Hetalia no me pertenece, este es de su respectivo creador.
Ante Sara, la visión de aquel extraño Gilbert, solo logro dejarla mas que desconcertada. Ignoro el gentío que iba y venia por todo el lugar. Polacos, húngaros, rumanos, austriacos. Rusos. Todos formaban una especie de marea en la que la ex-nación parecía flotar como un pedazo de madera. Uno muy frágil y sencillo.
La joven logro salir de su desconcierto inicial y comenzó a caminar en dirección a el. Abriéndose paso, tomo la mano de pruso y se lo llevo a trompicones. El hombre, si bien estaba un poco alarmado, no opuso demasiada resistencia. La fuerza y el toque familiar que le inspiraba aquella mano fueron suficientes para que el se resignara a seguirla.
Además, estaba tan acostumbrado a ello, a que hombres le pusieran una bolsa en la cabeza y se lo llevaran a rastras. Si importar cuanto se opusiera, ellos siempre lograban su cometido. Gil únicamente veía el brazo femenino y una corta cabellera. Por un ínfimo instante pensó que se trataba de su amiga del nuevo mundo. Casi de inmediato rechazo la idea. El no podía ser tan afortunado.
Lejos de aquella multitud y de ese caótico lugar, bajo la sombra de un árbol, Sara se permitió darle un abrazo. Ni siquiera fue capaz de decir "Hola" o "¿Como estas?". De su boca no salió sonido alguno. Se abrazaron por unos instantes, después de separarse, ella sonrió de oreja a oreja. El tenia su típica sonrisa de cínico sinvergüenza.
La actuación del asombroso Prusia acababa de comenzar.
Caminaron y hablaron por un largo tiempo. Quien llevaba el peso de la charla era Sara y no el. Y cada que la mexicana preguntaba por aspecto peliagudo para el europeo, este se encargaba de dirigir la conversación a ella sin revelar algún detalle comprometedor. La verdad es que lo hacia de manera magistral. Evitaba a toda costa ventilar asuntos desagradables o cosas que le causaban muchísimo pesar. Y con ello, la eterna apariencia de orgullo, arrogancia y presunción se mantenían.
Sara se daba cuenta. Y aquello no le agradaba.
—¿Por cuanto te quedaras?
—Me iré mañana.
—¿Tan pronto?
—La verdad es que he estado lejos de mi hogar por mucho tiempo. He estado aqui desde hace un par de semanas y llevo vacacionando por Europa mas de dos meses.
—¿Y te has divertido?
—Si, aunque debo de confesar que han sido días extraños.
—¿Ah si? ¿Por que?
—No se, es solo una sensación.
—Ya.
Cuanto mas andaban, mas lejos quedaba el Kremlin. Ambos se habían dado cuenta de que un par de personas los seguían. Aun así, no se sintieron alarmados. Después de todo, así eran las cosas en la Unión Soviética.
Prusia la dirigió a un barrio pobre lejano al centro. Anduvieron hasta dar con un edificio de apartamentos. En la calle, los niños jugaban futbol a la luz de la tarde. Corrían tras el balón tratando de tirar a una portería inexistente. Un par de botellas la hacían de postes.
Subieron al tercer piso. El lugar de hospedaje de Prusia era bastante pequeño.
Un cuarto d en donde la única división que existía era para el cuarto de baño. La cocina, el dormitorio y la sala eran uno solo. El gran lujo: Una pequeña estufa de un quemador.
Sara tomo asiento en una de las dos sillas frente a la pequeña mesa de centro, echando un vistazo a las paredes beige del lugar. Tambien se fijaba en el quehacer de Gil.
El hombre dejo el maletín que traía a un lado de la cama, se quito su saco y aflojo un poco su corbata. Vio lo que había en las alacenas. Los subordinados de Iván le había dejado una hogaza de pan y 10 papas crudas.
El suspiro con resignación.
Al percatarse ello, la joven se puso de pie. Tomo el bolso y se dispuso a salir.
—¿A donde vas?
—No tardare, lo prometo.
Salió de allí sin mirar atrás y fue directo a una tiendita que había visto en su trayecto hacia el edificio de apartamentos. Luego de unos veinte minutos volvió con una bolsa de papel repleta de comida. Cuando la vio, hubo cierto pesar en el rostro de Gilbert.
