigos.
Al llegar a la iglesia donde sería la ceremonia ambos se bajaron del auto y acordaron verse cuando comenzara todo ya que Ron quería hablar con Rolf antes de la boda al igual que Hermione quería hacerlo con Luna.
Ron fue hasta una pequeña habitación detrás de la capilla donde encontró a un muy nervioso Rolf a punto de estallar.
-¡Ron, hermano! Qué bueno que llegas, estoy en una crisis de pánico – Dijo el chico bastante preocupado.
-Oye Rolf cálmate ¿Qué sucede? ¿Por qué tan nervioso? – Dijo el pelirrojo.
-Es solo… ahora no estoy seguro de querer casarme, no sé lo que tengo Ron es una sensación rara aquí en el pecho, es como si no pudiera hacer nada bien hoy ¿entiendes? – Dijo Rolf desesperado.
-Te entiendo más de lo que debería y aunque nunca he estado en esa situación porque no estoy casado tengo que decirte que Harry sí estuvo así antes de su boda con Ginny, estaba a punto de golpearlo porque creí que dejaría a mi hermana en el altar pero luego me di cuenta y te digo lo mismo que le dije a él, eso se llama amor. Estás asustado por el simple hecho de que darás un nuevo paso en tu vida, algo totalmente diferente y si estás aquí es porque esa chica te ama y ha aceptado pasar el resto de su vida contigo, no puedes hacerle eso de decirle que ya no estás listo porque la destrozarías y sería peor. Solo digo que te calmes y piensa en que hoy será el día en el que a partir en el que al fin estarás junto a la chica que más amas en el mundo por el resto de tu vida y que eso debería hacerte el hombre más feliz – Finalizó Ron mirando a su amigo.
-Vaya Ron, no te conocía esa parte tan sentimental. Francamente siempre creí que eras un idiota sin sentimientos, sin ofender, pero debo admitir que me has dando el mejor consejo de mi vida y no puedo estar más agradecido, gracias hermano – Dijo Rolf dándole un abrazo fraternal al pelirrojo.
-No tienes por qué agradecer, para eso son los amigos, oye por la hora creo que ya sería bueno que esperes a tu chica allá afuera ¿no crees? – Dijo Ron mirando su reloj.
-Sí, es hora. Ah y ahora yo te doy un consejo a ti amigo, creo que ya deberías pensar seriamente en buscar a tu chica y dar el gran paso, es sólo un consejo y debo decirte que te mereces a una gran mujer – Dicho esto ambos salieron del pequeño cuarto para ir al altar a esperar a la novia.
Mientras tanto Luna estaba a punto de un colapso nervioso en una habitación cercana a donde estaban los chicos. Hermione entró al cuarto encontrando a su amiga casi llorando de la preocupación y los nervios.
-¡Hermione, amiga, luces hermosa! – Dijo la rubia abrazando a la castaña que recién había entrado.
-¡Luna, tú estás magnifica, tu vestido está hermoso! No puedo creer que te vayas a casar – Dijo ella abrazando aún más fuerte a su mejor amiga.
-Hermione, estoy muy nerviosa, no sé qué hacer ¿Qué tal si Rolf no se presenta en el altar? ¿Qué tal si dice que no? Estoy demasiado preocupada y francamente no sé qué hacer – Dio la rubia al borde de las lágrimas.
-Luna por favor no vayas a llorar o quedarás hecha un desastre, ven hablemos – diciendo esto ambas se sentaron en un mueble que estaba en el pequeño cuarto – Escucha, Rolf te ama y si te pidió matrimonio es porque quiere pasar el resto de su vida y tener una familia contigo. Saca esas ideas tontas de tu cabeza, él estará esperándote en el altar para decirle que "si" al obispo, que si quiere ser esposo de una mujer maravillosa con la que ha compartido tantas cosas desde la juventud, con la que ha combatido desde padres celosos hasta idiotas que no te merecen para llegar hasta aquí. Por favor deja de pensar esas cosas, allá afuera te está esperando el hombre de tu vida y no la vas a dejar plantado ¿o sí? – Finalizó Hermione mirando a la rubia.
-Por supuesto que no lo dejaré ahí, lo amo mucho como para hacerle algo así, tienes toda la razón, allá afuera está mi chico esperándome. Gracias por el consejo por eso eres mi mejor amiga, te adoro – dijo Luna abrazándola.
-Ni que lo digas, sabes que siempre estaré aquí para ti, ahora le diré a tu padre que venga por ti, creo que ya es momento de que salgas y te conviertas en la Señora Scamander – Dijo la castaña sonriendo.
-Suena genial, oye y ahora yo te daré un consejo de amiga a amiga, creo que ya deberías dar también este paso, yo sé que lo que tienes con Ron es complicado y cada vez se hace más fuerte pero no estaría mal que aclararan las cosas y que busques al hombre de tu vida, creo que está más cerca de lo que piensas – Dijo Luna.
-Gracias por el consejo, ya le avisaré a tu padre – Y así salió ella un poco pensativa, tras decirle al Señor Lovegood que ya era el momento decidió regresar a la capilla en busca de Ron antes de que comenzara a la ceremonia.
La boda se llevó a cabo maravillosamente, y después de que ya Luna y Rolf era oficialmente marido y mujer se dirigieron a un pequeño salón cerca de ahí donde fue la fiesta. Al cabo de la media noche los esposos decidieron irse rumbo a su noche de bodas. Ron y Hermione habían disfrutado mucho de la fiesta, bailaron y rieron junto con sus amigos hasta que todos se fueron y el pelirrojo decidió llevar a la castaña a su casa. Cuando estuvieron en el piso donde vivía la chica ella lo miró, había estado un poco distraída pero aun así se atrevió a preguntar.
-¿Quieres pasar? – Dijo ella mirándolo a los ojos intensamente.