—Antes de que reniegues, te aviso que yo no me iba a llenar. Ya sabes, siempre he tenido un hambre voraz. Y además, si tu cocinabas, lo mas probable es que el departamento se hubiese incendiado.
Gil le siguió el juego.
—Pero al menos hubiera echo un puré de patata exquisito.
—¿Cómo la ultima vez? ¿Cuándo fuiste a mi casa y no se como pero el horno exploto?
—Ey, pero no niegues que el pollo quedo crujiente.
—Y yo me quede sin cejas.
—Pero el pollo quedo fantástico.
—Además, yo cocino muy bien.
—Pero no mejor que yo. Mi comida es asombrosa.
La mexicana rodo los ojos y sonrió al tiempo en que buscaba una sarten. Echo un poco de aceite y cuando estuvo caliente, arrojo unos cuantos ingredientes.
40 minutos después el lugar olía a huevo revuelto con jitomate y cebolla, a tocino frito y a arroz con leche rociado de canela y azucar morena.
—Pero mas que cena, esto es un desayuno—Protesto Gilbert mientras se sobaba la barriga, completamente satisfecho.—Eso te quita puntos.
—No es mi culpa— Ella sonrió mientras se llevaba una cucharada de arroz a la boca— Aquí no tienen los ingredientes que suelo usar para una buena cena.
—Eso no es excusa.
—Claro que lo es. Si hubiese estado en mi país podría haber hecho unos chiles rellenos con arroz rojo o unas enchiladas, quizás un caldo tlalpeño o en el ultimo de los casos, chicharrón en salsa verde.
—¿Y el mole? ¿En donde dejas el mole?
—Nah, eso no. si te tragas eso en la noche lo mas probable es que te de indigestión. Es una comida muy pesada.
—Ah, ya veo. Bueno, de todas maneras, te sacaste un seis.
—¿Un seis?— Sara casi grito fingiendo indignación— Mínimo merezco un nueve. Todo estuvo listo en menos de una hora y eso cuenta como proeza asombrosa ya que solo dispongo de un quemador.
—Un ocho.—Puntualizo el hombre— Y no te apropies de mi palabra. Solo el asombroso yo puede decir "asombroso"
—Vale, esta bien.
Gilbert se quedo pensativo por un instante. Aquella mujer había venido a verlo, a cocinarle y hasta hace algún rato llevaban una charla banal como si se tratara de algo de todos los días. Lo extraño era que ellos no se venían hacia mas de veinte años y el poco contacto que tenían era por medio de una errática correspondencia.
¿Por que ella se habia tomado tantas molestias en ir con el?
También estaba el hecho de que al verla, sus ojos le recordaban a los de Antonio. Y su aroma, Chanel No.5 hacia que la imagen del francés se le viniera a la memoria inmediatamente.
Sus malos amigos. Su hermano. Que no daría por volver a verlos.
—Gil.
El hombre salió de su ensoñación.
—¿Me escuchaste?
—No ¿que?.
—Te pregunte si querías mas arroz.
—Ah… no gracias, estoy bien.
—De acuerdo.
Las ocho de la noche y la oscuridad estaba por todas partes. Prusia le pregunto si quería que la llevara a casa del ruso.
—Nah, prefiero quedarme aquí.
—¿Segura?
—Si, sabes, Iván es un poco extraño y además he estado mucho tiempo en su casa.
—¿Y no le vas a avisar?
—¿Para que? A estas alturas su gente ya le habrá dicho en donde estoy.
—Buen punto, pero te aviso que la cama es mía.
—Descuida, que puedo dormirme encima de la mesa si quiero.
Ambos rieron.
—¿Te sobra un pantalón?
—Si, ¿por que?
—Para usarlo de pijama.
Eran las once cuando las luces se apagaron. Sara estaba en la cama mientras Gil se había echo un tendido en el suelo.
Ambos no podían dormir.
La mente de la mexicana le daba vueltas a la situación, era claro que algo malo estaba sucediendo. Pero no imaginaba cuan mal estaban las cosas. Ella no era tonta, se daba cuenta de que el ocultaba algo. Quería indagar pero temía que aquello pudiera ofender a su anfitrión. Tal vez, el secreto era no forzar las cosas, que la platica se diera naturalmente.
Debía de ser sutil.
—Gilbert…
—¿Si?
—Tu sabes que puedes hablar de cualquier cosa conmigo ¿verdad?
—Emm.
—Y que siempre he prometido no decir nada y tu has visto que cumplo mis promesas.
—Si, lo sé.
Ella rodo y asomo la cabeza. Vio al europeo en el suelo, la mirada que tenia fija en el techo poco a poco se fue a ella.
—¿Qué sucedió?
—Se mas especifica.
—¿Qué te paso?
—¿Por que lo preguntas?
—Es que estas diferente.
—¿Y eso es malo?
—No, es solo que… es raro verte así.
Vale, eso había sido un poco mas directo de lo que pensaba.
Prusia medito por unos instantes, luego, con la mas amplia de las sonrisas hablo.
—Deje de existir mujer, eso pasó.
Sara abandono la cama y se tumbo a un lado de el. El suelo estaba frio y duro pero no le importo. Ella quería que esta con Prusia, hacerle sentir que estaba de su lado. Lo complicado era que Gilbert se abriera con ella y le dijera lo que no estaba bien. La ex-nación poseía el orgullo suficiente como para callar toda clase de infortunios y fingir que todo estaba bien.
—Sabes que estoy contigo.
Prusia continuo mirando al techo. Sara decidió hacer lo mismo.
—¿Quieres hablar de ello?
—No.
—Entiendo.
Ambos se sumieron en un silencio bastante incomodo. La mexicana ya no sabia que decir, había tensado al máximo la situación y ahora se sentía como una intrusa. Gil, el tenia la mente bastante revuelta.
—No es que quiera hablar, es solo que… no es sencillo. No lo es para mi.
Ella enmudeció.
—Nunca te lo he dicho, pero te tengo en alta estima y debo decir que eso es una gran hazaña.
Mexico sonrio.
—Así que si te atreves a decir algo de lo que estoy a punto de contarte, juro por todo lo sagrado que te daré una golpiza, no me importa que seas mujer, aun así te partiré la cabeza. Y no te hablare nunca mas, no vas a existir para mi. ¿Te quedo claro?
—No hace falta que me amenaces mi amigo.
La ex-nación suspiro. Tenia que quitarse un peso de encima, debía dejar de lado el orgullo.
—Bien. Ahora, ¿por donde empiezo?
—Quizás por el principio.
Prusia sonrió.
Todo se remonto a los años treinta, cuando cierto señor de bigote chistoso y un poco gritón le había lavado el cerebro a su hermano. Cuando se le convenció de que su raza era la mejor que podía existir y que debía eliminar a todas aquellas plagas que trataban de manchar el ideal alemán. Ese fue uno de los muchos argumentos que formaban parte de una bomba que ellos mismos encendieron el 1 de septiembre de 1939.
Les explotaría en la cara algunos años después.
Gilbert estaba de acuerdo en unas cosas, en otras no tanto.
Si bien no tenia contemplaciones al asesinar personas que se interpusieran en sus objetivos, odiaba matar gente cuando no había razón valida para ello. No le gustaba el desperdicio. Tanto de vidas como de balas.
Cuando la guerra acabo y los aliados se repartieron Alemania y lo disolvieron a el, Rusia lo destrozo tan deprisa como era posible. Lo torturo con métodos bastante creativos mientras que su gente era humillada, vejada y asesinada en masa. Tomo todas sus posesiones las quemo, queriendo borrar todo lo que le era preciado. Así como disolvieron el país, también quería desaparecerlo a el.
Al inicio de su vida en cautiverio, su asombrosa personalidad no ayudaba demasiado. Se hizo acreedor a varias golpizas por no seguir al pie de la letra lo que se le decía, por expresar ideas contrario al comunismo o simplemente por insultar a su captor. Se acostumbro que lo encerraran por días en un cuarto con un galón de agua y un cubo en donde podría hacer sus necesidades. A tener que soportar el olor de su orina y excrementos mientras estaba en un rincón, envuelto en el mas insoportable de los silencios y la impenetrable oscuridad. Todo hasta que la magnanimidad del ruso se hiciera presente y tuviera la gentileza de dejarlo salir.
Con los años entendió que debía comportarse a la altura de las circunstancias y eso requería una completa obediencia y sumisión. Solo así se le permitía vivir en paz.
No, eso no era vida. El termino correcto era sobrevivir.
—Si tan solo lo vieras, si supieras como es el realmente. Sabes que no me permite hospedarme en su casa como las demás naciones, el dice que yo valgo tan poco que no soy merecedor de siquiera dormir en el patio. Cada que hay juntas me obliga a venir a este lugar y nunca me da dinero, así que tengo que conformarme con lo que me dan.— Prusia sonreía pero las palabras salían con rabia de su boca—. Para lo que me importa, que ese sucio saukerl, que ese maldito cerdo asqueroso haga lo que quiera con su maldita mansión y su maldito dinero.
Cuando estaba enfadado, al hombre le encantaba maldecir. "Maldito esto" "maldito lo otro"
—Ay Gil…
—A los demás no los trata así, es obvio que la trae conmigo, pero estoy seguro de que si hubiese capturado a West las cosas serian peor para el. Mi bruder— Prusia suspiro— Con ese maldito muro de por medio hace siete años que no he podido verle. ¿Sabes si esta bien?
—He escuchado que le va bien, no te preocupes por el.
—Bien.
Un enorme peso le había sido quitado de los hombros.
—¿Por que crees que se ensaño contigo?
Gilbert pensó un poco en sus respuestas, después contesto
—Pues entre lo mas reciente tenemos la operación Barbaroja, Stanlingrado, porque nos atrevimos a traicionarlo e invadirlo. Eso no le gusto, ni un poco y el esta loco y lo peor es que es un demente rencoroso. El tiempo pasa pero parece que no puede olvidar y en cierto punto, nosotros también tuvimos la culpa. Por hacerle la vida miserable cuando pudimos.
Prusia se quedo en silencio por un momento, ella se atrevió a tomar su mano.
—Pero todo lo habría aguantado si al menos siguiera existiendo, si aun fuera Prusia. Si mis tierras aun fueran mías.
Parecía que de un momento a otro el hombre se echaría a llorar.
—Te entiendo. Cuando me quitaron la mitad de mi territorio me sentí tan vacía que solo deseaba morirme. Tu muy bien sabes lo que hice y por que me volví una mortal pero escuchame, tu aun vives porque tu gente te recuerda, porque una parte de ti vive en tu hermano. Lo entiendes, estas a salvo en la memoria de todos aquellos que te quieren.
—Pero…
La chica se volteo, le giro el rostro y quedaron frente a frente.
—Pero nada, y escuchame bien, nada de hacer cosas estúpidas. Nada en esta vida es eterno, ni siquiera nuestras desdichas. Esto algún día acabara y tu volverás con tu hermano, no se cuando y no se como, pero no debes perder la esperanza en que eso ocurrirá.—La determinación de aquella mujer era palpable en cada una de las palabras— Y recuerda que aparte de tu hermano, me tienes a mi. Yo estoy contigo Gilbert Beilschmidt . Y va mas allá de nuestros gobiernos, o de ser lo que somos. Estaré para ti desde este día hasta el ultimo de mis días.
—Vaya que eres intensa cuando quieres.
—Tomare eso como un cumplido.
Volvieron a mirar al techo. En el departamento de al lado se escuchaba el ruido de un tocadiscos. Sara reconocía la melodía y aunque no se lo habían pedido comenzó a cantar. Gilbert la dejo, hacia mucho que no cantaban para el.
Mid pleasures and palaces though we may roam
Be it ever so humble, there's no place like home
A charm from the skies seems to hallow us there
Which seek thro' the world, is ne'er met elsewhere
Home! Home!
Sweet, sweet home!
There's no place like home
There's no place like home!
An exile from home splendor dazzles in vain
Oh give me my lowly thatched cottage again
The birds singing gaily that came at my call
And gave me the peace of mind dearer than all
Home, home, sweet, sweet home
There's no place like home, there's no place like home!
Cuando acabo, se acurruco a un lado del pruso. Puso la cabeza en su pecho. Feliz, al saber que el corazón de Prusia aun latía.
No hay nada que decir. La canción aparece en "La tumba de las luciérnagas" Quieren estar muertos por dentro y secos por tanto llorar? Háganme el favor de ver esa película.
Iztpapalotl-Iztaxochitl: Me encanta hacer sufrir a los personajes, es de las pocas cosas que creo que se me dan bien y supongo que es en lo único que soy buena xD y respecto a lo ultimo, Sara es a Alfred lo que Daenerys a Khal Drogo c: Gracias por leer c:
Sophiaarlet: muchísimas gracias por comentar y he aquí el cap, espero que haya sido de tu agrado c:
Anima537: Muchas gracias por comentar, sep, Polonia es la onda y vaya que ayudó a Sara a despejar su cabeza c: y bueno, he aquí la participación de Prusia.
Victoria Grayson: Que más quisiera yo que actualizar semanalmente pero no puedo, a veces es por cuestiones creativas o por qué me quedo sin tiempo :c pero he aquí el cap y respecto a Polonia, siempre he creido que es una especie de Regina George (Mean Girls) versión masculina y más gentil. XD por lo que veo, lo de los reviews va para largo. Gracias por leer c:
Elena-Chan: Sigo desarrollando el one-shot y será publicado, eso te lo prometo c: y respecto a los fics,cuando lo necesites yo te ayudo en lo que pueda c: gracias por comentar c:
IceLemonTea: Aww, me alegra que te haya gustado el cap y espero que estés teniendo unas vacaciones geniales c: espero que este capítulo también sea de tu agrado c:
Tammy:
Primero: No importa lo que diga al decir que tengo el absoluto control de la historia, veo que no dejarás de llamarme prepotente y no puedo hacer algo al respecto. Los reviews van criticar una historia que escribí Yo y por lo tanto debo tomármelo enserio ya que son mis ideas y pensamientos los que están en juego. El asunto cambia con tomarse un fic enserio ya que principalmente están hechos para entretener y no para discutir asuntos de importancia vital. Y lo que dices del dicho, yo me irrite porque están diciendo estupideces y no porque hayan criticado mi forma de redactar, de escribir o el argumento que ya estaba escrito. Se adelantaron a los hechos y me embarraron en un asunto que a mí no me incumbe.
Todo lo que tenga que ver con otras autoras y con él fandom en sí no me importa. Ellas pueden hacer lo que se le venga en gana aunque no esté bien. Si lo que ellas o ellos hacen no me afecta no tengo porque seguir opinando del asunto. Y te agradecería que no mencionaras a Iztpapalotl. No me interesa si no te agrada lo que dice, ella no te menciono a ti y tampoco ofendió a nadie. Así que te agradecería que no armaras bardo de manera indirecta, no quiero que la caja de comentarios este repleta de confrontaciones.
Segundo: Los reviews de Hikari y Lucy si lo dicen y tú cómo sabes que me deje influenciar? Ya aclare porque se siente forzado y lamentó decepcionarte si no fue lo que deseabas, pero es que a mí me encanta escribir cosas desagradables y vomitivas.
Si te soy sincera, me importa un bledo Vietnam, Estados Unidos e inclusive México. Para ser más específicos , me importa un comino el mundo entero. Me da igual lo que le pase al fandom de Hetalia. He escrito esta historia y quise compartirla con el público. Si les gusta, genial y si no pues también. La caja de comentarios está allí para que dejen sus reviews tanto buenos como malos. Yo igual los voy a leer y también los contestare.
El capítulo anterior, estaba de buen humor cuando lo escribí pero no es algo de todos los días, por eso no me gusta escribir cosas alegres. Y respecto a Vietnam, no la volveré a poner y no es algo que pueda reconsiderar. No después de todos los dolores de cabeza que me ha traído. ¿Y cuales tensiones injustas? En todo caso, quien debería aclararlo será Alfred y no ella.
No hay problema si no puedes comentar en Endure and Survive. No es necesario que lo hagas. Y espero que esto no suene fuerte, para nada ha sido mi intencion y para que estés segura de que no estoy enojada aquí te va una carita feliz :D Gracias por leer y comentar.
Y a todos lo que leen esto y no comentan... Larga vida y prosperidad.
